When tienes todo escrito, listo para actualizar y tu net muere tut ayyy casi muero yo también, menos mal que revivió.

Bien, dos cosas para aclarar. 1. Si, va haber otro especial KurooTsukki, pero al final de la historia con el re encuentro. Y 2. Si soy de Argentina cx

Me costó horrores levantar a Hinata el día siguiente.

Y la culpa había sido sólo mía.

Bueno también de él.

Pero al parecer a él le iba mejor eso de aguantar. A mí no. Hablando de sexo, en tema de dormir me ganaba por lejos.

Obviamente que después de cenar, como había dicho no estaba cansado y me entretuve con él hasta pasada más de la 1 de la mañana.

A mí también me pasaba factura dormir poco. Y cuando sonó el despertador cerca de las 6, ambos no teníamos ganas de nada.

Me levanté, no me quedo otra. Shouyou seguía durmiendo como si nada.

Y recordé que debía bañarse si o sí. No podía permitir que vaya a clases en ese estado. Más con todo el sexo que habíamos tenido.

Obviamente que la irritación y mal humor habían quedado atrás.

Yo había obtenido lo que quería. Aunque el niño me había puesto a prueba y después, pensándolo bien me sentí avergonzado por como trate a su "amigo".

Me valía su amigo y lo que pudiera hacer. No me conocía. A parte no sabía dónde vivía. Y Shouyou estaba conmigo así que me daba igual.

...

Despertarlo fue cansador. Tenía el sueño pesado o no me quería hacer caso.

-¿Puedo faltar? Me quedo acá todo el día. Prometo no molestar.

-No. Tienes que ir a la escuela. A parte iniciaste ayer. Y faltaste a mi clase.

- Lo siento.

-Vamos, hoy tienes menos jornada. Después del club vienés a dormir siesta si quieres.

No me hizo caso. Más tarde debíamos hablar de ese tema. Tenía que cumplir con sus responsabilidades.

Saque las mantas y tome su cuerpo entre mis brazos. Lo lleve hasta el baño y lo acomode en la tina. Cuando sintió el chorro de agua no le quedó otra que despertarse.

Así que mientras se bañaba verifique que tuviera todo en su lonchera. Reemplace la comida chatarra por un bento y le deje dinero adicional por si quería tomar algo.

...

Salió del baño más entusiasta y se sentó a desayunar.

-¿Puedo tomar café?

- Claro. Pero sólo un poco. Y come. Anoche casi no cenaste.

Asintió.

-¿Hoy? ¿Te paso a buscar?

-si, por favor.

-De acuerdo.

Tome mi café en el sofá mientras la computadora se encendía. Una vez de regreso, debía preparar la clase de la Universidad y corregir algunos exámenes.

-¿Sensei?

-¿Si?

-A la tarde. ¿Puedo jugar en el columpio?

- Claro. Lo que quieras.

-¿Puedo jugar con usted? ...

-Eh. No sé a qué hora vuelvo. .

-¿Eh? ...

-Voy a ir a buscarte y te dejo aquí. Hoy tengo clases en la Universidad. ¿No te molesta quedarte sólo un par de horas?

-No. Yo entiendo.

Sus palabras sonaron apagas.

Vería la forma de recompensarlo sino llegaba para jugar con él.

El resto del desayuno lo hizo en silencio.

Cuando lo vi terminar, tome su mochila y la lleve hasta el garaje. No permitía que Shouyou se subiera en la vereda. Trataba de que lo viera lo menos posible. Pero seguramente siempre había alguien viendo.

Tenía que considerar si o si el tema de poner vidrios polarizados. Así nadie veía quien iba de acompañante. Y tendría beneficios para mí. Podía cogérmelo ahí como tanto quería.

Sacudí la cabeza. Era temprano para pensar en sexo. Ya lo podría hacer cuando estuviésemos los dos en casa.

Hinata viajó en silencio.

Cuando llegamos, estacione el auto a dos calles. Hinata se arrodilló en el asiento para besarme.

-Sensei.

-¿Qué?

-¿Dormirá conmigo cierto?

-¿A qué te refieres? No dormiré en otra cama que no sea en la que duermes tú.

-No hablo de eso.

-¿de qué entonces?

Se ruborizo. Me beso la comisura de los labios. E intentó bajar.

Yo quería otro beso. Pero a esa hora me iba hacer difícil seguir.

Lo tome de la chaqueta y le sonreí. -¿Recuerdas lo que hablamos? Debes hablar bien. Pídelo bien.

- Lo sé. Se lo pediré.

-Perfecto. Ahora cuídate. Te esperaré aquí.

-Sensei… ¿en serio no tiene tiempo para mi esta tarde?

-¿Quién dijo que no tengo tiempo?

-Usted.

-No, yo dije que debo dar clases. Te traigo a casa y me voy. En ese tiempo, puedes jugar o descansar lo que quieras. Cuando vuelva, si aún quieres jugamos.

-Cuando vuelva…quiero hablar.

Lo mire divertido. Era una frase de todo un hombre.

-¿Hablar?

-Sí, usted suele tratarme a veces como un adulto, y me gusta. Así que hoy quiero hablar algo.

-ok…pero ¿todo bien? ¿Estas conforme en mi casa?

-No es eso sensei. Estoy muy feliz en su casa. Sino ya me hubiese ido.

-Lo sé.

-Y usted me hubiese ido a buscar.

-Ahaha si también. Pero escúchame, no pienses que estás obligado a estar conmigo. Te fui a buscar porque sé que a los dos nos gusta estar juntos.

-No se preocupe sensei, usted no es mala persona. Y me encanto que me haya ido a buscar.

Se apoyó en mi hombro y beso la mejilla.

Un frio encantador recorrió mi cuerpo.

Me sonrió y bajo del auto.

Me sentía impaciente, quería saber de qué quería hablar.

Lo vi caminar apurado hacia la entrada principal. Después lo perdí de vista.

Sonreí...me encantaba ese niño.

...

Para las ocho de la mañana estaba en casa.

Así que antes de que él llegara, ordene, limpie y lave todo. Porque estaba acostumbrado a limpiar su casa y lavar su ropa, y a mí no me gustaba eso. No me oponía que a esa edad debiera ser autosuficiente, pero mientras estuviera yo, quería que hiciera cosas de su edad, apartando el sexo claro.

Pero después, si él podía disfrutar a pleno de las irresponsabilidades de un adolescente típico, mejor para mí.

A parte me divertía con su forma de vida. Que desordenaba totalmente a lo que yo estaba acostumbrado.

Me sentía relajado, más que nada porque tenía asegurado algo que yo ansiaba: sexo diario. Y vaya que eso me ponía de buen humor. Porque no habia nada como tener un cuerpo que te diera ese tipo de placer que por ti mismo no se puede obtener.

Y ni hablar que a Shouyou le gustaba también, habia quedado bien claro la noche anterior, que no nos quedó otra que desvelarnos, para ponernos al día, con los días perdidos.

Trate de pensar en otra cosa. Era lindo pensar en sexo y Shouyou, porque era una buena combinación, pero estaba bueno hacerlo, cuando lo tenía a mano para satisfacernos, pero así, con él en la escuela, no me favorecía nada. ¿De qué me servía calentarme cuando faltaban horas para volver a verlo?

Cerca de media mañana mi celular sonó.

Un número desconocido. El señor Yutaro estaba haciendo acto de presencia.

-Hola.

-Tobio…

-Tanto tiempo.

-lo sé. ¿Es tarde para desearte buen año?

-¿tú que crees?

Se produjo un silencio incómodo.

-ciento no haberte llamado. ¿Todo está bien?

-todo marcha perfecto.

-¿todo bien con él?

-sí.

-¿Qué pasa?

-Lo siento Kindaichi. Estoy algo molesto. Sabes que no me gusta hablar cuando estoy así. Porque digo cosas que no quiero.

-Tobio, en serio no podía llamarte.

-Prometiste ponerte en contacto, prometiste venirme a verme…pero no te culpo si lo elegiste por completo. Simplemente no me hubiese ilusionado con eso.

-Tobio, no es así

-no me importa. En serio ahora no quiero hablar.

-¿Cuándo entonces?

emití una risa, sin otro particular.

-cuando tengas ganas Yuu, cuando tengas ganas.

-tengo ganas ahora.

-yo no. Dentro de dos o tres semanas cuando te acuerdes que existo, me llamas, con suerte se me habrá pasado el enojo.

-tu sabes bien que yo

-si maldita sea, ¿piensas que no lo sé? Pero tú fuiste quien me ilusiono, me hubieses dicho que no desde un principio, y me dijiste que me amabas, ¿Cómo carajos crees que estoy? Me sentí confundido, no te lo niego, me gustaría darte lo que quieres, te lo mereces. Pero no puedo, o no quiero no lo sé. Estoy realmente confundido, y tú me confundes más, me prometes el mundo, pero lo haces simplemente como cuando se le miente a un niño. Realmente no quiero pelearme contigo. No quiero hablar ahora. Tampoco quiero hablar por teléfono.

-está bien, veré como hago, quiero verte.

-no te preocupes.

-si me preocupo, no es como lo dices, no me es tan fácil.

-Yuu, en serio. No quiero hablar, déjame pensar.

-está bien, te llamare. Te quiero Tobio.

-lo sé.

-¿me quieres?

-¿De qué te sirve que te lo diga? ¿De qué me sirve que me lo digas? Si quieres oírlo, te lo diré. Pero en persona, no a traves de una llamada.

-Tobio

-Kindaichi, cuando te dije que te extrañaba la vez anterior, me cortaste el rostro. Me duele todo, todo. Por eso, déjame, hablemos en persona o no hablemos. Ahora debo dejarte, tengo trabajo.

Corte furioso, el día que habia empezado bien se habia ido a la basura en cuestión de minutos.

No quería pelearme con él, claro que le quería, que le quiero, pero de verdad estaba confundido y vulnerable.

No sufría el abandono de mis padres como Shouyou, pero si un abandono que nunca habia pensado.

Sí, yo sabía cómo bien era el tema, no era idiota, pero decirme que me amaba, irse, ponerse en contacto cuando se acordaba…en serio me dolía.

Yo también tenía culpas, pero al menos no prometía algo que no podía cumplir, no me gustaba jugar de esa forma, y no quería pensar así de él, quería que se me pasara esa irritación, como le habia dicho a Shouyou, él era igual de caprichoso, pero a Sho mas o menos sabia manejarlo y poderle cumplir con lo que quería, pero no así con Yuu, era difícil, y Dios sabía bien que yo no tenía intenciones de enojarme o pelearme, era realmente importante para mí.

Me sentía mal, furioso, triste. Y tenía una congoja pocas veces vista en mí. Odiaba enojarme o pelear con él. Realmente lo odiaba, porque lo quería más de lo que él podía imaginar…pero ahora eso no importaba, no podía darle la importancia que se merecía, él estaba con Kunimi y yo con Shouyou, estábamos ocupados, y puedo apostar que ningunos de los dos, Yuu y Yo, sabíamos a ciencia cierta, si valía o no la pena jugarnos por el otro.

Busque a Shouyou a la tarde, aun me sentía un poco enojado o triste, no lo sabía.

-vendré dentro de dos horas. ¿Qué harás? ¿Necesitas dinero para algo?

-no sensei, estoy bien. ¿Podría dormir un poco?

-claro, duerme tranquilo.

-Sensei, cuando vuelva, ¿hablaremos cierto?

-Sí, y jugaremos fuera.

Sus ojos brillaron, sus labios me dedicaron un tierno beso y se encamino a la habitación arrastrando los pies.

Deje un juego de llaves a mano, donde las pudiera encontrar, en caso de emergencia y me fui hacia la universidad.

La clase me hizo pensar en otra cosa, me hizo bien. Pude despejarme.

Volví, y Shouyou ya se habia despertado. Estaba tomando su chocolatada de la tarde. Obviamente comiendo golosinas, más que seguro compradas con el dinero que le habia dado junto al almuerzo de ese día.

-¡sensei!- claro que me encantaba ser recibido de esa forma.

Bese su frente y lo vi cerrar sus ojos- buenas tardes mi amor.

Me tomo del brazo y sin dejarme descansar siquiera me llevo hacia afuera- usted lo prometió…

-claro, claro.

Desanude mi corbata y respire como se debía.

Me señalo el asiento del columpio

-¿yo?

-sí.

Asentí, y me senté. Hacia frio. La tarde estaba cayendo muy rápido.

Se sentó castamente sobre. Pase mis manos sobre su abdomen y con mis piernas hacia el impulso.

Shouyou se agarraba de las cadenas y así hacíamos equilibrio.

-sensei…usted siempre quiere que yo hable… ¿se dio cuenta que usted tampoco habla?

-¿eh?

-¿Ama a Yutaro cierto?

Me sentí sacudido, siempre decía lo mismo. No quería hablar.

-Shouyou, ¿de eso querías hablar? no te preocupes, prometí cuidarte.

-¿lo ama o no?

-No lo sé.

-Me ha dicho tantas cosas sobre el amor, y se contradicen. Recuerdo que me dijo que amar es dejar que el otro tenga lo mejor, y ayer que cuando se ama no se quiere estar con otra persona…creo que las dos son ciertas.

-¿tienes 13 o más?- pregunte sonriente, tratando de que no siguiera. Me sorprendía, al menos me escuchaba cuando hablaba.

-13…pero me interesa eso del amor. Creo que hay muchas formas de amar. ¿Se siente mal al…dormir conmigo?

-No, sabes que me gusta.

-¿cree que si hacemos eso…entonces no quiere al señor Yutaro?

-es complicado. Yo solo quiero, que tú veas lo que está bien y lo que está mal. Claro, que lo que hacemos está mal.

-Lo sé. Pero me gusta.

-Me alegra oír eso.

-Sensei… ¿le ha dicho que lo ama?

-No.

-¿Por qué?

-Porque no debo decir eso.

-¿no?

-seria…hipócrita decirlo y no hacer nada al respeto. No puedo decirle que le amo, cuando no tengo por el momento intenciones de darle lo que quiere.

-pero…es solo decirlo.

-no es tan sencillo.

-¿Por qué no? Puede decírselo, así no se casa.

-ese es el problema…yo no puedo casarme con él. Y él quiero eso, un matrimonio, una vida estable.

-¿no puede?

-no lo sé…dicen que no poder es no querer.

-¿no quiere?

-no lo sé Shouyou, realmente no lo sé…

-¿Cómo que no lo sabe? ¿Es por mí?

-Tal vez, pero no es tu culpa, me encanta estar contigo. Pero…si yo le digo eso…tengo que darle lo que quiere. Sino le dañaría. Me encantaría decirle, pero nunca me dedique a una sola persona, ahora contigo. Pero ambos sabemos que es pasajero…tu

-Me iré con Senpai…en serio sensei, no quiero que se quede solo.

Mire su pelo rojo ondear con el viento y Rei en silencio. –Estaré orgulloso, si tú te casaras e hicieras una linda familia con Oikawa. No tienes que ser como tu padre o como yo. ¿Entendiste?

-Lo sé. Sé muy bien. Pero… ¿no será tarde para usted?

-Shouyou…vivo el presente.

-¿nunca pensó en el futuro como yo con senpai?

-Sí.

-¿y?

-Quería terminar mi vida con Yuu,

-¿Ya no?

-Ya es tarde Shouyou…es tarde para muchas cosas.

-¿lo ama?

-sí. Pero no soy suficiente. Te lo repito, no me sirve de nada amarlo. Porque no quiero hacer nada. Es confuso, lo sé.

-Usted dijo que si se ama, uno no quiere ser tocado por otro. A pesar de que yo amo a senpai…me siento a gusto con usted. Tal vez cuando sea grande, solo me quiera dedicar a él.

-y me odiaras.

-No. Solo será quien me enseño.

-Shouyou yo quiero que seas feliz. Nada más. Y claro…poder dormir contigo.

El columpio quedo estancado.

-Hay muchas formas de amar ¿no?

-si.- susurre sin saber cuál de todas era la correcta.

-y son confusas…- susurró.

-No tienes que pensar en eso, en serio.

-Pero me confunde, yo amo a senpai.

-Lo se mi amor. Lo nuestro es pasajero.

-Tiene que decírselo.

-No amor. No lo hare.

-Tiene que saberlo.

-No mi amor, en serio. Lo último que quiero es hacerle daño, y créeme, si se lo digo, y estoy contigo…le haría daño.

-pero él lo ama y aun así…

-Ahaha ¿es muy confuso no?...ni yo lo entiendo…solo sé que él prefiere estar con alguien que no quiere, para sentirme único. Tal vez el día que yo pueda darle esa exclusividad, él se haya terminado enamorando de él.

-no lo creo… sé que soy un niño…pero siento en mi pecho, que no puedo amar tanto a otra persona como a senpai, siento que mi corazón no late con nadie como con él. Ni siquiera con usted, lo siento.

-lo se mi amor. Y no pretendo que me ames o te enamores de mí. Solo quiero cuidarte, protegerte, nada más. Odiaría que te enamores de mí. No puedes hacerlo…en serio. Ahora soy más o menos joven, no puedes enamorarte de un viejo como yo. Solo hacerme la mitad de feliz de lo que yo quiero hacer a ti.

-gracias…me encanta hablar con usted.

Asentí en silencio.

Sentí el frio chocar una y otra vez con mi rostro.

-Así que…la exclusividad es algo complicado ¿no?- volvió a preguntar. Suspire, tratando de encontrar las palabras adecuadas.

A veces... Estamos tan ciegos. Nos creemos exclusivos. Pensamos que somos el mejor amigo de nuestro amigo...o la persona indicada para alguien. Y nos duele ver que hay otros que nos superan. Tal vez por eso a veces no quiero decir ciertas cosas, no quiero lastimarlo, el sentimiento de exclusividad no es un juego. Duele mucho saber que no eras tan especial. Que estas tú, pero como tú, hay un par más...tal vez mejores. Y eso duele...duele cuando le has entregado todo a esa persona, y aun así...no te considera el mejor, el único. Porque más allá de que nadie es imprescindible... Más allá de eso, sentirte el único para esa persona que quieres mucho...es realmente tocar el cielo.

La exclusividad hasta en una amistad era dolorosa. Porque nunca se es suficientemente sincero. Nunca sabes cuánto se te quiere, cuan único eres... Y vives con ese miedo al reemplazo...al que el otro sea mejor. A que te dejen. Lamentablemente...no hay manera de ser feliz. No la hay.

Por eso. No podía jugar con eso que Yutaro quería. Porque sabía muy bien el sentimiento.

Shouyou asintió en silencio. Era complejo, confuso.

Seguimos allí, los dos sentados.

Me moví despacio dejando que el columpio hiciera su trabajo.

-¿Entramos? Esta oscureciendo.

-Un rato más.

-Está bien.

Se levantó de repente y se sentó de frente. Cruzando sus piernas a cada lado.

Paso sus brazos por detrás de mi nuca y descansando su cabeza en mis hombros me abrazo muy fuerte.

-¿Todo está bien?

-Si Sensei.

A veces, pensando en que tipo de amor podía otorgarle, me olvidaba de lo más sencillo. Lo abracé también.

Había momentos en que quería imaginar, que tan duro sería que tus padres te abandonen de esa forma. O que tu mamá no te quiera.

Shouyou era muy fuerte. Pero también muy débil. Una bomba de tiempo.

Y quería darle mucho amor. Amor de todo tipo, físico y emocional.

Bese su cuello despacio - te quiero mucho.

- Lo Se Sensei... Yo también.

-¿Extrañas a Senpai?

-Mucho. Me hace mucha falta.

-Está bien. Debes extrañarlo. Imagina que feliz que se pondría si sabe que piensas en él... Pero no debes ponerte triste. Ya regresará.

-¿Y usted?

-¿yo?

-Si... ¿Qué va hacer cuando yo me vaya?

De nuevo con ese tema, quería dejarlo ya.

-Falta mucho para eso. Tenemos 4 años. Mejor pregúntame que voy hacer ahora.

-¿Que va hacer ahora?

-Voy a cocinarte.

-¿Si?

-Sí. Y luego te voy a llevar a la cama y vamos hacer lo que tú quieras.

-¿Lo que yo quiera?

-Claro.

-¿y si no quiero nada?

-Pues será difícil dormirme.

-Es mentira...Después de cenar quiero ya sabe.

-No, no sé.

Me abrazo más fuerte y hundió su rostro en mi cuello, produciéndome un suave cosquilleo.

- Quiero tener sexo.

Tome su rostro con mis manos y lo besé, metiendo mi lengua adentro hasta escucharle respirar con dificultad. - tendrás todo el sexo que quieras.

-¿en serio?

-Sí. Estoy a tu disposición. - susurre.

-Me gusta...

-A mí me gusta cogerte mi amor. - besé su cuello y manosee su hermoso trasero- me encanta esto... Más que ahora es sólo mío.

Rio de una manera encantadora, y se bajó.

Entramos. La noche ya habia caído por completo.

Me sorprendió el pedido de comida de Shouyou. Quería comer sopa de verduras.

-¿En serio? ¿Verduras?

Asintió y respondió:- a pesar de todo...mamá es buena cocinera. Sus sopas eran deliciosas. Y me gustaría volver a tomar.

-¿Quieres que te enseñe? Es muy fácil.

- Yo sé hacer. Pero es más rico si otro lo hace. Por favor

- Lo que quieras mi amor. Ya sabes las reglas.

-Mientras cocina, estudio.- replicó automáticamente.

-Muy bien.

Cenamos con el bullicio de la televisión y a la luz de un árbol navideño que él se resistía a desarmar.

...

Después de cenar nos quedamos en el sofá mirando las noticias de ese día. Era mi turno de usar el control remoto.

-Sensei... ¿Vamos a la habitación?

Apague el aparato y sólo quedaron las luces del árbol que prendían y apagaban a cada segundo.

Estaba sentado a mi lado y sólo llevaba puesto la ropa del club, dentro hacía calor.

Me acerqué despacio disfrutando de la ansiedad en su rostro. Lamí con lentitud su cuello - ¿Quieres dormir?

-No. Ya le dije.

-Bueno, ¿Qué tal si lo hacemos acá?

-Pero... ¿en la habitación no?

-Mmmm no hoy no. Después de hacerlo debes bañarte.

-Puedo bañarme mañana.

-No. Hoy no podía despertarte. Lo hacemos así, y mañana te levantas más tarde.

-¿Cuando me va a dejar faltar?

Lo mire divertido -¿Para qué quieres faltar?

- Quiero estar todo el día con usted.

-No me tientes de esa forma ¿Vale?

Volví a besar su cuello, junto a su mejilla. -Tenemos un montón de noches por delante. Y los fines de semana. Recuerdas que tienes responsabilidades.

- Lo sé.

Me levanté del sofá y me paré frente a él. -Hoy quiero que uses tu boca primero. ¿Quieres?

Asintió mientras bajaba el cierre de mi pantalón. Saque mi pene algo erecto y lo introduje en su boca. Hacía rato que no le cogía por ahí.

Tome su pelo revuelto y empuje hacia adentro. Ahh era magnífico. Tan pequeño, llegaba rápido a su garganta.

Empecé despacio hasta que tome cada cien y apure las embestidas, me encantaba el sonido que se producía y el placer que Me daba ver cómo tan sumiso la chupaba.

Cuando me sentí completo y vi que tan caliente estaba él, lo lleve hasta el baño. Lo cogería ahí.

Deje que la tina se llenara y lo denude completamente.

Bese cada parte de su hermoso rostro y torso. Antes de entrar me dediqué a dejárselo bien duro con una media mamada.

Dios, amaba esa fragilidad. Con sólo jugar un rato con su pene, tenía el poder de hacerle flaquear las piernas.

Me metí en la tina y lo ayude a entrar.

No quería perder tiempo. Lo senté rápidamente sobre mi pene, de frente a mí, y el agua me ayudó a enterrarlo de forma rápida.

Shouyou se abrazó a mí. Y se ocupó él.

Se movía de forma suave rozando todo su abdomen con el mío. Tome su cintura y lo apreté más a mí.

Sus pequeñas manos se sostenían de mi nuca, y su culo se movía de forma única.

Tenía ganas de darle bien duro como la noche anterior, contra alguna de las paredes, hacerle sentir que tanto me calentaba, que tanto me gustaba cogérmelo.

En otro momento, tenía cientos de días por delante. Esa noche disfrutaría de algo más suave.

Y aparte se movía muy bien, suave pero satisfactorio.

Y gemía despacio en mis oídos, volviéndome loco.

Lo tome con más fuerza de la cadera y Lo ayude a llegar más hondo. Quería sentirlo un poco más fuerte. El agua salpico por doquier y yo solo oía sus gemidos. Nada más importaba, que esa dulce voz diciendo mi nombre.

-Ah...ah Tobio Sensei... Más...rápido.

Dejo su cuerpo a mi merced y lo levanté con fuerza Enterrando todo de una, escuchando el golpe del agua.

Tomo su pene y mientras yo lo embestía, el acababa por su cuenta.

Su cuerpo, mucho más flexible después de acabar, quedó hecho para mis manos.

Lo hice saltar varias veces más hasta que se sentó al cansarse y cuando se movió suavemente de nuevo, ese vaivén sensual me hizo acabar.

Me tomé de ambas partes de la tina y disfrute de como mi semen salía de forma bruta dentro de él.

Shouyou se siguió moviendo un poco, ayudándome a descargarme por completo.

Dios... Era insaciable. Su cuerpo me era insaciable. Quería más, muchísimo más. Quería cogerlo todo el día.

Sin querer salirse de mí, volvió a abrazarme. -¿Le gusto?

-Eso no se pregunta mi amor.

-¿lo hice bien? - me miró y sonrojada agachó la cabeza. Después de tanto sexo aún seguía sintiendo vergüenza de algunas cosas- lo de...chupar.

-Magnífico... Me gustaría que lo hagas siempre... Ahora mismo si quieres.

Quería volver a cogerle en ese mismo instante. Confiaba en que podría hacerlo.

Me senté al borde de la tina y me deje deleitar por una mamada suave, hecha por el niño que me volaba la cabeza hacia ya varias semanas atrás.

...