Amor Inesperado Capítulo 25 "Se revela un secreto"
(POV Syaoran)
—Hola— me saluda una voz que reconozco rápidamente, seguida de otras tres que también reconozco, pero me enfrasqué mirando a la dueña de la primera voz —Bienvenido, Syaoran-kun— me recibe con una sonrisa apacible y alegre.
La miro completamente y me doy cuenta de que está aún más hermosa que cuando la conocí. Tiene un aspecto más maduro, se ve más mujer. Pero… había algo diferente, la expresión de Kohane expresaba cierto miedo. ¿A qué? No lo sé y me preocupa.
—Hola— consigo decir después de un rato, mirándolos a todos con verdadera felicidad. No sé porqué pero presiento que será un buen día.
Me hacen pasar y me asignan la habitación que ocuparé durante estos dos meses de estadía en Japón, parece mucho tiempo, pero presiento que se irá volando rápido.
Dejo mis cosas en la habitación y me dirijo al jardín donde se encuentran los tres, sentados sobre cojines y tomando el té. Rápidamente me ofrecen un lugar, junto a Kohane por cierto, y tomo el té junto a ellos.
La conversación inició y les hable de mi vida en Clow y todo lo que he hecho desde la boda de Sakura.
Watanuki y Yuuko conocen mi sentir a la perfección, pero Kohane aún no lo sabe por completo a pesar de que el día de la boda se dio cuenta. Tal ves por eso los dos se limitaban un poco en preguntarme sobre Sakura y cómo he tomado la noticia de su embarazo.
La tarde transcurre lenta, pero increíblemente pacífica y acogedora. Tenía mucho de no sentirme de esta manera.
—Me da mucho gusto verlos de nuevo— suelto de repente, saliéndome de tema. Todos me miran con una sonrisa en sus labios —Y más gusto me da el saber que ya estas sanada de lo que tenias, o al menos eso creo porque ya te veo muy bien— le digo a Kohane, mirándola a los ojos. Ella baja la mirada y se entristece mucho, pero luego muestra una pequeñísima sonrisa y mira a Yuuko y Watanuki. Ellos parecen entender ese lenguaje de miradas que yo no comprendo.
—Syaoran, Kohane tiene algo que hablar contigo— veo que se pone de pie junto con Watnuki.
—Los dejaremos solos un momento mientras preparamos la cena— nos dijo Watanuki, luego miró a Kohane y le sonrió para luego cerrarle un ojo en señal de apoyo. Kohane sonrió levemente, se veía nerviosa.
—¿Qué sucede? — pregunto preocupado de que tenga una mala noticia para mí.
—Hay algo que tengo que hablar contigo, Syaoran-kun. Será una historia larga, espero no te moleste— veo que se apena un poco. Yo le digo que estoy dispuesto a escucharla y apoyarla en todo lo que necesite.
Lleva un dedo a sus labios, pensativa. Tratando de encontrar por dónde empezar.
—Sé que no nos conocemos del todo, que sólo nos hemos visto dos veces y no sabemos nada uno del otro, pero aún así siento que hemos formado una amistad que puede llegar a ser muy hermosa y, sinceramente, me dolería demasiado llegar a perder esto que está comenzando— veo que se entristece, iba a decirle algo para animarla pero ella continuó —para seguir con esta amistad es necesario que me conozcas mejor y para eso debo hablarte sobre el día en que nos conocimos y lo que estaba viviendo, la razón por la cual yo estaba en esas circunstancias de salud.
—Nunca me dijiste qué era lo que tenías— le digo, ella asiente.
—Realmente no estaba enferma, bueno, no era una enfermedad— suspiró —Para esto tendré que hablarte de algo más complejo— desvió la mirada, vi que le era un poco difícil hablar de esto y estaba por decirle que no era necesario, pero la verdad necesitaba conocerla, saber más de ella.
—Hace dos años conocí al "Amor de mi vida" — alzó las manos haciendo la señal de comillas —Doumeki y yo pasamos muchos momentos felices juntos y todo apuntaba a que terminaríamos casados pero…— volvió a suspirar —…fui una tonta, me enamoré perdidamente de él, le entregué todo de mi, algo que nunca había hecho con nadie más, pero él no supo valorarlo y se marchó— se quedó callada un momento.
—¿Te enfermaste a causa de eso? — pregunto y es que la verdad no logro comprender la relación de ambas situaciones. Ella me mira con algo de tristeza, negando levemente con la cabeza. Continuó hablando con su voz apacible y dulce.
—Cuando nos conocimos en la boda, Doumeki y yo habíamos terminado un día antes. Se marchó al saber que yo…— suspiró y se quedó callada un momento. Le di su tiempo —La razón por la cual yo me veía tan enferma no era a causa de una enfermedad, sino que eran los síntomas comunes de un embarazo— me miró a los ojos y luego desvió la mirada, como avergonzándose.
Sinceramente yo no sabía qué decir. Mi mente quedó en blanco hasta que el sentimiento de decepción comenzó a invadirme. No era decepción hacia ella, sino hacia mí mismo, ¿Por qué no llegué antes a su vida? Podría haber evitado eso.
Recordé la situación de Sakura y me pregunto… ¿Por qué cuando me interesa una mujer, llega y me dice que tiene o tendrá un hijo?
Esta situación me enojó un poco, pero luego volví a mi situación actual, estoy sentado al lado de Kohane, quien está expectante a mi reacción.
Decido controlarme y apoyarla tal como le dije.
Sé lo que siento y me he dado cuenta de que Kohane significa para mí más de lo que parece y el hecho de que tenga un hijo no disminuye mi atracción y amor hacia ella.
—Kohane— pongo mi mano sobre la de ella y le sonrío. Ella me mira a los ojos con tristeza, pero al ver mi sonrisa se relaja y sonríe levemente —Si piensas que te negaré mi amistad y cariño por eso, estás muy equivocada— sonreí de nuevo y veo que sus ojos se inundan poco a poco en lágrimas —Te quiero mucho como para alejarme por esa razón, además, ya te dije que te apoyaría y lo haré— tomo su mano y la aprieto levemente, confortándola.
Veo que se sonroja. Vaya… se ve tan adorable con esa expresión tímida que me inspira unas enormes ganas de estrecharla entre mis brazos y no soltarla. Pero me contuve.
—Gracias, Syaoran-kun— se limpia una lagrima y sonríe con paz y felicidad.
—Primero que nada, puedes llamarme sin formalidades, pienso que llegaremos a tener una bonita amistad, así que podemos tener la confianza de hablarnos sólo por nuestros nombres ¿Te parece bien? — le pregunto y ella asiente con una sonrisa.
Nos quedamos en silencio unos momentos.
—¿puedo ver al bebé? — pregunto un tanto tímido. Nunca tengo trato con bebés.
Sus ojos brillan de emoción y asiente.
—Es una niña— sonríe hermosamente —tiene apenas un año— se pone de pie y al dar el primer paso se tropieza con uno de los cojines. Yo me levanto de un salto y la sostengo para que no caiga, por consecuencia su rostro y el mío quedan muy cerca mientras yo la sujeto por la cintura y ella se sostiene apoyando sus manos en mi pecho. Ambos nos sonrojamos en gran manera. Afortunadamente ni Yuuko ni Watanuki estaban cerca para malentender la escena.
—¿Estás bien? — preguntó aún sin soltarla ¿Por qué no la suelto?
—Si— siento su aliento rozar mis labios por la cercanía. Con esto puedo apreciar mejor que nunca su fragancia, que me atrae como polen a abeja.
—¿Segura? — hago lo posible por alargar este momento. Ella asiente muy sonrojada. Decido soltarla para no ponerla incómoda, cuando se aleja ya no siento su esencia como antes, pero sigue presente, se quedó impregnada en mi ropa y eso me gusta…
—¿Puedo acompañarte a verla? — pregunto y ella sonríe.
—Vamos, está en su cuarto con Maru y Moro, ellas la están cuidando.
Caminamos hacia la habitación, que casualmente está en el mismo pasillo que la mía a dos habitaciones exactamente.
—¿y cómo se llama? — le pregunto con verdadero interés mientras caminábamos.
—Gin.
Llegamos a la habitación y abrió la puerta. Un dulce aroma a bebé asalta mi nariz. Es muy agradable ya que se mezcla con el aroma de Kohane. Maru y Moro salen, dejándonos solos.
—¿Cómo está mi pequeña Gin? — el tono de voz es tan alegre y dulce que me enternece. Kohane se acerca a la cuna que está en medio de aquella habitación decorada especialmente para una bebé y la acaricia. —¡Aquí estás mi pequeña! — exclama muy feliz. Voltea a verme y es ahí donde me doy cuenta de que no he entrado a la habitación por completo. Reacciono y me acerco a la cuna, muy cerca de ella.
Me impresiono.
No he visto a tantos bebes en mi vida, pero podría jurar que esta bebé es la más hermosa del mundo. La miro y me doy cuenta de que me contempla tranquilamente, pero sin quitar sus enormes ojos verdes claros de los míos. Finalmente sonríe mostrando su encía. Es una bebe hermosa con sus ojos grandes, cabello rubio y una tierna carita.
—Es hermosa— logro decir después de un rato. Algo extraño sucedió que a partir de ese momento sentí la impetuosa necesidad de proteger a Gin contra cualquier cosa que pudiera dañarla.
—Ella es mi amor más grande y la fuerza que me anima a seguir viviendo día tras día— veo como observa detenidamente a su hija con una sonrisa leve y mirada triste.
En ese momento hago un alto y me pongo a pensar…
—Kohane— ella me mira —¿Sigues amando a Doumeki? — le pegunto, preocupado por su respuesta, ya que si es un "si" necesitaré esforzarme mucho, arriesgándome a no lograr nada.
—No.
¡Genial! Respondió de manera natural y segura.
—Sentí un gran amor por él, pero no vale la pena. Lo único bueno que me dejó fue a Gin, mi más preciado tesoro— acarició la cabecita de su hija.
—¿y piensas enamorarte algún día? — me tembló la voz, no pude evitarlo.
—No lo sé, aún es muy pronto para eso y por ahora mi único interés es mi hija. Además, para que yo llegue a enamorarme de alguien, tendría que ser una persona que también ame a Gin como hija propia, lo cual está muy difícil— sonrió con sarcasmo.
—Yo puedo ser esa persona— pensé. Quise decirlo pero… no, es demasiado pronto para decirle que la quiero o aún más que eso y que he experimentado algo único al ver a Gin, cosa que no puedo explicar pero que ha encendido en mi un anhelo que nunca antes había sentido. Es el deseo de proteger y cuidar algo a toda costa, sin importar las consecuencias.
—¿Puedo cargarla? — pregunté, cambiando de tema.
Ella asintió sonriente y la puso en mis brazos.
Gin y yo nos miramos fijamente durante segundos, minutos, mucho tiempo. Sus lindos ojitos me atraían y no dejaban que apartara la vista de ella. Es tan linda.
Comencé a mecerla y poco a poco fue cerrando los ojos. Curiosamente, Gin se quedó dormida apretando mi camisa entre sus deditos, como diciendo "No me dejes" Inconscientemente respondí en mi mente: "No lo haré"
Pasé un rato más cargándola, acariciando su cabello y carita. La pequeña soltó un suspiro y una leve sonrisa se formó en su rostro.
Kohane nos miraba casi ausente, como si sus pensamientos se la hubieran llevado a otro lado, pero su cuerpo siguiera aquí. De pronto su mirada se fijó totalmente en ambos y dijo algo que no me esperaba.
—Si Sakura y tu se hubieran casado, ella se habría dado cuenta de lo buen padre que puedes llegar a ser. Por la forma en que la cargas parece que ya tuvieras experiencia— sonrió de lado, aun mirándonos —¿Sabes? Gin no deja que nadie la cargue, sólo yo puedo hacerlo, sino se pone a llorar— me miró extraño, como no pudiendo creer lo que ve. Yo sonreí sinceramente.
—Gracias por tus palabras— le digo algo melancólico por lo que dijo.
—¿No te cansa cargarla? Si quieres puedes sentarte— me sugiere señalando un par de mecedoras que hay a un lado de la cuna.
Me niego a soltar a Gin y decido por sentarme en la mecedora a un lado de Kohane.
—¿Cómo te sientes con respecto a lo de Sakura? — me pregunta de repente, yo la miro —Disculpa, si no quieres hablar de eso no hay problema— vi cómo se arrepintió de preguntar aquello.
—No me molesta— me apresuro a decir —Tengo confianza en ti y no me molesta hablar de eso contigo— le sonrió, ella lo hace también —No te niego, amé mucho a Sakura y sentí que me moría cuando supe que no podía estar con ella, más todavía cuando se casaron. Tú te diste cuenta de ello— rio un poco y ella me escucha atentamente —Pero… las cosas son diferentes, ya no siento ese amor por ella como antes, ahora es sólo cariño, aunque… aún siento algo extraño al pensar que ya va a tener un hijo con Fye— miro a Gin y mi ánimo se recupera —Yo siempre soñé con formar una familia y tener muchos hijos…
—Aún puedes hacerlo. Eres muy joven Syaoran— me sonríe.
—Lo sé, pero… no estoy seguro de cuanto tarde en cumplirse mi sueño— suspiro y me animo a dar un pequeño paso —ya no amo a Sakura, pues me he dado cuenta de que la persona indicada para mi es otra— la miro fijamente, ella logra captar un poco la idea, o eso parece ya que se sonroja un poco al sentir mi mirada —Esta vez no sé cuánto tiempo tendré que esperar, pero estoy seguro, no desistiré hasta que ella se dé cuenta de lo que siento y saber que soy correspondido, o eso espero…— miro hacia Gin y me pierdo en su belleza, luego siento una mano en mi hombro.
—Anímate, eres un buen hombre, con un corazón sensible. Estoy segura de que esa mujer de la que hablas estará completamente enamorada de ti pronto, si es que no lo está ya— me sonríe muy confiada. Inevitablemente me pierdo en sus ojos un momento.
—Gracias Kohane— luego suspiro —espero que ella sienta lo mismo por mi…
—¿Cómo te enamoraste de ella? — me mira con mucho interés en saber la respuesta. Yo sonrío, que ironía…
—Te parecerá extraño— rio — pero fue amor a primera vista ¿Crees en eso?
—Si, ya me sucedió
—¿Con Doumeki?
—No.
Pude haberle preguntado más, pero la pequeña Gin se removió en mis brazos, recargando su cabecita en mi pecho y soltando un pequeño suspiro de satisfacción.
—¿Y cómo sabes que estás enamorado de ella si no la conoces bien? — se puso un poco nerviosa.
—Lo sé porque cuando la vi y traté por primera vez… ella activó algo en mi que nunca antes me había sucedido, ni siquiera con Sakura había sentido tal necesidad de estar a su lado, protegerla, amarla y no dejar que nada le pase, esto es lo que me ocurre con ella, desde que la vi sentí eso y cuando empecé a conocerla un poco más, me fui dando cuenta de que es una maravillosa mujer llena de virtudes. Definitivamente la amo, pero no puedo decirle lo que siento, sería algo pronto y no quiero asustarla— termino de contrale y ella me mira fijo, casi entendiendo lo que conllevan mis palabras y su profundo significado. Ahora me doy cuenta de que es muy suspicaz.
Sigue viéndome entre sorprendida y seriamente, luego baja un poco su rostro tratando de esconder su sonrojo.
¡Se dio cuenta! ¡Entendió mis palabras!
—Si dices que tienes poco de conocerla haces bien al esperar, pero no dudes que corresponda tus sentimientos al instante. Estoy segura que ella también está enamorada de ti— dice con mucha seguridad y aún con el sonrojo en sus mejillas.
—¿Por qué crees eso? — inquiero, sorprendido. Ella se sonroja aún más.
—Porque… tú… bueno, no creo que una mujer no se enamore de ti fácilmente— se ruborizó por completo.
Yo sonrío verdaderamente feliz.
Gin se vuelve a mover entre mis brazos y decidimos recostarla en la cuna para que descanse.
Ambos nos dirigimos a la cuna, y muy cerca el uno del otro, acomodo a Gin fácilmente, claro, con la ayuda de Kohane. La recostamos con cuidado, para eso tuvimos que agacharnos un poco y cuando terminé de recostarla no me enderezo, sino que observo a Kohane. Ella no se da cuenta hasta que gira su rostro, quedando extremadamente cerca del mío.
Nos miramos fijamente, no pude evitar sonrojarme un poco. No lo resisto y comienzo a acortar la distancia entre ambos, tengo miedo de ser rechazado pero me tranquilizo al ver cómo ella cierra sus ojos, esperando la caricia. Cierro mis ojos también y poso mi mano sobre su mejilla muy delicadamente. Estoy a punto de besarla pero un pequeño gimoteo de Gin nos devuelve a la realidad, haciendo que ambos nos separemos abruptamente, muy sonrojados por supuesto.
Desde este momento supe que no podría estar aquí sólo dos meses…
(POV Sakura)
Tengo un mes de haberme enterado de mi embarazo y mi esposo ya me cuida como si estuviera a punto de dar a luz. No lo niego, es muy tierno y me encantan sus cuidados, pero si ahora es así, no quiero imaginarme como será cuando esté por dar a luz. Inevitablemente me rio bajito, pues Fye ya se acerca a mí con una humeante taza de chocolate caliente.
—¿De qué te ríes amor? — se sentó a mi lado en una banca del jardín nevado del castillo. El frio era fuerte, pero convencí a Fye (después de dos horas de insistir) de salir un rato, ya me sentía sofocada dentro del castillo.
—Nada— le sonrío, el no queda muy convencido y cambio el tema de inmediato —¡Oh! ¡Chocolate! — tomé la taza entre mis manos y le soplé para que enfriara un poco, aunque con el clima tan gélido no tardaría en congelarse.
Fye me rodeó con su brazo derecho y bebía de su taza con la mano derecha. Yo lo miraba fijamente con cara chistosa, entre queriéndome reír y seriedad.
—¿Qué sucede? — me pregunta con una sonrisa nerviosa —¿Tengo algo en la cara? — se pasa una mano por la cara tratando de encontrar el motivo de i expresión.
—Dame de tu chocolate— le pido, mirándolo con los ojos entrecerrados y media sonrisa. El hace una mueca chistosa y luego se niega —¿Por qué no? — insisto aguantándome las ganas de reír.
—Está bien…— se rinde y me da. Al probarlo no puedo evitar arrugar mi entrecejo y hacer mueca de disgusto —Es lo más dulce que he probado en mi vida— escucho cómo Fye se ríe.
—Sabía que no te gustaría— ríe más.
—¿Por qué te gustan las cosas tan dulces? — le pregunto riendo y devolviéndole el chocolate. Él se encoje de hombros.
—No estoy seguro, sólo sé que tú me encantas, me fascinas— me mira de tal manera que mi piel se eriza.
—Fye…— mi aliento se corta al sentirlo ya sobre mis labios —tu también me encantas— le susurro.
Me mira a los ojos, ambos con nuestras frentes unidas, después veo esa sonrisa en sus labios que lo hace ver como un niño travieso, pero a la vez con un toque apasionado y profundo.
Se dirige a mi cuello y deposita leves pero provocativos besos en el. Yo suspiro y él me susurra algo al oído, yo sólo asiento con una sonrisa, la de él se hace aún más grande.
Nos pusimos de pie y abandonamos la banca al igual que nuestras tazas medias llenas, enfriándose con el clima gélido.
Estaba atardeciendo, pero aún es temprano. Esperamos a Kaho y a Eriol para cenar, pero llegarían más tarde. Tenemos tiempo…
Ambos cruzamos todo el jardín entre risitas traviesa y besos robados. Entramos al castillo y nos calmamos un poco hasta que llegamos a nuestra habitación. Él cerró la puerta con seguro y me alzó en brazos para llevarme a la cama, se sentó en la orilla y me sentó sobre sus piernas. Me miraba muy traviesamente, algo tramaba.
(POV Fye)
Tengo a Sakura sobre mis piernas mientras me mira fijamente, esperando mi siguiente movimiento. No pude resistirlo y llevé a cabo mi plan. Empiezo a hacer cosquillas en su cintura, abdomen y piernas, ella se retuerce soltando carcajadas al igual que yo al verla así.
—¡Fye, ya! ¡por favor! — reía sin parar y yo no me detenía. Quiso ponerse de pie pero no la dejé, sino que la atraje más hacia a mí y detuve las cosquillas para besarla de sorpresa en los labios, ella aún reía durante el beso. No se esperaba que de pronto yo volviera a hacer lo mismo. ¡Por Dios! Cuánto amo escuchar su risa…
Esta vez si logra ponerse de pie, lo hace de una manera abruptamente y al parecer esto le hizo mal.
—Amor, ¿Qué pasa? — me pongo de pie también y la rodeo con mis brazos, protegiéndola. Me asusto al sentir cómo se le doblan las rodillas pero no queda inconsciente —¡Amor! — la tomo en brazos y la recuesto en la cama.
—Estoy bien, estoy bien— me repite débilmente, con sus ojos entrecerrados.
¡¿Cómo iba a estar bien si estaba a punto de desmayarse!? Quise decírselo, pero sólo la haría sentirse mal.
—Pero…— me interrumpió.
—No te preocupes Fye — acaricia mi rostro —Ya se me pasará— en efecto, ya se estaba recuperando, se veía mejor en unos cuantos minutos —Sólo fue un mareo— me sonrió dulcemente, yo suspiré aliviado.
Me recosté a su lado un rato, esperaba a que se recuperara por completo mientras acariciaba su cabello y su rostro, esto parece relajarla ya que suelta suspiros de vez en cuando.
—¿Estas mejor mi amor? — le pregunto suavemente, aún acariciando su rostro.
—Si, ya se pasó por completo— me sonrió como sólo ella sabía hacerlo, con su infinita ternura.
Yo le devuelvo el gesto con una sonrisa muy traviesa mientras me levanto un poco y me pongo sobre ella con mis rodillas en sus costados. Sin pensarlo mucho me dirijo directamente a sus labios con algo de necesidad, no lo niego, tengo muchas ganas de estar con ella, más de lo que imaginaba realmente.
Ella me responde el beso, pero no con la misma intensidad con la que siempre lo hace, eso me llamó la atención un poco, pero preferí seguir con su cuello mientras la llenaba de caricias e intentaba despojarla de cualquier cosa que cubriera su piel al menos que fuera mi cuerpo sobre su piel.
Cuando quise desvestirla, sentí como ella se apartaba un poco, eso me extrañó bastante, nunca había hecho eso. En ese momento me detuve por completo y me separé un poco para verla a los ojos. Estaba algo sonrojada.
—¿Qué sucede princesa? — le pregunto extrañado y confundido. Ella niega con la cabeza —¿Quieres que me detenga? — la miro y parece darse cuenta de que hablo en serio y no es broma. Ella se sonroja mucho.
—No… bueno, si— suspira frustrada y no me mira a los ojos. Yo insistí en que me dijera lo que pasaba —Es solo que… no entiendo porqué, pero de repente ya no me dieron ganas, no sé, no me siento cómoda— se encogió de hombros —Pero… no te detengas, sigue— me sonrió de lado.
No sé qué pasó y tampoco entiendo el cambio tan repentino. Sólo sé que mi esposa no quiere estar conmigo en este momento, pero a pesar de que no se siente cómoda me está diciendo que yo continué, sin importar que ella no quiera. No lo soporté.
Me acerqué para besarla, ella cerró los ojos esperando un beso en los labios, pero no, yo me incliné para besarle la frente y le susurré al oído:
—No voy a hacer nada que tú no quieras, mi princesa.
Veo cómo abre los ojos muy sorprendida.
—Yo no quiero tener sexo, yo quiero hacerte el amor, eso es muy distinto y si no estás cómoda ahora…— suspiro y sonrió —…lo entiendo y sabré esperar mi princesa— le di un corto beso en los labios y me quité de encima de ella.
—Gracias amor…— me dice con sinceridad, puedo ver en sus ojos que realmente se le habían quitado las ganas de hacer el amor. ¿Qué pasó? No lo sé…
Más tarde llegaron Kaho y Eriol para cenar. Después de la cena, Kaho, Himawari y Sakura platicaban en el salón mientras que Eriol, Kurogane y yo íbamos a mi estudio para tomar una copa y platicar.
Ambos se habían vuelto muy grandes amigos de la familia.
Comenzamos a hablar sobre el tema del embarazo…
—¿Y cómo te ha ido con Sakura en el área amorosa? — Eriol mencionó la última palabra en un tono distinto. Capté de inmediato a lo que se refería y me sonrojé mucho, no esperaba reaccionar así, pero con lo que sucedió hace unas horas no pude evitarlo. Eriol era directo como Kurogane y no perdía el tiempo en rodeos.
—Esa reacción puede significar varias cosas— agregó Kurogane, yo sólo suspiré.
—No sé que pase, me imagino que ha de ser por el embarazo, pero… he querido hacer el amor con ella pero no se ha sentido con ánimos de eso, no sé a qué se deba…— me sonrojé un poco. Eso parecía divertir a mis amigos.
—¿Sakura tiene dos meses de embarazo, cierto? — le da un sorbo a su bebida, mirándome y yo asiento —No te preocupes, eso es muy normal durante los primeros meses. Espera a que empiece el cuarto mes y te darás una sorpresa— dio otro sorbo, pero con una sonrisa traviesa.
—¿Por qué lo dices? — inquiero.
—Dejaré que sea sorpresa— rió —Pero no te preocupes, te gustará— Kurogane y él rieron, yo sólo me sentí un tanto avergonzado.
—¿A qué se debe eso? — preguntó Kurogane. Me extrañó un tanto su interés, ¿será acaso que él y Himawari…? Tal vez…
—Se debe a las hormonas que libera la mujer durante los primeros meses, en especial durante el último mes del primer trimestre, pero ya terminando eso será todo lo contrario— habló profesionalmente como médico que es. Su especialidad, si no mal recuerdo, es ginecología y obstetricia, pero también está terminando otra especialidad en neurología. Son especialidades muy complejas, pero Eriol es un hombre realmente inteligente, su coeficiente intelectual es más alto que muchas otras personas y es de los mejores doctores junto con Seishiro en el hospital central de Valeria.
—Ya quieres que termine el primer trimestre, ¿No es así? — me pregunta con burla Kurogane. Yo los miro a ambos un tanto molesto y serio, hasta que la verdad me gana y termino asintiendo resignado. Ambos se echan a reír con ganas.
(POV Sakura)
Himawari, Kaho y yo nos sentamos en un cómodo sofá del salón para charlar mientras tomamos el té.
La conversación se volvió muy amena y disfrutábamos de ella. Más tarde empezamos a hablar de mi embarazo y Kaho dijo algo que llamó mi atención.
—Yo no sufrí de tantos mareos en mi embarazo, en realidad no sufrí de mareos, nauseas ni dolores— sonrió nostálgica. Himawari y yo nos miramos sin entender.
—Kaho… ¿Eriol y tú tienen un hijo? — pregunté dubitativa, vi cómo se quedó callada mientras bajaba la mirada.
—íbamos a tener un niño hace ya varios años, pero no pudo nacer— sonrió con una tristeza contagiosa —murió en un aborto espontáneo, Eriol como médico hizo lo posible por salvarlo, pero fue imposible… y ahora quedé incapacitada para tener más hijos— escuchar eso me puso la piel de gallina. El sólo imaginarme a Fye y a mi pasando por algo así… no… no quiero ni imaginarlo.
—Lo siento mucho Kaho— la abracé con fuerza, ella correspondió.
—Gracias, pero Eriol y yo hemos sabido sobrellevar esto y no somos infelices a pesar de lo sucedido— veo como sonríe sinceramente.
—Me alegra eso— le digo. Luego ambas vemos a Himawari, quien ha permanecido callada desde el momento en que se comenzó a hablar sobre embarazos.
—¿y tú Himawari? ¿Para cuándo encargan bebé tú y Kurogane? — preguntó Kaho algo emocionada.
Veo cómo sólo sonríe levemente.
—Lo hemos estado intentando, pero no queremos presionarnos. Realmente no lo intentamos pero tampoco lo evitamos. Queremos que sea espontaneo— sonrió nostálgica —aunque a decir verdad a mí ya me gustaría tener un bebé entre mis brazos que sea sólo de él y mío— sus ojos brillaron.
Pasaron las horas y la visita se fue.
Fye y yo nos encontramos en nuestra habitación. Yo estoy sentada frente al tocador, peinando mi cabello antes de dormir. Él se acerca, apoya sus manos en mis hombros y se inclina para darme un beso en la mejilla, luego se agacha más y le da un beso a mi barriga aún totalmente plana.
—¿Cómo están mis dos grandes amores? — me pregunta con su sonrisa tan sincera y exclusiva para mí.
—Muy bien, hoy no me ha causado tantas nauseas— sonrió mientras acaricio mi vientre.
—Así me gusta mi pequeño, que no le des molestias a tu mami— le dijo mientras ponía su mano sobre i vientre. En ese momento sentí una infinita ternura y dulzura al ver aquella escena. Estoy segura de que Fye será el mejor padre.
Después de decir eso, me tomó en brazos y me llevó hasta la cama. Por un momento pensé que intentaría tener intimidad conmigo, pero no fue así, me recostó y luego se metió entre las tibias sabanas apegándose a mí para darse calor. Apagó la luz y me abrazó con fuerza.
—Te amo mi princesa— susurró en mi oído y luego puso una mano sobre mi vientre y la dejó descansar ahí.
Yo acariciaba su cabello haciéndole "Piojito" hasta que se quedó dormido.
En verdad le agradecí que no intentara tener intimidad conmigo. No sé porqué pero no puedo hacerlo, hay algo que me lo impide quitándome todas las ganas. Me imagino que ha de ser cuestión del embarazo, o eso espero…
Decido no darle tantas vueltas al asunto y disfruto de la suave respiración de mi esposo a mi lado abrazándome con amor, para luego caer lentamente en un sueño profundo.
Continuará…
Sé que este capítulo tal vez estuvo algo aburrido y tranquilo. De todas formas espero que les guste y no olviden dejar sus reviews, acepto críticas constructivas, consejos, sugerencias o lo que quieran : )
Por favor dejen reviews!
Ah, por cierto, prepárense un poco porque en el próximo capítulo comienzan las tragedias :S
Les mando un abrazo y un beso. Au revoir!
9/Octubre/2013
9:30 p.m.
