DÍA 27

- Connor ¿se puede saber a dónde vas? (dijo Ángel al ver que su hijo se estaba ya vistiendo)

- Hoy ya es mañana, papá (dijo muy emocionado Connor)

- ¿Qué? (dijo Ángel incorporándose y mirando el reloj de la mesita)

- dijiste que estos 3 últimos días haríamos lo que yo quisiera.

- si, hijo, lo dije, pero aun faltan 3 horas para que se ponga en sol. Vuelve a la cama.

- No voy a salir, fuera, además, yo no soy el que la luz de sol lo reduce a cenizas.

- Connor, a la cama, te quedan aún 3 horas de sueño.

- Pero no voy a poder dormir, estoy demasiado excitado.

- Cuenta ovejitas.

- No puedo contarlas porque ni sé que pinta tienen (dijo enfadado)

- pues cuenta demonios.

- ¿de qué tipo?

- De los que calientan el culete de los nenes insolentes, ¿Qué te parece contar de esos?

- venga papá, ayer nos acostamos muy pronto.

- si, porque tuve que castigarte por desobedecer, pero no debí hacerlo bien, porque parece que ya se te olvidó porque te zurré.

- no, no se me ha olvidado, pero es estúpido que me quede tumbado en la cama cuando sé perfectamente que no voy a dormir. Además dijiste que haríamos lo que yo qui

- Connor, te lo advierto si acabas esa frase vas a empezar el día tal y como lo acabaste.

- JOOOOOOOO

- ¡A dormir! (Ordenó como un general haría a sus soldados).

- grrrrrr (le gruñó Connor. Ángel se levantó y se fue hacia la cama de Connor. Connor corrió a meterse dentro de la cama y a taparse con la sabana) ¡Ya duermo! ¡Ya duermo!(ángel se dio la vuelta y volvió a la cama y cuando al cabo de unos minutos escuchó como la respiración y pulsaciones de su hijo se hacían más lentas, sonrió y volvió a dormir)

Tres horas más tarde Connor volvía a levantarse para empezar ahora su primer día de "lo qué tú quieras". Connor sonreía como un estúpido y era una sonrisa contagiosa porque Ángel también sonreía la ver a su hijo de tan buen humor.

- Hijo antes de nada quiero dejar claras unas cuantas cosas.

- sabía que había un pero.

- Siempre he sabido que eras un chico muy listo. Estos tres días haremos lo que tú quieras, pero, las normas y sus consecuencias siguen estando en vigor. Al igual que l ahora de la cama y la hora de despertarse, desayunar, almorzar, merendar y cenar. Eso no cambia.

- valeeeee

- hijo hablo en serio, no quiero pasarme los últimos días zurrándote por un mal entendido.

- No, te los pasarás, seré bueno.

- Eso es todo lo que quería oír, ahora bajemos a desayunar (dijo pasándole el brazo por encima y sacándolo de la habitación. Ángel y Connor empezaron como todos los días con un almuerzo de campeones) ¿Y bien? (mientras le servía 4 tostadas en el plato) ¿Cuáles son los planes para hoy? (Connor dejó los cereales y miró a su padre con los ojos brillosos).

- por la mañana te voy a enseñar a cocinar, porqué sé que vas a continuar intentándolo, así que antes de que lleguemos al Hotel, sabrás hacer al menos tres o cuatro platos (Connor se puso recto como un sargento y empezó a pasear de un lado a otro de la cocina como un caporal pasando revista).

- ¡Oye, pero qué te has creído! (dijo intentando no reírse)

- No he acabado aún (dijo Connor intentando aguantar el papel de general)

- perdón, jajaja (dijo Ángel entre risas).

- Después piscina. No quiero olvidar lo que aprendí ayer.

- Me parece muy bien.

- y después podemos tirarnos en el césped y tomar porquerías mientras hablamos.

- eso me gusta aun más. Excepto lo de comer porquerías.

- Ya pero son mis 3 días, no los tuyos papá.

- ¿Y después?

- la PLAY hasta al hora de dormir (dijo rápido por si así su padre no se percataría).

- ¡Qué!

- La PLAY (repitió tímidamente)

- Hijo, creo que fui muy claro sobre mi opinión sobre ese juguetito. No hay PLAY.

- venga, papá, te juro qué esta vez no me lo tomaré tan en serio. Quiero decir, que cuando me digas ya es suficiente, yo lo dejaré, lo juro, pero por favor, déjame la PLAY, (Connor estaba suplicándole de rodilla. Aquello lo dejó a cuadros, Ángel lo levantó y le miró a los ojos, Connor estaba a punto de echarse a llorar) solo son 3 días y solo jugaré unas horitas, lo juro.

- De acuerdo Connor, pero no más de 2 horas al día, y si te digo que lo dejes lo dejas y punto sin rechistar, ni "5 minutos y lo dejo", ni ponerme mala cara el resto de la noche.

- Lo juro, lo juro (dijo dándole besos y saltando como un niño pequeño) eres el mejor padre del mundo, papá. Eres el mejor, gracias, gracias.

- venga deja de hacerme la pelota y vamos con mi clase de cocina.

- una cosita más

- uyyyy esa cara me pone la piel de gallina, hijo ¿Qué cosita más?

- papá, jugar a la play solo es un coñazo, ¿porque no juegas conmigo? (Connor quería machacar a su padre y pasárselo bien a su costa)

- Hijo, Spike ha intentado enseñarme un montón de veces, pero no hay manera, no me gustan esos jueguecitos.

- Pero estos son muy chulos. Seguro que los que te enseñó Spike eran una mierda

- Connor esa boca (amonestándolo).

- perdón (rodando los ojos). Pero yo soy mejor que Spike, ya verás como te gustará. Al menos pruébalo, como con lo de la piscina.

- Hijo, yo ya sé jugar a eso, y no me gusta. Pero te daré el gusto, jugaré un ratito contigo.

- ¡Yupi! (dijo dando un brinco) bueno ahora prepárate para tu primera clase magistral de cocina

- ok, jajaja ¿Y qué voy a aprender?

- espaguetis

- ¿Qué tipo de espaguetis?

- como los que hace Fred.

- ok jajaja ¿y tú sabes hacerlos?

- si, y me salen tan buenos como a ella. Además es fácil y es uno de mis platos favoritos.

- pues vamos a ello.

El día fue un día redondo, los dos estaban de buen humor y estaban disfrutando de su primer día de relax familiar. Ambos querían que aquel día fuera bien, que fuera uno de esos días que se recuerdan pasados los años con nostalgia. Ninguno de los dos tenían recuerdos en común, y los pocos que tenían eran desagradables. Así que ambos hicieron todo lo que estuvo en sus manos para pasar un gran día. Incluso cuando Ángel tras más de dos horas jugando con Connor a la PLAY, le dijo que era hora de apagar la videoconsola, obedeció sin rechistar y de buen grado. Y cuando salió el sol y ambos se fueron a la cama, Connor se quedó en la cama durmiendo en vez de bajar a hacer una partidita más como se moría de ganas de hacer, pero aquello hubiera fastidiado todo.