La historia original pertenece a Princess Kitty1
Ansiedad por la separación
Hacía mucho frío como para jugar al baloncesto y, aún así, muchos residentes de Las Noches abandonaron la calidez de sus hogares y cruzaron la cancha que estaba al otro lado de la calle, para ver el partido. Se enfrentaba el Equipo Tomate contra el Equipo Patata, con Szayel como árbitro, aunque no estaba brillando en su papel, precisamente.
- ¡Cuidado!- gritó Grimmjow, mientras Starrk pasaba al lado de Ulquiorra botando la pelota naranja, saltando y encestándola en la canasta, sin ningún tipo de problema. Entonces, hubo un estruendo de aplausos y Ulquiorra pestañeó incrédulo, pues no había hecho nada para evitar que el tanto se anotara. ¿Qué hacía ahí exactamente? No se le daban muy bien los deportes y hacía un frío increíble fuera.
- ¡Buuu! ¡Eres un perdedor, Paco!- gritó Orihime desde el banco en el que estaba sentada, mirando. A su lado, Nel se movía con nerviosismo en su asiento, Rangiku se echaba a reír por el terrible juego del equipo, Gin sonreía, Momo reía tímidamente y Tia se sonrojaba, mientras Lilynette le daba suaves codazos en las costillas.
- ¡Enséñales quién es el jefe, hermano!- gritó la entusiasta niña.
- ¡A la mierda, Ulquiorra! ¿Qué coño ha sido eso?- gritó Grimmjow, golpeando a su compañero de equipo en el pecho- Eres el peor jugador de baloncesto que he visto en mi vida; ¡hasta Luppi está esforzándose más que tú!
- ¡No seas tan duro con él, Grimmy!- dijo Luppi desde los laterales, sujetando la pelota, esperando a que terminaran de discutir para poder retomar el juego- Sería mejor si jugáramos un cinco contra cinco, pero Gin no se ha recuperado del todo y no había nadie más a quien pedírselo- dijo, haciendo rodar el balón en su dedo índice.
El calmado Kira se aclaró la garganta.
- Por otro lado, creo que estamos en una ligera desventaja- murmuró, haciendo que los cuatro miraran a sus rivales. Ante ellos estaban Starrk, Nnoitra, Toshiro y Yammy; una estrella del baloncesto en el instituto, un monstruo de siete pies de alto, un mocoso rapidísimo y un gigante. El Equipo Patata era un equipo demasiado fuerte. Grimmjow soltó una risotada.
- ¡No pienso perder contra vosotros, putos frikis!- gritó, apuntándoles con su puño- ¡Luppi, pásamela!
Así, el juego prosiguió, mientras Szayel bostezaba del aburrimiento y comprobaba su móvil, ignorando la falta que le había hecho el hombre de mantenimiento al francés de pelo azul. Ulquiorra no hizo ningún esfuerzo por moverse, mirando la pelota y deseando que no acabara en sus manos. Aquello no le gustaba nada; podía estar haciendo algo más productivo en ese momento.
- Así que- Rangiku se inclinó sobre Nel y alzó una ceja, mirando a Orihime- tu novio no hace más que de bulto.
- ¡No es mi novio!- escupió Orihime, logrando que Ulquiorra la mirara y, como consecuencia, acabara golpeado por la pelota. El público gritó un sonoro "¡uuy!", así que Orihime se giró hacia él, preguntándose qué hacía tirado en el suelo, agarrándose la cabeza con las manos- ¿Qué le ha pasado?- preguntó ella, inclinándose a su lado con un gruñido, mientras Yammy se disculpaba repetidamente y Szayel comprobaba sus constantes vitales- Bueno- se giró hacia Rangiku, con una fiera mirada- no es mi novio.
Su cara ardía de rabia y vergüenza, al recordar el último encuentro que habían tenido, que había conseguido que necesitara una ducha de agua fría… y muchísimo chocolate. De hecho, había tenido que salir a comprarlo y, nada más volver a casa, se sentó delante de la televisión y se lo comió todo. Y ese maldito cabrón asqueroso se comportaba como si no hubiera hecho nada. Por eso, la pelirroja le puso una ramita de apio debajo de su nariz, cuando estaba durmiendo.
- Ajá- contestó Rangiku, no creyéndola en absoluto.
- ¡Adelante, señor Nnoitra!- le animó alegremente Nel. En la cancha, Grimmjow se tropezó y perdió el balón que rápidamente cogió Toshiro, dirigiéndose a la canasta contraria.
- ¡Aquí, chico!- Nnoitra se agachó y dejó que el adolescente saltara sobre su espalda, sus hombros y encestara el balón. El público empezó a gritar como loco. Momo aplaudió y gritó con entusiasmo, mientras Grimmjow se acercó donde Nel estaba sentada, con una sonrisa inocente.
- Oye.
- ¿Qué?
- ¿Por qué estás animándolo a él y no a mí?
Nel sonrió y le acarició la mejilla.
- Amor, no puedo ser parcial sólo porque tú seas mi novio- dijo, en un tono de voz tan sospechosamente seductor que Orihime tuvo que alejarse de ella, en el banco. Entonces, la chica cambió de idioma y empezó a hablar en francés con un tono tan ronco que Grimmjow acabó sonriendo estúpidamente. Orihime apartó la vista y se fijó en Ulquiorra, que estaba recuperándose de… lo que fuera que le hubiese ocurrido… enfadándose con Luppi, que parecía estar discutiendo con Toshiro. Parecía tan malhumorado. Qué lástima.
- ¿Cómo va el marcador?- preguntó Starrk a Szayel, haciendo que todos los ojos se clavaran en el médico de pelo rosa, que se conformó con encogerse de hombros.
- Y yo qué coño sé.
- ¡Oh, por el amor de Dios!- gritó Luppi.
Ulquiorra levantó la mano.
- Gin no puede jugar porque aún no se ha recuperado… y creo que yo tengo una pequeña contusión. ¿Puedo sentarme?
- ¡No!- ladró Grimmjow.
- No pasa nada- entonces, todos se fijaron en Tia, que se levantó del banco y los mió- Yo ocuparé el lugar del señor Schiffer- dijo, clavando la vista en Starrk, que le devolvió esa mirada desafiante con una igual- Sintiendo que las cosas estaban a punto de ponerse muy interesantes, Orihime estiró las piernas, ignorando que Nel y Rangiku habían dejado espacio en el banco para que Ulquiorra se sentase a su lado.
- Ha sido agotador- dijo, sentándose con pesadez.
Orihime le lanzó una mirada desconcertante.
- Si no has hecho nada- entonces, se puso la chaqueta. Vaya, ¿el tiempo había empeorado? Al levantar la vista, estuvo a punto de maldecirlo, cuando algo aterrizó en su nariz- ¿Eh?- sus ojos se abrieron un poco más. Desde el cielo cubierto de nubes, los copos de nieve comenzaron a descender al suelo, como si fueran miles de pequeños paracaídas de un ejército listo para la invasión. Una amplia sonrisa apareció en la boca de Orihime y le cogió el brazo a Ulquiorra repentinamente, haciendo que su enfado desapareciera por un momento- ¡Mira!- gritó, señalando al cielo. Él levantó la cabeza, igual que los demás y el grupo se calmó un poco- Es la primera nevada del año…
- Ha llegado pronto- observó Ulquiorra. Su mirada se clavó en su perfil, observando sus mejillas sonrojadas, la deslumbrante sonrisa, el encanto de sus ojos grises. Meses atrás, jamás se la hubiera imaginado así- Al principio, a duras penas fue tan abierta con sus emociones; siempre estaba a la defensiva y nunca quería abrirse a nadie. Ahora apenas costaba hacerla reír y siempre estaba de buen humor, incluso cuando hacía la colada o cuando hacía la cama. Ciertamente, seguía guardándose ciertas cosas, pero había cambiado y Ulquiorra se preguntó si se habría dado cuenta de ellos.
Tal vez… estuviera bien… Él agachó la cabeza y cerró los ojos, dejando que los copos se depositaran gentilmente en su rostro. Tal vez no pasara nada si continuaba ocultándole la verdad. Aquella nueva Orihime ni necesitaba ni seguramente quisiera aburrirse con los detalles estúpidos del pasado. No cambiaría nada, ¿verdad?
Ah… Lástima que él fuera tan sensato.
…
El partido de baloncesto llevaba ya tiempo terminado, cuando Orihime decidió que estaba empezando a congelarse y quería volver a casa. Tenía que comprarse un abrigo en condiciones, pues había asumido que el frío no llegaría hasta diciembre y de ninguna manera le pediría uno suyo a Ulquiorra; él acabaría prestándoselo después de que la pelirroja estuviera un rato gimoteando, logrando que, después, las reinas del cotilleo empezaran a chismorrear. No, gracias. En su lugar, la joven decidió regresar a Las Noches, con el silencioso pianista a su lado. Ulquiorra estaba bastante extraño, pero ella no quiso preguntarle el porqué… aunque tuvo que admitir que estaba un poco preocupada, pero sólo un poco. Podía cuidar de sí mismo; ay era mayor… lo que le recordó…
- Oye, dentro de poco es tu cumpleaños.
Ulquiorra pestañeó.
- Así es- contestó lentamente. Sus últimos cumpleaños no habían sido demasiado interesantes, pues Grimmjow tenía la manía de querer llevarlo a un club de striptease, así que había ido olvidándolos.
- ¿Qué quieres que te regale?- ¿Era estúpido que Orihime hubiese estado ahorrando algo de dinero para hacerle un regalo? No sería nada especial. Además, era el único regalo que pensaba darle; si pensaba que conseguiría dos sólo porque las Navidades estaban a la vuelta de la esquina, estaba muy equivocado. Ella se detuvo cuando él abrió la puerta de la entrada, dejando que la joven pasara antes que él- Y me refiero a algo que sea asequible. No voy a comprarte un coche nuevo, ni a pagarte las facturas… aunque podría pagarte una depilación de cejas…
- Señorita Inoue, lo único que quiero por mi cumpleaños es que el dragón que tengo por mascota esté ahí para celebrarlo- dijo Ulquiorra, mirándola de manera tan seria que consiguió que su corazón diera un vuelco- Con eso, me daré por satisfecho- entonces, apretó el botón del ascensor y las puertas se abrieron, logrando que Orihime saliera de su ensimismamiento.
- E-Eso no es un regalo de verdad- dijo ella, cruzándose de brazos- Me refiero a algo que pueda comprar con dinero.
- En ese caso, me gustaría un coche nuevo y que pagaras mis facturas.
- ¿Sabes qué? Voy a regalarte un muñeco del Señor Patata.
Al llegar al cuarto piso, Orihime suspiró con alivio al sentir la ráfaga de calor sobre su húmeda piel. Se quitó la chaqueta nada más llegar al apartamento, recordando su relación de amor-odio con el invierno y preguntándose vagamente dónde estaría cuando la estación terminara. Al llegar la primavera, ya se habría marchado del apartamento y aventurado en las nuevas aventuras que se le presentaran. Seguramente, Ulquiorra hubiera presentido esa idea y por eso le había pedido que estuviera en su cumpleaños… así que, si se marchaba, no sería antes de Año Nuevo. Tal vez unos días después, cuando todas las fiestas hubiesen terminado. Aún así, aún no había hablado con él de aquello ni le había dado demasiada importancia. Era como si la chica no quisiera irse…
- Por cierto, señorita Inoue, ¿tuviste éxito con el asunto de la tarta de calabaza?- preguntó Ulquiorra, mientras abría la puerta.
Orihime sonrió al entrar en casa, recordando la cara que había puesto Urahara al entrar en su local con aquella ropa, que obligaba a clavar la vista automáticamente en su escote y en sus piernas.
- ¡Por supuesto! Kisuke y yo somos muy buenos amigos y accedió a hacerla- dijo, moviendo la mano y riendo sonoramente. Ulquiorra pestañeó despacio, no deseando ni imaginarse lo que pudiera haber ocurrido entre ella y el dueño de la pastelería- Oye, tengo una idea. ¿Qué te parece si vamos a patinar por tu cumpleaños? La pista sobre hielo que hay en Karakura normalmente abre a partir de Acción de Gracias.
- No puedo patinar.
- Oh- Orihime frunció el ceño- Vale… Entonces, podemos quedarnos en casa y ver todas las películas que ponen en vacaciones. Jack Frost, El Tamborilero, Santa Claus vuelve a la ciudad…
- Será mejor que no- contestó Ulquiorra, dirigiéndose con calma hacia su habitación. Orihime le observó desapareciendo en la oscuridad. Oh, Dios, no estaría guardando más secretos, ¿verdad? ¿Acaso le pasaría algo raro con la Navidad porque la chica de la que estaba enamorado de pequeño murió en ese mes? ¿O tal vez su madre le había abandonado en aquella época? Mejor: se había convertido en vampiro en Nochebuena. Sí, tenía que ser eso. Tal vez debería ir a un banco de sangre y hacerse con una del tipo más raro que hubiera. Aunque no le hiciera sentirse mejor, tampoco tendría hambre.
La pelirroja suspiró, quitándose los zapatos e intentando saltar por encima del sofá, aunque lo único que logró fue golpearse la tripa con el respaldo. Auch. La joven gimió y se retorció hasta que finalmente pudo acomodarse entre los cojines, satisfecha de que Ulquiorra no hubiera sido testigo de su increíble golpe. Entonces, mientras estaba ahí, ponderando la posibilidad de marcharse, se dio cuenta de que le echaría de menos… en cierta medida. No echaría de menos sus cambios de humor. Tampoco su actitud sarcástica ni la manía que tenía de considerarla como un dragón… Oh, y tampoco extrañaría sus tendencias neuróticas…
Bueno, si así era Ulquiorra descrito en pocas palabras, ¿qué echaría de menos de él, entonces?
- Muévete- el chico apareció en el salón, sin la chaqueta y sin sus zapatos, con un aspecto más casero. Orihime se sentó y le dejó sitio en el sofá- He estado pensándolo en serio últimamente- dijo, atrayendo su atención- y creo que tal vez… aunque no de inmediato… pero, tal vez vuelva a tocar el piano profesionalmente de nuevo.
Sus ojos grises se abrieron de par en par.
- ¿D-De veras?- oh, el mundo de la música clásica iba a volverse loco- ¡Es genial!- exclamó, preguntándose porqué no lo habría dicho antes- Estoy segura de que tu familia estará muy contenta de que vuelvas a tocar- sentándose y cruzando las piernas, Orihime se colocó un mechón de pelo detrás de la oreja, observando que él no parecía ni la mitad de contento que ella. De hecho, parecía estar a punto de vomitar. Bueno; Orihime supuso que aún quedaban algunos malos recuerdos sobre ese mundo, así como los enfrentamientos con las compañías discográficas- No te preocupes- dijo, tocándole el brazo- Con tus nuevas composiciones, harás que todos ellos se queden muertos.
- Hmm- Ulquiorra se quedó mirando la negra pantalla del televisor- En eso no te equivocas.
Orihime apartó la vista y la clavó en el televisor. Sin embargo, sus pensamientos empezaron a adentrarse en otras direcciones y, pasado un momento, dejó que su cabeza se reclinara, hasta apoyarse en su hombro. Él la miró con cara de sorpresa.
- Supongo que, con todos los contratos que te saldrán, no podrás permitirte que siga dando vueltas por aquí, ¿no?- preguntó, bajando el tono de voz significativamente.
Ulquiorra sintió un escalofrío por su columna, como si alguien hubiese deslizado un cubito de hielo desde su cuello hasta el borde de sus pantalones. También sintió un dolor muy extraño en su pecho. No le gustó; que ella hubiese soltado algo así, de repente… no podía haber sido casualidad.
- ¿Cuánto tiempo llevas pensando en marcharte?- preguntó, después de haber dejado pasar un silencio considerable.
Orihime se encogió de hombros.
- No lo sé… Supongo que desde poco después de Halloween- ¿era cosa suya o había sentido como si el cuerpo de Ulquiorra se tensase?- Oh, pero podría venir a verte y esas cosas. Tampoco es que vaya a marcharme lejos… De hecho, me gustaría vivir en este edificio, pero no creo que tenga dinero suficiente para vivir aquí- sería genial, pensó con tristeza. Aunque hiciera muy poco tiempo que se conocían, la chica no podía imaginarse la vida sin los inquilinos de Las Noches; el compositor Starrk y la exploradora Lilynette, la diseñadora Tia, el enorme Yammy y su adorable mascota, el donjuán Nnopitra, el malhumorado Grimmjow, la alegre Nel… y, por supuesto, Ulquiorra, el chico más molesto que jamás había conocido. El puente la nariz empezó a picarle y la chica se lo rascó suavemente, esperando detener las lágrimas que amenazaban con salirse- Quién sabe- dijo tranquilamente- igual me quedo aquí y me aprovecho de ti para siempre.
Ulquiorra contuvo las ganas de estrecharla entre sus brazos.
- Eso sería… un problema- murmuró, aunque ambos supieran que no lo decía en serio.
El móvil de Orihime empezó a sonar. Ella se apartó de él, cogió la chaqueta que estaba sobre el respaldo del sofá y sacó el aparato del bolsillo. Era Nel.
- Hola- saludó animadamente, aunque recibiendo un gimoteo por respuesta- ¿Nel? ¿Qué ocurre?
- ¿P-Puedo ir?- preguntó la francesa, lloriqueando.
Orihime ignoró a Ulquiorra, que con su dedo le indicaba que iba a cortarle la cabeza.
- Claro. Te abriré la puerta- acabó la llamada y suspiró- Me pregunto qué habrá hecho ahora Grimmjow… Oh- al levantar la cabeza, descubrió que Ulquiorra la miraba como si hubiese echado a lavar unas bragas rosas con toda su ropa blanca- ¡Vete a esconderte a tu habitación!
Dejando escapar un sonoro gruñido, el chico acató su orden, no sin antes coger una bolsa de hielo para su "dolor de cabeza". Levantándose del sofá, Orihime fue a abrir la puerta. Dos minutos después Nel apareció, casi sin respiración y apenas histérica, lo que llevó a la pelirroja a pensar que la francesa ya había pasado antes por eso, enfadándose aún más. Aún vestida con el abrigo y la bufanda, las gotas de agua, que antes habían sido copos de nieve, se deslizaban por sus mechones de pelo y Nel se limpió con furia las lágrimas que caían de sus ojos, antes de entrar al salón y quedarse en frente de Orihime.
- ¡No puedo creerlo!- gritó, echándose a llorar de nuevo.
- ¿Qué ha pasado esta vez?- preguntó Orihime, calmándola.
Nel resopló con indignación.
- Cuando el pagtido de balonsesto tegminó, todo el mundo estaba migando, vrai?- presa de la rabia, su acento estaba más marcado de lo habitual, así que no prestaba atención a las sílabas que pronunciaba- ¡Bueno, pues ha flijteado con todas las chicas del vesindaguio y no conmigo, aunque haya estado animándolo a pesag de no queguer ser imparsial!- dejó escapar unos cuantos resoplidos- ¡Ese cabgrón desagradesido no me apresia en absoluto!
- Tienes toda la razón- asintió Orihime.
- ¿Cómo voy a pegnonagle pog esto?
- No… ¡No lo hagas!- gritó Orihime, poniéndose en pie. ¡Ésa era su oportunidad de aclararle las cosas! Al coger a Nel de los hombros, la giró y la sentó en el sofá; entonces, cruzó las piernas y los brazos, como si fuera a darle una clase- Nel, cariño, quiero que te relajes y pienses por un segundo, ¿vale?- Nel asintió una vez- Tú quieres a Grimmjow, ¿verdad?- volvió a asentir- Y él dice que te quiere, pero siempre te está engañando… De hecho, ¿cuántas veces lo ha hecho?
- Veintiséis.
- Veinti- Orihime se detuvo al momento, tensándose. ¡Dios bendito! ¿Veintiséis veces?- Nel…- la pelirroja sonrió a la llorosa que tenía delante- Nel, eres una chica lista. Usa tu cerebro. Sé que te preocupas por él… y sé que le has sido fiel, porque tus sentimientos son puros, buenos y sinceros- Nel asintió despacio- Pero Grimmjow… te ha engañado, te ha tratado mal y ha prometido casarse contigo, a pesar de no haberte mostrado ningún anillo, ¿verdad?- Silencio. Su cerebro debía de estar dando vueltas- Lo siento, cariño, pero… no creo que un chico que te engañe tantas veces, te quiera de verdad… si es que te quiere algo.
Entonces, hubo un profundo silencio en el apartamento, que se vio interrumpido pocos segundos después, por el sonido de la puerta al abrirse. Grimmjow asomó la cabeza, mirando alrededor.
- Oye, Ulquiorra, ¿has visto a Nel? No está en… Oh- sus ojos azules se clavaron en las dos mujeres que había a su derecha. Orihime estuvo a punto de decirle que se marchara, pero, antes de poder hacerlo, Nel se levantó del sofá y se secó las lágrimas con las manos. Entonces, se acercó tranquilamente hacia Grimmjow, echó la mano hacia atrás y le dio con tanta fuerza que el sonido de la bofetada retumbó en las paredes.
- Me voy- dijo calmadamente.
Orihime se sintió algo emocionada al presenciar ese momento de triunfo. ¡Oh, no podía esperar para ver la cara que ponía Grimmjow! Seguramente empezaría a llorar o algo así y le rogaría a Nel que no se fuera, suplicándole oportunidades que ya había agotado. Sin embargo, cuando la mirada de Orihime se fijó en la de él, se sorprendió por lo que vio; no había sorpresa… ni remordimientos… si acaso, podía ser resignación.
- Ya veo…- el chico se acarició la piel dolorida- Me lo he merecido… y mucho más…- suspiró- Pero, si esto es lo que quieres, no voy a detenerte.
Entonces, él se apartó de su lado y la dejó pasar. Nel dio un portazo a la puerta, al marcharse.
- Me marcho cinco minutos y me pierdo toda la diversión- la voz de Ulquiorra, que provino directamente de la espalda de Orihime, la sorprendió- Siempre me pasa igual.
- ¡Has sido tú quien ha querido irse!- gritó ella. Sin embargo, él la ignoró y se unió al taciturno Grimmjow que estaba al lado de la puerta. Orihime los observó mirándose mutuamente, tensos, como si fuesen a darse de puñetazos en cualquier momento. Entonces, Grimmjow habló.
- ¿Te gustaría quedarte a cenar?
- Estaría genial, gracias- contestó Grimmjow, sin alegría. Entonces, se dieron las manos, como si hubiesen llegado a algún tipo de acuerdo y Ulquiorra se marchó, murmurando algo de tener dolor de cabeza. Sin saber qué demonios acababa de ocurrir y preguntándose porqué Grimmjow no se hundía en la más absoluta miseria, Orihime siguió a Ulquiorra, mientras éste se dirigía a su habitación.
- Oye- dijo, bajando la voz- ¿Qué ha sido eso?
- Como no sé nada acerca del tamaño de los cerebros reptilianos, señorita Inoue, te diré que hay ciertas cosas de este edificio que van más allá de tu comprensión- Ulquiorra se estremeció y se llevó una mano a la cabeza- Así que, te recomendaría que no te metieras en los asuntos de los demás. Sin saberlo, te has metido en un campo repleto de minas y, teniendo en cuenta que soy responsable de tu seguridad, de acuerdo a la señorita Chizuru, me alegra que hayas salido ilesa. Sin embargo, de ahora en adelante, contén tus ganas de entrometerte en los asuntos ajenos, por favor. Eso sólo te traerá problemas, tal y como demostraste brillantemente hace dos semanas.
Orihime abrió la boca para contestar- y pregunta por qué Chizuru le había pedido algo así- pero la puerta de la habitación se cerró ante ella, dándole en la nariz.
- ¿Y qué pasa con la cena?- gritó.
La puerta se abrió de nuevo y Ulquiorra le lanzó una mirada de molestia.
- Me he supuesto que la harías tú, porque yo estoy enfermo y tú eres la responsable de que ella lo haya dejado- dijo, antes de volver a dejarla fuera de la habitación. Orihime llamó a la puerta una vez, hasta que se giró y caminó por el pasillo. ¿A qué había venido eso? ¿Y de verdad estaba segura de que Grimmjow no quería a Nel? Esperaba, por el bien de su amiga, que aquello le hubiese servido como lección para que esa especie de novio que tenía aprendiera. Sin embargo, al llegar al salón, Grimmjow estaba sentado en el sofá; parecía triste, pero también… aliviado. ¿Qué demonios estaba pasando?
- Entonces- Orihime se sentó y se cruzó de brazos- ¿No vas a evitar que tu novia se marche?
El francés soltó una carcajada.
- ¿Y por qué iba a hacer eso?
- ¿Porque la quieres?
- Exacto.
- Qué… ¡Eso no tiene sentido!- gritó Orihime, frustrada.
Grimmjow la miró despectivamente.
- Niñata estúpida… No tienes ni puta idea de mi relación con Nel- entonces, dijo algo por lo bajo, en francés- pero como seguramente me patees el trasero si no lo intento, te daré ese gusto- entonces se puso en pie y se colocó los pantalones, tensando sus hombros, como preparándose para una pelea- Ahora vengo- sonrió y dijo con sarcasmo, mientras se dirigía a la puerta- aunque, si quieres, puedes acompañarme a ver cómo "hago lo correcto".
Orihime se llevó las manos a las caderas.
- ¿Sabes qué? Creo que lo haré- contestó, cogiendo la llave antes de salir por la puerta. Ulquiorra podía meterse su consejo por donde le cupiera y, en cuanto a la cena, había muchos sitios de comida a domicilio en Hueco Mundo. Sólo tendría que salir a por ella.
Al caminar detrás de Grimmjow, la pelirroja se dio cuenta de que ésa sería la primera vez que fuese testigo de una de las famosas peleas entre él y Nel. Tal vez debería haberse llevado con ella alguna armadura que la protegiera de las patadas y los puños que pudiera recibir, pero ya era tarde para eso. Bajaron las escaleras hasta el sexto piso y Grimmjow le lanzó una mirada seca mientras se aproximaban a la puerta, como si todo aquello fuese más de lo que debía ser. Entonces, llamó a la puerta.
- ¿Nel?- la llamó, mientras abría el pomo y entraba- ¡Oye, Nel!- Orihime se quedó en la entrada, pues no deseaba verse envuelta en la refriega que hubiera a continuación. Sin embargo, cuando nada ocurrió en los segundos posteriores, decidió acercarse… y por poco se chocó con Grimmjow, que había salido corriendo del apartamento, como si estuviera en llamas.
- Aaah, qué…
Él se detuvo, gritando a viva voz y buscando su móvil en los bolsillos. Orihime pestañeó. La tranquilidad que había guardado hasta ese momento se había desvanecido y en su lugar había desaparecido una mirada frenética. Cuando Grimmjow tecleó un número, Orihime echó un ojo al apartamento. Todo parecía como siempre, salvo por un trozo de papel que había en el suelo y que tenía algo escrito por Nel. Orihime se acercó y se agachó para cogerlo, fijándose en las palabras. Estaban en francés. Todo lo que pudo descifrar fue la última palabra: adieu.
La pelirroja miró a Grimmjow, que apretó el botón rojo de su teléfono, para volver a marcar el número y llevárselo a la oreja. No hubo respuesta.
- ¡Joder!- gritó, murmurando algo en francés y volviéndolo a intentar.
- Grimmjow…
- ¿Qué?- gritó él, con los ojos llenos de rencor.
Orihime le tendió la nota.
- ¿Qué pone?
Hubo entonces una pausa en la que el chico escuchó el tono una, dos, tres veces, hasta que volvió a saltar el buzón de voz. Terminó la llamada y bajó el brazo, mientras el cuerpo le temblaba de la rabia.
- Que se vuelve a Francia- su tono de voz se bajó enormemente. Entonces, le lanzó una venenosa mirada llena de odio a Orihime, haciendo que retrocediera, temiendo que él pudiera atacarla físicamente- Espero que estés contenta, maldita zorra- escupió, antes de darse la vuelta y dirigirse a los ascensores.
Oh, seguro que no había manera humana de que Ulquiorra pudiera sonsacarle aquello.
Continuará
¡Hola a todos! Qué tal el verano, cómo lo lleváis? Bueno, verano aquí, en España, porque me imagino que al otro lado del charco tendréis algo más de frío, no? Bueno, aquí está el nuevo capítulo! Qué os ha parecido? Pobre Ulquiorra, no se puede ser más inútil que él para un deporte. No me extraña que Grimmjow estuviera tan desesperado con ese equipo que le había tocado… Por otro lado, parece seguro que Orihime debe marcharse del apartamento, aunque no está tan claro que quiera hacerlo… Aunque, si Ulquiorra decide seguir guardándose ese "secreto" y no decirle nada antes de que se vaya, no va a conseguir nada! Y luego está en GrimmNell… qué tensión! Me lo he pasado muy bien poniendo el acento francés de Nel, aunque el pobre Grimmjow ha acabado hecho pedazos… Esperemos que se reconcilien, aunque la cosa no pinte nada fácil! Un beso y nos vemos en el siguiente cap!
yuuki1801: hola! Bueno, parece ser que el calentón no se ha repetido en este cap… pero tranquila, que otro hay seguro. Esperemos que no sigan siendo tan orgullosos y hablen claro de lo que les pasa, porque, como sigan así, Orihime acabará marchándose y Ulquiorra lo lamentará. Por ahora, esperemos que en el próximo capítulo se solucione el GrimmNell (qué ganas de ver otra reconciliación). Pues sí, en cuanto termine con Musa espero ponerme con otro, aunque no sé con cuál. Un beso!
red crayon princess: hola! Jajaja, la pobre Orihime ni siquiera se maginaba que Ulquiorra pudiera hacer que sintiera todo eso… Pero bueno, ha quedado claro que no puede volver a jugar con él; aunque, quién sabe, quizá vuelva a "provocarlo" a propósito para que vuelva a comportarse así. A ver qué pasa, un beso!
Zuuka-chan: hola! Gracias por los ánimos! Bueno, he de admitir que yo también tenía muchísimas ganas de ver así a Ulquiorra… y no va a ser la última vez que la cosa se caliente tanto! En este cap no ha salido Paco, pero Grimmjow enfadado le sigue muy de lejos… a ver qué ocurre con su relación con Nel. Un beso!
Myri Weasley28: hola! Pues sí, estamos ya hartas de que esos dos no hagan nada! Queremos escena de cama ya mismo! XD. Aunque, viendo cómo está Ulquiorra con sus demonios internos, no sé yo cómo acabará todo… Pero bueno, habrá que esperar y ver. En cuanto a Orihime, creo que también sigue dándole vueltas a la cabeza al tema, aunque espero que ya le haya quedado bastante claro a Ulquiorra que ella no quiere marcharse bajo ningún concepto… En fin, a ver qué pasa. Un beso!
Yagami Vongola: hola! Bueno, no ha sido un combate de boxeo, pero casi! La pobre Orihime ha subestimado a su rival… y claro, ha acabado bastante mal. Un beso!
Chikytina: hola! Jajaja, yo sentí lo mismo al traducir la última parte! Era tan… excitante! XD. Me alegra que te haya gustado y creo que ese punto de "controlador" es muy propio de Ulquiorra (igual que en el manga, donde le encanta tener a Hime bajo su dominio). Me alegra que te esté gustando la historia y gracias a ti por leerla! Pues sí soy de España, pero de Valladolid, así que el salón del manga me queda bastante lejos U_U… Es una pena, porque llevo tiempo queriendo ir, pero claro, me pilla muy lejos… Este año no creo, pero igual el año que viene o en mayo sí que voy, así que a ver si nos vemso. Un beso!
Sakura Rose Cifer: hola! Sí, esto es como la guerra! A ver qué pasa, porque entre la tensión sexal y que ninguno quiere que Orihime se vaya, a ver cómo acaba. Bueno, en este cap no ha habido esa tensión, pero si algo más romántico… Ahora, habrá que ver qué pasa con el GrimmNell, un beso!
Butterfly Comte: Hola! Está claro que Ulquiorra quería demostrar que no era ningún chico fácil de dominar, pero no creo que sea capaz de resistirse por mucho más tiempo (no hay más que ver que, en este cap, ya ha dado muestras de celos al hablar de Urahara y ella). A ver qué pasa entre los dos, un beso!
OriHimeko-chan: hola! Muchas gracias por el apoyo y gracias a ti también por leerlo y comentarlo! La verdad es que a mí tampoco me gusta nada que la historia vaya a acabarse ya, pero bueno, espero seguir traduciendo más fics de la autora, que los tiene muy interesantes. La verdad es que la caracterización de los personajes es muy buena, porque por un lado los presenta tal y como son ellos, pero con toques más "humanos". Supongo que ése es uno de los motivos de que la historia esté tan genial! Espero que te siga gustando hasta el final, así como las historias que estén por venir! Un beso!
Joshevisia-Chan: hola! Bueno, ya sabemos que Orihime y Ulquiorra son bastante "especiales" (ya lo son en el manga, así que en el fic ni te cuento XD), así que no sé yo cuándo dejarán de lado sus tonterías y asumirán lo que pasa de verdad. Están hechos un lío y la única manera clara de solucionarlo es en la cama; no hay otro modo. Bueno, aquí tienes tu GrimmNell! Si te digo la verdad, me ha emocionado mucho escribir la última parte y seguro que el próximo cap está mucho mejor. Espero que te guste, un beso!
Anónimo: hola! Pues sí, ha pasado de todo! Estos últimos caps están muy interesantes, la verdad! Espero que puedas leer pronto este capítulo y que te guste mucho. Un beso!
Yuuri no Mai: hola! Jajaja. La verdad es que teníamos todas muuuchas ganas de un cap así! Aunque ha estado bastante bien ver a Ulquiorra queriendo ceder a sus instintos, por un lado y por otro queriendo dejar a Orihime con las ganas. Pero bueno, habrá que esperar un poco a ver qué pasa. Siento haber tardado mucho con este cap, pero entre exámenes, fansubs y demás se me ha pasado por completo… pero bueno, mejor tarde que nunca! Y en cuanto a escribir, anímate! Cuantos más seamos en el fandom, mejor, más fama le damos al UlquiHime! (y espero sinceramente que esa fama llegue a Tite XD). Un beso!
