"¡Papá, papá!" Alex se despertó gritando. La fiebre era muy alta y el niño sudaba sin parar, pero por mucho que las enfermeras intentaban calmarlo, no había forma de que se tranquilizara. "¡Papi!" Volvió a gritar, justo cuando O'Neill entró en la enfermería.
El coronel se sentó en la cama junto a su hijo y lo abrazó con fuerza, notando como el niño forcejeaba para soltarse y liberarse. "Vamos cariño, cálmate sólo ha sido una pesadilla, papá ya está aquí y no va a pasar a nada."
Alex comenzó a llorar desconsoladamente, pero al menos se dejó caer contra el pecho de su padre. "No es por ti, es por papá, por Daniel." Dijo entre sollozos que le impedían hablar con normalidad. "Le van a hacer daño por mi culpa."
"¿Por qué dices eso? Daniel está en una misión, si, para ayudarte, pero está bien, como Sam y Teal'c. Volverán dentro de un momento, ya me lo han dicho por radio y todo estará bien. Ya lo verás, no ha sido más que un mal sueño."
Alex negó rotundamente con la cabeza. Jack lo miró a los ojos y se sorprendió al ver el ceño fruncido del niño, tan convencido de sus propias palabras, que parecía difícil no creer en lo que estaba diciendo.
"Papá no va a volver, lo tiene él y le va a hacer daño." O'Neill sintió un escalofrío recorrer su cuerpo. Sin saber porque se estremeció al oír a su hijo, pues de repente parecía haberse convertido en un perfecto adulto y su voz recia no parecía tener nada que ver con la de niño de cinco años. "No descansará hasta dar con Kayle y conmigo."
"Alex, cariño, no te preocupes, Daniel sabe cuidar muy bien de si mismo y seguro que no le ocurre nada." Jack volvió a abrazar al niño. No sabía porque, pero le costaba creerse sus propias palabras.
Tal vez fuera porque Daniel era un experto en meterse en problemas o porque casi todos los señores del sistema lo conocían y si daban con él lo matarían o simplemente, porque ya cuando le había dicho que no se metería en líos, O'Neill sabía que le estaba mintiendo.
Entonces se escuchó el mensaje, un equipo estaba volviendo a la base, el SG-1. Jack no quería dejar solo a su hijo, no cuando el niño estaba tan débil por la fiebre y tan asustado por que algo malo pudiera ocurrirle a su padre. ¿Pero que podía hacer?
El niño no podía dejar la enfermería en su estado y él tan sólo quería ver a Daniel de vuelta por fin y poder abrazarle y demostrarle a Alex que tan sólo había tenido una horrible pesadilla.
"Vamos a hacer una cosa, voy a buscar a papá y le dijo que venga a darte un beso antes de dormir, así verás que está bien y sobretodo que tu no tienes la culpa de nada." El niño sonrió, aunque el cansancio que recorría su cuerpo y la sensación de pesadez que le provocaba la fiebre no le dejaban sentirse bien.
"Vale, pero si no viene con la tía Sam y con Teal'c, es porque sigue en ese planeta con ese señor del sistema." Jack forzó una sonrisa cariñosa y arropó al niño antes de salir de la enfermería. Se preguntó como era posible que supiera lo del señor del sistema, cuando no habían hablado nunca de señores del sistema delante de los niños.
Pensó que tal vez podía tratarse de sus avanzadas habilidades mentales o simplemente que les hubiera oído. De todas formas, Jack no se podía creer que el niño tuviera razón sobre Daniel y el señor del sistema.
Al llegar al silo, mientras la puerta se abría, creyó que pasaba una eternidad. En su mente ya se dibujaba la mirada de Daniel, esos tiernos ojos azules puestos en él, que con tan sólo mirarle le diría si había encontrado algo que pudiera ayudar a los niños o si por el contrario tenían que esperarse lo peor. Habían aprendido a comunicarse sin usar apenas palabras, pues los ojos de ambos decían mucho más que el más largo de los discursos.
Sin embargo, al entrar en la gran sala, el Stargate ya se estaba cerrando de nuevo y allí, tan sólo estaban Sam y Teal'c. Contuvo la respiración y miró a su alrededor, esperando que Daniel estuviera por ahí, haciendo algo, estudiando su ordenador o simplemente descansado. Pero no fue así.
"Señor." Dijo por fin Sam acercándose al coronel.
"¿Dónde está Daniel?" La interrumpió Jack. Sam se quedó callada, mientras Teal'c y ella habían estado buscando la forma de volver al Stargate sin ser descubiertos, había estado pensando cual sería la mejor forma de contarle lo había ocurrido, pero no se le ocurrió nada que no fuera a dejarlo hecho polvo por completo. "¡Donde está Daniel maldita sea?" Terminó repitiendo Jack levantando la voz más de lo que nadie en el silo hubiera esperado.
Estaba nervioso, agobiado incluso. Daniel no estaba, por mucho que le había pedido que no hiciera nada arriesgado. Para colmo su hijo ya le había dicho que algo horrible le había ocurrido a su padre, que estaba en manos de un señor del sistema. No quiso preguntarse si el niño tenía telepatía o visión remota, ya habría tiempo para eso, siempre y cuando se recuperara de su enfermedad.
Pero si Daniel había desaparecido, si estaba en manos de un goauld, aquello tan sólo podía significar una cosa, el señor del sistema, quien quiera que fuera le iba a torturar para conseguir la información que quisiera y luego lo mataría.
"Lo hemos perdido O'Neill." Dijo Teal'c pues Sam se había quedado bloqueada ante la reacción del coronel. "Llegaron los jaffas y el señor del sistema, hablaban sobre el experimento, Daniel Jackson no pudo aguantar. Cogió el intercomunicador y dijo que le buscáramos."
"¿Y le dejasteis hacerlo? Por el amor de dios, Daniel se sacrificaría por cualquiera de nosotros, es lo mejor sabe hacer. Pero esto es un suicidio." Sam y Teal'c se quedaron callados. Desde el principio habían pensado eso, pero no habían sabido como decir que no a la mirada triste y apesadumbrada de Daniel al oír hablar a los jaffa sobre el padecimiento de sus hijos. "Acabáis de permitir que Daniel se suicide."
Jack se dio la vuelta, aquello acababa de superarle, su hijo de cinco años se estaba muriendo y ahora acababa de perder a Daniel a manos de un goauld. Quería derrumbarse, pero no podía hacerlo, al fin y al cabo, sus hijos seguían ahí, Alex estaba asustado y Kayle simplemente trataba de hacerse una chica dura para no preocupar a sus padres.
"Todavía podemos dar con él." Dijo de repente Sam. Jack se dio la vuelta, si estar muy seguro de lo que podía esperar de esa respuesta. Entonces, en la mano de Carter vio una pequeña pantalla en la que se iluminaba un punto blanco que parpadeaba. "Esto es el intercomunicador, creo que está en el interior de la nave goauld y estudiándolo un poco, estoy casi segura que podría decir exactamente donde se encuentra Daniel."
"¿Y como pretende sacarlo de la nave sin ser descubiertos?" Aunque en otras circunstancias, Jack estaría abierto a cualquier posibilidad para salvar a Daniel, en un momento en el había perdido toda esperanza de recuperar la normalidad en su familia, aquello parecía una completa locura.
"Si conseguimos contactar con Thor, podría transportarnos al punto exacto en el que se encuentra Daniel, podríamos cogerlo y volver antes de que ningún jaffa se diera cuenta." Le hizo gracia al coronel lo entusiasmada que hablaba siempre Sam cuando se trataba de algún plan, sobretodo de los más descabellados y de los más peligrosos, cuando la escuchaba decir lo que iban a hacer, Carter hacía que todo sonara mucho más fácil. "Se que no será fácil, pero al menos le daremos tiempo para que encuentre la información que necesite para ayudar a los niños."
"No creo que sufrir la tortura a manos de un goauld, sea el tipo de información que busca Daniel." Dijo Jack con rotundidad. "Así que, Carter, en cuanto tenga un equipo de rescate preparado, hágamelo saber, que yo estaré listo también."
"¿Piensas venir con nosotros O'Neill?" Preguntó Teal'c extrañado.
"No voy a permitir que un goauld, por mucho señor del sistema que sea destruya a mi familia y mate a Daniel, antes lo haré yo con esa maldita serpiente." Quería decir tantas cosas que realidad no se atrevía a decir en voz alta.
Quería decir que nadie se atrevía a hacer daño al hombre al que amaba sin pagar por ello y que Daniel y los niños era todo lo que tenía en el mundo y que no estaba dispuesto a ver morir a su familia.
Pero se quedó callado y salió del silo, no quería escuchar a Teal'c y Sam diciéndole que debía quedarse en la base, cuidando de los niños. Ya lo había hecho una vez y no iba a permitir otro error.
- o -
Los dos jaffas dejaron a Daniel en el suelo. Lo dejaron caer, sin importarles si se hacía daño o no. Daniel quedó allí tumbado, dolorido, sin poder mover una sola parte de su cuerpo. Estaba demasiado preocupado en respirar con normalidad, como para intentar moverse y notar el dolor más terrible que nunca se hubiera imaginado posible.
Le costaba pensar donde estaba y lo que había ocurrido, había sentido tanto dolor recorriendo su cuerpo al mismo tiempo que al final había perdido la noción del espacio tiempo y ahora no sabía lo que había ocurrido.
"Lo peor son las primera veces." Dijo una voz femenina proveniente de las sombras. "Luego te acostumbras a las sesiones de tortura."
"¿Quién eres?" Consiguió sacar Daniel de su dolorida garganta. Gritó al lograr darse la vuelta. A su lado encontró a una mujer que debía rondar los cuarenta, seguramente fuera de aquella celda, debía de ser muy hermosa, pero el tiempo que habían estado torturándola, habían apagado el brillo de sus ojos, hasta volverlos totalmente insensibles.
"¿Qué más da? Dejé de ser alguien cuando descubrí que ese goauld jamás me dejaría morir, hasta que le dijera donde estaban mis hijos."
"¿Tus hijos? ¿Por qué iba a querer un goauld a tus hijos?" Daniel no era capaz de pensar con claridad y por mucho que intentaba buscar en su cabeza algo que tuviera sentido, el dolor se iba haciendo cada vez más intenso.
"Son especiales, él los hizo especiales y quería probar su experimento con todo mi pueblo. Hace unas horas estuvimos en mi planeta." La joven mujer le acarició la frente cariñosamente y le sonrió. "Todo estaba igual, solo que ese era un lugar muerto. Menos mal que nunca encontró a mis niños y ellos estarán a salvo en algún sitio. Creo que a ti te han traído de allí."
Entonces Daniel se dio cuenta, todo comenzaba a tener sentido. Pero estaba demasiado cansado, los párpados le pesaban, la garganta le abrasaba y las piernas y los brazos los tenía completamente entumecidos. Tan sólo deseaba dormir y descansar. Pero antes de hacerlo dos palabras salieron de su boca, aunque no fue consciente de pronunciarlas.
"Alex, Kayle…"
