Capítulo 25

Bakura se paró a descansar en un callejón sin salida. Su respiración estaba agitada, se llevó una mano al pecho sintiendo el latir de su corazón que estaba bombeando sangre locamente. Había corrido demasiado para huir de los soldados y sentía un gran agotamiento. Por unos momentos el sueño lo invadió pero se resistió a dormir ya que era consciente de lo que debía hacer.

-Tengo que rescatar a Yugi y los demás.

Se levantó pero su cuerpo estaba muy débil y cayó nuevamente al suelo, esta vez, inconsciente.

Al abrir los ojos lentamente, Bakura vislumbró a una niña egipcia acompañada de otros hombres. Conforme su vista fue aguzándose y recuperándose distinguió de quienes se trataba.

-¡Sera! ¡Chicos! ¡Están bien!

-Señor Bakura, nos da mucha alegría que se encuentre bien. Creímos que lo habían capturado.-dijo Sera llena júbilo.

-¿Cuántos están presentes?

-La mitad de los ladrones, los demás fueron capturados.

Bakura se levantó del suelo ayudado por Sera y sus secuaces.

-¿Han sabido algo de mis amigos?

-Fueron capturados.-respondió uno de los hombres.

-Debemos ir por ellos.

-¿Qué cosa?-dijeron todos al unísono.

-Jefe, temo decirle que es peligroso. Fueron llevados al palacio y lo más probable es que sean ejecutados junto con nuestros compañeros.

-No lo matarán, ese chico es el faraón Atem.

-¿¡EEEEEEEEEEEHHHHHH!?

-Mi amigo está en el palacio en estos momentos y el chico que estuvo con nosotros es el faraón Atem.

-Pero ¿Por qué lo capturaron como si fuera un ladrón?

-Les explicaré todo en el camino. Por ahora, lo único importante es rescatarlos a los dos.

-No podemos entrar al palacio.

-Hay una forma. El verdadero problema es llegar a las prisiones sin ser vistos por los guardias. ¿Quién está conmigo?

Todos se miraron sin saber qué responder.

-Lo haré solo, entonces.

Bakura se marchó rápidamente, sus hombres lo miraban y sabían que él estaba muy dispuesto a arriesgar su vida por sus amigos.

De pronto, Bakura fue alcanzado, en su caminar veloz, por la pequeña Sera, él la miró sorprendido.

-Lo apoyaremos, jefe, es lo mejor que podemos hacer por usted que nos ha dado todo su apoyo y nos brindó un hogar.

Por un instante Bakura sólo se dedicó a mirarla y después le sonrió, los hombres se acercaron también con una gran sonrisa dibujada en sus labios.

-Iremos, no pensamos dejarlo solo.

Bakura asintió con la cabeza.

-Vamos.

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En el castillo real egipcio había una gran agitación, la servidumbre corría de un lado a otro agitada preparando el ambiente para la boda. Las horas pasaban velozmente y ya era medio día, debían apresurarse para que, en cuanto llegara la noche, iniciara la ceremonia.

En sus aposentos, la princesa Tea se encontraba sentada frente al espejo mientas Kisara realizaba los arreglos de belleza en la castaña. Las sirvientas se encargaban de las flores, el vestido y el resto, Kisara era la más apta para atender a la chica que desde el anuncio de su boda no había abierto la boca en ningún momento.

-Señorita, sé que no puedo dar mi opinión de esto, pero honestamente no creo que sea correcto que se case tan pronto. Sé que usted y el faraón Atem llevan varios años comprometidos, mas eso no es motivo para llevarlo a este extremo de ordenar un matrimonio sorpresa.

Kisara se percató de la mirada reflexiva y perdida que la chica poseía en esos instantes.

-Señorita ¿se encuentra bien?

-Kisara…

-¿Si?-preguntó Kisara mirando el rostro de Tea a través del reflejo del espejo.

-Cuando me comprometieron con Atem me sentí muy disgustada porque tomaron la decisión sin consultarnos. Tanto Atem como yo estuvimos en contra, no porque nos odiáramos, sino porque queríamos que nos permitieran llevar nuestras vidas como nos plazca a los dos. Jamás me causó comodidad el plan marital que nos impusieron.

Kisara oía atentamente las palabras de la princesa.

-Sin embargo, ahora hay algo distinto que no sé cómo expresar. Hoy, cuando Atem dijo que nos casáramos, por primera vez deseé con todo mi corazón ser su mujer. Pasar el resto de mi vida con él, ser la madre de sus hijos. Despertar cada mañana a su lado, todas las cosas que la sola idea de hacer con él me parecían aburridas, ahora resultan maravillosas. No sé qué me sucedió a mí, ni qué le pasa a él, pero estoy muy decidida a ser su mujer.

La chica de cabello blanco y ojos azules miró a su protectora, pudo apreciar una sonrisa dulce en la castaña. En ninguna vez, en todos los años que llevaban juntas, había visto ese brillo en los ojos, también azules, de la soberana. Era un resplandor único, diferente, bello, no se podía decir con simples palabras de humano, y el gesto sonriente de Tea terminó de convencer a Kisara del pensamiento que pasó por su mente.

-Señorita, usted está enamorada.-dijo Kisara sonriendo pícaramente.

-¿Qué? No, yo no…

Tea se volteó de prisa con las mejillas rojas y moviendo descontroladamente las manos negando la afirmación de su dama de compañía.

-Conozco muy bien esa cara. Es el rostro de una mujer enamorada de un hombre.-Kisara sonaba muy feliz y pícara.

Era muy obvio que Kisara supiera del amor; ella mantenía una relación con Seto. Se podría decir que era conocedora del tema.

-No Kisara. Yo no estoy….

Pero no pudo decir que no lo estaba, porque ella ya se había percatado de que amaba al nuevo Atem con el que tuvo su primer beso.

-Princesa, si ama a alguien no lo dejé ir.-Tea miró sorprendida a Kisara-No todas las personas tienen la fortuna de que los dioses los bendigan con amar a alguien y ser correspondidos. Si usted ya lo encontró asegúrese de quedarse con ese hombre toda la vida.

Para Tea era sorpresivo que Kisara le hablara de esa forma tan romántica, pero en su corazón algo le decía que estaba en lo cierto. No tenía planeado dejar a Atem ahora que por fin lo quería como esposo y no sólo como amigo.

Los arreglos continuaron sin contratiempos, la princesa se sumergió en las palabras de Kisara y no prestaba atención a lo que pasaba en torno a ella.

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Mientras tanto, a las afueras del enorme palacio real…

-Bueno, por fin llegamos. El siguiente paso es buscar el túnel que tanto Yugi como el faraón usaron para entrar y salir del castillo.

Bakura estaba con los brazos cruzados observando la altura del muro que protegía la residencia.

-Señor, ¿sabe en donde se encuentra ese túnel?-preguntó Sera.

-Según lo que dijo el faraón se encuentra en alguna parte de la muralla protectora, lo que no sé con exactitud es la ubicación.

-¿La buscamos?

-Claro, hay que apurarnos en hallar la entrada. No sabemos qué puede pasar con nuestros amigos.

Los hombres se separaron para localizar el túnel, Bakura miró detenidamente el palacio.

"Espero que estén bien, amigos."

Continuara...

Cote Dark Dangerous Love: Últimamente me paso de adrenalina en mis fics, jajajajajaja. Yugi sufre mucho en mis escritos, jajajaja. Se les está dificultando todo a nuestros protagonistas.

Sheblunar: Esos celos son clave para enfocar más al espectador en cuales son las parejas principales, aunque ya está más que claro eso. Los siguientes capítulos serán cruciales para la historia.

LinkZX: Es bueno leer el interés en mi trabajo, jijijiji. Es que los malos a veces olvidan que revelar las cosas antes de tiempo es malo, jajajajaja. En este fic no habrá lemon con ninguna de las parejas, la hice pensando más en un público infantil que juvenil.