SUS ARMAS

Seis naves (la de Jocard comandada temporalmente por el nuevo Lord, Damien) navegaban surcando el cristalino océano caribeño velozmente, dirigidos por el imponente Perla Negra. Increíblemente, el Capitán de dicho navío no estaba en su amado puesto, tras el timón.

Jack había decidido darle un gusto a Barbossa (antes de deshacerse de él en cuanto la oportunidad se presentara) mientras meditaba en su cabina. Nadie parecía hacber notado aquella poco usual actitud de su Capitán. O a nadie parecía importarle demaciado.

Luego de varios minutos, Jack pudo oír sobre su cabeza unos rápidos pasos que pronto bajaron corriendo hasta irrumpir en su tranquilidad.

- ¡Jack, vemos la nave! - entro precipitadamente Oliver con Meg a su lado, para luego ambos salir veloces.

Jack les siguió y asomó por la barandilla de su navío para ver que la navecilla no se encontraba a más de unos 200m. Miró hacia Elizabeth, quien estaba junto a Barbossa al timón.

- ¡A sus armas! – oyó que la joven Capitana ordenaba.

- ¿A sus armas? – repitió Meg, confundida, sorprendida y hasta indignada.

Jack carraspeó algo incómodo.

- Somos piratas, amor... Así arreglamos todo – improvisó.

Meg frunció el ceño, algo preocupada y bastante molesta.

- Pues no veo razón para que se arregle así – replicó mientras se cruzaba de brazos.

Jack la observó por unos momentos. Eran increible como la pequeña se las arreglaba para comportarse como una mujer y tener éxito. Supuso que actuaba así por su "importante cargo de Reina".

- Ire a decirle enseguida a la Capitana Turner que nadie tocara un arma a menos que yo lo diga - repusó.

Pero en cuanto se dispuso a dirigirse al timón, un brusco bamboleo del Perla le hizo perder el equilibrió y caer.

- ¿Ves? Tus "amigos" nos atacaron primero – gruñó Jack molesto, reconociendo aquel movimiento como un cañonazo que golpeó su preciada nave.

La navecilla pesquera había disminuido su velocidad, dispuesta a enfrentarse al Perla. Varios marineros rieron ante la idea de que aquella cosita peleara contra el negro galeón y los imponentes barcos de los otros Lores.

En menos de cinco segundos, piratas de ambos bandos ya se encontraban entrelazados en una fiera pelea. Les sorprendió bastante notar con la fiereza y dureza que peleaban aquellos piratas a pesar de que perderían.

Jack se paró sobre la barandilla del Pela y, tomando una soga, saltó hacia la navecilla. Apenas piso cubierta, un pirata se le tiró encima. Era el hombre de larga y gris barba de fríos ojos celestes que había entrado con Diana; era David.

Jack intentó atestarle un sablazo, pero David esquivó el golpe, tomándolo por su muñeca y apretando con tal fuerza que logró que Jack soltara su arma. Miró al sujeto con una preocupada mirada.

- ¿Parley? – preguntó inseguro.

David gruñó y no pudo evitar apretar un poco más la muñeca de Jack. Lo arrastro hacia bajo cubierta, hacia lugar donde ningún pirata se atrevería a atacar; las bodegas de ron.

David lo soltó con brusquedad y lo encerró. Jack miró extrañado la puerta por unos segundos, para luego voltearse y ver que el sujeto lo había llevado con Diana, quien lo observaba sentada en una caja.

Jack suspiró, mientras frotaba su adolorida muñeca.

- Pensé que me mataría e ignoraría el Parley –

- Lo hubiese hecho, pero yo le ordene que te trajera – sonrió ella.

- Ah, ya veo. Quieres a tu Reinita de vuelta –

- No –

El pirata la miro extrañado.

- ¿No? – repitió.

- No – aseguró Diana tranquilamente – Es una pequeña encantadora, realmente. Pero no estoy hecha para soportar niñerías –

- ¿Entonces, para que la buscaste en un principio? – preguntó Jack sin comprender – Quiero decir, no la necesitabas para asesinar Lores –

- Ella ya cumplió su papel – dijo Diana – Cuando mate a Chevalle, dejé un hombre con vida… pensé que el disparo que le acerté lo matarían, pero no fue así.

Sabía que él contaría lo que había visto. No podía permitirlo. Lo mejor sería matar a los Lores antes de que abriera su boca. ¡Y no sabes lo bueno que fue saber que se reunirían! ¡Todos los Lores en un mismo lugar, haciendo fila para su final! Me ahorraría tanto! Solo debía llegar a la Corte, ¿pero con que escusa? ¡Pues que mejor que llevar a la verdadera Reina Pirata en mi barco! ¡Decir que ella le pertenecía el lugar de la Capitana Turner! Sin mencionar que el reinado de Meg los distrajo por unos breves momentos de buscarme. Me dio tiempo para acabar con otro Lord –

Jack permaneció cayado, asimilando todo lo que la mujer había confesado. Diana miró hacia el techo.

- Ya no se oye nada – dijo con calma – La pelea debe haber terminado –

Se levantó y acercó a Jack.

- Acompáñame arriba – le ordenó tranquila mientras depositaba suavemente una daga en el abdomen del hombre.

Jack no pudo evitar sonreír mientras comenzaban a subir las pequeñas escaleras. ¡Vaya sorpresa se llevaría al ver a su tripulación vencida por el resto de la Corte!

Pero fue él quien se llevó una gran sorpresa al ver a la solitaria tripulación de Perla atrapada bajo la mira de los otros piratas mientras a lo lejos se veían naves huyendo.

Jack gruñó molesto, para luego suspirar resignado. Giró sobre sus talones para enfrentar nuevamente a Diana.

- Recuerda que alegue Parley – dijo.

- Y me alegra que lo hayas hecho – respondió ella.

Levantó su daga a la altura de sus ojos, para luego guardarla. Dándole un último vistazo al hombre, dio media vuelta para dirigirse al camarote. Jack la siguió bajo la sorprendida mirada del resto de sus hombres.

- ¿Que se propone ahora? – se preguntó Kate.

- No lo se, pero espero que no lo empeore – dijo preocupada Elizabeth.

- Estamos hablando de Jack, Capitana Turner – agregó Barbossa, desesperanzado.

- Y por eso espero que utilice su lengua para algo positivo y logre llegar a algún acuerdo que nos pueda salvar de ésta – respondió ella.

Antes de entrar a la cabina, Jack pudo divisar a lo lejos una imponente nave que se acercaba veloz y amenazante. Una fugaz sonrisa iluminó su rostro. Una distracción se les acercaba rauda.


pido disculpas por esta demorada, rapida, demorada, breve y demorada actualizacion. ya dije demorada? oh, bien, pero cuando uno esta en vacaciones, "nunca tiene tiempo de nada"