Capítulo 25:
Gaiden de Asmita de Virgo, Hekapoo y Ahimsa
Un alma que caía en ese Mundo Oscuro y aterrador, donde el aire era pestilente a azufre y cargado de miserias, dolor, llanto, desesperación, todo un combo que llenaba de miedo el corazón de los Mortales Humanos, pero también estaba habitado por aquellos personajes que eran los Soldados que custodiaban dicho lugar. No les importaba quién cayera en ese sitio, todos estaban condenados a pagar por sus crímenes, aquellos que robaron, mataron, se ensañaron con la gente, cometieron los peores Pecados de la Historia, ahora tenían que sufrir eternamente y ésto ocurrió con aquel joven proveniente de La India, de cortos y negros cabellos, tez morena, llevaba unos aretes que rodeaban su cuello y de color dorado y su ropa hecha jirones por el trato que había sufrido en vida. Éste aterrizó y golpeó su cabeza con su cuerpo el suelo, sintiendo algo viscoso que entraba por su boca.
- ¡¿Qué...Qué está pasando?! ¡¿Dónde estoy?! ¡¿Cómo llegué hasta aquí?!.- Quiso saber el moreno de La India, mirando para todas partes, hallándose con aquel sitio tan aterrador: Un páramo montañoso, repleto de esqueletos y personas en un total estado de demacrados, empapados en sangre, cayendo hacia aquel "lago" que era de color rojo como aquel líquido vital, mientras que se podían ver unos afilados picos montañosos, los cuales eran como lanzas penetrantes.- ¿Qué es este lugar? ¡¿Por qué el río está teñido de sangre?! ¡Esto no anda bien, debo salir de aquí cuanto antes!.- Intentó con ponerse de pie, arrastrarse y sacarse de encima aquel liquido, pero su escape fue interrumpido.
Por su parte, un Portal se había abierto en aquel lugar aterrador y de allí salió una figura esbelta femenina, piel blanquecina, su larga cabellera de color rojo casi tocaba el suelo, más ancho que su vestido y su flequillo cubría su ojo derecho. Sus cuernos guardaban cierto parecido con los rayos, tenía un par de colmillos y ojos naranja de iris rojas con voluminosas pestañas. Llevaba un vestido de varios tonos anaranjados, siendo los dobladillos de su falda similares a flamas; utilizaba una cinta de color negro para atar su cabello y sobre su cabeza se elevaba una corona creada a partir de sus propias flamas.
- "Bien, según han dicho los de la "Alta Comisión de la Magia", aquí hay una anomalía con los Portales, así que debo cerrarlo antes de que ocurra una desgracia".- Pensó la pelirroja, mientras que iba a cumplir con su misión, sin embargo, el ver esos páramos tan aterradores, incluso para un ser como ella, le causó un enorme miedo, ya que era algo totalmente distinto a lo que había visto en otros Mundos.- Vaya, se nota que lo que los Humanos llaman el "Infierno" es bastante aterrador, sobre todo por esas almas quemándose ese lago.- Observó la chica todo el "espectáculo".- Pero será mejor no perder el tiempo, cerraré el Portal y listo.- Anunció ella, poniendo fin a la "charla" que tenía consigo misma y partió de allí.
Logró dar con su objetivo y lo cerró. Listo, tarea terminada, estaba lista para volver, sin embargo, en aquellos momentos, cruzando por los vados montañosos, ésta se detuvo al oír un grito de auxilio: Lo que vio fue a un muchacho de tez morena y cabellos cortos y negros, el cual estaba rodeado por un grupo de Soldados que vestían unas extrañas Armaduras Oscuras y resplandecientes como la propia Noche. Uno de aquellos hombres portaba una gigantesca Guadaña y con un rápido movimiento le cortó el brazo izquierdo al chico, el cual gritó a más no poder, mientras que los Soldados reían por lo que había hecho su Camarada.
- Estás en el Infierno, eso significa que ya estás muerto.- Le anunció uno de los Soldados, el cual tenía una mirada penetrante y aterradora, causando que el chico sufriera un golpe doble por el daño recibido y aquella confirmación de parte de ese sujeto.
- ¿Qué...?.- No lo podía creer, estaba aterrado, se negaba a creer lo que acababa de ver y oír.- ¡Eso no es verdad!.
- No es ninguna mentira, estás tan muerto como todos los demás aquí.- Le corrigió y habló con la verdad aquel Soldado, mientras que continuaban con la diversión.- Muchos como tú aparecen de vez en cuando, pensando que son inmunes a las "Leyes del Infierno".
- ¡ESO DUELE, DETENTE, NO QUIERO MORIR, TE LO SUPLICO!.- Rogó el moreno por piedad hacia aquellos Soldados, pero no se iban a detener.
- ¡Hey, no creas que te irás más lejos, muerto maloliente!.- Le advirtió el de la Guadaña y volvió a preparar su arma para lastimarlo, hasta que en ese momento, un rápido destello apareció y llamó la atención de los enemigos.
- ¡¿Qué fue eso?!.- Preguntó el Soldado burlón y de ahí, su compañero vio a aquella pelirroja que detenía la Guadaña contra el joven.
- ¡¿No les da vergüenza?! ¡Déjenlo en paz!.- Les ordenó la pelirroja a los enemigos.
- ¡Jajajaja! ¿Quién te crees para venir a darnos órdenes?. Tú no eres de aquí, ¡así que hazte a un lado, esta no es tu guerra!.- Se burló el Soldado de la Guadaña, pero la chica no pensaba irse.
- Oye, hermano, ¿será posible que...?.- Preguntó el primero de los Espectros al segundo.
- Oye, tú, ¿quieres que te diga un secreto?.- Se acercó hacia aquel joven y arrojó a la pelirroja contra el suelo, haciéndola enfurecer.
- ¡POR FAVOR, NO, SE LOS SUPLICO, QUE ALGUIEN ME AYUDE!.- Rogaba el chico, mientras que aquella chica se levantaba del piso y miraba con rabia hacia aquellos sujetos.
- Ustedes.- Les llamó la pelirroja, mientras que se encendía el fuego a su alrededor.
- Oh, ¿te molesta que golpeemos a tu novio?.- Preguntó el Soldado de mirada burlona.
- Jejeje, así se habla, hermano, vamos a seguir dándole su merecido.- Sostuvo el de la Guadaña, mientras que continuaban "jugando" con aquel chico a la fuerza y en ese momento, la chica se arrojó contra ellos, utilizando el fuego y quemando parte del cuerpo del segundo rival.- ¡AHHHHHHHHHHHHHH, MALDITA HIJA DE PUTA!.- Bramó con furia, pero al momento de querer partirla en dos con su Arma, ésta se dividió en varios clones, los cuales rodearon a los enemigos.
- Ahora busca a la verdadera, idiota, vamos, usa tu cerebro de mosquito.- Le desafió ella, protegiendo al chico.
- "¿Cómo es posible que esto esté pasando? ¿Quién es ella? ¿Por qué me protege?".- Quería saber el muchacho con miedo en su voz, protegido por la muchacha.
- ¡AHORA TE VAMOS A ENSEÑAR LO QUE LES PASA A LOS CURIOSOS COMO TÚ, MOCOSA!.- Advirtió el burlón pero cuando se lanzó al ataque, la pelirroja le dio un feroz golpe en la cara, haciendo que su Casco volara por los aires hasta caer al piso.
- ¡Muy bien, el intento fallido de payaso ha fracasado! ¡Tú, el de la Guadaña, ven aquí y demuestra si tienes agallas para pelear conmigo!.- Le desafió ella, haciendo que el Soldado apretara los dientes con fuerza y su hermano recuperaba el Casco que se le había caído.
- ¡MALDITA INFELIZ, AHORA VERÁS!.- Exclamó el rival, pero cuando la iba a atacar, ésta detuvo el Arma en seco y algo más se sumó.
Parecía que el Tiempo mismo se había detenido.
- ¿Y ahora qué?.- Quiso saber la pelirroja, volteándose para ver al chico y de ahí, éste miró hacia la Cascada.
- ¡LA CASCADA SE HA DETENIDO, COMO SI EL TIEMPO SE HUBIESE CONGELADO!.- Alertó el Soldado burlón.
- ¿Qué diablos?.- Quiso saber el chico de La India.
- Ya te tengo, mocoso.- Apareció el Guadaña, pero la chica le dio un golpe que lo arrojó lejos de él.
- No te preocupes, yo estoy para protegerte, tranquilo.- Le prometió aquella Guardiana y al verlo a los ojos, una imagen se le cruzó por la cabeza.- Tú...tú me recuerdas a un amigo mío, ¿acaso eres él?.- Quiso saber ella ante la similitud que tenían ambos jóvenes, uno de la Tierra y éste de aquel Siglo XVIII.
Justo cuando estaba por responder, una enorme Estatua de Buda apareció delante de ellos, oyéndose una voz que preguntaba si había requerido de la "Salvación".
- ¿Eres tú el que ha orado por la Salvación?.- Preguntó aquella voz llena de calma.
- ¿Qué significa esto?.- Quiso saber el chico de La India.
- No lo sé, pero estamos a punto de averiguarlo, por cierto, mi nombre es Hekapoo.- Le prometió y de ahí se presentó ante el chico, el cual estrechó su mano hacia ella y luego la abrazó.
- Hmm, siempre fuiste castigado por abrir tus ojos a medias toda tu vida. Quizás sea por eso que has caído en desgracia en este lugar.- Continuó hablando aquel recién llegado.
- Qué voz tan clara, ¿eres acaso un Dios?. Si es así, por favor, sálvame de este destino.- Imploró el chico por su vida.
- Hm, ¿Un Dios?. Muy bien, este debe ser nuestro destino. En honor a nuestra antigua amistad, te salvaré.- Prometió el personaje de la Estatua de Buda, cosa que llamó la atención de los dos Soldados Esqueletos, ya que observaron una extraña espiral.- Sin embargo, aún desconoces la verdadera Salvación ni mi nombre, ¡por lo que anunciaré mi nombre!
- ¿Un Remolino en la Cascada? ¿Qué demonios está pasando?.- Quiso saber el Soldado de la sonrisa burlona.
Pronto, una intensa Luz Dorada comenzó a inundar todo ese páramo Oscuro y tenebroso, haciendo su aparición aquel "invitado" y allí llegó: Era un hombre joven, alto y cabellos rubio claro, el cual se extendía hasta su espalda y con excepción de algunos mechones más cortos que caen hasta su pecho. El flequillo de su frente oculta un pequeño círculo tatuado a la misma distancia de sus ojos, que según las tradiciones hinduista y budista era el "Tercer Ojo" y sus ojos estaban cerrados a su llegada, sumado de que portaba una Armadura Dorada.
- Asmita, ¡Asmita de Virgo!. Aquel que busca un Dios en su interior.- Se presentó aquel rubio, el cual iluminaba todo el lugar y cegaba la visión de los Soldados Esqueletos.
- ¡WOOOOH! ¿Acaso es un Santo Dorado?.- Se preguntó otro grupo de enemigos, ya que habían llegado como refuerzo.
- ¿Qué diablos está haciendo en un lugar como éste?.- Añadió otro de los Soldados Esqueleto.
- ¡MALDICIÓN, NO TENEMOS ALTERNATIVA!.- Exclamó el Jefe de la tropa y todos ellos se lanzaron contra Asmita, pero cuando quisiera atacarlo con sus Armas, éste se hallaba en una posición tranquila y rodeado por su "Barrera", la cual era el "Kan" que impedía cualquier ataque.
- ¡¿Qué?! ¡Nuestras ataques no aciertan?! ¡¿Qué carajos?!.- Quiso saber el Soldado de la Guadaña.
- ¿Debería aprovechar la oportunidad y salvarlos a ustedes también?. Les digo que si se retiran, les perdonaré la vida.- Cuestionó Asmita desde su postura de calma pura, llamando la atención de los enemigos, pero éstos no iban a escucharlo.
- ¡NO NOS SUBESTIMES!.- Se burló el Soldado de la Guadaña y se preparó para decapitarlo.
- Ser incapaz de discernir la clara diferencia entre nuestras habilidades, qué lamentable. Regresen al Ardor del Infierno al que pertenecen.- Sostuvo el rubio y de ahí lanzó un potente ataque que liquidó a toda esa tropa de Soldados Esqueletos, los cuales cayeron derrotados y muertos contra el piso, siendo observado por Hekapoo y el chico moreno.
- Increíble...él...¿en verdad es un Dios?.- Quiso saber el muchacho, pero ninguno de los dos podía responder a esa pregunta.
Pronto, Asmita llegó hasta ellos.
- Lo conoces, ¿no es así?.- Preguntó Hekapoo, ya que el moreno se le quedó viendo a aquel ciego rubio.
- Imposible...¿tú eras ese niño? ¿Asmita?.- Interrogó aquel joven, viéndose una imagen del Pasado, de aquel niño calvo y con prendas de Monje de La India.
- Ah, pero has logrado interrumpir mi meditación, no digas que lo has olvidado, Ahimsa, el "Ladrón de Buda".- Recordó Asmita a aquel chico, el cual quedó helado.
- Disculpe, pero ¿ustedes se conocen?.- Preguntó Hekapoo a los presentes.
- Por supuesto: Él, hace 11 años, fue detenido por profanar a los Muertos, robando las ropas y otros elementos que se les dejaba, así que fue castigado por los Monjes Ascetas por un mes. Durante ese tiempo, fue amarrado y pasó por hambre y otras penurias. Un día recibió trigo, pero ahí fue detenido por mí cuando estaba en aquel lugar, advirtiéndole de que sus acciones y que desobedecer las reglas lo llevarían al Infierno, pero ordenó que no hablara más. Burlándose de todos nosotros, diciendo que desperdiciábamos nuestras vidas hasta que le había contado sobre el fallecimiento de su madre por una enfermedad. Yo vi escenas de su vida, de sus robos que hacía por aquella mujer enferma y él cuestionaba de que nunca podría salvar a nadie, hasta que le mostró que había nacido ciego y que estaba hasta los huesos: Le expliqué que para lograr la meta, debía alcanzar la "Iluminación" a través del entrenamiento. Yo no soy un Dios ni un Hombre Sagrado, pero le expresé mis condolencias por la pérdida de su madre.- Contó Asmita sobre aquella historia, viéndose dichas imágenes del Pasado, en donde estaba el chico siendo castigado por sus crímenes y su encuentro con el rubio, cosa que le alegró.
- Ya veo, así que eras ese niño, ¿poco después te fuiste a entrenar al Tibet, no?.- Preguntó Ahimsa con un tono de tranquilidad en su voz.- Esa Armadura Dorada, ¿has logrado alcanzar la "Iluminación"? ¿Has venido a salvarme del Infierno?.
- Eso sería muy difícil.- Respondió Asmita con seriedad en su voz y sin abrir los ojos.- Tu cuerpo ya está muerto, no puedo hacerte uno nuevo.-
- ¡ASMITA!.- Gritó el chico con desesperación.
- Aún así, has logrado mantener tu identidad aquí, eso es...- Iba a continuar, pero de golpe, Hekapoo pidió silencio, alguien se acercaba.
- ¿Oyen eso?.- Preguntó la joven pelirroja.
El sonido de una campana que venía hacia ellos, eso era lo que presagiaba un mal augurio.
- ¡Oh, vaya!. Vengo persiguiendo un alma perdida ¿Y...y me encuentro con un Santo Dorado y una Hechicera en un lugar así?.- Interrumpió aquel personaje recién llegado, mirando con frialdad a los dos personajes.
- ¿Quién es ese tipo?.- Preguntó Hekapoo, la cual no toleraba que la miraran con asco.
- Espera.- Le detuvo Asmita.- ¿Y bien, tendré que enfrentarte?.- Sostuvo el rubio de La India.
- ¿Quién eres?.- Interrogó la pelirroja al recién llegado.
- Yo soy Kageboushi de la Estrella Terrestre del Reposo.- Se presentó aquel personaje, éste se hallaba completamente cubierto por su Surplice, la cual daba una apariencia a un Monje Budista. Bajo la misma se podía ver que su cabeza estaba adornada con varios y largos paños, mientras que otros mismos rodeaban la cintura del Espectro. Éste los miró y luego cerró los ojos, pasando por delante de Asmita.- Hmm, ah, bien, mientras que nuestro Señor Hades no regrese, no quiero perturbar la tranquilidad del Infierno, así que ¡márchense!. Solo tengo asuntos con este Hombre.- Les ordenó Kageboushi, el cual caminaba hacia Ahimsa, pero Hekapoo protegió al joven hasta que el Espectro hizo sonar su campana y restauró el brazo amputado del chico indio.
- ¿Cómo lo hizo?. Esto tiene que ser algún tipo de "Magia".- Quiso saber la pelirroja.
- No es cuestión de Magia ni nada por el estilo: A este chico le otorgaré la vida eterna.- Respondió el Espectro y de ahí le ordenó al joven que se levantara, ya que no era parte de los Muertos.- Eres uno de los Guerreros escogidos por el Señor Atavaka.- Dijo y puso su Báculo contra el piso.
- ¿A qué precio?. No lo pienso soltar.- Se negó Hekapoo en dejar ir al chico, mientras que Asmita estaba interesado en conocer a aquel personaje misterioso al que Kageboushi se refería, viéndose una imagen de aquel ser maligno.- ¿Y quién es ese Avataka?.
- Un Espectro de posición y rango especial, no está sujeto a las órdenes de Pandora. Omitiendo las "Leyes del Infierno" con su poder, tiene permitido tener sus propios dominios. Es el Ser más cercano a un Dios aquí, ¡en el Infierno!.- Respondió el Espectro a las preguntas de la chica, mientras que le ordenaba de que se quitara de en medio.
- ¡Me niego a hacerlo, búscate a otra persona!.- Se negó ella con irse.
- Entonces no te puedo permitir que salgas de aquí tú también, así que ¡LOS DESTRUIRÉ!.- Sentenció Kageboushi, alzando su Báculo, listo para atacar, pero Asmita se preparó para la defensa.- ¡"CAPITULACIÓN DE LAS SOMBRAS"!.- Lanzó su ofensiva hacia ellos.
- ¡"SELLO CONQUISTADOR DEL MAL"!.- Intervino el rubio y contra-atacó al oponente, lanzando con la explosión al piso.
- ¿Q...Qué? ¡¿Todos han caído al piso?!.- Quiso saber el Espectro rival.
- Llévame con Atavaka.- Le ordenó Asmita con seriedad y sin abrir los ojos al oponente derribado.
- Uh, Santo Dorado, aún no conoces a los Espectros, ¡DEBES ANDAR CON CUIDADO!.- Le advirtió Kageboushi, el cual volvió al asalto, pero en ese momento, una poderosa corriente de magna se lanzó contra él.
- ¡No lo tocarás, maldito!.- Advirtió Hekapoo, la cual apresó al rival por un rato, ya que no conocía del todo el poder del enemigo.
- Ilusos.- Se burló Kageboushi de ellos, listo para tenderles una trampa.
- OM.- Sentenció Asmita, mientras que una Flor de Loto apareció delante del rival y uniéndose al magma de Hekapoo, éste terminó por destruir al Espectro Kageboushi, el cual cayó muerto contra el piso.
Pronto, Hekapoo se alejó del fallecido y fue hasta el chico, al cual abrazó con fuerza.
- ¿Estás bien? ¿No te hizo daño?.- Preguntó ella, sin soltarlo.
- Sí, gracias, pero ¿por qué tanto cariño? ¿Te conozco?.- Sostuvo el joven, mientras que ella lo miraba.
- Tú...me recuerdas a alguien que conozco, no podía dejarte sufrir.- Respondió Hekapoo al joven y de ahí llegó Asmita.- ¿Q...Qué es este hombre? ¿Y qué con lo que dijo de la Vida Eterna?.- Quiso saber el muchacho.
- Pues, no lo escuchaste...Mmmm.- Le hizo recordar Asmita, el cual se arrodilló y pudo sentir el calor de las cenizas de Kageboushi ser levantadas por el aire y dirigirse hacia una una dirección desconocida, para el Sur.- En fin, parece que nuestra reunión fue de pura casualidad: Viene al Infierno con dos objetivos en mente, el primer es buscar al Ser Desconocido que habita este lugar y el segundo, exorcizar los Demonios que deluden a Hombres como tú y para eso, Hekapoo, voy a necesitar de tu ayuda.- Les contó el rubio a aquellas dos personas, las cuales se sorprendieron.
Mientras tanto, en un Templo Budista ubicado en el Sur de aquellos "Valles Desolados", las cenizas de Kageboushi habían llegado hasta allí, trayendo la noticia de su final a manos de aquel oponente, cosa que llamó la atención del sujeto que moraba aquel edificio.
- Compañero Mío, así que has regresado a las cenizas, has conocido a ese Hombre. Lo comprendo, ese Hombre ha alcanzado el "Vacío" nuevamente. Su corazón no será persuadido por la Pena o el Placer, somos seres similares.- Dijo un hombre delgado, pero sumamente robusto a causa de la Surplice que llevaba encima suyo, sumado a que era calvo, éste estaba sentado en una especie de "Trono", rodeado de todo tipo de riquezas, ornamentos y un Humano, el cual fue sujetado por la cabeza por su "Invitado". El calvo dirigió su mirada con seriedad hacia la persona que se hallaba allí.- Es un nivel que alguien atormentado por sus deseos jamás podría alcanzar, por ejemplo alguien como tú, que solo busca a esa persona que una vez perdió.- Dijo y ahora con una sonrisa, se dirigió hacia ese personaje, el cual bajó la mirada y pudo verse un sentimiento de furia que le invadía por dentro.- Lo primero que debes hacer es utilizar esa "Fuerza Oscura" que te fue otorgada para satisfacer ese deseo: Quizá entonces podrás encontrar tu Salvación, Kagaho.- Sostuvo y allí se lo oyó nombrar a ese segundo personaje.
Kagaho era un hombre joven, sus cabellos eran de color azul, ojos negros al igual que su ropa y llevaba una Surplice de color azul violáceo. Su mirada fría y severa se clavó en las palabras que aquel sujeto calvo había dicho anteriormente.
- No te atrevas a darme órdenes, Avataka. No me importa si mi Salvación resulta ser mi Puño. Creo que será entrenando, jugar con ese Hombre, "El Más Cercano a Dios".- Le advirtió severamente, mientras que las llamas comenzaban a rodear su cuerpo y un nuevo telón estaba por abrirse en esos momentos.- Y lo mismo con esa chica que manipula el Fuego.
Mientras tanto, en Jamir, los Himalayas, Yuzuriha se hallaba en aquellos nevados picos y pasos montañosos, buscando la presencia de un enemigo y halló pronto su huella sobre la nieve.
- Justo como el Sabio había predicho, puedo sentir su Cosmos Maligno desde aquí.- Dijo y siguió el paso de aquel enemigo hasta detenerse.- ¡¿Acaso es...?! ¿Otro "Fenómeno" inusual en otro Plano de existencia? ¿"Nuestro Mundo"? ¿Qué es esta "Estatua"?. La Terrible Maldad que emana en ella está derritiendo la nieve a su alrededor. Esta Estatua, ¡es una de las 108 Estrellas Malignas! ¡LA DESTRUIRÉ!.- Observó y luego, tras darse cuenta de ello, se preparó para efectuar el golpe demoledor, pero un brillo provino del ojo izquierdo de la Estatua.
Ésta le repelió el golpe y la lanzó hacia atrás, siendo rescatada por Hakurei del Altar, quien llegó justo a tiempo.
- ¡Demonios, Yuzuhira, dije que no te apresurarás aquí por tu cuenta!. Aún si percibes el Abominable Cosmos del Ejército del Infierno.- Le hizo recordar el peli blanco sobre sus acciones.
- ¡Sabio! ¡Maestro Hakurei del Altar, podrá ser solo una Estatua, pero es peligrosa!.- Le informó ella al respecto y éste se quedó pensativo.
- Es Atavaka, feroz, Maligno Dios de las Tierras Desoladas, se dice que ataca y devora a todas las almas débiles.- Respondió ante aquella duda.
- Entonces debemos destruirla.- Sugirió Yuzuhira con seriedad.
- No, solo sellaré la voluntad maligno en su interior.- Le detuvo el Anciano a ella, sabiendo del enorme poder que contenía esa Estatua.
- ¿Entonces cómo podrás poner el Sello a su alcance?.- Quiso saber la chica al respecto y el Maestro sonrió.
- En el Santuario existe una persona capaz de enfrentar a Atavaka.- Respondió él de forma tranquila y ella se sorprendió.
- ¿No te referirás a...?.- Y allí llegó la respuesta para Yuzuriha.
- ¡Asmita de Virgo!. El único Santo de Oro capaz de vagar entre Mundos libremente. Aquel que conversa con los Dioses.- Dijo Hakurei a la chica, viéndose una escena del rubio de La India junto con una visión del Pasado en donde, cuando el peli blanco era joven, éste se había encontrado con aquel chico y ahora mantenía la Fe de que pudiera derrotar a aquel villano, mientras que sellaba el poder de la "Estatua de Avataka".
Volviendo al Inframundo, en las "Tierras Desoladas", Asmita junto a Hekapoo y Ahimsa caminaban por aquel lugar, el chico veía a las almas recién llegadas que pagaban sus crímenes durante la vida y que ahora sufrían a más no poder. Una duda llegó hasta él y se acercó hacia aquel joven rubio para saber un poco más sobre por qué no podían escapar los caídos. Él le respondió que ellos no querían sufrir, los Espectros, a lo que estaba refiriéndose Ahimsa, sino de que eran incapaces de escapar de su destino, de la "Ley del Inframundo".
- ¿La "Ley del Inframundo"?.- Preguntó el moreno con dudas.
- Así es, desde Tiempos Inmemoriales, la voluntad del Dios del Infierno fluye en el mismo, sufren eternamente sin siquiera un rayo de esperanza.- Alegó Asmita al chico, el cual quedó helado.
Ese era el destino, todos debían sufrir y para alcanzar la personalidad, de lo que él llamaba el "Séptimo Sentido", un Humano cualquiera y vulgar no podía hacerlo, pero Ahimsa lo había hecho.
- Es verdad.- Dijo Hekapoo y tomó aquellas "Tijeras Dimensionales".
- Durante mi Meditación, pude sentir como un Portal se abría, eso llamó mi atención. ¿Cómo es que lo hiciste, Hekapoo?.- Quiso saber Asmita al respecto.
- De la Dimensión de donde vengo, utilizamos las "Tijeras Dimensionales", éstas son capaces de abrir Portales para poder viajar entre los Mundos. Como mi puesto en la "Alta Comisión de la Magia", había sido enviada para cerrar un Portal que se había abierto. Cuando cumplí dicho deber, me topé con Ahimsa.- Contó la pelirroja sobre aquella llegada suya y su encuentro con el moreno.
- Ya veo y por eso debo felicitarte por haberlo defendido, eres una gran Guerrera.- Mostró Asmita sus respetos hacia la chica y de ahí dirigió su mirada hacia Ahimsa.- Puede que Atavaka esté interesado en ti.
- Por eso es que me salvaste, Hekapoo lo hizo porque le recuerdo a un amigo suyo y tú dices eso porque no soy ordinario...¡Espera!. Eso significa que mi madre murió por una enfermedad.- Recordó en aquel momento sobre aquella persona tan importante y pronto fue invadido por la desesperación y la angustia. Salió corriendo cuesta abajo para ir a buscarla.- ¡ELLA DEBE HABER CAÍDO AQUÍ!
- Iluso, el Inframundo es muy vasto, incluso si encuentras a tu madre, ella ya no es la persona que conocías.- Le advirtió Asmita de que no continuara más, pero el chico estaba invadido por el miedo.
- ¡NO ME IMPORTA, DEBO ENCONTRARLA Y REFRESCAR A MI MAMA, SI DEBO ESTAR EN EL INFIERNO, ENTONCES ESTARÉ CON ELLA!.- Exclamó el muchacho, desesperado.
Buscaba y desenterraba en la tierra roja, sacando restos humanos ya hechos huesos, pero de golpe, una extraña marea de fuego invadió todo el lugar, cubriendo el cuerpo de Ahimsa y llamando la atención de Asmita y Hekapoo.
- ¿Qué es esto? ¿"Llamas Negras"?.- Se preguntó y ante el fuego que consumía a los muertos, pronto vio la imagen de aquella madre suya, pidiendo auxilio, de forma desesperada.- Asmita, ¿qué son estas "Llamas Negras"?. Están incinerando a los Muertos.- Preguntó, pero no hubo respuesta.
- ¡SAL DE AHÍ, AHIMSA, DE PRISA!.- Le pidió Hekapoo, ya que podía sentir la presencia del enemigo.
- "¿Qué es esta sensación?. Es distinto al Espectro anterior...Es más sobrecogedor".- Pensó el envuelto, sin salir de aquellos "campos" y sobre una formación rocosa, clavando esa mirada fría y severa, allí apareció el Espectro de cabellos azul oscuro, mirando a Asmita y Hekapoo.
- ¿Quién es ese Hombre, Asmita?.- Preguntó Hekapoo al rubio.
- Es un Espectro, sin embargo...es tan poderoso, ¡no, no puede ser él!.- Se negó Ahimsa a creer que ese recién llegado era el poderoso Atavaka.
Pronto, el Espectro dirigió su mirada hacia ellos.
- Virgo, el Hombre Más Cercano a Dios y Guardiana de las Dimensiones Hekapoo; Atavaka está preocupado por ti, así que nunca habría pensado ¡QUE FUERAS TAN COBARDE!.- Lanzó su furia y desprecio hacia el Santo de Oro y a la chica.
- ¡¿Qué quieres decir, especie de pajarraco maldito?!.- Preguntó Hekapoo, enfrentando con la mirada al villano, el cual le tenía un enorme desprecio.
- Estoy decepcionado, deambulas en el Infierno con este infeliz muerto, ¡demuéstrenme su poder! ¡QUIZÁS UN COBARDE COMO USTEDES DOS, SOLO PUEDEN SALVAR A COBARDES, VIRGO Y GUARDIANA!.- Ordenó y con furia comenzó a ser invadido por aquel fuego asesino.
- No estoy aquí para salvar a nadie, ni siquiera Hekapoo, ¿y acaso deambular no es lo que hacen todos los Espectros?.- Sostuvo Asmita con tranquilidad en su voz.- Particularmente tú.- Eso último fue la gota que colmó el vaso.
- ¡CÁLLATE, ERES UNA PÉRDIDA DE TIEMPO, ÉSTA SERÁ MI RESPUESTA DEFINITIVA! ¡ESTAS "LLAMAS NEGRAS" DE KAGAHO DE BENNU, LA ESTRELLA CELESTIAL DE LA VIOLENCIA!.- Se presentó el rival, mientras que iba preparando su ofensiva contra ellos.
- Kagaho de Bennu, no sabía que Tom Lucitor tenía un pariente como tú: Te enojas bastante, pero esa furia tuya da miedo.- Reconoció Hekapoo aquel poder que tenía el antagonista.
- ¡GUARDA SILENCIO, MALDITA! ¡"RÁFAGA DE LA CORONA"!.- Lanzó el oponente su ofensiva, desplegando sus Alas y volando hasta quedar arriba de ellos junto al "Sol Negro" que había formado y arrojaba esa ventisca caliente.
- ¡PRUEBA MI FUEGO, MALDITO!.- Respondió Hekapoo y lanzó su contra-ofensiva, la cual chocó contra el del rival y Asmita mantenía su posición.- ¡Asmita, de prisa, no podré contenerlo, es demasiado fuerte!.- Pidió ella.
- La Nada te devorará indudablemente, de una forma u otra.- Advirtió el rubio al peli azul oscuro.
- ¡DEJA DE DECIR ESTUPIDECES!.- Bramó Kagaho, mientras que aumentaba la fuerza en su ataque y lo mismo hacía Hekapoo.
En un momento dado, la explosión arrojó a la pelirroja hacia atrás, pero fue atrapada por Asmita, quien la puso dentro de ese "Campo de Fuerza", mientras que el "Fuego Negro" caía sobre la defensa sin afectarla. A su vez, Ahimsa había sido lanzado contra una de las paredes montañosas, viendo aquel combate descomunal y que podía acabar en tragedia y sumado de que Kagaho no se estaba defendiendo, debido a que Asmita arremetía contra él.
- Este tipo es un bipolar, no lo entiendo.- Quedó Hekapoo sorprendida por el cambio del enemigo.
No era determinación lo que reflejaba Kagaho, sino algo más oculto y justo arriba de él, sorbe aquel peñasco, allí surgió esa persona que se creía "muerta".
- ¿Qué? ¡Tú eres...Kageboushi!. Pero tú fuiste convertido en polvo, deberías estar muerto.- Quedó Ahimsa sorprendido de ver a ese personaje de vuelta.
- Esto es lo que significa tener vida eterna: Inmortalidad.- Le explicó el personaje, mientras que las "Llamas Negras" de Kagaho formaban todo un "tornado" a sus pies.
Esas palabras llamaban la atención del chico, se sentía atraído por esa función de no morir y sentirse a salvo.
- Nosotros somos diferentes a estos cadáveres en pena, contamos con nuestros cuerpos y nuestra voluntad para viajar entre el Mundo de los Vivos y el de los No Vivos. Podemos utilizar estas vidas como se nos plazca.- Le contó el encapuchado, mientras que Kagaho era herido por el ataque suyo y repelido por Asmita y Hekapoo.
- Ya veo, entonces es por eso que te lanzas al Abismo de la Muerte. ¿Pueden utilizar sus vidas como les plazca?. En vez de desperdiciarlas, ¿por qué no comparten ese poder con otros? ¡De esa forma, como por ejemplo...!.- Dijo Ahimsa con decisión en su voz y de ahí, Kageboushi se le acercó al oído para susurrarle.
- Compártelo con ella misma, el precioso regalo de la Vida Eterna ¿Con tu madre?.- Le propuso el encapuchado, tentando al joven.
- No lo escuches, Ahimsa.- Le pidió Asmita, mientras que Kagaho volvía al ataque.
- ¡¿Crees que puedes darme la espalda?!.- Preguntó con furia y de ahí, Hekapoo le dio un golpe en el rostro.
La pregunta estaba puesta sobre el joven: ¿Podía compartir eso con su madre?. La respuesta de Kageboushi no se hizo esperar, lo estaba tentando a hacer: Debía hacerlo, de lo contrario, sería un muerto viviente sin nada en ese Mundo y de ahí golpeó con su Báculo el suelo, haciendo aparecer unos peñascos en donde estaban encadenados varios muertos, entre ellos, la madre de Ahimsa.
- ¡¿MAMA?! ¡MALDICIÓN, ¿HAS ESTADO SUFRIENDO TANTO TIEMPO? ¡¿ESTÁS BIEN, MAMA?!.- Preguntaba con desesperación en su voz.
- Entonces, ¿qué has decidido hacer, Ahimsa?.- Preguntó Kageboushi, mientras que se veía su sombra, podía observarse el "Infierno de Agujas". Rodeado de lágrimas y desesperación, el joven tuvo que tomar su decisión, mientras que se revelaba el verdadero rostro del que estaba vestido como Kageboushi.- Tu pobre madre debe estar sufriendo un terrible dolor, ¿deseas aliviarla de esta Eterna Tortura?. Entonces llámame, di mi nombre: "Atavaka". Te ofreceré la Vida Eterna.- Le pidió para así sellar ese "contrato", aprovechando el miedo y las lágrimas del joven.
- ¡No lo hagas, Ahimsa, no lo escuches!.- Le pidió Hekapoo, mientras que se agarraba a los golpes con Kagaho.
Pronto, el monstruo que representaba Atavaka apareció, inundando todo el lugar con esas grotescas y horribles caras que tenía.
- Entonces, tú debes ser Atavaka.- Lo reconoció Asmita.
- Lo es, robó el cuerpo de Kageboushi para engañar a Ahimsa.- Añadió Hekapoo con bronca hacia el calvo.
- ¿Deseas desviarlo del camino con tanto fervor?.- Fue la pregunta que lanzó el rubio.
- No, Virgo y Guardiana, solo deseo ofrecerle la Salvación, solo él puede, es su decisión.- Respondió Atavaka, mostrando que solo ese chico podía hacer ese "Milagro".
Pronto, una intensa Luz provino del cuerpo de Ahimsa, el cual llamó la atención del calvo, mientras que éste sonreía.
- Bienvenido, Camarada.- Dijo, dándole la bienvenida al grupo.- A tu nueva vida.-
Y allí apareció el moreno con la Sapuris de Atavaka.
- ¡AHIMSA!.- Gritaron Asmita y Hekapoo.
- ¡MALDITO!.- Bramó la Guardiana pelirroja, pero al atacar al calvo, el joven repelió el golpe, mientras que le hablaba sobre el fracaso de su madre al no poder evadir la Muerte y de que él le enseñaría sobre la Vida Eterna para poseer la misma.
- ¡Mama!.- Gritó el joven desesperado.
- Así es: Eternidad. La conocerás siendo parte mí.- Dijo con una sonrisa malvada, Atavaka y tomaba al joven como su prisionero y atrapaba a Asmita y Hekapoo.
- ¡Agh, me atrae hacia él, ¿me engañaste?!.- Preguntó Ahimsa, preso de esa trampa.
- No, este es el camino hacia la Eternidad Real.- Respondió a su pregunta.
- ¡¿Qué?!.- Volvió a preguntar Ahimsa.
- Tu alma es mucho más valiosa que las de todos estos Muertos, por eso permitiré que habites dentro de mi cuerpo.- Le explicó su verdadero plan, sumado de que sus Consciencias se unirán con el Universo. Para Ahimsa, la promesa de Atavaka había sido un escupitajo contra él, sumado de la preocupación por su madre, cosa que aquel calvo le dijo que no debía preocuparse por ella, ya que habría Salvación para todos: Él buscaba devorar las almas de los débiles, en especial los de aquella mujer y de cada uno de los Muertos del Inframundo; nobles e inferiores estaban en peligro.
- ¡Ayúdenme, Asmita, Hekapoo!.- Imploró el moreno hacia ellos, pero era un tanto complicado.- Yo no debería decir esto, pero...¡PERDÓNAME, ASMITA, SIEMPRE FUI INCAPAZ DE VER MÁS ALLÁ DE LO QUE ESTABA FRENTE A TUS OJOS Y TE HE TRAICIONADO, LA VERDAD ES QUE NO SÉ CÓMO MUCHOS ALCANZAN LA "ILUMINACIÓN". LO ÚNICO QUE TE PUEDO PEDIR ES QUE TOMES ESA VERDAD SUYA Y...!.- Fue tarde, el joven había sido anexado a Atavaka, quedando una expresión suya de horror en su rostro, llamando la atención de los dos y una sonrisa malvada se dibujó en el rostro del rival.
- Dime que tienes un plan.- Pidió Hekapoo, ya que ese combate iba a ser duro.
- ¡AHIMSA!.- Gritó el rubio de La India, mientras que se enojaba.- Engañar y devorar al débil, tus acciones son verdaderamente imperdonables, Atavaka, ¡SIMPLE HEREJÍA!.- Gritó y lanzó su ofensiva, la cual fue evadida por el rival.- Su cuerpo está en otro lugar.
Pronto, el rival le contó sobre lo que era él: "Un Dios Viviente", uno que caminaba entre la Superficie y el Inframundo, cosa que dejó confundido a Asmita y él respondió con simple orgullo. Él buscaba ascender a un Ser Superior como Hades, convertirse en Buda, queriendo convertir ese lugar en un "Sukhavati".
- ¿A costa de qué? ¿De devorar las almas de las personas?. Eso jamás, Atavaka.- Se negó Hekapoo, viéndose escenas de Atavaka, la gente sufriendo, el Mundo, Pandora, Hades y los Espectros de su Ejército.
- Tiene razón, Hekapoo: ¡Ese es un camino errado! ¡Solo conduce a un Infierno carente de verdad!.- Se unió Asmita en aquella charla.
- Mmm, puede que seas el único Hombre igual a mí, cercano a ser una Divinidad, pero al parecer vemos dos verdades distintas a este Mundo. De seguro participaste en muchas discusiones acerca de las verdades cuando eras Monje, ¡pero éste es el campo de batalla!.- Dijo Atavaka con tranquilidad y luego dio el resultado real, mientras que Kagaho reaparecía y atacaba con sus "Llamas Negras".
- Si ya tienes lo que buscas, entonces lárgate, Atavaka.- Le ordenó el Espectro de Bennu con frialdad.
- Mmm, creo que lo haré: Virgo y Guardiana, si desean continuar con nuestra discusión, deberán vencer a este Hombre. Rezaré para que no terminen en cenizas.- Dijo Atavaka, quien se retiró del lugar.
- Hm, controlar al Dios del Infierno, qué osadía la de ese maldito de Atavaka.- Dijo Asmita con seriedad en su voz, viendo al herido Kagaho de Bennu, quien sangraba.
- Ese compañero de ustedes era un completo imbécil.- Se burló el oponente.- El único lugar al que puedes encontrarte con alguien que has perdido es en tus sueños.- ¡ME DAN ASCO: "ANKH DE CRUCIFIXIÓN!.- Lanzó su ofensiva, harto de todo el parloteo que había allí, atrapando a Asmita en aquella "Cruz de Fuego".
- ¡Conmigo no podrás, Kagaho, soy del mismo elemento que tú!.- Exclamó Hekapoo, la cual se cubrió con aquellas Llamas suyas.
- ¡EN CUANTO TERMINE CON VIRGO, TÚ SERÁS LA SIGUIENTE, HEKAPOO! ¡ARDE HASTA QUE NO SEAS MÁS QUE UN ALMA!.- Bramó Kagaho con furia en su voz, alzando aquellas Llamas.
Se retiró del lugar, esperaría a que el Fuego se hiciera cargo de él, sumado de que su poder era superior de Hekapoo, pero se volteó, viendo una escena de dos niños juntos, tomados de las manos y de que alguien más había llegado.
- Así que no eras más que una pérdida de tiempo. Este hombre también.- Dijo con frialdad en su voz, el Espectro de Bennu.
- ¡QUIERO COMPARTIR MI VIDA CON MI MAMA, QUE VIVAMOS JUNTOS POR TODA LA ETERNIDAD!.- Pidió Ahimsa, el cual había aparecido.
- ¡Idioteces!. Virgo y Hekapoo, los Espectros, la susodicha "Verdad de Atavaka", ¡no hay manera de recuperar lo que hemos perdido!. Inmortalidad, ¡qué broma más enferma!.- Sostuvo Kagaho con desprecio hacia aquella "ideología".
- Estoy de acuerdo.- Oyó una voz familiar y eso llamó la atención del rival, quien se volteó para ver a la persona que estaba detrás de él: Un niño de cabellos negros y ropas blancas iba caminando hacia él.
- ¡¿Sui?!.- Preguntó con asombro, ya que él era su hermano mayor.
- Hermano, Hermano, ¿estás lastimando a las personas de nuevo?. No deberías lastimar a otros, hermano.- Pidió el chico y eso llevó a que se dibujara una sonrisa de maldad en Kagaho.
- Hmm, qué movimiento tan osado, ¡¿Qué clase de ilusión es esta, Virgo?! ¡¿Es algún truco tuyo, Hekapoo? ¡¿ME QUIEREN CONFUNDIR?!.- Preguntó el peli negro azulado con furia y de ahí se vio un cambio, ya no portaba su Sapuris, sino ropas de civil, todas manchas de sangre y él estaba herido.- ¡¿Q...QUÉ?!.
- ¡DETENTE!. Cuando hieres a otros, me hieres a mí. Yo soy culpable de que seas así, hermano y pagaré por ello en el Infierno, sin embargo...¡¿POR QUÉ INSISTES EN VIVIR ASÍ, HERMANO?!.- Preguntó Sui hacia el chico con lágrimas en los ojos, dando en lo más profundo de su corazón de hielo.
- ¡MALDICIÓN, DETENTE, VIRGO, HEKAPOO!.- Pidió Kagaho, desesperado y ahí terminó la ilusión.
- ¿Qué pasa?. Está bien en tener sentimientos por las personas que has perdido, Kagaho, eso no te hace débil.- Sostuvo la pelirroja hacia el rival, quien los miraba con desprecio.
- ¿Cómo se atreven?.- Preguntó el rival.
- La decepcionada voz de un hermano menor en tu corazón, sufres perpetuamente por alguien que has perdido.- Dijo Asmita a él.
- ¡CÁLLENSE!.- Ordenó y se elevó en los Cielos.
- Una pregunta: ¿Aceptaste la Inmortalidad de los Espectros para escapar de tu tristeza?. Una débil ave perdida en la Oscuridad de la Inmortalidad, ¿o lo hiciste para deleitarte en tu miseria por el resto de la Eternidad?.- Preguntó y se cubrió con aquella "Barrera".- ¡Muéstrame tu verdad, Bennu!. Si no ofreces una respuesta, no tienes verdad alguna.- Sentenció y comenzó a encender su poder junto con la aparición de la Estatua de Buda.
- Acabemos con él, Asmita.- Pidió Hekapoo, la cual atrajo las llamas hacia ella.
- ¡¿Qué?! ¡Un Cosmos enorme en su mano!.- Exclamó con asombro.
- ¡REGRESA DEL CAMINO OSCURO DE SAMSARA, KAGAHO! ¡OM! ¡"TENMA KOFUKU" ("PACIFICADOR DE DEMONIOS"!.- Atacó Asmita junto a Hekapoo, viéndose Ángeles, Angelotes y Querubines, los cuales dieron de lleno contra Kagaho.
- ¡UAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!.- Gritó el Espectro, siendo derrotado y cayendo, inconsciente, al piso.- Sui...- Nombró a su hermano, antes de perder el Conocimiento.
Pronto, todo volvió a la calma.
- Bien, solo queda Atavaka, vamos por ese calvo.- Pidió Hekapoo, decidida.
- Tienes razón. Kagaho, esto debería gastar un poco de tu tiempo, de ti depende si esta vida de Espectro será tu Karma o tu Bendición. La próxima vez que abras los ojos, ¡SERÁ MEJOR QUE EMPIECES A CAMINAR HACIA TU VERDAD, KAGAHO!.- Señaló Asmita hacia el rival en los Cielos.
- ¡MALDITO SEAS, VIRGO Y GUARDIANA! ¡MALDITO SANTO DE ATHENA Y GUARDIANA DE LAS DIMENSIONES!.- Gritó Kagaho, quien se estrelló hacia el Oeste de los "Valles Desolados", provocando una feroz explosión junto a una Luz Blanca.
Pronto, las noticias llegaron hasta Atavaka, quien se enteró de la derrota de Kagaho de Bennu.
- Mmm, así que han vencido a Kagaho. No esperaba nada menos de ustedes. Muy bien, ¡SON DIGNOS DE CONOCERME, ASMITA Y HEKAPOO, CONOZCAN LA VERDAD DE MI SALVACIÓN!.- Sentenció el villano, viéndose en las paredes del Templo Budista, los rostros de sus víctimas y allí llegaron sus dos enemigos, revelándose el monstruo tras la máscara.- Una escena monstruosa, están aquí: En otras palabras, estos rostros son todo lo que ha quedado de los que he devorado. Hay algo que yo aprendí, Asmita, aprendí en mi Camino hacia la "Iluminación" verdadera, el Mal existe, ¡hay cosas que deben ser destruidas sin importar el costo!. Aún así, hay muchos que no les importa en lo absoluto, entonces, ¿por qué no debatimos sobre ello? ¡CON EL PODER DE NUESTRAS VERDADES!.- Propuso el rival, mientras que toda la habitación comenzaba a cambiar bajo un toque Oriental, llamando su atención.- "El Tesoro de los Cielos", muchos dicen que es la técnica más poderosa del Santo Dorado de Virgo.
- "El Tesoro de los Cielos" es una técnica tanto ofensiva como defensiva: Privará todos tus Sentidos y culminará destruyéndote: ¡"TENBU HORIN"!.- Sentenció Asmita y lanzó su ofensiva.
- ¡Yo también me uno!.- Se unió Hekapoo y unió sus Llamas con el ataque del rubio de La India.
- ¡Muy bien; Hekapoo! Y ahora: ¡"PRIVACIÓN DEL PRIMER SENTIDO"!.- Felicitó Asmita a la chica y comenzaron con el ataque contra Atavaka, quien sintió aquella pérdida y sus ojos quedaban en blanco.- ¡"RENOVACIÓN DEL SEGUNDO Y TERCER SENTIDO"! ¡EL ALMA REGRESA A LA NADA!.
- ¡Ugh! ¡No puedo ver nada, no puedo oír, mi cuerpo está adormecido!.- Quedó Atavaka debilitado por la furia de Asmita y de Hekapoo.- ¡Ni siquiera puedo sentir el fuego que me lanzó esa maldita!.
De ahí, ambos chicos le dieron un feroz golpe fatal.
- Atavaka, has perdido tus Sentidos de la Vista, el Tacto y la Audición. Estás sumergido en la más profunda Oscuridad, incapaz de mover un músculo. Así que se dice que eres el Ser Más Cercano a un Dios en el Infierno, esto no debería de ser más que una picadura de mosquito para ti.- Apuntó Asmita con seriedad en su voz, sin abrir sus ojos, mientras que el rival estaba inmovilizado por las Llamas de Hekapoo.- Por lo que te arrebataré el resto de un golpe, ¡ADEMÁS DE AQUEL SUPERIOR A TODOS, EL "SÉPTIMO SENTIDO", DESAPARECE, DEMONIO! ¡"TENBU HOURIN" ("EL TESORO DEL CIELO")! ¡"REVOCACIÓN ABSOLUTA DE LOS SENTIDOS"!.- Sentenció el rubio y lanzó la ofensiva final, destruyendo al Espectro y Dios Atavaka de Atavaka, el cual se redujo a cenizas por el ataque combinado de Asmita y Hekapoo.
Pronto, todo el Templo Budista quedó en silencio, aún quedaba el tema de Ahimsa, Asmita no podría ayudarlo y pidió disculpas.
- Hiciste lo que pudiste, Asmita, no te culpes.- Le dio Hekapoo ánimos al joven, quien se sentía decepcionado de no haber podido salvarlo.
- Jejejeje, ¿acaso te entregas al Sentimentalismo, Virgo?. Y pensar que asumí que tenías el mismo "Vacío" que yo veo.- Oyeron aquella voz siniestra por el Templo.
- ¿Atavaka?.- Preguntó Hekapoo con asombro.
- Así es, "El Tesoro del Cielo" carece de efecto alguno en mí. Al contrario, no hizo más que viera con mucha más claridad la vasta diferencia que hay entren nosotros.- Se burló el villano de ellos dos.-
- Estos son sus "Mandalas" de los Muertos, están cubriendo por completo el espacio del "Tesoro del Cielo".- Sintió Asmita aquella presencia y todo quedaba cubierto de Oscuridad.
- Ahora es mi turno, observen la verdadera realidad del Universo.- Pidió el villano su atención y se comenzaron a ver los rostros y almas de los Muertos ir hacia ellos.- ¡"MATEN MU-HOURIN" ("MALÉFICA RUEDA ANTI-CELESTIAL")!.- Lanzó Atavaka su ofensiva, no había muerto y con ello hirió a Asmita y a Hekapoo.
Ninguno de los dos podía sentir sus cuerpos, estaban inmovilizados por aquel ataque enemigo y desde las sombras lo vieron volver al rival, quien estaba decidido en que los destruiría a todos ellos.
- ¡SU DOLOR FLUYE HACIA MÍ.- Exclamó victorioso y luego miró con seriedad a sus oponentes.- Eres un Ser Inmaduro, Virgo, lo mismo tú, Hekapoo.
- ¿Qué?.- Preguntaron ambos heridos.
- ¿Qué es lo que te engaña? ¿Por qué sentirías empatía por el dolor de un Muerto?.- Fue la pregunta que les lanzó a ambos.
- Bastardo.- Dijeron los dos, poniéndose de pie y de ahí se vio un cambio: Las almas estaban desapareciendo de las paredes, no había sido Atavaka el que robó "El Tesoro del Cielo", pero mientras persistieran los "Mandalas", el ataque sería inútil contra él.
- Oye, Atavaka, ¿acaso no tienes corazón?.- Quiso saber Hekapoo, dejando sorprendido al rival.
- Pero en mi corazón, ¡NO HAY NADA, NIÑA!. Un Estado de absoluto desinterés, los Muertos pueden implorar y sollozar por su Salvación, si careces de uno, ¡ENTONCES DEBERÉ HACERLOS PARTE DE MI UNIVERSO!.- Sostuvo el rival con orgullo en su voz.- El Tiempo de Debatir se terminó, ¡regresen a la Nada!.- Sentenció y comenzó con la tortura hacia los dos personajes.-
- ¡ENTONCES ACEPTARÉ ESA VERDAD!.- Juró Asmita con Hekapoo.
- ¡"MATEN MU-HOURIN": "DESTRUCCIÓN DE TODOS LOS SENTIDOS"!.- Ordenó el rival y lanzó su ofensiva final hacia ellos, quienes pudieron sentir como sus vidas iban terminando y aparecían esas imágenes, entre ella, estaba Ahimsa y cuando Asmita estuvo en el Tibet entrenando, pero sumado a ello, las almas comenzaron a revelarse contra Atavaka, el cual ordenaba de que dejaran de conspirar contra él, que no había vuelta atrás.
De entre las Luces que asomaban, una persona volvía desde el interior del Universo de Atavaka: Ahimsa había regresado para ayudarlos.
- Es porque tú eres el único que derrama lágrimas por nosotros.- Dijo Ahimsa hacia su amigo y de ahí, Asmita tomó una posición de Meditación junto a Hekapoo, cosa que llamó la atención de Atavaka.
- ¡¿Qué piensan hacer?!.- Preguntó el rival.
- Dar un Sermón, naturalmente, ¡para todas las almas congregadas aquí!.- Respondieron a su pregunta.
- ¡NO ES POSIBLE Y TODAS SON PARTE DE MÍ, SON UNA BASURA INSIGNIFICANTE, NINGÚN SERMÓN TUYO LOS SALVARÁ!.- Intentó Atavaka en advertirle, pero ya habían tomado posiciones de ataque.
- Yo no soy capaz de salvar a nadie: Encontrar la Salvación o la Iluminación debe ser el resultado de la búsqueda propia, tantas maravillas yacen en nuestro interior, ya sea dicha o tristeza, pero cuando reconoces el Universo de tu interior, te haces uno con él, ¡NO ES ALGO QUE PUEDAS RECLAMAR PARA TI, ATAVAKA, ESE CRUEL UNIVERSO TUYO DEBE SER DESTRUIDO. BAILA, RUEDA CELESTIAL, LIBERA ESTAS ALMAS ATRAPADAS!.- Exclamó Asmita junto a Hekapoo.
- ¡"MATEN MU-HOURIN"!.- Volvió a atacar el oponente contra ellos, pero ambos chicos juntaron sus manos.
- ¡"RENOVACIÓN DEL OCTAVO SENTIDO!.- Lanzaron ambos su ofensiva final contra el Espectro y Dios Avataka de Atavaka, el cual comenzaba a ser desintegrado oficialmente.
- ¡WAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!.- Gritó el Espectro de la desesperación y pronto no quedó nada de él.- ¡ES LA "RUEDA DE SAMSARA", SI ME DEVORA, NO RENACERÉ COMO UN ESPECTRO DE NUEVO!.- Exclamó y era cierto, aquel "torbellino" lo destruyó por completo y misma suerte corrió el Templo Budista, el cual quedó arrasado, dejando a Asmita y a Hekapoo solos.
- ¿Ya está? ¿Terminó?.- Preguntó la pelirroja, agotada.
- Sí, fue por su propia voluntad, después de todo.- Respondió el rubio y con una sonrisa, se dirigió hacia aquella persona, la cual estaba detrás de ellos.- Ahimsa.
Para Hekapoo, verlo partir le traía tristeza, pero éste no se iba a sin despedirse.
- Asmita, ¿qué pasará conmigo cuando regrese al "Samsara"? ¿Regresaré al Mundo Infernal solo para morir de nuevo?. Y luego aparecer en este lugar nuevamente, ¿no es así?.- Quiso saber el moreno y el rubio se sentó, meditando.
- Ahimsa, estoy sirviendo a un Dios que protege la Tierra en el Presente. Yo también tenía mis dudas, este Mundo está lleno de tristezas, ¿acaso vale la pena, verdad? ¿Lo vale acaso la Diosa que lo protege?.- Sostuvo esa pregunta, viéndose escenas de la pequeña Sasha/Athena y su llegada al Santuario, la desconfianza que tuvo Asmita en ella y luego toda la gente que tenía Fe en ella.- Entonces lo comprendí: Este Mundo que protege tan cuidadosamente, es un inmenso Bosque de Austeridad y un Paraíso. Ha estado esperando pacientemente desde la Era del Mito, por el día que regresamos al Mundo infinidad de veces, con nuestros Sentidos refinados por las alegrías y las tristezas y así vivir, amándonos mutuamente. Esa podría ser la razón por la que violamos el "Ciclo del Mundo y de las Almas", así que ésta es tu respuesta.
- ¡Eh, en otras palabras, debería buscar mi fortuna cada vez que viva, ¿no es así?!.- Preguntó Ahimsa, mientras que se iba haciendo cenizas luminosas.
- Si, todo depende de ti.- Respondió Asmita a su pregunta.
- Bien, pues me gustaría renacer como el hijo de mi madre de nuevo y volvernos a encontrar, Asmita.- Fue el deseo que pidió Ahimsa, mientras que se iba convirtiendo un cenizas luminosas.- Y Hekapoo, muchas gracias por haberme protegido, fuiste una gran amiga conmigo, espero que pronto puedas volver a ver a tu amigo que me hablabas.- Le deseó él y la pelirroja lo abrazó con fuerza.
- Nunca te olvidaré, Ahimsa, cuídate y suerte.- Le deseó ella y de ahí, todo quedó en calma desde las ruinas del Templo Budista.
- Rezaré para que sea así.- Prometió Asmita.- ¿Lista para irnos, Hekapoo?.- Preguntó éste a la chica.- "Es cierto, este destino debe conectarnos con nuestro destino futuro. Nosotros derrotamos a aquel que atormenta innumerables almas, el Señor del Inframundo, ¡Hades!. La Guerra Santa comenzará en cualquier momento".- Pensó el rubio, mientras que iban saliendo de allí y volvían al Mundo de los Vivos, estando bajo un Árbol de Frutos y con el Futuro que vendría para ellos.
- Tengo que admitirlo, fue una gran aventura. Espero que un día podamos volvernos a ver, Asmita.- Deseó Hekapoo de repetir un encuentro como ese.
- Te lo prometo, nos volveremos a encontrar.- Juró el rubio de La India, haciendo esa promesa entre los dos.
Pronto, Hekapoo, la cual pasó unos días en el Santuario, relatando sobre su Mundo y el deber que tenía en sus manos, se despidió de su amigo rubio, no sin antes compartir un abrazo amistoso antes de volver a Mewni.
Por su parte, de vuelta en el Inframundo, Kagaho de Bennu se había recuperado de su derrota y caída contra Asmita y Hekapoo, pero esa rabia no parecía irse. Apretó los puños con fuerza, pero no fue dominado por la violencia interna.
- Oh, parece que no han acabado conmigo.- Dijo el peli azul oscuro.
- "Tú debes comenzar a seguir el camino que conduce a la verdad con tus ojos".- Recordó aquella frase que Asmita y Hekapoo le dieron.
- Malditos.- Dijo Kagaho y se levantó del suelo, sonriendo.- ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que acabó la lucha? ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que mi cuerpo fue golpeado por Virgo y Hekapoo y se ha logrado regenerar?. Sui...como esperaba...todo lo que puedo hacer es seguir indefinidamente.- Sostuvo y cuando comenzó a caminar, se llevó una gran sorpresa.
- ¿Tú también estás buscando a alguien?.- Se dirigió aquel joven de largos cabellos rubios, vestía ropas negras del Siglo XVIII y llevaba a un perrito blanco en sus brazos, sonriente, además de un Medallón tan familiar en su cuello.
- ¿Sui?. No, no es él.- Quedó Kagaho sorprendido de ver a esa persona tan parecida a su hermanito.
- ¿Así que estás buscando a un tal "Sui"?. En mi caso, estoy en busca de algunos niños: A los niños desafortunados que amaban los cuadros que pinté, pero el Infierno es tan grande que no puedo localizarlos. Seguro ellos están llorando. No, como todos los Seres Vivientes que inevitablemente, terminan varados, sino en verdad, ¿no crees que sería mejor salvar a todas las personas de manera justa?.- Contó aquel chico rubio, llamando la atención del Espectro, quien quedó asombrado por su proyecto que tenía en mente y esa mirada tan tranquila y serena.
- "Tú debes comenzar a seguir un camino que conduce a la verdad".- Volvió a escuchar aquellas palabras de Asmita y Hekapoo en su mente.
Una nueva historia iba a desarrollarse muchos años después.
Fin del Gaiden de Asmita de Virgo, Hekapoo y Ahimsa
Espero que les guste este único capítulo de dicho Gaiden y ahora se viene el de los Hermanos Gemelos, Sage de Cáncer y Hakurei del Altar, pero me tomaré unos días para hacerlo, tengo otras cosas que atender, pero tranquilos, lo haré.
Próximos invitados: Los personajes de "Ok. Ko: Seamos Héroes".
Mando saludos para RCurrent, LeoneEpsilon, Gotham Doomsday, FreedomGundam96 y lady-saintiasailor.
Cuídense, amigos, nos vemos y que tengan un buen Viernes de mi parte y un excelente fin de semana largo por el Carnaval 2019.
¡Buen descanso para todos y hasta el próximo Gaiden!.
