Disclaimer: Obviamente, no soy J. K. Rowling así que no gano nada de dinero escribiendo esto. Sólo la satisfacción de crear una historia en la que Hermione no está con Ron.
VEINTICUATRO
-Estos son los recuerdos que juntamos- dijo Dumbledore señalando una de las esquinas de su escritorio llena de botellitas- No es necesario que los miren a todos porque pronto recordarán. Ustedes pueden elegir cuál desean contemplar primero. Incluso el profesor Snape se ofreció a entregar algunos fragmentos interesantes.
Hermione y Draco escucharon atentos y en silencio pero completamente consciente de la persona que tenían al lado de sí, preguntándose cómo era posible haber olvidado algo como aquello y combatiendo la extraña necesidad que sentían de tomarse de las manos. Una vez que Dumbledore les dejó el pensadero a su disposición los dejó a solas en el despacho.
Durante unos momentos el silencio fue incómodo entre los dos ya que ninguno decía nada ni atinaba a hacer el primer movimiento. Hermione se mordió nerviosamente el labio inferior y dio un paso al frente comenzando a mirar los frascos para ver cuál tomaría primero.
-¿Vamos los dos juntos o uno por uno?- preguntó Draco.
-Como quieras- le respondió ella extrañándose que pudieran estar hablando sin insultarse.
Pero en seguida cambió de idea porque en realidad no tenía idea con lo que se iba a topar y estaba algo asustada.
-No, vamos solos- le dijo.
Él la miró con curiosidad pero no hizo nada más que encogerse los hombros levemente.
Hermione tomó uno de los frascos que estaba etiquetado como: "Descubiertos. (Dumbledore)" El título le llamó la atención y mucho más por ser el del anciano director. Lo destapó y dejó que el líquido platinado callera dentro del pensadero. Giró el rostro hacia Draco y éste le hizo una seña con el rostro para indicarle que fuera ella primero. Se giró nuevamente, aspiró nuevamente y dejó que el pensadero hiciera su trabajo.
Al principio vio todo borroso, casi con si estuviera caminado dentro de una nube de humo pero luego fue apareciendo una sombra con la silueta de un hombre que fue asiéndose más y más concisa hasta poder distinguir al director caminado por un pasillo mientras desenvolvía un caramelo de limón. De pronto, se escucharon el sonidos de unas voces que Hermione no tardó en reconocer. Vio a Dumbledore sonreír levemente mientras negaba con suavidad con la cabeza y al doblar el pasillo pero sin avanzar más se pudo ver a una pareja. Hermione abrió inmensamente los ojos y la boca sin poder creerlo.
Se veía a ella misma caminado de manera seductora hacia Draco, que retrocedía. ¿Ella caminaba hacia él? ¿Desde cuando podía caminar de esa manera? No. Tenía que haber alguna explicación para aquello porque era imposible que ella hiciera aquello.
-¡Te quiero a ti!
Hermione, la que estaba observando todo aquello, lanzó un pequeño gritito lleno de sorpresa al darse cuenta que ella había sido la que había dicho aquello. ¿A caso podría suceder algo peor?
-Quiero que me beses…
¡Oh, no, no, no, no! Pateó el suelo como si fuera una niña que no consigue lo que quiere, molesta consigo misma por lo que veía.
Draco titubeó.
-¿Te han dicho que te ves muy tierno cuando te ruborizas y tartamudeas?- escuchó que preguntaba aquella Hermione mientras lo arrinconaba en una esquina.
-Hermione, no estás en tus cabales-dijo él.
Sí, eso podía verlo porque jamás se comportaría de aquel modo… era tan… idiota de su parte. ¿Qué quería? ¿Acostarse con él?.
-Si así me siento cuando no lo estoy… ¡Viva la locura!
-No, Hermione…
Empezaron a forcejear porque ella se le quería lanzar encima de él pero ella consiguió besarlo. Todo lo que siguió después no pudo evitarlo, ni siquiera de dejar de observar. Fueron muchos besos, gemidos, caricias, palabras casi inteligibles. Hermione no lo podía creer. Giró su rostro hacia otro lado y vio que Dumbledore contenía la risa. ¿Qué era lo que le pasaba a aquel anciano? ¿A caso había acabado de volverse loco? ¿Por qué no los detenía?
-¡Por Merlín!- exclamó Draco mientras volvía a dedicarse a besarla por el cuello de manera descendente.
¡Aquello era inaudito! Aquel rubio energúmeno se quería aprovechar de ella y Dumbledore no hacía nada… Claro que ella no parecía negarse a nada pero dudaba seriamente que esta fuera en realidad ella. ¡No podía serlo!
Dumbledore, en ese momento suspiró y borró su sonrisa colocando una expresión seria haciéndose notar su presencia.
-¡¿Qué es esto?- grito con voz poderosa.
Ambos giraron sus rostros y miraron hacia allí viendo a un muy asombrado y enojado Dumbledore. Pero sólo Hermione sabía que verdaderamente aquella expresión era puro teatro.
La imagen a su alrededor se fue deshaciendo y pronto se encontró en el despacho con Draco mirándolo con curiosidad. Rápidamente, con la punta de su varita, hizo que el recuerdo volviera al frasquito y lo tapó bien,
-¿A caso yo no puedo verlo?- le preguntó Draco intentado tomarlo pero ella lo apartó-¿Qué pasa?
-Nada, Malfoy… Sólo que… este… este recuerdo no tiene mucha importancia.
-No seas mentirosa, Granger, ya dame eso.
-¡No!
-¡Dámelo!
Draco sin darle tiempo a reaccionar, en vez de ir por la botella la tomó por la cintura y la atrajo hacia su cuerpo. Hermione se quedó estática al tenerlo tan cerca. Draco comenzó a acercar más y más su rostro, sintiéndose fascinado por el dulce aroma que desprendía ella, muriéndose de ganas de robarle un beso, asombrado por las miles sensaciones que lo recorrían al tenerla así… Pero cuando ella casi estaba rendida, inclinando la cabeza para acercar sus labios, él aprovechó la oportunidad y tomó el frasquito soltándola repentinamente.
-¡No!- gritó Hermione pero Draco ya se había sumergido dentro de los recuerdos.
Ella maldijo su idiotez, lo maldijo a él y a Dumbledore por haber dejado ese recuerdo. Esperó durante unos momentos, retorciéndose las manos nerviosamente, yendo de un lado para el otro; por unos momentos pensó en escapar y dejarlo allí solo pero eso seria de cobardes y ella no lo era.
Cuando Draco volvió ella no se atrevió a mirarlo. Pero como antes, sin pedir permiso, Draco la tomó por la cintura, la atrajo a él y le plantó un beso en los labios. Hermione abrió los ojos inmensamente asombrada por el atrevimiento del hurón pero cuando él comenzó a mover sus labios con suavidad por los de ella, acariciándolo con la punta de su lengua, ella no pudo evitar estremecerse y abrir su boca para comenzar a devolverle el beso. Pero no duró mucho. Draco se apartó con una sonrisa de suficiencia en sus labios.
-Con esos besos no me importaría salir contigo, Granger- le dijo giñándole un ojo y soltándola.
Él se acercó a donde estaban los demás frascos de recuerdos y buscó entre ellos mientras Hermione aún estaba procesando lo que acababa de suceder. La había besado y ella le había devuelto el beso. Lo había besado… ¡lo había besado!... ¿LO HABÍA BESADO?
Draco colocó otro recuerdo y enseguida se marchó a observarlo dejándola aún anonadada.
-Reacciona, Hermione- se dijo a sí misma mientras agitaba su cabeza.
En ese momento Draco volvió a aparecer, con una expresión completamente horrorizada en su rostro.
-¿Qué sucedió?- preguntó ella.
Draco alzó la vista para contemplarla pero luego la bajó nuevamente.
-Nada- indicó apresuradamente- No mirarás esto.
-¡Oh, claro que lo haré!- exclamó ella mientras adentraba su cabeza al pensadero antes de que él retirara el recuerdo.
Esta imagen apareció clara, no como la vez anterior. Se lo veía a Draco junto a Zabini en la sala común de Slytherin. Se notaba que era de noche y ya no había nadie allí.
-¡No puedo creerlo!-decía Zabini tomándose la cabeza entre las manos mientras miraba a Draco con extrañeza-¿Estás seguro?
Draco asintió.
-Ella te ama…Pansy está loca por ti- dijo- Pero ahora que ya cumplí con mi parte del trato, tengo que pedirte un favor.
-¿Cuál? Estoy seguro que se relaciona con Granger.
Draco sonrió.
-Claro que se relaciona con ella- dijo sin vergüenza.- Sabes que la amo y que quiero que todo sea perfecto esta noche. Necesito que me cubras.
Zabini alzó una ceja divertido.
-Así que al final ustedes dos van a…
-Sí… La torturaré, de eso no hay duda- indicó Draco con una sonrisa maliciosa-Haré que me ruegue.
Zabini comenzó a reír y Draco la miró extrañado.
-¿Y ahora qué te sucede?- le preguntó a éste.
-Ay, Draquito- dijo- Te apuesto lo que quieras que serás tu quien desee hacerlo rápidamente. ¿Crees que nadie se da cuenta? Cada vez que la miras es como si estarías enfermo y la única cura fuera ella. Y en este caso, tu enfermedad es una fuerte calentura…- volvió a lanzar una carcajada- Y claro que será ella la que te la haga pasar…
Draco se acercó y le pegó en la parte de atrás de la cabeza.
-No digas idioteces que tampoco parezco un desesperado.
Pero eso no hizo nada más que Zabini riera más fuerte.
-Yo no estaría tan seguro si fuera tu- le dijo a su amigo.
Draco suspiró mientras se dejaba caer pesadamente en un sillón tapizado verde.
-Es que ella es… mi razón de desesperación. Es tan hermosa. Hasta digo cursilerías por ella. El otro día me puse a pesar en cómo seria nuestra Luna de miel cuando nos casemos y nos imaginé en una playa, caminado al atardecer, tomados de la mano.
-Draco, estás frito, muerto, ya te hemos perdido… Hermione… te volvió un completo marica.
El recuerdo se difuminó en ese instante y ella se volvió a encontrar en el despacho del director. Su corazón latía velozmente mientras intentaba pensar coherentemente y volver a la realidad. ¿Draco la amaba? Lo dudaría pero cuando recordaba el modo en que lo había dicho en aquel recuerdo… parecía tan sincero. Cerró los ojos durante unos instantes mientras se sentaba en el borde de una de las sillas sin mirar a Draco que la contemplaba intentado adivinar sus pensamientos.
Hermione se llevó una de sus manos a la cabeza, masajeándola con sus dedos porque ésta comenzaba a dolerle.
Resignándose a conocer los pensamientos de ella, se levantó de dónde se encontraba y tomó un recuerdo al azar. Vio que decía: Conflicto (Potter). Lo abrió y lo colocó en el pensadero.
En el recuerdo estaban la Weasley sentada con los ojos llenos de lágrimas, sentada al lado de Potter al lado del Lago negro en plena noche. Ambos estaban en silencio y sólo se escuchaba la leve brisa chocando contra las hojas de los árboles.
-¿Cuánto la amas?- preguntó Ginny de pronto sin apartar la vista del lago.
Harry tardó en contestar.
-Mucho. Nunca me di cuenta de,,, lo que ella significaba para mi hasta que la vi con Malfoy.
Ginny bajó los ojos hacia sus manos que estaban entrelazadas.
-Él parece quererla- notó que Harry la miraba sospechosamente y agregó- No lo digo para que te enojes o para que la dejes… sólo te digo la verdad. Una vez escuché a Pansy en el baño hablando con Astoria Greengrass, diciéndole que se aparte de Malfoy porque él ya estaba reservado.
-Pudo haber sido cualquiera- indicó Potter- Todavía no confío en él.
-Lo que te sucede es que no quieres admitir que él puede amarla de verdad y que el sentimiento sea correspondido.
Potter le lanzó una mirada molesta.
-Admítelo, Harry.
-Está bien, sí. Pero eso no tiene importancia. Draco Malfoy jamás será bueno para ella.
-¿Y a caso tu sí?
-Eres la menos adecuada para juzgarme- indicó enojado Potter.
La pelirroja suspiró.
-Tienes razón. Pero yo sé que lo que hizo estuvo muy mal y me arrepiento. Pero tu no te quieres dar cuenta que si intentas separarlos podrás hacer a Hermione infeliz. Como dijiste yo no soy la más adecuada para hablar de esto pero creo que el amor debe ser desinteresado, sincero y sólo tienes que buscar el bienestar y la felicidad de la otra persona.
Los ojos de Potter se llenaron de una sombra de dolor. Miró a Ginny.
-Yo te amaba- le dijo.
-Yo te amo- indicó ella.- Y Hermione ama a Draco tanto como ella lo ama a él.
La mente de Draco no necesitó más. Estos simples recuerdos ajenos lo ayudaron a recordar. La locura que había sido amarla lo invadió, esas notas anónimas, el primer beso que compartieron, el aroma de su cuerpo, sus sonrisas, el modo asombroso en que lo miraba cuando le decía que también lo amaba. Y cada recuerdo llegó a él como un fuerte bombardeo, haciéndole sentir sin piedad alguna todas aquellas cosas que antes había vivido y olvidado por la maldad de su padre. Y era todo tan poderoso que no era capaz de concebir la idea de no haberlo podido recordar segundos antes.
Comprendió nuevamente qué era lo que se sentía amar a alguien con ese amor esquizofrénico que sólo él podía llegar a entender. Supo de nuevo lo que era anhelar sus labios y tener esa fuerte necesidad de tocarla, porque Hermione era tan importante en su vida que temía que sólo fuera un sueño y ella se marchara dejándolo completamente perdido en ese mundo donde todo carecía de importancia. Sí, sabía que aquellas eran las idioteces más grandes que alguna vez había pensado pero se sentía tan feliz de recordar nuevamente que no le importaba absolutamente nada.
Regresó al despacho del director, la vio sentada en la misma silla donde la había dejado pero tenía un brillo en la mirada y pronto comprendió que ella también había recordado. Se acercó y la tomó nuevamente en sus brazos rodeándola con ellos.
-Te amo- murmuró ella.
-No tanto como yo- le respondió él sonriendo- ¿Acaso no te dije que no olvidaras que te amaba?- le pregutó.
Hermione sonrió.
La puerta del despacho se abrió con fuerza dejando entrar a Dumbledore. Pareció aliviado al verlos abrazados.
-¿Ya recordaron?-preguntó.
Ambos asintieron.
-Esa es una buena noticia- dijo pero con una funesta seriedad- Lamento decirles que tenemos que irnos ya mismo de aquí porque yo tengo que darles una que es terrible.
