Hermione observaba el vestido blanco de varias capas, llevó las manos a su vientre se había hinchado un poco. Las náuseas hicieron acto de presencia, trato de dibujar una sonrisa pero le fue imposible. Desde el enfrentamiento con Draco una sensación de melancolía y tristeza la atacaron dejándola sin fuerzas para defenderse. Deseaba que pasaran los días rápidamente para dejar de extrañarlo.
—Ese gesto fruncido no debería estar en el rostro de una novia.—Una cálida voz captó su atención, se giró a mirar a la visitante.—Luces como una princesa de cuento de hadas.
—¡Luna, qué alegría que hayas venido!.—La castaña se dirigió abrazar a su amiga.—He estado asustada por no tener noticias tuyas ¿Donde te haz mentido? Harry está muy preocupado
La rubia desvió la vista hacia otro punto, no quería hablar de sus razones para mantenerse alejada de sus amigos. Hermione observó a su amiga, llevaba un vestido corto color azul, con una flor en la esquina, usaba mallas negras debajo, los hombros descubiertos y un sombrero encima de ese lío de cabellos rubios plateados. Mantenía una sonrisa en sus labios rosas pero sus ojos perdieron ese peculiar brillo que los caracterizaba, ella también dibujaba una melancolía, idéntica a la de Harry.
—He venido a saludar y a disculparme.—La chica se alejo con mirada baja, se notaba decaida.—No podré asistir a tu boda.— Mordió su labio inferior.—Debo tomar un tren esta tarde para mi siguiente expedición.
Luna se encontró de casualidad a Bill y a su esposa en una de las plazas, ellos le comentaron que se encontraban en Francia porque recogían los trajes para la boda. Luna deseaba felicitar a su amiga Hermione, quien escogía un vestido en una boutique diferente a la de Ginevra.
—¿No puedes quedarte un par de días? será mañana la celebración.—Susurró esperanzada, trataba de encontrar alguna pizca de alegría en su próxima boda. La rubia movió la cabeza negando.— ¿Qué les sucedió? .—Hermione pego los brazos a su cuerpo para caminar hacia una sillón.—Tú y Harry parecen dos personas distintas.
La Gryffindor movía las manos nerviosamente, se suponía que mañana se celebrarían las bodas más esperadas del mundo mágico pero dos de sus personajes estaban muertos por dentro. Hermione era incapaz de elegir un arreglo, entró en shock nervioso cuando Ginny le mostró unos narcisos para decorar las mesas. Harry enfureció con la idea de margaritas. Ni él, ni ella parecían dos novios deseando casarse. Ambos simulaban ser zombies con la vista puesta en la nada, incapaces de reír. Comenzaba a creer que Theo y su mismo amigo se equivocaron. El tiempo no ayudaría en nada.
—Harry y yo tuvimos una fuerte discusión.—Luna separó los labios para acercarse a la castaña, se sentó a su lado en ese sofá.— No creo que regresemos a ser amigos. —Trato de formar una sonrisa.— Ahora yo soy la que cuestiona tu estado.
Tomo las manos de su amiga para inspeccionar las con calma, le pareció increíble que Hermione eligiera un vestido alejada de la familia Weasley, como si se escondiera de todos.
—Te has mordido las uñas, luces pálida, cansada.—Sostuvo su rostro mirándola a los ojos.— ¿por qué no detienes la boda?
—No puedo, no es justo para Ron.—La chica se soltó a llorar, se aferró del cuerpo delgado de su amiga.—No sé qué me sucede, tengo miedo de que esta tristeza nunca desaparezca.
Luna acarició el cabello de su amiga. Era la bruja más inteligente de su generación pero demasiado inocente para cuestiones de amor. Algo en ella cambió, o mejor dicho alguien la transformó. Luna como todos pensaron que Ron y Hermione eran la pareja ideal pero verla sentir esa tristeza, se daba cuenta que no, que quizá no eran el uno para el toro.
—¿Por qué temes que la tristeza no desaparezca?.—Le cuestionó dulcemente al oído, la buscaba confrontar para animarla hablar.— Quizá se deba a que amas a otra personas ¿Verdad?
Las castaña asintió con la cabeza, no lograba olvidar a Draco, varias veces después de la reunión con él quiso volver a su oficina, disculparse, pedir una nueva oportunidad pero era una cobarde. Su instinto Gryffindor desapareció, no quedaba nada de la valiente bruja que peleo contra el ejercito de mortifagos.
—Ve por ese hombre que amas.—La rubia tomó entre sus manos ese rostro de piel canela.—Si crees amar a dos personas al mismo tiempo elige a la segunda porque si realmente amaras a la primera, no te hubieras enamorado de la segunda.
Luna emitió una sonrisa porque ahora comprendía la razón de que los nargles la llevaran a Francia, por qué usaba el vestido azul que Harry le regaló en su último cumpleaños. Ella aceptó haber tomado una decisión precipitada después de leer la carta de Ginny. En esa misiva le solicitaba ayuda para alejar a esa mujer que conquistó el corazón de su novio. Luna experimento remordimiento y culpa, traiciono a una de sus mejores amigas.
—Anda ve a cambiarte.—Le mencionó con los ojos llenos de luz.—No dejare que te cases.
Harry caminaba apresurado por las calles. Se encontraban en Francia recogiendo sus atuendos para la boda cuando Bill llegó anunciándoles que había visto a una peculiar bruja. Sus Pies se movían apresuradamente, la caminata se volvió en una carrera.
Ingreso a esa boutique disculpándose por la interrupción, la dependiente le indicó el sitio donde la clienta Granger se media su vestido. Abrió la puerta descubriendo a la rubia sentada en un sillón, jugando con un sombrero. Caminó hacia ella sin pronunciar una palabra o pedir permiso la sujetó por la cintura para besarla. Introdujo su lengua sin miedo, se sujeto de su cintura, sus manos subieron por sus hombros para terminar acunando ese rostro. Luna no se opuso, no tenía la suficiente fuerza para alejarlo.
—Te he extrañado tanto.—Susurro con los ojos cerrados, apresó ese delgado cuerpo cuando este trataba de huir—-No te vayas, no me vuelvas abandonar.—Harry abrió los ojos llevando los labios a la mejilla, la beso, absorbió su aroma.—No puedo Luna, no puedo olvidarte.
Harry Potter llevaba días y días analizando lo que pasó en Asia. Cuando una mañana encontró a Ralf en el cuarto de Luna, ésta le confesó que el mago era su nuevo novio, que se olvidara de ella. En ese instante el león la detesto, la odio con toda su alma porque creyó que simplemente había jugado con sus sentimientos, por eso volvió a Londres a casarse con Ginny. La noche anterior su prometida se acercó a Harry le confesó que le había enviado una carta a Luna para que le ayudará con la amante, que la pelirroja ciegamente creyó que tenía y razón por qué terminó con ella.
—Inventaste lo de Ralf para alejarme de ti—Mencionó acercando su boca para jugar con los labios de la rubia. —Tú solo me amas a mi.—Acarició su rostro con su dedo índice.—No me voy a casar con Ginny.
La amaba, la adoraba sobre cualquier persona. No le importaba que la familia Weasley, sus amigos o el mundo mágico entero le daba la espalda. Ginny le causaba sonrojos, lo hacia sentir incomodo y nervioso, siempre creyó que eso era amor . Con Luna todo era diferente, extraño y nuevo, buscaba su rostro en un mar de gente y adoraba quedarse dormido escuchando su voz. ÉL temía perder su mundo si dejaba a Ginevra pero nunca entendió que Luna era su nuevo universo, con ella a su lado sobreviviría a cualquier catástrofe.
—¿Como sabes que es amor lo que sientes por mi? — Le cuestionó acercando sus labios para tentarlo. —¿Por que me eliges a mi?
—Me fascina abrazarte y aspirar tu aroma a naranjas, puedes pasar horas y horas hablando de seres fantásticos y no me importa.—Trago en seco formando una sonrisa.—Quiero monopolizarte, no soporto compartirte con el resto de los humanos, te quiero solo para mi.
Un suspiro escapó por su garganta, sus manos bajaron hasta posarse nuevamente en la cintura donde aplico fuerza para atraerla a su pecho, llevo los labios a ese cuello blanco donde dejo un par de besos, siguió su camino hacia la oreja.
—Porqué cuando estoy con Ginny todo se siente incorrecto, porque no dejo de pensar en el resto del mundo .—Confesó el pelinegro en un susurro, su tono de voz era profundo y varonil. —Pero cuando estoy contigo el mundo a mi alrededor desaparece, nadie me importa más que tú.
—Entendí el dolor de Ginny, me suplicaba unir fuerzas para alejar a esa mujer que te separaba de ella cuando era yo quien la traicionó.—Confesó Luna tomando el rostro de Harry para que la mirara a los ojos. —Sus palabras me hicieron desconfiar de tus promesa, quise alejarte antes de que me lastimaras.
Hermione observaba en silencio desde una puerta semi abierta, no quería inmiscuirse tan solo buscaba escuchar lo que significaba amor para esos amantes que pasaban por su misma situación. Luna con su frase le abrió la mente, Harry con su aparición sólo confirmaba sus sospechas, el tiempo no lo iba a liberar de ese "error".
—El mundo brilla con más fuerza cuando estoy contigo.—La rubia deposita un beso en los labios. —Cuando pienso en ti, una estúpida sonrisa se dibuja en mis labios.—Se sonrojo ante la confesión.— Creo que el mundo es mejor y vale la pena seguir luchando.
Intercambiaron un apasionado beso, la rubia se colgó de ese cuello.
—Aunque sé que estoy siendo egoísta se siente bien.—Cerró los ojos para sentir ese aliento a hierbabuena golpear sus fosas nasales.—Contigo a mi lado sé que todo es posible
Hermione se deslizó hacia la salida buscando no interrumpir el apasionado beso que compartían sus amigos, ahora sabía lo que debía hacer. Fues una estùpida, una cobarde pero ver que no era la única siendo egoísta se sintió aliviada. Porque ese nuevo paso a un mundo diferente no lo haría sola.
Un par de frenéticos golpes despertaron a una chica de cabellos negros. Pansy alcanzó a ponerse un albornoz plateado, se apresuró a ir a la puerta de su departamento. Al abrir se encontró a un pelirrojo enfundado en el interior de un traje negro de novio, llevaba una botella de alcohol en la mano.
—Me ha abandonado.—Balbuceó torpemente, el hombre ingresó al interior con pasos torpes.—Hermione ha terminado conmigo.
La morena abrió los ojos sorprendida. Trato de sostener al borracho chico, ¿Que hacía en su casa? lo llevó hasta sillón donde lo dejó sentado. Estaba ahogado de alcohol, continuaba balbuceando palabras sin sentido. Pantsy levantó la barbilla orgullosa, sí, lo admitía. Ese rompimiento le causaba una placentera alegría. Ron dejó caer la cabeza en el regazo de la pelinegra, entonces comenzó a llorar.
—Todo va estar bien Ronald.—La mujer suspiro ingresando su dedos en esas hebras rojas. El hombre manchaba su pijama preferida y ni aún así su felicidad disminuye.— No te preocupes.
Ginevra Weasley soltó la pluma y esta se estrelló contra el piso, entonces miro como una ave salía por las ventana de su habitación. Llevaba dos cartas en sus patas. Caminó hacia el espejo roto por que un vaso fue estrellado. En los pedazos se reflejaba ella dentro de un vestido de novia.
—Ginny por favor abre la puerta.—La voz de una preocupada mujer se filtraba por la madera—-Pequeña por favor deja que entremos.
La pelirroja caminó hacia la ventana con escoba en mano. No era la primera vez que escapaba de casa usando ese método. Necesitaba estar lejos de todos, ir a un sitio donde ojos cargados con lastima no la observaron. No deseaba palabras dulces tratando de justificar una traición. Sí, ella por primera vez experimentaba un profundo odio hacia a esa persona que una vez creyó que era el amor de su vida. La mujer salió volando sobre la escoba, el aire golpeando sus mejillas le traían algo de paz, necesitaba un sitio donde no la juzgaran.
"Hay verdad en tus mentiras. Dudas en tu fe. "
Notas de la autora: La pobre de Mione solo necesitaba amigos que la hicieran sentir segura, creo que ver que Harry también abandonaba a todo por Luna le inspiro a ser lo mismo. Creo solo necesitaba que alguien la animara, hoy cap doble ya que la prox semana me voy enfocar en Confession xD también voy a crear una nueva historia pero llena de oneshots. tengo un par por ahí que quiero subir. Saludos y Gracias por sus reviews, me encanta leerlos!
