Marinette se encontraba en la azotea de su habitación, extendiendo un mantel en el piso donde pronto acomodaría algunos platillos que buscaban abarcar los diferentes gustos de sus invitados.
Algunos panecillos de queso para Plagg, galletas de mantequilla para Tikki y un rico quiché para Adrien y ella junto con algunos macarrons.
Les había pasado por la cabeza la idea de hacer aquel picnic en el parque donde se alzaba la estatua en su honor, sin embargo está fue desechada a favor de hacerlo en un lugar donde los kwamis pudiesen disfrutar sin esconderse de nadie.
Una pequeña celebración para ellos, que habían logrado sobrevivir a los extraños cambios que podían traer el desequilibrio de sus miraculous. Una semana después.
-¿Cariño? - La voz de su madre se coló desde el piso inferior -Adrien ha llegado.
-¡Ahora bajo mamá!
La azabache se apresuró a bajar las escaleras, deteniéndose en su diván donde dio un par de empujoncitos en la cabeza de su pequeña amiga que se encontraba dormida.
-Vamos Tikki, despierta. Ya están aquí.
-Los números son malos -Balbuseó la rojiza tras dar un manotazo y girarse a favor de seguir durmiendo.
La acción hizo reír a Marinette, que se apresuró a bajar. Seguramente su pequeña amiga despertaría al escuchar a Plagg merodear por la habitación.
-Hola, Adrien -Saludó alegre, consciente de que la mirada de su madre estaba fija en ellos.
-Hola, Marinette.
- Ya todo esta listo arriba, ¿vamos?
-Por supuesto. Con permiso señora Cheng.
-Estas en tu casa Adrien.
El gato negro salió de su escondite apenas fue cerrada la trampilla de la habitación.
-¡Mira! Ya no están tus fotografías.
-¡Plagg! -Regañó la azabache, sonrojada.
-Oye, ¡yo sólo digo la verdad!
El kwami y la azabache se observaron con molestia durante unos segundos, deteniéndose en el momento que Adrien empezó a reír.
-¿Y tu de qué te ríes? ¿O es que quieres que hable de tu carpeta llena de fotos de Ladybug? ¿O las fotografías que descargaste de Marinette?
-¡Plagg!
Ahora quienes se veían amenazadoramente eran el rubio y el gato negro, bajo la atenta mirada de Marinette que se encontraba sonrojada.
-Buenos días -Saludó Tikki a los tres, antes de posarse en el hombro de Marinette.
-Buenas tardes, querrás decir - Le hizo saber Adrien a la catarina.
-¿A qué hora te dormiste anoche?
- No lo sé, cuando acabe la temporada - Se quejó la kwami, frotando su mano contra su ojo.
-Tikki, cuando me fui a dormir te faltaban cuatro capítulos para terminar.
-Bueno, tampoco era mucho -Opinó Adrien.
-Pero cada capítulo dura una hora.
-Oh.
Plagg empezó a reír.
- No pueden culparnos. Los humanos han hecho cosas muy divertidas en estos años.
-Como las bolas de estambre -Se burló Tikki, provocando que las orejas del gato negro se alzarán antes de dirigirse a la azabache.
-¿Dónde esta?
-Justo donde la dejaste Plagg.
El gato negro se giró hacia el escritorio, dirigiéndose rápidamente a la bola de estambre, girando con ella.
-Y yo que pensaba que no había nada que alejara a Plagg del camembert.
-¿Dijiste camembert? -Preguntó el gato.
-Creo que cantaste victoria demasiado pronto.
Ambos adolescentes empezaron a reír, deteniéndose sólo al notar que no habían despegado la mirada del contrario.
Adrien dio un paso, tomando la mano de la chica para plantar un beso en sus nudillos.
-¿Lista para nuestro picnic, mi lady?
-Por supuesto, gatito
-¡Son tan melosos! - Se quejó Plagg.
-Y eso es perfecto -Se burló Tikki.
¿Corto? Sí. XDPero esto no puede ir más allá. La idea era mostrar un poco de la interacción de los cuatro después de que todo volvió a la normalidad, a sabiendas de que aún existe la necesidad de proteger París pero ya no de Hawk Moth.Además de que Plagg merecía reunirse con uno de los amores de su vida: la bola de estambre. XDGracias por leer, votar y comentar.
