"Hinata… había desaparecido y no sabía si sería para siempre."

Con esa frase es como terminé el último episodio que publiqué y no pensé que me tomaría como 4 años volver sólo para terminar la historia. En estos años pasaron tantas cosas, no sólo cambié de computadora, después de que tuve muchos problemas con la anterior, que se me borraron muchos archivos que consideraba importantes, entonces me enamoré, luego me enganché con un juego y finalmente seguí con mis estudios, quizás... este fue la más larga de todas las pausas que hubiera imaginado.

Tenía escrita una página y media de este episodio desde hace 4 años y luego de leer el final del manga me enojé tanto con Kishimoto, con Naruto en sí y con el fandom que no quise seguir con ningún proyecto que se relacionara. El final del manga me hizo volverme una hater en privado de la obra que tanto había apreciado por tantos años y luego hice como si nunca hubiera pasado pero me han escrito algunos mensajes durante estos recientes meses, pidiéndome que termine mis obras (las cuales considerada tan acabadas como mi gusto por Naruto en sí) pero dije "un paso a la vez" y decidí terminar éste, porque... siendo honesta, sólo faltaba este episodio, era el último, ya lo había planeado pero aparte de estar bloqueada, odiar a Kishimoto y tener varios asuntos por resolver en mi vida, no tenía la inspiración suficiente.

Pero para terminar este episodio tuve que reconectarme otra vez, después de casi 3 años volví a ver vídeos de Naruto, las ovas de Kakashi, el mundo ninja... y volver a verlo me llenó de emoción, de amor por este fandom que lo único que hacía hacerme rabiar y pelear con los SS, SH, NS, etc., de verdad... que supe por qué me gustaba mucho esta historia, por qué me gustaba Kakashi y Hinata. Eran bellos, inocentes y luchaban por construir un amor (al menos en mi historia).

Así que... aquí estoy, luego de 4 años para terminar con esta historia. Disfrútenla, sueñen y busquen historias que les gusten, no se enojen con algo que han amado tantos años, no sean como yo. Pero esto no es una despedida, yo sigo escribiendo aunque no iniciaré un nuevo fanfic de Naruto porque para mí ya está acabada esa etapa, aunque no descarto otras series ni fanfics de League of Legends.

Bueno, no digo más, tengan... el gran final.


Nota IMPORTANTE: NO al PLAGIO por favor, copiar una historia que no es tuya y ponerla en otro sitio bajo tu nombre es plagio. Si ven mis obras en algún lado sin mi permiso ni mi nombre... avisen y/o denuncien al autor, gracias ^^


Los Lobos no Ladran, Aúllan

Por Clarisce

Capítulo 25: Bendición de un Ángel


Se tomó tiempo para disfrutar de su sufrimiento, la escuchaba y parecía sentirse divertido por ello. En cambio ella, sin enfermeras, sin ayuda, sin nadie a su lado, retorciéndose de dolor por lo que la naturaleza le estaba dando. Una venganza era tan dulce cuando un inocente pagaba.

- Hola, hola, nos conocemos al fin –señaló el enmascarado.

- ¿Q-QUIÉN ERES? –preguntó sin poder verlo bien, tenía el rostro mojado en sudor.

- Un amigo –se arrodillo frente a la adolorida Hyuga- que cuidará de tu bebé –le enseñó una kunai.

Hinata abrió los ojos aterrorizada mientras se arrastraba lastimosamente en dirección contraria al invasor de máscara naranja. Un ojo se mostraba para verla sufrir y era la clara muestra de un sharingan.

- ¿POR QUÉ? ¿POR QUÉ QUIERES HACERNOS DAÑO? –preguntó y echó un alarido desgarrador, las contracciones eran mucho más fuertes- AHHHHHHHHHHHHHH… NOOOOO….

No era su intención gritarlo todo pero no podía aguantarlo más. El bebé iba a nacer en un par de minutos y ella sólo rogaba por poder mantenerlo a salvo en su interior, así al menos podría protegerlo de la locura de éste sádico.

Cerró las piernas en un intento vano de impedir que su bebé naciera pero era imposible.

- "No… por favor, quédate ahí… por favor, no…" –repetía insanamente.

- Lucharás en vano. Esto sólo es el inicio de todo. Finalmente podrá sentir un equivalente al odio mínimo que yo le profeso.

- Fuiste tú… ¿verdad? Ese día intentaste… ahhhh… -gimió dolorosamente- hacer 'eso', pero Kakashi-kun es más fuerte de lo que crees… aún si muero, mi bebé vivirá.

- Me aseguraré de que no sea así y si no lo dejas nacer ahora que vas a medio camino se ahogará y nacerá muerto. Vamos, abre las piernas y haz tu trabajo.

- Ahhhhhhhhhhhhhh~

Volvió a gritar y esta vez no en respuesta a lo que le decía. Alguien tenía que hacer algo pero era casi imposible encontrar una respuesta a todo esto, aunque Kakashi a la distancia estuviera rastreándolo.

El peliplateado había invocado a sus perros para un rastreo intensivo por el área, no podían hacer llegado lejos y menos si quería conservar a Hinata o al bebé vivos. Rogaba porque fuera así, que sea lo que fuera que estuviera haciendo no los hubiera matado.

Seguía pensando que nada podía ser en vano, el destino, todo ese camino para conocerla y para amarla no podía ser en vano. Estaba… él… la necesitaba, a pesar de que nada tenía sentido, ella lograba que su mundo no-ideal cambiara.

Uno de sus perros a la distancia aulló y todos los cercanos al área reconocieron aquel llamado.

Tobi levantó su rostro al sentir cómo el invasor se acercaba a lo que sería su trampa. Vio a Hinata sufrir agónica el dolor de ser madre y no le importó, era ridículo que ella fuera importante, como si no supiera que Kakashi dejaría ir todo lo que se interpusiera a su misión.

Se iba a convertir en la misión, una de clase S, una en la que él tuviera que decidir si dejarse morir o dejarla vivir y ver fracasada su tarea.

- KAKASHIIIIII –gritó Hinata al escuchar un segundo aullido a la distancia.

- Así me gusta, llámalo –dijo Tobi y juntando sus manos formó un sello de invocación, el cual trajo a su peor creación.

- A sus órdenes –preguntó Kalev.

- Tráelo aquí y mátalo frente a ella –ordenó Tobi.

- De puta madre, finalmente –agregó feliz aquel.

Se levantó vivaracho para cumplir su, quizás, última misión, había disfrutado tanto este camino, aspiro el aire puro que por sus pulmones circulaba y sintió nada más que sangre en su boca, fue cuando vio delante de él, su víctima.

Kakashi lo había visto, preparando su puño para contraatacar fue sorprendido por una copia de Kalev tras él, no era un ninja que jugaba limpio, debía recordarlo, ¡qué tonto fue!

- KAKASHIIIIIIIIIIIIIIII

Ése grito, aún más cercano le erizó la piel, ¡su criatura iba a nacer! Tenía que evitar esto, debía levantarse pero ni si quiera había caído, el duro suelo entonces le recibió antes de poder pensar otra cosa. Kalev bajó rápidamente a él y lo pateó en la cara, no una sino varias.

El peliplateado no pensaba en sí mismo, estaba concentrado en la pobre que sufría las consecuencias, era otra vez él… haciendo que pagaran por sus pecados.

- "Reacciona" –le dijo una voz en su interior- "por favor"

Era Rin, de nuevo tenía estos sueños vívidos, culpaba al tratamiento que le dieron cuando lo convencían, se iba a sacudir la cabeza para levantarse y defenderse pero la copia de Kalev le haló desde atrás para arrojarlo hacia un árbol, tenía demasiada fuerza y cuando iban a dejarlo inconsciente uno de los perros de Kakashi había llegado, mordía a su enemigo, le daba tiempo para que su amo tomara las decisiones que debía tomar.

Por lo mismo se levantó y tomándolo del brazo lo torció para inmovilizarlo, iba a impedirle seguir con ese juego.

- Mientras más te diviertes conmigo, más oportunidades le das a mi amo.

- Así que eres su aliado, él no te salvará de lo que te haré –el peliplateado alzó su mano y cargando energía suficiente la puso sobre el cuerpo de aquel para desarmarlo antes de que su copia hiciera de las suyas.

Y así fue, en cuanto lo noqueó la copia se desvaneció, al menos pudo controlar eso. Sus perros finalmente se reunieron con él y colocando el cuerpo de este criminal sobre el lomo de uno de sus más fieles amigos, partió rápidamente hacia su meta.

Aún podía sentir temblar la tierra, no, era él, estaba temblando, iba a ser padre y este asunto lo volvía loco, ¿quién podía haber planeado todo esto? ¿Quién querría tal sufrimiento? ¡No era sufrimiento! ¡ERA UNA TORTURA!

En lo más oscuro del bosque encontró una ruina, muchas casuchas de madera abandonadas, movía sus ojos desesperado tratando de adivinar en dónde estaría la Hyuga, quería tanto volverla a ver, ayudarla… pero sólo podía guiarse por los gritos de la pobre.

Lo único malo era que no había más gritos, el perro que traía al aliado del enmascarado olisqueó hacia una dirección indicándole a Kakashi dónde debía ir, no lo pensó dos veces y fue hacia ese lugar, caminó por las abandonadas y casi arboladas casas para luego entrar a una con algo de desconfianza.

No decía nada para evitar ser descubierto pero en ese momento notó una sombra dentro de una de esas casuchas y fue rápido hacia la misma para encontrarse a la Hyuga, desmayada en un charco de sangre. La levantó y tomándola en sus brazos la acomodó mejor para que se apoyase contra una pared, la miró atormentado sin poder decir nada hasta que la joven peliazul abrió sus ojos.

- El bebé… ¿todo fue un sueño, verdad? –Preguntó aún sin darse cuenta- Kakashi, ¿fue un sueño?

No tenía el valor de decirle la verdad, evitó su mirada pero luego volteó a ella para besar su mejilla muy suavemente.

- No lo fue, lo siento –confesó con voz suave- ¿sabes dónde está?

La Hyuga había vuelto a la cruda realidad, estaba horrorizada de sus recuerdos, había dado a luz y con las pocas fuerzas que le quedaban intentaba levantar a la criatura que lloraba del piso pero había resbalado un poco lejos y debía arrastrarse un poco para alcanzarlo con sus manos.

Tobi se acercó con calma y tomando un kunai amenazó a Hinata para que no se acercara, ella no temía por su vida pero cuando vio el filo del peligro rozar a su recién nacido se detuvo en seco. Entonces el enmascarado tomó el cordón umbilical y lo cortó para luego guardar su cuchilla y levantar al bebé entre sus manos.

Al sostenerlo lo meció para al final calmarlo, claro que tenía un ojo puesto en la joven para controlarla hasta que Kakashi finalmente llegó a la escena, al menos eso era lo que recordaba Hinata.

- ¿Quieres saber si es niño o niña? –preguntó la voz del horror tras la entristecida pareja.

- ¿Por qué? –preguntó Kakashi sin levantarse, estaba furioso.

Tobi suspiró y aun meciendo a la criatura intentó calmarse, el sufrimiento del ninja debía prolongarse un poco más.

- Mataste una parte de mí, así que mataré una parte de ti.

El pequeño bebé dormía sin saber el peligro que corría su pequeño cuerpo en las crueles manos de este gañán.

- Tú…

Iba a reaccionar rápidamente con su sharingan pero pronto desechó la idea al sentir otra potente fuerza sobre él.

- Me voy a meter en tu cabeza y no te volveré loco, no esta vez, disfrutaré controlándote hasta el final y despertarás con tus manos en las entrañas de tu amada, ¿no es una imagen disfrutable? –preguntó intensamente.

- Sólo dime qué quieres para dejarnos en paz o al menos dejarlas en paz a ella y el bebé –decía Kakashi conociendo sus limitaciones.

- Quiero que te suicides –lanzó el kunai que usaba para amenazar a Hinata y lo lanzó a sus pies.

Kakashi volteó a verlo estoico y sin dudarlo levantó la cuchilla.

- Tengo mis propios kunai, ¿sabes? –decía algo incómodo.

- Quiero que uses ÉSE –decía Tobi, causando así cierta curiosidad en el peliplateado- volteáte y mira a los ojos a la mujer que tanto amas, mírala y que ella te mire.

Hinata podía sentir que perdía de vista a Kakashi porque sus lágrimas colmaban su rostro resbalando continuamente, estaba siendo testigo de lo peor que hubiera imaginado, no podía respirar, quería evitarlo pero no podía… estaba a merced de aquel loco que aún sostenía a su criatura.

- ¿Puedo saber algo? –preguntó Kakashi.

- ¿Tú última voluntad? –contestó Tobi.

- Quiero saber si es una niña o niño para darle un nombre –levantó su mano para cubrir su sharingan, no habría más peleas y con su otra mano apuntó el cuchillo sobre su cuello.

- Tienes una bella niña –dijo pero aunque Kakashi se matara no iba a respetar a nadie, iba a matarlas a ambas, iba a acabar con su venganza de raíz.

Kakashi entonces pensó por un par de segundos y sin ir más allá encontró un nombre apropiado; quería darle un nombre que fuera capaz de evocar una buena vida pero no iba a poder ser testigo de ella, no estaba pensando dos veces en matarse para salvar a su hija y a su amada, la cual se despedazaba viéndolo. Aunque era un iluso apoyándose en la idea de que Tobi respetaría el tratado, no tenía opción, si se negaba y peleaba podría controlarlo de nuevo, su mente estaba demasiado frágil para luchar y sería peor quitarle la vida a Hinata con sus propias manos, prefería CREER en un pequeño rayo de esperanza cruzar por su camino.

- Cuida mucho de Hatsu –dijo el peliplateado a la atormentada Hinata nombrando a la pequeña, quería cerrar los ojos, quería evitarle ese trauma a Hinata pero su captor no tenía otra opción en su mente, necesitaba que llegaran los refuerzos, los Hyuga, sus perros de caza, los ANBU, cualquiera aunque… si lo pensaba en retrospectiva, había sido una buena vida, al menos en sus últimos momentos no era tan gris, estaba siendo colorido.

- Mírala a los ojos y córtate la garganta –ansiaba la sangre.

Presionó entonces la cuchilla contra su garganta cortándola pero pronto se detuvo, Hinata se había puesto de pie como si nada, de hecho parecía tener los ojos blancos, completamente blancos.

Tomó entonces la mano que empuñaba con tanta fuerza aquella kunai y la apartó de su cuello.

- ¡HEY! HEY, ¿QUÉ HACES? NADIE TE DIO PERMISO DE HACER ESO, BASURA, ¿QUIERES QUE MATE A LA MOCOSA? –gritó furioso Tobi sacando otra cuchilla para matar a la pequeña que en sus brazos dormía.

- Kakashi-kun, duerme… -le dijo con dulzura y el peliplateado entró en una especie de sueño profundo, entonces Hinata sin miedo se acercó al peligroso ninja.

- No le hagas daño –decía y acercaba su mano para evitar que apuñalara a la bebé- así no eres tú.

- ¿Qué? –no preguntaba pero estaba prestándole demasiada atención, ¿por qué de repente había cambiado de actitud?

- Obito –dijo dulcemente- es suficiente…

No era Hinata, estaba siendo… algo estaba dentro de ella, la conducía, ¿cómo demonios podía saber ella su verdadera identidad? Quería jugar tanto con la mente de Kakashi que había olvidado que aquella joven jugaba con él. Soltó entonces el cuchillo, lo dejó caer al piso mientras la observaba sin moverse con ese nudo en la garganta tan difícil de entender.

- Es mentira, ¡debe ser una broma! –le gritaba y daba unos pasos atrás.

- Déjalo ser feliz, vete de aquí, no regreses…

- ¿R-Rin? –decía casi sin aliento, inmerso en el sentimiento que lo estaba llevando a pensar que Hinata Hyuga estaba siendo poseída por la misma joven que tanto había amado en el pasado- no puede ser, esto es un juego, es una broma… -dio un paso atrás- ¡no vas a engañarme! –Vio a Kakashi- ¡KAKASHI MÁTATE AHORA MISMO!

Le gritaba furioso, Tobi no podía contener más su rabia, quería ver sangre correr… estaba harto de esperar y este juego de "Rin" no podía enojarlo más, estaban manchando su memoria con esto e iba a hacerles pagar.

- Hey –le llamó Hinata y posó su mano sobre la mejilla del ya perturbado ninja.

La calidez de esa mano, la dulzura de su voz y esa sensación cosquilleante de sentir que estaba haciendo algo mal le llenó la mente, lo asustó.

- Eres tú… -su mundo se quebraba- déjame hacerlo, por favor, vete de aquí… y no me lo impidas, he luchado tanto por cumplir mi meta.

A lo lejos ya podían escucharse el aullido de los perros de Kakashi, la manada llegaba y de seguro traía a la policía, al clan Hyuga y a toda Konoha, tal vez.

- No lo haré, no tienes por qué vengarte, aquí no ha pasado nada. Déjalo ser feliz, se feliz tú también, deshaz el jutsu de control mental, yo estoy ahí, yo siempre estaré ahí para evitar que se enfrenten… -extendió sus manos- dámela.

Obito negaba con la cabeza, había empezado a llorar pero tras esa máscara lo único que veía era a su dulce amada, Rin… Rin estaba ahí, era un tonto por volver a ser el niño idiota frente a ella, iba a soltar a la pequeña, así que con lentitud la dejó en los brazos de Hinata, la cual se mantenía en ese trance.

- ¿No es hermosa? –decía convencida y enternecida.

- Ojalá hubieras tenido esa opción, la de sostener a tus propios hijos, la de… vivir –encaró la verdad con dolor, Obito sostenía esa conversación sin esperar menos que reclamos pero Rin no era menos que amor y perdón.

- Todos tomamos el camino que tenemos que tomar –lo miró- los veo, desde el otro lado pero cuando torciste su mente pude entrar en él para poder vivir un poco, fui muy egoísta –confesó Rin, se arregló el cabello como solía hacerlo, aquel gesto estremeció por completo a Obito, el cual asustado se hacía para atrás.

- Debiste venir a mí, debiste… estar aquí conmigo.

- Yo no puedo estar contigo, tú debes seguir tu propio camino, estaré esperándote cuando sea tu hora –sonrió y se alejó de él- no lo tortures y vete en paz… -ordenó y Obito mecánicamente obedeció, estremecido, asustado pero sobretodo impactado. Abandonó el lugar, se fue tan lejos como pudiera, la experiencia era demasiado para poder soportarla.

La habitación se hizo más oscura pero esta vez estaba Kakashi despertaba para encontrarse sin aquella amenaza enmascarada, volteó y tras él estaba Hinata, sostenía a su bebé, también le daba la espalda, resplandecía, era como un brillo celestial, sin embargo aquella luz poco a poco se fue, entonces el espíritu de la muy amada Rin volvió al lugar de donde había salido para ayudar a sus compañeros.

¿Qué era eso? Por un momento había visto pasar el espíritu de Rin en su amada, estaba volviéndose loco porque de repente todo había pasado, la tormenta huía al resplandor de la paz, tan sólo sentía un poco de dolor por la cortada de su cuello, no iba a quejarse por lo de su cara porque parecía estar adormecido.

- ¿Dónde se fue? –preguntó asustada, Hinata.

- No lo sé, desperté y desapareció –caminó presuroso hacia ella y fijó rápidamente su vista en la pequeña- ¿está bien?

- Sí, duerme… como si… como si… -se había echado a llorar, esto había sido tan traumatizante, pero ahí estaba la peliazul, sosteniendo a su hija, con su amado sano y salvo, todo parecía estar bien otra vez.

- Tranquila –la abrazó amorosamente.

Vivir, ¿qué era ello? A lo que Rin se había aferrado, a lo que Obito había renunciado, a lo que Kakashi le buscaba sentido pero ahora estaba ahí, su sentido, su deber, su… floreciente amor en el bello rostro de la Hyuga, la cual con lágrimas se veía hermosa a pesar de todo el dolor que reflejaba.

Quizás no era el único peligro que vivirían en su vida y es posible que nadie entienda su relación o que todo vaya a ser un desastre otra vez pero ahora debía esforzarse, su vida no era más suya, se dividía en dos.

- Mi pequeña Hatsu, te quiero tanto –los ojos de Kakashi por mucho secos comenzaron a humedecerse, no podía creer que fuera feliz.

La bendición de Rin caía sobre su compañero de equipo, el cual no se imaginaba el ángel guardián que había ganado, ni lo afortunado que era de ser amado por una mujer tan hermosa como Hinata, de sentimientos tan grandes capaces de sacrificarse por él e incluso de haber sido el portal para salvar sus vidas.

- "Cuida de ellos, ¿sí?" –susurró Rin y Hinata volteó sin saber por qué, sentía un aura cálida rodearla y los sentimientos de miedo se desvanecieron.

- Kakashi –lo llamó Hinata y el peliplateado volteó para sonreír.

La felicidad no estaba comprada y se encuentra en donde menos se espera, claro que… ellos apenas podían creer su suerte, la de encontrarse, la de amarse y la de vivir por los que se marcharon, la de ser y actuar como lo que son: lobos que no ladran, aúllan.

.

..

...


FIN