»"Nobody's Little Girl" pertenece únicamente y exclusivamente a HelloElla.
Capítulo 25. Creciendo
Cuando tenía ocho años mi mamá adoptiva, Lynn, me llevo al supermercado en vísperas de Navidad con su verdadero hijo, Jimmy. Recuerdo el espantoso olor a cigarrillo de su viejo auto y el ruidoso sonido que hacia mientras lo manejaba. Se movería violentamente y yo agarraría a los asientos como si eso fuera a salvarme de que el auto se rompiera. Tampoco tenía calentador así que también tenía que sostenerme a mí misma de no sacudirme mucho del frio.
El supermercado estaba lleno de personas comprando artículos de último minuto para las cenas familiares. Lynn tenía que seguir recordándome que necesitaba ir junto a ella y a Jimmy, y que no debía quedarme viendo a extraños. Pero no podía evitarlo. Jamás había estado rodeada de tantas personas. Estaba emocionada y asustada al mismo tiempo.
Ella nos llevó a Jimmy y a mí a una pequeña sección con juguetes y nos dijo: —Escojan algo, y feliz Navidad.
Jimmy escogió un carrito mientras que yo escogí una muñeca Barbie. Estaba tan emocionada cuando vi a Lynn pagar por ella porque realmente iba a ser mía. Pensé que tal vez cambiaria de opinión pero no lo había hecho.
De camino a casa jugué con mi muñeca acariciando su cabello y su preciosa carita de plástico, mientras Lynn y Jimmy cantaban juntos canciones navideñas provenientes de la radio. Recuerdo haberme sentido rechazada. Ellos sentían mucha comodidad el uno con el otro. Yo también quería cantar con ellos, pero no me sabía la letra y no estaba segura de sí estaba invitada o no.
Así que me quede quieta y los escuche disfrutar el espíritu de las fiestas juntos, mientras yo me quedaba viendo por la ventana preguntándome que estarían haciendo mi verdadero papá y mamá para las fiestas. Me preguntaba si estarían cantando canciones también, o si aún seguían juntos. Me preguntaba si tenían regalos.
De camino a "mi casa" esta mañana me senté en el asiento trasero del auto lujoso de los Swan, que no olía a cigarros ni parecía que iba a romperse, me di cuenta de que finalmente sabía las respuestas a todas esas preguntas.
Y no sé cómo me siento acerca de eso.
Me quedo viendo el rostro de Renee mientras ella habla toda emocionada acerca como puso a su hermana a decorar y preparar mi habitación. Me quedo viendo el rostro de Charlie mientras dice que iremos a comprar cosas que me gusten para mi habitación, cuando me sienta mejor. Me quedo viendo la sonrisa de Riley mientras me asegura que él y yo nos divertiremos.
No respondo, en lugar de eso me quede viendo por la ventana como lo hice esa vez en el auto con Jimmy y con Lynn. Podía escucharlos hablar, pero no los estaba escuchando. No sabría de qué están hablando de todos modos.
Helen, o tía como me pidió que la llamara después de que me dio un fuerte abrazo, era dulce. Su piel era pálida como la mía y se aseguró de señalármelo. Ella me mostro mi nueva habitación. Me prometió que tendríamos muchas "tardes de chicas".
Lo que sea que eso significa.
Actualmente estoy sentada en la cama de mi habitación.
¿Mi habitación?
Es raro.
Las cosas de bebe de la pequeña que nunca llego a usarlas se han ido. Fueron reemplazadas por lo que la tía Helen pensó que me gustaría como la adolescente que soy, pero para ser honestos no conozco nada de lo que hay. Solo asentí cuando me pregunto si me gusto porque quería que no se sintiera mal. No quería decirle que estaba confundida por todo, porque ella no me entendería.
No me entiendo ni yo misma.
Después de todo, no es su culpa que no me conozca o que probablemente no soy como los demás adolescentes. Ella me pregunto si mis anteriores padres me habían comprado algo de ropa para la escuela.
No creo que le hayan dicho toda la verdad sobre mí. Ella se rio incómodamente cuando no le respondí.
Renee me dijo que la tía Helen y algunos miembros de la familia iban a cenar con nosotros esta noche para celebrar que por fin estoy en casa.
¿Casa?
De alguna manera no suena tan cálido como alguna vez pensé que sonaría. Tal vez Edward tenía razón. Solo necesito tiempo para acostumbrarme a ellos.
Necesito tiempo para acostumbrarme a estas personas.
Mi familia.
Me quedo viendo el techo mientras trato de descasar. La verdad es que mi cuerpo esta cansado de descansar, pero en este momento no me puedo enfrentar a esas personas allá abajo. Use a excusa de que estaba cansada y todavía un poco adolorida para que me dejaran sola en la habitación que tengo que empezar a llamar mía.
Tal vez he perdido la cabeza.
O tal vez solo estoy confundida. Todavía no sé cómo entender y aceptar todo esto.
—¿T-Te gusta aquí D-Dolly? — le pregunto mientras tallo su cabeza. Por supuesto que le gusta. —¿P-Puedes cre-creer que estas personas son mi f-familia? Yo en serio que no puedo. Tal vez es un chi-chiste cruel—. Suspiro, deseando que mi cerebro se desenrede de todos estos pensamientos. Dolly me dice que debo de dejar de actuar como una tonta y disfrutar mi nueva casa.
Unos cuantos minutos después, hay un golpe en mi puerta. —Hey Kid, soy yo, Riley.
Me siento lentamente, y le digo que está bien que entre.
Él sonríe cuando me ve y sin preguntar se sienta junto a mí. Comienza a jugar con sus manos de puros nervios y yo me rio porque yo hago lo mismo.
—¿Así que, te gusta tu nueva casa? — me pregunta.
Asiento.
—Apuesto a que es raro.
Asiento de nuevo.
—No te preocupes, si alguna vez tienes preguntas solo dime y yo te ayudare. Como cuando no está bien pedirle cosas a mamá o a papá o cuando está bien hacer chistes sobre el bigote de papá.
Sonrió y sacudo mi cabeza por su tontez.
—L-La g-gente que viene hoy… ¿son a-am-amables? — le pregunto.
—Oh si lo son. Son amigos y familia. Vienen seguido a visitarnos, especialmente en las fiestas, están muy emocionados por conocerte.
—Estoy ne-ner-nerviosa.
—Va a estar bien, hermanita.
Volteo mi cabeza en su dirección. Esa simple palabra hace que abra mis ojos y mi boca caiga abierta.
—¿Esta bien si te llamo así? — se ve preocupado por mi reacción y me siento un poco culpable.
—Por s-supuesto—, le susurro y nerviosamente pongo mi brazo alrededor de sus pequeños hombros.
Eso es lo que se supone que debe hacer una hermana, ¿cierto?
Apenas y lo estoy tocando, pero él no parece notar lo incomodo que es mi abrazo y en lugar de eso envuelve sus brazos alrededor de mí. Ambos reímos cuando nos separamos.
—Ese fue un buen abrazo.
—Somos f-fa-familia.
—¡No puedo esperar a que conozcas a Jake!
—¿Jake?
—Sí, él es el hijo de Billy y mi amigo. Creo que tiene tu edad.
—¿Quién es B-Billy?
—El mejor amigo de papá.
—Oh.
—No te preocupes pronto conocerás todo y los llegaras a conocer a todos. Nuestros padres no son tan difíciles de entender. Son personas muy simples.
—D-De-Desearía saber eso yo m-misma.
xx
—Te ves hermosa Kid—, dice Renee mientras termina con mi cabello. Ella y la tía Helen han estado vistiéndome y alistándome para los invitados… o nuestra familia. Nerviosamente muerdo mi labio y veo a todos lados menos al espejo. No quiero atrapar su mirada en el reflejo. No quiero que me pregunten si estoy bien.
Por qué no lo estoy.
— ¡Ja! Sabes, Renee solía hacer lo mismo con su labio cuando era una niña—, dice la tía Helen. —Hasta que papá la detuvo. Él siempre decía: ¡te vas a comer tu propio labio! La asusto tanto que dejo de hacerlo.
Finalmente volteo a ver a Renee a través del espejo y ella me da una sonrisa dulce.
—¿Estas nerviosa dulzura? — me pregunta y comienza a tallar gentilmente mis hombros.
—Un p-poco—, confieso.
—Voy a ir a ayudar a Charlie con la comida. Te veo abajo, Isabella—, dice la tía Helen mientras sale de la habitación.
Lentamente Renee cae de rodillas a mi lado. Ella pone sus manos sobre las mías que están nerviosamente jugando con el dobladillo de la hermosa blusa que me regalo.
—Sé que esto es mucho que asimilar—, dice ella. —Pero te prometo que todos quieren conocerte y decirte lo importante que eres. Todas las personas que conocerás hoy también han estado preocupadas por ti. Ellos ya te aman.
—P-Pero ellos ni siquiera me c-c-conocen. ¿Me van a amar porque soy Marie o porque soy K-Kid? ¿Por qué n-no le dijiste a la tía Helen que he e-estado en la calle? ¿Estás a-ave-avergonzada de lo que me paso? —lloro.
—¿Qué? No, corazón, por supuesto que no. Solo…— toma una respiración profunda como para aclarar su mente. —Solo no sabía si tu querías que yo compartiera eso con ella. Nunca podría avergonzarme de ti. Estoy avergonzada de mi misma por dejarte ir. Es mi culpa que todas esas cosas te hayan pasado. Te amo cariño, ¿no puedes ver eso?
—¡N-No lo sé! S-Solo hace unos c-cuantos día, estaba en busca una b-banca para dormir y comiendo pan d-d-e un b-ba-basurero y ahora me estás diciendo que me amas. Solo estoy c-confundida.
—¿Recuerdas el primer día en que nos conocimos?
—Si.
—Sentiste algo aquí—, pregunta mientras pone una mano encima de mi pecho. —Sé que yo sí. Simplemente sabía que tú eras muy especial y no solo porque eres tan maravillosa persona, sino porque tú y yo estamos conectadas de una manera muy especial. Sé que probablemente tu todavía no me ames y que probablemente aun sigas enojada, pero trabajaremos en ello juntos, y si nos dejas, Charlie y yo te mostraremos lo mucho que te amamos.
Renee limpia mi rostro y me abraza a ella en un cálido abrazo. —Te prometo que ya lo veras cariño. Te haremos muy feliz.
xx
Me siento mal porque me olvido de los nombres de los familiares que he conocido. Aparentemente tengo demasiados primos y amigos.
Charlie me jala a su lado para presentarme. La sonrisa en su rostro parece que nunca se ira y la risa profunda que retumba en su pecho mientras que las personas dicen cosas lindas de mí, me hace sonreír. Me sostengo de la parte de atrás de su camisa recargando un poco mi rostro hacia su cuerpo. Ya he tenido a varias personas llorando y no sé cómo reaccionar a eso. Charlie me asegura que no debería de asustarme y que solo están felices de verme, pero no le creo.
Él no se aleja y me deja usarlo de escudo contra los extraños que aclaman amarme y que me desean lo mejor, que me piden visitarlos.
Realmente extraño a Edward. El me prometió que me visitaría mañana y que tal vez podríamos almorzar o algo.
—Dulce niña, mi buen amigo Billy esta aquí—, dice Charlie. —Lo amaras y espero que te lleves muy bien con su hijo. Será bueno para ti tener a alguien de tu misma edad como amigo. Edward es un hombre y está muy ocupado con su nuevo trabajo y la escuela. No esperes verlo por aquí todo el tiempo.
Sé que solo está siendo honesto, pero no me gusta lo que está diciendo. Tal vez eso es lo que me metió en problemas con Edward la última vez.
—¿Kid? — una voz familiar grita a través del salón. Cuando alzo la mirada para encontrar a Jacob. Mi amigo Jacob está saludándome.
—¿Jacob? — finalmente dejo ir a Charlie y corro al primer rostro familiar que he visto en todo el día. El me encuentra a medio camino y me toma en un apretado abrazo.
—¡No puedo creer que eres tú, Kid! ¿D-Donde has estado? Te he extrañado, loca*.
Me rio. Su sonrisa luminosa es infecciosa y puedo sentir mis mejillas doler por lo mucho que estoy sonriendo. Estoy tan feliz de verlo, mi amigo.
—He e-e-estado ocupada e-e-encontrando mi camino.
—¿Espera? ¿Tú eres… tú eres la hija de Charlie y de Renee? — pregunta.
Su pregunta cauda una extraña sensación. Solo hace algunos días le habría dicho que estaba loco por pensar algo así. Pero ahora, puedo decirle que sí. El sentimiento de esa pequeña palabra es tan abrumador que tengo que tomar una respiración profunda.
—Si—, dejo salir. —Yo soy ella.
Sus ojos se abren. Es la misma reacción que todos me han estado dando. Pero luego el habla.
—¡Eso es tan pi-piiiiiiiin-pinnnnche genial! Mi papa y yo v-veeenimos a visitar a Charlie un montón. Para ser honesto, estoy cansado de andar con estos dos ancianos. Ahora tú y yo podemos pasear.
Sonrió de nuevo por que eso suena como una buena idea.
Las cosas están empezando a tener sentido.
En la cena, Riley se sienta junto a mí y me explica cómo funciona. No había pensado que necesitaría direcciones para cenar, pero al final le agradezco que me haya ayudado o si no una vez más me habría sentido abrumada.
Todos son amables conmigo y puedo decir que realmente han tratado de hacerme sentir especial y de darme toda la atención. Pero yo solo quiero tomar una siesta. Esto es demasiado exhaustivo.
—Ten una buena noche—, me dice Jake, con un último abrazo antes de irse. —no puedo es-esperar a que conozcas a M-Mag, ella te ayudara con esa tartamudez. Ella es realmente dulce.
—No p-puedo esperar.
xx
Tengo diecisiete años, no dieciocho.
Cuando tenía ocho, Riley tenía tres. Hay fotos de el a esa edad colgando de las paredes y en los álbumes que Renee me dejo ver. Pienso atrás a cuando tenía ocho, y recuerdo lo mucho que soñé con estar en mi verdadero hogar con mi verdadera familia.
No puedo evitar sentir celos y amargura de que él pudo vivir esas cosas con ellos y yo no. Mientras yo sufría en el frio y en soledad esa fue mi niñez, ellos le dieron todo. Él nunca estuvo solo o hambriento.
Sé que él no se hubiera merecido vivir por todo eso, pero me enoja el que yo haya tenido que hacerlo. No esperaba tener estos sentimientos de ira y resentimiento hacia Renee y Charlie, pero los tengo. Cierro la puerta de mi habitación y lloro por unos minutos, esperando que no vengan a ver como estoy. Ellos han sido muy amables y atentos, pero solo quiero estar sola, enojada y triste por un rato.
Más tarde en el día, después de llorar hasta que me dolieran los ojos, Charlie nos lleva a mí y a Riley a pescar. Renee nos ayuda a cargar las cosas hasta el lago y se sienta atrás mientras Charlie me enseña cómo se hace.
No atrapamos nada, pero me divierto. Charlie y Riley son muy graciosos. Ellos me prometen que regresaremos al lago, cuando sea que quiera.
Renee me dice que invito a Edward para el almuerzo y no puedo contener mi emoción por verlo de nuevo.
—Te dije que iban a ser muy amables. Ellos te aman, Kid—, dice Edward, mientras terminamos el postre. Todos los demás están en la sala.
—Si, su-supongo.
El se ríe, el sonido me hace reír. Es tan guapo.
—-Así que, he escuchado que empiezas la escuela el lunes.
—No es r-realmente una e-es-escuela. Es solo un l-lugar donde van los t-tontos como yo a aprender.
—No eres una tonta Kid. Solo te quedaste un poco atrás y eso no es tu culpa. Pero estoy emocionado por ti. ¿Tú lo estás? —. Se quita el chocolate de la esquina de su boca con su pulgar y con una sonrisa tonta en su lindo rostro.
—Lo estoy. Me pongo to-toda s-saltarina de solo p-pen-pensarlo.
—Bueno, pues me pongo todo saltarín por ti también. Me has inspirado Kid.
—¿Qué?
—Sí, voy a regresar a la escuela el próximo semestre, lo cual es después de Navidad.
—Eh-Edward eso es genial.
—Creo que quiero ser como mi papá y estar en el mundo de la medicina. Probablemente cambie mi decisión después, pero realmente quiero ser útil y ayudar a las personas.
—Bueno me a-ayudaste a m-mí.
—Nos ayudamos el uno al otro. Siempre tendremos eso.
—Sí, ¿s-seremos amigos por m-mucho tiempo?
—Por siempre, si tú me dejas. A menos que me haga muy viejo para ti—, me molesta.
Sacudo mi cabeza. —Por supuesto que n-no. Tú siempre serás mi Eh-Edward.
Él sonríe y acaricia mi barbilla. —Me gusta cómo suena eso.
xx
—El p-perro… el…—, tomo una respiración profunda. La palabra está en la punta de mi boca. —Co-co…
—Corrió.
—Si, corrió.
Jen se ríe. Ella es muy dulce y muy bonita. Tiene un largo cabello oscuro y piel bronceada. Tiene una pequeña de la que ama hablar cuando no me está enseñando a leer y escribir. Ella es muy cálida y me hace reír mucho. Siempre está sonriendo y nunca la he visto de mal humor. Ella siempre usa estos collares muy bonitos que me distraen mientras me muestra las letras y sus sonidos. Me regalo uno cuando por fin leí una oración yo sola.
Me ha ido muy bien. De acuerdo con ella, mientras más grande sea la persona más difícil es que pueda aprender cosas nuevas, pero soy más rápida aprendiendo que las demás personas de mi edad y tal vez eso tenga que ver con el hecho de que de verdad lo quiero.
Me ha hecho prometer que no me daré por vencida.
No lo he hecho y no planeo hacerlo. Renee me ayuda en las tardes repasando los sonidos y las letras. Hasta Riley se nos une. Le gusta probarme apuntado a cosas y pidiéndome que deletree como se escriben.
Después de aprender las palabras, Jen me enseña matemáticas. Soy buena en esas. Ya como que me sabía los números porque he tenido que vivir en las calles y preguntándome cuánto dinero podía gastar en comida y jabón.
—Si sigues así, serás capaz de leer y resolver problemas matemáticos de un nivel más alto en nada de tiempo. Los estás haciendo genial—, me asegura.
Después de Jen, Renee me lleva a mis clases de terapia del lenguaje con Mag. Ella es una señora alta y delgada. También es muy amable. Le gusta reírse mucho. Sus grandes ojos cafés, se abren cada vez que digo algo tonto y se pone a reír por horas. Le gusta llevarme a almorzar con Renee. Me hace practicar hablando con extraños ya que mi tartamudez se hace peor con gente que no conozco.
Ella también come lento. La primera ves que salimos a almorzar, prácticamente aspire mi comida, y rápidamente me avergoncé de ello cuando me di cuenta que su plato estaba todavía lleno. Con el tiempo me di cuenta de que ella toma pequeñas rebanadas, así que siempre la espero a que termine.
Jacob es su ayudante así que lo veo mucho cuando hago mi terapia con ella. Él es divertido. De hecho me llevo al cine una vez. A Charlie pareció no gustarle eso. Quiero decir, él es solo mi amigo. No sé qué podría haberlo molestado.
No noto una diferencia con mi tartamudez, pero todos en casa me aseguran que pueden notar que estoy mejorando.
Además de Jen y Mag, también tengo un doctor de la mente. No se cómo llamarla, pero no me gusta hablar con ella. A veces, me hace llorar y me hace hablar de cosas que no quiero.
Por ejemplo, ella me ha hecho hablar de mis padres adoptivos y de cómo me golpeaban. Realmente nunca le he dicho nada a nadie de eso, pero ella me hizo hacerlo.
También me ha hecho confesar que todavía estoy enojada con Charlie y con Renee. De acuerdo con la Dra. Tyler, todavía no me siento cómoda llamándolos papá y mamá porque siempre he pensado que esos títulos pertenecen a alguien que amo profundamente, pero que ahora que se quiénes son y lo que pudo haber sido mi niñez si no me hubieran regalado, tengo resentimiento en contra de ellos.
Ella me ha pedido ver que es lo que han hecho por mí ahora y preguntarme si no los aprecio. Después de que deje su oficina ese día, le sonreí a Renee mientras descansaba en la sala de espera. Ella me lleva a todos lados y nunca se queja. También es muy dulce conmigo y nunca es tímida en decirme que me ama.
Solo necesito un poco más de tiempo. Si aprecio a ella y a Charlie ahora, pero parece que no puedo dejar ir el pasado. La Dra. Tyler dice que eso también es normal.
—Hoy te he pedido que traigas a Dolly—, dice ella mientras sostengo a mi amiga de toda la vida. —Me has dicho mucho sobre ella, pero me pregunto si es realmente de ella de quien estás hablando.
Sacudo mi cabeza un poco confundida.
—Parece que lagunas veces cuando tú hablas de los pensamientos que Dolly tiene, estos son maduros y tal vez cosas que tú deberías pensar a tu edad. Creo que has caído en una rutina infantil porque ahí es donde te sientes a salvo mientras que Dolly tiene todas estas soluciones y opiniones maduras de las situaciones. Por ejemplo, Dolly quiere que trabajes en las cosas con tus padres mientras que tú sigues enojada con ellos. La usas porque estas demasiado asustada como para tratar de tener estos pensamientos por ti misma.
—¿Esta d-diciendo que e-es-toy loca?
—No, para nada. Solo estoy diciendo que los años de vivir en condiciones duras te han hecho recurrir a tratar lo que sea por seguridad y eso está bien. Tiene sentido. Pero ahora, estas a salvo y tienes una familia. Es hora de que crezcas mentalmente y es tiempo de que dejes ir a Dolly.
—¿Qué? —, lloro mientras la sostengo cerca de mi pecho. —No p-puedes obligarme. ¡Ella es m-mía! ¡Ella es mi a-amiga!
—Ella lo es, Isabella. Ella es tu muñeca. Ella fue tu única amiga mientras estabas sola. Todo lo que te estoy pidiendo es que pares y tengas tu propia mente que tomes decisiones y que tú vayas con ella, no importa lo aterrador que parezca. Pon Dolly dentro de tu closet por unos días, hasta nuestra próxima sesión. ¿Crees que puedes hacer eso?
Lloro en el cabello de Dolly y asiento. Solo quiero ser normal así que hare lo que sea, pero sé que la extrañare.
xx
Lloro toda la noche ya que no puedo dormir con Dolly en mis brazos por primera vez en años. Me despierto cansada y de mal humor, puedo sentirlo.
Hago muecas mientras como mis panqueques. Renee me pregunta que está mal, pero solo le digo que no se preocupe. Charlie me da mi beso de buenos días en las mejillas. Él no está asustado de mi mal humor por lo visto.
Riley corre dentro de la cocina, la más feliz que se puede ser. Tenemos este juego de robarnos comida del plato del otro algunas veces.
Pero esta mañana no parezco recordar el juego.
Él toma una rebanada de panqueque de mi plato y todo lo que puedo sentir es la ira burbujeando y alzándose dentro de mi pecho. Me paro fuertemente causando que mi silla pegue ruidosamente contra el suelo.
—¡Tú chiquillo malcriado! ¡N-No te r-r-robes mi c-c-comida! ¡Es mía! ¿No tienes suficiente de todo y de todos en esta casa? ¡Malcriado! — grito.
Puedo sentir las vibraciones de mi ira y me encojo mientras oigo mi voz hacer eco en la habitación. Riley se hace para atrás con una mirada asustada en su rostro y de inmediato me siento culpable.
Tomo unas cuantas respiraciones profundas y trato de calmarme. Renee y Charlie se quedan viendo en shock mi arranque.
Tengo que hacer cosas que tal vez parezcan aterradoras.
Como admitir que he hecho algo estúpido.
—¿Riley? — pregunto mientras el ve hacia sus pies. —Realmente lo l-l-lamento. No q-quise decir lo que dije. Solo estaba e-enojada no tuve una b-buena noche y no d-debí g-gritarte por eso. No es tu culpa. Nada de esto lo es.
—¿Kid, por que no te tomas un descanso en tu habitación? — pregunta Renee.
Creo que estoy en problemas. Asiento y comienzo a caminar cuando escucho la voz de Riley.
—Está bien, hermanita. Pelearemos mucho, y eso también está bien.
Le sonrió y me dirijo hasta mi habitación.
xx
Es navidad. Es la primera navidad en mucho tiempo que paso en casa y no en un albergue. Ayudo a Charlie a decorar el gran árbol en la sala. Ellos escuchan mientras les cuento alguna historia de mis navidades pasadas. Riley cree que soy genial, por haber sobrevivido en albergues, pero no son tan malos. Charlie me enseña la letra de algunos villancicos navideños. Su favorito es Silent Night**.
Ayudo a Renee y a la tía Helen a cocinar la cena de navidad. Hemos tenido muchas "tardes de chicas" y ahora ya sé que son. Es donde Renee y la tía Helen pasan mucho tiempo y dinero en ropa y cosas. Renee me compra cosas todo el tiempo, pero en estos días también salimos a comer o vemos películas tontas en el cine. Es muy divertido. Hasta Alice y Esme nos han acompañado algunas veces.
—¡Te toca! — grita Riley mientras me pica la espalda.
Rio mientras corro detrás de el por la casa hasta que alguien toca la puerta.
Es Edward.
—Hey—, lo saludo con un abrazo. Huele como el frio de afuera y canela. Me emociono cuando veo que está sosteniendo un regalo. —¿Eso es m-mío?
Se ríe y me lo da con un beso en la frente. —Por supuesto. Vine por unos minutos antes de ir con mi familia para darte esto.
Rápidamente le arranco el papel y abro la caja, la leo en voz alta. —¿S-Sky… Skype?
—Sí, oí sobre Arizona—, susurra él.
—Eh-Edward, te iba d-decir. Solo que no sabía cómo. Ni siquiera quiero i-ir—, lloro y él solo se ríe. Me jala a sus brazos de nuevo.
—Lo se mi dulce Kid. Tu mama dice que es por unos cuantos meses, en lo que estas yendo a la escuela ahí también Charlie trabaja en sus negocios. Créeme casi me vuelvo loco pensando en que ya no iba a ser capaz de verte en un largo tiempo, pero luego Alice, siendo la sabelotodo que es, me recordó que existe tecnología que me permitirá ver tu linda cara muy seguido. Y eso es lo que esta caja hará por nosotros. Renee te ayudara a instalarla.
—¿Realmente c-compraste esto para nosotros? Y aquí e-estaba yo enloqueciendo por ya n-no te vería.
—¿Siempre nos tendremos el uno al otro, recuerdas?
Asiento.
—Yo me voy a Chicago.
—¿Cuándo?
—El próximo mes para la escuela. Tenemos familia allá y siempre me ha gustado la escuela.
—Oh—. Trato de no llorar, pero de alguna manera siento que esto significa que nuestra relación eventualmente terminara y yo no quiero eso.
—No llores Kid. Nos mantendremos en contacto y cuando finalmente regrese a Seattle, estaré aquí de nuevo y podremos salir.
—¿Lo p-prometes?
—Si, lo prometo. Ambos estamos creciendo muy rápido y eventualmente eso iba a pasar. Pero no significa que tenemos que dejar de ser amigos. Tu siempre tendrás un pedazote de mi corazón, niña tontita.
—Te amo, Edward.
xx
—¡Esto es increíble! — grita Riley a su nuevo videojuego. Yo solo ruedo mis ojos porque él ya tiene cientos de esas cosas y eso es lo mismo que dice cada vez que mamá le compra uno nuevo.
—Sí, no será increíble cuando te eche a perder el cerebro—, bromea Charlie haciéndonos reír.
—Es tu turno Kid—, dice Renee mientras jala un caja pesada mis pies.
Es una caja llena de libros nuevos. Brinco de la emoción.
—Son todos mis libros favoritos y los que he había querido darte hace muchos años. También, algunas historias nuevas que actualmente son populares como el de los vampiros y esas cosas. Creo que te gustaran. No puedes seguir leyendo esos pequeños libros que Jen te da una y otra vez. Estos son mucho mejores.
Salto de pie y envuelvo mis brazos alrededor de ella. —Gracias, mamá—, susurro. Ella no dice nada, pero puedo oírla llorar.
Cuando me alejo la encuentro con las mejillas llenas de lágrimas, ella me da una sonrisa asegurándome que está bien. —No sabes lo mucho que he esperado que me llamaras así. Me hace tan feliz.
Le sonrió y me volteo con Charlie quien nos ve con una mirada de regocijo. Me levanto y me acerco a él.
—Y gr-gracias, papá—, le digo. Él se ríe y me abraza fuertemente.
—Lo que sea por ti mi dulce niña.
La noche continúa con más regalos y risas. Me tomo un momento ver a mi alrededor gente que ahora es mi familia. Supongo que si tengo suerte.
No tengo que preguntarme o imaginármelos más. No tengo que preguntarme como sería el ser amada por una familia.
Ahora lo sé.
Es el sentimiento más maravilloso.
Finalmente tengo un hogar.
*En español en el fic original.
**No supe traducirlo :) pero es un villancico navideño.
Owwwws este capítulo me encanto, Kid con sus papás y trabajando para estar mejor, ¡lo máximo! & bueno sé que he sido así o más mala, ha pasado mucho desde que actualice y de verdad que lo siento, el trabajo, mi vida etece… pues como que quedan en medio además de que no había estado en humor de traducir no sé por qué es como el bloqueo de escritor pero peor creo, porque pues ya esta escrito you know! & bueno agradezco se los juro desde mi corazón que todavía lean esta pequeña historia, los reviews y todo –llora– ¡los quiero mucho!
Ya no prometo nada, solo que como siempre nos vemos aquí, ok, ando por twitter por si quieren pasar decir hola, amenazas, saber en que ando en lugar de traducir bueno ahí estoy… -at-OneSweetStuff
Au revor.
