Bien aquí estoy de nuevo. Esta vez no he tardado demasiado. He buscado huequitos de tiempo para hacerlo, ya que quería terminarlo antes de las fiestas.
Los personajes de Naruto no me pertenecen.
Capitulo XXV
Sentada en la mesa de su despacho, observaba como las gotas que resbalaban por la ventana, iban creando pequeños riachuelos y formando extrañas figuras sobre el cristal. El día tan gris y lluvioso solo servía para entristecer mas su ánimo sumiéndola en un estado cercano a la depresión. Llevaba así más de seis semanas, justo el tiempo que hacia que no le veía, provocando la preocupación de todos los que la rodeaban. Aunque ella no podía evitarlo, por mucho que quisiera.
Ino junto al resto de las chicas procuraban animarla y una Tsunade bastante preocupada por ella, le recomendaba que descansara o que procurara al menos alimentarse mejor, viendo el aspecto demacrado que presentaba la joven. Pero todo lo que le decían caía en saco roto. No tenia ganas de nada. Simplemente el comer y dormir, era algo que le resultaba muy difícil.
La verdad es que le necesitaba y le echaba muchísimo de menos y nada ni nadie podía llenar el hueco, que la ausencia del escandaloso ninja había provocado. Nunca imagino que su rubio e hiperactivo compañero de la niñez, llegase a ser algo tan importante en su vida.
Después de la estúpida discusión que había tenido allí mismo en su despacho, el joven no había hecho mas el intento de volver a verla, por el contrario, había aceptado una misión detrás de otra, para parar en la aldea lo menos posible y así conseguir evitarla sin problemas. Solo había coincidido con él, en un par de ocasiones en las que herido a la vuelta de sus misiones, se había personado en el centro hospitalario para ser curado, pero había pedido expresamente, ser atendido por cualquier otro medico ninja que no fuese ella, por lo que su breve encuentro se redujo a unos escasos minutos en los cuales, apenas intercambiaron algo mas que un frió y breve saludo.
Cuando se entero de eso, Sakura no pudo evitar que le doliese en el alma la actitud del rubio. Ella siempre se había encargado de cuidarle y en el fondo esperaba tener la ocasión de verle por el hospital para poder hablar con él y aclarar las cosas de una vez.
Sabía que le debía una disculpa, o al menos hacerle ver que entendía su punto de vista. Era hasta cierto punto lógico, que estuviese algo molesto por todo lo que pasó a la vuelta de Sasuke, pero ella le quería a él no a su antiguo compañero, y le molestaba mucho que no fuese capaz de confiar en ella y que siempre estuviera con la duda.
Volvió la mirada hacia el montón de papeleo que tenia sobre su mesa. No le apetecía para nada comprobar los inventarios ni rellenar las fichas de los pacientes que aun tenían pendientes. Apoyó su cabeza sobre la madera intentando reprimir la modorra, pero los ojos se le iban cerrando casi sin darse cuenta.
…///…
Abrió los ojos al escuchar su nombre e intento enfocar con la mirada la figura que tenia delante. Se incorporo notando como una pequeña manta caía de sus hombros hasta el suelo. La rubia sonrió ante su cara de asombro.
- ¡Ya era hora frentona!..¡Llevas casi dos horas dormida!
La taza de café que le puso delante de la cara, humeaba y expedía un delicioso aroma. La pelirosada lo cogió para llevárselo a la boca, pero la sentía pastosa y al beber el primer trago, se dio cuenta de que no le apetecía en absoluto. Lo dejo sobre la mesa, y se frotó los ojos para espabilarse un poco.
- Uhmmm... ¿Cuanto llevo dormida dices?..
- Unas dos horas, mas o menos… ¿Por qué estas tan casada?..¿No duermes bien?..
La joven se esperezó, estirando la espalda con un gemido de dolor.
- La verdad es que no. No paro de pensar en la manera tan tonta como hemos acabado…
La rubia se sentó en el filo de la mesa de su compañera y la observó con atención.
- ¿Por qué no hablas con él entonces?..Las cosas hay que enfrentarlas, frentona
Sakura se levantó de su mesa y empezó a caminar por el despacho, ante la atenta mirada de su amiga, parándose en el centro de la habitación...
- Eso es muy fácil decir, Ino, pero en mi caso no es así. Llevo intentado buscarle para arreglarlo, casi desde que nos peleamos, pero está todo el tiempo en misiones fuera de aquí, por lo que prácticamente no le veo, y para colmo, cuando llega, pues me evita como a la peste. Le he dejado mensajes en el cuartel del ambu. Casi le he rogado a Kakashi que por favor le convenza para hablar conmigo, pero nada….Esta visto, Ino-cerda,…No quiere verme más…
La rubia se acercó y le pasó un brazo por los hombros intentado reconfortarla.
- Te entiendo, pero no debes darte por vencida. Naruto siempre te ha querido y no creo que deje de hacerlo así como así. ¡Dale tiempo! Esta molesto y necesita que se le pase. Ahora lo que tienes que hacer, es mirar por ti. No tienes buena cara, Sakura…Comprendo que estés mal por todo esto, pero hija, no deberías hundirte así...
La Yamanaka apartó el brazo que tenia sobre los hombros de la joven y se dirigió al gran ventanal que había en una de las paredes del despacho de Sakura.
- ¡Menos mal que ha dejado de llover! Esta noche es la fiesta de Sasuke y se nos fastidiaría la velada con la lluvia.
Ino se volvió hacia la joven que permanecía de pie mientras le guiñaba un ojo con complicidad.
- Hablando de la fiesta…Tu rubio dolor de cabeza, como antiguo compañero de equipo supongo que irá, así que,.. ¿Quién sabe?..Quizás tengas ocasión de hablar con él…
Camino despacio hacia la ventana, dejando que sus verdes ojos observaran el húmedo paisaje que se podía ver a través del cristal. Había dejado de llover, hacia ya un buen rato y el cielo, ahora bastante mas despejado, estaba bellamente iluminado por un colorido y resplandeciente arco iris. La joven esbozó una esperanzada sonrisa
- Si…quizás…
….///…..
Vestido únicamente con una toalla alrededor de su cintura y mientras el agua que caída de su mojada y rubia cabellera, mojaba el suelo, miraba con evidente fastidio la ropa limpia y planchada que estaba dispuesta encima de la cama.
Indiscutiblemente estaba jodido, ..bien jodido. El idiota de Kakashi, prácticamente le había obligado a aceptar la invitación a la estúpida fiesta de bienvenida que le organizaban a Sasuke. Le soltó el rollo de que era su antiguo compañero de equipo, casi su hermano…y bla, bla, bla...
Así que ahora, recién salido de la ducha y cuando hacia apenas unas horas que había regresado de una extenuante misión, tenia que vestirse para acudir a un festejo al que no le apetecía en absoluto. Si había de ser franco, no es que no quisiera pasar un buen rato con sus amigos, con algunos de los cuales no coincidía desde hacia meses, pero no estaba seguro de que fuese a estar a gusto en casa del Uchiha.
Desde que volvieron a la aldea, coincidieron en varias ocasiones en las que incluso conversaron bastante amigablemente. El moreno había estado sorprendentemente cortes y amable…aunque claro, no hablaron para nada del tema más escabroso…Sakura.
Y ese era el mayor motivo de todos por los que no quería asistir. Era mas que seguro que iba a estar allí. Tanto esfuerzo para no encontrársela y al final no había servido de nada si tenia que compartir el espacio con la joven, viendo seguramente, como le hacia carantoñas al moreno. Por que estaba convencido, aunque nadie se lo hubiese comentado, que sus dos excompañeros mantenían ya una relación.
Bufó con resignación. No le quedaba otra. ¡Había que joderse! Con un violento gesto cogió las prendas y empezó a vestirse. Solo esperaba que al menos el Uchiha tuviese una buena cantidad de bebidas. Seguro que esa noche, lo iba a necesitar…
..//…
Sasuke se sentía casi mareado por la cantidad de muestras de afecto que recibía. Estaba extrañado e incómodo. Él nunca había sido alguien especialmente sociable, mas bien se le podía tachar de cardo, por lo que le parecía muy exagerado, que la gente le hubiera "añorado tanto", como para recibir aquella bienvenida tan fastuosa. No sabía si todas aquellas personas estaban contentas realmente de volver a verle, o era que la cantidad de bebidas que llevaban consumidas, les alegraba el ánimo. Estaba seguro que si se miraba la espalda, tendría ya un morado ocasionada por todas las palmaditas que había soportado esa parte de su anatomía. Por otro lado, tanta "efusividad" le estaba abrumando. No le gustaba ser el centro de atención y lo que mas deseaba en ese instante, era encontrar un hueco por donde desaparecer.
Huyendo de unas descontroladas y algo bebidas jovencitas que no paraban de perseguirle, el moreno se escabulló hacia la cocina de su casa buscando algo de paz y tranquilidad. Cerrando la puerta tras de si, como medida de seguridad, se adentro en la espaciosa estancia y allí se encontró con una de las pocas personas que realmente se alegraba de ver y con las que se sentía a gusto. Como un susurro, su nombre se escapó de sus labios.
- Sakura...
La nombrada que en ese momento estaba de espalas a la puerta, se volvió algo sorprendida al escuchar su nombre. Se había refugiado en la solitaria habitación para huir un poco del ruidoso bullicio que la estaba mareando, por eso se sobresalto, pero al ver quien la llamaba, correspondió con una dulce sonrisa.
- Sasuke,..¿Que pasa?..¿Por que no estás con tus invitados?..
El moreno se adelantó para dejar el vaso sobre el fregadero que ya estaba inundado de otros muchos con restos de bebidas.
- Necesitaba algo de paz y silencio. Estaba un poco agobiado entre tantos… "amigos"..
A la pelirosa se le escapó una alegre risa. Su amigo de negros cabellos no era lo que se dice, muy amante de los eventos sociales ni de las grandes aglomeraciones. Suponía que la reunión de esa noche, (idea de Ino y apoyada por otros entre ellos Kakashi), era algo parecido a un suplicio para el joven. Le habían cogido por sorpresa y antes de que pudiese darse cuenta, ya había accedido a brindar su espaciosa vivienda.
- Bueno, ten en cuenta que es una fiesta en tu honor, es normal que te acosen para felicitarte...…
El moreno se sentó en un taburete frente a la joven.
- Felicitarme... ¿porque? …
El otro taburete que quedaba libre, fue ocupado entonces por la chica que se puso a enumerar con los dedos.
- Bueno. Te han otorgado oficialmente el nivel de un jonin. Te han permitido volver a tu domicilio y seguramente, en breve darán fin a tu periodo de prueba. Es un gran avance…Eso sin contar,…que la calidad de tu sake es excelente...
Ambos rieron con este último comentario antes de que un pequeño e incómodo silencio, se instalara entre ellos. El moreno acercó su silla un poco mas a la joven, lo suficientemente cerca como para alcanzar tocarla. Ella bajo la vista hacia su regazo, donde la mano de Sasuke estaba entrelazada con la suya. Subió la mirada de nuevo hasta contactar con los negros y profundos ojos que la contemplaban expectantes.
- Sakura, yo...Bueno. Tú eres alguien muy especial para mí. Mí vuelta a la aldea no hubiera sido lo mismo si no llegas a estar tú conmigo.
La joven se mordió los labios en un intento de contener el temor de que el moreno quisiese decirle algo, que no quería oír. El joven sin percatarse continuó abriendo su corazón ante ella..
- Eres una mujer maravillosa y cualquier hombre estaría muy feliz de tenerte a su lado. En fin, lo que quiero decir es que yo,.. yo...pues quiero preguntarte algo…
No pudo terminar de hablar, ya que la mano de la joven se posó suavemente sobre la boca del Uchiha. Tenia que detenerle.
- Sasuke, antes que nada debes saber algo. Si estás intentando decirme, lo que creo,.. Tengo que aclararte que yo…yo no puedo corresponderte como quisieras...
El joven se echó inmediatamente para atrás, soltando despacio la mano de la chica.
- ¡Puf!... si que eres directa, Sakura…Sabes bien como desilusionar a un hombre…
- No es por desilusionarte, es que creo que no debes seguir por ahí…
La cara del moreno reflejaba claramente su molestia. No era fácil para él hablar de sentimientos y cuando por fin reunía el valor para hacerlo, su compañera le frenaba en seco.
- ¿Esto es por lo frío y déspota que fui contigo cuando éramos unos adolescentes o algo así?... ¿Es como una pequeña venganza?..por que si lo que quieres es hacerme daño, te aseguro que lo estas consiguiendo…
El moreno mantenía un estoico gesto, pero la chica sabia que estaba decepcionado. Durante el tiempo que llevaba en la villa, habían estado bastantes veces juntos, compartiendo su tiempo y conversando largamente. La joven había sido su confidente y había escuchado todo el peso que cargaba su conciencia Había participado de sus experiencias a través de todo lo que le había contado y supo ver sus miedos e inseguridades, que tanto ocultó al resto del mundo. Toda esa complicidad y unión, le había permitido darse cuenta de que Sasuke albergaba sentimientos por ella que iban más allá de la amistad. Pero ella no podía corresponder a ese afecto. Su rubio dolor de cabeza, como lo llamaba Ino, era el receptor de todo su amor, aunque en estos momentos le estuviera haciendo sufrir tanto.
- No Sasuke - Sakura volvió a tomar la mano grande y fuerte de su amigo - No se trata de una infantil venganza contigo, el hecho es que yo ya estoy enamorada de alguien…alguien a quien amo con todo mi corazón.
Inclinó el rostro levemente, aunque el moreno le dio tiempo de ver como unas traicioneras lágrimas bajaban por su dulce rostro mientras ella seguía hablando.
- ..Y aunque en estos momentos esa persona y yo no estamos… juntos,…no dejaré de quererle nunca…y no puedo amar a otro...aunque quisiera...
El joven suspiró con resignación. En el fondo ya lo esperaba. Se giró un poco para coger una servilleta de papel que había sobre la mesa e inclinándose, secó el rostro de la joven, con una suave caricia.
- Está bien, Sakura. Por favor, no llores. Seguro que todo se arreglará. Ese dobe no sabe lo afortunado que es…Es tonto hasta para eso…
El comentario de Sasuke consiguió su cometido. Alegrar el triste y lloroso rostro de la joven arrancándole una leve risa. Al ver que Sakura estaba algo mas animada, le dio una pequeña y cariñosa palmada en la pierna para llamar su atención.
- Ahora, mientras tanto, tú y yo volveremos a la fiesta con esa panda de gorrones,…perdón,..invitados...
Incorporándose de su asiento, le dio la mano a la joven para ayudarla a levantarse. Cuando ambos estuvieron de pie, con una de sus escasas sonrisas, le ofreció su brazo como un gentil caballero. La joven aceptó y tomando el brazo ofrecido, dejo que la condujese de nuevo a la fiesta.
Sasuke observando a su bella acompañante, comprendió que por mucho que se quiera, no se puede retroceder en el tiempo, ni recuperar lo perdido. Él tuvo su oportunidad, la cual no supo aprovechar. Ahora su lugar era el de un fiel amigo, y ese puesto ya no lo dejaría perder por nada del mundo.
…///…
Se movía entre la gente que abarrotaba el salón de la casa tratando de evitar los empujones y derramamientos de vasos que se producían en medio de aquel enjambre. Seguro que media aldea estaba allí. Había visto a un montón de gente conocida, incluso alguno de los hombres de su escuadrón que no sabia que cojones tenían que ver con el Uchiha, pero que seguro los había atraído la idea de la fiesta, como la miel a las moscas.
Un rato antes, estuvo hablando con un entusiasmado y algo bebido Kiba que tenía fuertemente sujeta por la cintura, a una enrojecida Hinata. Después compartió una cerveza con las dos bestias verdes de Konoha que intentaban comprometer a Kakashi en una absurda competencia, y por último, saludo a un montón de gente, entre las que se encontraban un buen número de ninjas de su generación y compañeros de la academia.
Un poco harto ya del ruido y el escándalo, decidió salir al jardín de la casa. Le había asombrado ver el tamaño de la vivienda del Uchiha. Aquello no era una residencia cualquiera, era casi una mansión. No entendía como Sasuke había vivido en aquella casona tanto tiempo solo, después de la muerte de su familia. Quizás por eso era tan huraño y borde.
Pensando en el joven, se dio cuenta de que aun no le había visto. Tampoco estaba Sakura por allí. Probablemente están en algún sitio a solas y juntitos, reconoció con amargura. El solo pensamiento le pateaba el hígado. Molesto, estrujó el vaso de plástico vacío que tenia en la mano.
Decidido, resolvió en marcharse. Él ya había cumplido. Tal y como prometió, asistió a la mierda de fiesta. Si no había podido saludar al anfitrión, pues.. ¡que se joda!. Era por su culpa por que no aparecía por ningún lado. Así que ya había tenido suficiente. Se largaba a su casa y que les dieran por el culo. Se despidió de Sai que estaba bastante entretenido con una bonita chica pelirroja y entrando de nuevo a la casa atravesó el abarrotado salón y se encamino hacia la salida. Llegando a al puerta, escucho como alguien le llamaba. Se volvió encontrándose con su antiguo compañero y rival.
- ¿Ya te vas, Naruto?..ni siquiera hemos tenido la oportunidad de hablar...
El rubio se coloco la chamarra que llevaba en el brazo, sobre el hombro antes de contestarle.
- Sip., bueno veras Sasuke, estoy muy cansado. Acabo de llegar de una misión y la verdad es que me apetece ya irme a casa. Solo he venido a saludarte y darte oficialmente la bienvenida y eso…Pero como no te veía, pues supuse que estarías muy ocupado, así que...pues eso…bienvenido y que …ya me voy…
Se dio la vuelta para marcharse cuando escuchó una voz que le hizo detenerse en seco.
- Sasuke, ¿No tienes mas hielo?..
La pelirosada había llegado junto a los dos jóvenes, pero no se había dado cuenta de que el rubio estaba allí, ya que a este lo tapaba oportunamente una columna. Cuando se percató de la presencia de Naruto, enrojeció violentamente mientras su pulso aumentaba a mil por hora. El joven en cambio, que no se había vuelto para no verla, abrió la puerta y salió a la calle de camino a su casa, sin molestarse en decir nada.
Había avanzado apenas unos metros cuando escuchó de nuevo la voz de ella que le llamaba. Hizo como si no la hubiese oído, hasta que esta vez, grito su nombre, obligándole a detenerse. Podía oír su agitada respiración, seguramente debida a la pequeña carrera que había tenido que dar para alcanzarle. Con un suspiro se volvió. Ya no podía evitarla más.
La imagen de la joven le golpeó como un puñetazo, dejándole sin aliento. Estaba algo más delgada y pálida, y tenía un aspecto algo agotado. Sin embargo, a pesar de eso, estaba preciosa. Su rostro tenía una dulzura especial y cierto aire de ternura. Cubierta con un vaporoso vestido blanco, que se adaptada a su perfecta silueta, marcando todas su curvas de una manera sutil y elegante.
Ella por su parte, también lo observaba minuciosamente como queriendo descubrir algún cambio producido en todo el tiempo que habían estado sin verse. Seguía teniendo el mismo porte alto y poderoso, que irradiaba tanta fuerza, pero sus expresivos y hermosos ojos azules, reflejaban una tristeza muy extraña en él.
Adelantó un par de pasos para acercarse a la masculina figura, rogando por que no se alejara.
- Naruto..
- ¿Qué quieres?..
- ..¿Ya..ya te vas?…
El rubio solamente asintió con la cabeza sin decir palabra. Sakura de manera nerviosa entrelazaba sus manos, buscando que decir para alargar el momento.
- Es muy pronto…¿no?
Inclinó la rubia cabeza mirando a la joven frente a el fijamente, siguiendo con su mutismo y obligando a la chica a estrujarse al cabeza para encontrar tema de conversación.
- Esto..Sasuke quería pedirte algo..
Eso le hizo saltar como si le pincharan. ¡Joder! No podía estar más de dos minutos sin nombrar al Uchiha.
- ¿Y te tiene que enviar a ti para pedírmelo? ..¿Que coño quiere?
- Quiere entrenar con algunas técnicas nuevas y …necesita alguien que le ayude…
El joven empezó a juguetear con el pie en el suelo, conteniendo las ganas de volver y partirle la cara. Estaba que se lo llevaban los demonios. No solo le arrebataba a su chica, sino que a además, le quería de sparring para entrenar. ¡Valiente hijo de puta!...
Con un claro gesto de ira en la cara, le preguntó.
- ¿Y por que no le ayudas tú?...No me lo digas,…por que necesita a alguien verdaderamente fuerte, no como tú. Alguien que sea un digno rival para él y que le presente batalla ..¿no?
La joven sonrió ante el intento de insulto del rubio. Tomando aire para tranquilizarse, la joven lanzó su última bomba.
- Porque yo voy a estar muy ocupada en mi labor de resurgir el clan.
…///…
Sasuke observo como su amiga salida corriendo desesperadamente detrás de su rubio excompañero. Desde el momento en que Sakura le confesó que amaba a alguien mas, adivinó de quien se trataba. Quizás realmente, siempre lo supo. El joven Uzumaki era un verdadero luchador. Todo lo que deseaba y se esforzaba por conseguir, acababa obteniéndolo. Nadie era capaz de ganarle en eso. Durante toda su vida, había amado a la joven de los ojos verdes y había luchado por ella con todas sus fuerzas, justo era entonces que al final consiguiese su tan ansiada recompensa. El cariño y la devoción de la hermosa joven.
Sonriendo con un poco de melancolía, apuró el contenido de su vaso.
- Esta vez dobe, ..la victoria es toda tuya.
….////….
Se quedó helado, totalmente congelado. Las palabras se atascaron en su boca negándose a salir. Poco a poco fue asimilando la frase a la misma vez, que el calor volvía a su cuerpo de manera alarmante, llegando al punto de ebullición que juraría hacia hervir su sangre…¡Definitivo! ..¡Esta vez lo mataba!...Lo único que deseaba era machacarle hasta convertirle en una masa sanguinolenta…
Sakura observaba su alterado rostro. Iba enrojeciendo por momentos y sabía que no tardaría en estallar. Lo joven hizo el ademán de tocarle, pero el se apartó con rabia.
- Naruto..
Con los dientes fuertemente apretados, escupió su respuesta.
- Por favor, ..¡ahórramelo! ..no quiero oír los sucios detalles de vuestra relación.
En ese momento sería capaz de acabar con la vida del moreno sin pararse a pensarlo. Dirigió su airada mirada hacia la pequeña figura, intentando controlar su cólera, que por muy grande que fuese, nunca la volcaría en ella.
Se giró dispuesto a irse, cuando la voz de la joven se volvió a oír.
- ¡Naruto! ..¡no me des la espalda cuando te hablo!
- ¡Déjame en paz! ..Sakura. No quiero saber nada de lo que puedas decirme.
En un momento la joven se había puesto delante de él de nuevo y acercando su mano, atrapó la suya para ponerla delicadamente sobre su vientre.
- Como te he dicho, estaré muy ocupada resurgiendo el clan.. El clan Uzumaki… Vamos a ser padres Naruto.
Ahora si que verdaderamente se quedó helado. La sonriente y dulce expresión el la chica, le hizo comprender que era cierto y la imagen de una Sakura con un hijo en sus brazos, se dibujo en su mente haciéndole estremecerse hasta lo mas hondo de su ser. Un hijo. ¡Su hijo!...
El joven con temblorosa mano, acaricio el vientre de la joven para mirarla a la cara después, y ver la hermosa y dulce sonrisa que adornaba su bello rostro. Ahora comprendía la palidez y el aspecto agotado de ella.
Se acercó hasta quedar a milímetros de distancia.
- ¿..Cu..cuando ¿ ...¿Pa..para cuando será..?
La joven acabó con el pequeño espacio entre ellos y le abrazó por la cintura, apoyado su rostro contra el fuerte torso.
- Estoy de algo más de dos meses, Naruto. Por lo visto, tuviste muy buen tino las primeras veces que estuvimos juntos.
El joven entonces paso un brazo con fuerza por su cintura y la otra mano la enredo en su rosada cabellera, junto a un lateral de su rostro, alzándolo para besar sus labios con dulzura. Sakura se dejó llevar entre suspiros, sintiendo su corazón explotar de felicidad ante la dicha de estar nuevamente entre los brazos del que era el único amor de su vida. Uzumaki Naruto.
…///………
Observaba desde lejos la imagen a contra luz de la pareja tiernamente abrazada bajo el reflejo de la pálida luna. Un extraño sentimiento de nostalgia y alegría, se mezcló en su interior haciéndole sentir un poco de añoranza. Sus dos amigos compartían algo genuino y maravilloso, pero de lo cual, él estaba totalmente al margen. Aunque no había que ser muy inteligente, para comprender que eso era totalmente comprensible. Una pareja solo se compone de dos personas y él era el tercero en la discordia. Estaba tan concentrado en su contemplación que no se percató de la presencia que se acercaba hasta situarse a su espalda. Un ligero toque en su hombro, le hizo sobresaltarse y volverse a ver quien era.
Su antiguo sensei se encontraba a su lado siguiendo con su mirada aquello que antes había estado contemplando. Este exhaló un profundo suspiro y le tendió una de las dos cervezas que llevaba.
- Las mujeres hermosas siempre se quedan con los chicos buenos…
El moreno tomo la bebida que le ofrecían para darle un largo trago. Después se volvió a mirar a sus excompañeros y con voz baja que casi no era audible se dirigió al peliplateado para preguntar.
- ¿Y que pasa con los chicos que no somos tan buenos?...
El aludido sonrió, o eso supuso el Uchiha viendo su ojito feliz, rascándose la parte posterior de la cabeza antes de contestar.
- Bueno…siempre nos quedan un buen par de cervezas y por supuesto….el Icha Icha…
- ¿No estarás hablando en serio?...
La mirada de asombro de su antiguo y más brillante alumno le hizo reír. Medio volviéndose hacia atrás le hizo un gesto para que mirase a su espalda.
- Si te vale de consuelo, siempre hay quien lo tiene peor que nosotros…
Ante los estupefactos ojos del joven genio del Sharingan, un par de hombres totalmente vestidos de verde, hacían una extraña competición para decidir quien era capaz de tragar más cacahuetes, estando bocabajo sostenidos solo con una mano y sin atragantarse, mientras un grupo de gente les vitoreaba y animaban ante la avergonzada mirada de Tenten y Neji.
Sasuke volvió la vista de nuevo hacia Kakashi y entrechoco su botellín de cerveza con el que tenia el peliplateado. Luego lo alzó antes de volver a llevarlo a la boca.
- ¡Brindo por eso!...
Con el sonido de fondo de las risas y el jaleo de la fiesta, los dos solitarios y únicos ninjas que quedaban ya con el sharingan, se dedicaron a beber tranquilamente sus cervezas, dejando que la noche sirviera como romántico marco para la reconciliación de sus dos amigos.
Fin del capítulo XXV
Como dije con anterioridad, este es el último, pero tengo preparado un pequeño epílogo que pondré en unos días. Pensaba incluirlo aquí, pero se me hacia demasiado largo. Espero que os haya gustado.
Fern25
