Star Fox: The Anglar Wars

Por Fox McCloude.

Disclaimer: Star Fox y todos sus personajes son propiedad de Nintendo. Todos los derechos reservados.

Conclusión.

Hospital General de Corneria…

La guerra contra los Anglars finalmente había terminado. Fox McCloud y el equipo Star Fox habían logrado salvar al sistema Lylat una vez más. Pero la alegría de su victoria se vio empañada por una terrible noticia.

La condición ya de por sí delicada del anciano General Pepper de pronto dio un giro drástico y empeoró gravemente. Los doctores dijeron que las secuelas de haber sido infectado por los Aparoids años atrás habían sido peores de lo que creyeron inicialmente, a pesar de que en apariencia se había recuperado por completo. Según expresaron, había sido un verdadero milagro que hubiese sido capaz de resistir durante tanto tiempo, quizás lo había hecho con su pura voluntad. Pero el viejo sabueso ya estaba llegando a sus últimas.

Solo al equipo Star Fox, y a los oficiales de más alto rango se les permitió entrar al hospital y esperar afuera del quirófano, mientras los doctores luchaban por salvar la vida del viejo general. Afuera, todos estaban con los dedos cruzados, tensos y esperando a que les dijeran algo. Finalmente, después de haber esperado durante más de ocho horas, los doctores salieron.

- ¿Y bien? – preguntó Fox, siendo el primero en ponerse de pie. Krystal no le soltaba el brazo.

- Hicimos todo lo que pudimos. – dijo el jefe de los médicos, con voz grave.

- Entonces… el General Pepper. –

- No le queda mucho tiempo. – dijo el doctor. – Apenas sí tiene fuerzas para hablar. Solicitó que el equipo Star Fox y el General Peppy Hare entren a verlo. Según parece, quiere dirigirles sus últimas palabras a ustedes. –

Los miembros de Star Fox se miraron entre ellos. El viejo general los estaba llamando a su lecho de muerte. Bien, si esa era su última voluntad, lo menos que podían hacer era concedérsela.

Los doctores abrieron la puerta, y el equipo Star Fox ingresó al quirófano. La imagen que les esperaba bastó para arrancarles a todos una lágrima. El viejo General Pepper, otrora un líder fuerte y enérgico, yacía en la cama, enfermo, pálido y bajo de peso. No cabía duda de que se estaba muriendo. Los doctores dejaron la sala, mientras Fox y compañía rodeaban el lecho del General Pepper. Fox y Peppy tomaron los lugares a la cabecera de la cama, uno a cada lado, y se acercaron.

- General Pepper. – fue Fox quien habló. El viejo general abrió sus ojos con dificultad.

- Fox… - Volteó hacia el otro lado. – Peppy… - Luego miró a su alrededor, viendo al resto, Krystal (agarrada del brazo de Fox), Falco, Slippy (que se deshacía en lágrimas y con la nariz moqueando sin pena alguna) y Howler. – Todos están aquí… -

- Estamos con usted, General. – dijo Peppy. – Siempre lo hemos estado. Y lo estaremos, hasta el final. –

- La guerra… contra los Anglars… ¿por fin terminó? – Hablaba con la respiración entrecortada.

- Sí, señor. – dijo Fox en un susurro. – Ganamos, señor. –

- Me alegro… - dijo Pepper, esforzándose por sonreír. – Eso significa… que puedo irme en paz… -

- No diga eso, General. – dijo Krystal. – Usted es un hombre muy fuerte, podrá vencer a esta enfermedad. –

- Ya lo… he hecho… - respondió Pepper. – Resistí… todo este tiempo… para ver el final… de esta guerra… No podía… morir… sin saber… -

- General, guarde sus fuerzas. – dijo Falco.

- El sistema… está a salvo… gracias a ustedes… - Se volvió hacia Fox. – Como me recuerdas… a tu padre… -

Finalmente todos lo comprendieron lo que Pepper quería decirles. Sabía que su tiempo se estaba agotando, y quería estar seguro de que dejaría al sistema Lylat en buenas manos antes de irse. Fox y Peppy sujetaron cada uno una mano del general, y se inclinaron para hablarle de cerca.

- Puede descansar tranquilo, General. – dijo Fox. – Ha cumplido su labor. –

- Ahora es nuestro turno. - dijo Peppy. – Continuaremos donde usted se quedó. Puede confiar en nosotros. Protegeremos al sistema, pase lo que pase. –

El General sonrió nuevamente. Como un último símbolo de respeto por el gran héroe militar que siempre fue, todos le dieron el saludo militar. Los párpados del general se sentían cada vez más pesados. Juntando las pocas fuerzas que le quedaban, exhaló sus últimas palabras:

- Gracias… a todos. – dijo antes de cerrar los ojos por última vez.

El aparato que marcaba los latidos del corazón del general comenzó a emitir el pitido ininterrumpido, indicativo de que había cesado, y el general por fin dormiría en paz para siempre. Hasta ese momento todos ellos (menos Slippy) se habían logrado contener, pero finalmente ninguno de los miembros del escuadrón fue capaz de retener las lágrimas más tiempo. Inclusive Falco, que siempre se había hecho el tipo duro, no le importó que lo vieran. El General Pepper había sido un gran mentor y amigo para todos ellos, incluso para los que lo conocieron por menos tiempo, como Howler y Krystal. Los doctores al entrar en el quirófano para decirles que era tiempo de que salieran, no tuvieron el corazón para hacerlo. Acababan de darle el último adiós al general, y ellos no tenían derecho a impedirles que manifestaran su dolor.


Varios días después…

Las celebraciones por la culminación de la guerra contra los Anglars se interrumpieron una vez que se hizo pública la noticia del deceso del General Pepper. Todo el sistema Lylat se vistió de luto, e incluso hubo algunos desde fuera del sistema que decidieron venir a dar sus últimos respetos al honorable líder. Entre ellos estaba el General Zinger de Solaria, su antiguo compañero de la academia, que vino también acompañado de su hija, Cerina.

El día antes del funeral, el albacea leyó el testamento del General Pepper. Dado que ya no tenía familia cercana viva, la mayor parte de sus posesiones fueron destinadas al gobierno y la milicia corneriana para que dispusieran de ellas. Sin embargo, en cuanto a su capital monetario, el General destinó unos fondos especiales a cada uno de los miembros del escuadrón Star Fox. Al parecer, un último pago por todos los servicios que le prestaron al sistema durante tanto tiempo. Al escuchar la cantidad, todo el equipo se sorprendió. Con esa cantidad de dinero, probablemente no tendrían que trabajar en unos diez o quince años.

- Esto es increíble. – dijo Fox. – Nunca nos habían pagado tanto. –

- El General Pepper ya no tenía mucho que hacer con este dinero. – dijo Falco. – Supongo que querría que lo pusiéramos a buen uso. –

- A mí no me hace falta. – dijo Howler. – Tengo un buen trabajo en Solaria. Si quieres, Fox, puedes quedarte con mi parte. Debería ser suficiente para terminar de cubrir las deudas por el préstamo del Great Fox original, ¿no es cierto? –

- Te lo agradezco, Howler. –

Suponiendo que ningún enemigo volviese a amenazar la paz del sistema Lylat, todos ellos podrían vivir cómodamente. Tal como lo habían acordado, el equipo Star Fox se disolvería de nuevo, esta vez para siempre, y cada uno de ellos tomaría su propio camino nuevamente. Howler les dijo que se quedaría hasta el día después del funeral, pues el General Zinger y Cerina habían ofrecido llevarlo en su viaje de vuelta a Solaria. Zinger además le dijo que estaba esperando a que volviera a su puesto como Comandante de la Fuerzas Aeroespaciales, a lo que Howler respondió que él ya estaba deseando volver al trabajo.

El día del funeral, oficiales militares, políticos, civiles y demás se congregaron en el cementerio para darle el último adiós al General Pepper. Era la única forma en que se pudiera albergar a tanta gente, e incluso los asientos fueron insuficientes. Pero eso no les importó en lo absoluto. El equipo Star Fox estaba en primera fila, todos vestidos de negro. Peppy fue el elegido para dar el discurso, llegado el momento, subió al podio, y tomó el micrófono.

- No ha habido un día en el que haya sentido mayor conflicto con mis emociones. Me resulta difícil sentirme feliz por nuestra victoria en la guerra ante el dolor que estoy seguro todos nosotros compartimos en este momento. Conocí al General Pepper hace ya más de treinta años, y siempre fue para mí un gran amigo, mentor y un ejemplo a seguir. Dedicó toda su vida, y su carrera política y militar a hacer de Corneria y de todo el Sistema Lylat un lugar mejor para todos nosotros. Quizás la mayor de sus virtudes fuese el hecho de que durante toda su vida fue un luchador por naturaleza, pero no tenía ningún amor por la guerra. Sus intereses siempre fueron orientados a mantener la paz, justicia y libertad en el sistema. Cuando decidió retirarse por su enfermedad, debo admitir que me sorprendió que me eligiera a mí como su sucesor. Sin pecar de falsa modestia, nunca me consideré a mí mismo como un gran líder, mucho menos estar a la altura del General Pepper. Pero acepté asumir esa responsabilidad, y he tratado, en la medida de mis fuerzas, de mantener vivos los ideales con los cuales él nos lideró durante tanto tiempo. –

Peppy hizo una pausa, sintió que si continuaba así se le quebraría la voz. Mucha gente ya estaba llorando pero en silencio, pues querían mantener el respeto.

- El General Pepper luchó durante meses contra su enfermedad, rehusándose a morir mientras el sistema continuase en guerra. Aquellos que estuvimos con él en sus últimos momentos recibimos de su parte un mensaje muy claro. Un mensaje que ahora quiero retransmitir al resto de ustedes. Dejó este planeta, y este sistema en nuestras manos, para que los mantengamos vivos y vibrantes, como él siempre lo deseó. Esforcémonos en hacer de Lylat un lugar mejor cada día, como un tributo eterno a su memoria, y el espíritu del General Pepper seguirá vivo en todos nosotros. –

Dicho esto, Peppy bajó del podio, cediendo su turno a quienes quisieran decirle algunas últimas palabras de despedida al General. Fueron muchos los que quisieron hacerlo, y en realidad hubieran continuado de no ser porque el tiempo apremiaba. Finalmente, cuando todo fue dicho, se prepararon para bajar el ataúd al sepulcro. El equipo Star Fox se ofreció para llevar a cabo esta labor, queriendo ser ellos los que le dieran al General su último descanso. Los trabajadores cubrieron de tierra la tumba, y unos cuantos se ocuparon de colocar algunas coronas de flores una vez que terminaron con su labor. En la lápida se leía: "Aquí yace el mayor de los héroes políticos y militares en Corneria. Paz al alma del General Pepper por siempre." Justo debajo, las fechas de nacimiento y muerte del General.

El funeral concluyó al atardecer, y todos comenzaron a retirarse. El último en quedarse fue Fox, quien se había quedado con la vista fija frente a la lápida del General Pepper. El resto del equipo estaba esperándolo para retirarse. Finalmente, Krystal decidió acercársele.

- Ya es hora de irnos. – le dijo.

- Lo sé… - dijo Fox. – Estaba pensando… en lo que quiero hacer, ahora que la guerra terminó. –

- ¿Aún vas a disolver al equipo Star Fox? – preguntó Krystal.

- Esa era mi intención. – dijo Fox. – He hecho esto toda mi vida, pero después de tantos años… he pensado que, tal vez, es tiempo de retirarme. –

- ¿Qué hay de los demás? –

- Ya lo habíamos hablado. Cumplimos nuestra misión final, y acordamos en que cada uno de nosotros tomaría su propio camino, de nuevo. –

- Con respecto a eso… ¿quieres que volvamos a intentarlo? – dijo Krystal.

- ¿Segura que eso es lo que quieres? –

- Tú bien sabes que no tengo otro lugar a donde ir. Mi planeta natal fue destruido, y soy su única sobreviviente. Tú y los demás son la única familia que tengo ahora. –

- Krystal… -

- Oye, si Slippy decidió sentar cabeza, ¿por qué tú no? Yo estoy dispuesta. Sea lo que sea que decidas hacer con tu vida, solo quiero estar allí para apoyarte. –

- No quisiera que fuese de otro modo. – Fox sonrió.

El resto del equipo se quedó viendo a la pareja de zorros, ambos se abrazaron y besaron sin pena alguna, incluso aunque estuvieran en un cementerio.

- Yo diría… que nosotros salimos sobrando aquí, ¿no? – comentó Falco.

- Sí, dejemos que hagan el camino ellos juntos. Vámonos. – dijo Howler.

Parecía extraño que Fox y Krystal decidieran hacer muestras de amor en ese lugar y momento. Pero visto de otro modo, quizás era lo más lógico. Así como la vida del General Pepper acababa de apagarse, Fox pensaba que bien podría haber sido él, o cualquiera de sus amigos allá afuera. Había tantas cosas que no había dicho y hecho, y jamás se hubiera perdonado si se hubiera ido a la otra vida dejándolas de lado. Arreglarse con Krystal era solo el primer paso. La vida era demasiado corta, así que a partir de ahora, se aseguraría de vivirla al máximo, en compañía de la mujer que amaba.


A la mañana siguiente…

Concluidas las ceremonias fúnebres, los miembros del equipo Star Fox se reunieron por última vez. Había llegado el momento de despedirse de nuevo. A partir de ahora, cada uno volvería a tomar su propio camino. Ahora mismo estaban en el puerto espacial. Fox y compañía habían ido a despedirse de Howler, quien sería el primero en partir.

- Bueno, creo que ya es hora. – dijo Howler. – Cerina y el general Zinger ofrecieron llevarme de vuelta a Solaria. –

- ¿Seguro que no quieres quedarte un poco más? – preguntó Slippy. – Amanda y yo queríamos invitarte a nuestra boda. –

- Je, por mucho que me gustaría, mi permiso para estar de baja ya expiró, así que tengo que volver. – dijo Howler. – Tendré mucho trabajo cuando regrese. –

- Vamos a extrañarte, Howler. – dijo Krystal.

- No se preocupen, seguiremos en contacto. Intentaré venir a visitarlos siempre que pueda. – dijo Howler. – Y para variar, espero que la próxima vez que nos veamos no tenga que ser en tiempo de guerra. –

- Eso estaría bien. – dijo Fox. – Cuídate mucho. –

- También ustedes. – dijo Howler, dándose un último apretón de manos con Fox. Ya habían metido su Ray Wolf en el hangar, así que solo faltaba que él subiera.

Howler dio media vuelta y caminó hacia la entrada. El resto del equipo vio que Cerina salía a recibirlo, y mientras la puerta rampa se cerraba ambos se despidieron con la mano. Fox y compañía respondieron de la misma manera. La nave encendió sus motores y comenzó a elevarse. Fox y los demás no dejaron de mirarla hasta que se perdió de vista.

- *Suspiro*, ya se fue. – dijo Slippy.

- Va estar bastante aburrido aquí sin él. – dijo Falco. – Bueno, creo que será mejor que yo también me vaya. Katt dijo que tenía un trabajito y quiere que le eche una mano. –

- Te mueres por verla, ¿no? – insinuó Krystal.

- No me malinterpreten. Ahora que la guerra terminó, no es que tenga algo mejor que hacer. – replicó Falco, tratando de hacerse el duro. Krystal, sin embargo, alcanzó a verle un ligero rubor en las mejillas.

- Yo me quedaré unos días más. – dijo Slippy. – Papá dijo que me ayudaría a reconstruirle el cuerpo a ROB. Después de lo que hizo por nosotros no sería justo dejarlo dentro de la caja negra. –

- Hablando de ROB, ¿qué será de él ahora? – preguntó Krystal.

- Hablamos con Peppy, y dijo que se quedará con él en calidad de asistente. Cuando hayamos terminado de reconstruirlo se lo llevaremos. – dijo Slippy. – Después nos iremos de vuelta a Aquas, y arreglaremos todo para mi boda con Amanda. –

- No olvides avisarme. – dijo Falco, yendo hacia su Sky Claw. – Ya nos veremos entonces. –

Y sin decir más, Falco se subió a su nave y despegó. Los demás no dijeron nada, sabían que a Falco nunca se le dieron bien las despedidas. A los pocos minutos, Beltino y Amanda llegaron para llevarse a Slippy, y una vez que él se fue, Krystal y Fox se quedaron solos.

- Y… ¿dónde piensas ir ahora? – preguntó Krystal.

- No lo sé. – dijo Fox. – El Great Fox era prácticamente mi casa, pero ahora que ya no está, supongo que tendré que buscar donde vivir. –

- Hasta que encuentres un lugar… ¿quieres quedarte conmigo? –

- ¿Contigo? –

- Desde que me uní a las fuerzas cornerianas Peppy me consiguió un departamento. – dijo Krystal. – Es pequeño, pero si es solo por un tiempo, no me molestaría. –

- Bueno, ya que insistes. – Fox sonrió.

Si no la conociera, Fox podría haber interpretado esa invitación como una "propuesta poco decente". Pero estaba claro que Krystal deseaba tanto como él que pudieran tener su "espacio privado". Tenían mucho de qué hablar, y ahora que la guerra por fin había terminado, tendrían todo el tiempo para hacerlo. El destino les había dado otra oportunidad para estar juntos, y esta vez no iban a desperdiciarla, por nada.

FIN.


Notas del Autor:

Bien, ya con eso acaba la "historia principal". Ahora solo me resta reescribir el epílogo, que como dije anteriormente estará ambientado 15 años después. Sin embargo, aunque ya tengo pensado como lo voy a hacer, se me viene pronto la primera ronda de exámenes en la universidad, así que lo voy a dejar en espera hasta después de unas dos o tres semanas para ponerme a estudiar. Espero que no les importe esperar hasta ese momento, aunque si me conocen, más o menos podrán tener una idea (ya a alguien le di el resumen que originalmente iba a poner). Me despido hasta entonces, y agradezco una vez más a todos los que han seguido esta historia, significa mucho para mí, en serio.