Recapitulando.
"Te voy advirtiendo que no es nada agradable lo que verás. Te hará llorar, incluso desear la muerte, pero eso te hará más fuerte, hija de la franqueza"
"Una última pregunta" había algo que la había estado molestando desde hace rato, "¿Por qué me dices hija de la franqueza?"
"Es que eres la hija de la franqueza, tal y cómo la portadora del Digivice fucsia es la hija de la fe, el portador del verde es el hijo de la voluntad y el gris de la honestidad" decia calmadamente Tenshi, "Se podría decir que ese es su emblema"
"¿Emblema?"
"Ya con el tiempo sabrás, pequeña" con eso dicho le extiende la mano izquierda, "Ahora, vayamos a la prueba"
Kioku le extiende la mano, "Estoy dispuesta a todo, por más duro que pueda ser... tan solo... tengo una pregunta más"
"No queda mucho tiempo, ¿cuál es tu duda, hija mía?"
"Soy... ¿soy una reserva? ¿Una elegida de reserva? Rellenando un espacio... ¿rellenando el espacio del portador original que no pudo venir?"
Tenshi no respondió.
Tras aquél acto, todo el lugar volvió a iluminarse. Lalamon, quién no había podid ver nada, se encegeció más, dejandola solo ver cómo las otras tres máquinas se elevaban y desaparecán a Dios sabe dónde. Cuando el brillo se detuvo, notó que Kioku no estaba en la escena.
"¿Kioku? ¡Kioku! ¡Kioku!"
Matt y Gabumon habían llegado algo tarde y solo escucharon los gritos del Digimon, "¿Qué sucede?"
"Kioku desapareció" les dijo ella, quien había empezado a llorar lentamente, "No se a dónde se fue, hubo un brillo y de la nada ya no la ví más"
"¿Desa...pareció?"
Capítulo 25: La Prueba de Kioku ¡Ya no Tengo Miedo!
La chica de cabello verde ya llevaba más de dos horas caminando en lo que parecía ser un sendero interminable. Todo en su alrededor era blanco, como una esfera. No parecía tener un inicio ni fin, pero aún así continuaba deseando llegar a la salida. Una densa neblina le hacía aquella tarea más difícil, ocasionando que de vez en cuando coloque su brazo al frente de su cara y achicara un poco los ojos para así poder divisar lo que yacía más adelante, aún sabiendo que, técnicamente, era imposible que hubiera algo.
Me pregunto si la prueba será llegar al final. No hay nada más que niebla y más niebla. ¿Cómo es posible que esto me ayude a ser aceptada por el Digivice?
La bruma se hacía cada vez más densa impidiendo que pudiera precisar incluso su propia mano. Sacudió la cabeza violentamente haciendo volar su suelto cabello y sacó del bolsillo las coletas de bolita roja que su hermano le había regalado hace muchos años. Las sostuvo gentilmente en sus manos y cerró su puño con ellas dentro. Sintió su redonda y suave superficie debido a la resina y prosiguió con su camino para encontrarse cara a cara con una vieja puerta. Perpleja, decide rodearla para notar que solo era el marco, no había nada detrás.
¿Qué hará una puerta en medio de la nada? Me pregunto si al abrirla llegaré a alguna parte… o fácil quizás vaya al otro lado, el cual es igual porque al parecer no tiene pared. No me queda otra más que intentar. Lo que sea para poder tener algo de poder y ayudar a Lalamon.
Evitando sucumbir a la duda, guardó las bolitas rojas en el bolsillo nuevamente y se arregló el cabello haciendo relucir mucho más el clip rosa. Dio un largo respiro y estiró la mano para sujetar la perilla. Se encontraba fría, cosa que la sorprendió y la giró lentamente causando suspenso para ella misma. Estrépitos crujidos venían de la madera y más luz había tras abrirla. No parecía ser el mismo tipo de ambiente en el que se encontraba y, sumando valor colocó un pie dentro de aquél nuevo lugar, el cual era mucho más iluminado que en el que se encontraba. Tras colocar todo su cuerpo, un destello ocasionó que cerrara los ojos y perdiera la conciencia.
xXx
"¿Haruka?"
Escucho que llaman a alguien. ¿Quién es Haruka? Deseo abrir los ojos, pero tengo miedo. Tengo miedo de ver. El que me llama es un hombre, suena mayor. Yo no me llamo Haruka, pero aún así sé que me llamaba de esa forma. ¿Los abro? Tengo miedo.
"¿Haruka?"
Me siguen llamando. Por favor, deja de hacerlo. ¿Quién eres tú para llamarme así? ¿Quién soy yo? ¿En dónde está mi corazón? Algo me dice por el tono de voz que esta persona está preocupada por mí. Pero al abrirlos, ¿qué le digo? Lo que veré… ¿será agradable? ¿Me hará sentir dolor?
Lentamente, la joven abre los ojos pestañeando interminablemente. Torpemente se endereza y mira a su alrededor con una mirada decaída. Siente su superficie y observa sábanas color celeste con puntos polka. Notó que llevaba puesto un largo pijama y ahí recién le entró que había estado durmiendo. Mirando a la izquierda, ya que a su derecha había una pared crema llena de cuadros con imágenes de bosques y atardeceres, se ve cara a cara con un hombre de aspecto desgastado, bigotudo y con ojeras. A su lado se encontraba una mujer con un par de arrugas en la sien y ojos llorosos.
"¿Haru…ka?" soltó ella, con la mirada decaída a ambas personas.
El hombre y la mujer se levantaron de sus asientos y la abrazaron fuertemente sorprendiendo a la chica. Su cabeza sobresalía de sus hombros y podía sentir como mojaban su pijama. Se encontraban llorando, especialmente la mujer. Aún en el abrazo, la señora habló.
"Haruka… Haruka" decía aferrándose más a la chica. El llanto parecía un río siguiendo el camino de sus mejillas para llegar al mar que se formaba lentamente en la vestimenta de la niña, "Estábamos tan preocupados por ti. Temíamos lo peor… Haruka"
¿Temer lo peor? ¿De qué hablan estas personas? ¿Por qué me abrazan así? ¿Porqué siento tanta tristeza pero a la misma vez amargura? ¿Lo que siento hacia ellos es odio? ¿O es otra cosa? Muchos sentimientos se están mezclando en mi interior.
"¿Quiénes… son ustedes?" al escuchar aquellas palabras, el hombre y la mujer se separaron de ella y se miraron consternados.
"No puede ser… no nos recuerda" decía la señora antes de empezar el llanto nuevamente.
"Tranquila, Shizuho" la reconfortaba el hombre, "Hay que darle tiempo, seguro nos recordará"
"Junichi… hubiera sido mejor llevarla al hospital" mientras hablaba, la mujer colocó ambas manos en su cara y siguió con el llanto, "Era tan solo un simple golpe en la cabeza, debimos de haberle puesto más atención"
¿Golpe? ¿De qué habla esta mujer? ¿Acaso por ese golpe habré estado dormida? ¿Por qué no puedo recordar nada? Tengo el sentimiento de que debo de hacer algo importante… o más bien, que estaba en proceso de hacer algo importante… importante para mí y para alguien. Y ese nombre… Junichi… suena tan familiar.
Aun sumida en sus pensamientos, ignorando el sufrimiento de ambos individuos, se acerca a un espejo que se encontraba cerca a unas vitrinas que daban a la terraza de su pequeña habitación. La pareja de casados la observan caminar lentamente hacia el objeto y en eso la muchacha se detiene con los ojos bien abiertos para al final terminarse tocando la cara con desesperación y caer arrodillada al suelo, rendida.
Rubio. Mi cabello es rubio. Ya recuerdo. Ya entiendo. Haruka. Estoy en una prueba para que el Digivice me acepte y así poder ayudar a Lalamon. Esta es mi prueba. Kioku Kurumizawa no existe en este mundo. La que existe es Haruka Yamada. ¿Pero, por qué están preocupados por mi? Actualmente vivo con ellos en la realidad y no me tratan amablemente. No establecemos conversación alguna.
"¿Haruka? ¿Hija, estás bien?" Shizuho Yamada estaba que llamaba a la niña que estaba en shock tras ver su imagen. La madre intentó acercarse, más tranquila luego de tanto llorar, y le extendió la mano para ser bruscamente rechazada por la chica.
Kioku le había dado un manotazo en la muñeca y se levantó alterada.
"¡No me llames hija!" gritó desesperada, "¡No soy tu hija! ¡No soy Haruka!"
"¿Haruka?" Shizuho había entrado en crisis maternal al escuchar aquello, "¿Qué te sucede, Haruka? ¿Por qué no te acuerdas de nosotros?"
"Shizuho, por favor" Junichi había aparecido al lado de su esposa y la sujetó de los hombros, "Deja de presionarla, acaba de despertar y todo es nuevo para ella. Hay que dejarla y se recuperará. No la fuerces"
¿Junichi se está preocupando por mi? ¿En dónde me he metido? ¿Qué tipo de prueba es esta? ¿Que pretendía Tenshi al mandarme a este lugar? Me dijo que era en lo más profundo de mi corazón, pero ¿en dónde está exactamente mi corazón?
"¡Tú!" gritó Kioku, acercándose violentamente y jalando de la camisa a su supuesto padre para así tenerlo cara a cara, "¡Tú me quitaste todo! ¡No tienes porqué fingir esa amabilidad ni ternura paternal! ¡Ustedes me abandonaron! ¡Luego volvieron y me arrebataron de mi nueva familia, los Kurumizawa! ¡Ustedes adoptaron a Kioku de vuelta, no a Haruka!"
Sin saber qué hacer, Shizuho sujeta a Kioku por la espalda y la separa de su padre. Bruscamente y con torpes movimientos, empieza a mover los brazos y a patalear intentando zafarse. Gritos y lágrimas se mezclaban en el ambiente, para que al final, ella terminara sola dentro de la habitación y los dos adultos fuera.
xXx
Recostada en la cama y mirando fijamente el techo, Kioku empieza a recordar las palabras de Tenshi.
¿Prueba? ¿Qué clase de prueba?
Será impuesta por mí. Esta la llevas dentro, en lo más profundo de tu corazón. Ahí es en donde se encuentra oculta. Si la llegas a pasar, serás capaz de aceptar a tu verdadero yo y así sacar a relucir tu gran potencial. Por más doloroso que sea afrontar la verdad, sé que lo lograrás. No debes de dejarte llevar por tus impulsos ni dejarte manipular por tu pasado, hija de la franqueza.
¿En lo más profundo de mi corazón?
"La gran pregunta es… ¿en dónde está mi corazón?" dijo en voz alta mientras extendía su mano al techo, "Si se supone que esta prueba está dentro de él… ¿significa que estoy dentro de mi corazón? ¿Enfrentar la verdad? ¿Acaso eso quiere decir que estoy enfrentando algo que niego?"
Da media vuelta para darle la espalda a la puerta y observa los cuadros mientras se cubría con la sabana. Las cortinas que cubrían las vitrinas indicaban por su color que el atardecer se acercaba y aves podían ser oídas. Un suspiro se escapó de sus labios y cierra los ojos lentamente.
"Esto no es lo que yo quería… ¿qué clase de realidad es ésta?" forzando el sueño, continua discutiendo consigo misma, "Esta debe de ser la prueba. Ser capaz de admitir que alguna vez deseé algo así o quizás… solo quizás… ser franca conmigo misma y aceptar que siempre voy a cargar con la sombra de los Yamada por más que me hayan abandonado y luego recuperado"
"¿Hermana?" una voz acababa de irrumpir su monologo y la hizo saltar de la cama.
En eso, su escenario había cambiado a una habitación compartida. Se jaló el cabello y notó que era verde. Las coletas rojas no se encontraban en su cabello y se percató que ya no llevaba el pijama.
Un chico mayor que ella por tres años se encontraba frente a ella, de cabello verde oscuro y ojos ambarinos. La miraba preocupado y le tocó la frente. Avergonzada y creyendo que era una ilusión, no hizo nada para detener aquél acto.
"Nozomu…"
"¿Qué tienes? Parece como si hubieras visto a un fantasma…" ahora era el turno de Kioku en llorar.
Al ver a su hermano frente a ella, lo primero que hace es abrazarlo y dejar que el río fluya por su rostro. Abriendo la boca para soltar sus sollozos, se pegó al cuerpo del chico mojando toda su ropa.
"Oye…"
Sin entender que sucedía, Nozomu se agacha para estar a su nivel y la abraza fuertemente para darle seguridad. Esa acción provoca que el llanto se intensifique. El chico cerró los ojos y esperó a que terminara de desahogarse al sentir que la respiración de su hermana sonara más pasiva.
"¿Te duele algo? ¿Te lastimaste? ¿Tuviste un mal sueño?" le preguntaba cuando el volumen de su voz bajó.
Aún abrazándolo, Kioku niega.
Nozomu… hermano… hermano… pensé que no te volvería a ver… hermano.
"Hmm, ¿entonces qué pasa? No es posible que llores por llorar. Algo te debe de estar pasando" le decía mientras le acariciaba la cabeza.
"No, no es nada…" logra responder Kioku alejándose aún arrodillada y secándose la cara con sus mangas.
"¡Ajá! Definitivamente sí pasa algo. Leí en una revista que cuando las mujeres dicen 'no es nada' es que en verdad sí sucede algo, pero por su forma de ser son más indirectas. Soy ahora todo un experto en ese tema" al final agregó una pequeña risa.
"Creo que tuve un mal sueño…" le dijo, confundida, "Te extrañé"
"¿Extrañarme? Pero si me ves todos los días" respondió Nozomu, incluso más confundido que su hermana.
"¿Todos los días?"
"Uh, ¿sí?"
"Espera…" con eso dicho se levanta y prosigue, "Los Yamada…"
"¿Yamada?" inquiere Nozomu, sin entender, "¿Quiénes son los Yamada?"
¿No sabe de los Yamada? Todo esto se ve tan real, nada se ve falso… ¿acaso todo habrá sido realmente un mal sueño? ¿Absolutamente todo? ¿Hasta el Digimundo?
Luego de la pregunta de su hermano, alguien toca gentilmente la puerta para luego abrirla. Una mujer de corto cabello lila y ojos ambarinos se manifiesta por detrás. Llevaba un mandil puesto y un delicioso aroma podía ser olido detrás de ella.
"Ami…" suelta Kioku sorprendida en voz baja, haciendo que su hermano la siga mirando.
"Al parecer despertaste, Kioku" con una sonrisa imborrable del rostro, Ami Kurumizawa se adentra a la habitación, "Cuando llegaste de la escuela te quedaste dormida, ya casi es hora de cenar"
Observando la inseguridad de su hermana, Nozomu decide hacer algo, "Mamá, creo que algo se te quema"
En aquél momento, una pequeña nube negra se hace camino a la habitación causando que la madre olfateara el ambiente y se asustara, "¡Oh, Dios! Tienes razón. Voy a tener que matar a papá. Le dije que moviera la cacerola"
Con eso dicho desaparece dejando a los dos solos. Nozomu se acerca más a su hermana y le coloca su mano izquierda en el hombro derecho ya que es zurdo.
"Oye…"
"Hasta Takeharu está aquí… todos…" Kioku seguía confundida y no notó que su hermano le quería hablar.
"Oye…" vuelve a decir sacudiéndola un poco, "¿Porqué llamas a nuestros padres por sus nombres? Es muy raro en ti"
"Nuestros… padres…" saliendo de su pequeño trance, mira directamente a su hermano.
Es cierto, Ami y Takeharu Kurumizawa son mis padres. Todo fue un mal sueño. Sigo viviendo con Nozomu y los demás. Todo fue un mal sueño. Inclusive el hecho que los Yamada me reclamaran.
"Hermano… ¿qué día es hoy?" ignorando su pregunta, Kioku deja de mirarse las manos y aún algo extrañada, mira a su hermano.
"¿Hoy?" mirando su reloj, el cual contaba con una función calendario, responde, "Es el doce de Octubre"
Claro, era doce de Octubre cuando me fui al Digimundo con Mizu, pero ahí era el mes de Invierno... y nos encontramos en otoño. El tiempo fluye diferente, pero todo era un sueño. Además es técnicamente imposible… fue un mal sueño.
"¿Doce de Octubre?" con eso dicho, lo sujeta de ambos hombros, "¿Tenía algo que hacer hoy?"
Extrañado, le responde, "Sé que hay un concierto de algo que a ti te gusta, pero…"
"¿Concierto de qué?" exaltada, prosigue acosándolo con el rostro.
"YMH Dream, o algo así"
Al escuchar aquello, Kioku suelta a su hermano, "¿Y les he dicho algo de que voy a ir?"
"Si fueras sería algo imposible, después de todo el concierto es en Tokio. ¿Recuerdas ese lugar donde solíamos vivir? Es en Odaiba. Ahora estamos en Okinawa, no puedo creer que lo hayas olvidado… y eso que ya llevamos dos meses viviendo aquí"
¿Okinawa? ¿Estoy viviendo en Okinawa con mi hermano y los demás? ¿Todo fue un mal sueño?
xXx
Ami, Takeharu y Nozomu Kurumizawa se encontraban cenando amenamente en el comedor mientras que Kioku miraba su plato, decaída. Su hermano la miraba de vez en cuando, preocupado por su estado. Desde que le dijo que vivían en Okinawa se había puesto así.
"¿Te sientes mal?" le pregunta su madre.
"¿Ah?" dejando de mirar el plato, Kioku levanta la cabeza y mira a Ami, "Estoy bien, de veras. Es solo que no tengo mucha hambre"
Este tipo de realidad está bien. Vivo con mi hermano. Tengo una familia feliz. Personas que me quieren y aprecian.
"Pero, ¿acaso no es tu plato favorito? El salmón" habló su padre, intercambiándose miradas con la mamá.
"Sí, lo es. Debe de ser porque me desperté hace un rato. El salmón de mamá siempre es delicioso" con eso dicho, le da un bocado, "Que delicia, hace tiempo que no comía algo así"
"¿Hace tiempo?" tan perspicaz como siempre, Nozomu vuelve a tomar noción de la reacción sobre el tiempo con su hermana, "Comimos la semana pasada"
"Ahh…" avergonzada, Kioku se apena, "T-Tienes razón…"
Su hermano simplemente se le queda mirando, con altas sospechas de que algo no iba bien. Eventualmente terminaron la cena, lavaron los platos y ambos padres se fueron a una reunión que tenían esa noche, dejando a los dos hermanos en la sala viendo televisión. El pequeño departamento en el que vivían tenía vista al mar y la gran ventana que daba a él le provocaba un poco de miedo en las noches debido a la luz de la luna.
Bostezando, Nozomu rompe el silencio, "¿No tienes sueño, hermana?"
"No…" responde ella, con el control en mano cambiando de canal en canal, "Debe de ser porque he dormido mucho"
"No querrás ir mañana tarde a la escuela, debes de acostarte temprano" la resondra de buena manera quitándole el control.
"Ah, cierto… la escuela"
Me había olvidado por completo de cómo es llevar una vida tan ordinaria. Mi sueño era más real de lo que pensé. Digimundo… hechiceras… inclusive Lalamon, era tan real. Para que apareciera Mizu debo de extrañarla mucho. Y esas personas que nunca había visto… enamorarme del señor Kamiya, conocer al hermano del señor Takaishi…
Grácilmente, Nozomu apagó el aparato y guió a su hermana a la habitación compartida. Él se subió al camarote y ella se echó en la parte inferior. Con las luces apagadas, ambos intentan dormir.
"Buenas noches, Kioku"
"Buenas noches, hermano"
Sería sorprendente poder dormir automáticamente luego de decir buenas noches... ahora tengo miedo de despertar y creer que todo esto también es parte del sueño.
Pero un fuerte y brusco movimiento le irrumpió los pensamientos. La tierra se movía bruscamente y los cuadros de la habitación empezaron a saltar. Nozomu, saltó del camarote al piso de madera y abrió la puerta de la habitación.
"¿Pero qué sucede?"
"¡Es un temblor, hermano!" gritó ella, asustada acercándose.
"Esto es mucho más fuerte que un temblor… creo que es un terremoto" con eso dicho coge las llaves y empieza a abrir la puerta del departamento, "Hay que evacuar rápido, estamos frente al mar"
Ignorando a su hermano mayor, Kioku se acerca a las vitrinas y las corre, adentrándose a la terraza, "No puede ser…"
"¡Kioku! ¡No seas así de imprudente, apúrate que solo hay quince minutos, no hay que esperar a la alarma de tsunami!" rápidamente, el hermano acudió a su lado e intentó jalarla mientras el movimiento telúrico bajaba de intensidad para al finalmente acabar. Tras abrir los ojos, estaba a punto de gritarle a la niña, pero en eso ella habló.
"Eso… ¡Eso es un Digimon!" casi colgando del borde de la terraza, Kioku Kurumizawa observaba a un Seadramon, "Esto no fue un simple movimiento… fue un Digimon"
¿Qué significa todo esto? ¿Acaso no fue todo un sueño?
"¿Hermana?" ignorando las palabras de la niña, Nozomu se encontraba confundido hasta que levantó la cabeza y vio, para él, un monstruo, "¿Qué demonios… es esa cosa?"
Ignorando a su hermano, Kioku prende el televisor al canal de noticias y observa que hablaban sobre el reciente terremoto sentido en toda la isla de Okinawa, y se veían imágenes de distintos Digimons que ella nunca había visto, solo llegó a reconocer a uno.
"Ese es un Kuwagamon… ¿qué hacen en el mundo real? Pensé que todo había sido un sueño"
"Hermana…" Nozomu se encontraba detrás de ella, atontado por lo que sucedía.
"Hermano…" Kioku se había olvidado por completo de su presencia
"El NOAA confirma que no hay alertas de Tsunami en esa región. Lo que sí se recomienda es que si se vive en edificio, salir lo más rápido posible ya que se esperan posibles réplicas de igual o mayor poder" informaba un reportero. A su lado se encontraba el Seadramon y parecía hacer caso omiso de él.
"Hay un Digimon a sus espaldas y no lo nota… ¿qué está sucediendo?" tras decir eso, las luces del edificio en el que viven se apagan, causando que ambos hermanos no sepan más noticias sobre lo que ocurría.
Nozomu caminó lentamente hacia una repisa y prendió una linterna, "Hermana… ¿tú también puedes verlos?"
"¿Huh?" aquella pregunta ocasionó que la temperatura de su cuerpo bajara.
"¿Puedes ver a esos monstruos?" el silencio se hizo más notorio y Kioku se ponía nerviosa.
"Verás, hermano… yo…" pero no pudo llegar a completar su oración ya que el Seadramon que, había desaparecido por un momento, había vuelto a aparecer y golpeó bruscamente con su cola el edificio, causando que ambos adolecentes salieran volando a la puerta principal.
Ágilmente, Kioku se pone de pie aprovechando que su hermano ya había abierto la puerta, "¡No me sigas, hermano!"
xXx
Torpemente, Kioku llegó frente al Seadramon y verificó que nadie podía verlo. Había personas evacuando y ella era la única que se adentraba al océano. Nadie intentó detenerla ya que estaban más preocupados por su bienestar.
"No hay duda… es un Digimon… ¿entonces esto significa que lo que estaba viviendo es parte de la prueba? Pero mi hermano no se veía falso"
"¡Kioku!" a lo lejos, la voz de Nozomu podía ser escuchada, causando que la chica volteara.
"¡Te dije que no me siguieras!" le grita ella, furiosa.
"¡Sería una brutalidad de mi parte no seguirte con este monstruo! Soy tu hermano mayor. ¿Cómo sabes cómo se llaman estas cosas?"
"Hermano…" pero nuevamente es interrumpida ya que el Seadramon los atacó causando que caigan rendidos en la arena de la playa en plena noche, cuando ya todos habían evacuado causando que se encuentren completamente solos.
Luchando contra los dolores de sus cuerpos, ambos hermanos se levantaron, pero Kioku se encontraba dentro de una crisis mental.
"Esto no puede estar pasando… pensé que todo había sido un sueño… si no hago algo…moriré… y no podré ayudar a Lalamon… le habré fallado a ella… y a Tenshi… y a Mizu… y al Digimundo… le habré fallado a todos"
"Por más que esto pueda ser un sueño, ¡tú eres real para mí!" su hermano la abrazó, tratando de darle apoyo, "No entiendo lo que está sucediendo, no comprendo nada de lo que estás hablando… para mí esto también es un mal sueño. Ambos nos encontramos soñando"
"Hermano…"
"Yo también extraño esa época en la que vivíamos juntos, con papá y mamá. Al principio creí que era verdad, pero hace un momento recordé que ya no vivías con nosotros. Cuando te veía confundida, me llenaba de inseguridad. Ambos extrañamos nuestra antigua vida… pero debemos de afrontar nuestra realidad. Las cosas pasan por algo y si dices que este sueño es una clase de prueba que involucra a estas criaturas… por algo debe de ser que me trajeron desde mis sueños hasta aquí, hermana"
"Pero no hay nada que pueda hacer… si no me acepto a mi misma… moriremos" seguía repitiendo ella.
Nozomu la soltó por un momento, causando que la chica volteara a verlo. Él empezó a rebuscar en sus bolsillos y sacó las dos bolitas rojas que usa para sujetarse el cabello.
"¿Podrías darte media vuelta? Las encontré cuando te despertaste, déjame ponértelas"
Con un silencio como respuesta, Kioku dejó que su hermano le acomodara el cabello, dejándola tal y como fue por primera vez al Digimundo.
"No le temas a nada, Kioku. Yo sé que eres fuerte. Las cosas pasan por algo. Debes de dejar de vivir en el pasado y añorar por él. Vive tu presente, disfruta la realidad que vives ahora… si no fuera por tu presente actual, es muy probable que no hayas podido conocer a personas que conoces ahora"
"Lalamon…todos…" lágrimas fluían de sus mejillas.
"¡Debes de creer en ti misma!"
En pleno silencio, Kioku se aleja de su hermano y va corriendo hacia el Seadramon. El Digimon, viendo que un oponente se le acercaba con deseos de lucha, se prepara para pelear, no sin antes escuchar lo que la joven de cabello verde y prendedor rosa tenía que decir.
"Yo ya no le tengo miedo a nada. Es tiempo de que sea franca conmigo misma… ¡acepto mi realidad actual!"
Un destello provino del cielo a las manos de la niña, y en sus palmas se manifestó el Digivice color celeste.
"¿Qué fue eso?" dijo Nozomu a lo lejos, intentando acercarse a su hermana menor.
Una fuerte ventisca se hizo camino, haciendo que sus ropas volaran. Kioku se aferró fuertemente al Digivice y lo observó con deleite, orgullosa de sí misma, agradeciendo a su hermano en sus pensamientos.
Nozomu… si no fuera por ti, es muy probable que me haya dado por vencida y olvidará mi franqueza. Lalamon… si no fuera por ti, no tendría razones para volverme una persona más fuerte. Mizu… si no fuera por ti, nunca hubiera ido al Digimundo y tampoco hubiera tenido estas maravillosas experiencias que me ayudan a madurar… gracias a todos.
El cuerpo de Kioku comenzó a iluminarse junto al Digivice, provocando que el Seadramon no pudiera ver nada y retrocediera con temor. Nozomu se acercó más a Kioku, pero aún así, el Seadramon no se rindió fácilmente y con su cola intentó sujetar a la niña, pero falló en el intento.
"¡Hermano!" Nozomu se encontraba siendo asfixiado por el Digimon.
Ahora que lo pienso ¿por qué nos ataca? ¿Acaso superarlo será parte de la prueba que me dejó Tenshi?
"¡Deja a mi hermano en paz, el no tiene nada que ver en esto!" recordando que Aya le había enseñado magia básica, Kioku intentó manifestar la nube de sus manos, pero esta no apareció, "¿Pero por qué? Ya no tengo poderes…"
Ya he sido aceptada por el Digivice, pero… ¿por qué no salgo de aquí? ¿Debo de hacer algo más? A este paso, Nozomu puede morir en sus sueños.
Sin pensarlo dos veces, con una simple rama de buen tamaño, Kioku va corriendo al Digimon para que soltara a su hermano. Violentamente empieza a darle con la madera en su cuerpo, lo más duro que puede sin importar los daños que le pueda ocasionar. Molesto, el Seadramon suelta a su víctima y su cola va directo al cuerpo de la niña. La cual sale volando por los aires.
"¡Hermana!" grita sin poder hacer nada Nozomu, corriendo a ver si la puede atrapar al caer.
Lalamon… perdóname… al final fui un fracaso…
"¡No eres un fracaso, Kioku!" una voz que no escuchaba desde hace mucho hace que la niña regrese a la realidad. Una voz muy familiar.
"¿Lalamon…?" aún teniendo el Digivice en la mano, este emitió un fuerte destello nuevamente.
Una lluvia de estrellas se abrió en el cielo.
Nozomu, sin notar aquél cambio sobrenatural, logra atrapar a su hermana en los aires, "¿Estás bien?"
"Me pareció escuchar la voz de Lalamon" tratando de salir de sus brazos, ambos observan las estrellas caer. El Seadramon se distrae con eso y Nozomu vuelve a hablar.
"¿Lalamon?" al levantar su cabeza, logra observar que algo diminuto caía del cielo, "¿Qué es eso?"
"¡Lalamon!" grita Kioku, dirigiéndose al lugar en dónde caía su amiga.
"¡Kioku! ¡Lo logré! ¡Te encontré!" la pequeña Digimon flota lo más rápido que puede para llegar a su camarada y reunirse en un abrazo emotivo.
Sin comprender qué sucedía, Nozomu se queda atrás, sonriendo al ver a su hermana feliz.
"No vuelvas a luchar sola, somos un equipo, Kioku ¿Recuerdas?" le dice Lalamon.
"Tienes razón, somos un equipo"
"¡Unidas lograremos superar y derrotar al enemigo!"
"¡Sí!"
Nuevamente el brillo apareció consumiendo el cuerpo de Kioku y Lalamon. La pantalla del Digivice se volvió verde y números aparecieron en ella. Con los ojos cerrados y ambas manos en el pecho, Kioku los abre lentamente, luego de prepararse mentalmente para decir las palabras que tanto añoró.
"Lalamon… digievoluciona…"
Cambiando de forma, Nozomu se quedaba asombrado por el repentino suceso y determinación de su hermana menor.
"Lalamon digivolves a… ¡Sunflowmon!"
"Lalamon… es ahora un girasol gigante" soltó el hermano, aún sin comprender lo que pasaba.
"Lalamon…" Kioku se encontraba exhausta y cae arrodillada a la arena, pero Sunflowmon la carga con sus largos brazos.
"Ya no soy Lalamon. Ahora soy Sunflowmon"
"Sunflowmon…"
Desde ahí las cosas se pasaron rápido. Sunflowmon acabó con el enemigo con gran velocidad y el ambiente empezó a romperse como una ventana que acaba de ser golpeada con un balón de fútbol.
"¡Hermano! Ven conmigo..." estirando su brazo, Kioku aguantaba sus ganas de llorar.
"Kioku... ¡tienes que irte! Este encuentro no fue por casualidad... estoy seguro que nos volveremos a ver y así... podremos hablar como solíamos hacerlo. Vas a poder contarme sobre esto... sobre esta aventura que estás teniendo. Quizás... quizás hasta podría formar parte de ella, quién sabe..." intentando sonreir, Nozomu ocultaba su dolor.
"¡No quiero dejarte!"
Aún sobre Sunflowmon, Nozomu y Kioku se dirigen su último adiós, el cual fue una fuerte separación. El corriendo para alcanzarla y ella siendo llevada por la blancura de su corazón.
Cueva
"Lalamon desapareció de la nada…" Gabumon se encontraba atónito.
Matt simplemente no tenía palabras, todo sucedía muy rápido, primero la niña y luego el Digimon, pero antes de que por lo menos pueda abrir la boca para respirar, un resplandor apareció en la cueva.
"¡Ya regresé!"
Al abrir los ojos Matt y Gabumon observan a Kioku encima de Sunflowmon, saludándolos y mostrándoles su Digivice con un signo de victoria.
"Lalamon… digievolucionó" soltó Gabu.
"Al parecer, la suerte está de nuestro lado" terminó Matt.
"Todos súbanse, hay que salir a la superficie y encontrarnos con los demás" dice Kioku mientras que su Digimon los hacía subir.
Lo que ahora me pregunto es… ¿porqué ya no puedo usar magia? Aya debe de tener la respuesta. Espero que no se moleste por tener un Digivice. Y Nozomu... cuanto anhelaría que en verdad formaras parte de esta aventura pero... aquello no se volverá realidad. Regresaré a ti, y hablaremos mucho. Mucho pero mucho. Es ahí cuando por fin podré ser franca conmigo misma y decidir. Seguir viviendo como Kioku Kurumizawa... o como Haruka Yamada.
