Hola, muchas gracias por su apoyo a todos, ya sea que dejes o no comentarios, de igual manera se te agradece. Pero me encantaría que opinaran más, sin duda estoy agradecida enormemente por las que me comentan desde el inicio de la historia y las nuevas que han ido anexándose. Pero me gustarían escuchas las opiniones de los demás. Sin más que decir les dejo el siguiente capítulo, el cual disfrute escribir, espero que de igual manera ustedes les pase lo mismo, saludos y nos estamos leyendo.
Nota: al final del capítulo respondo a los comentarios. *o*
Advertencia:
Se trata de una historia de Universo Alterno.
Disclaimer: El universo Inuyasha, ni ninguno de los personajes me pertenecen.
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Capítulo 25: Tregua.
— ¿Qué fue lo que paso? —Cuestionó Shinki jugando con un mechón de su cabello.
—Siento traer malas noticias—Dijo Miroku.
Ambos se encontraban en medio del bosque a altas hora de la noche, el demonio Ogro permanecía tranquilo recostado sobre un tronco; Miroku por su parte se encontraba indeciso, no sabría cómo tomaría aquella noticia, si había aprendido algo, en estos últimos años que había sido criado por él, es que era muy impredecible.
—No te guardes nada Miroku, dime—Exigió saber el pelirrojo.
—Bien, en primer lugar el clan de los cuervos ya sabe que Kagome es la portadora de la perla de Shikon—realizó una pausa para analizar la expresión del demonio al ver que nada cambiaba prosiguió—En segunda, enviaron a los tres hijos de Kuno a secuestrarla.
—Supongo que no lograron su cometido—Afirmó.
—No solo no lograron su objetivo, sino que fueron destruidos, bueno mejor dicho se convirtieron en cenizas—Dijo enfatizando sus últimas palabras.
— ¿Dónde se encontraban los nuestros? —Cuestiono tranquilamente.
—Eso es otra cuestión, antes de atacar a Kagome y sus amigos, asesinaron a los nuestros.
La expresión del demonio pelirrojo se transformó, pequeñas arrugas se presentaron en su frente, indicando su molestia por dicha noticia. Miroku guardo silencio a la espera de que le indicaran proseguir con su narrativa.
— ¿Qué más ocurrió?
—Uno de los atacantes, se fue en contra de la hermana embarazada de la chica, saliéndose de control todo.
— ¿Y su espada?
—En medio de la pelea, la perdió.
—Esto nos da una gran lección, ella aún no controla su poder, lo cual perjudica mi plan.
—Sugiero, posponer unas semanas más tu plan y ayudar a la chica—Indicó Miroku—Según lo que me narro Sesshomaru, ella desintegro a los tres, uno tras otro.
— ¿Daño a alguien más?
—No, pero su hermana y cuñado, ya saben su identidad.
—Eso es lo de menos, creo que lo mejor es llevarla ante Midoriko.
El chico miro con asombro al demonio, el cual miro hacia el cielo, admirando por unos segundos la luna, para después volver su mirada hacia él.
—Es primordial que ella aprenda a controlar sus poderes y no hay lugar mejor, que la cueva sagrada—Confesó el pelirrojo.
—De acuerdo, nuestra informante conoce muy bien ese lugar—Informo el monje con una sonrisa.
El demonio pelirrojo no pudo pasar por alto aquella recién sonrisa por parte de su pupilo, hacia el recién nombramientos de la chica, la cual trabajaba como su informante dentro del palacio.
—Aquella chica ha ayudada mucho a nuestra causa, agradécele de mi parte.
—Lo hare, ¿Cuándo partimos?
—Primero habla con la chica, yo iré personalmente por Kagome—Dijo Shinki—Nos vemos en la entrada de la aldea de los exterminadores en dos días.
El chico afirmo con la cabeza y acto seguido salió corriendo de ahí, el demonio pelirrojo miro hacia el palacio imperial.
—Esto te dará tiempo de pensar en tu próxima jugada Fumiko, ya que te daré unos días de tregua.
Al mencionar esto, el demonio dio un último vistazo al palacio, el cual se encontraba cercado por diversos guardias, le dio la espalda y salió gran velocidad rumbo a las tierras del oeste; No podía ni siquiera imaginar por lo que estaba pasando aquella pequeña miko, la cual de seguro estaba envuelta en un mar de lágrimas por haber matado a tres demonios.
Mientras corría a gran velocidad, recordó cuando mato a su primer enemigo, era muy joven y por varias noches no pudo conciliar el sueño, ya que tenía pesadillas e incluso alucinaciones con ellos. Pero con el paso del tiempo, aprendió a que hay personas en el mundo que merecen morir, un claro ejemplo era aquella mujer que una vez amo.
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Hina se encontraba cargando una charola, recorría con gran velocidad, pero no la suficiente para que no se callera lo que llevaba. En su rostro pecoso se podría distinguir la preocupación, al doblar en uno de los pasillos, se encontró con el demonio ambarino, el cual le indico que le diera la bandeja, a lo cual la chica se negó rotundamente.
—Mi señora no quiere ver a nadie —Informo la chica.
—Solo quiero saber su estado—Indico el demonio—créeme, yo no soy el enemigo.
—Ha estado durmiente, solo despierta para comer y bañarse—Comento la chica preocupada—Ya son dos días, que esta de esa forma, no quiere hablar con nadie.
—Hazle saber que estoy pendiente de ella.
La chica afirmo con la cabeza y siguió su camino, dándole una última mirada al atractivo demonio, siguió con su misión, llevar a toda costa el desayuno de su querida señora; desconocía lo que había ocurrido, pero cuando fueron por la revisión de la hermana de Kagome, ellos habían regresado ya muy tarde, la miko se encontraba salpicada de sangre y yacía, desmayada, en los brazos del demonio ambarino.
Todos en la mansión se preocuparon de sobre manera, por su parte Kikyo e Inuyasha se encontraban bien, uno que otro herida, pero al fin de cuentas bien. Al pedir una explicación, el mayor de los hermanos Taisho, menciono que habían sufrido un accidente con el carruaje y que unos ladrones quisieron robarles. Inuyasha afirmo aquella historia, por lo que no les quedo de otra, que aceptar dicha explicación.
Cuando la chica despertó en medio de la madrugada, comenzó a gritar, preocupando a sus doncellas, las cuales avisaron inmediatamente a Toga y su esposa, quienes al ver el estado de la chica decidieron llamar a un sanador, el cual tuvo que sedarla, desde eso ella habían estado bajo los efectos de aquella medicina.
— ¡Hina apresúrate! —Exclamo Kanabe desde la puerta.
La joven pelirroja se introdujo a la habitación, mientras que su compañera cerraba la puerta detrás de ella. Observo como la chica, se encontraba sentada en la cama, su cabellera negra estaba algo desarreglada y aun llevaba su yukata blanca, por su frente corrían pequeñas gotas de sudor.
— ¿Hace cuánto que despertó? —Cuestiono a su compañera en voz baja.
—Recién, no ha gritado, pero parece que aún está bajo los efectos del medicamento.
La doncella dejo sobre la mesa la bandeja y con sumo cuidado se sentó en la cama, a un lado de la pelinegra, la cual permanecía con la mirada perdida.
—He traído el desayuno, son sus favoritos, panques con fresa.
La chica no contesto, solo permaneció sentada con la mirada perdida.
—Me he encontrado con el joven Sesshomaru.
La expresión de la sacerdotisa no cambio en lo absoluto, la joven doncella al no ver ninguna clase de cambio, opto por dejar de lado el tema.
—Dijo que se encontraba al pendiente de usted.
La mente de la chica no estaba en Sesshomaru, si no lo ocurrido hacía ya dos días, cuando mato a los tres demonios del clan de los cuervos, aquella sensación de ser invadida por un gran poder, volvía una y otra vez; descubrió que al dormir aquel sentimiento desaparecía, para su suerte no había soñado, por lo que busco refugio en el sueño. No quería ver a nadie, no sabría cómo mirarlos, sentía que había decepcionado a todos. La mirada de decepción de su querida hermana, permanecía en su mente.
— ¿Cómo está mi hermana? —Cuestiono de pronto la chica, haciendo que ambas doncellas le prestaran atención.
—Ella está bien, en lo que cabe, puesto que en los últimos días sus contracciones han aumentado, ya han llamado a la partera.
— ¿Él bebe está bien?
—Sí, los dos están bien—Informo Kanabe.
Kagome se levantó de la cama y se dirigió al baño, ambas chicas la siguieron, curiosas por saber que era lo que pretendía. La bañera estaba completamente llena, pero el agua estaba fría, la sacerdotisa se deshizo de su ropa rápidamente y se introdujo en ella. Las dos doncellas miraron con asombro como la chica comenzaba a tallar su piel, cuando en ocasiones pasadas, ellas eran la que hacían el trabajo, puesto que la chica ni se movía.
— ¿Está bien la temperatura del agua? —Cuestiono Hina.
—Sí, necesito que este helada—Indico la chica siguiendo con su labor de tallar su cuerpo.
—Amaneció sudada, ¿Se encuentra bien? —Indagó Kanabe.
—No me encuentro del todo bien—Dijo con la voz tranquila.
—Sabe que cuenta con nuestra ayuda—Indico Hina.
—Comprendo, pero hay cosas que están mejor así, por su seguridad es mejor que no sepan más.
—Pero señorita…
—Apenas termine, desayunare y volveré a la cama, ustedes son libres de hacer lo que quieran, solo déjenme dormir.
Ambas chica no tuvieron otra opción y salieron del cuarto de baño, mirándose entre sí, desconcertadas por la actitud de la chica, la cual al menos ya comenzaba a conversar.
—Creí que al mencionarle sobre el joven Sesshomaru, ella me pediría que lo llame—Confeso Hina en un susurro.
— ¿Crees que él tiene algo que ver con lo que paso? —Cuestiono Kanabe.
—Claro, como explicas que solo ellos tres fueron, pero al regresar el joven Sesshomaru cargaba en sus brazos a la señorita—Indico Hina.
—Ambas sabemos que ellos tiene una atracción, la cual en todos los sentidos es incorrecto, ya que ambos están casados.
—Eso es lo de menos, recordemos que esos matrimonios fueron arreglos, ellos realmente se aman.
—A lo mejor algo paso, lo cual afecto mucho a la señorita, por eso ha decidido aislarse de todos.
Ambas analizaron la situación, pretendiendo establecer un plan, para que la joven regrese a como era antes.
—No podemos hacer nada, solo permanecer a su lado y obedecer—Confeso Kanabe.
—Comprendo tu punto, pero no está de más hablar con el joven Sesshomaru—Dijo Hina.
—Estás loca, no podemos involucrarlo.
—Al contrario, bueno si no quieres yo lo hago sola, creo que él puede solucionar todo esto.
Kanabe observo como Hina se retiraba de la habitación, aquella pequeña chica pecosa era muy tenaz.
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Inuyasha se encontraba de pie, frente a la habitación de Sesshomaru, quien se encontraba regresando. Sus miradas se cruzaron, comprendiendo el porqué de su visita, el mayor abrió la puerta y dejo que el hanyu pasara. Ambos se sentaron en una pequeña mesa blanca.
— ¿Cómo se encuentra tu mujer? —Cuestiono el demonio.
—Sus contracciones han aumentado, en el transcurso de la tarde la partera vendrá.
— ¿Supones que hoy debe nacer tu cachorro?
—Sí, presiento que así será.
—Puedo suponer, ¿Qué quieres una explicación de lo que paso hace dos días?
— ¡Desde luego que sí!
—En otro tiempo, ni siquiera permitiría que estuvieras dentro de mi habitación—Indico Sesshomaru—Pero me temo que he cambiado.
—Kagome tiene un poder sin igual, no me refiero al que vi hace dos días—Puntualizo Inuyasha—Si no que ella tiene el don de poder cambiar a las personas.
—Eso no lo cuestiono.
—He venido porque necesito que me explique, ¿Desde cuándo sabias de sus poderes?
—Sucedieron muchas cosas entre nosotros, pero lo supe desde el día que la tome como mi aprendiz.
—No soy nadie para cuestionarte sobre tu relación con ella, pero estamos decepcionados.
— ¿Estamos?
Inuyasha se colocó de pie y camino hacia la ventana más próxima, admirando por unos minutos los árboles, para luego volver sus ojos dorados en su hermano.
—Kikyo y yo estamos decepcionados, no confiaron en nosotros.
—Acordamos que lo mejor era no decirle a nadie.
—Entiendo que quisiste protegerla, pero Kikyo no ha parado de llorar por ello.
—Kagome es fuerte, podrá superar todo.
—El poder de la perla es muy fuerte, el alma de Kagome es fuerte pero, me temo que sus sentimientos sean los más afectados—Menciono el hanyu—En la batalla hace dos días, por temor a que le pase algo a Kikyo, perdió el control.
—Destruyo al enemigo—Señalo Sesshomaru.
—Eso lo entiendo y le agradezco, ¿Pero qué hubiera pasado si no se detenía?
—Yo estaba ahí.
—En un principio pensé que era un capricho tuyo querer estar con ella, incluso Kikyo y yo contribuimos un poco en eso—Confesó Inuyasha.
— ¿A qué te refieres con que contribuyeron?
—Desde un principio tratamos de unirlos, para que Kagura se quedara en el palacio y Kagome aquí.
—Me temo que sus esfuerzos fracasaron, ya que fue todo lo contrario.
—Al descubrir lo que realmente es Kagome, pensamos que solo querías estar con ella por su don—Menciono sentándose de nuevo frete a su hermano—Pero analicé un poco más la situación y me di cuenta, de que ustedes en verdad tiene un gran lazo.
—Nunca pensé sentir algo por alguien, en un principio quise creer que era el poder de la perla, el cual me obligaba a quererla—Indico—Pero al estar separados por año y medio, aquel sentimiento de necesidad, seguía presente, entonces lo supe, no era la perla.
—Increíble hermano, esas palabras es lo más sentimental y cursi que has dicho en toda tu vida.
Sesshomaru gruño en señal de molestia, mientras que el hanyu no pudo evitar carcajearse; ya que consideraba que su hermano, por su misma naturaleza, nunca expresaría sus verdaderos sentimientos. Debía de agradecerle a la más joven de las hermanas, ya que desde su llegada hubo un gran cambio en el yokai.
—De acuerdo, dejo de molestarte, pero pasando a otra tema, ¿Por qué lo ocultaron? —Cuestiono con un rostro más sereno.
—Sencillo, por la familia imperial—Informo el demonio.
— ¿Qué es lo que realmente sabes de la familia imperial? —Cuestiono con sumo interés el hanyu.
—Fumiko es la que está detrás de todo.
—En otro momento, me hubiera sorprendido, pero ahora, cualquier cosa se puede esperar de ella, incluso nuestro padre comienza a tenerle desconfianza.
— ¿Cómo sabes eso?
—Shinki y el han intercambiado mucho correo, sabes que ambos no confían en nadie más del consejo.
—En su debido tiempo, le contare sobre Kagome.
—Creo que él ya lo sospecha.
—Si eso es verdad, seguiremos adelante con el plan.
— ¿Qué más me ocultas Sesshomaru?
—A su tiempo te enteraras.
—Solo te pido que cuides de Kagome, después de todo la considero como mi hermana.
—Todo lo que hago, es por su bien.
Inuyasha se colocó de pie y se dirigió a la puerta, pero antes giro hacia su hermano.
—Infórmale a Kagome que hoy nacerá su sobrino, ambos queremos que participe en el parto.
—Se lo hare saber.
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Todos en el palacio imperial se encontraban fascinados con la recién recuperación del emperador Onigumo, el cual había acudido a varias juntas del consejo, visitado algunas aldeas aledañas, esta última yendo en caballo.
Los pobladores al ser testigos de la mágica recuperación del monarca, se sintieron más que protegidos, ya que la recién intromisión al palacio, al igual que los rumores de que la perla de shikon estaba por renacer, comenzaba a crear en sus seguidores miedo.
Puesto que por muchas generaciones, el tema de la gema, era sinónimo de guerra. Sin sumarle que en los últimos años el tratado de paz entre ambas razas estaba fragmentándose poco a poco.
Fumiko observaba en silencio como su esposo, se bajaba del caballo, regresando de una cacería, celebrada en su honor en una de las aldeas vecinas. Sonrió al ver cuán recuperado había estado en esos últimos días, sin duda tendría que darle un generoso pago a Tsubaki, aquella medicina en verdad había funcionado. Después de todos estaban en una época de tregua, para que todos sus enemigos bajaran la guardia y cuando estuvieran sin preocupación alguna, ella movería sus piezas y la guerra daría inicio.
— ¿Dónde está Sango? —Cuestiono Fumiko a sus damas.
La tres chicas se miraron entre si y no supieron que responder, la monarca realizo una mueca, haciéndole saber su descontento. Una de las chicas, se arrodillo frente a ella y se dispuso a informar.
—Ella no se ha sentido bien últimamente, por lo que ha estado en reposo.
— ¿Desde cuándo?
—Anoche.
— ¿Por qué nadie me lo vino a informar?
—No creímos que le importara.
La mujer miro con enojo a la chica y le planto una bofetada, al no medir su fuerzo la chica fue a parar al suelo, sujetando con gran pena y dolor su mejilla. La otras dos doncellas permanecieron inmunes ante tal acto, el emperador quien no pudo pasar por desapercibido tal acción, se dirigió hacia su esposa.
— ¿Qué es lo que ha pasado Fumiko? —Cuestiono Onigumo.
Las tres doncellas se arrodillaron ante el monarca, en señal de disculpas. La mujer demonio ignoro esa acción y se dirigió a su esposo.
—Mi doncella favorita, está enferma y nadie pretendía informármelo—Indico la Inu.
— ¿Te refieres a la nueva, la que es hija del difunto Houko?
—Así es querido.
—Ira a verla el Sanador imperial —Informo el emperador.
—Eso me complacería mucho.
Una de las doncellas, permaneció en su lugar, arrodillada y hablo.
—Ya fue atendida, dijeron que fue fatiga, le recetaron descanso.
El emperador estaba por hablar pero Fumiko lo detuvo, se acercó a la chica y le indico que se colocara de pie.
— ¿Por cuánto tiempo estará así? —Cuestiono la mujer.
—Una semana, eso dijo el sanador.
—Bien, ya que eres la que más tiempo tiene conmigo, confiare en ti.
La joven doncella no pudo evitar ponerse nerviosa, sin duda la emperatriz cambiaba cada dos meses de doncellas, por lo que ella ya llevaba un año, se podría decir que era la primera que permanecía a su lado por más tiempo. La emperatriz les indico que se marcharan, dirigiendo su atención a su esposo.
—Por lo que veo hoy amaneciste con una buena salud—Menciono la mujer tranquilamente.
—Todo gracias a ti, la medicina me ha ayudado.
—Me alegra escuchar eso.
—Tal vez sea tiempo de estar a solas—Indico Onigumo abrazando por la cintura.
La mujer realizo una pequeña mueca, la cual podría pasar por una sonrisa.
—Quisiera, pero tengo muchas cosas que hacer con el harén, tenemos una enorme saturación.
—Puedes hacerlo más tarde.
—Mejor nos vemos más tarde, por ahora tengo entendido que tienes una junta.
—Bien, lo dejamos para después.
El emperador la soltó y la mujer agradeció por tal ruptura, no soportaba estar junto a él, pero sabía que tendría que tener mucha paciencia para poder lograr su cometido.
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Los gritos de Kikyo recorrían toda la casa, la menor de las sacerdotisas salía de su habitación a toda prisa, seguida de Sesshomaru y sus dos doncellas. Izayoi y Toga, quienes se encontraban en el jardín disfrutando de una taza de té, habían entrado rápidamente. Kagura, se encontraba despertando de su siesta, por lo que ahora se dirigía algo somnolienta al lugar donde se encontraba la joven madre.
El sol estaba por ocultarse, la partera, quien había llegado un poco después de la hora del almuerzo, había permanecido a lado de la futura madre. Todos llegaron al mismo tiempo frente a la puerta del habitación, Inuyasha junto con la partera salieron, el padre primerizo se encontraba hecho un manojo de nervios, su rostro claramente lo revelaba.
—Bien requiero del apoyo de dos mujeres—Indico la anciana.
Las tres mujeres intercambiaron miradas, Kagome recién se había enterado de que Kikyo la solicitaba para el nacimiento, por lo que únicamente se disputaba un puesto.
— ¡Ni de loca entro ahí! —Indico Kagura apartándose—No deseo ver sufrir a Kikyo.
Izayoi sujeto la mano de Kagome y dirigieron su atención a la partera.
—Necesitare agua caliente, licor por si se desmalla y muchas toallas limpias.
Las doncellas de Kagome se dirigieron con suma rapidez a buscar todo, por lo que en menos de 10 minutos, todo fue entregado en la habitación, los tres hombres y Kagura, permanecieron fuera de la habitación. Mientras que las otras tres mujeres permanecían dentro, ayudando al parto.
Kikyo estaba tan concentrada en el dolor de sus contracciones, que no presto mucha atención sobre quien se encontraba en la habitación con ella. Una contracción hizo que gritara de dolor, por lo que Kagome al verla en ese estado se acercó rápidamente y sujeto con gran fuerza su mano.
La futura madre, giro rápidamente hacia la persona que sostenía su mano y al ver a su hermana menor, sus ojos se llenaron de lágrimas, la portadora de la perla extendió su otra mano y limpio su rostro, el cual se encontraba colorado.
—Lo siento mucho Kagome—Expreso Kikyo en medio del dolor.
—No te preocupes, ahora estoy contigo—Menciono Kagome acariciando su rostro.
—Tengo miedo—Confeso la joven.
—Todo saldrá bien, solo enfócate en tu bebe, ¿No quieres verlo?
—Sí, quiero verlo ya.
La partera, terminaba de acomodar todo y le indico a Izayoi que sostuviera la otra mano de la chica, al igual que esta se colocara en posición sentada y que abriera ambas piernas, de igual manera le dio la opción de colocarle un paño en la boca para que mordiera, pero esta se negó rotundamente. La anciana, se concentró entonces en proseguir, había atendido a muchos partos de hanyus, por lo que esperaba que este saliera bien.
—Bien, has dilatado lo suficiente y tus contracciones son más seguidas—Indico la partera— ¡Ustedes dos sostengan su mano y no dejen que se mueva mucho! ¡Ahora estas lista para pujar Kikyo!
— ¡Duele mucho! —Expreso con lágrimas en los ojos.
—Sí, dolerá mucho, pero ten en tu mente a tu hijo, cierra los ojos e imagínatelo y puja lo más que puedas.
Una contracción, de las más fuertes sacudió el cuerpo de la sacerdotisa obligándola a gritar y a pujar, mientras que apretaba con gran fuerza la mano de sus dos acompañantes, estas hicieron una mueca de incomodidad, pero soportarían, después de todo, la chica ahí recostada era la que se encontraba sufriendo más. La partera observaba como la joven madre pujaba y de un momento a otro la fuente se rompió, dejando apreciar un líquido combinado con sangre y otros fluidos; pudo divisar a una pequeña mata de cabello azabache asomándose por la entrada de la mujer.
— ¡Puedo ver su cabeza, sigue pujando! —Expreso la anciana.
—Puja hermana, una vez más—Alentó Kagome sosteniendo su mano.
— ¡Tú puedes Kikyo! —Intervino Izayoi mientras que limpiaba el sudor de la chica.
Todo esto, era escuchado por los de afuera, Inuyasha se encontraba muy nervioso, no podría siquiera imaginarse por todo lo que estaba pasando su amada esposa; Toga le dio unas cuantas palmadas en su hombro, indicándole que todo saldría bien, este solo pudo sonreír y seguir pendiente de lo que sucedería detrás de esa puerta.
De pronto el fuerte llanto de un bebe lleno toda la casa, los sirvientes desde su lugar, se miraron con una gran sonrisa, Inuyasha se quedó quieto, ya que pudo sentir que la energía de ambos se encontraba estable, indicando que no habría ninguna complicación.
Un pequeño bebe con el cabello negro yacía sobre el pecho de Kikyo, este lloraba enérgicamente al mismo tiempo que sacudía su cuerpo enérgicamente; la madre primeriza comenzó a llorar, al igual que las dos mujeres dentro, aquel momento era mágico, el poder participar en el nacimiento de un ser querido, sería uno de los más memorables recuerdos.
— ¡Es un barón muy enérgico! —Expreso la anciana con una sonrisa— ¿Quién le dará su primer baño?
—Kagome—Respondió Kikyo mirando a su hermana con una pequeña sonrisa.
La joven miko sonrió y tomo a su sobrino con delicadeza, se acercó a la pequeña bañera sobre la mesa y siendo ayudada por sus doncellas, baño al pequeño, la cual se sorprendió al ver cómo mientras lo bañaba unas pequeñas orejas se alzaban sobre su cabellera azabache, sin duda era la combinación perfecta entre su hermana y su mejor amigo; el pequeño dejo de llorar al sentir las manos de su tía sobre su piel, disfruto el baño y la chica al terminar lo envolvió en una manta blanca.
—Se lo llevare a su padre—Indico Kagome.
Izayoi, quien se encontraba llorando por ser testigo del nacimiento de su primer nieto, permaneció junto a Kikyo, ya que venía la parte más incómoda del parto, la limpieza. La joven madre, solo pudo asentir y cerrar los ojos con una gran sonrisa.
Los presentes, miraron como Kagome salía de la habitación con el primogénito de su hermana e Inuyasha, el hanyu se acercó enseguida y Kagome se lo ofreció con una gran sonrisa.
— ¡Felicidades, eres padre de un barón! —Indico la chica con una sonrisa y los ojos llorosos.
Este sostuvo a su hijo y todos alrededor se aproximaron, admirando al pequeño cachorro que permanecía dormido en los brazos de su padre.
— ¿Cómo esta Kikyo? —Cuestiono Kagura.
—Ella está bien, se encuentran limpiándola, en un momento más podremos entrar—Indico Kagome.
Toga miraba con orgullo a su hijo, quien se había convertido en padre, podía sentir que la energía del niño era poderosa, por lo que su felicidad aumentaba el doble. Sesshomaru por su parte realmente se encontraba feliz por su hermano, quien tuvo muchas dificultades desde pequeño, pero nunca le falto el amor de su madre y de su padre; Estaba seguro de que sería un buen padre. Concentro su mirada en Kagome, puesto que todos se encontraban concentrados en el recién nacido, la chica, quien se encontraba mirando la escena se percató de la mirada y giro hacia él, respondiéndole con una pequeña sonrisa, en ese momento ambos sintieron unas ganas enormes de abrazarse, pero sabían que no era prudente de su parte, por lo que tendrían que conformarse con mirarse desde lejos.
— ¡Ya pueden pasar! —Interrumpió la partera abriendo la puerta de la habitación.
Inuyasha entro primero, con su pequeño en brazos, su mirada se posó en Kikyo, quien los esperaba con una sonrisa y lágrimas en los ojos, el hanyu se acercó hacia ella y le dio un profundo beso en los labios, agradeciéndole con este gesto el esfuerzo y el dolor por el que había pasado para hacer que naciera su primogénito.
— ¡Muchas gracias Kikyo, te amo! —Indico el hanyu con una enorme sonrisa.
Todos los testigos se encontraban felices, siempre el nacimiento de un bebe llenaba de felicidad una casa y la de los Taisho no sería la excepción. De pronto el pequeño al sentir de nuevo la presencia de ambos padre se movió inquieto entre los brazos de Inuyasha, se estiro un poco y abrió sus ojos, sorprendiendo a todos con un par de ojos ambarinos.
— ¡Él tiene tus ojos, estoy tan feliz! —Indico Kikyo con una sonrisa.
— ¡Si estas feliz con eso, yo también, hubiera preferido que se parezca a ti! —Confeso Inuyasha observando a su cachorro.
— ¡Después de todo los ojos dorados son representantes de la familia Taisho! —Intervino Toga con orgullo.
Kagome, amaba de igual manera los ojos ambarino y le daba mucho alegría que su pequeño sobrino los haya heredado, era como ver una pequeña imagen de sus personas más queridas.
El pequeño al ver toda la intención estaba en él, no pudo evitar hacer un puchero y comenzar llorar, a lo que todos los presentes rieron.
—Sin duda heredo tus pulmones, hijo—Indico Izayoi divertida.
— ¿Cómo se llamara?—Intervino la partera.
Los recientes padres se miraron entre si y sonrieron.
—Su nombre será Yashamaru—Dijo Inuyasha mirando a su hermano.
Izayoi no pudo evitar derramar unas lágrimas, todos estaban conscientes de que el nuevo miembro de la familia Taisho, tendría parte de ambos hermanos. Sesshomaru se acercó a la pareja y esta le sonrió, el solo podía permanecer ahí de pie, con la mirada orgullosa.
Yashamaru siguió llorando, indicando que no solo estaba incomodo sino que tenía hambre, por lo que todos comenzaron a despedirse de la pareja, siendo la última en salir Kagome, quien miraba a la pareja con gran ternura.
— ¿Te parece que en otro momento platicamos de lo ocurrido? —Cuestiono Kikyo.
—Solo dime que no te he decepcionado—Suplico Kagome.
—Por nada del mundo me decepcionaría de ti Kagome.
La portadora de la perla sonrió y salió de la habitación, se sentía ahora un poco más ligera como si la carga, con la que había cargado los últimos dos días habría aminorado, pero sin duda aún tenía una preocupación, el poder controlar su poder. Mientras recorría los pasillos hacia el jardín, comenzó a formular algún plan para poder mantener el control absoluto sobre su poder; estaba más que claro que no sería fácil pero de igual forma tendría que ser un método absolutamente rápido, puesto que la guerra estaba muy próxima.
—Estaba esperando por ti, pequeña.
El cuerpo de la chica reacciono hacia la voz, girando rápidamente y se sorprendió al encontrar al demonio pelirrojo, sentado en uno de los columpios.
— ¿Qué haces aquí? —Cuestiono la chica llegando a su lado— ¡Se van a dar cuenta de que estas aquí!
—No te preocupes, nadie sabrá que estoy aquí—Menciono el demonio comenzando a columpiarse.
La chica detuvo el columpio, la mirada del demonio se concentró en ella y con gran fastidio se paró frente a ella.
—Me han informado lo que paso.
— Así que has venido a sermonearme —Contesto la miko cruzando sus brazos sobre su pecho.
—No tengo tenemos tiempo para perder en sermones, tu misma ya lo has hecho, de eso estoy seguro.
Kagome se sorprendió por aquella respuesta, nunca pensó que aquel demonio pudiera predecir esa clase de cosas.
— ¿Entonces para que has venido? —Indago la chica.
—Necesitamos una solución rápida, ahora que tenemos una tregua.
— ¿Tregua?
—Sí, larga historia.
—Ven conmigo, necesitamos irnos cuanto antes, no queda mucho tiempo.
Shinki tomo el brazo de la chica, a lo que esta reacciono enseguida, apartándose del demonio.
—No me puedo ir así —Indico la chica desconcertada.
—No hay tiempo de dar explicaciones, la guerra estallara más pronto de lo que te imaginas.
—Entiendo tu punto, pero no puedo, estoy bajo el cuidado de la familia y si desaparezco podrían acusarlos de traición.
—Tú hiciste un juramento, pequeña.
—Lo sé, pero no puedo irme ahora, al menos dame un día para buscar un pretexto.
—No, simplemente no hay tiempo—Indico el demonio serio.
La chica permanecía en su papel, estaba claro que quería ayuda pero no pretendía desaparecer como si nada, tenía que arreglar las cosas con su hermana, de igual manera tenía un asunto pendiente con Sesshomaru y quería permanecer más tiempo con Yashamaru.
—Veo que no me dejar otra opción.
Kagome apenas y pudo comprender lo que aquellas palabras quisieron expresar, ya que el demonio con gran agilidad de coloco detrás de ella y sintió como le daba un fuerte golpe en el cuello, después de eso todo se volvió oscuridad. Shinki acomodo a la chica entre sus brazos, estaba consciente de que cuando despertara estaría hecha una furia, pero en tiempos desesperados se requerían de medidas desesperadas; por lo que no había tiempo que perder y el plan que incluía la cueva donde se creó la gema, tendría que entrar en marcha.
Estaba por dar un salto fuera de la mansión, pero la presencia del demonio ambarino, lo detuvo, podía sentir claramente como su poder demoniaco fluía, sin duda estaba furioso, no tendría por qué culparlo, incluso lo comprendía; el amor podía segar a cualquier persona, sea humano o demonio.
— ¡Aparta tus manos de ella! —Gruño Sesshomaru.
Shinki giro hacia el demonio, pudo distinguir que el demonio estaba molesto.
—Ella estará bien, es solo que debo llevármela.
— ¿Para qué y por qué esta noqueada?
—Larga historia, pero ya la conoces, no quería ir.
— ¿Qué pretendes hacer?
—Miroku me informo lo que paso.
—Le dije todo.
—Lo sé y te lo agradezco, ahora debo llevármela para tratar de que controlar su poder.
—Yo voy igual.
—Me temo que esta vez no podrás acompañarnos, solo me estorbaras.
El ambarino se acercó y lo miro de forma desafiante, Shinki no tenía ya más tiempo para perder y aquella escenas de celos, por parte del joven demonio ya comenzaba a fastidiarle.
—Solo tengo la intención de ayudar, ya que como sabrás es parte crucial del plan para derrocar a la familia imperial, no tengo otras intenciones con ella—Informo el pelirrojo.
— ¿Ella estará bien?
—Es fuerte, por lo que me temo a decir que sí.
Sesshomaru se acercó al rostro de la chica y le dejo un beso en los labios, el ogro tuvo que girar su rostro para no interrumpir aquel romántico momento.
—Si algo le pasa, te matare—Informo Sesshomaru.
—Bien, tienes mi palabra.
Acto seguido, Shinki dio un gran salto, alejándose de la mansión Taisho, el peliplata observaba como ambos se alejaban, una parte de él quería ir corriendo tras ella, pero la otra, la parte coherente, le indicaba que era mejor quedarse y confiar en la chica, después de todos muchas cosas habían sucedido entre ambos, las suficientes como para que ambos estén seguros de los sentimientos el uno por el otro;
Su lazo había sido trazado desde la primera vez que sus ojos toparon, ahora estaba seguro que necesita a su lado a la pequeña sacerdotisa, ambos se complementaban el uno al otro. Confiaba en que el ogro haría lo que le prometió y que ella lograría controlar su poder, pero aunque tenía fe en su poder, no consideraba algo prudente que ella aprendiera algo tan rápido, siempre había la posibilidad de que algo malo sucediera.
Miro hacia la luna, la cual se escondía detrás de las nubes, solo esperaba que su regreso fuera lo más pronto posible, después de todo tenían varios asuntos pendientes, los cuales estaba gustoso por concluir, al pensar en lo último una pequeña sonrisa se formó en sus labios.
Continuara…
Este capítulo tendrá segunda parte, siendo el número 26, ¡que emoción! Muchas gracias por estar al pendiente y llegar hasta el final, los quiero a todos y cada uno de ustedes, besos.
Atte: Ina-chan :]
Faby sama: Hola, una vez más saludándote y agradeciéndote por ser una de las primeras en comentar, lo aprecio mucho. Bueno, pues en primer lugar, nuestra pareja está que arde, definitivamente muero ya por hacer el lemo, pero aún falta, me estoy preparando para ese momento. :] jejeje y pues tu duda fue contestada, Kikyo si estaba decepcionada, pero porque no le informaron, ya que recordemos que la pareja, Inuyasha y Kikyo son fieles admiradores de la pareja protagonistas, algo así como los fanáticos que dar ánimos a los jugadores, jajaja, Eso comienza a ser un tedioso, ya que ella sabe muy bien quien es el que está detrás de todo, ahora lo culminante será cuando ambos estén cara a cara, me refiero a Shinki y Fumiko o_o sin más me despido, que estés bien.
Kuro 1989: Muchas gracias por tu comentario, espero que tú también te encuentres bien. Efectivamente el juego ha comenzado y ambos están analizando cuál será su mejor estrategia para derrotar a su contrincante. Gracias por los ánimos y espero verte en la próxima actualización, saludos :]
Emily-san: Muchas gracias por tu preferencia, me emociona que cada vez sean más comentando y opinando, respeto y aprecio ese gesto. Así es me da algo de pena Kagura, pero como dices perdió algo que nunca fue de ella, eso es toda la verdad, por desgracia los celos que le tiene a su pequeña hermana acabaran por consumirla y si no cambia esto la llevara a su fin, literal. Respondiendo a lo segundo, así es le prometió a Kagome que no la mataría, pero no dijo nada de hacerla sufrir lentamente y aún más de meterse con su orgullo, jejeje así que dejémoslo hasta ahí, sino daré muchos spoilers. No me considero una buena escritora, lo que hago es por pasión y gusto, por lo que me gusta seguir aprendiendo, pero me emociona tus palabras, sin duda lograras todo lo que propongas, y si escribes ese libo que tienes en mente, házmelo saber, que me muero por saber de qué se trata. Tienes una fan segura, saludos y que este bien, nos vemos en la siguiente actualización.
Veros: Hola, muchas gracias por estar al pendiente y darte tu tiempo de comentar, te lo agradezco. Bien, sin duda concuerdo contigo, esa Fumiko es una maldita, en todo el sentido de la palabra, ya que su odio mezquino hacia los humanos la cegó por completo, sacrificando incluso el amor de Shinki y de muchas más personas. Pero es necesario un villano en todas las historias y es la primera vez que hago que sea una mujer, así que me sorprende lo bien que me está quedando, jajaja. En el siguiente capítulo tendremos más escenas de Miroku y claro de Sango, así que no te lo puedes perder, jijijij. Para finalizar efectivamente tenías razón, no era decepción, era tristeza porque comprendió que la vida de su hermana menor no sería la mejor y que lo peor estaba por venir; así que en parte si estaba decepcionada por no decirle, ya que pudieron ayudarla, Inuyasha y ella. En fin, muchas gracias por comentar y nos vemos la siguiente semana, saludos :]
Grimya: Hola, muchas gracia por dejar tu comentario, por lo que estoy aquí para responderlo. Efectivamente Kagome, malinterpreto la mirada de Kikyo, estaba algo decepcionada ya que consideraba que se tenían mucha confianza y que este tema de la gema, siendo algo tan grande y complicado, ella se lo hubiera dicho y juntas buscarían una solución. Por lo que hay que comprenderla. Me encanta el hecho que ames las tragedias románticas, pero temo decepcionarte, ya que al final si estarán juntos, de una u otra forma, así que te espero aquí más seguido para que seas testigo. Muchas gracias por comentar y nos vemos la próxima semana, saludos y que estés bien.
