25. Mentira.
Mientras pintar al villanesco Rey Goblin había sido una dolorosa diversión, había un pequeño detalle que había creado una molestia en su corazón.
Jareth había tenido que dar una mentira a Sarah, no era que sus palabras la hubieran engañado, era más una situación determinada, le había brindado la visión de algo que no era del todo adecuado ni correcto.
Justo después de que Sarah volviera a su casa y ella comenzara a registrar que su hermano estuviera bien instalado en la habitación principal. La imagen del rey goblin se disolvía abriendo paso a una criatura de rasgos más jóvenes, un hombre sin importar el ángulo en que lo vieran sería imposible discernir su edad.
Los de su raza envejecían lentamente, tomaba décadas humanas llegar a la madurez adecuada ¿Por qué había mostrado a Sarah un rostro más maduro?
Una ventaja, ¿qué posibilidades tendría una niña de quince años contra un hombre más joven? Y aunque Jareth se habría deleitado si ella no lo hubiera rechazado, habría fracasado en la misión de empujar a su amada a la madurez emocional.
