Twilight no es de mi autoria.
CAPITULO 26
MÁTENME POR ME MUERO, MÁTENME POR NO PUEDO
-Al fin te encontré- La sonrisa de Jacob decayó al ver mi estado deplorable y mis manos se alargaron lo suficiente para abrazarlo, enterrar mi cara en su pecho y aspirar ese aroma tan familiar. No deje de llorar, por el contrario; una nueva ronda de lágrimas comenzó mientras mi espalda era consolada con palmaditas.
-¿Vas a decirme por qué llorabas?- me preguntó después de un rato. Había sido conducida a su casa, sin saberlo. Lo único que había notado es que su mano jamás abandonó la mía.
-Colapso mental, pasa cada cierto tiempo-
-¿Tiene que ver con ellos?- me senté recta, mentiría si no fuera cierto pero ellos no habían sido la causa principal –Creo- dije más para mí que para Jacob- Que fue por él-
-¿Edward Cullen?-asentí, vi a Jacob cerrar sus manos en puños
-No iras a golpearlo ¿o sí?-
-¿Quieres que lo haga? –enarcó una ceja
-No sé qué obsesión tienen los hombres por la violencia-
-Lo dice quien golpea bravucones y se mete en problemas
-¿Cómo lo supiste?-
-Eres una leyenda en mi escuela, las chicas te apoyan y los hombres te temen, ser tu amigo tiene ventajas- sonreí, Jacob sabia como sacarme una sonrisa, más cuando conocí los apodos con los que fui bautizada en la zona Quileute
-Bella- dijo en un susurro mientras yo recargaba mi cabeza en su hombro y contemplaba el amanecer desde el patio de su casa
-Mmmhh- mis ojos están cansados y muy a pesar se mantenían atentos
-Te quiero-
-Yo igual- contesté sin dudar, porque él era como mi hermano y un amigo. La paz se fue apoderando de mí hasta que caí en los brazos de Morfeo.
-¿Eres Alice verdad? Ella no puede ir hoy, esta indispuesta- la voz se escuchaba rígida, extraña- Ella está bien, no la molestes duendecillo y dile a Edward Cullen que si aparece frente a mí, se arrepentirá-
Colgó de forma brusca, tirando el celular a la cama golpeando mi codo en el proceso- Mi celular es reliquia, te aconsejaría que no lo trataras así-
-¿Estas despierta?-
-Desde tus amenazas telefónicas si y….si le hablas así a Alice de nuevo, me enojaré-
-Me llamo perro-
-Tu duendecillo, están a mano..-Espera ¿Que día es hoy?-
-Jueves ¿por?-
-¡Hoy es el último ensayo!- me incorporé de golpe y los residuos de la noche no se hicieron esperar- Rayos, me duele todo el cuerpo-
-¿Ensayo?-
-Alice está haciendo un proyecto para su clase y le estoy ayudando, mañana es el evento, puedes venir-
-En realidad lo dudo, la duendecillo no me quiere ver; además, no tengo invitación-
-Te estoy invitando- le sonreí
-¿Segura?-
-Soy del elenco principal, además es hora de que conozcas a mis amigas-
-Llegas tarde-la duendecilla, digo Alice me observaba molesta mientras sus brazos se cruzaban sobre el pecho, no tenía excusa porque mi celular había detectado 15 llamadas antes de que Jacob le contestara de ese modo. -¿Me quieres explicar por qué un tipo contesto tu celular?-
-Estaba durmiendo- encogí los hombros todavía con un residuo de cansancio
- ¿Edward sabe de esto?-
-¿Saber qué?- inquirí de mal humor, mejor dicho yo necesitaba saber más de sus actividades nocturnas
-¡Lo engañas!- alzó un poco la voz y las miradas curiosas no se hicieron esperar
-No engaño a nadie Alice, él es….- no tenía como expresarlo porque ella no lo había visto, si lo viera, entendería y tambien me alejaría de él.-Además, no pasa nada entre Jacob y yo…-
-Continua...-su actitud parecía desafiante y perdería ante cualquier explicación vaga, de todas formas, lo conocería mañana.
-¿Cómo te sientes de que tu evento es mañana?-
-Nerviosa, feliz, hay tanto que hacer, que probarte, tienes que estar disponible desde temprano ¿entiendes?- le sonreí y asentí, buscando con la mirada a las demás "modelos" y a Rosalie pero solo encontré a las primeras. Ella comenzó a caminar delante de mí –No creas que hemos saldado este tema, hablamos más tarde-
Pase las siguientes horas, dominando tacones, probándome los distintos vestidos y situándome donde ella quería. Entrando la tarde, la persona que menos quería ver hizo su entrada triunfal y Alice me dirigió una mirada desconfiada.
-Bells- se acercó a mí y colocó su mano en mi cintura mientras me daba un beso en la mejilla. Reprimí la repulsión y le dirigí una sonrisa
-¿Demasiado ocupado para tu novia?-
-Pensé que Emmett te lo había comentado- Cullen me miró fijamente tratando de obtener una reacción de mi parte y solo pude asentir
-Sabes cómo son las novias, quieren estar todo el tiempo al lado de sus amados o pueden irse por el camino incorrecto- alcé mi mano hacia su espalda y me acerqué a él –Puedo tolerar todo excepto las mentiras y la traición- Sus ojos se abrieron un poco y su sonrisa disminuyo, eso era un punto para mí
-¿Cómo podría serte infiel? Tu ocupas todos mi pensamientos-La cara de Alice se encendió de felicidad mientras yo gritaba en mi interior "¡Mentiroso!".
-Hacen una hermosa pareja ¿No quieres modelar Edward? Podría hacerte un traje y tenerlo listo para mañana-
-Si hago eso, no podría participar en tu subasta- dijo, aliviado de ofrecer una excusa que sonaba respetuosa. Mientras ellos dos hablaban, deje mi mente divagar mientras la mano de Cullen daba pequeños roces sobre mi espalda y mis terminaciones nerviosas fueron activadas al momento. En ese momento, por el rabillo del ojo, el cabello rubio dorado de Rosalie pasó por un instante y su mirada no aportaba nada bueno. Mi compañero pareció notar el cambio y siguió la dirección de mi mirada pero ella ya había pasado y solo quedaba a la vista, la vacía salida del salón. Me solté pronto de su agarre y camine, prácticamente corrí hacia mi amiga.
-¡Rosalie!- grite cuando no vi a nadie a los alrededores -¡Rosalie! ¡Rose!-
-Aquí estoy- me giré hacia su voz y mis ojos se quedaron trabados en su figura. No era nada nuevo decir que Rosalie Hale era una de las chicas más populares y hermosas de la escuela, no solo de esta; sino tambien en Forks, aun no entendía que especie de logro en el universo había hecho para tener tal compañía. De nuevo, un pequeño latido doloroso me recordó la distancia que teníamos desde hacía varios meses. Si bien no recordaba la apuesta con Cullen o las circunstancias que partieron de ello, si cerraba mis ojos me encontraba con la expresión adolorida y furiosa de Rose. No se por qué odia tanto a Cullen o si es porque yo le enseñe a odiarlo, nunca le he preguntado los motivos. –Me saldrán raíces si no te apuras- No era su figura lo que me tenía prendada, sino la falta de su esencia. La persona frente a mí no parecía a la de mis recuerdos, su ropa lucia descuidada y su cabellera había perdido ese brillo excepcional, incluso sus ojos lucían apagados y un tanto amargados.
-¿Podemos hablar?-
-¿Vendrá tu novio?- no fue error ese tono ácido al referirse a Cullen
-Solo nosotras dos- se encogió de hombros, metió sus manos dentro de los bolsillos de la sudadera azul y emprendió el viaje a la calle, esperando que la siguiera. Mi celular timbró cinco veces y la pantalla indicaba "Mentiroso" identificando a Cullen. Le di en ignorar y seguí a Rosalie hasta una pequeña cafetería donde la privacidad era su concepto.
-¿Qué te paso?-
-¿Eso es importante? –Contesto con otra pregunta-La pregunta correcta es ¿Terminaste esta mentira?-
¿De qué hablas?-
-Aléjate de Edward Cullen- dijo Rose –Evítalo, termina con esta tontería antes de que sea demasiado tarde
-¿Qué sucede Rosalie?- sus ojos se pusieron vidriosos
-Por la amistad que tenemos, en serio, termina esto- su desesperación me dolió. Tomé sus manos frías más de lo normal –Lo haré, solo dame tiempo-
-¡No!- soltó mi agarre- Cada vez que lo veo, él…-cerró su boca pero sus labios aun temblaban –Te lo suplico, no quiero que te dañen-
-Una semana-concluí –Si en una semana esto no queda resuelto, sácame de ese departamento, golpéame lo que sea para que salga ¿Ok?-
Eso pareció tranquilizarla un poco- ¿Volverás a la casa?-
-Claro que si ¿Dónde más estaría?- le sonreí y quise con un abrazo borrarle toda la angustia que estaba generándole. No sé qué tenía ni lo que escondía pero al parecer en una semana podría averiguarlo. Desconozco el tiempo o las llamadas de Cullen o de Jacob que se producían mientras yo recuperaba el tiempo con mi amiga, no era lo mismo pero logré hacerla sonreír unas cuantas veces y prometerle que todo estaría bien. Casi al final, cuando la dueña del restaurante no dio la cuenta como un incentivo para irnos por lo tarde que era, ella se acercó a mí y me abrazó, mientras lloraba en voz baja. Le pregunté si en algo podía ayudarla pero ella se limitó a contestar que estaría bien hasta que yo volviera al departamento.
Camine de regreso al salón donde se llevaría a cabo el evento de Alice y él ya me esperaba debajo de la luz parpadeante de la entrada –Vaya hasta que llegas- no estaba sonriendo y no parecía ser una broma -¿Podrías decirme dónde estabas metida? Te he estado llamando, Alice se preocupaba por ti..-
-Ya le he contestado a ella-
-¿Dónde diablos estabas?- comenzaba a enojarse
-Por ahí- la advertencia de Rose seguía resonando en mi cabeza
-Contéstame-
-No eres nadie para darte explicaciones- iba a decir algo pero lo detuve –Al menos no más de las que tú tienes que darme- eso pareció desarmarlo y le dirigí una mirada fría y pase de largo caminando hacia la calle.
-No puedo llevarte a casa- dijo sin que se lo preguntara apenas unos pasos de lejos –Tengo ..Unos asuntos sin resolver, tampoco me esperes despierta-
-No lo haré-le dije –Pero tampoco esperes que este circo dure más- Me detuve, enojada -¿Al menos has investigado a Royce?-
-No he tenido tiempo y él no es..-
-Tic, tac Edward Cullen, tic tac o yo investigare por mi cuenta-
-No lo hagas, yo lo haré solo dame tiempo-
-Una semana- dije y ese periodo de tiempo nunca se me hizo tan relevante como ahora.
Tras nuestra frívola despedida, había terminado siguiendo a Cullen hacia la casa lujosa rodeada de flores donde su amante lo esperaba contenta, ansiosa de su compañía. Mientras miraba el coche estacionarse y las luces de la habitación prenderse, no pretendía esconderme. Me sentía desafiante con la furia corriendo como combustible en lugar de oxígeno, tanto que mi sentido común se esfumo cuando mis pies se pararon justo frente de la reja de la entrada y una figura me observaba con atención.
-Tenía razón, eras tú- la voz dulce, casi un cantar celestial retorno mis sentidos. Era ella. La amante de Cullen, quien me sonreía entre preocupada y cortes. ¿Cómo no había notado su caminar hacia mí? -¿Estas bien, querida?-
-Esme…- la voz de Cullen sonó unos metros atrás, llamándola continuamente y ella como era de esperarse, se giró hacia él, ocultándome de su vista. Mas dolida en el orgullo, di la vuelta y corrí como se había vuelto costumbre de los antiguos mientras escuchaba sus voces discutiendo sobre algo, quizás sobre la idiota chica que el engañaba o sobre como la comparación de intereses era inexistente.
CAPITULO CORTO, SIGO VIVA, SIGO CON LA HISTORIA, DISCULPEN EL AVISO SE PRESENTARON OTRAS SITUACIONES NO CONSIDERADAS.
SIN TESTAMENTOS POR EL MOMENTO, LEAN O QUEMENME EN LA HOGUERA
