Capítulo 25: El Circo. Parte 2
Ciel
Después de habernos presentado Jocker nos dio una guía turística a lo que serían los dormitorios. Nos explicó que dependiendo de nuestra función en el circo obtendríamos las habitaciones, que en sí eran las carpas. Nosotros como éramos recién llegados teníamos que servir a los demás y nuestras habitaciones tendrían que ser compartidas de dos o tres personas. Para obtener una habitación teníamos que conseguir agradarle al público y así nos convertíamos en miembros de primer nivel, teniendo aun más beneficios. Aunque yo no pensaba quedarme tanto tiempo para que eso se cumpliera.
Los miembros del primer nivel eran los que habían fundado el circo. Según Sebastian venían todos del mismo lugar. A excepción de una persona: Snake, el que controla a las serpientes. Era uno de los mejores espectáculos y sería tonto no tenerlo en el primer nivel.
Luego nos llevo hacia la carpa de entrenamiento, donde las personas trataban de superarse para llegar al primer nivel. Jocker nos dejo ahí para que practicáramos mientras ellos hacían el espectáculo de esta noche.
Comenzamos a estirar, Sebastian conmigo y Claude con Alois y Ángela, aunque ayudaba más a Alois.
-¿Qué pasa Wise? ¿Incapaz de flexionarte solo? –me burle al ver que era incapaz de tocar el suelo con las manos sin ayuda de Claude.
-Bueno Smile –recalcó mi nombre-, al menos no tuve que hacer cosas vergonzosas para entrar.
-Cállense –susurro Ángela-. Están llamando mucho la atención.
Mire a mi alrededor y la mayoría de las personas nos observaban extrañados.
-Se debe a que se acaban de conocer y ya actúan como si llevaran años conviviendo –explicó Ángela apoyándose del hombro de Claude para subir su pierna hacia atrás, hasta que sus piernas se alinearon como una larga línea recta.
Alois y yo nos quedamos con la boca abierta observándola. Sebastian empujó mi barbilla haciéndome recobrar el sentido, siguiendo con el estiramiento como si nada.
-Mi Dios, cuanta flexibilidad –dijo Alois observándola todavía embobado.
-¿Dios? –se rió ella- ¿No le vas a decir nada Hunter?
-Yo soy su Dios –respondió el sin inmutarse.
Ángela rió más fuerte y Alois le guiño un ojo a Claude.
-¿Qué hay de usted, Smile? –me pregunto Sebastian sonriendo burlonamente.
-Déjense de estupideces –dije ignorando la pregunta de Sebastian-. Tenemos que encontrar a esos niños.
-No están aquí –respondieron Ángela, Sebastian y Claude al mismo tiempo.
-¿Y para qué vinimos? –se quejó Alois sentándose en suelo y cruzando los brazos.
-Es nuestra única fuente de información para encontrarlos mas rápido. Debe haber una pista en algún lugar de este sitio –le explique.
Me puse espalda con espalda con Sebastian y entrelazando nuestros brazos él me alzó sobre su espalda.
-Tendríamos que deshacernos de las serpientes en la primera carpa para acceder a esa información –meditó Ángela estirando sus brazos-. Aunque no es ningún problema para dos demonios.
-En vez de tener un perro guardián tienen serpientes –comentó Alois.
-¡Ustedes están estirando mucho! –se acercó Dagger hacia nosotros interrumpiendo nuestra platica- Deberían empezar a ensayar su espectáculo.
-Wise y yo estamos planeando una carrera de obstáculos y una ronda de adivinación –dijo Ángela ayudando a su hermano a levantarse.
-Eso seria interesante de ver. Smile, ¿tu que planeas hacer?
Estúpido nombre y estúpido Jocker.
-No lo se, algo que no tenga que ver con equilibrio.
Dagger se rió y apoyó una mano en mi hombro.
-Tienes razón, no te veías muy a gusto arriba. Entonces yo seré tu maestro personal en el lanzamiento de cuchillos. ¿Y ustedes? –preguntó hacia Sebastian y Claude.
Ellos se miraron retándose y al segundo siguiente ya estaban corriendo alrededor de la carpa compitiendo por quien hacia mejores cosas. Me lleve mi mano a la cara en señal de vergüenza y Alois por el contrario gritaba animando a Claude.
-Smile, sonríe –bromeó Ángela ubicándose a mi lado.
Apenas levante la comisura de mi boca cuando tanto Sebastian como Claude tomaron un sable cada uno y lo llevaron hacia su boca para tragárselo.
-¡Ya es suficiente! –intervino Dagger- Tendré que entrenar mucho para que no me superen estos tres súper recién llegados.
¿Tres? Vi la misma confusión en el rostro de Ángela y Alois.
-Disculpe, ¿tres? –le preguntó Alois.
-Si –respondió emocionado-, por allá esta otro hombre que se nos unió recientemente. Es como un hombre de negocios, siempre esta totalmente serio. ¡Hey! ¡Baja un momento! ¡Suit!
Al hombre que llamó estaba haciendo equilibrio en la cuerda y nos vio fulminándonos con la mirada. Lo recordaba vagamente, sabia que lo había visto pero no ubicaba donde.
-La noche que nos conocimos –me susurró Ángela al oído y pude recordarlo, aunque fue a medias ya que lo había ignorado la mayor parte del tiempo-. Ya decía yo que apestaba a muerte.
-Ya me estaba pareciendo que apestaba. Sus esencias son asquerosas –dijo el shinigami saltando desde la cuerda hasta llegar frente a ellos-. ¿Qué almas buscan aquí?
-Ellos tienen correa –dijo Ángela acercándose a él-. Y te sugiero que no digas mas –finalizó con voz muy baja.
El shinigami se acomodo sus lentes y siguió fulminando a Sebastian y Claude con la mirada. Dagger se acercó a ellos y puso una mano en el hombro del shinigami y otra en Claude.
-¡Ustedes podrían ser grandes amigos! ¡Llévense muy bien!
-Jamás podría ser amigo de estos oscuros seres –respondió quitándose la mano de su hombro y caminando en dirección contraria.
-Bueno… ¿Qué más se puede hacer? –comentó desilusionado- ¡Ciel! Vienes conmigo, tenemos que empezar a practicar.
Y así me llevo lejos de la extraña aura que se formó.
Después del entrenamiento Dagger nos dirigió hacia nuestras respectivas carpas. Ángela y Alois por ser hermanos dormirían juntos. Sebastian y Claude se unirían al shinigami en su carpa. A mi me tocaría con un chico que al parecer estaba iniciando.
-Yo tomare la cama de arriba, ¿no te molesta? –preguntó quitándose los zapatos.
-No, en lo absoluto –respondí acomodando la cama de abajo. No quería volver a escalar.
Ante mi respuesta el chico subió rápidamente a la cama.
-No dudes en pedirme cualquier cosa si la necesitas. Si tienes que buscar algo yo te acompaño –dijo él sonriendo, aunque había una clara advertencia detrás de sus palabras-. ¿Quieres un dulce? Son de la compañía Phantom.
De mi compañía.
-Tomare la de caramelo –dije agarrando el dulce y acostándome en la cama durmiéndome inmediatamente.
-¡…mile! ¡Smile!
-¡¿Qué?! –me desperté sobresaltado y con un gran dolor de cabeza.
-Los principiantes se levantan antes para preparar el desayuno. ¡Apresúrate! –dijo el chico.
-Ah… si.
Me levante perezosamente estirándome una vez de pie, tratando de disminuir el dolor de espalda por dormir en una cama tan incomoda. Luego busque mis pantalones, los cuales me puse lentamente, luchando después con el broche. Lo siguiente fue mi camisa, la cual no quería colaborar con mi brazo ya que no quería pasar.
-¡Eres muy lento! ¡Voy a dejarte atrás! –se quejó el chico cuando al fin pude colocarme la camisa.
-Si, si. Ya voy –le respondí buscando mis zapatos.
Minutos después estaba llevando hacia la cocina una cesta con papas.
-¿Qué paso con tu ropa? –preguntó Alois al verme llegar.
-¿Estas bien? –preguntó Ángela levantándose del suelo y tocando mi mejilla, transmitiendo un poco de calma.
-Estoy bien. Solo estaba un poco apurado –le respondí dejando la cesta en el suelo.
-Oh querido, tendrás problemas si quieres desatar ese nudo –dijo Sebastian quitando el nudo que hice a mi parche y acomodándolo de nuevo y al instante se hizo el silencio.
Mire a mi alrededor y todos nos veían impresionados, dando paso a la risa.
-Smile –dijo el chico que dormía en mi carpa entre risas-, acaso Black es tu mami.
-E-es un habito… -intente explicarme.
-No le veo nada de malo –extrañamente mi defensor fue Alois-, ellos se conocen desde hace tiempo. Hunter aun lava la ropa de Valeur.
Ángela se sobresalto al verse implicada.
-Claro y yo aun le canto canciones a Wise cuando tiene miedo. Son hábitos –terminó de decir sin opción a replica.
Todos volvieron a sus quehaceres después de lo ocurrido. Pase entre Ángela y Alois apretando la mano y el hombro respectivamente.
El día me demostraba que apenas había comenzado cuando mi siguiente tarea fue cortar las papas, y como no quería cortarme las corte muy lejos de mi cuerpo quedando muy poco de la papa. Sin embargo Sebastian se las pudo arreglar friéndolas. Al parecer era la mayor solución para los problemas de cocina. Luego las personas se amontonaron para servirse que lo que pude agarrar fue apenas un pan, aunque Ángela compartió parte de su plato siguiéndole Alois el ejemplo de mala gana.
No había terminado de comer la mitad del plato cuando el chico con el que compartía la carpa me arrastro al área de entrenamientos.
Una vez allí comenzó la pesadilla del ejercicio, mostrando una clara deficiencia comparado al examen de ingreso. El chico "animaba" señalándome hacia Sebastian, Claude y el shinigami y de como debería aprender de ellos. Ángela y Alois estaban cerca de mí haciendo distintos tipos de maniobras.
Terminamos después de dos largas horas y salimos de la carpa.
-Deberíamos aprovechar de ir ahora a bañarnos –comentó el chico.
-¿Hay duchas? –pregunte extrañado de que un lujo como ese estuviera aquí.
-¡Si! Debido a que hace mucho frío en las noches, es mejor hacerlo en la mañana.
Me agarro de la mano y comenzó a caminar rápidamente hacia las duchas. Pero no era lo que esperaba. Todos los hombres se bañaban juntos con una toalla rodeando sus partes íntimas y el agua estaba en las cubetas.
-¿E-esto es…?
-Desviste y date la vuelta, lavare tu espalda –me dijo el chico dejándome mas horrorizado aun.
-¿Sin puertas y a mitad del invierno? –le pregunte tratando de que entrara en razón.
-Es agua ¿y?
Se acerco a mí y tomo mi chaqueta con intención de quitarla. Forcejee con él intentando que no lo hiciera pero era mas fuerte. Al final logró quitarla pero ambos caímos sobre una cubeta cayéndonos agua encima.
Intente levantarme pero el chico estaba aun encima de mi.
-¿Podrías moverte por favor? –le pregunte amablemente antes de que mi paciencia se agotara.
-Ya que, ya estas mojado. Termínate de desvestir –me dijo tomando mi camisa desde abajo para quitármela.
-¡No, espera! –intente detenerlo pero era muy ágil y antes de que pudiera evitarlo ya tenia mi espalda descubierta.
Mire de reojo y vislumbre como todos como todos estaban viendo mi espalda espantados. Aunque no mi espalda sino lo que había en ella.
Mi Marca.
Ángela
Estaba ayudando a Jim a ser mas flexible cuando me di cuenta de que Ciel había salido con la chica con la que compartía carpa, y esta quería ir a bañarse junto a él, encendiendo todas mis alarmas.
-¡Jim, apresúrate! ¡Ciel esta en peligro! –le dije en voz baja encaminándome hacia la salida.
-¿Qué…? Se supone que no debes usar nuestros nombres reales –dijo él siguiéndome de cerca.
-No hay tiempo.
-¿Y dónde está?
-Se va a bañar con la chica que comparte carpa –le dije intentando encontrar el camino mas rápido utilizando la visión que tenia a través de Jim y mi nueva habilidad de leer mentes.
-Si se va a bañar con una chica, ¿cuál es el problema? Además ¿chica? Tengo entendido que es con un chico con quien comparte carpa.
-Es una chica –insistí deteniéndome frente a él- y si no lo encontramos pronto van a ver su Marca.
Jim recordó su propia Marca y lo avergonzado que estaba de que alguien lo viera.
-Vamos, hay que encontrarlo.
Esta vez fue él quien agarro mi mano y me guió a través de todas las carpas hasta que pude sentir la mente de Ciel y ya se encontraba en grandes problemas. Su Marca estaba a la vista de todos.
A través de Jim pude ver en la situación que se encontraba, así que corrí hasta quitar de encima a la chica y poniendo de pie a Ciel.
-¡¿Qué crees que hacías?! ¡¿Te resultó divertido?! –le recrimine dejando que Jim tomara a Ciel y se lo llevara. Esta vez me acerque a ella para que nadie escuchara lo que tenia que decirle- Vuelves a acercarte a él sin su permiso y te abriré desde aquí –pose mi dedo en el que creía que era su ombligo- hasta aquí –subí mi dedo rápidamente como si estuviera haciendo una cortada hasta posarlo en su garganta, donde sentí como trago fuertemente.
Me aleje de ella sintiendo a mi lado a Claude para guiarme, tome su brazo y le permití guiarme.
-¿Qué decías esta mañana sobre llamar la atención? –se burló tratando de aligerar mi tensión.
-Muy gracioso –sonreí levemente buscando las mentes de Ciel y de Jim, a través de éste último pude ver como llegaba Sebastian con ellos pasándole una toalla por los hombros a Ciel.
-Me he dado cuenta de tu extraña habilidad, que por cierto no provino de tu ángel.
Me enfoque en su mente chocando con una barrera de inmediato que me dejo sin aliento, era una barrera de maldad, las cosas terribles que él había hecho me las estaba mostrando y llenando mi cabeza de ellas.
Nos detuvimos mientras recobraba el aire y la tranquilidad, me abrace intentando darme calor ante el repentino frío.
-Muy pocos saben esto: cuando un ángel esta cerca de nosotros nuestras habilidades mentales se fortalecen, así fue como me di cuenta de tu extraña habilidad.
-¿Sebastian…? ¿Él sabe…?
-Aún no, pero lo sabrá pronto si la sigues usado de esa manera. ¿Continuamos?
Asentí tomando su brazo para que terminara de guiarme.
Llegamos a donde estaban escondidos y al parecer ya estaban trazando un plan.
-Investigaremos esta noche –dijo Ciel con determinación.
Hoy descubriremos la verdad.
Llegada la noche había un gran revuelo por la función, debido a que en la tarde Claude había cambiado todo los objetos de lugar, incluyendo el vestuario. Todos intentaban encontrar sus cosas a última hora.
La carpa pronto quedo vacía, nuestra oportunidad estaba presente.
Claude se adelantó para quitar de en medio las serpientes justo cuando Jocker entraba a la carpa con la niña acróbata en su espalda.
-¡Black! Wendy se lastimó el tobillo, no puede salir en su función. ¿La reemplazarías?
Sebastian asintió y Jocker se fue con Wendy hacia la enfermería.
-No importa, ve –dijo Ciel-. Tenemos a Claude.
Él asintió insatisfecho y salió a dar el espectáculo.
Caminamos directo a las carpas del primer nivel. Yo me iba a quedar vigilando mientras ellos registraban las carpas.
De la carpa donde estaban dando la función se escuchaban los gritos de ánimo, al parecer Sebastian se estaba luciendo. Más pronto de lo previsto alguien se estaba acercando. Me escondí tratando de ver de quien se trataba. Era Beast.
Pude ver en su mente que Sebastian estaba haciendo un gran trabajo, aunque a ella le molestaba. Creía que era un autentico engreído, al igual que otro de los nuevos, específicamente yo. Recordó el día anterior cuando llegamos y el como la trate, era la primera vez que una chica no se intimidaba ante su belleza y la trataba de ese modo. Aunque lo que mas le causaba enojo fue cuando me atreví a amenazar a Jocker, el hombre que ella amaba.
Tal revelación me impacto, pero tuve que recobrarme al sentir como se acercaba a la carpa donde estaba Ciel. Tantee en el piso y encontré un palo de madera, aunque trate de usarlo Claude se apareció a mi lado obligándome a sentarme y yendo hacia ella para noquearla.
Debido al ruido Jim y Ciel salieron de las carpas y vieron la situación.
-Vale, eso no fue lo mas inteligente. Ella sale de última –dijo Ciel.
-Oh-oh –dijo Jim alarmándose.
-Tendremos que hacer la función nosotros –le dije a Jim-. Diremos que se desmayo de repente y que nosotros estamos dispuestos a salir.
El nerviosismo lo atacó, pero igual asintió y caminó en dirección a la carpa junto conmigo.
-Claude, déjala en su habitación. Ayuda a Ciel a terminar de buscar –le dijo Jim apresurándose a llegar.
El nerviosismo también me invadió mientras llegábamos. Jim se acercó a Dagger y le contó la situación, mientras Sebastian terminaba su espectáculo y las personas lo alababan.
Solo esta noche, solo esta noche.
Me repetía para calmarme. Sin embargo el nerviosismo volvió cuando Dagger dio su aprobación después de deliberar con los demás.
Jim respiró profundo antes de salir y presentar.
-Lo harás bien –me susurró Sebastian pasando a mi lado.
Asentí caminando lentamente hacia la voz de Jim.
-Damas, caballeros y niños. Mi nombre es Wise. La dama que se acerca hacia mí es encantadora, como podrán notar. Pero su nombre no tiene que ver con su belleza sino con su valentía. Valentía no solo ante una situación peligrosa, también valentía al aventurarse hacia sus mentes y resistir todos sus secretos. Por favor denle la bienvenida a Valeur.
El público aun confuso por la presentación comenzó a aplaudir y yo me permití cerrar mis ojos y usar mi habilidad al máximo. Comencé con las mentes más fáciles: los niños. Me acerque a la primera fila y señale hacia uno de los niños.
-Amelia, ¿ese es tu nombre? –oí la exclamación de sorpresa de la niña que me respondió afirmativamente- Veo que te gustaron tus vacaciones hacia el campo la semana pasada, sin embargo estoy de acuerdo de que viajar por el mar es mucho mejor. No te preocupes tus padres te tienen una sorpresa.
Tanto la niña como los padres se sorprendieron. Yo continúe poco a poco diciendo secretos del público, prácticamente los tenia a todos comiendo de mi mano.
Cinco minutos después Jim liberó al tigre. El público dio un grito de exclamación al verlo dirigirse a mí. Por mi parte lo recibí como a un cachorrito y la tigresa se dejo acariciar, dejando al público mas impresionado aun.
Según mis cálculos solo tenia cuatro minutos para este espectáculo para culminar con un minuto para la ultima actuación.
Jim camino entre el publico, pidió a tres personas y las distribuyo al frente del escenario. Luego vino hacia mí y me entrego una bolsa.
-Bien como habrán notado, Valeur es ciega. Mas de una vez se ha tropezado –se rió ligeramente haciendo al público reír con él-. Pero les diré un dato impresionante: ella puede ver a través de mí y se lo demostraremos. Valeur ¿a quien tengo a mi lado?
Esta vez abrí mis ojos pero estando de espaldas a Jim.
-A una hermosa señora que tiene un vestido de alta calidad, con unos ojos claros resplandecientes y el cabello aun más brillante que el mío –el público aplaudió inmediatamente-. A ver hermosa tigresa, ¿Qué le daremos a esta señora?
La tigresa metió la cabeza en la bolsa y saco un sombrero, el cual llevo hacia Jim dejándolo en sus manos.
-Dígame señora –dijo Jim mostrándole el sombrero-, ¿Este sombrero se lo quería comprar la semana pasada?
Ella abrió los ojos y lo tomó con una gran alegría. Jim dio una reverencia y pasó al siguiente voluntario, el cual era un señor muy viejo, su regalo fue una pipa ya que la suya se había perdido en la mañana. El último fue un niño al cual le dimos uno de los juguetes de la compañía Phantom. Por ultimo me acerque con la tigresa y las dos dimos una reverencia, animando aun mas al publico.
-Y ahora nuestra última actuación –dijo Jim mientras se retiraba a poner a salvo a la tigresa.
Mientras comencé a bailar ballet mostrando mi flexibilidad. Pasados unos segundos Jim dejó caer del techo dos telas largas que estaban bien sujetas al mismo tiempo que la música se volvía más rápida. Agarre las telas entre mis manos y comencé a subir por ellas. Una vez estando arriba comencé a enrollarme las telas a mis extremidades y me impulsaba para ir en círculos alrededor del escenario mientras me contorsionaba, siendo las telas lo único que me sostenía.
Quedan 10 segundos.
Escuche el pensamiento de Jim y rápidamente me desenrede las telas para amárralas a mi cintura y dejarme caer. Di vueltas hasta llegar a los brazos de Jim finalizando así nuestra actuación entre los vítores del público.
-Lo hicimos –dije sin aliento con mi pecho subiendo y bajando.
-Si y Jocker nos va a matar por hacer tres actuaciones en vez de una- respondió él también agitado.
-¡Fue maravilloso! –dijo Jocker cuando llegamos con él.
-O no –me susurró provocando mi risa.
-¡No había pensado en algo así! ¡Hay que incluirlo! ¡Dagger toma nota!
Y se fue corriendo con una sonrisa. Jim y yo suspiramos de alivio y luego estallamos en risas.
-¿De que se ríen? –preguntó alguien detrás nuestro.
Volteamos y una muy despierta y furiosa Beast nos fulminaba con la mirada.
-Señorita Beast, ¿se encuentra usted bien? –le preguntó Jim con todo el descaro del mundo.
-¿Qué si me encuentro bien? Ustedes hicieron que me desmayara y tomaron mi lugar. Son unos…
-Señorita, le pido amablemente que no de falsas acusaciones –le interrumpió Claude ubicándose al frente de nosotros.
-Pero… -intento protestar pero Jocker se había devuelto y le agarro el brazo.
-Discúlpenme –dijo Jocker antes de llevársela.
-Bien. ¿Dónde estará Ciel? –preguntó Jim como si no hubiese pasado nada.
-Les guiare –dijo Claude llevándonos a una carpa diferente a donde Ciel dormía.
Pude sentir la confusión de Jim igualando a la mía. Al entrar Ciel estaba en una cama sudando y con el pecho subiendo y bajando rápidamente.
Al acercarme mi atención se enfocó en un hombre que por lo que podía ver a través de Jim estaba en silla de ruedas y tenia puesta una bata, pero no era su apariencia lo que me llamaba la atención, fue su mente. Superaba con creses al caos que habitaba en la mente de Jocker, había presenciado muertes pero no estaba arrepentido, al contrario, estaba de acuerdo.
Me dieron ganas de vomitar y de inmediato musite una disculpa, cerré mis ojos y salí corriendo. Una vez afuera alguien me agarro del brazo y me llevo hasta un lugar que esperaba que estuviera desierto. Devolví todo lo que había en mi estomago y respire lentamente tratando de calmarme.
-¿Ya estas bien?
Claro, ¿Por qué no sería Sebastian?
-Si. ¿Qué le sucedió a Ciel?
Él pasó un paño húmedo por mi cara para limpiarme y después me dio algo líquido y me dijo que era para enjuagar mi boca, lo cual hice. Me sentía como una niña.
-El Joven Amo tiene asma, al parecer con el baño de esta mañana se resfrió y volvió su asma.
-Puedo curarlo, solo haz que se largue ese doctor.
Sebastian puso su chaqueta en mis hombros y se fue. Al rato volvió y me guió de vuelta hasta la cama donde estaba Ciel. Me senté en una silla que Jim estaba usando y pude mis manos en su pecho. Concentre mi energía para sanarlo pero no sucedió lo que esperaba. Mientras más trataba de quitarle su enfermedad mas me dolían las manos, los pies y sobretodo la cabeza. Sentía un liquido recorrer esos lugares hasta que alguien me empujo hacia atrás y desapareció el dolor.
-Ange, ¿estas bien? –escuchaba la voz de Jim pero no podía responder, sentía mucho cansancio- Hermanita por favor respóndeme.
Abrí mis ojos al escuchar como me había llamado y lo que vi no me gusto. Era yo ensangrentada. Entre Claude y Sebastian se llevaban los restos de sangre con paños, pero eso no iba a quitar de mi mente esa visión y menos en la de Jim.
-Al parecer no puedes curar una enfermedad de nacimiento –comentó Claude.
-No es eso –vi como frunció su ceño, así que explique-. Cam nació muy enfermo. Estaba ciego y sus huesos eran muy débiles. Con apenas cargarlo ya podías romperle algo. Pero yo logre curarlo. Él volvió a ver y ahora juega y corre cuanto quiera sin sufrir ningún daño, aunque a veces lo sobreprotejamos.
-Es porque Ciel tiene un contrato con un demonio –dijo Jim y la habitación quedo en total silencio. Solo se oía la suave respiración de Ciel quien ahora dormía tranquilamente.
-Yo me quedo aquí –dije poniendo mis brazos a un lado de la cama y apoyando mi cabeza en ellos.
Noté que Jim iba a protestar pero Claude se lo llevó rápidamente. Yo cerré mis ojos e intente dormir.
Alrededor de una hora mas tarde escuche que alguien entraba. Busque en su mente y era la compañera de cuarto de Ciel. Al parecer se lo había encontrado escondido cuando los del primer nivel regresaban a sus habitaciones, ella lo salvo de una serpiente de Snake y lo sacó de allí, luego él le dijo que tenia la manía de robar pero que esta vez no lo había hecho y que quería rehabilitarse. Y ella por supuesto se lo creyó. Ciel lograba ser un gran mentiroso cuando quería.
Ella se dio cuenta de mi presencia y surgió el miedo. Pero después pensó que ya había hecho las pases con Ciel y que no debía de temer.
Tonta
-Eso no sería muy sabio. Creo que deberías irte –le dije provocando que se sobresalte.
-Yo…
-Aunque él siga siendo ingenuo no significa que yo lo sea. Yo lo protegeré.
-Se supone que ustedes no se conocen –dijo repentinamente molesta.
-Nuestros amos eran amigos. De todos modos no te incumbe.
-No puedes protegerlo de la enfermedad.
-¿Y tu sí? –me burle- Yo lo protegeré hasta de la muerte si es necesario.
Ella boqueo intentando contradecirme pero se resignó y salió. Sin embargo esa no fue la última interrupción por esa noche.
