Antes que nada debo aclarar que no había tenido internet por lo cual no podía actualizar xD
Skull pyro, Diox Fenix y Kerix: Respecto al asunto romántico en mi fic. Sí, soy culpable xD no he metido mucho de esto en mi historia pero créanlo o no estoy guardándolo para cierto punto. Al inicio sentía que si ponía mucho de esto se podría sentír fuera de lugar y forzado por el asunto de que si bien en mi historia ya no son cachorros como tal, pero tampoco llegan a adolescentes, podría no encajar bien. Mi intención es ir llevando este tema como algo "natural" prometo plasmarlo de la mejor manera posible. El siguiente cap tratará sobre esto y espero les convenza. Pero de que va haber romance, créanme va haber romance :)
Por cierto, MUCHAS GRACIAS! Pasamos de 6 favs a 10! Igual con los seguidores y por eso GRACIAS!
También aviso que estaré alternando algunos cap ya que me hicieron la sugerencia en otro foro que dedicara un capitulo a lo que sucede en el reino mientras los cachorros desaparecieron. Sinceramente no tenía intención de hacer esto pero dije ¿Por qué no? El que no haya pensado en un cap así antes no quiere decir que no suceda nada en el reino… hay caos y angustia pero originalmente quería enfocarme en la perspectiva de los cinco jóvenes leones pero algunas ideas me han surgido y aquí lo tienen. También sucederá lo mismo con la guardia del león o bueno, lo que queda de ella.
Por último aviso que en próximos caps habrá otra canción que será importante para la historia.
Ahora sí comencemos…
LA OJOS DEL REY
Habían pasado días desde que la noticia de que cinco cachorros del reino, entre ellos, los hijos de los reyes, habían desaparecido.
Inmediatamente se podía observar todo el día como pequeños grupos de leones adultos patrullaban las tierras buscándolos o recaudando información de su paradero pero nadie los había visto irse.
Era una situación crítica.
Esa tarde los cuatro miembros restantes de la guardia de león se agruparon en una colina para hablar como ya era costumbre. El estado de ánimo de ellos no era diferente que el de los reyes pues se trataba de su líder y más que eso… su amigo.
-¿Alguien escuchó alguna noticia nueva?- preguntó Besthe con las orejas apuntando al suelo.
-Pregunte a cada herbívoro de las tierras y nada. Simplemente desaparecieron- contestó Ono.
Fuli se limitaba a escuchar. Hasta ahora no les había contado sobre su último encuentro con Kion y prefería mantenerlo así aunque sabía que al hacerlo estaba traicionando a sus amigos pero creía que era lo correcto, lo mejor para todos.
-¡¿Cómo fue capaz de dejarnos así como así?!- exclamó Bunga en un grito- No nos dijo nada, ni siquiera a mi… su mejor amigo-
Bunga no se caracterizaba por un carácter triste pero desde ese día había cambiado. Fuli lo observó cabizbajo y tuvo que tragar el nudo en su garganta, la escena y la presión la estaban matando pero debía permanecer firme.
-Bunga, tranquilo. Tal vez no se fue por voluntad, tal vez fue raptado- defendió Ono los valores del león.
-Pero ¡¿a los cinco?! No tiene sentido-
Ono y Besthe soltaron un suspiro cansino. Se negaban a creer que Kion los había abandonado. Eso no iba con su personalidad.
Fuli apretaba los dientes con fuerza.
Besthe la observó y le extrañó que no dijera nada. Si bien hablar mucho no era común de ella, su necedad a observar un punto indefinido en el suelo evitando sus miradas era de preocuparse.
-Fuli, ¿no extrañas a Kion?- preguntó el hipopótamo de la manera más inocente.
Sus palabras golearon fuerte a la felina tomándola por sorpresa.
-¿Qué?- fue lo único que pudo articular en el momento.
-¿Qué crees que le ocurrió?- volvió a preguntar.
-Yo… yo… no sé- mintió ella.
Los tres chicos compartieron una mirada curiosa.
-Fuli, parece que la situación de Kion te ha afectado bastante- dijo Ono preocupado.
-¿Y cómo no afectarme? Es nuestro líder de quien hablamos- encaró con un enfado repentino.
-"¿Lider?"- Bunga imitó las palabras de Fuli con escepticismo – Déjate ya de esa palabra. ¡Kion es nuestro amigo!-
-Creí que estabas enfadado con él por irse- respondió Fuli al tejón.
-Así es pero…todos nos conocemos desde que éramos unos cachorros "inútiles"- Bromeó Bunga por primera vez en el día- Establecimos lazos fuertes desde antes de pertenecer a la guardia pero cuando esto llegó fue… fue el siguiente paso para todos. Aprendimos más de cada uno de nosotros, la confianza creció. Sí, hemos tenido problemas y malos momentos pero lo hemos sabido sobrellevar y esto es solo una prueba más. La Guardia del León nos convirtió de amigos en familia, y Kion es nuestra familia y sé que tiene motivos para haberse ido.-
Ono y Besthe no pudieron ocultar las lágrimas en sus ojos que las palabras de Bunga causaron.
-Eso fue hermoso, pequeño B- Sorbió con la nariz el hipopótamo.
-No conocía esa faceta tuya, amigo- agregó también Ono montado en el lomo del Besthe.
La pesadez en Fuli aumento. Bunga tenía razón, ella también se sentía así desde que se formó la guardia. Sabía que los amigos, la familia no guarda secretos y fue ahí cuando abrió la boca para confesar.
Pero no alcanzó a decir ni media palabra cuando escucharon una marcha cerca de ellos.
Los cuatro amigos voltearon al origen del ruido. A lo cerca observaron un grupo de leonas que caminaban de regreso a la roca del rey. Era un de los grupos de búsqueda y por su forma de caminar sabían que no habían tenido éxito.
Guardaron silencio ante los grandes felinos viendo su andar. Fuli nunca le contó a alguien pero ella sentía una admiración por la forma de cazar de los leones. Todas como un equipo, que si bien era completamente diferente al modo en que ella lo hacía, no podía evitar sentir un placer al mirar como trabajaban juntas para un mismo objetivo. Claro que nunca le diría a alguien sobre su secreto.
Una de las leonas volteo hacia ellos ocultando cualquier expresión o rastro de preocupación para luego seguir su camino.
Una vez que el grupo desaparecía en el horizonte la atención se fijó nuevamente en la guardia, en específico en un nuevo Bunga que daba saltos para captar las miradas de sus amigos.
-¿Qué ocurre, pequeño B?- preguntó Besthe.
-No sé ustedes pero a mí no sé me hace justo que los leones nos oculten cosas sobre este asunto-
-¿A qué te refieres?-
-A que nosotros somos parte de la guardia del león al igual que Kion así que deberían decirnos que ocurre. Quizá ya saben que le sucedió o a donde fue-
-Y sugieres que…- Ono dejo sus palabras al aire.
-Que nos escabullamos en la roca real y escuchemos de lo que hablan-
-¡¿Qué?! ¡Bunga, No!- negó frenéticamente pues ella sabía que no era necesario.
-Sí, Fuli. Si Kion necesita nuestra ayuda ahí estaremos para él- reafirmó Bunga animado.
-Chicos, por favor deténganlo- pidió Fuli parar esas ideas estúpidas.
-De hecho, no es mala idea- apoyó Besthe.
-Sí. Si no están dispuestos a compartir información con nosotros… Además con nuestras habilidades lo encontraremos más rápido que toda la manda- animó Ono para sorpresa de Fuli, él ni Besthe actuaban así.
-No esperemos más y vallamos- dijo Bunga sin esperar respuesta y comenzando a correr seguido de un ave y un hipopótamo.
-¡Alto!- grito Fuli acompañado de un gruñido. Cosa que nunca habían visto que hiciera. Los tres machos detuvieron su paso abruptamente volteando a verla pero cuando lo hicieron no se encontraron con una chetah enojada, como todos esperaban, si no con una felina con ojos cristalinos por las lágrimas que amenazaban con escapar y en su rostro la clara representación de la culpa.
-¿Fuli, que pasa?- preguntó Bunga regresando sus pasos.
-Kion no se fue sin decir nada, no escapó de nosotros o de su familia- dijo ya sin esperar, tenía que sacarlo.
Los chicos no entendían nada, incluso en un momento sintieron que su amiga les tomaba el pelo pero sus ojos no mentían.
-¿Qué?- preguntó Bunga.
-Él y el resto estaban dispuestos ayudar a Kiara en un asunto que aún no me queda claro yendo hacia no sé dónde- confesó la felina.
-Fuli, ¿cómo sabes eso?- cuestionó Ono.
-Porque él… habló conmigo antes de irse- admitió culpable.
-¿Qué importa ya eso? Tenemos que ayudar a nuestro amigo- Se aventuró a decir Bunga sin prestar atención a lo demás y comenzando de nuevo su carrera hacia la dirección opuesta. No faltaba decir que el tejón mielero no tenía idea a donde iba.
Pero una vez más su "planeada travesía" fue interrumpida. Fuli sabiendo bien lo que intentaría sujeto su cola contra el suelo con una pata haciéndole imposible dar una paso más.
-Oye suéltame- se quejó Bunga tratando de zafarse.
-Fuli, ¿Por qué no nos dijiste eso antes?- preguntó Besthe sorprendido de que la felina les guardara algo tan importante.
-Justamente por eso…- respondió Fuli señalando con la cabeza a Bunga que aún lo mantenía "prisionero"- Sabía que si les contaba tratarían de actuar impulsivamente y sin pararse a pensar-
-Pero somos un equipo. No es razón suficiente para guardar algo tan importante-
-Lo sé pero créanme, era lo mejor- La felina dijo esto mientras soltaba a Bunga provocando que casi se fuera de bruces contra el suelo- ¿Creen que no me preocupo por Kion? No me arrepiento de haberles mentido… de lo que me arrepiento es de no haber detenido a Kion cuando pude. Quiero ayudarlo tanto como ustedes pero no podemos hacer nada, al menos no ahora-
Los tres chicos se observaron entre sí. Aún sentían algo de enojo en contra de su amiga pero la comprendieron. Su rostro no mentía, reflejaba culpa y dolo.
Bunga soltó un respiro.
-Hakuna Matata, Fuli- perdonó el tejón.
Ella alzó la vista rápidamente hacia ellos.
-Sí, todo bien pero ahora en adelante nada de secretos, ¿de acuerdo?- dijo Ono.
-Gracias, chicos. Lo prometo-
-¿Hay algo más de lo que nos debamos enterar?- agregó el ave.
-Sí, yo tengo la curiosidad del porque te buscó solo a ti para avisar de su partida y no a todos- dijo Besthe curioso.
-Pues él…-comenzó ella buscando las palabras adecuadas. El tema aún era algo nuevo para ella he incluso no estaba segura de lo que le había pedido el león- Me dejo a cargo de la guardia durante su ausencia- terminó con una sonrisa nerviosa.
-¡¿Qué?!- gritaron todos sorprendidos.
-¿Eres nuestra líder ahora?- preguntó Ono.
-Esto debe ser una broma. Primero no nos dice nada cuando se marcha y ahora pone al cargo a Fuli en lugar de a mí- Bunga se sentí más ofendido que nunca. "Vaya amigos" pensó en sus adentros.
-Bueno, ahora sabemos quién es la favorita de Kion- bromeó Besthe causando sonrojo en Fuli, claro que acompañado de un ceño fruncido.
-No será que aprovechó para decirte algo más, ¿he?- Ono se unió a las burlas en contra de una ya muy sonrojada felina que parecía tener llamas en los ojos.
El único que parecía no estar en "sincronía" en la conversación era Bunga quien se rascaba la cabeza tratando de descifrar de que se reían sus amigos.
-¿Qué es tan gracioso?- preguntó él.
-Oh vamos, pequeño B. Ya sabes, sobre lo que nos contó aquella vez Kion cuando tuvo "la charla" con el rey Simba- dijo sutilmente el hipopótamo.
-Sí, ya sabes: Esta noche es para amar…- canturreó Ono pero fue inútil, Bunga no comprendió nada aquella vez y ahora no sería diferente.
-¡Ya basta! ¡Kion vino a mí solo a decirme eso y fue todo y si lo hiso fue porque yo era la mejor calificada para el puesto, no como ustedes trio de inmaduros!- gruñía Fuli harta de todas esas burlas.
Ono y Besthe soltaron una larga carcajada, sabían que estaban jugando con fuego pero no pudieron contener las risas.
-Lo sabemos, Fuli. Solo nos divertíamos- dijo Besthe tratando de controlarse.
Una vena palpitaba en la frente de la chetah volteando hacia un lado con los ojos cerrados.
-Pues vaya juegos los suyos-
-Tranquila, en realidad creo que Kion tomó la mejor decisión. Yo haría lo mismo- dijo Ono.
-Pero ahora que nos diriges y se aclaró todo, ¿Qué hacemos? ¿Te dijo a dónde iban?- dijo Besthe ya más tranquilo.
-No me dijo nada con detalle, solo sobre un león extraño o algo así. Sugiero que nos quedemos en las Tierras del Reino a hacer nuestro trabajo, Kion no quiere que descuidemos la guardia. Hasta no tener una pista de donde está seguiremos como siempre-
-Bien- aceptaron ambos. No estaban convencidos de la idea de no ayudar a su amigo, incluso la misma Fuli quería ayudarle pero ¿Qué podían hacer? Ir en su búsqueda y descuidar el reino no era una opción a pesar de que las hienas ya no habían causado problemas desde hace unos días, es más ni siquiera se habían aparecido por ahí y eso al comienzo les preocupó.
-¡Un segundo!- la voz de Bunga los tomó por sorpresa.
Inmediatamente los tres voltearon en su dirección esperando a que dijera lo que tenía que contar.
-¿Eso quiere decir que tú y Kion están enamorados?- agregó el tejón.
Sus amigos rodaron lo ojos soltando exclamaciones de todo tipo.
-Que lento eres- fue lo único que entendió de entre las tres voces. Sus amigos le quitaron importancia y se giraron dispuestos a irse a patrullar.
-¡Esperen! Creí que seguíamos hablando de lo mismo- se defendió corriendo detrás de sus amigos para alcanzarlos.
Al día siguiente todo parecía estar en calma. El sol llevaba apenas unos minutos arriba y los primeros rayos golpearon en la cara de Fuli despertándola suavemente incluso arrancándole unos ronroneos instintivos y una sonrisa se dibujó en sus labios.
Hubiera seguido con su placido sueño si no fuera por unos leves golpes en su hombro y una voz que la llamaba.
Fue tan repentino todo que ella despertó de golpe abriendo los ojos como platos y observando a Bunga a su lado quien la miraba de la misma manera.
-¿Acaso estabas ronroneando?- acusó el tejón.
-No, yo… yo no ronroneo- contradijo Fuli que no era consciente de los sonidos que hacia al dormir.
-Pero te escuché…-
-Bunga, ¿qué quieres? ¿Por qué me despiertas?- le interrumpió tratando de cambiar de tema mientras se tallaba los ojos.
-Hay algo que debes ver-
-Más vale que sea importante-
-Créeme que lo es-
Fuli lo miró curiosa. Bunga lucía serio, cosa que le preocupo y le daba indicios de que en realidad se trataba de algo importante.
Fuli seguía a Bunga sobre una pequeña colina. Por sorprendente que fuera, el tejón no había dicho nada hasta ahora.
Cuando estuvieron en la cima pudieron ver la escena y no pudo evitar tragar grueso. A unos metros de ellos se encontraban reunidos Besthe y Ono pero lo que sobresalía era el grupo de leones sentados que los rodeaban y en cuanto los vieron llegar todas las miradas se clavaban en ellos pero la que más pesaba era la de los reyes Simba y Nala.
-Ma..majestad- tartamudeó la Chetah cuando estuvieron frente a ellos.
-Guardia de León, les agradezco que vinieran- saludó Simba amablemente pero al mismo tiempo serio.
-¿Algún problema, majestad?- preguntó Besthe más tranquilo que su amiga.
-Como saben, Kion y sus hermanos acompañados de Zuri y Tiifu desaparecieron hace unos días- inició Simba.
-Sí, nos enteramos-
-Ustedes como defensores del ciclo de la vida, saben mejor que nadie el impacto que tendría en el reino si algo les sucediera a cualquiera de esos cachorros. Hemos estado días buscando sin descansar, hemos creado tiempos de paz con otras especies para poder encontrarlos pero no ha servido. Preguntamos a cada ser vivo del reino… solo faltan ustedes y como amigos de mi hijo espero me tengan alguna notica-
La mirada de Simba era severa, a cualquiera intimidarían ese par de ojos. Hablaba muy enserio pero nadie contestó. El rey se dio cuenta de que todos miraban a Fuli como si buscaran una aprobación para hablar y eso levantó sospechas en el león.
Simba se levantó y caminó hasta la Chetah sin quitarle la mirada.
-¿Hay algo que tengas que decir, Fuli?- preguntó con voz grave.
Fuli estaba arrinconada pero antes de decir algo recordó lo que le pidió Kion, no quería que sus padres se enteraran de sus planes. Fuli no sabía de qué se trataba todo aquello pero esa noche pudo ver en los ojos de Kion que era importante para él, para él y para sus hermanos. Le hiso una promesa y nunca lo "traicionaría" como ella pensaba que resultarían las cosas si hablaba.
Levantó la mirada al imponente león y de donde pudo sacar valor habló…
-No, majestad. Cómo usted lo dijo: Kion es nuestro amigo y esperábamos que usted pudiera mantenernos informados- contestó si flaquear en algún momento.
Sus amigos la miraban sorprendidos. Había sido capaz de mentirle al rey directo en la cara. Ahora solo faltaba que Simba creyera sus palabras.
Simba la miro detenidamente unos segundos. Buscaba cualquier quiebre, cualquier señal que le indicara rastros de mentiras. Fuli sintió una gota de sudor correr por su pelaje. No supo que paso después, quizá el rey descubrió la mentira o no pero ya no importaba, quitó la mirada de ella y se apartó un poco para ver mejor a la guardia, solo ahí Fuli pudo soltar el aire que retenía en los pulmones.
-Es una pena. Eran nuestra única esperanza, ahora nos han llevado a tomar medidas drásticas para el reino- Simba se giró hacia los leones detrás suyo.
-Simba- Nala asintió con la cabeza. Tendrían que utilizar el plan de respaldo, el último que tenían.
-A partir de ahora se crearan dos grupos. El primero encabezado por la reina Nala se quedará en el reino a cuidar de él. El segundo que dirigiré yo iremos en busca de los cachorros más allá de donde cualquier león de este reino ha llegado con el único objetivo de encontrarlos, ¡cueste lo que cueste!-
Enseguida un mar de rugidos estremeció el lugar alentando al rey.
-¿Qué está ocurriendo, pequeño B?- preguntó Besthe como si el tejón tuviera las respuestas de todo.
-No lo sé pero no es bueno-
Inmediatamente Simba regresó la mirada a la guardia.
-En vista de que no tenemos ni un indicio de donde buscar, necesitaremos ayuda del más calificado para esta tarea- Simba se dirigió hacia Ono y este se estremeció a cada paso más cerca de él.
-¿Majestad?- preguntó el ave.
-Ono, quizá esta sea la tarea más difícil que te darán en la vida pero no hay nadie mejor que tú. Gracias a tu vista más aguda, tú nos dirigirás- dijo Simba sin perder el semblante.
-¿Y…y…yo?-
-Así es. Anoche he llamado a tus padres y entendieron la gravedad del asunto por lo que estuvieron de acuerdo. Están orgullosos de ti-
-¿Eso quiere decir que la guardia del león ayudara a encontrar a Kion y a los demás?-
-No- la voz de Simba cortó con la emoción de Bunga- Me temó que no puedo poner en riesgo a más animales del reino. Si se lo he pedido solo a Ono es porque es la mejor opción-
-Pe..pero-
-Bunga, dejare esto claro para ti y para el resto de tus amigos. Ustedes se quedan aquí- Era claro, era una orden.
-Sí majestad- dijeron rendidos los tres restantes al unísono.
-Bien. ¡Todos, en marcha! – grito a los leones que lo acompañarían y en seguida estos se apartaron de solo unos pocos que se quedarían a proteger el reino junto a la reina Nala- Ono, no perdamos tiempo. Tú buscaras desde el cielo, mantente atento-
Inmediatamente Simba se separó de la guardia sin decir más.
Ono miró a sus amigos que lo veían tristes.
-No se preocupen, encontraremos a Kion y a los demás- el ave no dijo otra palabra cuando emprendió el vuelo.
-¿Eso fue una despedida?- preguntó Besthe al aire.
-Esto no es justo. Tenemos tanto derecho de participar como Ono-
-Bunga, ya escuchaste al rey-
-¿Y que con ello? Estoy cansado de que no me tomen en cuenta-
-Pequeño B, no es así. Es solo que a veces las cosas pasan como tienen que pasar, mmm…- Besthe no encontraba un consuelo para su amigo –Fuli ayúdame, ¿tú qué opinas?-
-¿Aún les importa lo que piense?- preguntó Fuli sin perder rastro de los leones y el ave que cada vez se hacían menos visibles- Si tuviera un plan, ¿me seguirían?-
-Por supuesto, ahora eres nuestra líder- respondió Besthe.
Fuli volteó a verlos con una sonrisa.
-No permitiremos que la guardia de león se desintegre más. Seguiremos al grupo sin que ellos se den cuenta- ordenó convencida.
-¡Zuka Zama!- exclamó alegre Bunga de la nueva actitud de su amiga.
-Hagámoslo- animó Besthe.
Sin perder tiempo y con precaución de no ser visto, la nueva guardia de león conformada por un hipopótamo y un tejón liderados por una chetah siguieron al grupo de leones.
Tenían una nueva misión.
CONTINUARA…
Y hasta aquí el cap.
Si tienen Twitter síganme ya que ahí estaré subiendo dibujos del fic y otras cosillas: Bako_Jabes
En fin, espero les haya gustado y nos leemos la próxima.
