Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen...
Círculo completo
(Full Circle)
Un fic de Nora Jeminsen
Traducción por Apolonia
Nota de Autora: Más preguntas podrían estar preguntando a este punto... sí, uno de los "buenos chicos" murió al final del último capítulo. No, no será resucitado con las Esferas del Dragón ---no hay Esferas del Dragón en el mundo de Shiatar, porque Kami murió de edad avanzada, sin saber que él era un Namekkuseijin, y Dende no se convirtió en el siguiente Kami. Entonces sí, está muerto para siempre. Lo siento.
Y esa es una buena razón para mi próxima advertencia: este es el capítulo más violento en todo el fanfic, amigos, con algunas escenas bastante gráficas. Han sido advertidos. Por favor recuerden ---si les gusta, dejen comentarios. De lo contrario, no puedo pensar en nada más sobre qué advertirles; queda sólo un capítulo más. Prepárense. =)
Espero que les guste.
Nora
Dragon Ball Z: Círculo Completo
(Parte 25: Antes del alba: El juego final de Vegeta)
"Nunca he creído en la maldad. A lo largo de todos mis años de luchar, a pesar de todos los horrores de guerra que he visto, siempre intenté ver las cosas desde todos los lados, comprender los problemas en el contexto. Incluso los Saiyajin, a pesar de sus malvadas acciones, no son verdaderamente, intrínsecamente, completamente malvados; hemos visto que incluso el más alto de ellos es capaz de la amabilidad... consciencia... amor. De hecho, es sólo la completa ausencia de esas capacidades que postularía como evidencia de 'maldad'. Y entonces el concepto de maldad va contra toda probabilidad y lógica; seguramente no hay Humano, semi-Saiyajin, o Saiyajin cuyo corazón esté completamente vacío de estas simples, básicas cualidades.
"Y si lo hay... bueno. Nunca he sido particularmente religiosa, tampoco, pero... puedan los dioses ayudarnos a todos."
---El Líder, Memorias de la Ocupación, Pt. 13.
La conclusión de un buen juego, Vegeta reflexionó para sí mismo, era mejor que el sexo.
Caminó hacia el cuerpo caído de Kakarotto, ignorando la consternación de Ko Shiatar detrás de él, y sonrió brevemente para sí mismo. Oh, el sexo era lo agradable suficiente en corto término, pero habían algunas cosas con las que simplemente no podía comparar. Un simple encuentro sexual no podía ser estirado por años, por ejemplo. O tal vez podía; no le importaba. A pesar de todo, no había nada más que él encontrase que pudiera compararse con la emoción de un final de juego.
Considerar, por el momento, a Kakarotto. Vegeta sintió otra sonrisa estirarse en su rostro por sólo un momento. El Señor Feudal había comenzado este juego él mismo el día que había superado a Vegeta por cualquiera sea el breve tiempo que había durado; ahora, Vegeta estaba finalmente haciéndole pagar ese terrible insulto. Podría haber matado a Kakarotto ese día hace tanto tiempo, pero eso no hubiera sido casi tan satisfactorio como lo que había hecho en su lugar. Había infligido heridas en la misma alma de Kakarotto de las que el hombre nunca se había recuperado completamente, y todo sin golpearlo siquiera una vez... simplemente quitándole una baja mujer Humana y el mocoso media raza que ella había engendrado. Era la propia falla de Kakarotto, por supuesto; él no debería haber sido tan débil.
Ko Shiatar era un caso similar, aunque puramente accidental; cuando Vegeta había dado a la campeona semi-Saiyajin a Radditz como pareja, no había soñado que hubiera estado estableciendo en movimiento una secuencia de eventos que llegarían a este punto. Dos de sus Élite, muertos; un tercero rebelándose contra él, sin duda porque ella había sido la que descubrió y le dijo a Kakarotto la verdad; su palacio destrozado; la resistencia revitalizada; caos sobre todo su preciado planeta... Suspiró. Y todo eso a pesar del trato de Radditz a ella y al patético desafío con el que ella había luchado contra Vegeta pocos meses antes. No podía evitar sino admirar a la muchacha; ella había estado todo menos debajo de su atención sólo un puñado de años atrás, y ahora ella realmente había logrado convertirse en una Super Saiyajin e incluso obligarlo a revelar su máximo poder. La mataría, también, por supuesto; ella había causado demasiados problemas para quedar impune. No que su entrometimiento hubiera sido más que una inconveniencia; los subordinados eran siempre reemplazables, y un planeta era sólo un planeta, después de todo... pero ella se había atrevido a oponérsele, y por eso tenía que morir.
Bardock era la jugada amarga en todo el juego. A pesar de sí mismo, Vegeta se había apegado al niño; había mostrado tal promesa hasta últimamente. Pero ahora, parecía, la influencia de su padre lo había corrompido más allá de recuperación, y eso sólo después de unas pocas semanas. Vegeta suspiró en resignación. Tal vez el experimento había estado condenado al fracaso desde el principio, dada la mancha en la sangre de Bardock; a pesar de todo, era una falla, y el niño tenía que ser destruido.
Aún así, había algún beneficio en ser quien lo mataría. Sería un apropiado último golpe para Kakarotto, decidió, matar a su recién encontrado hijo ante sus ojos. Asesinaría al niño como un aperitivo, para que la rebelde pudiera ver la muerte de sus aliados ---y sus esperanzas--- antes que ella se encuentre con su propio final. Kakarotto, sin embargo, sería el curso principal de su venganza.
Se detuvo, habiendo finalmente alcanzado los escombros cerca de la pared lejana del cráter, donde Kakarotto yacía. El Señor Feudal estaba todavía consciente ---apenas--- jadeando por respirar a pesar de la enorme herida en su pecho. Vegeta sonrió de nuevo. Era bueno que Kakarotto fuera tan duradero. Podría jugar con su antiguo teniente un poco más antes de entregar el último golpe.
"¿Qué sucede, Kakarotto?" dijo suavemente, mientras veía los ojos del Señor Feudal abrirse dolorosamente. "¿No queda más lucha en ti? ¿No más odio? Tu compañera debe estar terriblemente decepcionada de ti, si eso era lo mejor que pudiste hacer."
Kakarotto no dijo nada y continuó jadeando, girando sus ojos lejos de Vegeta. Vegeta dio un paso adelante... y puso un pie con bota sobre el venenosamente sangrante agujero bajo el hombro de Kakarotto. El Señor Feudal gritó y empalideció, sus ojos ampliándose en dolor; Vegeta sonrió un poco mientras conectaba su pie en la herida, y miraba a Kakarotto luchar con no gritar.
"Bardock, también," dijo, sonriendo un poco a Kakarotto. "Yo crié el niño, lo sé. Es obvio que siente alguna lealtad hacia ti porque tu eres su padre, ¿pero me pregunto como se sentiría si te pudiera ver ahora?"
Se inclinó hacia adelante, presionando su pecho en la herida; los labios de Kakarotto se movieron hacia atrás desde sus dientes en un silencioso gruñido de agonía. La sonrisa de Vegeta se amplió. "Puede ser tu hijo en sangre... pero su alma todavía es mía, Kakarotto. Y yo lo crié para odiar a débiles como tu."
Deliberadamente, giró su pie, para que su dedo con placa dorada se cavase en la herida, y presionara de nuevo. Kakarotto perdió la batalla con su dignidad y gritó, su cuerpo girándose instintivamente lejos mientras sangre fresca chorreaba de la herida, pero el pie de Vegeta lo mantenía implacablemente. Vegeta sonrió, presionando más duro---
Sintió la carga de Ko Shiatar mucho antes que golpeara; en su actual nivel de poder, los movimientos de ella eran patéticamente lentos para su percepción. Sin alzar la vista de Kakarotto, levantó una mano casualmente, apuntando hacia su ki que se acercaba rápidamente, y esperó relajado por un nano segundo. Tan pronto como ella se acercó a unos pocos metros de él, le disparó a quemarropa. Ella gritó mientras fue arrojada hacia atrás por el ardiente disparo, cayendo sobre la agrietada cadena de roca sobre la montura del cráter y sin moverse; los sentidos de él le dijeron que ella estaba inconsciente por el momento. Bien; no había querido matarla tan rápido.
Los afiebrados ojos de Kakarotto se voltearon en horror para seguir a su caída aliada; Vegeta sonrió y movió su pie en una mejor posición. "Disculpa la interrupción, viejo amigo," dijo afable. "Ahora. ¿Podemos continuar?"
Levantó su pie, y Kakarotto gritó una segunda vez mientras su alguna vez señor pisoteaba en la herida, machacando su talón dentro. La sonrisa de Vegeta desapareció después de un momento, su expresión moviéndose a una de distante, clínica distancia... pero sus ojos estaban brillantes con un salvaje regocijo mientras levantaba su pie y lo bajaba de nuevo, y de nuevo, y de nuevo.
Era una medida de las profundidades de la auto absorción que Bardock hubiera caído en que estuviera completamente sorprendido cuando finalmente se puso de pie temblando y sintió el infierno que era el verdadero poder de Vegeta. Había notado el temblor de la tierra unos pocos momentos antes, sintiendo lo que parecía como una supernova creciendo no muy lejos, pero su cabeza había estado lenta para aclararse en el periodo posterior de su inconsciencia y había comprendido sólo débilmente lo que sintió. Ahora, sin embargo, de pie, se sintió algo como él mismo de nuevo. Justo a tiempo para el espectáculo, parecía.
Por un momento casi lo dejó más anonadado; nunca se había imaginado que Vegeta hubiera sido esto de poderoso, incluso en sus más fantasiosas especulaciones. No me extraña por qué nunca luchó conmigo, pensó preguntándose. Podría haberme matado por accidente... Shock, sin embargo, rápidamente dio camino a la consternación, y resignación. Se terminó, entonces. Ko y Otousan no pueden luchar contra esa clase de poder. Los matará a ambos... y a mí, también, cuando termine con ellos.
Cerró sus ojos y bajó su cabeza, sin sentir miedo; en cambio, estaba consciente sólo de una clase de leve arrepentimiento. No tenía muchos arrepentimientos, pero los pocos que tenía eran demasiado grandes... quería conocer a su verdadero padre mejor. Quería volverse lo suficientemente fuerte para igualar a Kakarotto, y a Ko. Quería conocer más gente como los fascinantes que había conocido en las últimas semanas, ver más del mundo del que había estado resguardado en el Palacio de Vegeta por tantos años. Quería hablar con Kakarotto, saber más sobre su madre.
Quería saber si a Kakarotto le gustaba él o no.
Una vez, sentir ningún arrepentimiento en lo absoluto hubiera parecido desesperadamente sentimental para él; ahora no le quedaba la fuerza, física u otra, para preocuparse. El orgullo parecía tan inútil; no hace mucho tiempo, cuando había sido un creído joven no tan príncipe, seguro en el conocimiento que sólo Vegeta y la Élite eran más fuerte y orgulloso de su supuestamente pura sangre de alta clase... entonces su orgullo no había tenido significado. Ahora... ahora que el Príncipe lo había rechazado, una rebelde lo había superado, y su sangre no era más pura que la de el más bajo esclavo de minería. Tenía mucho de qué arrepentirse.
La frustración lo invadió; por primera vez desde que había sido un niño pequeño, sintió la urgencia de llorar. Ferozmente, luchó contra ella. Aún le quedaba algo de orgullo, después de todo.
Y, se dijo a sí mismo, levantando su cabeza en resolución y enderezándose, sangre pura o no, al menos era mitad Saiyajin, y su padre era todavía un verdadero guerrero. Se tambaleó hacia adelante a través de las rocas, tambaleándose y casi cayendo mientras una ola de mareo lo atravesó brevemente. Dispuesto a que el mareo retrocediera, se obligó a ir hacia adelante de nuevo. Podía sentir el ki de Ko cerca; era más débil pero firme, aunque sintió que la mujer semi-Saiyajin estaba inconsciente. Estaba fuera, entonces. Frunciendo el ceño, inspeccionó alrededor, buscando por el ki de Kakarotto.
Le tomó un momento encontrarlo; cuando lo hizo, se dio cuenta que había sido todo sino drenado por el ardiente zumbido del ki de Vegeta porque las dos firmas de energía estaban demasiado cerca juntas. Y el ki de Kakarotto estaba... extraño. Estaba vacilando extrañamente, iluminando fuerte y agudo y luego amainándose, sin adherirse a ningún patrón en particular... y entre cada fuego, se estaba volviendo notablemente más débil.
Algo estaba mal. Con semejante poder, el Príncipe podría haber matado a Kakarotto fácilmente en el latido de un corazón; ¿Kakarotto estaba luchando en respuesta de alguna manera?
Él era capaz de reunir suficiente de su ki para flotar un poco; tan rápido como pudo sobrevoló el suelo hacia el par, sin molestarse en intentar ocultarse ---no tenía ilusiones sobre la habilidad de Vegeta de sentir su presencia fácilmente. Sólo podía esperar que cualquier cosa que hubiera ocupado al Príncipe lo mantuviese ocupado por unos segundos más.
Su fuerza cedió antes que pudiera alcanzar el lado del cráter, y se detuvo por un instante para jadear para respirar, curvado con sus manos en sus rodillas. Pero estaba lo cerca suficiente para ver qué estaba sucediendo ahora, así que se enderezó de nuevo---
---y jadeó, en shock y creciente horror. El ki de Kakarotto estaba fluctuando porque estaba muriendo; el Príncipe estaba torturando a su alguna vez segundo en comando hasta la muerte. Los oídos de Bardock sonaron con los gritos de su padre mientras Vegeta golpeaba su pie de nuevo, y gotitas de sangre salpicaban de una terrible herida que había agujereado justo a través de su armadura y el cuerpo debajo; más sangre se había juntado debajo de Kakarotto y corría en finos riachuelos por las rocas sobre las que él yacía. Kakarotto no parecía capaz de luchar; sus manos estaban aferradas a la pantorrilla de Vegeta, él estaba inclinado hacia abajo.
Y los ojos de Vegeta eran fríos como la muerte.
No... Bardock se tambaleó hacia adelante sin pensar mientras Kakarotto gritaba de nuevo, pero se detuvo cuando se dio cuenta que era inútil; si incluso su padre no podía luchar contra Vegeta, ¿qué podía hacer él? Apretó sus puños, mirando alrededor frenéticamente, pero Ko estaba todavía muy lejos, e inconsciente además; ella no podía ayudar. No quedaba nadie más que pudiera ayudar, excepto Bardock ---y no había nada que él pudiera hacer.
Kakarotto gritó de nuevo, y el sonido envió una daga al corazón de Bardock para torcerse dolorosamente. Cerró sus ojos como si pudiera callarlo, pero eso sólo lo hizo peor; ahora podía escuchar el sonido de la bota de Vegeta golpeando la carne, la armadura rompiéndose, los desesperados gritos de Kakarotto por aire entre cada golpe. Y todos esos gritos estaban aminorando incluso mientras Bardock estaba de pie, mirando impotentemente.
No... no puedo dejar que esto suceda... Las uñas de Bardock se cavaron en sus palmas, pero apenas notó el dolor; un violento temblor se movió a través de él. Vegeta... ¿no era suficiente que le hubiera quitado a Kakarotto a su pareja de él? ¿No era suficiente que le quitara a Bardock mismo? ¿Por qué estaba haciendo esto? ¿Qué había sucedido con el noble, honorable Príncipe que Bardock siempre había pensado como su padre adoptivo, y cuando había sido reemplazado por este monstruo de ojos fríos que trataba de matar niños y golpear a un enemigo que no podía luchar en repuesta?
Kakarotto gritó de nuevo, y Bardock apretó sus dientes, temblando. Desde que Ko y los resistencias le habían dicho la verdad sobre sus orígenes, Bardock había luchado evitar un simple, ineludible hecho: a Vegeta no le importa un carajo él. No había querido enfrentar la verdad; en algún nivel, supuso, todavía había querido desesperadamente creer que Vegeta tenía alguna razón plausible para todas las mentiras que le había dicho a Bardock. Una técnica de entrenamiento psicológico... un deseo de proteger a Bardock de las ásperas realidades de su nacimiento... algo, algo pero que haya resultado ser verdadero. La dolorosa verdad era que al Príncipe no le importaba nadie sino él mismo y el poder, y él estaba perfectamente dispuesto a destruir a cualquiera que necesitara, arruinar tantas vidas como tuviera que arruinar, para servir a esos patrones gemelos. Incluso Kakarotto, su aliado más leal... y alguna vez amigo, Bardock supuso. Incluso Bardock mismo... su hijo, en todo menos sangre.
No se dio cuenta que se agachó, su respiración siseando entre sus apretados dientes y su corazón palpitando con fuerza; sólo la ira pulsó en su mente, un ardiente corazón rojo por sí mismo. Su vida entera, había idolatrado a Vegeta, en algo que el Príncipe nunca había sido: un hombre de honor, que respetaba las uniones de lealtad, de camaradería. Un verdadero guerrero que sostenía el estándar más alto para sí mismo más que el hombre común, que se adhería incondicionalmente a esos tácitos códigos de batalla para cada Saiyajin desde el más bajo de los soldados de clase baja entendía instintivamente, si ellos lo seguían o no. Un padre.
He sido tal tonto...
Kakarotto gritó de nuevo, y Bardock sacudió su cabeza, como si para negar la agonía de su padre.
Kakarotto... él ha sido todo lo que Vegeta no ha sido...
Vegeta golpeó su pie de nuevo, y entonces Bardock la vio: una pequeña, cruel sonrisa, propagándose brevemente a un lado de los labios de Vegeta mientras golpeaba a su oponente.
¡Kisama! ¡No puedo creer que te haya admirado!
Vegeta golpeó de nuevo, y esta vez el grito de Kakarotto fue lo fuerte suficiente para hacer eco a través del cráter. Lo fuerte suficiente para hacer eco en el corazón de Bardock. Y algo en su corazón se destrozó con ese grito.
"¡ALÉJATE DE ÉL!" Bardock gritó, sintiendo un surgir de increíble fuerza desde una reserva invisible explotar a través de su cuerpo; surgió a través de sus miembros y su aura y quitó la última de la debilidad que lo había afectado como si nunca hubiera estado. No notó que su cuerpo había cambiado sutilmente, sus músculos repentinamente más grandes y más definidos bajo la tela de su traje, su cabello de pie erguido en su cabeza; saltó sin pensarlo, disparándose a través de la distancia que intervenía con una velocidad que desobedecía a la imaginación. Captó sólo la más breve mirada de la cabeza de Vegeta levantándose, sobresaltado, antes de golpear su puño en el rostro del Príncipe; tomado con la guardia baja, Vegeta fue arrojado hacia atrás, chocando con la pared cercana con suficiente fuerza para hacer añicos una estampa de metros de profundidad en la roca. Bardock lo siguió, disparándose sobre el cuerpo de Kakarotto para golpear ambos puños en el vientre de Vegeta; los ojos de Vegeta volaron amplios con shock, y Bardock los golpeó también, gruñendo incoherentemente, sus puños desenfocándose mientras los golpeaba en el rostro de Vegeta. No había nada en su mente sino una abrumadora necesidad de matar, saliendo desde ese núcleo en su corazón de ira que palpitaba dentro de él. Un corazón que ya no era ardientemente rojo o incluso feroz, blanco ardiente sino un salvaje, quemante, ardiente acalorado... dorado.
¿Qué demonios...?
Era una agonía levantarse sobre sus codos, torciendo aún más la herida que Vegeta había tomado tanto placer en agravar, pero Kakarotto lo hizo de todas maneras, obligándose hacia arriba por alguna extraña intuición. Podía sentir un sorprendente ardor de nuevo poder cerca, casi tan grande como el suyo propio o el de Ko Shiatar, pero desconocido. No ---era muy familiar, pero... No puede ser. ¿O sí...? Logró levantarse lo suficiente para ver ---y miró fijamente, con amplios ojos. ¡Lo es!
Bardock se había convertido en un Super Saiyajin.
El niño estaba gritando en ira sin palabras, atacando a Vegeta implacablemente; su aura ardía alrededor de él como una masiva hoguera, resaltando su rígido cabello dorado y despiadados ojos acuamarinos, e incluso su cola azotaba de atrás hacia adelante en una dorada peluda furia. El acantilado estaba temblando con la fuerza de los ataques del niño, enviando grietas a través de la pared del cráter mientras él constantemente comenzaba a conducir a Vegeta más profundo dentro de la alguna vez sólida roca; Kakarotto se dio cuenta bruscamente que los temblores también habían sido causados en parte por el explosivo surgimiento del aura del niño.
Miró fijamente, shockeado hasta el alma. Bardock ni siquiera tenía doce años aún; él mismo había tenido tres veces la edad del niño antes de que hubiera alcanzado ese nivel de poder. Y aquí estaba su hijo, brillando con el poder que había escapado de todo guerrero en el Imperio por siglos, casi tan fuerte como él mismo... El shock, sin embargo, dio camino a una clase de agrio reconocimiento. ¡Ese pequeño mocoso! ¡Tiene suficiente potencial para volverse más fuerte que todos nosotros! Pero el pensamiento era admirador más que vengativo, y cuando se empujó para ponerse de pie, temblando, se encontró riendo ante la osadía del niño.
Pero luego se tensó, viendo peligro. Bardock estaba casi ciego con furia; el niño estaba tan absorto en su ataque que no parecía notar ni el hecho de que sus golpes no estaban haciendo daño, o la sonrisa en el rostro de Vegeta. El Príncipe se estaba permitiendo ser atacado, aparentemente encontrando el nuevo poder del niño divertido; a pesar de su tremendo incremento, el poder de Bardock no era en ningún lugar lo grande suficiente para igualar el de su oponente. El niño estaba en problemas.
Puso a prueba sus miembros; aunque su brazo roto colgaba inmóvil a su lado y el agujero en su pecho estaba sangrándole la vida, no estaba muerto todavía ---y todavía le quedaba algo de fuerza. Lo suficiente, al menos, para ayudar a su hijo.
Agachándose y concentrándose para elevar su ki, Kakarotto sonrió para sí mismo mientras su aura parpadeaba a la existencia alrededor de él, su cabello azotando alrededor en una corriente hacia arriba. Chi-chi estaría orgullosa del hijo de ellos.
Dos días después de su batalla contra Nappa y Radditz:
"¿Entonces qué es eso, hmm?"
Trunks la miró desde donde estaba de pie, estirándose y haciendo muecas; el tanque de regeneración los había dejado rígidos, y ninguno de ellos había logrado trabajar completamente en los dobleces, incluso después de la breve lucha que habían tenido. Shiatar lo miró estirarse, fascinada por la manera que sus músculos se movían y jugaban bajo la piel bronce oliva... Pero entonces alejó la mirada incómoda, sin querer que él lo notara. Se encontró cada vez más atraída hacia él desde el día de la pelea, y hasta que se dio cuenta qué hacer al respecto de esa atracción, prefirió mantener las cosas estrictamente amistosas entre ellos.
Él alzó una pálida ceja, bajando sus brazos al final y volteándose para ponerse su chaqueta de nuevo, ambos para el alivio y desánimo de Shiatar. "¿Qué fue qué?"
"Lo que hiciste el otro día. Eso de 'más allá de Super Saiyajin'."
Él frunció el ceño, dándole a ella su chaqueta, que ella aceptó. "No creo entender tu pregunta."
"¿De dónde vino? ¿Cómo lo hiciste?"
Él frunció el ceño de nuevo, pensativamente esta vez, y cruzó sus brazos sobre su pecho. "No estoy seguro honestamente," dijo al final. "O al menos, no creo saber cómo explicarlo. He estado trabajando en eso por algún tiempo antes de ese día. Sólo sucedió venir cuando lo necesité."
"'¿Sólo sucedió...?'" Suspiró ella en exasperación, y frunció el ceño en molestia a su sonrisa en respuesta. "Pensé que Super Saiyajin era el poder final. ¿Y ahora me estás diciendo que hay algo más allá de eso?"
Él asintió, alejando la mirada, sus ojos repentinamente volviéndose distantes y sombríos. "Siempre hay algo más allá," respondió suavemente. "Si lo alcanzas o o no depende solamente de cuanto lo necesites. Y cuanto estés dispuesto a sacrificar en el proceso." La miró, su expresión solmenme, y ella fue golpeada de nuevo por su asombroso parecido a su guerrero padre. Como si escuchando el pensamiento de ella, él bajó sus ojos, y miró lejos de nuevo.
"Pensé que entendí eso, hace tiempo atrás," murmuró él, "pero no lo hice, no realmente. No hasta que mi padre me lo enseñó de nuevo. Y ahora me pregunto como nunca lo entendí antes." Se quedó en silencio.
Shiatar frunció el ceño. Él era tan extraño, a veces. "¿En el pasado?"
Él parpadeó como si saliendo de una fantasía. "¿Qué?"
"Dijiste que tu padre te lo enseñó. ¿Cuando te encontraste con él hace unos años atrás, durante tu viaje en el tiempo? ¿En el pasado?"
Él le frunció el ceño, una mirada casi desconcertada en su rostro. "No," respondió, como si ella debería haber sabido la respuesta ya. "Me lo enseñó cuando lo necesité. Hace dos días atrás."
Estaba herida.
Por un largo momento, ese era el único pensamiento que podía lograr, mientras caminaba a tientas gradualmente su camino de vuelta hacia la consciencia; eso y el hecho que su boca estaba llena de arena. Débilmente recordó que había estado soñando con Trunks, pero el recuerdo del sueño se había ido tan pronto como había vuelto a la auto consciencia, adentrándose de nuevo en las profundidades de su mente para yacer nuevamente en cualquiera sea el piso subconsciente de donde había rebozado, y después de un momento se rindió tratando de recordarlo. Un agradable sueño ciertamente sería mejor que la dura, dolorosa realidad. Mecánicamente movió sus plomizos brazos para levantarse incluso antes de abrir sus ojos, escupiendo el polvo y sintiendo los escombros moverse debajo de ella. Después de toser unas pocas veces para aclarar su tráquea, abrió rápidamente sus párpados e intentó soportar la luz.
Por un momento, no pudo recordar como había llegado allí... pero el recuerdo volvió, y dejó salir un gemido que poco tenía que ver con dolor. Vegeta. Ella lo había atacado en un intento de liberar a Kakarotto, y él la había aplastado con poco más preocupación de lo que uno le daría a una mosca, y ningún lugar cerca a mucho esfuerzo. ¿Qué había estado pensando, de cualquier manera, tratando de salvar a Kakarotto ---un Saiyajin, y uno que había intentado su mayor esfuerzo en matarla en dos ocasiones separadas? Debería haber dejado que Vegeta lo matara, maldito...
Pero incluso mientras lo pensaba, sabía que no podría haber hecho eso. Bajó su cabeza por un momento mientras una ola de mareo se movía a través de ella, y esperó hasta que pasara. Podía disgustarle Kakarotto, pero odiaba a Vegeta incluso más... y ningún guerrero, ni siquiera Kakarotto, merecía morir así. Más importante, contra el demonio que Vegeta se había convertido, necesitaría toda la ayuda que pudiera obtener. Para cualquier bien que pudiera hacer.
¡Kuso! Apretó gravilla en sus manos y la sintió morder en sus palmas, apretando sus dientes en frustración ---y desesperación. ¿Qué podía hacer? Incluso con la ayuda de Kakarotto, no tenía oportunidad; no tomaba un genio para ver que el poder de Vegeta estaba en otro completo nivel. Más allá de Super Saiyajin... nunca había soñado que algún día tuviera que enfrentar tal increíble poder en batalla. Nunca hubiera imaginado que alguien más además de Trunks, ni siquiera Vegeta, fuera capaz de duplicarlo. ¿Cómo podía luchar contra eso? Cuando Trunks se había transformado, su poder había estado casi más allá de la comprensión, como el de un dios en su intensidad... todo como omnipotente. ¿Podía alguien consumido con tal poder ser lastimado? ¿Eran ellos incluso vulnerables a ataque... eran ellos incluso mortales?
No podía comenzar a adivinar las respuestas. Había sido una tonta una docena de veces; estaba claro, ahora, que había cometido un error. Debería haber sido más paciencia. Debería haber esperado hasta que hubiera alcanzado el nivel de Trunks... Pero la retrospectiva era inútil; además, ¿quién sabía cuantos años hubiera tomado para ella igualar el poder de Trunks? En ese momento, Vegeta podría haber causado toda clase de estragos aquí.
Tomó un profundo respiro y aflojó sus manos, diciéndole a su corazón que se quedara quieto y a su mente que se mantuviera clara. No se atrevía a dejar que el miedo dominara. Había cometido errores, pero no había manera de corregirlos ahora, y todo lo que pudo hacer era enfrentar las consecuencias de esos errores. Y si nada más, moriría como un guerrero... y llevaría a Vegeta con ella, si era posible.
Trató muy duro de no pensar en Trunks mientras se ponía de pie.
La noche casi estaba terminada y el cielo estaba de tono negro con la absoluta oscuridad que venía después del alba; estuvo de pie en el borde del cráter mientras la brisa hacía volar su cabello negro, y frunció el ceño al espeluznante brillo de humo pálido en el horizonte. Ciudad Vegeta, y se veía como si hubiera quedado poco de la joya del Príncipe después de que la noche hubiera terminado. Por un momento, se preguntó si Bulma y los demás estaban bien en sus respectivas batallas, pero con un esfuerzo condujo los pensamientos de ellos fuera de su mente. Esta era la única batalla que importaba; si fallaba, entonces todo por lo que los demás habían luchado sería en vano.
Pero entonces jadeó, mientras algo nuevo afectaba repentinamente sus sentidos, y se volteó. Una nueva aura se había unido a Kakarotto y Vegeta abajo en el cráter... ¡Bardock! Su mandíbula cayó por un momento, y luego rió. Debería haber sabido. Entonces el mocoso finalmente había encontrado su poder. La realización liberó un jadeo; tal vez había algo de esperanza ahora. Ella no podía derrotar a Vegeta sola... pero tal vez tres Super Saiyajin, luchando juntos, podían. Una casi mareada sensación de emoción se movió a través de ella, y rió en voz alta. ¡Tenían una oportunidad!
Bruscamente sintió el ki de Kakarotto comenzando a elevarse; él, también, se estaba preparando para luchar de nuevo. Se agachó, y sonrió para sí misma, sintiendo sus espíritus volver a toda fuerza. Eso no lo haría. No tenía intención de dejarles mantener esta batalla para ellos mismos.
Juntó su ki, volvió a convertirse en el modo de Super Saiyajin, y se disparó del borde del cráter para unirse a ellos.
Bardock se resbaló hasta detenerse, inmediatamente juntándose para arremeterse hacia Vegeta de nuevo ---pero se irguió cuando una mano cayó sobre su hombro. Alzando la vista, se congeló ante la sonrisa de Ko Shiatar.
"No está mal, niño," dijo ella suavemente, y su sonrisa se volvió sardónica mientras lo pasaba mirando a Kakarotto. "Definitivamente es tu hijo."
"Aa," Kakarotto gruñó, morando la más breve de las miradas a ese hijo antes de voltearse para enfrentar a su enemigo; Bardock estaba sorprendido de ver que el Señor Feudal, estaba sonriendo un poco. Pero no se atrevió a centrarse en eso. Fijó su mirada de nuevo sobre Vegeta, juntándose de nuevo. La pelea no había terminado.
Shiatar asintió como si escuchando su pensamiento, y se volteó, moviéndose a una posición defensiva a su izquierda; Kakarotto hizo lo mismo a su derecha, y Bardock se posicionó también, sus auras brillando y mezclándose en una nimbus dorada que iluminaba el cráter entero. Justo a tiempo ---hubo un breve parpadeo del enorme agujero en la pared del cráter que Bardock había adentrado a Vegeta, y un instante después la pared completa explotó, rocas y escombros explotando en una nube que disparó pasándolos alrededor de ellos. Notando que ni Ko ni Kakarotto se encogieron ante esto, Bardock ejerció su voluntad y encontró que su aura ahora lo protegía de la onda de choque. Frunció el ceño, preocupado; había demasiado que tenía que aprender sobre su nuevo nivel de poder. Sólo esperaba que pudiera aprender lo rápido suficiente...
Los escombros empezaron a aclararse, y Vegeta estuvo de pie donde el acantilado había estado, mirándolos a través de fríos, angostados ojos, su vasta aura ahogando incluso la combinada. El Príncipe dio un paso adelante, y las nubes de polvo se separaron ante él mientras se movía. Rastrilló a los tres de ellos con una mirada, y sonrió. Bardock sintió un escalofrío moverse a través de él mientras se daba cuenta de que ninguno de sus ataques había tenido ningún efecto en lo absoluto.
"Bien," Vegeta dijo suavemente. "Tres, ahora, contra uno." Se centró en Bardock, que tembló a pesar de sí mismo. "Un placer inesperado." Alzó la vista de nuevo a ellos tres, y cruzó sus brazos calmadamente, cerrando sus ojos. "Vengan, entonces."
Bardock apretó su mandíbula, y se agachó, alistándose ---y todavía estaba con la guardia baja mientras Kakarotto y Shiatar atacaban sin advertencia, los dos disparándose pasándolo con una unidad que era casi mágica, como si fueran mitades perdidas hace mucho tiempo de un simple guerrero. Él miró fijamente por un momento, completamente sorprendido; no se habían comunicado antes de su ataque, nunca habían practicado juntos antes, y sin embardo de alguna manera estaban coordinando sus movimientos perfectamente. Se entrecruzaban en el aire, Shiatar moviéndose para atacar desde la derecha; Kakarotto, cuyo brazo derecho estaba demasiado dañando para usarse, golpeaba desde la izquierda. Con un doble grito que hizo eco a través del baldío lo golpearon en el rostro, Kakarotto con una izquierda y Shiatar con una derecha; girando, ambos condujeron rodillas en el vientre del Príncipe, luego giraron para conducir codos a su cabeza. Un instante después el aire alrededor de Vegeta estaba lleno con una neblina de rápidas patadas y fogosos golpes.
Bardock sintió su mandíbula caer. Esto era puro combate, la perfecta sincronización de dos de los más grandes guerreros en la galaxia. No necesitaban comunicarles sus movimientos al otro; ellos simplemente sabían, cada sensación instintivamente los miles de cambio por minutos en ángulo de ataque y velocidad y posición del otro, ambos automáticamente coreografiando sus movimientos casi sin pensamiento. Por primera vez, Bardock se dio cuenta cuan lejos todavía tenía que ir antes que pudiera llamarse a sí mismo un verdadero guerrero, y lo desanimaba; él tenía poder,ahora, pero ellos tenían poder y habilidad, pulidos a través de los años de práctica y auto mejora y crudo, mortal combate.
Si superamos esto, tengo que aprender tanto como pueda de ellos dos, pensó, admirado, y luego parpadeó; se suponía que estaría ayudándolos, no mirando boquiabierto. Pero... dudó. Todo lo que podía hacer ahora era meterse en su camino...
Y luego frunció el ceño. A través de la tormenta de ataques, Vegeta no se había movido, ni siquiera reaccionado mientras ellos lo golpeaban una y otra vez. Sus ojos eran calmados y distantes, levemente aburridos, mientras resistía sus golpes fácilmente.
¡Shimatta! Bardock apretó sus dientes, sintiendo ira surgir a través de él; su aura brillando en respuesta. Si podía compararse con Kakarotto y Shiatar o no, todavía podía pelear. Gritando, se cargó hacia Vegeta, y sus propios puños se unieron al enjambre alrededor del Príncipe. Sorprendentemente, encontró que el instinto tomó el control inmediatamente; sin siquiera intentar él automáticamente cayó en el patrón creado por los otros dos luchadores, golpeando entre sus golpes, coordinando con sus formaciones. Era una emoción como ninguna que hubiera sentido antes, luchar de esta manera, sintiendo el surgimiento de su poder combinado; había escuchado que guerreros más viejos decían que los Saiyajin estaban en su mejor punto cuando luchaban juntos, y repentinamente Bardock supo, con perfecta claridad: era verdad. Ningún otro guerrero podía luchar con tal perfecta, innata unidad.
Y los Humanos se preguntaban por qué esos de sangre Saiyajin amaban luchar.
Shiatar y Kakarotto se alejaron, disparándose al cielo; él inmediatamente sintió el pico de su poder. Arremetiéndose al aire él mismo, juntó todo su ki y lo expelió de una vez en una masiva explosión blanca ardiente de pura energía. Al mismo tiempo, los demás liberaron ensordecedores disparos ellos mismos, y la explosión resultante envió una masiva columna de llama y escombro explotando en el cielo nocturno.
¡Sí! ¡Lo hicimos! pensó salvajemente, y sintió una sonrisa propagarse sobre su rostro. Nada podía sobrevivir a tal golpe, ni siquiera Vegeta---
Se materializó fuera de la columna silenciosamente como un fantasma. El corazón de Bardock tuvo un espasmo; sólo tuvo un instante en tomar la pequeña, fría sonrisa de Vegeta antes que un puño golpeara en su cabeza tan duro que literalmente viera las estrellas. Se sintió caer, girando, y chocó en el llano suelo de piedra, lo duro suficiente para desmoronarlo bajo él; ese impacto no era nada comparado con la fuerza del golpe de Vegeta. De manera grogui, estuvo consciente de una terrible sensación de vacío mientras su poder lo abandonaba, su cabello cayendo y su aura disipándose; no podía mantenerlo cuando tomaba toda su fuerza de voluntad sólo permanecer consciente.
Pero logró alzar la vista al grito de su padre, y un segundo después, el cuerpo de Kakarotto chocó en la tierra no muy lejos. El ki de Kakarotto era llano, su cabello negro de nuevo; se había desmayado.
Sacudiéndose para ponerse de pie, Bardock se empujó fuera de su propio cráter y tropezó sobre el de Kakarotto; el hombre más grande estaba respirando, pero parecía que sus heridas lo habían agotado. Que estuviera vivo en lo absoluto era un milagro... o, tal vez, designio. Curvando su labio en un gruñido de ira, miró alrededor por Vegeta. El Príncipe podía haberlos matado a ambos ---estaba jugando con ellos.
Y, parecía, había encontrado una cosa nueva con qué jugar.
Vegeta estaba de pie a sólo unos pocos metros de distancia; sostenía a una apenas consciente Ko Shiatar de su crin de negro cabello. Bardock se puso rígido mientras Vegeta se volteó para mirarlo directamente, y sonrió. Curvó una mano casualmente en un puño. Y lo golpeó en la espalda de Shiatar.
Bardock jadeó. Los ojos de la mujer semi-Saiyajin volaron abiertos en shock, su cuerpo arqueándose hacia adelante, grietas irradiaron desde el lugar del impacto en la espalda de su armadura con un sonido como un hueso rompiéndose. Vegeta angostó sus ojos clínicamente a las grietas, levantando su cuerpo un poco más alto ---y la golpeó de nuevo, apuntando su golpe cuidadosamente. Shiatar gritó esta vez, y virutas de su armadura cayeron lejos para exponer un agujero del tamaño de un puño justo arriba de uno de sus riñones. Aparentemente complacido con su manualidad, Vegeta sonrió, y la golpeó de nuevo.
Y continuó golpeándola, torturándola tan cruelmente como había hecho con Kakarotto. Bardock tembló mientras Shiatar tosía después de un feroz golpe, hilos de sangre corriendo de las esquinas de su boca; Vegeta rió suavemente y la golpeó de nuevo. Era claro que ella no tenía la fuerza para luchar en respuesta; de hecho, podía ser sólo el dolor, perversamente, lo que la mantenía consciente.
"¡Kisama!" Bardock juntó lo que fuera que le quedaba de su fuerza ---no lo suficiente, desafortunadamente, para convertirse en Super Saiyajin--- y se disparó. Vegeta pausó en su asalto a la espalda de Shiatar para levantar su mano mientras Bardock se acercaba; Bardock intentó sin éxito esquivar, pero la mano de Vegeta lo agarró por la garganta, dedos envolviéndose como bandas de acero alrededor de su tráquea. El Príncipe lo sostuvo calmadamente por un tiempo, esperando mientras Bardock luchaba por respirar y gradualmente comenzaba a desvanecerse por la privación de oxígeno. Justo antes que su visión se oscureciera completamente, sin embargo, Vegeta lo soltó. Débilmente, lo arrojó al suelo, y sintió el pie de Vegeta presionarlo, clavándolo hábilmente.
"Baka," dijo el Príncipe suavemente, cuando el rugido en sus oídos se había amainado. "No estaba planeando matarla todavía; tu venías primero. Deberías haber esperado. Podrías haber vivido unos pocos momentos más, tal vez incluso tenido tiempo de decir adiós a tu padre, ¿hmm?"
Bardock luchó para levantarse, pero su magullado cuerpo hambriento de oxígeno lo traicionó; Vegeta lo presionó más duro en la piedra, y quedó inmóvil, exhausto. Todo lo que podía hacer era alzar la vista y ver a Vegeta sonriéndole, aún colgando a Shiatar en una mano sin cuidado.
"No te vayas a ningún otro lugar todavía," acentuó Vegeta. "Mira, niño; podrías aprender algo antes de morir."
Bardock frunció el ceño en perplejidad, y Vegeta viró su atención de nuevo a Shiatar. Arrojándola en el aire y girándola, la agarró de nuevo para que colgara una vez más, dándole la cara a él ahora. Bardock vio en desesperación que ella estaba todavía despierta pero temblando por completo, sus ojos vidriosos; peor, sintió que no le quedaban reservas en lo absoluto. Sólo su propia voluntad de vivir, y tal vez mera testarudez, la mantenía viva ahora.
Vegeta echó para atrás su puño, y Bardock vio el brillo del aura del Príncipe intensificarse alrededor de su brazo por un instante antes de que enviara un salvaje golpe directamente al estómago de Shiatar, lo duro suficiente para atravesarla. Bardock tembló y cerró sus ojos, sin querer ver---
Escuchó un impacto, un sonido que le recordaba a pasos en ramitas secas, y un tirante grito, seguido por la baja risa de Vegeta. Sobresaltado, abrió sus ojos de nuevo... para ver que Shiatar había levantado una mano para bloquear el golpe de Vegeta.
Vegeta rió, echando su mano para atrás, y Shiatar jadeó en agonía mientras su brazo que bloqueaba caía; de la anormal manera en que su mano fue torcida, Bardock se dio cuenta que ella probablemente se había roto cada hueso en su mano, y posiblemente el brazo más allá de ella.
Bajó sus ojos; ella quería tan desesperadamente vivir que estaba dispuesta a luchar hasta que ya no pudiera. Pero luego él miró fijamente, mientras Vegeta la golpeaba repentinamente en el rostro; ella tosió, su nariz sangrando libremente ---ella no había hecho ningún intento de defenderse esa vez. Vegeta rió de nuevo, y envió otro golpe a su abdomen. Esta vez, Bardock lo vio; a sacudidas, casi como si moviéndose por su propia elección, su mano sana se levantó rápidamente, atrapando el devastador puño antes que pudiera aterrizar a su deseado objetivo. Esta mano, también, cayó, rota.
Vegeta suspiró, y le sacudió su cabeza. "Tonta mujer," dijo suavemente. "Deberías haberte quedado en esa otra dimensión. Parece que estuviste ocupada con algo más además de entrenar para volverte más fuerte, ¿hmm? Pero no iré más suave contigo." Bajó la vista. "Para ahorrar tiempo, me encargaré de estos ahora."
Bardock tembló mientras Vegeta metódicamente golpeaba a Shiatar primero en la cadera izquierda, luego la derecha; sus jadeos eran ahogados por las nauseabundas roturas mientras sus piernas eran dislocadas, una después de la otra.
Vegeta anguló una mirada hacia el rostro de ella; lágrimas de agonía bajaban en riachuelos por su rostro, exprimiendo su camino desde debajo de párpados fuertemente cerrados. "¿Rindiéndote tan pronto, rebelde? ¿No más desafío? Tal vez deseas que te hubiera matado en nuestro último encuentro. Si es así, tienes razón; ahora, antes de que mueras, te quitaré todo. Tu dignidad. A tus inútiles aliados, aquí. Tus amigos ---oh, sí, ellos morirán, si no lo han hecho ya. No había manera que pudieran haber sobrevivido contra las trampas que les preparé. Entonces tu resistencia está rota, más allá de recuperación esta vez." Sonrió, y levantó un apretado puño de nuevo. "Y ahora quitaré esto, también."
Su brazo se disparó hacia adelante; Bardock vio los brazos de Shiatar moverse ligeramente, pero la mujer semi-Saiyajin estaba demasiado débil, y no le quedaba nada más con qué luchar. El puño de Vegeta golpeó hasta la muñeca en su abdomen desprotegido. Los ojos de ella se abrieron, sus pupilas contraídas en diminutos puntos; su cuerpo se dobló hacia adelante, como si fuera en cámara lenta. Vegeta liberó su cabello, soltándola---
---y Bardock miró fijamente, frunciendo el ceño mientras el tiempo por un momento parecía ir lento como un gateo. Antes que su cuerpo cayera hacia atrás, cantando a través del aire mientras se disparaba en la distancia... podía jurar que había visto una luz. Un extraño, brillo de nácar dorado, pareciendo impulsar levemente desde adentro de ella, ondeando como una vela azotada por el viento en el pequeño punto donde Vegeta la había golpeado.
Y luego se fue, y Shiatar se fue, y Bardock yacía solo ante Vegeta, mientras el Príncipe sacó su pie del pecho de Bardock y bajó la mirada hacia él. "Ahora," dijo suavemente. "Tu turno." Sonrió, sus labios yéndose hacia atrás lentamente desde sus dientes. "Hijo mío."
Vegeta se agachó para alcanzarlo, todavía sonriendo su terrible sonrisa. Y desesperadamente, impotentemente, Bardock cerró sus ojos.
