SED DE VENGANZA, SOMOS MORTALES LIBRES

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Un antiguo volcán tan enrome como la cantidad de años que posee era escenario de una majestuosa ceremonia, si es que podía llamársela de ese modo. El evento realizado en las faldas de su base era algo ciertamente inusual, y la última vez que algo así se pudo ver fue hace casi 20000 años atrás, tiempos en los cuales la historia de los humanos mencionados como mortales por las deidades de este universo, los titanes sagrados de cada elemento, se reunieron para repartirse unas cinco llaves a cada uno; cinco llaves que eran las aperturas para algo inimaginable, cinco objetos que dieron por encerrado al más grande de todos ellos. Su sacrificio fue un noble acto en busca de paz, paz que los enemigos intentaron arrebatar.

-Ha pasado mucho tiempo hermanos y hermanas- la voz de uno de ellos era tan gruesa que parecía hacer retumbar el suelo al hablar, entre sus corpulentas y enormes manos sostenía una especie de hacha recién con un filo atemorizante, su tez era algo morena, con un ojo desfigurado por algún ataque en el pasado. Este sujeto daba la bienvenida a los otros cuatro seres sentados en una mesa circular adornada de majestuosos ornamentos y comidas de primera clase.

-Los saludos para luego, nuestras prioridades son otras- ahora une mujer tan bella como fría al mismo tiempo, de tez tan blanca como la nieve y de belleza inimaginable daba por hecha el motivo de su presencia en la reunión. Atrás de ella sus fieles servidores dormían de pie listos para cualquier orden que su maestra les diera por cumplir. Esa misma mujer fue quien estuvo casi a punto de asesinar al joven Takhu hace un tiempo a penas.

-tan fría como siempre, sabes por esa actitud es que hasta ahora no te casas; no hay de qué preocuparse nuestros oficiales son suficientes- la voz resonante de otro de ellos hizo que la alvina mujer dirigiera su mirada hacia él. Vestía una armadura bastante elegante de color plateada y con ciertas manchas de color celeste en la misma; ojos de tonalidad amarilla y una cicatriz en la hemi cara derecha, su sola voz hizo que algunos de los adornos salieran volando. –Perdón por eso-.

-No subestimes a tus rivales, después de todo, nuestro mensajero fue aniquilado por esos insolentes mortales; sin mencionar que el desgraciado Fennin ya…- ahora otro sujeto de cabellera verde con unos guantes de color gris en ambas manos, quien en un inicio estaba sentado observando sin decir una palabra, se levantó de su cómodo y elegante asiento para reclamar tal punto pero fue abruptamente interrumpido por una niñita con un pintoresco disfraz de gato al parecer.

-De ese cretino me encargaré yo misma, pero los mortales han osado en desafiarnos, no podemos permitirnos quedarnos sin hacer nada, si descubren el modo de hacerse fuertes igual que ese traidor entonces una guerra estallará por segunda vez- la pequeña niña hizo tal aclaración parándose encima de la mesa ya que su liliputiense estatura le habría impedido ser vista por los otros cuatro. Sus puños estaban cerrados y haciendo presión, la idea de luchar le era enorme.

-Bien amigos míos, démosle tiempo al tiempo y en su momento atacaremos, por ahora la gran sesión de los titanes sagrados debe terminar, pienso yo, de lo contrario nuestras tierras se verían afectadas por nuestra ausencia- el primero de los sujetos en presentarse fue el primero en dar la sugerencia de finalización de tal encuentro, los cinco salieron cada quien por un rumbo diferente sin decirse otra palabra más.

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A muchos kilómetros de distancia de aquel volcán, una lucha se libraba en medio de una frondosa arboleda de grandes plantas de tallos gruesos y raíces profundas, cuatro seres deba por dado una feroz batalla de tres contra uno. Uno de ellos ya estaba media herida, su cansancio era evidente pero nunca dio un paso por rendido. –Es inútil, mientras se sigan conteniendo por la tonta razón de evitar hacerle daño a su amiga, jamás podrán ganarme, pero reconozco que son oponentes dignos de morir por mí- el niño se defendía una vez más de los ataques combinados de sus agresores, pero la calma en sus movimientos hacía indicar que pronto les daría e golpe de gracia, a los tres.

El portador del emblema del trueno hizo maniobras en el aire con gran destreza mientras daba algo de tiempo a su amigo de cabellera negra quien salía disparado por un certero golpe en el abdomen, cortesía del aquel niño. Su velocidad daba cierta ventaja para esquivar algunos ataques pero al era cierto, él y su amigo trataban de contener sus verdaderas energías para evitar dañar a su gran compañera; en esos momentos de distracción fueron aprovechados por el pequeño quien dio certera patada en la cara del castaño y paso a darle una paliza con puños y ataques con las piernas. –Taaaaaiiiii, déjalo maldito- la hermosa joven blandió su enorme arma contra el sujeto quien lastimaba de manera abrupta al chico, pero tal sujeto cambió de víctima y empezó a castigar el cuerpo de la señorita luego de que mandara a volar de la misma manera al llamado Tai.

Bastaron diez golpes del tirano niño para que la chica cayera semi inconsciente en el suelo con sangre emanando de su rostro, su arma se desvaneció, -llegó tu final chica tonta, ya me estabas estorbando demasiado-su mano derecha tomó vuelo elevándose para darle un tiro certero en la nuca dejándola sin oportunidad de esquivarlo, su mano inició el descenso rápidamente mientras la risa en sus labios daba por dado el hecho de haber asesinado a alguien. -No lo creo estúpido, esto me lo vas a pagar muy caro- una gran densidad de fuego se hizo presente justo a tiempo antes que la mano de ese ser diera por terminada la vida de Sora. El fuego de Ryoka incrementaba de forma exponencial, rápidamente Tai volvió al centro de la lucha, tomó a su inconsciente amiga en brazos y la llevó a un lugar seguro. –Esto no se quedará así infeliz, cometiste un grave error, cuando vuelva ten por seguro que conocerás mi ira- dicho eso, el joven castaño se llevó a la chica, mientras dejaba de momentáneamente la lucha en manos de su amigo. Al alejarse sintió como el calor de las llamas de ese compañero estallaron para dejar correr a libertad su verdadero poder, miró el rostro de la muchacha a quien llevaba en brazos, -eres demasiado valiente, aun sabiendo que ese monstruo era más poderoso que tú, jamás te rendiste, ahora deja que nosotros te venguemos Sora- midió una distancia prudente, dejó descansando a la chica la miró atentamente antes de salir a toda prisa y desplegando su verdadera fuerza también, en su mente la idea de haberla tenido en brazos le hizo sonrojarse un poco, tiempo que pasó muy deprisa ya que ahora se pudo internar en la lucha junto a su fiel compañero de toda la infancia; quien daba una seria paliza a su enemigo con golpes combinados y con flamas en los pies y puños, pudo ver como los ataques de su oponente eran nulos frente al poder de Ryoka, tal vez ni siquiera era necesaria su participación todo se veía a favor del peli-negro.

-Tal y como imaginé, ustedes los mortales son criaturas asombrosas, mi ama no se equivocó en nada, pero ahora no puedo dejar la oportunidad de entregarle sus cadáveres-el niño tuvo una extraña trasformación luego de decir tales palabras, su cuerpo se hizo más robusto, se podía decir que sus tamaño aumentó un poco, lo llamativo era ver sus pies totalmente cubiertos de hielo. –vengan mortales, les demostraré que tan inferiores son a nosotros-.

Tal reto fue acogido por ambos jóvenes, quienes con el deseo aún de llevarse consigo el cuerpo sin vida de una de esas exóticas criaturas para elevar la moral de lucha, se abalanzaron sobre su rival. La lucha se tornó en extremo violenta, era más una prueba de rigor y resistencia que habilidades y poderes, aunque ellos no eran ajenos al combate; ahora los dos chicos entendieron que ese hielo en las extremidades del enano era para aumentar el daño físico en sus presas. Sus golpes eran cada vez más fuertes, dejaba la piel, musculatura y parte de huesos crujiendo luego de cada ataque en el cuerpo de ambos jóvenes, quienes lejos de amilanarse ante tal poder respondían con la misma intensidad dejando el cuerpo del niño en las mismas condiciones.

-¿Eso es todo lo que tienes insulto de hombre? – un crudo y sordo golpe de Ryoka hizo que parte de su puño se hundido en el abdomen del pequeño se hiciera visible a través de su espalda, -no lo creo, tonto arrogante- la respuesta no se hizo esperar, y con una violenta patada que por poco le vuela la cabeza del cuello le hizo volar, haciendo que se estrellara con un centenar de árboles en su paso. –No te distraigas maldito, te mataré- la voz de Tai se combinaba con sus puños mientras daba fuerte castigo a su rival; sus ropas ya daban el aspecto de harapos viejos debido a lo violenta que era la lucha, es más el hielo de ese niño era muy difícil de romper, es más si esa criatura usara más su poder de tal elemento incluso sería capaz de haberles puesto en mayores aprietos pero al parecer era una máquina de fuerza bruta casi inquebrantable, aunque lo extraño era que tal elemento era muy distinta a la que Matteo solía manejar a diestra y siniestra, era algo más pesada.

-Aún sigo aquíiiiii- las flamas de Ryoka volvieron a la lucha en forma de una lanceta que paro a terminar en la espalda del musculoso niño quien solo pudo retorcerse de dolor mientras su cuerpo impactaba una enorme roca haciéndola añicos con tal fuerza de impacto.

El agotamiento se hizo presente en los muchachos, a diferencia de su oponente quien daba muestras de cansancio pero no tan notoria como la de sus dos jóvenes rivales. –Yo soy uno de los guardianes de Minerva, ustedes si por algún milagro lograran vencerme ¿cree que tienen oportunidades contra los sagrados?, yo no siquiera podría ser capaz de botarles un solo cabello- eso era cierto, dos de los "cinco selectos" tuvieron la desdicha de enfrentarse a uno en uno a un titán sagrado en el pasado y el resultado fue menos que humillante; pero dejaron bien en claro que si algo o alguien quisiera darles muerte deberían atravesar un delirio para conseguirlo.

-Encontraremos la manera de exterminar a todos nuestros enemigos, todo aquel que venga a dar muerte a mis amigos no abrirá los ojos, sea cual sea la forma no me rendiré-

-Este cabeza de palmera tiene razón, ustedes podrán ser tan poderosos como ninguno de nosotros, pero la verdadera esencia está en nuestros corazones, por la unión en la humanidad y el deso de ser hombres libres-

-¿libres?, bien…Su muerte les dará tal libertad-

Tiembla el suelo como si un gran terremoto diera por despertado, muchos de los grandes árboles se quebraron por la rudeza del "sismo", la causa un gran dinosaurio materializado en su ciento por ciento por truenos daba su propia bienvenida a la lucha, -Te presento a Monagu, cretino-

Mientras eso, una densa capa de flamas recubría el cuerpo del otro joven, era como si tuviera alas, pero claro de fuego pegado en su dorso, sus ojos rojos brillantes en su totalidad. -¿Cómo es que un imbécil como tú conoce de esa arte?, el niño miró pasmado al ver la mística técnica llamada "Rogafugan" en el joven Ryoka, -aunque solo pueda tenerla con un límite de tiempo, esto será suficiente, ahora Tai, acabemos con él-. Ante la venidera lluvia de poderes, el liliputiense ser desplegó al límite máximo su poder haciendo que las hojas cayeran de los árboles, el combate cuerpo a cuerpo era perfecto y de su agrado, nunca pensó que llegaría a disfrutar de una lucha en tantos años, algo que solo pudo sentir la primera y última vez cuando desafío a su Minerva en combate, la mujer lo dejo al borde de la muerte y fue por esa misma causa que decidió seguirla y aprender de ella para que cunado estuviese listo tenga el poder suficiente como para enfrentarla por segunda vez, ahora esa misma sensación recorría todo su inmortal cuerpo y la misma sensación le hizo pelear frente a esos dos inmaduros oponentes. –Son tan predecibles-

Hielo que cobra vida, una creación perfecta y bella, la gran creación hirió de golpe mortal al joven con el Rogafugan –Esa técnica solo puede ser usada por los sagrados, era obvio que tenía que desaparecerte primero por tal insulto- se dijo así mismo en su mente. Luego hizo una especia de acto de ilusionismo con su propia forma pero hecha de hielo para distraer al último de los jóvenes que permanecía en pie aún con vida, apareció justo por detrás de él dándole una severa golpiza, -¿creyeron que no sé usar mi elemento inútiles?-

Los cuerpos de ambos valientes yacían en el suelo tendidos en señal de derrota, una pérdida que traería desdicha a la humanidad, tras ello el niño volvió a su forma original totalmente exhausto, con golpes y cortes algunos superficiales otros profundos en todo el cuerpo, pero la sensación de una batalla épica y de haber salido vencedor ante rivales poderosos le daba cierta credibilidad de haberse superado, aunque el precio fue tremendo debido al gran desgaste. Pero su rostro triunfante se desvaneció lentamente.

-¿Creíste que mi Rogafugan sería derrotado tan fácilmente?, la voz de Ryoka se hizo notar, el fuego aun cubría su cuerpo, aunque la mística técnica ya se había desvanecido el pequeño ser pudo entender que ese chico la usó como escudo, todo fue una interesante trampa para hacer que ´le revelara su poder al máximo.

-Aunque tengo que admitir que esa ténica es más poderosa que mi Monagu con la única desventaja del límite de tiempo, mi Monagu pudo salvarme justo a tiempo, creo que mordiste el anzuelo- El otro supuesto inconsciente o sin vida ahora dejó a la vista que su estado era completamente diferente a lo que su enemigo imaginaba.

-Ustedes dos, malditos, bastardos, aún puedo luchar- la ira se apoderó del pequeño, pero ya era tarde, su poder o la mayoría de ello se había ido dejándole expuesto, solo su orgullo le daba órdenes ahora, exigiéndole que no se rinda ante lo que los de su inmortal clase conocían como inmortales. La mirada de los dos jóvenes era como las de fieras salvajes, no dudaron en castigar el cuerpo de su rival en ningún momento mientras lo hicieron, una mezcla de fuego y relámpagos hicieron que este cayera de rodillas al suelo.

-vaya que la hemos tenido difícil, ahora sí me he quedado sin nada-

-Creo que pienso igual hermano, aunque este miserable sigue respirando no creo poder darle muerte-

-Ni yo, oye qué te parece si lo dejamos como un empate, nos enfrentaremos de nuevo otro día guardián de titanes sagrados, qué te parece la idea- no hubo respuesta del agredido, era como su le hubiesen cortado la lengua o como si su cerebro estuviera colapsado luego de tal descomunal paliza

-¿Pelear de nuevo?, solo hay alguien con quien deseo volver a luchar el resto no significa nada, los mataré ahora- en su interior tal idea resonaba con mucha fuerza, pudo pararse ante las sorpresivas miradas de sus dos jóvenes víctimas, y con un último esfuerzo puedo volver a recuperar parte de su poder dejando atónito a ambos mozuelos, -Ustedes morirán aquí, no habrá una segunda vez-

Sus pasos hicieron que sus pisadas temblaran el suelo, sus manos con hielo en ellas, una afilada materialización era la amenaza que se acercaba a los cuerpos exhaustos de ambos capitanes portadores de emblemas; pero por tercera vez la felicidad llegó a su fin para él. –No vuelvas a subestimarme, maldito- el pequeño pudo ver como su hombro derecho era lesionado con violencia por una familiar hoja de filo circular, y esa femenina voz en sus espaldas le hizo ver el error que cometió en dejarla con vida.

La siempre valiente Sora se hizo presente justo a tiempo para salvar a sus amigos de una muerte segura y asombrosamente dando muerte al enemigo quien en su furia solo pudo dejarse llevar por los brazos de la oscura muerte, un inmortal muerto a manos de sucios mortales, perdón Minerva.

-Vaya que les patearon el trasero a ustedes dos, bien volvamos a casa, esta es una importante victoria- la feliz y bella chica dio tales palabras a sus dos semi exangües amigos.

-¿Lo dices, por qué llevaremos el cuerpo de este infeliz como premio ante las murallas?-

-Por supuesto que no, lo digo porque fui yo quien lo hizo y no ustedes, esto se hablará por años-

-Eso no es del todo cierto- Tai y Ryoka en son de risas reclamaron tal gesto de su amiga, evidentemente ella lo hacía para sacarles algo de humor, el rival fue uno muy duro pero esa minúscula victoria les daba cierta esperanza ante la futura gigantesca lucha que tendrían.

Sora tuvo que curarles las heridas a sus dos amigos en el camino de regreso a las murallas, el cuerpo del enano de desvaneció luego de unas horas así que pensaron que esa era la forma de morir de uno de los titanes sagrados, pero la idea se trasmitió de voz en voz cuando hubieron llegado a su destino de origen; Matteo, Titania y Takhu contaron su mismo éxito en combate frente a un emisario que se infiltró de sorpresa en el interior de las murallas. Dos poderosos rivales yacían derrotados, la fe en sus capitanes volvió en el rostro del glorioso escuadrón "R".