Lamento mucho la tardanza, pero aquí tienen el capítulo 3 espero les guste y me dejen sus comentarios, gracias por todo el apoyo, un beso a todos 3

Capítulo 25:

Respiré hondo varias veces mientras sentía la punzada de dolor en mi vientre. Jadeé por aire cuando otra me quitó el aliento, los dolores eran cada vez más fuertes y más seguidos. Escuchaba la voz de Christian repetirme una y otra vez que respirara que podía con ello, quería creer que era cierto pero el dolor estaba haciendo que dudara en poder traer al mundo a mi hijo.

La doctora Greene entró en la habitación para revisarme. Tenía seis centímetros de dilatación y por lo que decía el parto iba por buen camino. Christian tomó mi mano y besó mis nudillos, le devolví una mueca como respuesta al no poder sonreír por el dolor. Necesitaba la maldita epidural fue lo primero que había pedido al llegar a la clínica, pero parecía que les gustaba torturar a sus pacientes.

Sonreí al ver al anestesista llegar con la epidural, me senté en la cama y me aferré a Christian mientras él me preparaba. Christian ayudó a acomodarme después recibir la anestesia, respiré profundamente cuando el alivio comenzó a inundarme. Mi marido tomó una silla y la acercó a mi lado para tomarme la mano.

—¿Te sientes mejor? — Le sonreí y por primera vez pude notar su rostro bañado en preocupación, se me estrujó el corazón al verlo.

—Estoy bien, mi amor —acaricié sus mejillas sintiendo el nacimiento de su barba en mis dedos— Hay que hacerle un altar al que inventó la epidural.

Él sonrío —No puedo creer que dentro de poco estará aquí —dijo acariciando mi más que protuberante vientre — Estoy ansioso por verlo.

Junté mi mano con la de él para asentir con emoción, yo tampoco podía creer que sería madre dentro de horas o tal vez minutos, lo habíamos esperado con tanta ilusión que parecía casi un sueño que pronto estaría aquí. Christian había sido tan amoroso, se me hinchaba el corazón cada vez que juntaba su oreja en mi vientre y comenzaba a hablarle, él o ella ya conocía su voz porque comenzaba a hacer piruetas cuando lo escuchaba.

La puerta de la habitación se abrió y vi a mi familia entrar. Teddy llegó corriendo hasta mí para abrazarme con fuerza, respondí el abrazo y besé su frente.

—¿Listo para ser el hermano mayor? —Le pregunté, su carita se iluminó y asintió con fuerza.

—Estoy listo, mamá

Mi corazón se aceleró como todo el tiempo que lo hace cuando lo escucho llamarme así. Hace meses en una cena, Teddy nos había dicho que tenía algo serio e importante que hablar con nosotros, Christian y yo estuvimos intrigados y dispuestos a escucharlo. Estuvo muy nervioso al principio mirando a todos lados, supuse que buscaba las palabras exactas con las que comenzar, mi corazón latió de miedo por lo que podría querer decir.

Mi corazón pasó de la preocupación a la emoción cuando me dijo que quería llamarme mamá. No pude decir nada al principio, estaba emocionada y parecía haber perdido la capacidad de hablar, pero al final pude tragar el nudo de emoción y decirle que estaría encantada de que me llamara así, no pude evitar las lágrimas cuando me dijo que era el nombre que me pertenecía.

—La doctora nos ha dicho que vendrá enseguida para revisarte — dijo Grace sacándome de mis pensamientos— Estoy tan emocionada —sonrió abrazada a su marido el cual le sonrió igual de emocionado.

El chillido de Mía se escuchó cuando entró —Oh dios… estoy tan emocionada — Se apresuró hasta mi y le habló a mi Barriga— No hagas esperar tanto a la tía Mía que quiero conocerte ya.

—Deja de apurar —Comentó Elliot sonriendo— Que se tome su tiempo, así sabremos lo que es —Dijo en tono burlón, todo el mundo lo miró sin entender por lo que siguió— Si se tarda es una niña, es de familia.

Dijo mirando a Mía la cual rodó los ojos. Reí ante sus cosas, Elliot siempre buscaba el momento para hacer comentarios a sus hermanos, sobre todo a Christian.

La doctora Greene entro a la habitación para revisarme, saludó a toda la familia antes de sentarse a un lado de mi para revisarme, sonrió satisfecha levantándose para mirarnos a todos.

—Bueno familia… este bebé está a punto de nacer — Las reacciones de emoción no se hicieron esperar en la habitación —Ya estás dilatada por completo, Ana... es hora.

Sonreí sintiendo mi corazón acelerarse de emoción, Mi marido besó mi frente sonriendo — Lo tendremos con nosotros en muy poco tiempo.

—Esto es emocionante —Comentó Elliot frotando sus manos— Quiero ver cómo nace — movió sus cejas.

—Joder, claro que no… No vas a ver a mi esposa —Respondió Christian frunciendo el ceño.

Elliot carcajeó antes de salir de la habitación con Teddy en brazos, seguido de toda la familia dejándonos con la doctora y la enfermera. Mi corazón latía a toda velocidad mientras me acomodaba en posición y la doctora tomaba su lugar frente a mí, me explicó que por la epidural no sentiría las contracciones por lo que tendría que pujar cuando la enfermera me lo dijera.

Asentí y tomé una fuerte bocanada de aire reteniéndola, comencé a pujar con todas mis fuerzas cuando la enfermera me dijo que comenzara, respiré cuando terminó la contracción. Volví a tomar aire para volver a pujar cuando la próxima llegó con Christian animándome a mi lado.

—Lo veo, Ana —Sonrío la doctora— Vamos Ana, una pujada más y saldrá la cabeza.

—Tú puedes, mi amor… nuestro hijo casi llega.

Asentí volviendo a tomar aire para seguir pujando. Después de pujar dos veces más me recosté en la cama exhausta, mis pulmones rogaban por aire llenándolos con rápidas bocanadas las cuales se detuvieron al escuchar el llanto inundar la habitación.

—Felicidades, Señores Grey. Tienen una hermosa Niña —Sonrió pasándole unas tijeras a Christian— Señor Grey, puede cortar el cordón.

Mi corazón se estremeció de amor al ver a mi marido cortar el cordón que nos unía a nuestra hija y a mí. Su cara estaba bañada en lagrimas, cuando sus ojos y los míos se conectaron había tanto amor que sentí que iba a estallar.

La enfermera se llevo a mi pequeña para limpiarla y revisarla mientras la doctora terminaba de atenderme. Christian besó mi frente susurrándome cuanto me amaba. Cuando la enfermera volvió con mi niña en sus brazos para ponerla en los míos lagrimas de felicidad bañaron mis mejillas era simplemente amor a primera vista.

—Es tan hermosa… —Susurré acariciando su pequeña y rosada carita, examiné sus cinco deditos en cada una de sus manos y pies.

—Lo es y tan pequeña —Christian se acerco para posar un pequeño beso en su frente —Gracias, Ana… por tanto, Te amo.

Besé sus labios y sonreí— Yo también Te amo, Christian… y a nuestra familia.

Miré a la pequeña en mis brazos y parecía un sueño. Al fin podía ver su hermoso rostro después de meses esperándola. Tenía una hija, le había dado la vida a un pequeño ser humano que era parte de mi y del hombre que amaba ¿Cómo era posible amar tanto a alguien que apenas he visto? Solo se sabe en ese momento, el momento de convertirse en madre. El gran amor que le tenía era algo nuevo y abrazador, tal parecía que mi corazón había adquirido el triple de su tamaño de todo el amor que sentía por ella, por mi hija, el pequeño ser que me había demostrado lo que era el más puro y verdadero amor.

Amaba completamente a mi familia. A mi esposo y a Teddy con toda mi alma, pero eso era una nueva y clase de amor, uno tan fuerte que me dejaba sin aliento y al darme cuenta como mi marido observaba a nuestra hija podía ver que sentía lo mismo, sentía como mi vida tomaba el sentido, habría vivido todo tal cual un millón de veces por ese momento.

Nuestra familia entró emocionada al cuarto para conocer a la nueva integrante. Recibí abrazos y felicitaciones de todos Teddy corrió hasta su padre el cual lo alzó para que viera a su nueva hermanita, aunque fuera su tío en realidad estaba más que emocionado con su papel de hermano mayor.

—Te presento a tu hermanita, Teddy —Le dijo Christian, mi hermoso niño sonrió alzando la mano para acariciar el rostro de su hermanita.

—Es muy linda y pequeña —Sonrió— Voy a cuidarla mucho.

Mi corazón se enterneció con sus palabras, y enseguida tuve a Mía, Kate y Grace acomodándose cerca para poder ver a mi hija. Con cuidado se la pasé a su tía la cual la acunó en sus brazos gustosa.

Mi hija pasó por los brazos de toda su familia, sus abuelos orgullosos la acunaron con amor, mi corazón entristeció un poco al pensar en mis padres y cuanto deseaba que estuvieran aquí conociendo a mi hija, solo esperaba que desde donde estuvieran cuidaran de ella.

—Es una niña preciosa y eso es por Ana —Bromeó Elliot.

Christian Carcajeo— No discutiré eso porque estoy de acuerdo.

—¿Ya le tienen nombre? —Preguntó Grace viendo a su nieta en los brazos de su marido.

—Bueno… Ana y yo teníamos algunos nombres —Sonreí al mirar a mi marido— Nos decidimos por Phoebe.

—Phoebe Grey — aplaudió Mía— Me encanta.

—Sí, es precioso —Secundó Kate, ganándose el asentimiento de nuestra familia.

El tiempo paso tan rápido que sin darnos cuenta la enfermera estaba avisando el final del horario de visitas. Me despedí de Teddy con un fuerte abrazo, como pasaríamos la noche en el hospital él se quedaría con sus abuelos. Después de despedirnos de nuestra familia, miré a mi hija durmiendo en la pequeña cuna a mi lado estiré mi mano para acariciar su mejilla.

—Parece un sueño —Suspiré— A veces tengo miedo de que todo sea eso… un sueño, algo momentáneo que está a punto de acabar, ese es mi peor temor.

—No digas eso, mi amor… —Se sentó frente a mi— Todo esto es real… y creo que es una recompensa por todo lo que hemos sufrido.

Sonreí— Nuestra familia es la mayor recompensa y bendición que podía tener.

—Ana… —Christian tomó mi rostro en sus manos— Siempre me pregunté si allá arriba había un dios… —Trago— Y ahora, teniéndote a ti y a nuestros hijos es la prueba más clara de que está allá.

Sonreí, estaba bastante de acuerdo con él, también había cuestionado su existencia en mis momentos más duros, pero ahora sabía que su forma de actuar siempre tenía un porqué y en ese momento solo tenía agradecimiento en mi corazón. Los labios de Christian se posaron en los míos formando un casto beso, Me recosté en la cama y él se acomodó detrás de mí, dormí con una sonrisa sabiendo lo dichosa que era.

XX

Mi pequeña Phoebe sonrió ante las cómicas morisquetas que le hacia su hermano, movía sus pequeñas manitos tratando de alcanzar a Teddy, Mi hermoso niño sonreía de igual manera ante las reacciones de alegría de su hermanita.

Había pasado siete meses desde la llegada de Phoebe a nuestra familia, llenándola de amor y alegría. Era tan risueña, despierta y curiosa. Había heredado los hermosos ojos grises de su padre que miraban cada cosa con curiosidad y mi color de cabello, era una perfecta combinación de ambos.

Christian llegó al departamento protestando en su teléfono. Terminé de acomodar los biberones que había enjuagado, me sequé las manos y salí de la cocina para encontrarlo discutiendo en francés. Respiró molesto varias veces, habló un poco más y se despidió.

—¿Está todo bien? — Le pregunté preocupada, él se acercó a mí y besó mis labios antes de hablar.

—Más o Menos… hay un problema con unos de mis proveedores. —Se acercó a los niños para besar la cabeza de Teddy y tomar a Phoebe en brazos— Tengo que viajar esta noche —Frunció el cejo.

—Oh —Dije decepcionada, odiaba el tiempo que Christian tenía que salir, lo extrañaba horrores siempre, lo miré un momento un poco preocupada — ¿Pasa algo realmente malo? ¿Por qué tienes esa cara?

Suspiró—Leila tendrá que acompañarme… —Me tensé, una cosa era saber que trabajaban juntos y otra muy distinta era que viajaran juntos— Nena… sabes que jamás te engañaría, Te amo con mi alma a ti y a nuestra familia… No dudes de mí.

—No dudo de ti — le digo rápidamente al notar su expresión —No me gusta la idea de que viajen juntos pero… no dudo de ti —Me acerco a él para darle un beso— Tampoco quiero que te vayas.

—Estaré mañana en la noche aquí —Sonrió— Quiero que nos vamos de viaje, los cuatro juntos… prepararemos eso cuando vuelva

Asentí entusiasmada con la idea de viajar con mi familia, tener unos días donde todo lo que haríamos seria juntos. Christian se sentó con nuestros hijos en el sofá mientras iba a nuestra habitación a preparar la pequeña maleta que se llevaría al viaje.

Respiré hondo cuando terminé de alistar el equipaje, no quería que fuera con ella pero tampoco podía ponerme como la esposa celopata que no permitía a su marido trabajar.

Estuve mucho mas aliviada cuando supe que Taylor lo acompañar. Con un beso se despidió de los niños y de mi, la noche seria larga sin Christian, siempre me sentía incompleta cuando él no estaba.

XX

Terminé de pagar todo lo que había comprado para la Cena de bienvenida que le haría a mi marido, Christian me había llamado en la mañana que en cuanto terminara la reunión saldría en el avión privado así que quería sorprenderlo con una cena.

Salí del supermercado con las bolsas en la mano, Teddy estaría feliz cuando viera sus galletas favoritas. Metí las bolsas en la maletera de mi auto, me dirigí a la puerta del auto, me sobresalté cuando una mano me la cerró de repente, sin saber cómo estuve pegada al auto, el cuerpo de un hombre detrás de mí me encerraba entre él y la puerta, Mi corazón se aceleró de miedo al sentir el arma apuntándome en el costado.

—Ana… Cuanto tiempo — ahogué un sollozo al reconocer la voz, no importaba cuanto tiempo pasara, estaría grabada en mi mente por siempre. —Como te he extrañado…— hundió su nariz en mi cabello para tomar mi olor.

Respiré entrecortadamente, mi cabeza bullía con los miles de pensamientos que se arremolinaban en ella. Él había vuelto, estaba aquí por mi como siempre lo había pensado muy en el fondo de mi mente.

La presencia aquí de Jack era solo el principio de mis pesadillas convirtiéndose en realidad.

Continuará…