Hola hola :D
Vaya, últimamente ando tardando mucho… yo que ustedes les mando un par de rapiñadores a mis profesores para que dejen de esclavizarme u.u (Por favor, si alguien lo hacen, díganle a la tutora de la tesis que yo no tuve nada que ver con eso :D )

En fin xD vamos a ver que rayos le está pasando a Alec n.n pero antes… Gracias a todos por los fav, follows y en especial a Lalala, Sunako1993, mariam, hikari, montser257, Oti malec, Marinasugus13, Guest, naobear, Inuyasha . lover33, Alex, Miktsuki001, Stephanie-nii-san, CarsonshippeaCrissColfer, Minerva, Clarita3 por sus reviews y PM. Contesto:

Lalala: Oh esos presentimientos de bruja…espero te hayan funcionado también esta vez xD sinceramente, en el fondo no creo que ver lo feliz que fue Alec con Sebas sea un gran consuelo para alguno u.u ok… no quieres compartir a Alec con nadie :O egoísta! xD yo.. emp… estoy segura que ser el Gran Brujo de Brooklyn da para pagar buenas terapias…espero .-. jajaja sinceramente "el ataque vampiro" está en las escenas que he amado escribir… oh andas a la cacería de los ojos esmeralda :P bien hecho, bien hecho jojo El más mágico cuento de hadas de Disney jajajajajajajaja xD ame eso xD umm no, el anillo solo le avisa a Sebastian cuando el dueño cofAleccof lo toma; la ilusión que vio Alec… pues se le zafó un tornillo xD oh si, yo recuerdo como si fuera ayer cuando comencé a escribir el fics y mi parabatai me dijo que estaba loca… todavía lo cree, la verdad xD en fin, lamento la tardanza :D y aquí dejo un capi lleno de emociones :D

marian: Ohhh espero no hayas quedado demasiado histérica entonces xD oh bueno… quizás no a todos, pero te aseguro que en este cap alguien pierde la cabeza ;) me alegra que te gustara el anterior…besos :3

hikari: hola hola ;) al menos sé que me perdonas (?) todo el sufrimiento que les hago pasar xD oh bueno… sin duda Alec no está bien ahora, ya veremos como sigue eso :P awwww y yo esperando a Matt Y_Y oh en la serie sin duda quiero ver la primera cita y Alec cayéndose por las escaleras… también quisiera que aprovechen las cualidades de Harry y hagan que Magnus le de un sexy baile a Alec *w* emocionada? Emocionada es poco! Yo NECESITO esa saga de Magnus!

Oti malec: ohh yo no he dicho nada *silba haciéndose la loca* gracias, me alegra que te guste n.n

Guest: oh oh, te pondré poción en cada capítulo ;) no puedo decir nada sobre que pasa con ese par, ya sabes, es secreto nacional ;)

naobear: ohh es que dejar en la mejor parte, es de hecho, la mejor parte ;) bueno, seh, se le zafó un tornillo al pobre muchacho xD jajaja ajá! Insinuándole a Magnus que vaya contra la ley e implante pruebas…bien, me agradas xD ¡WIIIII otra aliada al trio! Jajajaja xD jajajaja espero te hayas puesto al día con SN xD

Inuyasha . lover33: oh no sé que pasó en el cap anterior que solo apareció el 33 cuando agradecí o.o creo que fue por el punto… no se x.x oh no, no ponte pañitos tibios en el corazón ;) que ahora es que se vendrá lo mejor jojo. Un beso :3

Alex: Jonathan te escuchará ;)

Miktsuki001: tranqui! Sé que últimamente me tardó pero sin duda culminaré el fics, estoy demasiado enganchada con él. Me alegra que te guste, y espero volver a leerte por aquí ;) un beso :3

minerva: Ohh Team SEBMALEC! Jajajaja me alegra te guste, pero hablando en serio; espero te siga gustando como se vaya desarrollando ;)

Clarita3: ohh seremos colegas entonces n.n oh bueno, a cómo van las cosas, en el instituto Alec prácticamente está en territorio hostil :S aunque siempre tendrá a Magnus para ayudarlo jajaja, bueno, esperemos a Sebas que llegue pronto :P

Ya saben, los demás por privado.

Por cierto que vi que le tienen mucha fe a la espada mortal… y también que ahora si apoyan el trio… ¡Oh Raziel!, ¿Dónde estaban todas la que apoyaban el trio cuando hice la encuesta? xD ¿ahora si aparecen? xD

Ahora sí, ¡A leer!

Parte III: Redención

Quizás el sufrimiento y el amor tienen una capacidad de redención que los hombres han olvidado, o al menos descuidado

Martin Luther King

.

.

.

Capítulo 25: Abstinencia

La adicción nunca debería ser tratada como un delito. Debe ser abordada como un problema de salud.

Ralph Nader

*.*.*.*.*.*.*.*.

- ¿Qué es eso? – Tessa entró a la habitación de Jem al verlo tomar algo humeante de un cáliz. Llevaba una bandeja con una jarra de agua y unos panecillos para Alec por si había quedado con hambre, pero había decidido tomar un pequeño desvió antes de volver con el chico Lightwood.

Jem se incorporó un poco dejando el cáliz en la mesa de noche junto a su cama y enarcando una ceja al ver la bandeja.

- Acabo de comer - Dijo él – Sé que estoy un poco flaco pero no por eso deben engordarme para navidad – Bromeó. Tessa rió.

- Es para Alec – Dijo acercándose – Pero no has contestado a mi pregunta James Carstairs – Le hizo ver con falsa riña.

- Mi cuerpo ha estado muchos años acostumbrado al Yin Feng, adicto a él – Dijo en un susurro – El fuego celestial limpió mi sangre demasiado rápido así que los Hermanos Silenciosos hicieron una poción para evitar la abstinencia.

- Siempre que hablas de los hermanos silenciosos lo has hecho como si pertenecieras a ellos, pero fueras algo así como el primo lejano – Dijo Tessa con curiosidad, dejando la bandeja para Alec a los pies de la cama y sentándose junto a Jem – Pero ahora siento que hablas como si ya no te sintieras parte de ellos.

Jem sonrió con cierta nostalgia.

- ¿Cómo es que aun ahora me conoces tan bien Tessa? – Preguntó y agregó – Me uní a la hermandad no porque tuviera la vocación de entregar mi vida a los estudios y la curación de los Nefilims, lo hice porque en su momento era la única manera para seguir con vida y ayudar a recuperarte cuando Mortmain te secuestró.

- Si ese fue el motivo por el que decidiste seguir viviendo, no puedo más que agradecerle a Mortmain por secuestrarme esa noche – Aseguró ella. Jem no pudo evitar una pequeña sonrisa.

- Cualquiera sea el caso siento que ya mi tiempo en la hermandad ha cesado – Aseguró – Hablé con el hermano Enoch y me han quitado las runas – Aseguró mostrando sus palmas donde en antaño hubieron runas que lo reconocían como parte de los hermanos silenciosos ahora estaban distorsionadas por una pequeña cicatriz.

Tessa lo observó. Se sentía dichosa: por años ella había aceptado como suficiente la dicha de poder tener a Jem vivo aunque la hermandad limitara esa vida; pero saber ahora que él podría volver a ser el mismo, que sería libre, libre del Yin Feng, libre de los hermanos silenciosos; libre para volver a tocar su violín que tanto amaba la hacía querer llorar de dicha.

- ¿Volverás Idris?

- Ayudaré mientras Sebastian no sea detenido – Dijo – Pero luego de eso no lo sé – Admitió – No sé vivir en un mundo de cazadores de sombras sin Will – Una sombra de nostalgia se apoderó de sus ojos - Pero tampoco he tenido antes una vida que planear.

Tessa contuvo el aliento. Si Jem no planeaba quedarse en Idris ¿A dónde iría? No podía estar pensando en abandonarla, dejarla atrás ahora que estaba curado ¿o sí?

- Tal vez podría tener una vida tranquila como mundano.- La chica asintió de acuerdo y él dudó estirando la mano para tomar la suya. Tessa observó el punto donde los pálidos y largos dedos del violinista acariciaban sus manos – En cualquier caso el rumbo que tome a partir de ahora, dependerá de ti…

- ¿De mí? – Preguntó Tessa conteniendo el aliento. Jem inspiró profundo, parecía que quería armarse de valor; Tessa podía verlo en sus ojos marrón con manchas plateadas que la veían fijamente como intentando capturar su expresión y al mismo tiempo calcular el resultado de algo.

- Tessa yo… por ciento treinta años…

Presidente Miau entró a la habitación en medio de un fuerte maullido sobresaltándolos a ambos; el gato intentaba escapar de Iglesia que le mordía la cola con ahínco. El gato de Magnus se dio la vuelta con un zarpazo que Iglesia le devolvió entre maullidos agresivos. Jem soltó a Tessa perdiendo toda la determinación y en cambio se puso de pie de la cama esquivando la mirada gris de la bruja para separar a los gatos, tomando a Iglesia en brazos.

- Te has portado mal en mi ausencia ¿eh? – Preguntó Jem a su gato. Iglesia estuvo a punto de darle un zarpazo pero Tessa supuso que el gato debió reconocerlo porque en cambio solo maulló débilmente aceptando las caricias de Jem tras sus orejas con un suave ronroneo.

Tessa lo observó por un rato, observándolo acariciar al gato en silencio; esperando que Jem se volviera y continuaba con lo que había estado diciendo; pero el muchacho no lo hizo, al contrario, se mantuvo centrado en iglesia evitando mirarla.

- ¿Jem, que ibas a decirme?

- No te preocupes, no era nada – Mintió. Tessa estuvo a punto de reclamar pero él continuó – Deberías llevarle esa bandeja a Alec, seguramente tiene hambre.

Tessa dudó pero finalmente asintió poniéndose de pie y tomando la bandeja.

- Vendré a verte más tarde – Dijo y forzó una sonrisa pese a la sensación de desilusión que se había instaurado en su pecho – Me alegra verte bien Jem. – Aseguró tomando la bandeja para Alec y saliendo de la habitación.

Jem esperó un segundo luego de que la puerta se cerrara para suspirar y alzar a Iglesia para que sus ojos quedaran a la altura de los propios.

- Supongo que me salvaste de cometer un error amigo – Dijo con pesar. – Es muy iluso pensar que ella pueda seguir sintiendo algo por mí después de tantos años.

Iglesia maulló restregando su cabeza contra su mano pidiendo que la caricia continuara. Jem suspiró otra vez volviendo a la mesa de noche para tomar el Cáliz y terminar de tomarse la poción, intentando ignorar la opresión en su pecho.

.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.

- Traje el agua – Entró Tessa con la bandeja con la jarra de agua y panecillos. Alec apenas la miró; el chico se abrazaba el cuerpo, tenía frio a pesar de saber que el ambiente en la cripta estaba controlado por runas en las paredes y aun así se estaba congelando. La cabeza parecía a nada de estallarle y los dientes le tiritaban de tal forma que parecía que los reventaría. Tessa se acercó desconcertada, ella no se había ido más de veinte minutos tardándose solo por el desvío que hizo al pasar por la habitación de Jem.

- ¿Alec estás bien? – Cuestionó acercándose a la celda.

- ¿Cómo estarlo si te tienen encerrado como un perro? - Chasqueó la lengua Sebastian a su lado; Alec sintió crisparse de los nervios, él tenía razón.

- ¿Por qué no habría de estarlo? – Le respondió mordaz. Tessa se desconcertó por el cambio de actitud respecto a su anterior encuentro.

- El agua…

- Al menos lo recordó - Escuchó la voz del rubio. Alec bajó la guardia.

- Tengo sed – Dijo rápidamente, dejando su actitud defensiva de forma repentina – Dame agua, por favor Tessa. - Eso era lo peor de todo, incluso que él tener a Sebastian allí atormentándolo: esa sed insaciable que le quemaba la garganta.

- Podrías atacarla, aprovechar para escapar...ven conmigo Alexander, ven por Max.

La bruja abrió la puerta de la celda para introducir la jarra. Alec apenas lo notó se incorporó a prisa volteando la bandeja de comida que seguía intacto en el suelo, y se abalanzó sobre ella, la mujer grito por el susto soltando la jarra dispuesta a tomar el cuchillo que llevaba en el cinto

- Te lo dije, no confían en ti - Bufó Sebastian - No como yo

Pero Alec lo ignoró solo se limitó a sujetar la jarra antes de que se derramara, en cambio la vertió por completo en su garganta mojándose el pecho. Pero nada cambió: la sed, el dolor, el frio, Sebastian, todo seguía ahí.

- ¡Esto no! ¡Agua! – Le exigió a la bruja dejando caer la jarra al suelo con un estruendo metálico, otra vez esa actitud agresiva. Tessa empuñaba su cuchillo entre ellos, pero Alec apenas lo notaba.

- Alec que…- Preguntó

- Por favor, tengo sed – Suplicó él sujetándose a ella de la muñeca en actitud de ruego.

- A mí nunca tuviste que suplicarme - Bufó el rubio Morgenstern.

-¡Cállate! - Le espetó.

Tessa se habría desconcertado de no ser por su temperatura: miró el punto donde la tocaba: Estaba tan caliente. Se guardó el cuchillo a prisa para liberar su mano y colocarla en la frente del Nefilim ¡Realmente hervía en fiebre!

- ¡Por Raziel! – Exclamó había tan poca luz en ese lugar que no podía ver sus ojos pero estaba segura que los tendría apagados y enrojecidos – Tiene que verte un Hermano Silencioso – Dijo - Y Magnus…tengo que llamarlo.

- No puedes confiar en el brujo, él no confía en ti.

- Solo necesito…agua – Aseguró; su agarre se hacía más débil y su mano temblaba. Tessa se soltó de él.

- Espera aquí, iré por ayuda – Alec asintió retrocediendo un paso, abrazándose a sí mismo. Miró la espalda de Tessa y la puerta estaba abierta, podría salir de ahí, debía intentarlo; no, debía lograrlo, porque necesitaba ir por Max, y necesitaba conseguir agua. Su cuerpo le pedía agua a gritos, pero no era suficiente, nunca era el agua necesaria.

- Sal; vuelve a casa conmigo Alexander

Dio un paso al frente pero Tessa ya había cerrado la puerta de la celda. Alec miró sus manos, decepcionado: El temblor en sus dedos era cada vez más marcado. Él nunca había tenido esa sed, esa necesidad mientras estuvo con Jonathan: el rubio siempre tenía una jarra de agua dispuesta para él en cada habitación de la casa, nunca había tenido porque sentirse así de sediento.

- Al menos reconoces que estabas mejor conmigo - Dijo recostado con altanería a los barrotes, viendo a Alec. El ojos azules apartó su mirada de la espalda de Tessa subiendo las escaleras de la cripta dispuesta a salir y en cambio la entornó en Sebastian, se veía cada vez más borroso frente a él y la imagen parecía bailar ante sus ojos

- Jo...nathan – Susurró estirando la mano al rubio. La bruja en la escalera se detuvo desconcertada al escucharlo y volvió la mirada a Alec confundida al verlo estirar la mano hacia el aire vacío pero no pudo pensar demasiado en eso cuando lo próximo que vio fue al chico derrumbarse contra el suelo en un sordo golpe.

- ¡ALEC! – Gritó volviendo hasta él a prisa, asustada: el chico no se movía.

*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.

"Está limpio" "Será considerado como culpable"

Magnus se sentía aturdido, sus propias palabras y las de Jia Penhallow se repetían en sus oídos mientras su mente intentaba ponerse en marcha, intentaba buscar alguna respuesta, otras posibilidades: tenía que haber una buena explicación: quizás había hecho el hechizo mal o utilizado las palabras incorrectas.

- Iremos por él – Dijo Isabelle; parecía tan aturdida como el resto, pero a diferencia de Jace, Robert o el propio Magnus había algo más en su expresión: enojo por la traición; y rabia consigo misma por considerar la inocencia de Alec.

- Isabelle – Intentó hablar Jace; tenía una expresión distorsionada, y no era solo esa situación: se sentía enfermo, febril con una sensación de tirantez desde la runa de parabatai en su brazo. La chica negó.

- No, ya es suficiente – Dijo seria. – Le dimos una oportunidad, ya es suficiente Jace – Su tono era de rotundidad – Alec debe pagar por lo que le hizo a mamá, a Jordan, a los Blackthorns y toda Idris. ¡Alec tiene que ir preso! – Rugió saliendo del santuario con paso decidido.

- Al menos alguien aquí tiene sentido común – Dijo Lily con un bufido.

- Alexander será llevado a la ciudad silenciosa – Sentenció Jia; su tono no era tan rudo como el de Isabelle, en cambio tenía algo de pesar por Robert, Jace e incluso Magnus. El rubio no le devolvió la mirada, en cambio observaba la runa de parabatai en su brazo se sentía pesada y caliente: él también había querido creer en la esperanza que Magnus les diera, y ahora que le habían ofrecido la esperanza de que su parabatai no los hubiera traicionado realmente, se le hacía difícil retomar la ira contra él.

Robert por su parte solo asintió poniéndose de pie. Parecía que en solo un par de minutos hubiese envejecido diez años. El hombre suspiró intentando erguirse decidido, sin embargo su voz no sonó tan segura como quería aparentar.

- La ley es dura… - Su voz se quebró - Pero es la ley. – Jia asintió y ambos se encaminaron por las escaleras para salir del santuario. Luke caminó tras ellos colocando su mano sobre el hombro de Jace intentando darle apoyo: sabía que no sería fácil para el muchacho.

- Esperare fuera del instituto para firmar la sentencia – Aseguró Lily saliendo por la salida para subterráneos. Kaelie en cambio siguió a los Nefilims tropezando casi con burla a Magnus, sacándolo se su ensimismamiento.

Hacía un rato que el brujo había dejado de prestar atención a lo que ocurría, pero solo necesitó un vistazo a su alrededor para entender lo que ocurría, y él no pretendía permitir que se llevaran a Alec, no le importaba si eso significaba tener que enfrentarse al consejo en pleno.

Corrió escaleras arriba empujando a todos por las escaleras para adelantarlos, incluyendo a Robert y Jia; y se plantó frente a la puerta que permitía el ingreso al resto del instituto; con los brazos extendidos a cada lado y las manos refulgiendo en fuego azul al igual que sus ojos.

- Hazte a un lado Bane – Robert sonó imponente. Intentaba contenerse pero su mano fue directamente a la empuñadura de su cuchillo serafín.

- Magnus, Alec no va a querer esto – Intentó ser razonable Luke.

- Querrá menos ir a prisión – Gruñó.

- Bane, si no te apartas serás considerado también un traidor – Le advirtió Jia – Y sabes que la Ley no contempla prisión para los subterráneos traidores. – Era una amenaza pero eso no lo amedrentó. El brujo movió sus manos con un fluido movimiento: todas las armas de los Nefilims salieron de su alcance cayendo escaleras abajo.

- Si Alec es considerado traidor por proteger a quien ama no me importa llevar la misma suerte.

- Estás admitiendo que ama a Sebastian brujo – Bufó Kaelie. Magnus le dirigió una mirada rígida y espetó.

- ¡Alec no lo protege a él! ¡Protege a Max!

Las palabras de Magnus retumbaron por las paredes de las escaleras del santuario. Luke y Jia se miraron confundidos. Kaelie retrocedió un paso lívida, mientras que Jace y Robert palidecían.

- ¿Qué? – Preguntó el rubio desconcertado.

- Max está vivo – Dijo – Está con Sebastian; por eso Alec se quedó con él desde el inicio: para proteger a su hermano.

- ¿A qué crees que juegas Bane? – Robert rugió lazándose al frente y tomando al brujo de la camisa golpeándolo contra la pared. Robert era de la altura de Magnus pero casi el doble de corpulento sin embargo el brujo no se mostró ni mínimamente intimidado – No te voy a permitir que metas a Max en esto…

Magnus alzó las manos; dispuesto a sacarse a Robert de encima con algún hechizo cuando un escándalo al otro lado de la puerta opacó la situación de ese lado. Eran voces de mujeres que discutían. Magnus habría estado dispuesto a ignorarlo y mantener su determinación de no dejarlos salir de no haber escuchado el nombre de Alec entre los gritos.

- ¡Hazte a un lado Isabelle! ¡Alec necesita ayuda! – El brujo no lo pensó demasiado; un movimiento y Robert fue disparado contra el resto de los miembros del consejo mientras él mismo corría en dirección al instituto donde se escuchaba el escándalo.

- No puedes liberarlo ¡Es peligroso! – Esa era Isabelle quien gritaba interponiéndose con su látigo a ristre ante Tessa.

- No lo estoy liberando – Magnus llegó hasta ellas: Tessa a duras penas llevaba a Alec apoyado en sus hombros; el chico parecía en el limbo de la inconciencia. La claridad de la luz del sol le permitía apreciar lo pálido que se veía a excepción de sus mejillas arreboladas.

- ¿Qué le pasa? – Preguntó con el alma en vilo. Escuchando pasos apurados tras suyo y maldiciéndose por no haber cerrado con magia la puerta luego de haber salido del santuario cuando vio que Jia, Robert, Jace, Luke y Kaelie llegaban hasta ellos.

- ¿Qué no ves que necesita que lo vea un hermano silencioso? – Le espetaba Tessa a la chica Lightwood, sin reparar en la pregunta de Magnus o los recién llegados.

- Solo está fingiendo otra vez – Dijo terca.

- En su celda de la Ciudad Silenciosa tendrá hermanos silenciosos a su disposición – Aportó Kaelie con una sonrisa torcida.

- ¡Eso es absurdo, está hirviendo en fiebre! – Exclamó ella al escuchar a la hada, reparando en la presencia de todos los demás - ¡Magnus haz algo!

- Magnus… tengo… sed – Balbuceó Alec. Sus parpados intentaban abrirse pero no conseguía hacerlo, en cambio solo aleteaban erráticamente.

- Bane – Advirtió Jia al ver al brujo suplantar a Tessa y tomando a Alec en brazos.

- ¡Inquisidor! Haga algo – Saltó la hada - Es un prisionero: a quien le importa si muere, nos ahorraría el trabajo.

La mirada de Robert sobre la hada fue dura. El hombre había estado dispuesto a enviar a Alec a la ciudad silenciosa, a enfrentar a Magnus por usar a Max de esa forma; pero al ver el estado de su hijo todo eso había desaparecido: estaba preocupado por Alec y nada más.

- Prisionero o no, es mi hijo- Dijo – Llamare a los hermanos silenciosos, llévalo a la enfermería Magnus.

- ¡No! ¡No lo pondrán con mamá! – Se negó Isabelle furiosa; no permitiría que Alec los volviera a engañar a todos, no permitiría que cuando decidiera dejar esa farsa lastimara a su madre otra vez.

- No seas estúpida Izzy – Bramó Jace dando un paso al frente. Ahora todo el malestar que venía sintiendo tenía sentido: desde hacía rato que percibía lo mal que estaba Alec, sabía que no estaba fingiendo – Llévalo a su habitación Magnus

El brujo asintió caminando por el pasillo con Alec en brazos. Captó con el rabillo del ojo como Jia y Kaelie daban un paso al frente hacia ellos por lo que se detuvo con una expresión mortalmente seria.

- No les voy a permitir llevárselo Jia, mucho menos ahora. – Sentenció – No me importa si me tengo que enfrentar a toda la Clave para eso.

.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*

Sebastian observó con una ceja enarcada a la Reina Seelie que le sonreía desde su trono. Sabía que la mujer se sentía en ventaja y no precisamente por encontrarse en su territorio sino por la información que de seguro manejaba y en ese particular él sabía que tenía razón y la detestaba.

- Jonathan; veo que has recibido mi mensaje.

- Obviamente- Dijo a la mujer- Y no tengo demasiado tiempo que perder, así que hable. - Dijo, no estaba de ánimos para fingir galanterías.

La Reina Seelie llegó hasta él acariciando con su largo dedo la quijada del chico colocándolo bajo la barbilla para obligarlo a alzar el mentón. Sebastian se apartó de su contacto con un movimiento brusco.

- Es obvio que un demonio no es capaz de mantener a buen término sus alianzas por mucho tiempo. – Dijo la Reina Seelie con tono frio.

- Sin embargo te interesa recuperarlas o no me habrías llamado. – Dijo mordaz.

- Te llame porque tengo información que puede interesarte – Aseguró ella. - Pero teniendo en cuenta que dejaste que me encarcelaran, y ahora tienes a mis hadas cuidando uno de tus juguetes, no veo ningún motivo para hacerte llegar esa información.

- Porque gracias a mi estas fuera de prisión nuevamente; y bien caro que me ha salido - Dijo serio.

- Escuché que has perdido al Nefilim que asesinó a Meliorn- Dijo Seelie con una sonrisa burlona - Pero tal vez tenga a una hada que lo haya visto hace tan solo unos minutos.

- ¿Qué quieres por la información? - Dijo seco. Seelie sonrió.

- Solo un pequeño favor del brujo que te ayuda

.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*

Magnus tomó un paño con agua; la fiebre le había bajado un poco a Alec, pero seguía parcialmente inconsciente. Lo colocó sobre su frente con cuidado y no pudo evitar acariciar la mejilla del muchacho antes de retirar su mano. Estaban enrojecidas por el calor corporal, y Magnus no pudo dejar de mirar la luz morada que rodeaba la muñeca de Alec. Había sido la condición de Jia para permitirle cuidar a Alec en el instituto: debía estar atado mágicamente. Suspiró arreglando el cabello de Alec para que no callera sobre sus ojos y el chico emitiera un pequeño suspiro. Magnus sonrió, Alec lo estaba sintiendo, y él estaba dispuesto a defenderlo ante quien fuera.

Pasó una y otra vez sus dedos entre esas hebras, peinándolas en una caricia. Hacia tanto que no hacía eso, y le asustaba pensar que esa podría ser la última vez. No, no lo sería. Él conseguiría las pruebas solo necesitaba pensar en cómo: Alec tenía claros síntomas de intoxicación por pociones de amor u odio, solo tenía que pensar porque le habían dado negativo los resultados del hechizo y buscar alguna otra manera de confirmar sus sospechas después de todo tenía ese síndrome de abstinencia que le estaba afectando como prueba, solo necesitaba la prueba para que Jia, Robert, Isabelle y todos los demás le creyeran, para que quizás no fuese absuelto, pero sí que mitigara su culpa.

Alexander se removió y Magnus se apresuró en tomar su mano cuando se dio cuenta que esta vez parecía intranquilo.

- Ma...Max - llamaba.

- Shh tranquilo cielo; vamos a encontrarlo - Aseguró. Alec se removió, tenía la frente perlada por el sudor. Magnus humedeció nuevamente el paño para colocárselo; deseaba poder darle tranquilidad y sosiego.

- Vas a estar bien cariño- Aseguró besando su frente - Yo voy a protegerte - Besó sus labios, solo un roce.

Alec atrapó sus labios; estaba en un estado de semi inconsciencia donde sus labios se movían por instinto. Magnus se separó de él con una sonrisa de tristeza, acariciando su mejilla. Alec movió el rostro en busca de su contacto.

- Jon...Jonathan- Balbucearon sus labios en una caricia para Magnus que este sintió de espinas. El paño húmedo se cayó de las manos del brujo. Cerró los ojos intentando inspirar profundo; intentando que su esperanza no se rompiera como su corazón.

Solo eran las pociones – Intentó decirse. Alec no extrañaba a ese monstruo, no podía, no podía porque Sebastian solo le había causado daño.

Llamaron a la puerta y poco después Jocelyn la abrió; no pasó y apenas miró a Alec, en cambio se enfocó directamente en Magnus quien intentó evitar que notara su expresión agachándose para recoger el paño húmedo.

- ¿Qué pasa Jocelyn?

- El Hermano Isaiah está aquí – dijo dándole paso a este. Magnus lo miró con desconfianza por un segundo pero finalmente solo asintió apartándose un poco para para que este pudiera acercarse y revisar a Alexander.

- Gracias – Susurró.

- Robert y Jia están reunidos con Kaelie y Lily en el santuario; y Luke me pidió que te diga que quiere hablar contigo – Había reprobación en su tono. Magnus negó sin mirarla, no apartaba la vista de lo que Isaiah le hiciera a Alec.

- No lo dejare solo.

No tienes nada de qué preocuparte Bane – Dijo el hermano silencioso. Magnus emitió una exclamación despectiva – Alexander será mantenido en su habitación mientras se encuentre en este estado de abstinencia, puedes marchar; no lo llevaremos a la ciudad silenciosa en tu ausencia.

- ¿Abstinencia? – Preguntó Jocelyn confundida.

No puedo asegurarlo aun pero es lo que parece – Admitió – Supe que intentaste demostrar sin éxito el uso de poción de amor y odio en este chico, Bane – Magnus asintió - ¿Pensaste que tal vez el fuego celestial pudo haberlas eliminado de su sistema?

- No lo pensé…

El hermano Zachariah pasó por una situación similar. – Dijo tomando una jarra de agua y vertiendo el contenido espeso de un pequeño vial – Es la poción que él utiliza, tardará en surtir efecto, pero si funciona; habrás tenido razón.

- ¿Entonces realmente me crees?

Quieres oír que sí; te creeré si la poción surte efecto; hasta ahora solo es una sugerencia de quien fue el Hermano Zachariah que he decidido tomar en cuenta.

Magnus asintió. Tendría que hacer una nota mental de agradecer a Jem por eso.

- Volveré pronto

Estaremos aquí cuando vuelvas Bane.

- No le hablaba a usted – Dijo serio saliendo finalmente. Jocelyn fue junto a él - ¿Dónde está Luke?

- En la oficina de Robert – Dijo. El brujo asintió dirigiéndose hacia allá sin importarle dejar a la mujer atrás. Jocelyn lo miró con algo de pesar: sabía que Magnus era el único que creía ciegamente en Alec, solo esperaba que su amor ciego no cegara también a Luke; al contrario, por el bien de Alec el lobo tenía que conseguir que el brujo entrara en razón.

Pensó en buscar a Clary, debía estar con Jace, Isabelle y Simon en la habitación de alguno de los Lightwoods; se encaminó a la puerta junto a la de Alec, la habitación de Jace, llamando un par de veces sin respuesta; desistió luego del tercer intentó. Tal vez estarían en la habitación de Isabelle, la pobre chica estaba pasando una situación realmente difícil y ella no podía dejar de sentirse culpable, después de todo había sido ella quien trajo al mundo al monstruo responsable de todo.

La habitación de Isabelle estaba un piso más abajo, pensó en ir allí y si no conseguía a Clary buscarla en la enfermería donde los jóvenes solían hacer ronda para velar la recuperación de Maryse; sin embargo no había ni dado un paso en esa dirección cuando una voz ahogada se escuchó en su cabeza.

Seb…astian –Jocelyn se pasmó: era el Hermano Isaiah, el eco de su voz en su cabeza se sentía débil y acto seguido un ruido sordo de algo golpear la pared. La pelirroja volvió en dirección en la que Magnus se había marchado, pero no habría tiempo de buscarlo, en cambio tomó una de las espadas de decoración del pasillo y se acercó a prisa a la única habitación en esa área que estaba ocupada, la única de donde podía venir el ruido: la habitación de Alec.

*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*

Apareció en el instituto. El lugar estaba silencioso y la puerta frente a él se encontraba cerrada. Apretó la empuñadura de su espada a la par que tomaba el pomo de la puerta girándolo lentamente preveía algún enfrentamiento: sin duda alguien estaría adentro de la habitación de Alec con este, velando su sueño, cuidándolo. ¿Quién sería? ¿Magnus Bane? ¿Jace? Sonrió con cierto sadismo desenvainando su espada: casi deseaba que fuese alguno de ellos.

Había sabido exactamente donde aparecerse gracias a la Reina Seelie y Amatis: la primera le había dicho que Alec había sido trasladado a su habitación, la segunda había ido por Alec a su habitación durante el anterior ataque, ella le había indicado como llegar hasta allí.

Abrió la puerta lo más silenciosamente que pudo; esperaba que alguien estuviese dentro con Alexander, y en efecto había una persona, pero ninguno de los que esperaba: solo un hermano silencioso que vertía el contenido de una copa en los labios del Nefilim de cabello oscuro.

Había estado dispuesto a rebanarle el cuello a Jace o a Bane; esa determinación no varió en lo absoluto cuando se acercó al hermano silencioso sigilosamente y con un rápido movimiento de su espada lo hizo. La sangre salpicó el suelo, y la cama a la par que el hermano silencioso caía al suelo.

Seb…astian- Su voz intentaba ser un grito mental que buscaba avisar a todos, pero estaba tan débil que sabía que no habría tenido mucho alcance. Sebastian alzó la espada atravesándole el pecho rápidamente apagando al instante la vida en el hermano silencioso antes de erguirse volviéndose en dirección a Alec.

Las hadas habían asegurado que el muchacho tenía algún problema de salud y no habían mentido.

¡Pero está vivo! ¡Realmente vivo!

Podía verlo, Alec estaba ahí: dormía en su cama pero su sueño se notaba tormentoso, podía ver sus mejillas arreboladas, y sintió el pulso temblarle cuando estiró la mano para acariciarle, para comprobar que fuera real y no una ilusión de su mente. Y en efecto, ese era su Alexander.

Está enfermo - Le recordó la voz en su consciencia. Sebastian hasta entonces fue consciente de lo caliente que estaba la piel del chico. Seelie había dicho que los reportes de Kaelie aseguraban que el chico colapsó en la celda donde lo tenían. Solo por eso lo trasladaron a la habitación. Frunció el ceño, así se hacían creer los "buenos" encerrando a Alec sin asistencia médica.

- Estarás bien - Susurró.- Te llevare a casa - Sebastian tomó a Alec en brazos pero no pudo apartarlo de la cama: un quejido de dolor brotó de los labios del pelinegro cuando una cadena mágica en su muñeca se materializó atándolo al suelo con un resplandor purpura. Sebastian miró la cadena con ira crecer en su pecho: ¿cómo se atrevían a tener a Alec encadenado como a un perro?

Intentó hacerse con las cadenas para romperlas con sus propias manos, más acercarse, estas brillaron intensamente en violeta repeliéndolo al instante. Sebastian maldijo intentándolo nuevamente sin ningún resultado.

Tomó firmemente su espada; iba a liberar a Alec fuera como fuera. La posicionó sobre la cadena con la punta perpendicularmente y acertó el golpe pero el brillo fue aún más intenso y fue golpeado estruendosamente contra la pared.

Sebastian maldijo: el escándalo revelaría de su presencia a los habitantes. Y realmente no le importaba matarlos a todos siempre y cuando recuperara a Alec. Volvió a intentarlo un par de veces más: no descansaría hasta recuperar a su chico de ojos azules.

Vámonos - La voz de su cabeza sonó alarmada al escuchar pasos acercarse - Lo meteremos en más problemas con La Clave si nos ven aquí con él.

- ¡No! - Negó testarudo. No se iría sin Alexander, no lo dejaría atrás otra vez.

No es dejarlo atrás; es evitarle más complicaciones.

- Ya le causamos complicaciones – Dijo serio mirando el cadáver del hermano silencioso.

No tenía duda de que esa cadena era obra de Bane; Sebastian lo maldijo: lo destruiría de tal manera que no quedaría ni un pedazo reconocible del brujo.

Se sentó en la cama de Alec, acariciando su mejilla. Podía solo hacer una retirada estratégica, buscar a Jaxx y volver con algo que le permitiera romper las malditas cadenas.

Su mano volvió a las mejillas del chico. Acariciando sus líneas con tristeza. Su pulgar recorrió la línea de sus labios para luego ser suplantada por los propios

Te amo - dijo la voz de su cabeza casi en un suspiro - ¿Cuándo se lo dirás?

Sebastian lo ignoró; el amor era algo tan sobrevalorado, especialmente un amor que nació de unas pociones; él solo quería sentir a Alec como algo concreto, algo tangible.

El chico Lightwood abrió los ojos cuando Sebastian separó sus labios de los suyos, mas su mirada se veía velada. Sebastian no podía estar seguro de que lo estuviera viendo realmente.

Sin embargo había un sentimiento que Alec había hecho surgir, esa necesidad de protegerlo, de cuidar de otra persona que no fuera a sí mismo, y había surgido por el chico, no por el flechazo en el corazón que este le diera en Burren.

- Yo te protegeré Alexander - Susurró el rubio inclinándose sobre él para besarlo una vez más solo que esta vez el chico respondió. Sus movimientos eran errantes, sin embargo alzó la mano para aferrarse a la camisa de Sebastian. El rubio se sorprendió; no era algo que esperara en ese momento; no esperaba respuesta, reconocimiento o deseo.

Los labios de Alec se movieron entre los suyos, labios febriles como toda su piel que sabían a amargos como la poción que el hermano silencioso le había estado dando; Sebastian sentía el calor de sus bocas, sus lengua hervir al contacto de la de Alec pero no sabía si era el volver a sentirlo luego de creer que lo había perdido o simplemente la temperatura de su cuerpo.

Te amo - Susurró la voz en su cabeza; Sebastian se estremeció ante eso - Díselo, por favor: Te amo Alexander.

- Todo estará bien; volverá a ser como antes – Prometió separándose - Tu, Max y yo

- Max...- Susurró Alec. Sebastian miró a Alec una última vez tocando luego su anillo para desaparecer del instituto, no escuchando el resto de sus palabras - M...Magnus por favor...salva a Max.

*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.

- Creo que mi madre se volverá loca aquí metida pronto - Aseguró Clary de pronto; estaban en la enfermería junto a Jace, Simon e Isabelle. La chica Lightwood les había contado ya lo ocurrido hacia un par de horas con Alec; Jace se mantuvo al margen en todo momento, pensativo, cosa rara en él por lo que la pelirroja pensó que lo mejor sería cambiar de tema.

- Supongo - Coincidió Simon - Diecisiete años escapando de todo lo que tuviese que ver con Nefilims y va para veinticuatro horas metida en un instituto.

- Sobrevivirá - Aseguró Isabelle con expresión lúgubre. Clary hizo una mueca: eso no estaba funcionando.

- Eso si no muere de aburrimiento antes - Aseguró el vampiro - Digo, los únicos adultos aquí están siempre reunidos dejándola por fuera: su única opción son los adolescentes amigos de su hija...me temo que Jocelyn enloquecerá pronto.

Solo Clary se rio. Ella y Simon se miraron preocupados. Jace e Isabelle estaban realmente metidos cada uno en su propia visión de la situación demasiados preocupados por Alec y su familia como para siquiera considerar en relajarse un poco

"Maryse está despertando" - La voz del hermano Enoch los sobresaltó a los cuatro. Isabelle fue la primera en llegar hasta donde su madre descansaba. El hermano Enoch se encontraba a un lado de la cama de Maryse colocándole un paño humedecido con alguna poción en la frente.

- Mamá - La llamó tomando su mano. Maryse volteó en su dirección apenas abriendo los ojos.

- Isabelle - Dijo con voz baja y rasposa - ¿Estás bien? - Preguntó preocupada, la chica asintió con lágrimas en los ojos.

- Si - Dijo - Lo siento, lamento haberme distraído, lamento...

- Shh - La mujer alzó la mano, su pulso era vacilante sin embargo con la suficiente fuerza para acariciar el rostro de su hija - Esta bien... Jace - Dijo al ver al rubio llegar junto a ella. El chico tomó la otra mano de quien fuera como su madre.

La mujer vio un poco más allá a Simon y Clary; ambos observaban a la distancia. Sonrió débilmente.

- Están todos bien – Constató. Izzy asintió.

- Papá también; está reunido con Jia ahora; pero está bien – La mujer dejó escapar un suspiró de alivió por un segundo hasta que su siguiente pregunta los tensó a todos.

- ¿Y Alec? – El silencio más sepulcral cayó sobre ellos. Isabelle y Jace se miraron alarmados sin saber cómo responderle. Maryse lo notó y no lo pensó dos veces se apoyó sobre sus hombros intentando incorporarse - ¿Dónde está Alexander?

Maryse, no te incorpores, necesitas descansar – Intentó contenerla el hermano Enoch pero la mujer se negó intentando incorporarse. Jace la ayudó a sentarse para que no fuera a lastimarse.

- ¿Dónde está tu hermano Isabelle?

- Yo…yo… - Izzy no sabía cómo responderle; volvió la mirada atrás buscando ayuda en Clary y Simon que no sabían cómo actuar, se sentían un par de intrusos en medio de una escena de angustia familiar.

- Nosotros… vamos por Alec, veremos si ya despertó – Dijo Simon.

- ¡¿Qué?! ¡NO!...

- Déjalo Isabelle – La voz de Jace fue seria; la chica estuvo dispuesta a replicar pero Jace veía a Maryse, estaba pálida, sin embargo se había relajado luego de escuchar a Simon y permitió que el rubio la recostara nuevamente sobre su almohada. Simon y Clary dudaron pero tras un asentimiento del rubio, ambos salieron de la habitación.

- Espero que sepas lo que haces – Siseó Isabelle. – Él lastimó a mamá.

- Es tu hermano cielo – Susurró Maryse por Jace. Isabelle resopló cruzándose de brazos y desviando la mirada de su madre.

- No fui yo quien lo olvidó. – Jace la miró con pesar y luego a Maryse. Todo esa situación, ese odio era realmente agotador.

Sebastian- La voz del hermano Enoch alarmó a los dos jóvenes que lo miraron con desconcierto – Fue lo último que percibí del hermano Isaiah

- Voy… voy a buscar a Robert – dijo Jace dirigiéndole una mirada significativa a Isabelle. Ignorando como el hermano silencioso decía que ya él les estaba avisando. Después de todo no era Robert su prioridad. No quería alarmar a Maryse por lo que intentó caminar lo más calmado que pudo mientras estuvo en la enfermería consciente de que Isabelle debía estar conteniéndose increíblemente para no correr tras él.

.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.

Jocelyn intentaba contener un grito de horror; un jadeo de sorpresa. Intentaba pensar alguna manera de actuar, de avisar a Magnus y al resto para que fuesen de inmediato hasta la habitación de Alec, pero no podía.

Así como no podía dejar de ver como Sebastian besaba a Alec y este le correspondía en la semi consciencia

Ella había escuchado la débil exclamación del hermano Isaiah en su mente, y había ido por Alec, pero no estaba preparada para lo que vio. No estaba preparada para ver a Sebastian en la habitación, a su hijo, un ser demoniaco que no conocía el amor, no conocía los sentimientos humanos; acariciando la mejilla del muchacho Lightwood mientras prometía protegerlo en medio de una caricia.

Evitó abrir demasiado la puerta; la rendija era apenas lo suficiente para ver. Ella estaba consciente que hacía mucho tiempo que no entrenaba como Nefilim: Sebastian podía destruirla con los ojos cerrados; estaba totalmente clara de que, de intentar enfrentarse a Sebastian, no duraría ni un segundo, sin embargo la idea no cruzó por su mente, estaba demasiado aturdida como para considerar enfrentarse a él realmente. Su cerebro estaba horrorizado ante la simple perspectiva de lo que ocurría: podía escuchar en su mente a Isabelle gritando hacía unas pocas horas que Alec solo estaba fingiendo otra vez para venderlos a Sebastian; ¿Había tenido razón y Magnus solo fue un iluso? ¿Que después de todo no fuese a Magnus a quien Alec amaba, sino a Sebastian? O al menos eso era lo que pensaba al ver como el ojos azules le correspondía el beso.

"Todo estará bien" - Jocelyn se desconcertó: el tono de Sebastian no era algo que ella esperara, no uno tan cargado de sentimientos: de deseo de proteger al pelonegro mientras una caricia tierna bordeaba su rostro. ¿Qué era eso? Su hijo era un ser despiadado, Valentine se había encargado de eso, como es que protección y caricia estaban en la misma oración que su nombre – "Volverá a ser como antes. Tú, Max y yo"

La mujer retrocedió llevándose la mano a la boca al mismo tiempo que Sebastian desaparecía de la habitación; solo fue un paso atrás con los ojos abiertos a todo lo que daban. Porque había algo mucho más profundo en esa promesa con la solemnidad de un juramento: algo que estaba segura, nadie más había visto antes, porque nadie quería verlo; algo que ella misma, aun siendo su madre, no podía creerlo.

"Amor"

*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.

- No voy a seguir hablando al respecto Luke – Gruñó Magnus; había escuchado ya lo que el hombre lobo había tenido que decirle: ¿Qué enfrentarse al Inquisidor y la Cónsul no era un movimiento inteligente? Ya lo sabía, ¿Qué no convenía poner en contra a los vampiros y las hadas? No era una novedad ¿Qué quizás le conviniera que la clave encerrara a Alec? No iba a permitirlo.

- Por favor piénsalo Magnus – Pidió – Si sigues haciendo resistencia al hecho pones en mala posición a Alec – Aseguró – Pero si lo permites, puedes ganar tiempo para investigar todo lo que quieras y pedir una revisión de su caso con más calma. Estoy seguro que Robert estará dispuesto a escuchar cualquier prueba que presentes.

- Robert ya no me creerá, ni aunque el mismo Sebastian aparezca y confiese todo – Dijo con molestia – Enfureció luego de decirle lo de Max. – Luke suspiró.

- No debiste hacerlo, fue un golpe bajo para él.

- ¡Es la verdad! – Exclamó al darse cuenta que obviamente el hombre lobo no le creía. Luke suspiró.

- Quisiera creerte, de verdad. – Admitió masajeándose las sienes – Quiero creer en ti y en Alec pero se ha derramado ya mucha sangre. - Magnus no respondió de inmediato, no quería pensar demasiado en lo que Luke le estaba sugiriendo porque tal vez comenzara a encontrarle sentido; y sin embargo…

- ¿Por qué en la ciudad silenciosa? – Preguntó con un suspiro de derrota sentándose en una de las sillas. – Alec sufrirá allí el tiempo que espere a que consiga las pruebas; no puedo hacerle eso.

Luke sonrió con pesar, reconociendo el ligero avance.

- No creo que sea tarde para conseguir un acuerdo – Aseguró Luke – Alec puede dar información bajo la espada mortal, e incluso podría declarar su inocencia.

- No lo hará, la espada mortal solo funcionará si hacen las preguntas adecuadas. Si solo le cuestionan si él hizo todas esas cosas, no hará más que hundirse con cada palabra; y despues de lo de hoy no me permitirán formar parte del interrogatorio.

- Pero tú has escuchado la historia de Alec, puedes decirme exactamente que preguntar – Ofreció. El brujo lo miró con algo de sorpresa reconociendo perfectamente la alianza que Luke le estaba ofreciendo. El hombre lobo se inclinó sobre el escritorio serio – Tal vez, si Alec puede ayudar a detener a Sebastian, Jia acepte retenerlo en el Gard. – Dijo – Creo que es lo mejor que podrías conseguir en un principio: piénsalo Magnus.

El brujo maldijo; caminaba de un lado a otro. Aun cuando no era él quien estaba siendo encarcelado, se sentía atrapado.

- Supongo… supongo que no tendría otra opción – Suspiró con derrota – No creo que Alec se niegue; aunque no estoy seguro sobre qué tanta información pueda ofrecer respecto a Sebastian.

Luke parecía querer decirle algo, quizás que sin duda, por muy mínima que pareciera, cualquier información sería útil; o tal vez pondría en duda lo "poco" que Alec podría saber cuándo había estado tanto tiempo junto a Sebastian. En cualquier caso no podía saber cuál de las dos sería la opción real; no cuando Simon entró a prisa, su expresión estaba pálida como la muerte.

- ¡El Hermano Isaiah está muerto, y Alec… está lleno de sangre!

Magnus y Luke se incorporaron a prisa. Bane no esperó un segundo salió como una bala en dirección a la habitación de Alec. Porque el hermano Isaiah había estado en la habitación de este la última vez que lo vio, y si él estaba muerto significaba que Alexander estaba en peligro.

Porque la otra opción era impensable.

*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*

Magnus no supo en qué momento se desató el caos; solo que en un segundo corría a todo lo que sus piernas daban, con la angustia a flor de piel. Si le había pasado algo a Alec no sabía que haría. Apenas y notó a Jocelyn y Clary a la puerta de la habitación; la chica intentaba hacer que su madre reaccionara pero él no se percató, empujó a las pelirrojas para entrar en la habitación de Alec; y ahí estaba: el chico de ojos azules seguía en la inconsciencia, pero gotas de sangres lo habían manchado.

A sus pies, el cuerpo del hermano Isaiah creaba un charco de sangre. Magnus no tuvo tiempo a lamentarse por él, se acercó a Alec para asegurarse que estuviese bien, sintiendo el alivio cuando vio que respiraba.

- ¿Qué ocurrió? – Preguntó Luke llegando hasta ellos, preguntando directamente a Jocelyn – ¿Estás bien?

- Sebastian estuvo aquí – Susurró la mujer- Escuché un ruido y volví, el hermano Isaiah estaba muerto y Sebastian y Alec, se estaban besando y…

- ¡Alec está inconsciente! – Exclamó Magnus – Si Sebastian estuvo aquí tenemos que…

- Él no puede amar a nadie – Jocelyn no escuchaba a Magnus; al contrario, seguía inmersa en su descubrimiento – Pero parecía como si pudiera…como si realmente…

- Mamá, concéntrate.

A partir de ahí, todo fue un caos. El hermano Enoch había avisado a Jia y Robert cuando dejó de sentir a Isaiah, y para cuando Magnus intentaba decidir qué hacer con Alec, estos llegaron junto a Kaelie armas en mano.

- ¿Dónde está Sebastian?

- ¡El peisionero asesinó al hermano silencioso! – Acusó Kaelie señalando a Alec.

- ¡Alec está inconsciente! – Repitió Magnus enojado. – Y atado al suelo como ustedes me obligaron a hacerlo ¿Según tú como lo mató? ¿Con el poder de su mente?

- Esto se salió de control Bane – Exclamó Jia dándose media vuelta con porte decidido.

- No, no, espera – Exclamó este apresurándose tras ella – ¿Qué demonios piensas hacer?

- Lo que debió ser hecho desde el inicio – Escupió Kaelie – Quisimos darle privilegios a este niño por ser tu amante y el hijo del inquisidor y solo trajo más muerte.

- ¡Es absurdo! – Les espetó - ¡Alec solo es su chivo expiatorio!

- Magnus – Lo retó Robert.

- ¡NO! – Gritó - ¡Quieren hacerle creer al resto de La Clave que condenando a Alec han avanzado en la lucha contra Sebastian, pero es falso, no pueden estar más lejos porque no hay suficiente espacio en el mundo!

- No vamos a escucharte más brujo; esto ha sido suficiente- La voz de Jia no admitía replica alguna; había bajado la mitad de las escaleras

- ¡Alec puede ayudar a la clave! – Aseguró - ¡Luke, dile lo que hablamos!

- Jia, creo que podemos llegar a un acuerdo con Alexander, algo que beneficie nuestra causa.

- Tonterías. – Bufó Kaelie – Y estoy segura que Lily me apoyará.

La discusión continuó escaleras abajo. Jace los observó desde la puerta de la habitación de Alec. No se atrevía a entrar, veía el cuerpo del hermano silencioso, la sangre y a su parabatai inconsciente en el interior; veía a Clary y Simon intentando hacer entrar en razón a Jocelyn, y como Jia y Kaelie se alejaban con Magnus y Luke intentando replicar.

Y él seguía ahí, sin terminar de entender de qué lado se suponía que debía estar. ¿Entrar a la habitación junto a Alec? ¿O Condenar a su Parabatai?

- ¡Jace! – Robert salió también de la habitación sorprendiéndose de verlo allí- ¿Qué haces aquí?

- Yo… no lo sé.

.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*

La siguiente media hora fue casi como si las manecillas del reloj se desplazaran en brea. El cuerpo del hermano Isaiah había sido llevado a la enfermería luego de que Maryse se trasladara a su habitación; nadie había querido darle demasiada información a la mujer que recien reaccionaba. Isabelle apenas soportaba la ansiedad por tener que quedarse a su lado sin poder estar al tanto de lo ocurrido.

No podían mover a Alec mientras Magnus no lo liberara por lo que Tessa y Jem se encargaron de limpiar en lo posible la habitación y cuidaban del chico desde el interior. Jace se había mantenido a las afueras; si Sebastian realmente había estado allí, no podían dejar a Alec sin vigilancia.

Observó desde el otro lado del pasillo la puerta de Alec. A pesar de todo, no estaba seguro en acercarse; quería hablar con Alec, ver que estuviera bien pero se conocía y temía terminar diciendo alguna gran estupidez.

Jace suspiró. Magnus había dicho que su parabatai intentaba proteger a Max; eso era imposible: el niño estaba muerto, tenía meses enterrado a las afueras de Alacante; el mismo Sebastian lo había asesinado y él había visto su cuerpecito sin vida, había tocado su piel mortalmente fría. ¿Cómo podría culpar a Robert que había llevado en brazos el cuerpo de su pequeño por no creerle?

Y sin embargo cuando Magnus lo gritó frente a todos, Jace solo había sentido como obtenía la última pieza para todo ese rompecabezas que finalmente comenzaba a armarse.

Apretó entre sus manos el pedazo de papel que había recibido hacía semanas ya; un trozo de manga con un globo que decía "Estamos bien"

"Estamos" y no "estoy". Alec lo había enviado hacía tiempo para intentar que no se preocuparan por él, pero había usado el plural enviando eso en un manga, una página de Maruto o algo así lo había llamado Simon. Él nunca había prestado demasiada atención a esas cosas, pero sabía cuan fan había sido Max de los mangas, y no solo eso, ese era el nombre de su favorito. ¿Pero qué sentido tenía que Sebastian tuviese a Max cómodamente leyendo sus mangas favoritos?

Él recordaba también aquella vez en Los Ángeles: había sentido el deseo de Alec por proteger a alguien; había creído que sería a ellos: su familia y Magnus...pero todos ellos eran perfectamente capaces de protegerse a sí mismos, estaba seguro que Alec lo sabía. No, él estaba intentando proteger a alguien que no podría defenderse por sus propios medios, y solo hasta ahora lo notaba.

Y sabía que la opción más lógica era Max; aunque eso no tuviera sentido en lo absoluto.

Jace había visto como Alec y Sebastian se trataban durante el ataque al instituto; aun ahora sentía nauseas al recordarlo; se trataban "como una pareja"; Jocelyn había asegurado verlos besarse hacía tan solo unos pocos minutos; pero entonces ¿Hasta qué punto todo era por Max?

Dio un paso al frente: debía hablar con su parabatai; que él mismo le dijera lo que tenía para contar; sin embargo retrocedió escondiéndose entre las sombras del pasillo cuando la puerta de la habitación de Alec se abrió. No supo porque lo hizo, solo observó como Tessa y Jem salían de la habitación conversando entre ellos.

El chico los observó un segundo y suspiró. Esos dos creían en Alec porque confiaban en Magnus, y él deseaba tener la fuerza de Bane para creer en Alec tan ciegamente. Él era su parabatai, se suponía que ese era su trabajo pero el dolor de la traición había sido demasiado fuerte, y no quería volver a sentirlo.

...Pero no se perdonaría haberle dado la espalda cuando más lo necesitaba; y solo por eso su expresión se mostró decidida a medida que escuchaba a los victorianos hablar, dándole, sin saberlo, la pieza que necesitaba para ayudar a su parabatai.

*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.

Abrió los ojos con algo de miedo. Alec estaba seguro que al despertar vería a Magnus pero también, junto a él estaría Sebastian en esa imagen que solo él podía ver y no quería; le aterraba pensar que se estaba volviendo loco, y aun más que Jo...Sebastian, tuviese razón en algo de lo que le había dicho.

Se restregó el rostro. Sentía aun la boca seca como la arena de un desierto y la garganta tan ardiente como una, pero ya no había temblores intensos y su cabeza se sentía bastante lucida.

- Veo que has vuelto en ti - Escuchó una voz conocida. Alec alzó la mirada, se había equivocado: Magnus no estaba, en su lugar era Tessa quien se encontraba allí, acompañada por el hermano Zachariah. Alec lo miró confundido, era raro ver a un hermano silencioso sin su túnica de la hermandad. Y al notar que exprimía un trapeador en una cubeta. Tessa notó su desconcierto por lo que se apresuró a agregar- Él es James; un amigo.

Alec asintió.

- ¿Qué pasó? ¿Dónde está Magnus? - Preguntó. Su voz se sentía totalmente rasposa.

- Resolviendo un par de situaciones con La Clave - Dijo James; había algo en su voz que invitaba a la calma y la tranquilidad, daba una paz casi etérea; sin embargo notó que Tessa se removía incomoda - Toma esto Alec. – Le tendió una copa con poción humeante.

El chico la tomó en sus manos pero no se la llevó a los labios, en cambio lo miró con expresión desconfiada.

- Es para evitar la abstinencia que estas teniendo - Dijo Tessa al notar su desconfianza. – El hermano Isaiah te dio un poco ya antes de… - Se contuvo y Alec notó que eso era raro - El fuego celestial ha de haber limpiado las pociones de tu sangre de ahí que dieran negativo.

- Dieron...negativo... - Alec los miró horrorizado - Magnus no pudo demostrarlo ante la clave.

- No - Admitió la castaña - Pero no te desesperes Alec, Magnus conseguirá una manera... – El chico negó con la cabeza interrumpiéndola, algo estaba mal, podía notarlo en su expresión; podía verlo en cómo tanto ella como Jem llevaban un cinto con armas.

- ¿Qué ocurre Tessa? – Ella dudó – Dímelo por favor.

- El hermano Isaiah fue asesinado mientras estabas a su cuidado – Fue Jem quien habló – Jocelyn asegura haber visto a Sebastian contigo.

- ¿Qué? No, yo no…

- El caso es que cuando todos llegaron, estabas salpicado de sangre y había un charco en el suelo junto al cadáver del hermano silencioso – Informó – La clave está considerando ponerte bajo máxima seguridad Alec.

El chico tragó grueso; podía ver la mirada apenada de James y Tessa. Podía ver la desesperanza en los ojos grises de ella: no había nada que hacer. Sebastian seguía arruinándolo, una y otra vez. Suspiró.

-De todas formasno me interesa salir absuelto Tessa; por favor dile a Magnus que deje de intentar algo sobre lo que no hay solución: merezco el castigo que la clave me imponga.

- Alec...

- Es la verdad; lastime a toda esa gente; asesine personas, y más siguen muriendo por mi culpa. No puedo pretender caminar por Idris como si nada hubiese ocurrido, como si no tuviera responsabilidad. - El chico suspiró - Por favor, dile a Magnus que deje de perder energías en eso y la concentre en hacer todo lo posible por dar con Max.

La chica le mantuvo la mirada a esos decididos ojos zafiro por unos segundos hasta que finalmente asintió incorporándose.

- Se lo diré - Aseguró. - Pero confió en Magnus, estoy segura que conseguirá ambas cosas - Dijo saliendo de la habitación. Jem fue tras ella pero antes de salir se detuvo dirigiendo una última mirada a Alec. El chico se removió: recordaba al hermano Zachariah como una amenaza que podía revelarlo como un traidor hacia un par de noches. Sabía que no tenía sentido sentirse así ahora, pero era la única referencia fresca que tenia de él.

Y como en aquella ocasión; Alec sintió que este podía ver algo más allá de él.

Jem volvió la mirada al frente saliendo finalmente y alcanzando a Tessa.

- Alec está totalmente dejado de si - Lamento la chica. Jem asintió.

- He estado pensando; quizás haya alguna manera de conseguir un poco de su sangre antes del fuego celestial - Dijo. Ella lo miró.

- ¿Ah sí? ¿Cómo?

- No lo sé, tuvimos una batalla justo antes: tal vez algún arma lo hirió.

- Creo que ninguno nos enfrentamos directamente a él - Lamentó la bruja. – Iré a buscar a Magnus, tal vez deberías ir a descansar un poco - Jem asintió ambos continuando su camino, separándose en el próximo pasillo, ignorando los ojos dorados que observaban desde las sombras del pasillo con un brillo de determinación.

*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.

Magnus se recostó contra la pared del pasillo restregándose el rostro con frustración. Jia y Robert habían decidido hacer la vista gorda a la confrontación que les había hecho horas antes; así que no sería destituido ni encarcelado, pero tampoco volverían a tomar en cuenta su opinión en el caso de Alec. Magnus temía que, luego de la mención de Max, Robert había cerrado sus oídos al respecto y se había vuelto un poco más intransigente respecto a Alec, alegando que usar al niño era un truco muy bajo y sucio. Y ahora con la aparición de Sebastian y el asesinato de Isaiah la clave no estaba dispuesta a ser indulgente, no habían querido escucharlo ni a Luke.

Por eso no les había temblado el pulso cuando, por decisión unánime (Magnus no tuvo permitido votar, y Luke había terminado cediendo) se indicó que los Hermanos Silenciosos debían acudir con la Espada Mortal de inmediato. Alec había reaccionado, así que se lo llevarían a la Ciudad de Hueso, para lo que necesitaban su declaración jurada bajo la espada y la obtendrían esa noche. El mismo Robert había enviado el mensaje de fuego a la hermandad y solo era cuestión de tiempo para que estos llegaran al instituto.

Cuestión de unos pocos minutos.

El brujo se limpió una lágrima de frustración tornando una expresión decidida. No podía permitirlo. Se dirigió con paso rápido fuera del santuario. Vio a Jace en el recibo principal del instituto donde se dio la batalla hacia dos noches. El rubio recogía escombros y restos de flechas del suelo muy concentrado. Pero él lo ignoró y subió a prisa rumbo a la habitación de Alec tropezando con Tessa en el pasillo del segundo piso.

- Ey, ey ¿A dónde crees que vas?

- Sacaré a Alec de aquí.

- ¿Qué? ¡No! Magnus serénate - Dijo ella plantándose frente a él para impedirle el paso pero el brujo no la escuchó; intentó pasarla a como dé lugar sin embargo ella no se lo puso fácil. - ¡Magnus!

- No puedo - Estalló deteniéndose para encararla - ¿Que voy a hacer ahora Tessa? ¡Jia y Robert enviaron por la espada mortal! Ni siquiera esperarán a que recupere fuerzas: tomarán una declaración de Alec y será encerrado en la ciudad silenciosa sin más. Perdió la oportunidad de un juicio cuando su sangre resultó estar limpia..

- Quizás sea lo mejor, lo de la espada mortal quiero decir - Se aclaró - Dirá lo de Max, tienen que saberlo.

- !Ya Robert lo sabe! - Dijo restregándose el rostro cansado - Se lo dije, intente explicarlo; pero él cree que solo son engaños de Sebastian. Ya no sé qué más hacer Tessa, salvó ir ahí y llevármelo a la fuerza lejos - Aseguró torciendo el gesto.

- Magnus piénsalo bien - Intentó hacerlo razonar - Alec acaba de pedirme que te diga que te olvides de su destino y busques a Max.

- No puedo solo hacerlo a un lado - Su voz fue un pito agudo.

- Pero Alec no querría vivir como prófugo- Intentó hacerlo comprender - Apenas puede con la culpa de lo que hizo. – El brujo aferró sus dedos al cabello con fuerza, parecía a nada de querer arrancárselo.

- Si tan solo el fuego celestial hubiese dejado algo de poción en su sangre, solo un poco – Dijo con frustración intentando que su cerebro pensara en algo, pero no podía.

- Alec no necesita vivir como prófugo Magnus – Dijo ella con pesar, pero quería dejar claro el punto- Él está dispuesto a enfrentar a la clave, pero no podrá hacerlo pensando en cómo te afecta eso y en el riesgo que corre Max: es difícil pero Alec quiere que dejes de preocuparte por lo que le está pasando.

- No puedo…

- Alec quiere que busques a Max – Lo interrumpió ella tomándolo de la mano. – Sé que toda esta situación empezó porque Alec tomó una mala decisión al irse solo con Sebastian, pero esto le trajo de vuelta a su hermanito Magnus, y él confía en ti para que lo ayudes a rescatarlo.

Sin embargo el brujo ya no la escuchaba ¡Eso era! Tessa tenía razón, Alec había cometido un error al intentar resolver todo el asunto de las pociones yéndose solo con Sebastian. Sin embargo no podrían hacer nada si la Clave notaba la ausencia de Alec antes de tiempo.

Miró a Tessa con expresión decidida a medida que un plan se trazaba en su cabeza. Su expresión se tornó realmente seria, sería un asunto delicado.

- Necesito tu ayuda Tessa - Pidió - Vamos a solucionar las cosas, pero esta vez de la forma correcta.

La chica abrió la boca con algo de desconcierto, pero al ver la decisión en la mirada de Magnus, su expresión se tornó similar.

- No tienes que pedírmelo Magnus, sabes que...

- No, si tengo; porque esto te pondrá en el ojo de la clave - La chica asintió entendiendo su preocupación; Magnus no tenía que decirlo en voz alta porque ya lo sabía: se convertirían en criminales para la clave.

.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.

Se sentía mucho más recuperado. Solo habían pasado unos pocos minutos desde que se tomara la poción que James y Tessa le dieran, pero sentía como su mente y su cuerpo se iban aclarando; aun tenia sed pero nada parecido a lo de hacía unas horas.

Sentía también que se volvían más claros los raros sueños que tuvo mientras estaba inconsciente: Sebastian visitándolo para besarle; prometiéndole que estarían juntos con Max. Estaba casi seguro de haber visto a su lado también a Magnus, pero no sabía que tanto había sido real y que no.

Intentó incorporarse pero la cadena mágica en su muñeca se lo impidió; se giró un poco desconcertándose al ver manchas de sangre en la sabana. Estiró la mano con pulso tembloroso, la sangre de un hermano silencioso; otra persona que había muerto por su culpa. Magnus le había asegurado cuando tomó las muestras de su sangre que lo sacaría de allí, que podía comprobar la presencia de las pociones, pero Alec no estaba ya tan seguro de que eso hiciera alguna diferencia.

Él quería creer que sus acciones no habían sido por voluntad propia; pero no quería que Magnus perdiera más tiempo intentando demostrar una inocencia de la que él mismo no estaba convencido, no cuando Alec lo único que quería era recuperar a Max. Sabía que en cualquier momento la clave iría por él para llevárselo, si tenía suerte, a la Ciudad Silenciosa y no estaría tranquilo pensando que Magnus estaría dedicando toda su energía en sacarlo; no, él necesitaba saber que todos afuera estaban dedicados a Max.

Escuchó la puerta abrirse y se sobresaltó: realmente temía ver aparecer una nueva alucinación de Sebastian; pero en su lugar eran Magnus y Tessa. Ambos se veían totalmente serios; fuese lo que fuese que había pasado, no sería fácil de decírselo.

Alec se giró hacia ellos sin moverse demasiado debido a la cadena.

- ¿Qué ocurre?

- Los hermanos silenciosos vienen en camino - Dijo Magnus con voz rígida. Alec no pudo evitar estremecerse: Los hermanos siempre le habían causado escalofríos - No te preocupes Alec - Magnus dirigió una rápida mirada a Tessa quien asintió decidida – Tenemos un plan.

O_O_O_O_

¿Qué les pareció?

¿Oh que plan será ese? Y Sebastian... su conciencia admitió que ama a Alec *w* y Magnus u_u pobre Magnus, me dio cosa con él en este capi x.x oh vamos Jace, sé que tu puedes servir de algo y ayudar! :D jajajaja

En el próximo cap… no tengo título, pero veremos que planearon Tessa y Magnus, y aún más importante, si tienen éxito

Por cierto que ya escribí el epilogo, y mientras los corregía recordaba que en sus reviews había tantas teorías, y deseos, que me hacen sentir malvada cuando pienso en como la mitad de ustedes llorará en los próximos caps …y la otra mitad también xD o eso espero :D jojojojojojo *VenaMalvadaModeOn*

Nos leemos pronto

Besos :3