Hola a todos!! Bien… como ya saben la historia terminó con el capitulo pasado… pero muchos lectores (En la otra pagina) me instaron a seguirla… es decir, hacer una secuela. Como yo, en esa época, estaba con el cerebro quemado de tanto estudiar Psicología, no la hice, amparándome en el lema que dice "segundas partes nunca fueron buenas". Pero como me siguieron insistiendo, me propuse hacer este epilogo- one shot, como secuela y único capitulo final!! Y se los digo de una… no voy a continuarla!! Gracias a todos por pedirlo, eso me demuestra que les ha gustado mucho la historia… pero sería un crimen continuarla…

De todas maneras no desesperen… tengo un montón de proyectos/fics, en mi carpeta…que pronto verán la luz… y varios fics, comenzados… (Uno de carácter netamente hot adulto que tiene mas de 20 capítulos escritos y que ha quedado en Stand by)

Solo sepan esperar… recuerden que de esto no vivo… solo es una mera afición!!

Sin más que agregar, los dejo con este one shot…

Espero que les guste!!

Sufriendo San Valentín

Ginny se había despertado particularmente ese día, más romántica que cualquier otro. Se estiró como lo hacía siempre, con un tremendo escándalo y luego giró la vista hacia la derecha. Quiso levantarse temprano para sorprender a su esposo, pero cuando enfocó la vista se dio cuenta que había despertado sola. El no estaba a su lado. Lo primero que pensó fue que él, de manera romántica, se había levantado temprano y le estaba preparando el desayuno. Rápidamente salió de la cama y se puso la bata. Casi arrastrando los pies, se colocó las pantuflas y salió rumbo a la cocina. Bajó lentamente las escaleras y allí lo vio, sentado, leyendo el diario… En la mesa no había rastros de un desayuno sorpresa. Solo una taza de café, humeaba tímidamente. Cuando llegó a la cocina, lo miró. El no se percató de su presencia. Se acercó sensualmente, y abrazándolo por la espalda, le plantó un suave beso en el cuello. El solo sonrió, pero no dejó de leer el diario. De alguna manera, eso la fastidió.

- Buenos días Harry – dijo ocultando la frustración.

- Buenos… - dijo él, sin aspavientos y continuando su lectura.

- Te levantaste temprano por alguna razón? – dijo ella curiosa.

- Eh… no. – dijo tajante – Debería tener una razón especial?

- Yo… pensé… que…

- Ah!! ya sé a que te refieres… - dijo sonriendo – y… si, tienes razón – ella sonrió – Hoy tendremos un día de hombres…

- Qué? – dijo contrariada – como que un día de hombres? No sabes…

- Ginny! – dijo sobresaltado – te das cuenta? Hoy jugaremos Quiddich todos los amigos de Griffindor! Tus hermanos, nuestros amigos!! Oliver Wood nos invitó a jugar en el estadio de los Poodlemeere United!! Y después, nos sentaremos en el palco de honor para ver a los Chuddley Cannons!!

- Pero…

- Pero es una oportunidad que no se me dará en siglos!!! – La miró suplicante.

- Pero hoy… - dijo desilusionada – yo pensé… que querrías pasarla conmigo – se sentó con una taza de café y una tostada.

- La paso contigo, todos los días – dijo sonriendo – La pasaré contigo toda la vida!

- Y? te parece sofocante eso?

- No, pero esta es una única oportunidad que tendré… yo quiero ir con mis amigos!! – chilló como niño malcriado.

- Dudo que ellos vayan… - dijo enojada – Ron…

- Ron, me espera en… su casa!!

- Ron… y mis hermanos?

- Irán, todos están confirmados.

- Pero… hoy, sabes que fecha es hoy? – dijo ya no aguantando.

- 14 de febrero – dijo sereno – cual es el problema?

- Cual es el problema? – dijo levantándose y golpeando la taza en la mesa – El señor me dice cual es el problema! Pero es que tu no tienes cara! – Harry la miraba serio.

- Ah!!! Tu eres de esas que piensa que el 14 de febrero hay que estar como moscas pegados a la miel? Por eso del día de los enamorados?

- Y tu que piensas? que solo el 14 de febrero lo tienes que festejar cuando eres soltero? Despierta!! Yo quiero festejar el día de San Valentín!!

- Pues festéjalo! – dijo dejando el diario – Puedes ir a tomar el té con Hermione!

- Quiero festejarlo contigo!! Quiero que me halagues! Quiero que me regales flores! Quiero que me des un regalo!!!

- Entonces tu no quieres pasarla conmigo! – dijo él tomando su chaqueta – tu solo quieres que te llenen de halagos y regalos… eres… me voy!

- No te atrevas a salir por esa puerta Harry James Potter porque te juro que no vuelves a entrar por ella!!! – y lo miró, amenazante.

- Estate tranquila – dijo sonriendo – no pasaré por la puerta, me desaparezco desde aquí mismo – y haciendo un ruidoso crack desapareció, dejándola con la palabra en la boca. "Esta me las pagas ingrato" pensó, con lagrimas en los ojos.

Se reunió con Hermione para hacer el deporte favorito que tenía con su cuñada: Hablar mal de los hombres. La castaña se reía de las cosas horrorosas que Ginny pensaba hacerle a Harry cuando volviera de su día de amigos. A la pelirroja le pareció raro que Hermione estuviera tan calmada ante el abandono que le haría Ron en esa fecha. La miraba y no comprendía como ella estaba tan feliz. Su cuñada fue a buscar al pequeño bebé que había nacido hace meses, llamado Robbie Weasley. Como era de esperar, también pelirrojo, pero con los ojos castaños de su mamá. Y estaba contenta!

- Es que a ti… veo que no te importa que Ron te deje en este día tan importante…

- Por qué crees que es tan importante este día?

- Pues es el día de los enamorados… y de la amistad!! – dijo como escandalizada de escuchar lo que decía su cuñada.

- Ginny, tú lo dijiste, de la amistad – dejo al bebé en la cuna- Ellos son amigos y necesitan su espacio.

- Pero yo quería pasar el día con él – dijo triste – que voy a hacer ahora?

- Claro, Conmigo te aburres – dijo fingiendo enojo.

- No es eso – Hermione sonrió – solo que… con las clases… sus misiones… no estamos todo el día juntos…. Y…

- Tampoco es bueno que estén todo el tiempo juntos… hay gente que se ha separado porque han estado todo el tiempo juntos, y luego de un tiempo, no se soportan… quieres eso para ti?

- Claro que no! – farfulló – Pero hoy… yo tenía planeado algo… no se quería que él me regalara algo… no sé, algún detalle, un anillo.

- Eres interesada!! – rió la castaña – con razón estaba enojado esta mañana!

- Estaba… - la miró – cómo lo sabes?

- Vino a buscar a Ron, para ir al partido… y dejo entrever que tu no estabas contenta.

- Y tu lo dejaste ir tan tranquila?

- Aha – rió sospechosamente.

- Por que te ríes… ya sabes el dicho – Hermione la miró – El que solo se ríe, de sus maldades se acuerda…

- Bueno… es que…- se puso roja – Ron y yo…

- No… no te atrevas… - dijo adivinando lo que ella tenia para decir.

- Aguántate, me dijiste que te contara…

- Pero no eso!!! – dijo tapándose los oídos.

- Festejamos anoche! – dijo sonriendo – Me regaló un ramo de rosas… mis favoritas. Luego subió una botella de champaña, al punto para las doce… y…

- Basta Hermione!! – dijo aun con las orejas tapadas, pero sintiendo envidia. Recordó que lo único que hizo Harry al punto para las doce, fue hacer un tremendo ronquido que la despertó sobresaltada. Y luego él siguió durmiendo como si nada.

- Y luego se abalanzó como un…

- Te lo dije varias veces, no me cuentes intimidades de mi hermano…

- Está bien! – rió – Lo hicimos, y luego nos dormimos abrazados… y esta mañana… continuamos!!

- Me voy… no puedo creerlo! – bufó – Harry… es de lo mas insensible… después de casarnos y la luna de miel… - largó una lágrima – No iré a mi casa… me quedaré en la madriguera… que sepa que me ha dolido… que no le perdonaré que…

- Ginny el día todavía no ha terminado… Piensa que vendrá con toda la adrenalina del partido y tu puedes aprovechar!!

- No voy a hacer nada!! – dijo levantándose y tomando su capa – si él no quiere festejar el día de san Valentín como se debe… yo tampoco – miró la hora – Debo irme. Tengo clases a la tarde… - y se marchó.

Como era de esperarse, no tuvo noticias de su esposo durante toda la mañana. El colegio le había dado libre las horas de la mañana para festejar San Valentín a todos los alumnos, pero después del almuerzo las clases continuarían como siempre. Ginny entraba al castillo envuelta en una gran capa. Aunque había dejado de nevar, el frío invierno aun se notaba en los jardines. Y llegó sola, pues James fue virtualmente secuestrado por los abuelos, que querían hacerle un par de regalos. Llegó al comedor dispuesta a comerse el mundo. Se sentó en la mesa de los profesores y se disponía a servirse una suculenta porción de puré cuando una lechuza, de negro plumaje, voló hasta donde estaba ella. Todo el mundo la miraba. Ya había pasado la hora del correo, y que llegara esa lechuza para la profesora más bonita… Ella al ver el sobre, abrió los ojos horrorizada… era un sobre color rojo… que echaba humo…. Los alumnos murmuraban sonriendo. "La profesora Potter había recibido un vociferador". Ella tomó el sobre con los dedos temblorosos, y lo abrió. El pergamino se desplegó y ella trató de adecuar sus oídos a la estridente voz que seguramente saldría de allí, pero nada de eso sucedió. Una voz de hombre, suave y sensual, se dejó escuchar…

"Ginevra… tu no me conoces, pero yo… no puedo dejar de sentir esto que siento por ti. Me he jurado que nunca, lo haría de esta manera, pero no puedo evitarlo. Esto que siento es mas fuerte… puedes entenderlo?" Ginebra Weasley…. Quiero que seas mi San Valentín!!... anda! Dime que si!!!"

Y seguido a estas palabras la parte de una canción romántica que hizo poner a Ginny de todos los colores….

"I'll be there for you
These five words I swear to you.
When you breathe I want to be the air for you
I'll be there for you
I'd live and I'd die for you
Steal the sun from the sky for you
Words can't say what a love can do
I'll be there for you…"

Y la hizo poner de todos colores, porque la persona que cantaba, era realmente una porquería de cantante, mas que cantar ladraba, y los alaridos que pegaba cuando llegaban las notas altas… eran insufribles!! Todo el colegio, que estaba en el recinto, se mataba de la risa.

Acto seguido, el sobre se rompió en mil pedazos… causando el aplauso general del salón y dejando a Ginny sin palabras. El profesor Dumbledore la miró divertido y ella se quería esconder debajo de la mesa. "Quien podría ser el imbecil que me ha hecho pasar la mayor vergüenza de mi vida?"

- Creo que hay una persona que tiene un admirador secreto – dijo tranquilo Albus Dumbledore. Ella lo miró sin decir nada – Tiene alguna idea de quien puede ser?

- Yo… la verdad que no – dijo tomando un poco de jugo.

- Umm – dijo Dumbledore – Bueno, será mejor que su celoso esposo no se entere… - Ginny lo miró – dudo que a Harry le parezca gracioso.

- Yo… a él no le importa el día de San Valentín – dijo ofuscada – de hecho debe estar divirtiéndose con sus amiguitos. Me importa poco si le agrada la idea de que tenga un admirador… de hecho rogaré para que se entere… así se da cuenta de que si no se avispa, me pierde…

- No juegues con fuego Ginny – dijo en ese momento la profesora MacGonagall – No sabes para que lado se irán las llamas – ella solo encogió de hombros y siguió comiendo.

- Lo que me recuerda… - dijo Dumbledore. La profesora McGonagall, golpeó suavemente la copa de agua con el tenedor, pidiendo la atención de todos los alumnos. Cuando logró su objetivo, el director se levantó y se aclaró la garganta. – buenos días alumnos!! Excelente día el de hoy!!! Como ustedes ya sabrán, el 14 de febrero es un día para… el amor y la amistad. Que lindo!! Lo que me recuerda, que, hace algunos años, un loco profesor tuvo una idea, que al principio me pareció realmente ridícula. Pero cuando uno se pone algo mayor… - risas de los presentes – La verdad es que he reflotado esa vieja idea – Ginny se atragantó… si era la idea que ella pensaba… Dumbledore golpeo las manos y por la puerta de entrada del comedor, aparecieron unos extraños gnomos, que a Ginny le parecieron los que vivían en el jardín de la madriguera, pero con alas, y flechas, al estilo cupidos. Ginny se tapó la cabeza – Estos simpáticos cupidos, estarán a disposición de los que necesiten enviar un mensaje a una persona de su especial interés… claro, los mensajes serán cantados…

- Ay no!! – dijo Ginny. Recordó el fatídico versito que muy tontamente ella le escribió a cierto muchacho de cabellos negros. Y sonrió "tiene los ojos verdes como sapos en escabeche…" – Realmente era una idiota!! – rió por lo bajó.

- Ahora les pido que levanten sus alegres cuerpos y se dediquen a cultivar el espíritu con lo que aprenderán en las aulas… y suerte a todos aquellos que… bueno, tienen un amor que profesar… - rió divertido. Los alumnos lo miraron como diciéndole "esta chiflado de veras" y lentamente abandonaron el comedor.

- Bueno, profesor, tengo clases – dijo Ginny –

- Cree que el que le envió ese vociferador se ha sosegado? – dijo con picardía.

- No lo sé y no me interesa. Profesor, soy una mujer casada, aun cuando ese energúmeno que tengo de marido le interese estar mas montado en una escoba, que…. – se puso roja – llegaré tarde… con permiso – Salio rápidamente y se encontró con el profesor Snape.

- Profesora Weasley.

- Potter, profesora Potter- dijo en un tono severo.

- Si, da igual – dijo el profesor hoscamente.

- No, no lo es… - se paro en seco y lo miro – Es mi esposo sabe?

- Si, hay cosas que…

- Snape! – dijo mirando hacia la puerta, e interrumpiendo lo que sería un largo monólogo sobre lo presumido que es Harry- mire un cupido! De seguro vienen a decirle algo a usted!! – El profesor miró el extraño hombrecillo con pavor y salió rápidamente por la puerta – Si serás!! – rió – de seguro te manda un mensaje la viuda de Drácula!! – Siguió caminando, llegando al hall de entrada. Allí una multitud de alumnos se había parado observando una inusual formación de cupidos, que revoloteaba como esperando a alguien. De pronto los alumnos señalaban para donde ella estaba – Oh, no… no puede ser… no a mi.

- Eh tu! – dijo el personaje, con una extraña voz chillona – Eres Ginny Weasley?

- Eh… no… no lo creo… - dijo con voz temblorosa.

- Es ella!! – dijo otro, algo malhumorado – mira su cabello… es ella, la profesora Weasley… - y salieron como bandada a su encuentro. Ella solo salió corriendo, no solo siendo perseguida por los cupidos, sino también por una multitud de estudiantes curiosos. Subió por las escaleras tratando de resguardarse en su despacho, pero la cantidad de alumnos que había en los corredores le impedían llegar rápidamente, y salvarse de esa vergüenza… los gnomos alados trataban de alcanzarla, pero no en vano era una Weasley… podría haber sido una velocista olímpica sin problemas. Desafortunadamente no contaba con la astucia de uno de los cupidos que lanzó una flecha con una pequeña soga que le enredó los pies y la hizo caer estrepitosamente justo a la entrada de su aula. Los extraños personajes la rodearon, al igual que los alumnos, y algunos profesores que no entendían nada. De la nada comenzaron a caer pétalos de rosas, y bailaban ridículamente una danza mal ensayada... Luego abrieron la boca y Ginny se quiso morir…

Tiene castaños los ojos,

y el cabello todo rojo.

A pesar que tiene dueño,

yo por eso no me apeno.

Y aunque sea una osadía,

quiero que seas solo mía…

Ese nabo que tienes de esposo,

que hoy como nunca se hizo el oso,

yo, haré que se arrepienta,

de haber salido vivo de la afrenta.

Quiero que seas mi Valentín.

Anda Ginny

Suelta a ese pelmazo y dime que si!!

Ginny logró desatar el nudo que la mantenía sentada en el suelo y sin hacer caso de las risas y los aplausos, ni menos a los que se aventuraban a decirle "Ande profesora, salga con su enamorado anónimo", se levantó roja, de la pena y se metió en el aula. Se había apoyado en la puerta, no permitiendo el ingreso de los alumnos a su clase. Respiró entrecortadamente, y cerró los ojos, pensando quién podría ser el imbécil que le hacía pasar semejante vergüenza… "Vaya si pensaba hacerme el hazmerreír del colegio, lo logro" bufó. Se separó de la puerta y permitió del ingreso de los chicos de tercero que la miraban divertido.

- Siéntense – dijo, y cuando escuchó los murmullos levantó la mirada – y cualquiera que haga mención sobre lo ocurrido en el corredor… será castigado una semana, haciéndole compañía al profesor Snape – Si hubo alguna idea de decirle algo, quedó inmediatamente en el olvido, al pronunciar Ginny estas palabras – Ahora bien, copien esta guía que he puesto en el pizarrón, y contéstenla de su libro.

- De qué capitulo? – preguntó un muchacho de rulos.

- No quiere que le dé también en que página está, señor Martin? - dijo enojada – el propósito de la guía es que ustedes investiguen, fíjense de que parte del libro la pueden sacar… - silencio absoluto. – Comiencen, solo tienen una hora. La próxima tomaré un breve exámen práctico para ver como andamos… - Se sentó en su escritorio… pero no miraba a los alumnos pensaba, quien podría ser el que mandaba los mensajes… "Harry no" dijo segura "El está muy feliz, en su lindo partidito de Quiddich – Miró el reloj- Ahora mismo debe estar tomando cervezas con sus amigos y esperando el partido de los Chuddley Cannons, lo odio!!" Golpeó sin querer la mesa sobresaltando a los alumnos. Se puso roja y no dijo nada. Volvió a su mente… "Quizás, Dean?, no, no creo… Michael? De ese idiota no esperaría ni un cardo! Quizás… el muchacho el bar… Que dices! Está en Italia!! Diablos!! Si solo tuviera una pista… algo que me diera una idea de quien podría ser… Hermione, si le digo quizás ellas… no, mejor no. Ella le diría a Harry y… Pero que estoy diciendo!! Enfócate Ginny, estás hablando de alguien, e indirectamente estás engañando a tu esposo con la mente… pero no puedes negarlo" sonrió " a ti te encantó que te mandaran esos mensajes… avíspate, a alguien allá afuera le importas!! Y si fuera… Malfoy? No, estoy… alucinando… él no podría… pero, en realidad, si…" De pronto una lechuza blanca como la nieve apareció por la puerta del aula y se posó en el escritorio de Ginny. Ella sonrió. Era de Harry. Le escribiría una canción de amor? Tal vez un mensaje diciéndome cuanto me ama y cuánto le importo? Rápidamente sacó el pergamino… y se dio cuenta de que no era un pergamino. Era una servilleta de papel muggle. Le pareció mas romántico "quizás tuvo un arranque de romanticismo y me escribió unas palabras". La cara de ilusión se le vino al piso cuando leyó lo que había escrito. En una borrosa letra, algo apurada, que a duras penas pudo leer.

Ginny: (ella pensó "ni querida, ni amor, ni nada". Estaba fúrica)

Perdona el medio por el que te escribo, pero es que estoy apurado… estamos en un bar muggle ( y a mi que?), y adivina que? Después del partido de los Chuddley Cannons, nos iremos a festejar el encuentro y la amistad… no me esperes a cenar. De hecho no me esperes despierta…

Un beso, H

"Ahora si te descalabro los cachetes!!" Gritó mentalmente, y pareció que fue en voz alta, porque todos los alumnos la miraron sorprendidos.

- Continúen con sus tareas – dijo seria. Tomó un pedazo de pergamino y le escribió unas palabras. Harry Potter: Que te diviertas… no te esperaré despierta… es mas ni te molestes en volver… Ginevra Molly Weasley. Ató el pergamino a la pata de Hedwig y le dijo que se la llevara urgente. "Con que esas tenemos…" sintió una opresión en el pecho tan grande que emitió un sollozo lastimero. Los alumnos la escucharon pero no se atrevieron a mirarla. "Por que te comportas así, yo que te amo… por que eres tan… insensible, poco caballero… te odio Harry Potter!".

A mitad de la tarde, cansada ya de los revoloteos constantes de los cupidos de Dumbledore, se quedó en la sala de profesores, charlando con la profesora McGonnagal y la profesora Sprout, de cosas relacionadas a los exámenes que se llevarían a cabo en junio. A decir verdad las que hablaban eran ellas, pues Ginny tenía todavía, la mente puesta en el famoso y anónimo admirador, que aunque ella no se lo propusiera, le habían llegado sus mensajes… Después del fatídico versito, vinieron un ramo de flores y una caja de chocolates… en forma de corazón, todos con el mismo mensaje "Dime que si, se mi Valentín…" los chocolates agregaron un "te quiero". Sin darse cuenta suspiró. Las profesoras la miraron raro y ella hizo como que les prestaba atención nuevamente. Quince minutos después, apareció Stuart McMahon, el profesor de Cuidados de Criaturas Mágicas, que la miraba insistentemente. Ginny lo saludó sonriente y él se puso colorado. Entonces Ginny cayó… era él, Stuart, el único que había sentido por Ginny algo realmente puro… por eso la nota, que me quería y que Harry era un pelmazo… bueno eso no es ninguna novedad… Que Harry es un pelmazo… eso seguro. El joven se sentó en el butacón cerca de la chimenea y se puso a escribir… Ginny pensó que muy pronto recibiría una carta anónima y que seguramente, tendría la letra de su compañero… sonrió… de cualquier manera se sentía gratificada de que alguien, por alguna razón, sentía algo por ella. Y su esposo, sentía la necesidad de pasarse el día sobre una escoba… Sacudió sus pensamientos y volvió a la realidad, cuando Stuart se levantó y salió rápidamente de la sala.

- Ginevra - dijo Minerva McGonnagal – estaba diciéndole a Pomona que los exámenes que has hecho este año para los de quinto año son extremadamente difíciles…

- Si – dijo algo contrariada – Bueno… es el nivel que han tenido… personalmente he supervisado cada una de los temas, y creeme Minerva, cuando te digo que cada uno de esos alumnos tiene el nivel requerido… los pasarán sin problemas…

- Estás muy confiada.

- Bueno, mi clase sabes que la divido en teórica y practica, y los alumnos adelantados sirven de tutores para aquellos rezagados… todos han alcanzado un nivel óptimo.

- Eres una muy buena profesora – dijo Pomona riendo. – No en vano todos te aprecian!!

- La adoran!!!

- No solo porque eres bonita!!

- Sabes quien es el enamorado anónimo? – ella lo negó – tienes alguna pista de ello?

- Bueno… creo…

- No me extrañaría que sea un alumno!! – rieron las mujeres mayores. Ginny cayó en cuenta.

- No lo creo… yo creo que… - Pero en realidad no lo había pensado. Cuando era soltera tenía miles de obsequios de alumnos. Por que sería esa una excepción… Pero luego lo negó – No, de seguro ellos no son.

- Y quien…- pero Minerva no pudo terminar de hablar, una lechuza rojiza de las del colegio, se posó en el alfeizar. Minerva salió disparada y abrió la ventana. Rápidamente la lechuza se posó cerca de Ginny. Tenía un sobre rojo.

- Oh no! Otro vociferador!! – dijo. Las otras profesoras, hicieron una risita nerviosa.

- Ábrela hija!! – dijo Pomona. Ginny la abrió nuevamente con sus delicados dedos. La carta sobrevoló alrededor de ella. Era una canción muggle. Pero esta vez no era la voz horrible de la mañana, era un cantante muggle…

Si me dices que si, piensalo dos veces;
puede que te convenga decirme que no.
si me dices que no puede que te equivoques;
yo me daré a la tarea de que me digas que si.
Si me dices que si dejare de soñar y me volveré un idiota,
mejor dime que no y dame ese si como un cuenta gotas.
Dime que no, pensando en un si
y déjame lo otro a mi.
que si se me pone fácil
el amor se hace frágil y uno para de soñar.
Dime que no,
y deja la puerta abierta.
Dime que no
y me tendrás pensando todo el día en ti,
planeando la estrategia para un si.
Dime que no
y lánzame un si camuflageado,
clavame una duda
y me quedare a tu lado.
Si me dices que si se fugará lo incierto,
y esa cosquilla en la panza cuando estas por venir.
si me dices que no seguiré conquistando,
descubriéndote cosas que ni tu te conoces.
Dime que no
y me tendrás pensando todo el día en ti,
planeando la estrategia para un si.
Dime que no
y lánzame un si camuflageado,
clavame una duda
y me quedaré a tu lado.

Siempre lo fácil me duró tan poco,
y no lo niego me divertí.
Pero la soledad me ha vuelto loco,
porque el amor nunca ha pasado por aquí.
Dime que no
y me tendrás pensando todo el día en ti,
planeando la estrategia para un si.
Dime que no
y lánzame un si camuflageado,
clavame una duda
y me quedare a tu lado…

El pergamino se hizo humo en cuestión de segundos, dejando suspirando a la profesora McGonnagal, y con la boca abierta a Ginny. Nunca nadie le había mandado una canción de esa manera, y por otro lado, se alegraba de que esto haya pasado en la sala de profesores y solo dos de ellas estuvieran presenciándolo. Ginny ya no tenía duda, de seguro era Stuart. Solo que no sabía como iba a manejar la situación… no quería lastimarlo… y por otro lado, tenía ganas de hacerle pagar a Harry cada uno de los desaires que le había hecho, en ese día tan especial. Lo peor de todo es que no tenía forma de refregarle los mensajes, porque se rompían, de los bombones, no quedaba ni la caja y las flores… bueno la profesora Sprout, como no había recibido ni una tarjeta, se las había pedido y ella gentilmente se las había regalado.

- Lo que no puedo entender – dijo la profesora de Herbología – es que quiere? – Ginny la miró – quiere que le digas que no, o que si? – Ginny torció los ojos. No tenía ganas de explicarle.

- Pomy – dijo Minerva riendo – En realidad, hay algunas mujeres que dicen no, pero que en realidad quieren decir si! Y aquí este cantante, le dice, que le diga que no…

- Saben que? – dijo cansada – me voy. Solo me queda una clase… y luego me iré a casa… no tengo ganas de estar aquí… no soporto esta atmósfera tan… tan…

- Romántica?

- Eso, no la soporto!! – salió rápidamente dando un portazo, dejando a las mujeres mirándola raro.

Gracias a Merlín, la última campanada de la tarde dio por concluída la jornada laboral, Así que Ginny después de realizar un brindis con los profesores, mirando de soslayo a Stuart, saludó a todos y partió hacia su casa. Camino por la orilla del lago, como no queriendo llegar. Sabía que allí la encontraría la soledad. Ni siquiera James estaba, y eso significaba que se aburriría toda la noche, corrigiendo tareas… Arrastrando los pies llegó a la escalinata de entrada a su casa. Miró hacia el techo, el humo que salía le dio a entender que la chimenea estaba encendida.

Abrió la puerta, pensando que Hermione se encontraría ahí, dispuesta a darle un pormenorizado soliloquio sobre su día con sus hijos… y ella no tenía ganas de escucharlo.

Entró y no había nada, al parecer extraño. Cuando cerró la puerta, la sala se puso a oscuras. Con temor sacó su varita… De pronto aparecieron luces de muchos colores (Parecidas a las que hay en las discotecas), y de la nada, comenzó a sonar una delicada y romántica canción, y las luces empezaron a moverse al son de la música…

"Esto no puede ser no mas que una canción
quisiera fuera una declaración de amor,
romántica sin reparar en formas tales,
que ponga freno a lo que siento ahora a raudales.
te amo
te amo
eternamente te amo.
si me faltaras no voy a morirme,
si he de morir quiero que sea contigo.
mi soledad se siente acompañada,
por eso a veces se que necesito,
tu mano
tu mano
eternamente tu mano.
cuando te vi sabia que era cierto,
este temor de hallarme descubierto,
tu me desnudas con siete razones,
me abres el pecho siempre que me colmas,
de amores
de amores
eternamente de amores.
si alguna vez me siento derrotado,
renuncio a ver el sol cada mañana,
rezando el credo que me has enseñado,
miro tu cara y digo en la ventana,
Ginevra
Ginevra
eternamente Ginevra
Ginevra
eternamente Ginevra
eternamente Ginevra…

Ginny estaba sin poder decir nada. Desde la planta superior bajaba su esposo, aquel al quien le hizo mil maldiciones, con un enorme ramo de flores… rosas blancas, con esa sonrisa que a ella la volvía loca… La música seguía repitiendo algunas frases…

te amo
te amo
eternamente te amo
eternamente Ginevra
eternamente Ginevra…

- Te amo – dijo él al llegar a su lado y con el brazo libre la atrajo hacia su cuerpo y le dio un calido beso. Ella trató de pensar… pero no podía, él había sido el hombre mas romántico del mundo, solo con ese pequeño detalle.

- Yo también te amo… - El le entregó las rosas.

- Las rosas blancas significan perdón… - dijo él, con cara de cachorrito – Me perdonas?

- Que tengo que perdonarte?

- En realidad…nada – ella lo miró haciendo una mueca de fastidio.

- Nada?

- Si, nada – la levantó en sus fuertes brazos – porque….- la besó mas apasionadamente – voy a hacerte pasar el mejor día de San Valentín de tu vida!!

La mañana siguiente Ginny decidió quedarse en la cama. Agradecía al cielo que fuera sábado y que misteriosamente, James se haya quedado a dormir en casa de sus padres. Cuando despertó, Harry no estaba al lado de su cama. Se sintió mal. Lo llamó, insistentemente. Al cabo de unos minutos él llegó con una gran bandeja de desayuno, y ella sonrió aliviada. Se sentó a su lado, dejando la bandeja en la cama y ella se abalanzó sobre el joven y le dio un ardiente beso… sin darse cuenta que todavía estaba desnuda, rozando la piel de sus senos en el pecho del joven. El jadeó. Ella se dio cuenta y rápidamente se puso una remera. Todavía roja le dijo buenos días.

- Todavía te sonrojas chiquita? – le dijo burlonamente – Ya he visto esa parte de tu fisonomía… varias veces… la conozco de memoria…hasta puedo reconocerla entre varias, y a oscuras! – ella le dio un coscorrón.

- Todavía no te perdono… por lo de ayer.

- No parecía – ella lo miró – anoche me decías, muy entusiasmada "si, si Harry te perdono todo… todo!!" – dijo imitándola. Ella rió.

- No te burles… - él sonrió y le dio un suave beso – Sabes… - él la miro después de ponerle dulce a una tostada – Ayer estuviste a punto de perderme –la miro arqueando una ceja.

- Si?

- Aha!! – dijo dándole un soberano mordisco a su tostada y tomando un sorbo de té. –

- Por qué lo dices?

- Porque es la verdad – él se acomodó en la cama para escucharla – Ayer, he recibido una propuesta… bastante tentadora…

- Si? – dijo serio – De quien?

- No lo sé… era anónimo – lo miró. El parecía enojado. Las fosas nasales se cerraban furiosamente. Ella sonrió triunfante – Yo creo que si hubiera dicho si…

- Lo consideraste? – ella levantó los hombros – digo, pensaste en quien…

- Estoy casi segura que… fue... fue…

- Quien? – dijo y se incorporó nervioso.

- Stuart.

- Ese bobo? – dijo cerrando los puños – Y tu estabas considerando atenderlo?

- Harry!!- dijo alarmada.

- Mira, pensé que eras diferente… que ya se te había pasado lo coqueta – Eso ella no lo tenía previsto. Que Harry se enojara así –Pero me imagino que se te debe haber hinchado el pecho de vanidad…

- No, Harry – él se levanto y salió del cuarto, cerrando la puerta de un golpe. Ella sintió el pecho hundirse y lágrimas asomaron por sus ojos. De pronto la puerta se abrió, dejando pasar una calida brisa y un instante después, apareció Harry… disfrazado como aquel gnomo, cupido con alitas y todo. En las manos… la caja de chocolates en forma de corazón… Ginny arqueó la boca, sin saber que decir… y fue entonces cuando Harry cantó…

Tiene castaños los ojos,

y el cabello todo rojo.

A pesar que tiene dueño,

yo por eso no me apeno.

Y aunque sea una osadía,

quiero que seas solo mía…

Ese nabo que tienes de esposo,

que hoy como nunca se hizo el oso,

yo, haré que se arrepienta,

de haber salido vivo de la afrenta.

Quiero que seas mi Valentín.

Anda Ginny

Suelta a ese pelmazo y dime que si!!

- TU!!! MALDITO DESGRACIADO!!! – le tiró un almohadón y Harry hizo como si hubiera bajado al cupido de un hondazo - ME HICISTE PASAR EL PEOR PAPELON DEL MUNDO!! – él se reía a mas no poder.

- No sabes… - rió mas – tus hermanos me ayudaron con las rimas… es que es realmente…

- Como pudiste hacerlo? – entre ofendida y divertida.

- Tenía que hacerte pagar lo que tu hiciste cuando cursaba el segundo año… lo recuerdas?

- Pero yo lo hice porque te amaba – dijo cruzando los brazos. El se acercó arrojándola a la cama y dejándola aprisionada con su cuerpo. Ella se relajó y le pasó los brazos alrededor del cuello, dándole un mordisco en el mentón. – Te amo Harry. –El la besó suavemente en los labios.

- Yo también te amo – le dio un beso cortito y la soltó – no se te olvide nunca. Se incorporó y sacó de debajo de la almohada un estuche largo, y se lo dio – No es el anillo que esperabas, pero bueno… esto me gusto mas. – Ginny lo abrió ansiosa, y se encontró con una pulsera de oro, con siete corazones colgando. El la tomó y la puso delicadamente en su muñeca. – Los corazones, simbolizan los días que pienso en ti. – Volvió a aprisionarla contra su cuerpo – Feliz día de San Valentín, amor… - la besó. Sus manos rozaban la piel de los brazos y traspasaban la remera. Ginny estaba feliz. después de varios segundos que duró el beso, él la miro a los ojos.

- Amo tus ojos verdes… te lo he dicho alguna vez… - El asintió. Con la pierna se acomodó entre las de Ginny, como invitándola al placer. Pasó su mano hacia el vientre de ella y acarició la piel, subiendo lentamente sus manos hasta llegar a los pechos. Sonrió.

- I'll be there for you
These five words I swear to you
When you breathe I want to be the air for you
I'll be there for you
I'd live and I'd die for you
Steal the sun from the sky for you
Words can't say what a love can do
I'll be there for you

- Tu cantaste esa canción en el vociferador? – él asintió riéndose, y besando sensualmente el cuello de la pelirroja. Ella gimió – Merlín, eres un perro cantando!!! – rieron.

- Trata de cantar una canción de amor, con tus hermanos haciéndote cosquillas y morisquetas!!

- Te amo – él la beso apretándola mas a su cuerpo, Ginny se movió molesta.

- Que sucede? – preguntó él alterado.

- Es que… - lo miró – el arco o la flecha, me están molestando en… - él la miró, y sonrió pícaramente.

- Puedo asegurarte que no es ni el arco… ni la flecha…- ella lo miró sin entender... y cuando abrió los ojos, para decir algo, él la calló con un beso.

Ahora si… Finite incantatem!!

Nota de la autora: y colorín colorado…. Este fic se ha terminado… Por supuesto que no tengo que decirles que era eso algo duro que Ginny sentía!!

Las canciones que agregué fueron en orden de aparición: Bon jovi, Estaré ahí por ti; Ricardo Arjona, dime que no; Y Pablo Milanés, Yolanda… por supuesto le cambié el nombre para que quede acorde al fic!! El verso de los gnomos, total invención mía… por eso se darán cuenta que es un asco!!

Lo hice un poco loco porque me encanta la locura sana de estos personajes… creo que así se demuestran amor del mas puro…

Gracias a todos nuevamente por elegir esta historia, y de verdad me alegran con cada uno de sus comentarios…

Hasta que la próxima historia vuelva a encontrarnos…

Saludos Silvia