No andaba muy inspirada. Un drabble cortito y un poco pornoso (?)
XXV.
No pudiste dormir.
Era evidente que no ibas a poder. Hoy es cuando Luna regresa y no logras contener la ansiedad y emoción por su llegada. Te prometió que el primer lugar al que vendría iba a ser tu casa y por eso estás yendo a un lado del otro del living, impaciente. Ya debe ser la hora.
Tocan el timbre. Vas a atender con tanta precipitación que te tropiezas en la entrada. Mascullas un juramento y abres la puerta de un golpe.
Luna está parada en el umbral, expectante. Tiene un llamativo abrigo color limón que le da ese aspecto suyo tan particular. Sonríe levemente y parece que va a decir algo, pero no le permites hacerlo. En un arranque de frenesí, la traes dentro y la callas con un beso violento.
Su aroma a vainilla es aún más delicioso de lo que recordabas. Es como si de pronto el peso de esos meses de castidad te asfixiara y te dejas guiar por un impulso ciego y voraz que te reclama juntar sus cuerpos, hasta que la piel de ambos esté cubierta de sudor y sus voces queden roncas de tanto gemir…
Jadeas; ella también. La acorralas contra la pared, junto a la puerta, y la desvistes con urgencia. Sus manos te desabotonan la camisa mientras sonríe con placidez. La montas sobre ti, por lo que te rodea con las piernas en un acto instintivo, y profundizas el beso mientras comienzas a hacerle el amor, frenético, enardecido. Acostumbras ser más delicado con Luna, pero la pasión te desborda. Sus caderas siguen el movimiento de las tuyas como si sus cuerpos se acoplaran en una perfecta armonía. La sientes tan cálida, suave.
En la silenciosa mansión sólo se escuchan suspiros, las manifestaciones de un amor desesperado.
Sin soltarla aún, te pierdes en su espeso pelo rubio justo cuando escuchas que te susurra al oído:
—Yo también te extrañé.
