¡Solo quedan tres capítulos! Nos leemos abajo.
Disclaimer: Ni la historia ni los personajes me pertenecen.
Capitulo 25: Confrontación terapéutica.
BPOV
-¿Edward? Has estado horriblemente callado. ¿Tienes algo que decir?-
Me sequé las últimas lagrimas con el pañuelo hecho bola que tenía en la mano y voltee hacía Edward, para ver si tenía algo que decirle a la terapeuta. Era una súper perra. Bueno, no realmente, pero la odie desde el principio. Me hizo hablar de toda esta basura y pretendía ser agradable, y ahora estaba jodiendo a mi precioso Edward y lo puso todo emo, y yo no estaba contenta.
-No- contestó en voz baja, sacudiendo la cabeza y mirando al suelo.
Él no estaba feliz. No estaba sorprendida, y le había avisado con tiempo, pero no, Edward siempre tenía razón en todo y yo siempre era la tonta emocionalmente jodida. Mi opinión no importaba para él.
-Sé que esto es difícil, para los dos. Pero necesitan escuchar todo esto, para así poder superarlo.-
Bla, bla, bla. Ya había escuchado lo mismo un montón de veces.
-Lo sé- murmuró Edward, sin mover los ojos. Sus manos estaban tomando el reposabrazos tan fuerte que creí que la madera se rompería.
-Bella ¿y que tal tú?- la doctora preguntó, dejando de ponerle atención a Edward.
-Estoy bien- dije, sentándome derecha e intentando poner cara de valiente. –De verdad, estoy bien. Edward habla si te sientes mal.-
El levantó una mano y negó co la cabeza otra vez, intentando parecer cool y calmado, pero no estaba engañando a nadie. Al menos, no a mí.
Intente no ver su cara hace unos momentos, mientras le contaba todo lo que recordaba y explicando como me sentí después, mis razones por todo lo que le dije y todo lo demás. Sabía como iba a reaccionar, y temía el resultado. Era una cosa que Edward fuera una perrita gruñona cuando estaba de mal humor, o cuando no podía encontrar su billetera o si usaba su cepillo de dientes. Y era completamente otra cosa cuando la razón era algo serio. Se cerraba por completo y me molestaba.
-Ya casi se termina el tiempo, así que quiero que los dos vayan a casa y hablen el uno con el otro. Han estado evadiendo el tema sin hablarlo. Y ahora que esta abierto y que Edward lo sabe todo, discútanlo si se sienten tristes, curiosos, culpables… ¿Qué les parece?-
-Bien- dije, asintiendo. Edward accedió y se paro de la silla, se fue a la sala de esperar sin decir una palabra a ninguna de nosotras. Suspiré y forcé una sonrisa a la doctora. –Lo siento- le dije. –Es un tarado. Se pone así cuando esta emocional.-
Cerré la puerta cuando salí y entré a la callada y vacía sala de espera. La recepcionista se puso de pie y apunto a la puerta. –Se fue afuera.- dijo suavemente.
-Gracias. Te veo la próxima semana.-
Cuando fui al estacionamiento, vi a Edward caminando de un lado a otro detrás de su auto, enredando sus llaves entre sus dedos y jalando su cabello con la otra mano. No muy segura, bloquee sus pasos y lo forcé a que me mirara.
-¿Hola? ¿Por qué haces esto?-
Se encogió de hombros y miró el suelo, pero chasquee mis dedos frente a su cara, para que me volteara a ver.
-Te dije que esto iba a ser una chingadera. No estaba mintiendo. Sabía que harías esto. Que te alejarías y comenzarías a sentirte culpable y como mierda otra vez.-
Golpeo el vidrio trasero con el puño un par de veces y después suspiro con fuerza.
-Esta bien, ¿Quieres saber que me molesta? Me siento como una chingadera. Como, no creo que me haya sentido tan mierda antes en mi vida. Y eso fue solo por escuchar lo que te paso. Y a ti te pasó todo. Lo que es como… un millón de veces peor. Saber que te sientes un millón de veces peor de cómo me siento ahora… no sé. No puedo procesarlo.-
-Esta bien, pero ya no me siento así- aclaré, poniendo mi mano detrás de su cuello y rascando un par de veces. –Esto me esta ayudando, y tu me ayudas…-
-No estuve ahí- gritó Edward, haciendo que una mujer que entró al edificio se diera la vuelta y se nos quedara viendo. Le quite las llaves de los dedos y camine hacía el lado del conductor, abriendo la puerta y entrando antes de que alguien llamara a la policía.
Se metió después de mi, abrió la guantera, mascullando para si mismo y tirando cosas al suelo. Después de un rato sacó un paquete de cigarros y encendió uno, dejando todas cosas en el suelo y me vio feo.
-Nos podemos ir- dijo en voz baja, volteando su vista hacía la ventana.
-No estuviste ahí- dije, repitiendo sus palabras. –Tienes razón. No estuviste ahí, carajo, y te odie por eso. Cada día.-
Me volteó a ver y me hizo una mueca y entornó los ojos. -¿Me odiaste?-
-Si- dije, encogiéndome de hombros. –Tuve que lidiar con todo yo sola. Tuve personas que me decían que hiciera diferentes cosas, que me forzaban a hablar de cosas que no quería e intentando que me comportara como si todo estuviera normal. Fue un infierno, Edward. Pase todo mi primer semestre en un trance. Y te odie por que no estabas ahí. Por que eso era todo lo que quería. Tú.-
Tal vez estaba mal y lo estaba presionando, pero estaba siendo honesta e intentando hacerle ver que el pasado no importaba.
-¿Por qué me estas diciendo esto?-
-Eso es el pasado, Edward. Eso fue hace una chingadera de tiempo. Ya terminó. ¿Por qué estancarse con cosas que no puedes cambiar? No estuviste ahí. No puedes cambiar eso. Así, que hay que continuar. Tú estas más listo que nada. Míranos ahora. Personalmente creo que estamos mejor ahora de lo que estábamos antes de que te fueras. Nos comunicamos mejor. ¿No crees?-
El pasó saliva y tomo un poco de su cigarro, finalmente asintiendo, sus tensos hombros se relajaron un poco. Gire la llave en el contacto y me gire hacía el una vez más antes de comenzar a manejar.
-¿Cómo te sientes ahora?- le pregunté.
-Me siento putamente avergonzado, solo tengo un compromiso en mi ridícula vida que de verdad me importa, tu, y te decepcione. No estuve ahí. Nunca me perdonare por haberte dejado. Ni aunque viva cien putos años.-
-La vergüenza es un sentimiento inútil, Edward. ¿No fue eso lo que me dijiste?- él asintió y rodo los ojos un poquito, chupando el cigarro y soplando el humo por la ventana. –Tú no fumas. Tira eso.-
Hizo lo que le dije, y tomé su muñeca y puse su mano en mi cara, besé la palma de su mano y deje caer su brazo caer. –Yo digo que hoy es el último día en que alguno de los sentirá algún tipo de negatividad hacia el otro o hacia nosotros por lo que haya pasado en el pasado. ¿Nos ves teniendo algún futuro juntos?-
El asintió y yo golpee el volante frustrada.
-Mierda ¿puedes hablar?-
-Si, veo mi futuro contigo.- dijo, fastidiado.
-Entonces pruébamelo. Empecemos a preocuparnos por el futuro y dejar de quedarnos en el pasado como dos perritas lloronas. Eso se termino.-
-Esta bien- murmuró, rascándose la cabeza. Se me quedo viendo, esperando o a que dijera algo o a que manejara o algo.
-Y… ¿Qué tipo de futuro ves conmigo?-
-Este- dijo, forzando una sonrisa y recostando su cabeza en el asiento. –Nosotros. La manera en la que estamos ahora, solo que con… documentos legales que digan que eres mi perra.-
Cruce los brazos sobre mi pecho y fruncí el ceño. –De hecho, si alguien será la perra aquí, serías tú. Eres suave.- levantó las cejas e hizo una mueca, dándose cuenta que tenía razón.
Obviamente.
-Eso es verdad. Es triste, ahora que lo pienso.-
Lo golpee en el hombro y presione el acelerador con fuerza, abusando ligeramente de su precioso auto. A propósito.
-Detente. Salté, puedo manejar.-
-¿De verdad te ves quedándote conmigo? ¿Y casados? ¿O no hablabas en serio y solo tratabas de ser gracioso?-
Edward abrió la puerta y se salió del auto, sin contestarme. Tome eso como una mala señal. Pase por encima de la palanca de velocidades y me senté en el asiento del pasajero y de inmediato comencé a limpiar el desastre que Edward había hecho. No quería que su vida fuera descuidada por mi culpa.
Una vez que estuvimos listos, tomé los lentes de Edward de donde los había puesto en la guantera y me los puse mientras pasábamos la autopista. Después de cinco minutos de estar viajando, el se acercó un poco y tocó mi mejilla con sus dedos. Había pasado casi todo el viaje viendo por la ventana, viendo pasar los autos y sintiéndome un poco aliviada de que Edward supiera todo, absolutamente todo lo que había por saber. Ahora ya no había nada entre nosotros. Solo éramos nosotros.
No fue hasta que casi llegábamos a casa cuando por fin hablo.
-Estaba hablando completamente en serio.-
-¿Qué en el nombre del sándwich de jamón significa esta lista que crece y crece en el refrigerador?- Jasper le preguntó a Edward mientras estaba parado frente al pizarrón, haciendo un pequeño dibujo de lo que se suponía era Alice desnuda.
-¿Qué?- preguntó Edward, dándose la vuelta para verme por encima del hombro, con los ojos bien abiertos.
-Es gracioso- continúo Jasper. –Dice, Domingo: cocina- listo. Lunes: baño y sala. Y todo esta con la letra de Bella. Bien, estaba sentado ahí y viendo la lista hasta que estuve bien seguro de lo que significa, pero de pronto, Cuarto de Jasper apareció en esa mierda y ahora si estoy seguro.-
No pude evitar reírme. Intente ser inteligente y disfrazar la risa con una tos o un estornudo o algo, pero mis habilidades actorales eran débiles. Edward negó con la cabeza y luego regresó a intentar a hacer su corbata, estaba haciéndolo de la mierda.
-Esto es asqueroso- continuo Jasper, haciendo pequeñas notas junto cada uno de los lugares de nuestra lista. -¿Pasillo? ¿Con dos marcas? Es decir, ¿Qué placer pueden tener de coger en un pasillo? No hay espacio.-
-Lo hicimos principalmente por que tú estabas en tu habitación en ese momento.- Edward contestó con una encogida de hombros. –Esperábamos que salieras para que vieras lo que se sentimos cada maldito día que tenemos que escuchar tus bolas golpearse contra Alice. Sucio cabrón.-
-Cullen, ¿Eres retrasado o que?-
Jasper ignoró el comentario de Edward y quito la corbata de su cuello, la enredo en el suyo y la hizo en menos de treinta segundos. Luego, se la puso a Edward y cerró un ojo, volteó la cabeza para ver la cocina de pared a pared.
-¿Dónde exactamente lo hicieron en la cocina?- preguntó. –Tendré que pedirle a Alice que venga y la limpie con cloro.-
-Hazte un favor y limpia cada superficie plana.- dijo Edward sonriendo, y yéndose al baño.
Se veía tan adorable. Íbamos a vernos con Carlisle y Esme en un restaurante elegante para cenar, y era obligatorio que los hombres usaran corbata. Lo que para mi, significaba fantasear la noche entera con Edward haciéndomelo por todos lados mientras usaba su corbatita. Los pantalones negros y la camisa de vestir tampoco me molestaban.
Yo opte por ir simple. O mejor dicho, Alice opto por que me fuera simple, poniéndome en un sencillo vestido negro de ella y unos pequeños pero aun así incómodos tacones. Decía que Edward tenía suficiente de lo que preocuparse sin que lo avergonzara con mis atuendos feos.
Muy amable.
Se estaba cagando un poco en los pantalones, incluso aunque estuviera intentando ocultarlo. Intente calmarlo al darle una mamada en la ducha, pero dudo que haya servido de mucho. Sabía que se venía una confrontación y por más que no quisiera estar en medio de ella, sintiéndome toda incomoda, aún así como que quería ver a Edward enfrentarse a Carlisle.
No tenía ningún problema personal con el sexy Doctor. Me había ayudado en mucho, y sabía que él amaba a Edward por que todo lo que quería era que él triunfara en la vida. Respetaba eso. Fue por eso que escuche lo que me dijo y no le dije nada a Edward mientras estaba en Europa. Por que sabía que Carlisle intentaba protegerlo, y yo quería hacer lo mismo.
Pero por otro lado, no estaba de acuerdo con sus tácticas parentales o con las de Esme. Sabía lo que era tener un padre ausente. Él básicamente tenía dos padres ausentes toda su vida, y esperaban mucho de él, de alguien que fue criado por amas de llaves y niñeras y nunca tuvo experiencias de la vida real por que todo se le dio en bandeja de plata. Yo creo que Edward salió bien después de una niñez disfuncional. Carlisle debería estar feliz de eso en vez de estar apuntando sus errores. Como sea. No era mi pelea, solo estaría ahí por apoyo moral.
Me distraje al ver a Jasper escribir en el pizarrón cuando el teléfono de Edward comenzó a vibrar en la barra de la cocina, salté y me dirigí ahí. Jasper se dio la vuelta y corrió por él, agarrándolo de la barra justo cuando lo iba a agarrar yo, todo en un segundo. Que. Putas.
-¿Hola?... Oh, no, no es él… Si, espere un minuto.- Jasper tapo la bocina y sacó la cabeza por la puerta para gritarle a Edward. -¡Cullen! ¡Tu teléfono!-
-¿Qué coño esta pasando?- le pregunté a Jasper rápidamente, antes de que Edward pudiera escuchar. Me ignoró y Edward entro un segundo después y se puso el teléfono en el oído.
-¿Hola?... Si… ¿Podría esperar un momento por favor?-
Salió volando por la puerta principal hasta el pasillo, y yo puse las manos en las caderas y le di a Jasper la mirada fea.
-¿Por qué contestaste su teléfono así?-
-Él me pidió que contestara si sonaba.- dijo Jasper, dándose la vuelta hacía su muy artístico dibujo de las tetas de Alice. –Cálmate, psicópata.-
-¿Por qué se salió?-
-No sé- dijo Jasper encogiéndose de hombros. –Pregúntale a él.-
Edward entro un momento después y me sonrió, metiéndose el teléfono al bolsillo. -¿Estas lista para irte?- preguntó, agarrando mi bubie.
-Sip. ¿Quién era?-
-Oh, eran del aeropuerto. Por que les hable con muy poco tiempo… y tuvieron que encontrarme un vuelo… como sea. Esta todo bien.- movió su mano en el aire y se sentó para ponerse los zapatos.
-Toma tus cosas y vámonos. Sera una cosa menos de las cual quejarse si llegamos a tiempo.-
-Si, tal vez quieran cerrar la puerta del cuarto de Edward, por que también haré mi propia lista.- añadió Jasper.
Asentí y fui al cuarto de Edward para tomar mi bolso, pero antes de salir, recordé que me había quitado mi collar antes de bañarme y lo había dejado en su mesa de noche. Le di vuelta a un libro que había dejado ahí, pero la esquina de un pedazo de papel que salía de los cajones llamó mi atención. Tan callada y lentamente como pude, abrí el cajón y saqué el papel, mi boca se abrió de la curiosidad cuando lo leí.
-¡Bella, apúrate!- la voz de Edward se oyó desde la sala, así que metí de nuevo el papel al cajón, tomé mis cosas, y corrí hacía donde estaba él.
EPOV
-Mamá, por favor detente. Las personas nos están viendo.-
Esme había estado chillando y abrazándome desde que llegué a la mesa, y había logrado ahogarme y avergonzarme frente al restaurante entero. Finalmente me soltó, y me senté en mi silla, aclarándome la garganta y tomando un trago del vaso con agua que ya estaba ahí.
Bella se rió y me apretó la pierna por debajo de la mesa, calmándome solo un poco. Entre toda la locura, las mierdas que estaban cambiando mi vida, todo lo que tenía en mi cabeza en este momento y los nervios de saber que Carlisle iba a sermonearme acerca de algo en los próximos minutos, necesitaba todo el apoyo moral posible.
-Edward ¿Qué le paso a tu cara?- preguntó Esme, mojando su servilleta en su vino e intentando limpiar mis rasguños con eso. Empuje su mano lejos y fruncí el ceño.
-Mamá, detente. Me tropecé en la banqueta y me caí. Estoy bien.-
-¿Qué crees que fue lo que pasó, Esme?- preguntó sarcásticamente Carlisle. –Estaba bebiendo.-
-No, no estaba. Solo me caí.-
-¿Y solo te raspaste un lado de la cara en la banqueta? ¿Exactamente como pasó eso?-
Le rodee los ojos y me encogí de hombros. –No sé, pero así pasó.-
Hubo un silencio incomodo. Respiraciones. Vasos chocando. Sonidos de grillos. Yadda yadda.
-Y…- dijo Carlisle mientras abría el menú, sin mirarme. -¿Cómo va la escuela?-
-Bien- dije, levantando mi tenedor y golpeándolo contra la mesa. –Me esta yendo muy bien. Hasta ahora me gustan todas mis clases. Y bueno, tomó puras materias generales sin sentido, ya que apenas voy empezando, pero…-
-¿Ya decidiste en que te quieres especializar?- preguntó rudamente, comenzando con su mierda de una vez.
-Si. Música. Hablé con admisiones, tengo una audición, lo que será muy fácil, y tienen un programa específico para piano, así que…-
Carlisle asintió y miró a Esme. –Me preguntó si el pato confitado es bueno aquí.-
-Creo que lo comí la última vez que estuve aquí- dijo ella, tomando un trago de su vino. Típico.
-Bella, ¿y como te esta yendo a ti?- preguntó Carlisle, dándole su atención divida. Era un enorme agresivo pasivo cabrón.
-Bien- dijo ella emocionada, peinando las puntas de su cabello con sus dedos. –Todo esta muy bien.-
-¿Otra vez, que estas estudiando? No recuerdo que fue lo que dijiste la última vez.-
-Sociología- respondió rápidamente.
-Mmm. Muy bien.- Carlisle me vio feo y sonrió, poniendo su menú en la mesa.
-Y, Edward. Digamos, que obtienes esta licenciatura en música. ¿Qué planeas hacer con eso?-
-¿Lo ideal? Quisiera ser compositor. Tengo un montón de contactos de cuando estuve en Europa, ya que puedo escribir muy bien música. Me parece que es lo que tiene más sentido.-
Empieza el show de mierda ahora.
-¿No crees que eso parece muy poco probable?- preguntó. -¿Poco realista, tal vez?-
Abrí la boca para hablar, pero antes de que pudiera decir algo, Bella comenzó a hablar.
-No creo que sea poco realista- dijo, viéndome. –Él es maravilloso. Ustedes lo saben. ¿Por qué no sería capaz de hacerlo?-
-Bueno- comenzó Carlisle. –Es como decir, "Oh, quiero ser actor." A menos que tengas mucha suerte, necesitas un plan B, por que es muy probable que no tengas éxito.-
Me talle los ojos con las palmas de las manos y suspire, recostándome en la silla y cruzando los brazos sobre el pecho. Habían pasado… mmm, ¿cinco minutos, tal vez? Cinco minutos y ya estaba listo para irme a la chingada de aquí.
-Tal vez si tuviera apoyo moral de todos en vez de personas que lo desanimaran, tendría más oportunidades de explotar todo su potencial.-
Esme comenzó a ahogarse con lo que era posible su doceavo vaso de vino, y los ojos de Carlisle casi se le salen de la cara.
-Siempre apoyamos a Edward- clamó Carlisle, intentando callarla. Esa pendejada me hizo reír.
-Mmm- hizo Bella, mirándome. –Supongo que no estoy de acuerdo.-
-Bella, ni siquiera te molestes- dije, intentando salvar su vida y dignidad. No quería que Carlisle siguiera con ella, por que eso no sería algo bonito de ver.
-¿A que te refieres, Bella?- preguntó Esme, dejando caer su vino y haciendo que toda el mantel se manchara. -¿Estas diciendo que Edward no siente que lo apoyamos?- ella me miró y levantó una ceja. -¿Edward?-
-No, él no siente que lo apoyan. Probablemente por que no lo hacen. Nunca lo han hecho. ¿Por qué creen que tiene tanto desprecio hacia ustedes como padres? Siempre lo han hecho sentir inferior.-
Jesucristo y medio, los gritos estaban por empezar. Tomé la muñeca de Bella por debajo de la mesa y la apreté, fuerte, intentando decirle que se callara la puta boca. Sabía que estaba intentando ayudar, pero ella no entendía lo desgraciados que eran. Nunca admitirían que estaban mal. Nunca en mil años.
-No, Edward.- dijo ella en voz baja, sacando su brazo de mi agarre. -¡Di algo!-
-Si, Edward- dijo Carlisle desde el otro lado de la mesa. –Si hay algo que quieras decir, por favor hazlo.-
Apreté la quijada y mire mi regazo, no queriendo ver los ojos de Carlisle y acobardándome. Si, es decir, no le tenía miedo. No tenía ningún problema en maldecirlo en la vida diaria y hacerle saber lo cabrón que era. Pero, esto era diferente. No solamente estaba enfrentándome a mis padres y hacerles saber lo mucho que me habían jodido. Estaba intentando probarles que era diferente. Que estaba madurando, y que tenía la habilidad de tomar decisiones importantes para mi vida.
-Me hacen sentir mal conmigo mismo cada vez que me hablan- dije en voz baja. –Es verdad. Solo apuntan cosas negativas. Es lo que siempre han hecho.-
Carlisle suspiró y se quito los lentes, poniéndolos en la mesa y vio a Esme. –Siento que te hayas sentido de esa manera, Edward. Es por tu propio bien.-
-¿Cómo?- pregunté, levantando la cabeza. –Por favor, dime como ser tan frio me ha ayudado.-
-No he sido fría contigo.- interrumpió Esme.
-No, no lo has sido.- le dijo Bella. –Solo no estuviste cerca toda su niñez e intentas compensarlo demasiado tarde al sobreprotegerlo hasta matarlo.-
Quería reírme. De verdad quería. Por que Bella de verdad tenía pelotas, enfrentándolos de la manera en que lo estaba haciendo, pero la verdad, la situación no tenía nada de gracioso. Desafortunadamente, todo lo que ella estaba diciendo era muy, muy cierto.
Esme se quedo sin palabras. Estaba seguro que era en parte por un coma inducido por el vino, pero aún así, ella solo estaba sentada ahí viéndome, luego Carlisle, por supuesto, se porto como un cabrón.
-Bella, apreció tu preocupación por los sentimientos de Edward, pero creo que esto es un asunto familiar.-
-Se que es un asunto familiar- dijo ella, sonriéndole. –Lo triste es, que yo no tengo mucha familia. Edward es lo más cercano que tengo a una. Y creo que si le pregunta, él dirá lo mismo acerca de mí. Solo lo he conocido por… ¿Qué, dos años? Creo que es sorprendente que en dos años, haya conocido mejor a su hijo de lo que usted lo hace. Así que, me considero familia de él, más que ustedes dos.-
-Le hemos dado a Edward todo lo que ha querido o necesitado…-
-Dinero no es igual a amor.- interrumpió Bella, rodando los ojos. –Eso es todo lo que él quiere de ustedes. Amor. Sentir que están orgullosos de lo que ha hecho. Reconocer que no es solo un niño problema que les haya arruinado la vida entera.-
-¿Es así como te sientes, Edward?- preguntó Carlisle, viéndome.
Lo vi, luego a Esme y asentí. –Si.-
-Quisiera que pudieran olvidar todo lo que ha hecho en el pasado y ver lo mucho que ha cambiado- dijo Bella, arrojando su servilleta a la mesa. –Creo que si les importara lo suficiente ser una parte importante de su vida, estarían muy orgullosos.- con eso, se puso de pie y me vio, sonriendo. –Creo que me iré. Tomaré un taxi.-
-No, me voy contigo.- dije, poniéndome de pie, dejando a Esme y Carlisle en la mesa, con cara de tontos.
-¿Estas enojado conmigo?- preguntó Bella, mientras se ponía su playera de la USC.
Me reí y negué con la cabeza. –No. Claro que no. ¿Hablas en serio?-
Se subió a mi cama y se puso de rodillas frente a mí, aflojo mi corbata y suspiró.
-Lo siento. Me metí y no te deje decir mucho, pero… me encabronaron, Edward. No sabes que tantas ganas tenía de decirle al doctor sexy que era el ganador del premio al peor padre de toda la historia. Y Esme, mi Dios, tragándose tu cara y diciendo "Oh, Edward, te amo mi bebito hermoso" que lave tu ropa interior no la hace una buena madre. Lo siento.-
Comenzó a desabrochar los botones de mi camisa y se subió a mi regazo, distrayéndose y besándome suavemente, haciendo mmm contra mis labios.
-Dijiste algunas cosas buenas- le dije. –Y fuiste condescendiente, sin nada de malas palabras y gritos. Creo que eso le ganó a Carlisle. Necesitaba que alguien le hablara en su mismo idioma.-
-Bien, que bueno- dijo, deslizando mi camisa sobre mis hombros. Bajo su cabeza y beso el centró de mi cuello, y yo pasé saliva. –Solo espero que no te haya avergonzado. Debí haber mantenido la boca cerrada. Ahora ellos me van a odiar.-
-A los dos- le dije suspirando, apretando su cintura. -¿Terminamos la lista?-
-Wardo. Ya hicimos la lista tres veces. Necesitamos seguir con cosas mejores. Baños públicos, vestidores, taxis.-
-Genial- dije, haciéndole cosquillas y haciéndola gritar. Se acostó sobre su espalda en la cama, riéndose y me balance sobre ella, con una ceja levantada. –Hey. ¿Sabes lo que dijiste de nosotros siendo familia?-
-Si- dijo, todavía riendo un poco. Se golpeo la frente e hizo una mueca. –No lo sé. Solo se me salió. ¿Eso te asusto?-
-¿Por qué carajos debería asustarme?- le pregunté, recostando mi cabeza en mi mano.
-Por que, Señor Fobia al Compromiso. En las ultimas semanas hemos estado hablando de mudarnos juntos, tener hijos, casarnos y las otras locas mierdas que hemos discutido. Solo estoy esperando a que despiertes y te preguntes que coño estas haciendo y que te escapes a México o algo.-
-Dije la mitad de esas mierdas- le dije, encogiéndome de hombros. –Y lo dije en serio. Como sea, no extraño nada. He estado con las suficientes chicas para saber que es lo que hay allá afuera. La mayoría de ellas son tontas. Si tienes algo bueno, ¿Por qué te irías? ¿Por qué no quedarte?-
-Somos jóvenes.-
-Hemos pasado por mucho. Solos y juntos.-
-Si tenemos que estar separados otra vez, la verdad no se que haría.- dijo Bella en voz baja, la sonrisa cayendo de su cara. –No quiero estar sin ti. Ya no me aferro a ti tanto como antes, pero… aún te necesito. Si tú crees que existe la mínima posibilidad de que un día me vayas a dejar…-
-Carajo, no voy a dejarte- dije sin dudar. Por que lo iba a hacer. Después de todo, no veía nada que fuera lo suficientemente grande para que nos separara.
-¿Y que si lo que dijeron Rosalie y Emmett es verdad? ¿Qué tal si nos mudamos juntos y nos golpeamos en la cara todo el día?-
Me reí y me rasqué la cabeza. –Primero, nos vamos a fastidiar el uno al otro. ¿A quien le importa? Eso no es nada. Segundo, prácticamente estamos viviendo juntos ahora. Solo estamos separados cuando vamos a clase. ¿Cuándo fue la ultima vez que dormiste en tu cama?-
-Cuando te emborrachaste y te rompiste la cara.-
-Si, pero yo estaba como a dos metros con mi cara en el inodoro.-
Ella se rió y paso su dedo por mi ceja. -¿Hay otro punto?-
-Si. Emmett y Rosalie están llenos de mierda. Aman vivir juntos. Solo intentan ser cool, en especial Rose.-
-Bueno… ¿Y que tal si mi papá se vuelve loco y dice que no?-
-Bueno- fruncí el ceño y bese su frente. –Estamos juntos ahora. ¿Cierto?-
-Cierto. ¿Edward?-
-¿Mmm?-
-No traigo pantalones. Hagámoslo en la cocina otra vez.-
Me reí y salté de la cama, la tomé de la mano y la ayude a levantarse.
-Tengo una mejor idea. El cuarto de Jasper otra vez.-
Ella se rió y saltó a mis brazos y yo corrí por el pasillo, sintiéndome libre y feliz. Ya estaba confiado, pero supe después de esa noche que seriamos felices por mucho tiempo.
¿No aman como Wardo puede ser tan cabrón y lindo al mismo tiempo? Queriendose casar con Bella y todo eso… eso es amor del bueno. Jajaja
¡Quedan tres capítulos! Que triste, peeeero, como les había dicho ya tengo mi próxima traducción y a petición de la mayoría, publicare el primer capitulo cuando saque el último de Seduciendo a Edward, si querían lo contrario, ni modo chicas, así es la democracia o dedocracia… o reviewcracía…
Algunas todavía me preguntaron de lo de Master of the Universe, y hable con la autora (Icy! Hable con Icy! Casi me mojo) y me dijo, no lo siento, lo haré comercial y pues ni modo, podría hacer la traducción sin que se de cuenta pero sentiría que es plagio y no, plagio es pecado y te vas al infierno…
¿Qué mas? Cualquier duda acerca de la historia pasen a mi perfil, hay esta la información. O si me quieren conocer o reclamar o mentarme la madre, también pasen a mi perfil, ahí les digo como encontrarme!
¡Pasamos los tres mil rr! Por eso me apure para el cap, por que se lo merecen y si me dejan muchos rr les pongo mas rápido el próximo capitulo, de todos modos ya llevó como la mitad traducida… así que depende de ustedes
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