Capitulo 25 Mi mujer Ed. POV

Estábamos en la sala de mi apartamento viendo la televisión un rato, Bella estaba embelesada viendo a La Roca en la Montaña Embrujada y yo viéndola a ella -Bella múdate conmigo –le pedí, ya no podía estar más tiempo separado de ella, este fin de semana sin hacer nada fue magnifico, me sentí completo como nunca me había sentido

-¡¿QUE?! –grito -¿Tu estas loco o que? –pregunto con tono suspicaz y yo negué, aunque si estaba loco pero por ella

-No nena es que siento que ya no puedo estar más tiempo separado de ti –le dije con el corazón en la mano –Y esa es la mejor manera, la idea más sensata que se me ocurrió y que no es un delito federal –dije divertido, aunque secuestrarla para siempre era tentador, quería hacer las cosas bien

-¿Edward estas hablando en serio o es una broma de muy mal gusto? –pregunto

-Nena soy 100 % sincero –confesé borrando mi sonrisa del rostro

-Wow –dijo

-Entonces ¿aceptas o tengo que secuestrarte? –pregunte con mi tono meloso

-Mmm seria divertido ver que me secuestres –dijo riendo yo me quede como bobo observándola –Creo que tengo que pensarlo, Edward tu eres algo desordenado y un poco temperamental –sentencio, si desde nuestra pelea hace ya casi cinco meses yo me esforcé para tratarla como una reina

-¿Bella tu no quieres…? –no pude terminar de formular la pregunta, si ella me decía que no, no sabía que iba a hacer, terminar con ella nunca pero las cosas serían diferentes

-Claro que quiero tonto –dijo haciendo que yo volviera a respirar

-Nena no me des esos sustos –le dije abrazándola –La verdad me asustaste

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-Heidi tráeme la historia de la señora Da Revin –dije por el conmutador de mi teléfono a mi secretaria, esa era la señora con la aneurisma Vacilar que opere –Adelante –dije cuando tocaron la puerta de mi consultorio

-Aquí tiene Doctor Cullen –me dijo una chica de ojos marrones y cabello marrón largo, muy parecida a mi niña pero menos hermosa

-Disculpa ¿Tu eres? –pregunte, era la primera vez que la veía

-Soy Jessica Stanley su nueva secretaria –me dijo tendiéndome la historia

-¿Y Heidi? –pregunte

-Esta de vacaciones Doctor Cullen

-Por favor llámame Edward, el doctor Cullen es mi padre –le aclare

-Ok -dijo –Llámame si necesitas algo más –dijo guiñándome un ojo a lo que yo alce una ceja –Edward aquí esta el doctor Whitlock –me dijo Jessica al rato por el conmutador

-Yo no necesito ser anunciado –escuche a Jasper decirle antes de que entrara a mi consultorio –¿Nueva cierto? –pregunto y yo asentí, me comento que tiene un paciente que sufrió de perdida parcial de la memoria y quería que yo lo viese y le recetara algún estudio o medicamento quedamos en vernos el miércoles para hacer el diagnostico.

El miércoles cerca del medio día me disponía a ver al paciente de mi amigo cuando Jessica me intercepto –¿Edward vas a comer? –pregunto y yo negué –Tienes que comer algo mira que te puedes enfermar –dijo coquetamente

-Gracias pero primero tengo cosas que hacer –le dije

-Si quieres te mando a pedir comida –ofreció cuando entramos al ascensor, en el cual ya estaba mi mejor amigo, la oficina de Jazz queda en el piso 13, en el hospital del piso 10 en adelante eran los consultorios

-Tranquila yo como después –le dije serio a lo que Jazz tuvo que fingir toser para tapar la risa

-Ay hermano te salió enamorada –me dijo cuando estábamos solos

-Cállate mira que si Bella se entera nos mata

-¿Pero no le has hecho nada, cierto? –dijo y yo lo vi con cara de póker -Tienes razón fue estúpida la pregunta

-No Jazz y no lo pienso hacer, con mi niña me basta y me sobra

-¿Y como les va en la convivencia? –pregunto

-Perfecto Jazz, la verdad la amo cada día más y se que ella a mi también y nos las pasamos…

-No quiero saber –me interrumpió

-Idiota no era nada morboso –le dije, vi a su paciente, le mande a hacer un R.M y dependiendo si salía reflejado algún daño cerebral considerable se intervendría o le recetaría medicamentos.

Cada vez que veía a Jessica esta aprovechaba para coquetearme o invitarme a algún lado pese a que le dije que estaba con alguien, siempre era «te ayudo en algo, lo que quieras» o «Sabes te noto tenso» y trataba de tocarme y yo como todo caballero le daba a entender que no necesitaba nada de ella que no fuera en el marco laboral pero ella tergiversaba la cosa y terminaba ofreciéndoseme, la verdad ya me tenía un poco cansado, solo esperaba que los dos meses de vacaciones de Heidi terminaran y pronto.

****

Ya Bella y yo tenemos un mes y medio viviendo juntos, mi niña se preocupo por lo que pensara Ángela pero esta casi que la corre a patadas de su apartamento, por ella fue que me entere que yo no soy santo de devoción de sus padre y por eso ellos no han venido más, cosa que me entristece un poco porque mi niña los necesita cerca de ella, entre Ang, mi familia, Jazz y yo trataremos de convencerlos.

Eran ya cerca de las 8 de la noche, desde que mi niña se vino a vivir conmigo yo salía como alma que lleva el diablo del hospital, aunque este ultimo mes tuve que esquivar a la nueva secretaria que no me dejaba en paz, cada vez que me veía desocupado se me insinuaba, si hubiese estado con Vicky tal vez, pero como los hubiese no existen eso nunca lo haría.

Al entrar al apartamento escucho que mi niña tiene música country a un volumen alto, deje la cartera y las llaves en la mesita de la entrada junto a las llaves del Volvo de mi niña y me dedique a buscarla, estaba en la cocina, haciendo la cena, picaba frutas mientras cantaba a todo volumen, se veía comiquísima y demasiado tierna, tenía ya su pijama puesta, de pantalón y camisa manga larga y unas pantuflas de Silvestre, de hecho todo era de Silvestre, me fije cuando se volteo a buscar algo en la nevera, estaba tan entretenida que ni me miro.

-Sabes que cantas lindo –le dije en cuanto cerro la nevera haciendo que pegara un salto y se le cayera la manzana, la cual no toco el suelo ya que la recogí rápido.

-Edward que susto –dijo llevándose la mano al corazón

-Nena no quise –le dije acercándomele

-¿Desde hace cuanto estas ahí? –pregunto

-Desde el primer coro de la canción, estabas tan entretenida que ni cuenta te diste –le dije comiéndome un trozo de melón a lo que ella puso mala cara, le di un pequeño beso, ella solo le pone melón por mí, nos es que me fascine es solo que quiero ver si la convenzo de comerlo

-Hola –le dije en sus labios

-Hola –sonrió, la subí al desayunador y me puse entre sus piernas –Edward –me llamo con tono de advertencia

-¿Que? –pregunte antes de agarrar un trozo de fresa –Solo te quiero ayudar –le dije y ella me vio haciendo una mueca con los labios, se veía endemoniadamente sexy –Sabes me encanta tu pijama –le dije tocando el gato de la camisa

-Edward por favor mira que todavía tengo el corazón desbocado y tu cercanía no ayuda –confeso

-¿Te pongo nerviosa? –le dije muy cerca y ella asintió, agarro mi mano y la puso sobre su corazón, el cual estaba acelerado –Mmm –le susurre al oído y su corazón latió más de prisa –Nena cualquiera cae, pareciera que te fuese a dar algo –le dije divertido

-Idiota –me golpeo el hombro –Eres malvado, te aprovechas de mis debilidades –no le respondí, termine de ayudarla y la baje del desayunador.

Comimos como casi siempre en la sala, Bella compro yogurt y lo combino con las frutas, «comida de dieta» pensé pero si mi niña quería cuidar su figura yo la ayudaría, la senté en mis piernas y le empecé a dar la fruta en la boca

-Sabes si sigues así no voy a terminar de comer –le dije –O voy a comer otra cosa –ofrecí

-¿Otra cosa como que? –pregunto haciéndose la inocente

-Como a ti o la fruta en ti –le dije ella inserto un trozo de melón y me lo dio en la boca, lo mastique y le di un beso a mi niña intensificándolo para que probara el melón de mi boca, la suya sabía a kiwi cosa que hizo que me excitara a sobremanera

-Mmm el melón no sabe tan feo si lo pruebo en tus labios –me dijo lamiéndomelos cuando rompí el beso, le quite el plato de su mano y la acosté en el sofá, hoy yo había decidido ir un poco informal al trabajo, cargaba un sweater de tela fina manga larga, un jean y un blazer azul oscuro, el cual me lo quiete al llegar a la casa

-¿Sabes como sabría más rico todavía? –pregunte y ella negó –En tu cuerpo –dije metiendo mis manos por debajo de su franela haciendo que ella se estremeciera

-Hazlo –dijo alzándose para quitarse la franela y el brasier, la ayude con el pantalón y la panty de una vez, busque el plato y puse estratégicamente varios trozos de frutas en su cuerpo, agarre un trozo de melón y se pase por los labios, los senos y un poco más abajo, ella se lamio los labios haciendo que mi erección palpitara, puso mala cara pero igual probo la fruta, lamí el recorrido que hice con el fruta y donde estaban las otras las agarre con la boca, lamiendo y chupando su piel –Edward ya –pidió y yo negué

-No nena yo estoy comiendo y no he terminado –le dije con la voz un poco ronca de la excitación la escuche murmurar un «maldición yo y mis ideas» antes de que soltara un gemido cuando le chupe el pezón.

Termine de comerme las frutas mientras Bella apretaba el borde del sofá con sus delicadas manitas, me quite la ropa y entre en ella sorprendiéndola ya que tenía los ojos cerrados, la embestía con desesperación su idea me volvió que digo loco, maniaco y la necesitaba con extrema urgencia, salí de ella y la puse de rodillas me encanta tenerla así a mi merced, aunque suene machista, pero esta posición es deliciosa, mi niña automáticamente se acomodo como a mi me gusta, era obsesivo observar como entraba y salía de ella, Bella gemía mi nombre deliciosamente, me moje el pulgar y frote entre sus nalgas, Bella gimió incitándome a seguir, continúe con la caricia y me atreví a introducir un dedo, mi niña soltó un quejido de dolor así que rápidamente pero con cuidado saque el dedo y le di un beso en la espalda, agarre una de sus manos y se la lleve a su centro para que se acariciara, llegamos al orgasmo casi de inmediato y como siempre ella seguida de mí.

-¿Se puede saber que fue eso…? –dejo la pregunta abierta

-¿Una nueva forma de placer nena? –respondí preguntando

-Mmm debo acostumbrarme –dijo y yo abrí mi boca en una gran "o" mi niña me sorprendió con esa respuesta

-¿Te gusto? –pregunte un poco incrédulo

-La caricia si… lo otro no… bueno tendré que acostumbrarme –volvió a decir

-Pues lo podemos intentar poco a poco –le dije y ella asintió dudosa, solo faltaba que mi niña me regalara eso para que fuera completamente mía, fuimos a la recamara para poder "dormir", a penas nos acostamos mi niña empezó a acariciarme el abdomen se que sin terceras intenciones pero la acción me estaba excitando

-Nena si sigues así no vamos a dormir…

-Yo no estoy haciendo nada –dijo alzándose para verme a los ojos

-¡Ay Bella! -exclame -Te conozco tanto mi niña así que no me vengas con tu tono «yo no estoy haciendo nada» por que se que si lo haces

-¿Y que hago Edward? –pregunto con un puchero

-Me haces amarte cada día con locura y desesperación –le confesé, desde que estoy con ella era un maldito cursi

-Aja –dijo besándome –Te amo nene así que a dormir o al menos que quieras…

-Si quiero –le dije interrumpiéndola

-Darte una ducha fría –sugirió riéndose a carcajada limpia

-Está bien, esta bien después no te quejes –le dije agarrándola para hacerle cosquillas, estuvimos un rato jugando hasta que mi niña bostezo, la abrace apretándola a mí y nos quedamos dormidos.