Percy Jackson y Naruto no me pertenecen, Percy Jackson pertenece a Rock Riordan y Naruto a Masashi Kishimoto.

Capítulo Veinticinco: Nuevos invitados

POV. Orochimaru

- Están tardando mucho - me dijo Kabuto.

- Es cierto - le dije - probablemente estén teniendo problemas.

- ¿Cree que Sasuke-kun no quiera venir?

- Oh, no - sonreí - más bien, quizás sus queridos amigos no quieren dejarlo.

- Ahh, comprendo.

En estos momentos Sasuke Uchiha estaba en camino para que yo lo entrenara, probablemente todos pensaban que yo lo quería para tener un nuevo cuerpo, pero la verdad, era que ya no lo necesitaba, ahora que Kabuto se había enterado que era hijo del dios Apolo, sus habilidades en medicina habían mejorado con un poco de la ayuda de Sally, sonreí al recordarla, era alguien…¿cómo explicarlo?, era una persona maravillosa, amable, bella, cariñosa...un momento, ¿qué estaba pensando?, sacudí mi cabeza, últimamente esa clase de pensamientos estaban más frecuentemente en mi cabeza, era una sensación extraña.

- Kabuto iré a descansar - le dije - avísame cuando lleguen.

- Como diga.

POV. Percy

No podía creer lo que acababa de pasar, Annabeth había sido secuestrada por esa mantícora, eso había sido totalmente mi culpa, mi responsabilidad, tenía ese presentimiento desde antes, traté de tener a Annabeth cerca de mí, pero todo había sido en vano, al final me había distraído tanto que ya no supe qué hacer.

- ¿Oye, estás bien? - preguntó Nico en ese momento.

Alcé la mirada hacia él, era apenas un niño y hablaba animadamente sobre su juego de mitomagia pero yo estaba ocupado en otros pensamientos para hacerle caso; percibía algo extraño en él y en su hermana pero no sabía qué.

- Umm, acércate - le dije.

Él lo hizo, entonces yo lo agarré en uno de sus hombros e inmediatamente tuve una visión, eran Bianca y Nico junto a un hombre con traje, los tres estaban frente a lo que reconocí como el casino Lotus, y los dejaron ahí, claro, ahora recordaba que me había topado con él ahí mismo, incluso había tenido una visión, pero yo había decidido no intervenir con ellos.

Miré a Nico incrédulo.

- Ustedes estaban en el casino Lotus - le dije - ¿cómo es que salieron de ahí?

Me miró algo incómodo.

- Ahh, bueno… Nuestro abogado se encargó de eso.

- ¿Su abogado? - le pregunté.

Él asintió con la cabeza, supuse que se trataba de un dios, sacudí mi cabeza, los dioses y sus planes eran muy difíciles de entender, ahora tan sólo deseaba encontrar a Annabeth.

- ¿Estás pensando en Annabeth?

- Si - respondí.

- ¿Es tu novia?

- Ja, qué más quisiera - le dije sonriendo - pero no, no lo es, solo es mi amiga.

- Ahh.

En ese momento una de las cazadoras de Artemisa se acercó a nosotros, parecía molesta por tener que acercarse a dos hombres.

- Lady Artemisa desea hablar contigo - me informó - sígueme.

Me levanté.

- Ahora vuelvo Nico - le dije.

- Ajá.

Seguí a la cazadora hasta llegar a la tienda de la diosa Artemisa, Thalia y Bianca ya estaban ahí.

- Lady Artemisa - dije inclinando un poco la cabeza.

- Perseus Jackson - dijo la diosa - siéntate, por favor, dime todo lo que sucedió.

Y eso fue lo que hice, le relaté de lo que habíamos pasado desde que habíamos llegado hasta que ellas aparecieron en nuestro rescate.

- Últimamente hay más monstruos apareciendo - dijo la diosa pensativa - es por eso por lo que mis cazadoras y yo hemos estado en su búsqueda para acabar con ellos.

- Si, bueno...ahora yo solo quiero encontrar a Annabeth - respondí.

La diosa elevó una ceja.

- A Atenea no le gusta que alguno de sus hijos se lleve con un hijo de Poseidón - me informó.

Me encogí de hombros.

- Realmente eso a mí no me importa - respondí - Annabeth es mi amiga y me preocupo por ella.

Ella me miro como no creyéndome, pero eso a mí no me importaba, al final, le propusieron a Bianca unirse a las cazadoras, la miré, ¿ella sería capaz de alejarse de su hermano?, para mi sorpresa ella terminó aceptando, yo quería decirle que no lo hiciera y pensara en Nico, pero no lo hice, no quería involucrarme.

Cuando ya todos nos retiramos Bianca buscó a Nico y fue a hablar con él, esperaba que no le afectara tanto la decisión de su hermana.

A la mañana siguiente la diosa Artemisa llamó a su hermano Apolo para llevarnos al campamento mestizo, al parecer la diosa iría en una clase de búsqueda sin sus cazadoras, por lo que ellas también se quedarían en e campamento.

- Hola hermanita – dijo el dios Apolo.

- No soy tu hermanita – respondió ella – somos gemelos, necesito que lleves a mis cazadoras y a estos semidioses al campamento mestizo.

En ese momento el dios del sol nos miró.

- Thalia, mi hermana – le dijo a Thalia con una gran sonrisa – en un gusto conocerte.

Ella no parecía tan gustosa de saludarlo.

- Tú eres Apolo – dijo Nico en ese instante.

- El mismo – dijo viendo a Nico.

Inmediatamente él comenzó a decir cifras sobre los poderes y no sé qué otras cosas más.

- Este chico si que sabe – dijo Apolo sonriendo.

Al útimo volteó hacia mí.

- Percy Jackson – dijo mirándome.

Era difícil pensar que él era mi bisabuelo, tenía una apariencia de la misma edad que yo.

- Umm, hola bisabuelo – le dije sin saber muy bien como dirigirme a él.

Apolo hizo una mueca al escuchar como lo llamé.

- No hace falta que me llames así, me hace sentir muy viejo – respondió – y yo aún estoy muy joven – dijo extendiendo los brazos.

Estaba seguro de que tenía un montón de años más que un bisabuelo mortal, pero decidí callar.

- Umm, de acuerdo – le dije.

Él no volvió a hablarme, más bien dirigió toda su atención hacia Thalia, le ofreció que condujera el carro del sol, ella por alguna razón se había puesto nerviosa, traté de no darle tanta importancia pero al final terminó chocando con el campamento, sin duda, una gran bienvenida a nuestros nuevos invitados.

POV. Orochimaru

- Sasuke-kun, al fin vienes a mí.

- Vine para que me entrenaras - respondió con un tono arrogante - en Konoha no se puede conseguir nada, por eso vine con uno de los sannin para que me entrenara, espero que no me decepciones.

Sonreí, esa situación me parecía ridículo, un simple niño exigiendo a un adulto, esa arrogancia, hacia quererlo aplastar, traté de calmarme.

- Yo soy el que debería decir que espero que no me decepciones.

Ese Uchiha se daría cuenta de las cosas, Itachi se daría cuenta de que cometió un error al mentirle a su hermano.

- Kabuto, llévalo a su habitación ordené.

- Como diga – respondió.

Kabuto se llevó a Sasuke para su habitación, el muchacho definitivamente estaba ansioso de poder, lo ambicionaba, por eso que no quería que se enterara sobre los dioses, era capaz de causar problemas.

Me levanté de mi asiento y me dirigí con Hinata quien estaba entrenando en ese momento, ella había mejorado bastante en este tiempo, gran parte de su inseguridad se había ido.

- Hinata – la llamé.

Inmediatamente ella se detuvo para mirarme y después acercarse.

- ¿Sí? – preguntó.

- Creo que ya sabes que tenemos un nuevo invitado, ¿cierto?

Ella asintió viéndome algo asombrada.

- Hace rato los vi llegar - me dijo – nadie me vio, pero me sorprendió que Sasuke-kun hubiera venido aquí.

- Él quiere poder - le expliqué - por eso ha venido, quiere que lo entrene para poder cobrar venganza contra su hermano, por ahora él no sabrá de ti, evita que te vea, será ya después cuando te presente a él, tampoco debe saber nada sobre la familia Jackson o sobre los dioses, no debe saber nada de eso.

- Entiendo - respondió - evitaré que me vea y cuando sea el tiempo para eso, no le diré nada acerca de los dioses o la familia Jackson.

- Bien, gracias – le dije – por ahora es mejor que ya te vayas a descansar, ya es tarde.

- ¿Puedo quedarme un rato más? – preguntó – quiero mejorar mi técnica de los puños de león.

Ella en verdad se esforzaba y era bueno que quisiera mejorar, pero también debía de descansar.

- No lo creo – le dije – debes descansar para recuperar el chacra gastado, también por tu cuerpo, debes descansar, y no aceptaré ninguna discusión, ahora ven, te acompaño a tu habitación para asegurarme de que lo hagas.

Caminamos por los corredizos para ir a su habitación en silencio, últimamente también le había tomado algo de cariño a Hinata.

- Gracias señor, por acompañarme – me dijo.

- Descansa – respondí – si Sally se llegara a saber que entrenas hasta tarde, probablemente evitaría que te trajera de aquí en adelante.

Ella rio por el comentario y yo solo sonreí al verla, Sally en verdad cuidaba bien de sus hijos, ahora que parecía haber adoptado a Kabuto y a Hinata.

Continuará...