Ese día llamó a Kuroko y le contó todo lo sucedido.
- ¡No sé qué hacer Tetsuya! ¡Soy un maldito idiota! ¡lo arruiné todo!
- Bueno, uno suele arruinarlo a veces. – Vieras cuántas veces Kagami o yo hemos arruinado momentos idóneos – dijo intentando darle ánimos
- ¿Qué hago Tetsuya?- le preguntó
- Anda a su casa y pídele disculpas. Llévale flores. Escríbele algo – le dijo él
- No creo que quiera verme- además que qué le diré. No estoy listo para contarle todo.
- Mándale un mensaje al celular e insiste que lo lamentas. Pero no te hagas el desentendido. El silencio o la indiferencia serán tus peores enemigos.
- Está bien- te haré caso. Gracias por escucharme una vez más.
- De nada Seijuro- nunca pensé escucharte sufrir por penas de amor
- No te burles, no es gracioso – le dijo Akashi molesto
- Lo sé- pero agrada escuchar que por fin te diste cuenta
- Oye y dime, ¿ese novio tuyo se porta bien contigo?
- Si, él es increíble.
- Bien – te haré caso, gracias Tetsuya
- Hablamos Seijuro
Su padre, lo notó más calmado luego de que conversara con Kuroko. Pero aún así no quería que cayera en desesperación, por lo que Akashi estuvo de acuerdo en que llamaran al doctor y lo ayudara a dormir. Nuevamente su tío, su padre y el doctor le hicieron guardia durante todo ese día y toda la noche. No querían que algo malo sucediera.
Akashi al otro día más tranquilo, le pudo contar a su padre lo sucedido y conversaron con el doctor. Seguramente la recaída se debía a la pena y al no querer ser vencido por alguien a quien quería conquistar. Akashi se reprochaba así mismo lo que había pasado, cuando pudo escuchar a su otro yo una vez más…
- No quise que eso pasara- pero no podíamos perder contra ella- calculé mal
- Si, pero te burlaste de ella, en vez de consolarla, de ayudarla…
- Yo no estoy para consolar a nadie…
- ¡Te pedí que pararas, pero nunca me escuchas !
- Entonces no pierdas….
- Ese no es el punto, la estaba probando y lo sabes. Me sorprendió su forma de jugar. Me daba lo mismo perder en verdad - yo la amo- le dijo agotado. No me hagas perderla a ella también – ¿quieres que me decida y acabe con todo?- le dijo Akashi a su otro yo
- ¡No! ¡no hagas tonterías! -Tendré más cuidado la próxima vez, y te escucharé, lo prometo.
- Te odio- le dijo Akashi
Al día lunes siguientes, Mikami no asistió al colegio. Akashi temió lo peor, pensó que no volvería. Estuvo muy asustado todo ese día, pero luego escuchó a una de las jugadoras del equipo de basket femenino que había faltado, puesto que había estado jugando Basket con un vecino y se había caído y estaba llena de moratones y su rodilla lastimada. Pero que regresaría el día miércoles a más tardar.
Akashi apenas resistió esos dos días en clases, hasta que el día miércoles por fin la vio aparecer por la puerta su salón. Sus piernas mostraban signos de la caída y su mano derecha estaba vendada y con una muñequera.
Todos se acercaron a saludarla, Akashi no se atrevió a hacerlo. Ella sonrió a todos como de costumbre, y contó que jugando con un vecino, ella había realizado una mala maniobra y había caído mal.
- ¡Tienes que cuidarte más!- le decían todos regañándola
- ¿Y qué hizo tu vecino?
- Me llevó y cuidó las heridas- claro que en mi casa lo echaron de inmediato y me prohibieron seguir viéndolo- esas palabras fueron para Akashi quien acusó recibo de inmediato
- ¿Y estarás bien?- ¿Por qué cojeas?- Le preguntaron sus compañeros
- Porque sufrí un pequeño desgarro- pero el doctor dice que estaré bien.
- ¡Mikami llegaste!- ¿pero qué es este estado? ¿cómo permitiste que te pasara esto? – le gritó enojada su capitana entrando al salón de clases de Mikami al haber sido informada que había regresado a clases.
- ¡Lo lamento!- le dijo ella.
- Nada de lamentaciones- por no cuidarte cuando vuelvas, tendrás que entrenar el triple en castigo - ¡Mira tu muñeca por Dios!
- ¿Quéééé?- ¿Por qué? ¡Esto no fue mi culpa!
- ¡Claro que lo es! – le dijo enojada
- Pero prima, no la trates así- le dijo Akashi interviniendo en su defensa por primera vez.
- Seijuro si fuera alguien de tu equipo, el idiota ya estaría muerto, así que no intervengas – le gritó furiosa pasando por su lado y mirándolo enojada.
Ese día Akashi le envío un ramo de rosas gigantes a su casa con una nota que decía: - "discúlpame" y así todos los días. Durante una semana, le llegaron tremendos ramos de rosas, todos de distintos colores. Cuando ella, ya se encontraba curada de sus heridas y de mejor humor, le dijo que parara con las flores, porque ya no tenía lugar donde seguir colocándolas. Además que todo su departamento olía a rosas y ya estaba mareada con el olor.
- ¿Me disculparás entonces?
- Puede ser- pero aún me debes contar algo
- Lo haré cuando esté listo.
- Ok- no te demores mucho…
- Lo sé…
- Gracias por las flores, estaban preciosas
- Eso es lo de menos, no sabía como pedirte disculpas….
- Bueno esa fue una buena forma a la que me podía acostumbrar.- le dijo sonriendo con esa gran sonrisa que él adoraba.
- Lo tendré en cuenta. Aunque prefiero regalarte flores por placer y no a son de disculpas- le dijo Akashi de una forma muy seductora.
- Bueno y en vista que me derrotaste ese día- dijo ella a fin de cambiar el tema- ¿ahora debo llamarte Emperador Akashi? ¿Debo reconocerlo frente al salón?
- No, sólo dime emperador- le contestó él sonriendo
- ¡No puedo creer esto!- exclamó ella resignada
- Mikami- le dijo Akashi acercándose a ella con gran seguridad. Da lo mismo quien ganó o quien perdió. Si tú ganabas querías que nos llamáramos por nuestros nombres, pues está bien, puedes decirme Seijuro- le dijo suavemente al oído.
Mikami se paralizó. Sintió su corazón latir fuertemente. La voz de Akashi en su oído la hizo estremecer. Había sido muy sensual. Todo en él en esos momentos, había sido demasiado excitante para ella. Se quedó helada, en una pieza.
Akashi sin saber, qué estaba pensando ella, le preguntó:
- ¿Estás bien? ¿estás sonrojada? ¿Acaso no era eso lo que querías?
- Eh Sí- muy bien – Akash…. Seijuro. ¿H-h hablas en serio?- titubeó
Akashi sonrió:
- Sí- para mí obviamente ganaste tú. Te felicito. Eres excelente
- Akashi yo nunca hubiera podido derrotarte, no usaste ni la mitad de tus técnicas. Las "rotura de tobillos" era solo una de ellas. Para ti eso no era ni similar a una práctica.
- Seijuro- dime Seijuro- Sí sé que no hubieras podido vencerme, sé que lo sabías, pero aún así diste tu mejor esfuerzo- eres increíble. Seguramente el equipo femenino ganará este año contigo.
- Akashi no estaré todo un año en Japón- lo corrigió ella mirando triste hacia otro lado…
Akashi recordó y sus ojos se opacaron de inmediato.
- La verdad, no me queda mucho para volver a mi país.
- ¿Pero no sería por este semestre? ¿Hasta cuando estarás acá?- le preguntó preocupado ya que intuía/sabía la respuesta…
- Me deberé ir pronto. Mi padre quiere que regrese – seguramente ya está organizando mi vida a su antojo.
- ¿Pero y estás de acuerdo con eso?- le preguntó Akashi
- Da lo mismo lo que yo quiera – sonrió pero sus ojos no acompañaron su sonrisa.
- Mikami, yo…. – dijo Akashi
- No te preocupes por mí. Yo estaré bien- Mikami sintió la imperiosa necesidad de salir corriendo de ahí. No podía enfrentarlo más. Si seguía hablando seguramente caería en un mar de lágrimas y no quería que Akashi la viera así. – Bueno Seijuro- tengo que irme- Adiós- le dijo al borde de las lágrimas.
Pero Akashi se movió rápido y la tomó por su muñeca sana.
- No, no te vayas – ven vamos a un lugar donde podamos hablar tranquilos, pero no te vayas así- no al borde de las lágrimas, no quiero verte triste- dijo acercándose por atrás de ella y acercándola hacia él tomándola por los hombros.
En el colegio ya casi no quedaban personas. Casi todos se habían retirado ya a sus casa. Akashi llevó a Mikami a una pequeña plaza que estaba cercana al colegio. Sin ningún tapujo, la tomó de la mano y no la soltó hasta que llegaron a destino. Mikami no podía sentirse más sorprendida. Sus manos estaban entrelazadas. La mano de Akashi era suave y tibia. Al llegar, Mikami tomó asiento en una de las bancas.
- ¿Cómo es eso que te irás luego?- le preguntó Akashi sentándose junto a ella.
- Ya te dije- mi padre lo ordenó volver, después del incidente
- ¿Le contaste que fui yo?- le preguntó con amargura
- No, pero mi tutor sí- le contó que había sido herida de adrede y sospechaba que eras tú puesto que uno de los ramos de rosas iban con una tarjeta con tu nombre.
- ¡Dios!- dijo Akashi tapándose la cara con una mano.
- Pero no importa Seijuro- ya cumplí mi sueño que era venir acá, conocer la escuela donde creció mi madre, y de paso, también conocí gente maravillosa y te pude conocer a ti- le dijo mirándolo a los ojos
- Mikami- le dijo él- perdóname por todo- no quise provocar esto- ni él- le dijo bajando la mirada avergonzado.
- ¿Cómo él?- ahhhhh ya entiendo, el individuo altanero que me atacó ese día…
- Sí –
- ¿Me vas a contar la verdad ahora?
- Tengo miedo de hacerlo…. Temo que si lo hago, no me querrás ver nunca más…
- Ponme a prueba entonces….
Akashi suspiró. De todas formas, tendría que hacerlo algún día. Sabía que ella merecía saber la verdad, aunque eso significara que no quisiera verlo más. Después de todo, la había lastimado…
- Verás, se supone que el diagnóstico es un trastorno bipolar- somos como dos personas en una. Estuve internado casi 5 meses en un centro psiquiátrico para poder controlarlo. (Mikami lo miraba sorprendida). Esa personalidad se creó debido a las altas exigencias impuestas por mi padre sobre mí y por la imperiosa necesidad de tener que ser el mejor en todo. Toda mi vida ha sido controlada Mikami, por eso colapsé un día. Al perder la final de la Winter Cup, mi padre me obligó a dejar el equipo de basketball, me iba a obligar a casarme con alguien que no conocía y más encima, tenía llegar a estudiar más aún de las empresas. Eso sumado a otras cosas… hizo que colapsara. Ese día no pude más… e intenté….
- ¿Intentaste qué?- le preguntó ella tomándole la mano para dale fuerzas, Akashi correspondió el gesto.
- Intenté acabar con todo- le dijo con un hilo de voz. Más bien, mi otra personalidad tomó el control. Pero no te puedo negar que lo deseaba. Quería acabar con todo… - los ojos de Akashi se llenaron de lágrimas.
Mikami se tapó la boca con la mano que tenía libre.
- ¿Y qué pasó?- le preguntó ella en un susurro de voz
- Antes de intentarlo, envié unos mensajes de despedida a mis excompañero de equipo. Necesitaba pedirles disculpas por todo el daño que había hecho, sobre todo a Tetsuya. Lo lastimé demasiado cuando fui su capitán en Teiko. Ellos llegaron a los pocos minutos y Tetsuya me salvó por así decirlo. Le debo mucho.. –
Mikami lo quedó mirando seriamente, lo que le iba a decir a continuación seguramente no le iba a gustar…
- ¿Y tú dices que tu otro yo, apareció por las exigencias que se te impusieron?
- Si, todos demandaron mucho de mí y cómo tenía la obligación de ser perfecto…
- ¿Y por eso intentaste suicidarte?
- Si
- Pues que estúpido eres, pensé que eras más inteligente Akashi
Akashi la miró sorprendido…
- Si quieres que sienta lástima por ti, olvídalo. Es más, me siento desilusionada
- Bueno, no era feliz, sentí que la presión impuesta…..
- Bah, ¿y tú crees que eres el único que vive con presión idiota?
Akashi la miró y tenía los ojos llenos de lágrimas…
- ¿Tú crees que a mí no me han controlado la vida? ¿Qué me han dejado escoger algo?. Mi padre sé que me quiere, pero también perdí a mi madre, y desde ahí toda mi vida ha sido controlada. La escuela donde debo ir, la carrera que debo seguir, las notas que debo obtener, la persona con la que me voy a casar, pero no por eso, voy a atentar contra mi vida, ¿sabes?.
Después de todo, somos privilegiados. Nuestros padres nos han dado una vida de lujo y todas nuestras necesidades básicas han sido cubiertas con creces.
¿Sabes cuanta gente hay que no tiene ni para comer? ¿O a cuántos jóvenes de nuestra edad viven separados de sus familias por maltratos físicos de sus padres? ¿Cuántos niños viven en el abandono en orfanatos o en hospitales víctimas de alguna enfermedad mortal, luchando día a día por sobrevivir?
Parece que vives encerrado en una burbuja Akashi… no tienes idea de lo que son los problemas del mundo real – no tienes idea de lo que realmente – un par de lágrimas rodaron por sus mejillas.
Akashi se sintió medio avergonzado.
- Lo que dices es verdad Mikami y lo sé- Pero eso no quiere decir, que lo que me pasaba a mí no me haya afectado. Puesto que lo hizo. Vivir infeliz por tantos años, amargado y ser obligado a dejar lo único que amaba a la fuerza y todo lo demás, me hicieron pasar por eso- eres injusta al juzgarme así. No porque hayan problemas más graves fuera de mí, no quiere decir que yo no me pudiera sentir con deseos de desaparecer – dijo parándose con ganas de irse de ahí. Sentía que Mikami lo estaba juzgando y considerando un cobarde, y eso le había dolido.
- No te vayas, lamento si lo que te dije que lastimó- le dijo ella. Tienes razón, no tengo derecho a juzgarte. Solo quiero que abras los ojos, y que veas que aún así, eres privilegiado. En el futuro, tendrás mucho poder en tus manos, y quizás puedas ayudar a mucha gente. Y lograr ser feliz. Al menos, así he logrado sobrellevar todo hasta el día de hoy.
- ¿No eres feliz?- le preguntó Akashi
- Sí, a ratos. Hay veces que también me gustaría ser otra persona. Pero pienso en el fututo, y no me cierro a la esperanza de que mi destino está en mis manos.
- Me hubiera gustado conocerte antes, quizás todo hubiera sido distinto
- No- le dijo Mikami. Las cosas sucedieron como tenían que suceder. Ahora vamos a hablar con tu amiguito para que deje de hacer tonteras y aprenda a aceptar que la vida, no es solo ganar.
Akashi sonrió y sus ojos se llenaron de lágrimas. No podía entender cómo ella era capaz de aceptar todo lo que le había dicho sin salir corriendo de ahí…
Mikami lo abrazó y lo estrechó fuerte contra ella. Akashi se entregó a sus brazos. Necesitaba embriagarse en su olor. La Amaba, de eso estaba seguro.
- De verdad que sentía que mi vida no tenía sentido. Solo vivía para ser el mejor en todo, pero me dí cuenta que he sido el peor en muchas cosas. Luego apareciste tú y me pusiste de cabezas todo- sonrió él
- Jajajaja- ¿Yo?
- Si, tú. La persona con la que me querían casar, la cual sabía de mi madre cosas que no yo sabía, excelente jugadora del deporte que amo, bella, inteligente, guapa… odiosamente perfecta….
- Jajaja- rió ella nerviosa. - No digas eso, o voy a pensar que te enamoraste de mí o algo así-
- Pues lo estoy – le dijo Akashi mirándola a los ojos. - Lo estoy- pero sé que después de todo lo que te he contado, no querrás ni saber de mí. -¿Quién querría estar con un loco demente que intentó suicidarse y que estuvo internado en un psiquiátrico porque no aguantó la presión?
- ¡No digas eso Akashi!- nadie esta libre de eso…- dijo ella aferrándose a sus brazos
- ¿Entonces me aceptarías?
- Claro que sí- le contestó Mikami colocando una de sus manos en la mejilla de Akashi. No se cuándo ni cómo, pero también me he enamorado de ti …
Akashi suavemente la tomó por su rostro, acortó la distancia que los separaba y la besó de la forma más cuidadosa que pudo. Tanto el emperador como él, habían caído rendidos bajos los encantos de esa bella mujer. Ninguno de los dos, había besado a nadie antes. Pero eso no se notó, puesto que sus labios habían nacido para estar en contacto. Akashi la besó con gran ternura y pasión. La llenó de tiernas caricias, al igual que ella a él. Jamás se sobrepasaría con ella. Jamás la haría sentir incómoda. Jamás volvería a herirla. Solo viviría de aquí en adelante para hacerla feliz.
Solo quedaba un obstáculo por subsanar. Debía impedir que su padre la llevara de vuelta a Inglaterra.
- ¡Por fin Seijuro! ¡Por fin!- ¡No sabes cuánto me alegro de que por fin encontraste el verdadero amor! – le decía Kuroko emocionado
- Gracias Tetsuya- quise que fueras el primero en saberlo. Después de todos los problemas que te he ocasionado, quise que fueras tú el primero en saber que ya somos pareja…
- ¡Gracias Seijuro!- le contestó emocionado. ¡Viste que lo que alguna vez sentiste por mí no era amor!
- No de este tenor al menos- le respondió él sonriendo
- Pero cuando te lo dije, te molestaste, lo sé…
- Por su puesto, si estabas hablando con el que todo lo sabe y nadie le contradice Akashi Seijuro- le contestó Akashi emitiendo una leve risa
- Ahh tienes razón- rió Kuroko Feliz, lo que provocó la risa de ambos jóvenes.
- Ahora me quedará la peor parte- convencer a su padre…
- Pídele ayuda a tu padre Akashi. Se conocen hace años. Hace unos meses querían casarlos, no creo que tengan mayor problema..
- Si, pero se la quiere llevar producto de lo que pasó, la vendrá a buscar él mismo. Eso le dijo cuando ella se negó en un principio.
- Bueno, mejor. Que te conozca, habla con él- sé sincero.
- Si, lo haré- gracias Tetsuya, debo colgarte, ahí viene mi padre a conversar conmigo.
- ¡Suerte amigo!
- Gracias Tetsu- y dicho esto, Akashi cortó la llamada.
Nadie pudo quedar ajeno al nuevo noviazgo que se iniciaba. El padre de Akashi así como su tío Ayumu no podían estar más felices. Seijuro estaba felizmente enamorado. Era correspondido y aceptado tal como era por su pareja.
En el colegio, nadie daba créditos a lo que vieron. Akashi entró de la mano con Mikami. Akashi era sumamente frío e indiferente. Pero a todos les sorprendió verlo junto a Mikami. Como la miraba, cómo le tomaba la mano, cómo le sonreía, la atención que le ponía a todo lo que ella decía, era ver a otra persona totalmente distinta. Para todos el rostro de Akashi se había rejuvenecido y todas las chicas del salón, hasta más guapo lo encontraron. Pero ese cambio era solo a su lado. Cuando se separaban, Akashi volvía a ser distante y frío, pero no tanto como antes.
Tal como se había anunciado, el Padre de Mikami vino personalmente a buscarla, ante la constante negativa de su hija. Ese día, Akashi se llevó a Mikami a su casa, cosa que el Padre de ella, estuviera obligado a ir a su mansión.
El Padre de Mikami, Aniyaki Hayato, llegó furioso a la mansión de Akashi a buscarla. No entendía nada. Su hija había sido despreciada y herida por la familia Akashi y ahora, resultaba que la secuestraban prácticamente, esto ya era algo de orgullo, no iba a permitir esa unión. Ya había conseguido alguien mejor para su hija.
- Tanto tiempo sin vernos- le decía Masaomi al recibirlo personalmente a la entrada de su casa
- Devuélveme a mi hija Masaomi- ¿Quién rayos se creen ustedes?
- Hayato, nadie tiene retenida a tu hija aquí- pero era la única manera de hacerte venir y explicarte todo
- No creas que voy a permitir esta relación, no estoy dispuesto. ¡Tu hijo rechazó a la mía- no lo voy a tolerar!
- ¿Por qué no entras y permites que te contemos una larga historia?- haber si logras entender porqué sucedieron algunas cosas…
- ¡Mikami!- ¿dónde rayos estás?- entró gritando su padre enfurecido a la casa de los Akashi
- Aquí estoy padre- le respondió ella apareciendo tomada de la mano de Seijuro. Él no pensaba dejarla sola enfrentando esto.
- ¿Qué significa esto? ¿Cómo se te ocurre deshonrar a tu familia? ¿Te has entregado a este hombre?
Mikami se puso sumamente seria. En su vida había enfrentado a su Padre. Ellos solían llevarse bien, siempre y cuando ella cumpliera con todas sus expectativas.
- Padre, no he deshonrado a nadie. Solo que ahora, tal y cómo quisiste meses atrás, estoy de pareja con Seijuro- le respondió ella valientemente, lo que sorprendió a su padre.
- No estoy dispuesto a entregarte a esta familia. Ellos te rechazaron.
- Discúlpeme por eso Sr Aniyaki- Pero no podía aceptar un compromiso con alguien a quien prácticamente no conocía. Además que cuando se me comunicó, yo no estaba pasando por un buen momento en mi vida personal.
- ¿Y crees que con esa respuesta yo estaré tranquilo? ¿Sabes al ridículo que me tuve que exponer al comenzar a buscarle nuevo novio a mi hija? ¿Todas las explicaciones que tuve que dar?. Bueno, no pasaré por eso de nuevo. Tú compromiso ya está definido- le dijo a Mikami enojado. - ¡Volverás conmigo y te casarás según lo he decidido!
- Noo- basta Padre- ¿hasta cuando quieres dominar mi vida? ¿Por qué siempre quieres hacerme infeliz?- le dijo ella mientras las lágrimas cubrían su rostro. ¿Por qué te importo tan poco?
- ¿Cómo? ¡Malagradecida! ¡siempre te he consentido en todo y te he dado todo!- ¿Cómo puedes decirme eso?
- ¿Pero cómo quieres casarme con alguien a quien no conozco? ¿Con alguien a quien no amo?. ¿Por qué te lo hicieron a ti con mi madre es que quieres hacerme lo mismo? ¿O tú estarías dispuesto a casarte con alguien a quien no amaras nuevamente?
Los ojos de todos se abrieron de par en par. Akashi la miró sin entender bien. Recordó cuando se conocieron. Ella le había dicho que su madre estaba celosa de la relación que tenían su padre con la madre de Akashi. Seijuro la abrazó.
- Mikami, es verdad que al principio no amaba a tu madre, pero después de un tiempo nos enamoramos. Tú sabes que la adoraba. Además este hombre, no es un desconocido, por qué no me escuchas antes… ¡es Richard!- él me pidió tu mano.
- ¿Richard?- le preguntó ella sorprendida.
- Sí, él quiere casarse contigo y yo de buena fe les daré mi bendición. ¿Acaso no te agrada la idea?
Akashi se molestó con la mención de ese nombre. Sintió celos de inmediato. Al parecer a Mikami no le había molestado la idea.
- Padre, yo lo adoro a él y lo sabes, pero sólo como un buen amigo. En este tiempo, me he enamorado de Seijuro.
- Hija, vámonos a casa. Conversemos las cosas en privado. Este no es el momento y menos el lugar- dijo molesto mirando a Masaomi
Masaomi ya se temía una escena peor. Por lo cual decidió intervenir.
- Ven Hayato- ven conmigo. Tengo una historia que contarte.
- Padre- le dijo Seijuro con temor – Por favor…
- Hijo, déjame hablar con él. Él tiene que saber la verdad de las cosas.
Ambos se encerraron en el despacho de Masaomi por aproximadamente una hora.
- ¿Así que por ese motivo que rompiste el compromiso de ambos?- le preguntó Hayato a Masaomi mirándolo triste.
- Si- fue tanto lo que llegué a agobiarlo, que lo llevé al límite. Casi lo perdí. No le hagas a tu hija lo mismo. Habla con ella Hayato. Mi hijo toda su vida pensó que no quería a su madre, y tú bien sabes la respuesta.
- ¿Y cómo ha estado él ahora?
- Después que salió del centro psiquiátrico, y conoció a tu hija ha estado feliz. Ya no me interesa que sea el mejor en nada. Solo quiero que sea feliz. Pero él se sigue esforzando por complacerme. Lo sé. Pero ahora nace de él. No es exigencia mía.
- Debió haber sido muy duro para ti pasar por eso….
- Fue durísimo. Lo peor después de la muerte de mi esposa. Pero todo fue mi culpa. Eso pesará en mi conciencia hasta el día que muera. Lástima que tuvo que pasar por eso. A veces les exigimos tanto a ellos, y no se por qué , si ya tenemos lo mejor…
- ¿Y tu hijo está estable ahora?
- Si, cómo te dije, está feliz y tu hija, lo tiene deslumbrado. No te preocupes por ella, él no le hará daño.
- Supe que la lastimó- le dijo Hayato
- Eso fue jugando basketball.
Cuando salieron, se veía al padre de Mikami muy agobiado.
- ¿Estás segura que esto es lo que quieres?- le preguntó a Mikami
- Padre, estoy enamorada de Seijuro. Es todo cuanto te puedo decir
- ¿Y tú muchacho?- ¿Qué sientes por mi hija?
- Ella le devolvió la luz a mi vida- Solo quiero estar a su lado – dijo mirando a Mikami fijamente
- ¿Entonces, te comprometerás con ella?
- ¡Padre!- ¡No lo obligues a eso!- ¡aún es muy luego!- le dijo su hija sonrojada
- Por supuesto que sí- le contesto Seijuro a su futuro suegro. - Puede decirle al resto del mundo que le rogué, que le supliqué de rodillas que reconsiderara su oferta, que me equivoqué, que estaba loco o lo que quiera. - Solo permítame estar al lado de su ella. Seré el mejor hombre que ella pueda tener.
- ¡No te atrevas a embarazarla hasta que se casen! ¿Me escuchaste?- le dijo enojado
Tanto Mikami como Seijuro se sonrojaron.
- Bueno, no sé si eso se lo pueda prometer- le dijo Akashi sonriendo maliciosamente
- Seijuro- le gritó Mikami golpeándolo fuerte en el brazo sonrojada. Akashi rió.
Todos rieron. Akashi había hecho ese comentario a propósito. Mal que mal, todavía poder ver el fututo y ya no vislumbraba un futuro sin Mikami.
Pasó el tiempo, y finalmente, el padre de Mikami optó por venirse a Japón para poder estar cerca de su hija, y en el futuro, poder ver a sus nietos crecer.
La relación de Mikami y Seijuro se fue fortaleciendo cada día más. Estaban realmente hechos el uno para el otro.
Ese año, el equipo de baloncesto femenino logró coronarse como el ganador de las dos copas de los colegios con Mikami como la jugadora estrella. Su nombre había quedado plasmado en la historia del colegio tal cual, lo había hecho en alguna oportunidad su madre.
Por su parte, el equipo masculino volvió a obtener el segundo lugar, perdiendo nuevamente contra Seirin en la final. Sólo que en esta ocasión ni Akashi ni Kuroko jugaron el partido final.
- No voy ni podría jugar en contra tuya Tetsuya- le había dicho Akashi el día del partido a Kuroko. – Me es imposible verte como un rival en estos momentos. – Menos enfrentarte- Lo lamento, pero no puedo separar mis emociones en estos momentos. Ya conduje al equipo hasta la final, dependerá de ellos si pueden vencerte o no. Para mí eres mi amigo más preciado y nunca jamás quiero volver a lastimarte de ninguna forma.
- Bueno, entonces yo tampoco jugaré Seijuro- Si tú no juegas, esto no tendrá emoción alguna para mí. Quería vencerte. Después de todo lo que me enseñaste, quería poder demostrarte cómo he mejorado.
- Lo he visto. He seguido todos tus partidos Tetsuya…
- Si pero quería derrotarte, quería usar mis armas secretas – le dijo sonriendo
- Pues ya lo hiciste. Me has vencido de todas las formas posibles. Tanto así, que no quiero luchar por ser el número uno ante ti. Para mí, ya eres el mejor.
- ¿Detecto miedo?- le preguntó Kagami interfiriendo en la conversación.
- Tetsuya, aunque penándolo bien, si me dejas jugar solo con tu novio por 5 minutos, le demostraré el miedo que le tengo- le dijo serio mirando a Kagami
- Hug- ¡Akashi aprende a entender las bromas de una vez quieres!- le gritó Kagami medio asustado
- Tú también Taiga- se sonrió Akashi divertido.
Kagami le sonrió. En todo este tiempo, ya habían logrado superar sus diferencias, y eran buenos amigos. Además que tanto Kuroko como Kagami adoraban a Mikami.
Y así se jugó ese partido. Sin Kuroko ni Akashi. Ambos mirando y alentando desde la banca a sus compañeros. Finalmente el triunfo fue de Seirin.
Terminada la escuela, Seijuro se trasladó a Tokio para estar más cerca de sus amigos.
La ex Kiseki no sedai volvió a reunirse y pudieron jugar basketball todos juntos nuevamente, gracias a un campeonato internacional que fue organizado por el padre de Akashi. Él sabía, que uno de los grandes sueños de su hijo (y de todos) era volver a jugar juntos y Masaomi se esforzó para conseguirlo. Ese fue el regalo para el cumpleaños número 20 de su hijo.
Eso sí, esta vez el equipo contaba con nuevos milagros. Estaban los 6 jugadores originales, y algunos invitados especiales cuidadosamente seccionados, entre ellos Kagami, Takao y Kasamatsu, entre otros.
Fue difícil, pero obtuvieron el primer lugar. Volver a jugar todos juntos, en el mismo equipo, les había dado una nueva energía, por lo cual jamás se hubieran perdonado perder.
Akashi fue escogido por todos como el capitán del equipo y sus órdenes siempre fueron obedecidas y respetadas. Pero Akashi ya no era el capitán frío, altanero y soberbio, al contrario. Sin bien era tan estricto como siempre, disfrutaba al máximo el poder estar a cargo del equipo, tanto así fue, que hasta disfrutaba de las absurdas bromas de Takao y las constantes peleas con Midorima. Todos se habían unido una vez más. Los errores cometidos en el pasado y las viejas rencillas, habían quedado atrás
El mayor de los sueños de Akashi, vino a cumplirse cuando estuvo próximo a cumplir los 25 años. Mikami daba a luz a su primera hija. A quien llamaron Shiori (cómo la madre de Akashi) ya que el parecido era sumamente evidente. Akashi amaba a sus dos mujeres más que a nada en el mundo. Su vida hace años había dejado de ser fría y vacía, pero al tener a su hija en sus brazos, se dio cuenta de que ahora si estaba completamente llena. Los padrinos de su hija, fueron Tetsuya y Taiga y la prima de Akashi y mejor amiga de su esposa.
Luego del nacimiento de Shiori, la otra personalidad de Akashi volvió a aparecer luego de un buen tiempo. Mikami para diferenciarlos, le decía "Sei-chan"
- Seijuro- bah- perdón Sei-chan- podrías dejar de asustarme cada vez que apareces- le decía Mikami al "otro yo" de su marido.
- ¿Todavía te asusto?- le preguntaba sorprendido "Sei-Chan"
- No, no es eso- solo que ya no apareces tanto…
- No lo necesito en verdad- solo que hay momentos, en que me gusta que me vean, me gusta que me veas tú- no quiero que olvides que existo y que te amo también.
- ¿Cómo podría olvidarlo? ¡Si eres mi marido también!- rió ella
- ¡No sé como aún no sales arrancando sabiendo que somos dos personalidades tan opuestas cuando queremos!
Mikami le sonrió.
- Te amo- le dijo Sei-chan muy serio.
- Yo también. A los dos. Aunque en verdad, los dos son uno- solo que a veces juegan a las cambiaditas y me complican, porque me gusta distinguirlos- rió ella
- Pronto dejaré de existir- pretendo unirme a Seijuro- le dijo él muy serio
- Eso sería bueno, no es necesario que vivan en forma separada -
- Eres única- lo sabes- por eso te amamos tanto. Todos. Todos te amamos.
Esa noche, mientras Mikami se bañaba, Sei-chan quiso hablar con Seijuro por una última vez como conciencia separada…
- Seijuro, esta noche será la última vez que hablamos. Ya no me necesitas más. Podré unirme a ti sin problemas.
- ¿Ya no te escucharé más?
- No.
- ¿Por qué?- le preguntaba Seijuro asombrado. Después de tantos años, hoy decides desaparecer.
- Si
- ¿Por qué?
- Por nuestra familia. Nuestra hija crecerá rápidamente, y pronto vendrán más niños seguramente. No será bueno para ellos. Por eso hoy me presenté y pude hablar con Mikami y jugué con Shiori un buen rato. Las quise contemplar por última vez a través de mis ojos. Ahora las veré siempre desde los tuyos.
- ¿Estás seguro de esto?
- Si
- ¿Y tú? ¿Estás listo?
- Creo que sí- le respondió sintiendo un vació en su interior. Era una extraña sensación. Tuvo un sentimiento de pérdida muy grande.
- Está bien entonces, solo quiero pedirte un último favor.
- Quieres pasar esta noche con ella verdad…
- Sí, quiero hacerle el amor una última vez.
- Está bien- te dejaré el campo libre.
- Gracias.
Y esa noche, así fue. Sei-chan le hizo el amor toda la noche a su esposa. De forma tierna, apasionada, siempre mirándola con una sonrisa. Luego de la fogosa noche, Mikami comenzó a llorar.
- ¿Cuándo dijiste que te fusionarías con Seijuro te referías a hoy, verdad?
- Sí
- Me uniré a Seijuro- él ya no me necesita aparte. Me puedo unir a él. Mi intención fue siempre protegerlo de sus propios miedos y debilidades. Pero estos, ya no existen. Ya no necesita ser el primero ni el número uno, ya no tiene esa exigencia. Ya lo es. Así se siente. Venció todos aquellos temores internos que obligaron mi aparición. Hoy me uno a él, para poder continuar viviendo el futuro contigo, con nuestra hija y con los que vendrán.
- Te amo también a ti- lo sabes
- Claro- además que si no hubiera sido por mí- quizás no se hubieran enamorado tanto –le dijo él con una sonrisa soberbia.
- Ya fuera de aquí señor arrogante- nos veremos mañana al despertar …
- Sí, siempre estaré ahí- le dijo besándola en la frente.
- Adiós y gracias por todo- dijo ella cayendo dormida en sus brazos
Y así fue, desde ese día, Akashi Seijuro no volvió a tener la presencia de Sei-Chan en su interior. Aunque no se sentía solo ni débil. Cada vez que tenía algún problema, sentía que una fuerza interna lo impulsaba desde muy dentro de su ser. Sabía que era Sei-chan, pero de una forma distinta. Cuando se acordaba de él, a veces sentía remordimientos.
Por bastante tiempo le llegó a odiar y a temer, cuando finalmente lo único que quería era protegerlo y ayudarlo a superar sus miedos. Solo que eso nadie, ni él fue capaz de entenderlo, porque había mucha violencia y rabia acumulada en el interior de ambos.
Su nacimiento quizás no fue por los motivos correctos, pero finalmente, su única intención fue levantar a Akashi cuando sentía que no podría superar una prueba.
La única vez que puso en riesgo su existencia, fue cuando quiso morir. Pero tampoco lo podía culpar, puesto que era el mismo Seijuro que quería acabar con todo, y Sei-chan solo le estaba ayudando a llevar a cabo su plan.
Con el paso del tiempo, Mikami volvió a tener otro hijo más y después decidieron no tener más hijos. Ambos se dedicaron a llevar el negocio familiar. A pesar de que a Akashi nunca le gustó mucho que Mikami trabajara, él permitía que le ayudara, puesto que necesitaba mucho de su constante compañía diaria, a parte de que su esposa era muy inteligente.
Los abuelos, no podían estar más felices. Ahora dedicaban gran tiempo a la familia y a disfrutar el tiempo con sus hijos y nietos.
Muchos problemas familiares se resolvieron, y la mansión Akashi-Aniyaki pasaba siempre llena de gente. Akashi disfrutaba mucho con sus amigos. Kuroko y Kagami solían ir a verlos con frecuencia, al igual que todos los de la ex generación. Todos con sus parejas e hijos.
Finalmente, había logrado formar, crear y mantener una gran familia. Y se sentía sumamente agradecido y feliz por ello.
FIN
Gracias por llegar hasta aquí y te doy muchas más gracias si te tomaste el tiempo de leer la historia completa. Quizás fue un poco larga y aburrida para algunos, y quizás muchos no quedaron conformes con el desenlace, pero la historia fue concebida así desde el principio y no quise modificar la idea original. Espero les haya gustado la historia y ojala me lo hagan saber. Gracias y nos leemos! Besos cariñosos a todos!
