Todos los personajes son propiedad de Masashi Kishimoto.

CAPÍTULO 25: Rojo amanecer…

Sasuke chasqueó la lengua furioso y analizó rápidamente sus posibilidades.

No podía disparar a Danzo, ya que el muy cobarde sujetaba a Naruto frente suyo con la punta del revólver contra sus rubia cabeza. Itachi estaba débil y atado, no podía moverse.

No había escapatoria.

Lentamente se fue agachando sin quitarle la vista a su enemigo obedeciendo las anteriores órdenes. Quedaría totalmente indefenso, pero no tenía opción. Finalmente, dejó el arma en el suelo y se volvió a incorporar para quedarse inmóvil.

Tenía que actuar rápido. Naruto corría demasiado peligro y no sabía las intenciones del anciano.

"Sasuke…"

El azabache miró al rubio quien le hablaba con clara tensión en su voz por el miedo pero con sus ojos decididos.

"Tienes que salir de aquí… ahora-ttebayo…"

Después de unos segundos, el Uchiha menor frunció bastante el ceño en respuesta.

Era un absoluto no.

Después de toda la angustia que había pasado desde que Karin le había dicho que Naruto se había ido, debía creerlo loco si el rubio pensaba que al menos se iba a pensar el hacerlo. Todo eso lo expresó con su fría mirada.

"No hay manera de que te deje solo aquí y lo sabes Naruto."

El rubio estaba a punto de reprochar algo cuando sintió el arma presionarse con más fuerza contra su cabeza.

"Vaya, vaya. No me esperaba esto. No creí que tuvieras tanto interés en este chico, Sasuke Uchiha." Habló desafiante Lord Danzo.

"¡Tch! ¡¿Qué es lo que quieres?!"

"…no tengo intención de explicarlo de nuevo." Hizo una pequeña pausa y suspiró en ademán de decepción "Pero estás aquí, lo que significa que pudiste contra mis subordinados."

"Fueron obstáculos fáciles, al igual que tú."

"Hn, ¿en serio? Y dime, ¿qué piensas hacer? Un solo intento de ataque de tu parte y jalaré el gatillo. Supongo que no quieres ver a tu preciado Naruto muerto."

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Sabía que corría un gran riesgo al escaparse de la mansión Shimura, y sabía que en la noche podía haber bandidos en el trayecto. No había forma de no salir prevenido.

Ya no se escuchaba nada. Lo que significaba que no había nadie, o al menos no cerca.

Sai sacudió su mano derecha y sintió resbalar por su muñeca un objeto. Mientras Naruto hablaba con Sasuke en el estudio antes de irse de la mansión, agarró un cuchillo de la cocina y lo escondió debajo de su manga por si se veía en la necesidad de defenderse en algún futuro.

Y vaya que hizo bien en hacerlo.

Después de algunos esfuerzos, finalmente lo tuvo en su mano y comenzó a cortar la soga, claro, sin poder evitarse algunas cortadas también. Finalmente al tener sus manos libres, inmediatamente se quitó las vendas de los ojos, la boca y cortó la soga restante que sujetaba sus piernas.

Se levantó de un salto y pegó su oído a la puerta de la habitación para asegurarse de que no hubiera nadie. Luego intentó abrirla pero comprobó que realmente lo habían dejado encerrado.

Se giró para buscar algún objeto que le pudiera ayudar a derribar la puerta pero enseguida se dio cuenta que no habría necesidad de eso.

Había una ventana.

Recorrió las cortinas, la abrió y se asomó por ella. Observó que la distancia entre ésta y el suelo era aproximadamente de unos diez metros. Si no moría de un mal golpe o aterrizaje, mínimo saldría muy mal herido. Tampoco había algo que pudiera amortiguar su caída. Saltar no era una opción.

Mientras pensaba, notó que el sol ya había salido y le deslumbraba los ojos. Apartó la vista hacia un lado y le llegó un fugaz recuerdo.

En el circo, había veces en las que Deidara le pedía al inicio de cada función que prepara el telón o ayudara con algún elemento de la escenografía, como por ejemplo, una gigantesca luna de cartón que también se usaba en las obras de teatro. Como sea, era un trabajo de altura, ya que tenía que escalar unas estrechas escaleras y aferrarse bien de donde pudiera en lo alto del escenario. Eso le ayudó a superar su miedo a las alturas.

Agradeció internamente a Deidara por haberle puesto ese tipo de tareas. Y también agradeció que las paredes externas de la mansión Shimura fueran echas de ladrillo.

Descendería por ahí. Y tendría que apresurarse.

"Naruto… sólo espera un poco…"

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"Bueno caballeros, me encantaría quedarme un rato más pero tengo que irme y me llevaré a este chico conmigo."

Sasuke al escuchar eso casi por instinto dio un paso. Tenía que evitarlo a toda costa. Inmediatamente después de su movimiento, el anciano apuntó el arma hacia al azabache. Naruto volvió a intentar liberarse de su agarre pero Danzo lo sujetaba con más fuerza.

Comenzó a caminar arrastrando al rubio consigo y rodeó al Uchiha sin dejar de apuntarle hasta quedar de espaldas a la puerta del sótano que seguía abierta.

"¿Qué te hace creer que no iré tras de ti una vez que cruces esa puerta?"

"Oh, no soy tan ingenuo Sasuke. Obviamente los dejaré aquí encerrados."

Siguió avanzando de espaldas y se detuvo en seco.

"A decir verdad… no veo por qué no puedo matarlos aquí y ahora. Tu hermano realmente es terco y me ha dejado en claro que no obtendré El Sharingan. Aunque no es imprescindible en mis planes. Como dije antes, sólo es un seguro financiero. Ya no lo necesito. Pero en cambio con este chico, voy a ganar mucho más…"

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Una vez en el suelo sano y salvo, Sai notó que estaba en la parte trasera de la mansión. Recorrió el jardín hasta llegar al costado de ésta y entró por la ventana del estudio.

Llegó al vestíbulo y encontró a Zetsu en el suelo y no se movía. Significaba que tal vez alguien hubiera llegado a ayudarlos.

Avanzó con precaución hasta el pasillo del fondo y llegó a las escaleras subterráneas. Pudo distinguir la voz del anciano. Bajó silenciosamente hasta que vio a Danzo frente suyo de espaldas y que al parecer no se había percatado de su presencia, pero sí Sasuke que le miraba desde el otro lado y se veía amenazado por el arma.

Había llegado justo a tiempo, y por lo visto tenía una sola oportunidad. Pensó en sacar el cuchillo de nuevo y atacarlo por la espalda, pero no se sentía capaz de hacerlo.

Respiró profundo y avanzó muy despacio con el sigilo de un ratón hasta que finalmente quedó justo detrás de Danzo. En un rápido movimiento, atacó apretándole su brazo haciéndole a la vez soltar el arma, y de un fuerte codazo en la nuca, Shimura cayó al suelo.

Inmediatamente Sasuke recogió su arma y le apuntó a su enemigo.

"¡Sai! ¡Estás bien-ttebayo!" exclamó el rubio viéndose libre de su agarre. "¿Podrías quitarme esto?"

El pálido sin responder sacó su cuchillo y comenzó a cortar la soga.

"Parece que le diste duro. No se mueve, está inconsciente." Habló Sasuke algo sorprendido observando a un Danzo inmóvil en el suelo. Luego se guardó el arma en el saco y corrió hasta Naruto que se encontraba ya totalmente libre.

"¿Estás bien? ¿Estás herido? ¿Te hiciste daño? ¿Te duele algo?"

"No, tranquilo. Estoy bien Sasuke."

"…ufff… qué alivio…" suspiró pesadamente el azabache.

-Vaya, realmente estaba preocupado. Creí que iba a alterarse más-ttebayo.- pensó el rubio más tranquilo, hasta que el Uchiha lo sujetó por los hombros y comenzó a sacudirlo fuertemente.

"¡¿CÓMO PUDISTE HACERME ESTO DOBE?! ¡¿TIENES IDEA DE LO PREOCUPADO QUE ESTABA?! ¡CREÍ HABERTE DEJADO MUY EN CLARO QUE NO SALIERAS DE LA MANSIÓN!"

"¡TEMEE! ¡¿CUÁL RAYOS ES TU PROBLEMA-DATTEBAYO?! ¡DEBERÍAS ESTAR ALIVIADO DE QUE ESTÉ A SALVO!"

"¡SIGUES SIENDO UN COMPLET TO IDIOTA POR HACER ESO!"

Desde donde estaba y a pesar de su condición, Itachi contemplaba la escena divertido. Sonrió levemente y suspiró sintiendo su corazón volver a un ritmo mucho más tranquilo.

"Al fin todo terminó…"

Vio que el pelinegro se dirigía a él.

"Tú debes ser Sai, ¿cierto?"

El aludido se sobresaltó un poco y asintió. "Eh… sí. ¿Me conoce?"

"Naruto me ha hablado de ti. Gracias por venir a ayudarnos."

El pálido sonrió algo tímido y cortó las sogas que apresaban a Itachi. Finalmente viéndose libre y con muchos esfuerzos, logró ponerse de pie. Naruto y Sasuke dejaron de discutir y se acercaron a los otros dos. El azabache al ver al mayor con más detenimieto, notó un camino de sangre seca que iba de su frente a su mentón.

"¡Itachi! ¡Estás herido!"

"No es nada grave. No te preocupes, ya pasará."

"¿Y ahora qué hacemos?" preguntó Naruto curioso.

"Le dije a Karin que contactara a la policía, ya han de estar cerca."

"Pero… ¿qué hay de esa mujer y Zetsu-ttebayo?"

"Ya me encargué de ellos."

Hubo un silencio corto e Itachi habló con voz baja.

"Konan… ¿Konan está bien?"

Sasuke le miró serio y por un momento sintió furia por el hecho de que su hermano se siguiera preocupando por esa mujer. Pero sabía que a pesar de todo lo que había pasado, seguía siendo de quien Itachi se enamoró y se casó.

"Le disparé, pero no de gravedad. Estará bien."

El mayor bajó la cabeza un momento y miró al azabache con una infinita tristeza en sus ojos.

"Yo… lo lamento tanto Sasuke…" se llevó su mano a la frente tratando de no llorar. Se sentía totalmente devastado "Él tenía razón. No te escuché y… te dejé solo…"

El Uchiha menor negó levemente con la cabeza, abrazó a su hermano y éste le correspondió. Ambos tenían el presentimiento de que ya no habría rencores entre ellos y volverían a estar tan unidos como lo fueron alguna vez.

"Lo importante es que estás bien… vayamos a casa nii-san."

El ojiazul observaba la escena conmovido. Recordó rápidamente todas las veces que veía a los Uchiha pelear, o al menos el desapruebo del azabache al otro. Pensó que todo eso se acabaría y por fin podrían convivir todos en paz. Como una verdadera familia de nuevo.

Realmente estaba emocionado, no podía esperar para volver a casa.

Sin embargo, giró la cabeza y abrió los ojos horrorizado al observar que Danzo se movía y había alcanzado el revólver del suelo, y una vez en su mano, apuntó a Sasuke.

Ni siquiera lo pensó, su cuerpo se movió por sí solo. Y en menos de un segundo corrió cubriendo al azabache.

Disparó.

Cuando parecía que todo había terminado, e incluso que las cosas mejorarían, Sasuke nunca olvidaría ese momento y esa sensación. Cómo en un instante y al oír un solo sonido su vida se desmoronó por completo, al girarse y ver al rubio en el suelo con una abundante cantidad de sangre saliendo de su pecho.

"¡NARUTOO!"

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Era una mañana gris después de una noche lluviosa. Normalmente ese tipo de climas le eran indiferentes, pero al despertar y sentir el frío en su habitación no le hacía sentir mejor.

Con pesadez, Itachi se sentó en su cama y se frotó la frente. Aún tenía algunos ligeros dolores de cabeza, pero el doctor le había dicho que no durarían mucho tiempo. Se tocó la cicatriz que ya había cerrado desde hace unas semanas y suspiró cansado.

Se levantó aún medio dormido y bajó a la cocina donde estaba Karin lavando los trastos.

"Buenos días, Karin."

"Itachi-sama. Se despertó temprano hoy."

"Tuve una mala noche."

"¿Le duele su herida? ¿Quiere que le traiga algún medicamento?"

"No, no es la herida. Simplemente el clima ha sido terrible estos días."

Karin asintió y bajó la cabeza.

"También ha estado muy callado."

El mayor notó la expresión triste de la mucama al pronunciar las palabras y suspiró como concordando.

"¿Serías tan amable de prepararme un té?"

"Sí, en seguida."

"Gracias."

Iba a sentarse pero pensó en su hermano menor.

"Sasuke… ¿no ha bajado?"

"No. Creo que sigue dormido, aunque tampoco escucho nada arriba."

"Iré a revisar."

El Uchiha salió de la cocina y subió las escaleras. Últimamente sentía que debía cuidar y estar con su hermano más que nunca.

Llegó al pasillo y se detuvo frente a la primera habitación dudando si debía buscar ahí o no. Después de todo, no le gustaba entrar en ese lugar. Le ponía muy triste.

Escuchó unos sonidos provenientes del salón. "Otra vez…" murmuró para sí.

Caminó hasta ahí y al abrir la puerta se encontró con una escena que había estado viendo los últimos cuatro meses. Una gran estancia casi a oscuras debido a las cortinas que estaban cerradas y el piano que era tocado por un hombre que parecía muerto en vida.

Itachi se recargó en el marco de la puerta observando a su hermano menor que tocaba lentamente y cabizbajo. No estaba seguro si debía hablarle o no, o si al menos se había dado cuenta de su presencia. Era la misma melodía de siempre; pero con el tiempo, había adquirido un matiz bastante lúgubre.

Por fin, detuvo sus manos y las reposó en su regazo aún sin levantar la cabeza.

"Sasuke…"

El aludido no reaccionó por unos segundos, pero después habló con una voz ronca.

"Hn, ¿puedes creerlo?"

Itachi se extrañó con la pregunta, pero dejó a su hermano menor hablar.

"Yo… interpreto la partitura a la perfección y aun así… no suena como cuando él la toca… pareciera que no es la misma canción…"

"…"

"Un prodigio, ¿eh? A veces pienso que es culpa del piano que le haya sucedido… eso."

Lo último se oyó con voz quebrantada. El mayor no sabía si era por furia o por tristeza, pero segundos después lo supo cuando los sollozos del otro se hicieron presentes.

"Y aun así… no puedo odiar esa canción… no puedo odiar este piano porque… él estuvo aquí y lo tocó alguna vez…"

Itachi avanzó hasta él y posó sus manos en los hombros del menor.

"Vamos Sasuke, tienes que recuperarte. A él no le hubiera gustado verte así, y lo sabes…"

El azabache se frotó sus ojos con su manga y asintió débilmente con la cabeza.

"¿Bajas a desayunar?"

"… iré a visitarlo de nuevo…"

El mayor le dio unas palmaditas en su espalda y salió de la estancia. Sasuke se quedó en la misma posición unos minutos más antes de salir del salón también.

Era la misma rutina. Se dirigió al baño y tomó una ducha rápida, le ayudaba a despejarse un poco de su insomnio. Al salir de la bañera, se envolvió una toalla alrededor de su cadera y se miró en el espejo.

Sasuke Uchiha era un hombre de rostro pálido, cabello negro despeinado, ojos vacíos y unas obscuras ojeras debajo de ellos. Aunque su aspecto era la último que le importaba.

Se cambió en su habitación y se puso un abrigo para salir.

El siguiente es el capítulo final. Estoy teniendo algunos problemas con mi Internet (de hecho tuve que venir a un café-internet para publicar el cap xD) Por lo que espero actualizar mínimo dentro de dos semanas.

Nos vemos pronto!