Disclaimer: los personajes son propiedad de la increíble Suzanne Collins, y la historia es parte de la maravillosa escritora Cecelia Ahern. Esto solo forma parte de mi alocada cabeza que ha juntado estas maravillosas historias.

Música de acompañamiento: Kisses and Cake - John Powell (de la banda sonora de la peli)


Capítulo 25

- ¡Nos vamos de vacaciones de verano! -cantaban las chicas en el coche camino del aeropuerto.

Finnick se había ofrecido a acompañarlas al aeropuerto, pero ya se estaba arrepintiendo. Se estaban comportando como si nunca an tes hubiesen salido del país. Katniss no recordaba la última vez que había esta do tan excitada. Se sentía como si estuviera otra vez en la escuela y hubiesen salido de excursión. Llevaba el bolso lleno de paquetes de caramelos, chocolat inas y revistas, y las tres amigas no podían parar de cantar canciones horteras en el asiento trasero del coche. El vuelo no salía hasta las nueve de la noche, de modo que no llegarían a su alojamiento hasta bien entrada la madrugada.

Llegaron al aeropuerto y saltaron del coche mientras Finnick sacaba sus ma letas del maletero. Clove atravesó la calle y entró corriendo en el vestíbulo de salidas, como si así pudiera llegar antes. En cambio, Katniss se apartó un poco el coche y esperó a Annie, que se estaba despidiendo de su marido.

- ¿Tendréis cuidado, verdad? -preguntó Finnick, preocupado-. No ha gáis ninguna tontería mientras estéis allí.

- Finnick, claro que tendremos cuidado. -él no la escuchaba.

- Porque una cosa es hacer el indio aquí, pero uno no puede portarse de este modo cuando está en otro país.

- Finnick -dijo Annie, rodeándole el cuello con los brazos-, sólo voy a pasar una semana de relax, no tienes que preocuparte por mí.

Finnick le susurró algo al oído y ella asintió.

- Lo sé, lo sé.

Se dieron un interminable beso de despedida y Katniss contempló el abra zo de sus amigos de toda la vida. Palpó el bolsillo delantero del bolso para ase gurarse de que llevaba la carta de Peeta correspondiente al mes de agosto. Dentro de unos días podría abrirla tumbada en la playa. Menudo lujo. El sol, la arena, el mar y Peeta, todo el mismo día.

- Katniss, ¿querrás vigilar a mi querida esposa por mí? -preguntó Finnick, interrumpiendo los pensamientos de Katniss.

- Así lo haré, Finnick. Aunque sólo estaremos fuera una semana.

- Ya lo sé, pero después de ver las locuras que hacéis cuando salís de no che, es normal que me preocupe un poco. –Katniss sonrió-. Disfruta mucho, Kit-Kat, te mereces un buen descanso.

Finnick las siguió con la mirada mientras cruzaban la calzada arrastrando las maletas y entraban en el vestíbulo de salidas.

Katniss se detuvo un momento al cruzar la puerta y respiró hondo. Le en cantaban los aeropuertos. Le encantaba el olor, el ruido y la atmósfera en ge neral, con todo aquel gentío que iba de un lado a otro portando equipajes, de seosos de comenzar las vacaciones o regresando a casa. Le encantaba presenciar el entusiasmo con que eran recibidos los recién llegados por sus familiares y observar la emoción con que se abrazaban. Era un lugar perfecto para ver gen te. El aeropuerto le provocaba siempre una sensación de expectativa en la bo ca del estómago, como si se dispusiera a hacer algo especial y asombroso. Ha ciendo cola en la puerta de embarque, se sentía la emoción infantil de estar aguardando para subir a la montaña rusa de un parque de atracciones.

Katniss siguió a Annie y ambas se reunieron con Clove hacia la mitad de la larguísima cola de facturación.

- Os dije que teníamos que venir antes -se quejó Clove.

- Ya, pero entonces tendríamos que esperar el mismo rato en la puerta de embarque -razonó Katniss.

- Sí, pero al menos allí hay un bar -explicó Clove-, y es el único si tio en todo este estúpido edificio donde los monstruos fumadores como yo podemos fumar.

- Eso es verdad -convino Katniss.

- Bueno, me gustaría dejaros bien claro a las dos una cosa antes de salir, no pienso dedicarme a beber como una loca ni a salir todas las noches hasta las tantas. Lo único que quiero es descansar al borde de la piscina o en la pla ya con mis libros, disfrutar de la comida y acostarme temprano -dijo Annie, muy seria.

Clove miró a Katniss con cara de pasmo.

- ¿Es demasiado tarde para invitar a otra persona, Kat? ¿Qué opinas? Las maletas de Annie aún no se han facturado y Finnick no puede andar lejos.

- No, esta vez estoy de acuerdo con Annie -dijo Katniss-. Sólo quiero descansar y no hacer nada demasiado estresante.

Clove hizo pucheros como una chiquilla.

- No te preocupes, cielo -susurró Annie con dulzura-. Seguro que habrá otros niños de tu edad con quienes podrás jugar.

Clove la amenazó con el dedo índice.

- Oye, si al llegar allí me preguntan si tengo algo que declarar, diré a to do el mundo que mis dos amigas son unas viejas cascarrabias.

Annie y Katniss rieron con disimulo. Tras media hora de cola, por fin facturaron el equipaje y Clove salió despavorida hacia la tienda, donde compró un cargamento de cigarrillos para to da una vida.

- ¿Por qué me mira tanto esa chica? -preguntó Clove entre dientes, ob servando a una muchacha que había en el otro extremo del bar.

- Probablemente porque no le quitas el ojo de encima -respondió Annie, y comprobó la hora en su reloj-. Sólo faltan quince minutos.

- No, en serio, chicas. -Clove se volvió hacia ellas-. No son para noias, os aseguro que no para de mirarnos.

- ¿Y por qué no vas y le preguntas qué quiere? -bromeó Katniss con pi cardía, y Annie soltó una risita.

- ¡Viene hacia aquí! -susurró Clove, alarmada, dando la espalda a la desconocida.

Katniss alzó la mirada y vio a una chica rubia muy delgada, de grandes te tas postizas, que se dirigía hacia ellas.

- Más vale que te pongas las nudilleras de metal, Clove, parece bastan te peligrosa -se mofó Katniss, y Annie, que estaba bebiendo, se atragantó.

- ¡Hola, qué tal! -saludó la muchacha.

- Hola -dijo Annie, procurando no reír.

- Perdona si he sido grosera mirando de esta manera, pero es que tenía que acercarme para ver si realmente eras tú.

- Desde luego que soy yo -dijo Annie con sarcasmo-, en carne y hueso.

- ¡Ay, lo sabía! -exclamó la muchacha, y se puso a saltar de emoción. Como era de prever, los pechos apenas se movieron-. ¡Mis amigas no para ban de decirme que me equivocaba, pero sabía que eras tú! Son aquellas de allí. -Se volvió y señaló hacia el final de la barra, donde otras cuatro spicegir/s saludaron con la mano-. Me llamo Enobaria ¡y soy vuestra fan número uno! Adoro ese pro grama en el que trabajáis. ¡Lo he visto más de mil veces! Tú haces de prin cesa Katniss, ¿verdad? -dijo apuntando a la cara de Katniss con una uña im pecable.

Katniss abrió la boca para contestar pero Enobaria siguió hablando.

- ¡Y tú interpretas a la dama de honor! -exclamó señalando a Clove-. ¡Y tú! -agregó todavía más fuerte, señalando a Annie-. ¡Tú eras la amiga de la estrella de rock australiana!

Las chicas intercambiaron miradas de inquietud al ver que su admirado ra acercaba una silla y se sentaba a su mesa.

- Veréis, yo también soy actriz. -Clove puso los ojos en blanco.- Y me encantaría trabajar en un programa como el vuestro. ¿Cuándo grabáis el próximo?

Katniss abrió la boca para explicarle que en realidad no eran actrices, pero Clove se le adelantó.

- Bueno, aún estamos en la fase de negociaciones de nuestro próximo proyecto -mintió.

- ¡Eso es fantástico! -vociferó Enobariay dando una palmada-. ¿Sobre qué será?

- De momento no podemos decir nada. Tendremos que ir a Hollywood a grabar.

Enobaria parecía a punto de sufrir un ataque cardíaco.

- ¡Oh, Dios mío! ¿Quién es vuestro agente?

- Haymitch -intervino Annie-. Así que Haymitch se vendrá con nosotras a Hollywood.

Katniss no pudo reprimir por más tiempo la risa.

- No le hagas caso, Enobaria. Está muy nerviosa -explicó Clove.

- ¡No me extraña! -Enobaria se fijó en la tarjeta de embarque de Clove, que estaba encima de la mesa, y le dio un vuelco el corazón-. ¡Uau, chicas! ¿Vosotras también vais a Lanzarote?

Clove cogió la tarjeta de embarque y la metió en el bolso, como si eso fuera a servir de algo.

- Yo voy con mis amigas. Están allí. -se volvió y las saludó levantando la mano otra vez, y ellas le devolvieron el saludo-. Nos alojamos en un ho tel llamado Costa Palma Palace. ¿Y vosotras?

A Katniss se le cayó el alma a los pies.

- Ahora no me acuerdo -mintió Katniss-. ¿Vosotras os acordáis, chicas? -miró a Annie y Clove abriendo los ojos desorbitadamente. Ambas se apresuraron a negar con la cabeza.

- Bah, no importa. -Enobaria se encogió de hombros alegremente-. ¡Os veré cuando aterricemos de todos modos! ¡Más vale que vaya a embarcar, no me gustaría que el avión despegara sin mí!

Hablaba tan fuerte que los ocupantes de las mesas vecinas se volvieron pa ra mirarla. Dio un fuerte abrazo a cada una de las chicas y fue a reunirse de nuevo con sus amigas.

- Creo que sí necesitábamos esas nudilleras de metal -comentó Katniss, abatida.

- No tiene importancia -aseguró Annie, tan optimista como siem pre-. Basta con que no le hagamos caso.

Se levantaron para dirigirse a la puerta de embarque. Mientras se abrían paso hacia sus asientos, a Katniss volvió a caerle el alma a los pies y de inmediato ocupó el asiento más alejado del pasillo. Annie se sentó a su lado y el rostro de Clove palideció cuando se dio cuenta de quién le tocaba a su vera.

- ¡Oh, fabuloso! ¡Vas a sentarte a mi lado! -exclamó Enobaria.

Clove lanzó una mirada asesina a sus amigas y se desplomó al lado de Enobaria.

- ¿Lo ves? Ya te dije que encontrarías amiguitos con los que jugar -su surró Annie a Clove.

Annie y Katniss sufrieron un ataque de risa.

Fin del capítulo veinticinco


LALALALALALAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA Estoy sin Internet y si nada, incomunicada de la sociedad, lo siento lo siento lo siento. Intentaré actualizar todas las historias en cuanto pueda. ¿Que tal, que tal el capítulo, se ha echo de esperar? el próximo es muy muy bonito, preparad el pañuelo. Espero que os esté gustando esta historia, y sí os gusta leeros el libro original. Contestaré reviews por PM, gracias a los que dejáis su opinión por estos lares.

Para quien no lo sepa ya, nos vemos en mis TRES FICS (guat? Tres? YES, IM YOLO) SIEMPRE(SINSAJO DESDE EL PUNTO DE VISTA DE PEETA MELLARK), ALL ABOUT US(mi pequeña obra maestra), y en ANTESDE AAU (one shots dedicados a este fic, éxito mayor)

¡Nos leemos and may the ods be ever in your favor!

Peeta Mellark.