Lamento la demora, he tenido unos días tétricos en el trabajo... si dejan comentarios prometo postear mas rápido (jejeje ahora recurro al chantaje!) Gracias por leeer :)
Rose POV
Había llegado la hora. Emmett estaba en camino a casa y Jane también estaba un paso más cerca con cada minuto que pasaba. No sabía si sería capaz de soportar todo lo que ella me haría, pero sí sabía algo… y eso era que no podía dejar escapar ni una palabra.
Carlisle había sido claro conmigo. De la información que había recogido en donde los Delani Jane no podría saber nada. Mucho menos dejar claro que yo tenía conocimiento alguno.
Estaba nerviosa. No sé por qué me habían escogido a mí específicamente como la guardiana de aquella información pero era la vida de todos la que corría peligro y no estaba dispuesta a sacrificar mi vida o la de mi familia por nada ni nadie.
Hubiese querido que fuera Edward o la pelirroja la que estuviesen en mi lugar. Hubiese querido no ser yo quién soportaría las horas venideras, quería no ser yo a quien lastimaran. No quería a Emmett involucrado tampoco.
Pero ahí estábamos. Alice me lo había advertido hacia más de veinticuatro horas y allí me encontraba yo, recostada en mi cama esperando el momento de convertirme en un mártir.
Alguien tocó a la puerta. Era ella. No necesitaba abrirla para saber que era ella. No esperábamos a nadie más. Carlisle y Esme se quedarían en Alaska a petición mía. No podría soportar verles sufrir delante de mí. Emmett todavía estaba a una hora de camino, y Alice no llegaría si no dentro de otro medio día quizá.
La suerte estaba echada y todo había sido dicho.
Llegué a la puerta y la abrí con elegancia.
El pequeño monstruo traía su capucha marrón que no parecía haber sido lavada desde 1930. Arqueé una ceja y me recosté sobre la puerta, esperando una explicación de Jane.
-Buenos días- saludó con el mayor desagrado que su voz pudo encontrar.
-¿Qué se te ofrece?- pregunté sonando algo fastidiada. Tenía que actuar con naturalidad, tenía que ser yo misma y sucedía que eso era lo que mejor yo sabía hacer.
-vengo de parte la guardia a hacerle unas preguntas a ti y a tu familia.- respondió altiva.
No la dejé pasar.
-Creo que tendrás que venir otro día. No hay nadie en casa- respondí secamente.
-Tú estás en casa.
-Yo no soy de mucha ayuda.- comenté.
-Algo me dice que sí lo eres- contestó juguetona mientras se abría paso entre la puerta y yo.
-Muy bien, ¿de qué quieres hablar?- pregunté tranquila.
-Tu hermano, ¿Dónde está?
-¿Cuál de todos?
-Edward.- dijo tácitamente. Sus ojos rojos no dejaban de inspeccionar el lugar como tratando de encontrar alguna pista de algo.
-No lo sé, creo que se fue de vacaciones- mentí. Nadie me había preparado para lo que tenía que decir en cuanto a él.
-¿Qué hay de los otros?
-Jasper está cazando no sé en donde y Alice es tu jefe, tú deberías saber más que yo de su paradero- respondí. Jane sonrió un poco. De haber sido posible habría jurado que se veía más demoníaca de lo que ya era.
-Alice no es mi jefa- dijo con un tono impaciente- Hablemos de tus padres.
-¿Por qué quieres saber tanto? ¿Qué es lo que buscas? Si me lo dices claramente quizá pueda darte la respuesta que buscas.
-Quiero saber dónde está el resto de tu familia para saber si eres tú sola a quien debo lastimar- contestó, con la misma sonrisa mezquina.
Era una pequeña psicópata.
-Si… creo que así tendrá que ser, aunque mi esposo viene en camino. La pregunta sería, ¿Por qué me vas a lastimar?
-Tienes información que quiero y sé que no me la vas a dar muy fácilmente.
-¿Por qué no?
-Por qué eso es lo que ustedes los Cullen suelen hacer.-volvió a decir caminando de un lado a otro por la sala.
-Por qué todos estos años que has estado con nosotros te ha dejado creer que nos conoces…- dije sonriendo yo también. Por algún motivo ya la situación no me daba miedo.
Jane me miró con rabia. Quería usa su poder, estaba segura de ello pero se estaba controlando. Quizá solo lo quería guardar como el gran truco al final.
-¿Dónde está la señora?- preguntó de repente. Ya iba al grano.
-¿Quién?- indagué haciéndome la tonta.
-Tú sabes perfectamente bien, la señora con el hombre apuesto y las dos chicas.
-los DeLuca- contesté. Jane asintió con la cabeza.-En algún lugar de América, supongo.
-Princesa, te voy a explicar algo y quiero que prestes atención…-sus ojos desprendían furia. Alzó una mano y de inmediato accionó su poder. Una sensación cálida recorrió mi cuerpo para luego dar paso a una especie de dolor en todas mis extremidades. No recordaba el dolor de ser cambiado, pero este se parecía mucho. Si yo había soportado eso, soportaba cualquier cosa.
Caí de rodillas al piso, sintiendo que mis piernas se convertían en gelatina. Los brazos, el pecho, los pies… todo lo sentía incendiado, como si estuviese en llamas. Era ridículamente horrible, sin embargo no era tan difícil cuando pensaba que pronto acabaría.
-Ese es el primer nivel de dolor que puedo ocasionar. Un pequeño ardor en las extremidades. Es el que uso en los humanos para que no mueran desde el principio… Ahora, necesito que prestes atención- se sentó en una silla, a mi lado- Dexter, nuestro investigador privado, ha encontrado que la familia que se apellida DeLuca está residenciada en Forks, Washington y que han estado en conversaciones amigables y pacíficas con el clan conocido como "los Cullens". ¿Te suena familiar?
Asentí con la cabeza.
-Muy bien, todo esto puede acabar si tan solo me das información sobre su paradero.
Yo sonreí. Estaba todavía en el piso.
-Ellos se marcharon hace unos días.- mentí.- La pelirroja y Edward tuvieron un altercado y ellos decidieron irse.
Jane me miró furiosa.
-¿Ah sí? Veamos si la historia cambia después de que sufras un poco más- y allí comenzó la tortura real. No había nada con que comprarlo, no había nada con que describirlo. Mis huesos parecían irse triturando uno a uno mientras yo me revolcaba de dolor en el piso, todavía sin proferir ni un solo grito. No le iba a dar la satisfacción a la muy maldita.
-Ya te lo dije…- dije entre suspiros, rogando en mi mente que aquello acabara de una buena vez.-No sé donde están.
El dolor se detuvo durante un rato.
-¿hace cuanto se fueron de la ciudad?- preguntó. Tenía que inventar algo rápido.
-Hace menos de tres días. Puedes ir a su casa si quieres…- ofrecí. Sabía que ellos no estarían allá muy obviamente pero podía comprarme tiempo mientras Emmett llegaba.
-Se mudaron pero puedes rastrearlos si quieres- seguí diciendo. Estaba sonando convincente y Jane parecía creerlo.
-¿Estas consciente que si me mientes volveré por ti, verdad?- preguntó irónica.
-Y yo estaré aquí esperándote.- dije. Jane soltó una carcajada.
-Por supuesto que estarás aquí, para eso traje esto- y sacó unas cadenas de hierro y diamante de su bolso.-Estas las usamos en el castillo cuando necesitamos que el sujeto en cuestión se quede quieto… tienen veneno.
¡Mierda!, Pensé. El veneno te hacía daño cuando entraba a tu organismo, si las cadenas destilaban aquello tan tóxico entonces era muy probable que no saliera completa de allí. Igual yo no quería huir.
-Así es como funcionan.- me las dejó ver. Eran del tipo que usaban en las cárceles, amarraban tanto manos como pies y se conectaban entre sí.- Entre más te muevas y tu piel tenga contacto con el material, mas veneno va a soltar y más doloroso será todo. Si te quedas quieta no pasa nada.
Se acercó primero a mis tobillos y luego a mis muñecas. Tenían una especie de aguijone que te abrían la piel. Dolía un poco pero no tanto como sabía dolería el veneno.
-Otra cosa, Barbie Vampira, no te hagas la muy lista. Si tratas de romperla todo el veneno que contienen irá derechito a tu cuerpo. Puede que no te mate pero primero, dolerá tanto que querrás no estar viva, y segundo, causará estragos en tu anatomía.
Y con eso se fue, dejándome atada de pies y manos y tirada en medio de la sala de mi propia casa.
