Capítulo 24
Mikoto y Aiko estaban sumamente ocupadas en la cocina trabajando lo más rápido posible. Enserio estaban exagerando las cosas con lo que Sasuke e Itachi les habían planteado. El menor solamente quería que fuera algo sencillo para pasar un momento con su linda novia, pero parecía que ellas estaban preparando comida para que fueran a pasar varias semanas fuera. Estaba apoyado en la barra rogando porque dejarán de hacer comida, o por lo menos dejarles algo para los demás.
-Madre, Aiko; los dos no comemos tanto. Esto parece más una comida para un ejercito que para dos.-dijo viendo todo lo he intentaban colocar el la cesta.
-No exageres hijo. Esto es muy poco.-
-Si quieren que volvamos en un par de semanas, se entiende claramente el mensaje.-dijo con sarcasmo.
-No es eso Sasuke. Es su primera celebración como pareja; todo tiene que salir perfecto.-dijo Aiko emocionada.
-Mi hermano tiene razón.-dijo Itachi apareciendo en la cocina.-Están exagerando; dejen por lo menos la tres cuartas partes de la comida para que comamos nosotros. Yo si tengo un buen apetito, y sus esposos no se quedan atrás.-
-¿No se supone que irías a cuidar que Hinata no viniera para acá?-dijo Sasuke algo preocupado, no quería que la sorpresa se arruinara.
-Esta hablando con Konan y eso me dio tiempo de escabullirme. Además aparece que necesitas ayuda aquí.-dijo divertido.
-Eso si, con Konan puede tardar horas hablando, y si necesito ayuda. Controlarlas.-
-Ya hijo.-Mikoto lo veía entusiasmada.-Sólo pásate un buen tiempo con ella.-
-Lo haremos.-
-Ya casi esta.-dijo Aiko cerrando la cesta.-¿Dónde van a estar?-
-En el lago que esta como a kilómetro y medio de aquí si vas hacia el sur. No te preocupes Aiko, Hinata va a estar a salvo.-
-Ya lo sé Sasuke, se que la cuidarías con tu vida. Mucha suerte.-le dio una cálida sonrisa.
Las mujeres escondieron la cesta para que Hinata lo la pudiera ver cuando saliera hacia la cocina. As que todos empezaron a hacer otras cosas intentando hacer que ese día sería como cualquier otro. Los hermanos se pusieron a jugar ajedrez, llevaban tiempo que no hacerlo y debían de saber si ahora las estrategias habían mejorado o decaído. Sasuke no estaba nada concentrado, estaba más nervioso de lo que realmente aparentaba; no sabía si aquello le gustaría a ella y si fuera lo correcto. Itachi no estaba mejor que él; estaba más que nada en sus mundo, quería saber que era lo que pasaría con la situación que estaba pasando. Los dos días faltantes se le harían eternos; intentando averiguar si su vida cambiaría por completo o no. Los dos estaban todavía debatiéndose en su única partida de ajedrez cuando se dieron por vencidos.
-No es nuestro mejor día.-dijo el mayor riendo.
-No podría estar más de acuerdo con ello.-
-Debemos tranquilizarlos.-respiro profundamente.
-Estas más nervioso que yo. Así que esto toma mejor tu consejo más a fondo.-bajo un poco la voz para que nadie más escuchara.-Tranquilo, todo va a salir bien; pase lo que pase la familia va a estar con ustedes. Además será divertido, quiero un sobrino.-
-Si para maleducarlo como lo haces con Hanabi.-rió un poco, a veces sabía como ver lo divertido de las cosas.
-No tanto, pero los dulces son una buena escapatoria cuando se trata de zafarte de ellos.-
-Eres un caso perdido cuando se trata de ellos.-
-Puede ser, aunque claro. Hanabi es punto y aparte a los demás niños; es bastante lista para su edad.-
-Espérate antes de fantasear con esas cosas, todavía no se sabe si es o no.-
-Si es o no, te lo estoy diciendo enserio; no creo que sea tan malo. Además, soñar no cuesta nada.-golpeo su hombro.
Ambos rieron, les agradaba como se llevaban; casi nunca discutían y sabían que los dos contaban con él otro para cualquier cosa que necesitarán. Esperaron a que sus respectivas mujeres a que aparecieran por ahí, ya que sabían que podrían tardar horas en salir de la habitación.
…
Hinata y Konan estaban riendo de las tonterías que estaban diciendo. La mayor tenía demasiada imaginación para poner en duda algo de su cordura, pero sabía perfectamente que la peli negra estaba bastante distraída ya que le daba pequeñas respuestas a lo que decía.
-Hinata.-apretó su brazo para que la volteara a ver.
-Dime.-salto un poco.
-¿Por qué estas tan pensativa y callada?-
-No por nada. Cosas mías.-
-Hinata, sabes que nos conocemos desde que tu y Sasuke iban en preescolar. Somos amigas, puedes decirme lo que ocurre.-
-Nada, es sólo que; hoy Sasuke y yo cumplimos un mes y...-se mordió el labio.-se que es bastante olvidadizo y el celebrar este tipo de fechas no es su máximo pero...-
-Si te gustaría celebrarlo, aunque le dijiste que no.-
-Pues, si.-se mordió el labio mientras jugaba son sus manos.-Es algo tonto. ¿No crees?-
-Para nada. Es algo que tu quieres celebrar. No es nada tonto; se lo hubieras dicho. Sería algo improvisado pero se lo podrías hacer dicho.-
-No creo que sea tan meloso. Se sentiría algo incómodo si se lo comentaba.-
-Tranquila. Si Sasuke te ve así sabrá que algo pasa y se va a preocupar. Y no creo que se incomodara, es algo callado para decir lo que siente; pero te quiere.-
-Lo se.-abrazo la almohada que tenía en sus piernas.
-Todo va a estar bien, por algo están juntos.-le apretó una de sus manos.-Vente, creo que ya comeremos.-
-Si, muero de hambre.-dijo poniéndose de pie.
Ambas salieron de la habitación y fueron hacia la sala. Hinata se sentía mejor al poder haberse desahogado con ella. Aunque si quería celebrar esa fecha, el estar con él era más que que suficiente para sentirse dichosa. Vieron como Itachi y Sasuke guardaban las piezas de ajedrez, Hanabi coloreando su libro y a Mikoto y Aiko pestaban charlando en la cocina. Se les hacia algo raro que no estuvieran preparando la comida, tal vez sería que todavía estaban planeando que preparar. Se fueron a reunir con sus novios dándoles un beso en la mejilla para sentarse a un lado de ellos.
-¿Quien gano la partida?-Konan rió sabiendo que siempre sus partidas eran divertidas.
-Lo dejamos en empate.-Itachi dijo resignado.-No dábamos una, fue algo larga y nos aburrimos.-
-Que mal.-se apoyó en el brazo de su novio.
Sasuke le susurro a Hinata que ambos saldrían un momento, así que se pusieron de pie y la abrazo por la cintura haciendo que que su espalda chocara con su pecho mientras le besaba la mejilla.
-¿Qué sucede Sasuke?-dijo sonriendo. Le sorprendía cuando se volvía tan tierno.
-Tu guarda silencio; sólo sígueme y no hagas preguntas.- la soltó para ir por un paleacate.
-¿Qué haces?-dijo sintiendo como él le vendaba los ojos.
-No hagas preguntas. No te preocupes, yo te voy a estar cuidando.-
-Confió en ti.-lo tomo del brazo.
Salieron de la cabaña con mucho cuidado mientras él tomaba el cesto que les habían preparado ambas madres. Le costo un poco de trabajo el llevarla y asegurarse de que ambos no se tropezarán; no habían caído pero el tropezarse uno u otro ocurría seguido. Llegaron a aquel lago que a ambos les encantaba, siempre había sido su lugar de juegos desde que habían ido por primera vez. La soltó sabiendo que no se movería por miedo a caer.
-Ya llegamos; ¿Lista?-le susurro al oído.
-Si.-
-Quédate ahí sin moverte, yo te avisare cuando te quites el paleacate.-
Hinata se quedo ahí parada bastante nerviosa, no tenía idea de lo que le estaba ocurriendo; lo único que sabía era que él le tenía una sorpresa. Estaba ansiosa, quería poder descubrirse los ojos y saber que se traía entre manos. Sasuke empezó a acomodar un poco su día de campo bastante improvisado. Al pensar que estaba lo suficientemente apropiado para la ocasión se acerco a su linda novia y se situó detrás de ella. Escucho cuando le pidió que se destapará los ojos y rápidamente se retiro el paleacate y quedo asombrada.
-Feliz primer mes de noviazgo.-le beso tiernamente la mejilla.
-¿Qué es todo esto Sasuke?-dijo con un sollozo.
-¿Te gusto?-tomo cuidadosamente su mano.
-No me gusto.-dijo asustándolo.-Me encanto.-como pudo se abrazo de su cuello.
-Ya me habías asustado.-la tomo por la cintura para alzarla un poco.
-¿Por qué?-le tomo la cara sabiendo que la sostenía.
-Dijiste que no te gustaba.-se sonrojo.
-Te aclare que encantaba.-
-Lo se.-la volteo a ver a los ojos.
Se observaron un tiempo teniendo una hermosa conversación que sólo ellos dos entendían. Ambas miradas se decían que estaban sumamente enamorados, el hablar de sus mirares estaba expresando cada uno de sus sentimientos sin necesidad de expresarlo con palabras. Ella acorto la distancia de sus rostros para darse un hermoso y profundo beso que el correspondió gustoso. Masajeaban suavemente el labio del otro mientras sonreían; ella llevo sus manos a aquella cabellera alborotada para jugar con algunos de sus cabellos. Se separaron y se sonrieron mientras él la volvía a dejar en el piso.
-¿Comemos?-
-Si.-ambos caminaron hacia la pequeña manta que había en el césped.-¿Cómo se te ocurrió todo esto? Sabías que no era necesario.-
-Aiko, mi madre e Itachi me ayudaron con todo. Y claro que era necesario. Se veía que querías hacer algo para celebrar esta fecha.-
-No era necesario.-dijo apenada sabiendo que le costaba un poco de trabajo aquello.
-Hinata. No digas eso, claro que lo era. Quiero que seas feliz todo el tiempo que estés conmigo, y haré todo lo posible para lograrlo.-le acaricio la mejilla.
-Sasuke te adoro.-
-Yo más.-le dio un rápido beso en los labios para sacar algo de comer.-Si preguntas, nuestras madres exageraron.-
-Me di cuenta. Pero, es algo tierno.-rió un poco.
-Algo.-
Le paso uno de los emparedados que había logrado sacar. El cesto estaba atiborrado de comida y se preguntaban como demonios le habían hecho ambas mujeres para meter todo y que cerrara perfectamente. Esculco buscando un par de botellas de agua para darle una y el tomar la suya y su emparedado. Estuvieron callados disfrutando de la comida y la compañía del otro; además de admirar el paisaje. Hinata estaba que sumamente feliz por el hermoso gesto que su novio había tenido con ella, sabía que se sentía algo avergonzado por lo que había hecho; término uno de los emparedados y se quedo observándolo.
-¿Qué ocurre peque?- dijo a punto de morder su comida.
-Nada.-se sonrojo y evito su mirada.
-Ven.-dijo haciéndole una seña para que se sentará a su lado.-¿Qué ocurre?-
-Nada, enserio.-
-Si nos dices me lo voy a plantear. Y sabes que me puedo imaginar muchas cosas.-
-Esta bien, no me amenaces.-hizo un puchero que le encantó a él.-Es sólo que me gusto mucho que hicieras esto. Estoy muy feliz.-
-Me alegro que te haya gustado.-beso su cabeza con mucha ternura.
-La próxima vez me toca a mi.-lo abrazo impulsándose haciendo que los dos se cayeran el césped.
Se rieron por ello ya que lo había tomado desprevenido por aquella acción. Quiso levantarse pero no la dejo ya que sintió como la abrazaba por la cintura haciendo que solamente pudiera alzar la cabeza. Al ver aquellos ojos negros que tanto le gustaban se sonrojo totalmente mientras se mordía el labio inferior. Parecía estar en un hermoso e irreal sueño del cual no quería despertar por nada del mundo. Con el brazo disponible que tenía Sasuke, acaricio el rostro de su novia igual que se sonrojaba un poco. Estaba completamente enamorado de esa mujer que tenía en brazos y no estaba dispuesto a cambiarla por nadie más. Volvió a apoderarse de aquellos labios a los que poco a poco de había vuelto adicto; solamente pensaban en ellos dos en un pequeño hecho sólo para ellos. Poco a poco aquel beso empezó a subir de tono haciendo que sus lenguas se encontraban empezando a danzar entre ellas pareciendo quererse fundirse o mezclarse entre ellas. Se estaban acostumbrando a ello haciendo que sus besos se hicieran ya una necesidad. Se separaron respirando agitadamente intentando obtener todo el oxígeno que les era posible conseguir. Su respiraciones se volvieron acompasadas después de algún par de minutos, abrieron los ojos y se separaron volviendo a quedar sentados.
-Te amo.-dijo de repente.
-…-su sonrojo aumento bastante.
-¿Qué ocurre?-
-Perdón Sasuke.-dijo pestañeando rápidamente.-¿Qué fue lo que dijiste?-
-Te amo.-la miro directamente a los ojos.-¿Qué pasa?-vio como sus ojos empezaban a ponerse brillantes.-¿Qué ocurre princesa?-
-Yo también te amo.-dijo dejando escapar unas cuantas lágrimas.-Pensé que no lo dirías.-
-Ya sabes que te quiero, eres mi amiga, hermana, confidente y eres la única persona que sabe como soy realmente. Te adoro, no podría dejar que alguien más entrara en mi vida la forma que tu lo haz hecho.-limpio aquellas lágrimas que salían por esas sonrojadas mejillas.-Vamos deja esas lágrimas, sabes que no me gustado verte llorar.-
-Tonto.-le sonrió.-Estoy feliz de que lo hayas dicho. Yo también te amo.-
-Eso ya lo se.-
-Que arrogante eres.-le enseño la lengua como una chiquilla.
-Te recuerdo que fuiste tu la que empezó primero, o no recuerdas aquel primer beso.-
-Ya déjame.-se puso de pie rápidamente.-Se esta haciendo tarde ya sería mejor que nos vayamos. No será que empiecen a preocupar.-
-Vámonos.-
Entre los dos guardaron lo que habían sacado y lentamente regresaron con sus familias. Habían disfrutado el poder haber estado así celebrando un día tan especial para ellos. Hinata llevaba a un lado la canasta mientras intenta a protegerse del frío que empezaba hacer por la temporada. Sasuke al verla así se quitó su chaqueta y se la coloco a ella por encima de los hombros.
-¿No tienes frío?-volteo a verlo sorprendida.
-No te preocupes. No tengo tanto, ¿estas bien?-
-Si. Gracias.-
Llegaron a la cabaña antes de que empezara a anochecer. Entraron rápidamente para resguardaras del frío. Al entrar sintieron como eran observados por todas las personas que estaban presentes en la sala. Se quedaron ahí parados como si se hubieran quedado congelados, odiaban que sus familiares fueran tan metiches y curiosos. Mikoto y Aiko se acercaron rápidamente a ellas para empezar saber que había ocurrido.
-¿Qué te pareció todo Hinata?-dijo Mikoto totalmente emocionada.-¿Cómo estuvo la comida?-
-Muchas gracias por todo Mikoto, mamá. Estuvo muy bien, pero creo que exageraron con la comida.-
-Lo mismo nos dijeron pero, todo tenía que salir muy bien.-dijo Aiko tomando la cesta.
-Madres.-dijeron ambos para irse a sentar a uno de los sillones.
Ambas mujeres, Itachi y Konan los siguieron empezando a hacerles un interrogatorio haciendo que los dos peli negros se sintieran sumamente incómodos. Intentaban hacer que dejarán de hacemos, dándoles respuestas breves; esperando a que eso fuera suficiente para los cuatro. Pero aquello no funcionaba, los cuatro metiches estaban dispuestos a seguir con ese interrogatorio todo lo que fuera posible hasta estar satisfechos con ello. Los dos jóvenes intentaban de todas maneras cambiar el tema pero inmediatamente volvían a lo mismo. Se desesperaron por sus insistentes preguntas así que ambos se pusieron de pie y cada uno fue a su habitación; esperaban que con ello los pudieran dejar tranquilos. Mañana regresarían a la ciudad y esperaban a que con ello también dejarán de ser la noticia del momento para sus familiares.
