Gary caminaba por la inmensa proa de la embarcación, intentando parecer desinteresado en el proceso. Pero Lucario sabía que a pesar de su apariencia aburrida y colecta, el castaño en realidad estaba agitado e inquieto, era obvio que estaba perdiendo la paciencia al no poder encontrar a Giselle donde ella había dicho que estaría.

Habían pasado ya al menos quince minutos desde que habían empezado a buscarla en el lugar, pero lamentablemente nadie parecía comprender la urgencia del castaño en estar a solas, varios entrenadores arrojaban reto tras otros, algunas personas deseaban dialogar de negocios, otras simplemente querían pasar tiempo con él, todos intentando llamar su atención sin lograr conseguir resultado alguno. Por lo que en más de una ocasión, tuvo que intervenir y dejar en claro que seguir insistiendo o incrementar su agresividad en sus peticiones y exigencias no era una opción viable mientras él estuviese allí para ayudar al castaño.

—Por todos los cielos, ¿Donde diablos está esa chica?

Agregó frustrado Gary, logrando llamar la atención de más de un pasajero ante sus palabras, era obvio que estaba al borde de perder su compostura ante la frustración que lo consumía, lo cual de por sí era extraño en el chico que alardeaba de ser siempre colecto.

¿Quizás mintió?

No sería la primera vez que Giselle lo había hecho, en su poco tiempo de conocerse era obvio que la chica no siempre era tan honesta como muchos creían. No la conoció tan a fondo como para saber si la chica era ciertamente más complicada de lo que imaginaba, pero ciertamente lo poco que recordaba conocer de ella hasta ahora no era halagador.

O quizás su reticencia por la chica se debía a que el Aura de su cuerpo emitía mucho odio y tristeza hacia el mundo, algo en la chica estaba mal, pero el cánido simplemente no lograba comprender qué exactamente.

Gary bufó al escucharlo, aparentemente en desacuerdo con lo que había dicho.

—¡Lo dudo, su comentario era una obvia invitación de su parte con tal de que nos encontráramos en este lugar!

¿Quizás te equivocaste? No parecía muy cómoda al lado de Susan, en especial luego de que escuchara lo que ella dijo.

El castaño se detuvo por algunos segundos al oírlo, claramente frustrado a pesar de que no lo demostraba.

—¡Eso en particular es lo que me preocupa! he estado escuchando una serie de rumores horribles con respecto a ella que...

Gary guardó silencio luego de ver que casi rebelaba lo que sea que estuviese incomodándolo en este momento. Aspiró profundamente, tomando una gran bocanada de aire con tal de apaciguar su humor en alza, después exhaló y dejó que sus hombros se relajasen más de la cuenta.

—Hay muchas cosas que quiero preguntarle, y sólo estaré satisfecho cuando las respuestas provengan de una fuente confiable, no de terceros.

Lucario asintió, era obvio que Gary era un chico aplicado en casi todo lo que intentaba, por lo que tener información fidedigna para actuar acorde a lo que necesitare la situación era algo indispensable para él. El cánido intentó decir algo, pero sus sentidos de inmediato sintieron la presencia de la chica, era tenue, su presencia estaba obviamente camuflada por cientos de otras en este barco que por alguna razón le daban mala espina. Se concentró, intentando enfocarse en esa presencia en específico, dejando escapar pequeños hum, hum, en el proceso.

Sin saberlo había comenzado a moverse en dirección de la chica, logrando que Gary lo siguiera de inmediato al presentir que quizás el monstruo había podido lograr lo que él no. Tras algunos minutos de buscar, ambos habían podido finalmente encontrarla, estaba ubicada en la mesa más alejada del lugar. Sus ojos estaban puestos en el firmamento nocturno, y en sus manos yacía un vaso con algo de bebida.

—¿Quien lo diría? también tienes futuro como radar... estás lleno de sorpresas amigo.

El cánido ignoró el comentario e intentó caminar en dirección de la chica cuando la mano de Gary se posó en su pecho, muy cerca del pico.

—¿Podrías asegurarte de que nadie nos interrumpa? No quiero ser grosero, pero lo que tengo que preguntarle es en extremo personal amigo. Y creo que jamás me respondería si estás a mi lado. Incluso dudo que me responda estando solo.

Por un momento Lucario estuvo a punto de protestar, en especial porque estaba empezando a cansarle que Gary lo estuviese tratando como un empleado, era un compañero no un mayordomo. Estuvo a punto de dejar esto en claro cuando de nuevo, la sensación de que estaba siendo observado al igual que la de malicia por doquier inundó su ser. Se detuvo por un instante, intentando mirar a su alrededor lo más discretamente que pudiera, tal sensación había estado molestándolo desde el momento que posó una pata en la embarcación. En parte era la razón por la que le estaba costando tanto trabajo el mantenerse calmo en este lugar.

La voz de Gary de inmediato le interrumpió.

—No lo tomes para mal amigo, no es mi intención insultarte, pero en serio lo que debo preguntarle es quizás algo que no querrías escuchar.

¿Debo preocuparme por protegerte de una chica iracunda? Dudo mucho que Giselle sea del tipo de chica que acepte una propuesta indecente así por así, Gary.

Una ligera carcajada emergió del castaño, quien alzó la mano hasta su frente y con deliberada lentitud apartó un mechón de su cabello.

—Oh, amigo, tienes mucho que aprender. ¡Descuida, estaré bien! Sólo quiero poder conversar con ella sin...

Una voz firme, colecta, ligeramente fría y fastidiada de inmediato lo interrumpió tomando a ambos por sorpresa.

Ella está cansada de verlos parados allí como estúpidos, también tengo buen oído. Por lo que me es molesto que conversen de mi como si no estuviera aquí. Oak.

Ambos miraron en dirección de la chica, que ya no miraba hacia las estrellas sino en su dirección, su vaso estaba ahora vacío, salvo por un par de hielos que lentamente se derretían en su interior. Ambos se miraron el uno al otro, notando que mientras conversaban habían al menos perdido algo de pista del tiempo que transcurría. Quizás sólo había pasado uno o dos minutos, pero por alguna razón que no podían explicar, gran cantidad de la gente que los rodeaba había desaparecido, quizás presintiendo que estaban de sobra en el lugar.

Nuevamente, la voz de Giselle se hizo escuchar.

—¿Bueno, van a quedarse allí parados como zopencos? ¿O finalmente se acercarán? ¡No tengo toda la noche! Además Oak, tengo una idea de qué exactamente quieres preguntar, no me molesta que el monstruo lo sepa.

Los varones se miraron el uno al otro al ver que cualquiera hayan sido sus planes o lo que planeaban hace poco, se habían ido a la basura con las palabras de la chica. Por lo que ambos se acercaron a la mesa, los dos renuentes por alguna razón.

El silencio imperó por algunos segundos, antes de que la chica bufara con frustración.

—Oh por el amor de... Nunca pensé que eras del tipo tímido Oak, mucho menos después del espectáculo que presentaste ante Lady Susan.

No es mi culpa que la mujer no haya podido quitarme las garras de encima.

—Oh sí, eres un santo, canonización pendiente supongo. Ahora, ¿Creo que tenías algo que preguntarme?

Gary suspiró, su ceño completamente fruncido ante la agresividad y cinismo de la chica, no que Lucario pudiese culparlo, la conducta de Giselle era inusualmente agresiva.

—Pensé que querías que conversáramos...

La chica alzó una ceja al escucharlo, antes de comentar.

—¿Y pensaste eso exactamente por...?

Lucario miró atentamente a Gary, esperando saber su respuesta.

—Bueno, la forma en que interrumpiste mi conversación con Lady Susan, fue demasiado conveniente, y el que dijeras la locación donde estarías antes de partir...

La castaña alzó su vaso con su mano derecha, moviendo su muñeca ligeramente con tal de hacer girar los hielos que contenía, su rostro portaba una ligera mueca de cinismo.

—Vaya, en serio te crees la última soda del desierto. ¿Quien lo diría? Mi opinión de ti estaba en lo correcto después de todo. Pero por civismo y, quizás por que me divierte un poco responderé a tus preguntas antes de que las vociferes. No, en realidad si tenía que pasar un mensaje a LadySusan de parte de su marido, ¿supongo que creerás que nadie notó lo que allí ocurría no es así? Puedes esperar una pronta represalia por tus acciones, es probable que mañana te enfrentes a algunos de los matones de Rossi. Yo sólo evité que las cosas escalaran más allá de donde las estabas llevando.

El silencio fue abrumador por algunos segundos, antes de que Gary simplemente sonriera y comentara.

—Puede intentar todo lo que quiera, pero estoy seguro de que podré con lo que sea que tenga preparado.

Lucario no pudo evitar el negar con su rostro, notando ligeramente que Giselle compartía la misma frustración que él con respecto al chico.

—No has cambiado nada en todos estos años, ninguno de los dos lo ha hecho. Ambos siguen igual de irresponsables...

El comentario de Giselle de inmediato borró la sonrisa del rostro de Gary, que intentó protestar ante lo dicho, cuando la chica continuó:

—Sigues creyendo que eres un regalo al mundo, tu conducta frente a Lady Susan y en el torneo de este lugar no dice nada para acreditar lo contrario. No sé que trato tienen tú y Ash con Lucario, pero es obvio que lo tratas como si fuera tu mayordomo o guardaespaldas, ni se diga que telegrafiabas tus intenciones para conmigo a una milla de distancia, es obvio que no te has juntado con una fémina inteligente en largo tiempo Oak, por que al parecer creías que tu encanto traería resultados positivos cuando los aplicaras en mi.

El castaño mantenía el ceño fruncido, a la vez que le señalaba al mesero al otro lado del lugar que se acercara a la mesa.

—Había olvidado lo... encantadora que podías ser, Giselle.

—Discúlpame si no soy como las demás chicas y me arrojo a lamer el suelo que pisas, Oak.

¿Alguna razón en particular por la que estés tan a la defensiva, Giselle?

La súbita interrupción de los poderes telepáticos de Lucario pareció sacar del trance en que los entrenadores parecían estar, era obvio que ambos parecían estar dispuestos a dominar y superar al otro en todas las áreas posibles.

La castaña bufó, señalando su vaso vacío al mesero una vez este alcanzó la mesa. Tras unos segundos de esperar a que Gary ordenase y el mesero estuviese a una distancia considerable de ellos, la chica agregó.

—De estar en mi situación, sabrías exactamente por qué estoy a la defensiva, Lucario. Pero no todos tenemos la suerte de tener a un guardián cuidando nuestras espaldas, veinticuatro horas al día los siete días de la semana ¿No es así?

El cánido inclinó su cabeza a un lado al escucharla, no comprendiendo la razón de tal hostilidad en la chica, intentó comentar algo cuando Gary le interrumpió.

—¡Sabes que no es su culpa que ocurriera lo que pasó, Giselle!

La aludida bufó, luego sonrió cínicamente al escuchar al chico.

—Tampoco dije que lo sea, sólo establecí una verdad. No todos tenemos la suerte de tener a un guardián que evite que la vida real nos golpee con todo en la cara. No como Ash y tú, Oak.

Gary no pudo evitar fruncir el ceño aún más al escucharla, algo que la chica de inmediato parecía haber notado al instante.

—¿Oh, celos? Jamás pensé que el gran Gary Oak estaría celoso de que prefiera a Ash Ketchum sobre su persona.

—¡Sabes que tengo mucho más talento que Ash, Giselle! Y lo que realmente me molesta es que a él lo llames por su primer nombre y a mi por mi apellido. Sé que lo haces específicamente para molestarme.

El cánido no pudo evitar el fruncir el ceño, una acción que se estaba convirtiendo en una ocurrencia común en esta mesa, era obvio que no entendía el porqué Gary había intentado acercarse a la chica si estaba al tanto de que las cosas serían así de hostiles entre ellos dos.

Miró a la chica de reojo, interesado en su respuesta, y podía ver una ligera sonrisa en el rostro de la misma al darse cuenta de que ella contaba con el dominio de la conversación.

—¡Si hablamos de este momento! Sí, no puedo evitar admitir que aplastarías a Ash y a sus criaturas sin lugar a dudas. La diferencia de poderes y habilidad es considerable. ¿Pero a la larga? La verdad es visible de que Ash llegará más lejos que tú, Gary, eso incluso es evidente para tu abuelo, y te consta. Sólo que no te gusta admitirlo.

Gary bufó y se encogió de hombros al escucharla.

—Cuestión de opiniones supongo. Pero sabes bien que no vine aquí a charlar sobre Ash.

Lucario giró su cabeza en dirección del mesero, notando que traía consigo un par de bebidas y algunos tentempiés que Gary había ordenado para él. Su brusco llegar había detenido de nuevo la conversación, era obvio para el cánido que ambos chicos estaban particularmente tensos en esta situación, por lo que tomaban cualquier distracción como una excusa para intentar ponderar mejor el como proseguir la conversación.

Una vez el hombre sirvió las bebidas y aperitivos, partió con una ligera reverencia, de nuevo ambos chicos habían esperado a que estuviera lejos antes de iniciar de nuevo cualquier intento de conversación.

—¿Qué quieres saber exactamente, Oak? Ambos sabemos que en específico quieres preguntar, ¿Quieres detalles, o acaso como muchos otros me pedirás que...?

Una mano azotó la mesa, casi derribando las bebidas. Tal acción llamó la atención no sólo del cánido, sino de más de una de las personas de las mesas aledañas. La chica simplemente alzó una ceja ante la conducta del castaño antes de tomar su vaso y proceder a lentamente beber algo de su contenido, aparentemente para nada perturbada por la reacción del chico y la mirada atenta del cánido y las demás personas en el lugar.

—¿Cómo puedes bromear con algo así? ¡De hecho! ¿Cómo puedes insinuar que soy idéntico a las demás personas al respecto?

El rostro de Giselle ya no portaba una sonrisa de ningún tipo, cínica o mordaz. Ahora simplemente portaba una expresión estoica y difícil de leer.

—¡Oh! ¿Entonces no vienes a ofrecer tus condolencias? ¿No vienes a exhibir el poder de tu familia para clamar justicia? ¿No venías con la simple intención de preguntar como estoy, y si necesitaba ayuda? Guardate el discurso, Oak, para mi es claro como el agua cuales son tus intenciones, quizás no intentas aprovecharte de mi frágil estado mental para hacer de las tuyas como Rossi y muchos otros han estado intentando desde que la noticia salió al aire. O quizás eres de aquellos que creen que con palabras bonitas me harán olvidar lo que sucedió, y que lograran brindar justicia donde otros no pudieron. No me tomes por tonta, Oak.

Lucario estaba confundido, no sabía de qué exactamente estaban hablando, y lo que sus instintos al igual que su percepción le informaban simplemente no cuadraba en lo absoluto, estaba hundido en total confusión. Miró a Gary por algunos segundos, intentando leer el lenguaje del chico, quien tenía sus puños apretados y su rostro congelado entre enojo y decepción, era extraño ver al castaño simplemente tan dividido.

Giselle por otro lado simplemente parecía colecta, incluso demasiado, algo había cambiado en la chica desde la última vez que la había visto, el extraño sentimiento que podía percibir en su Aura simplemente era demasiado obvio ahora como para seguir ignorándolo.

Gary bufó, luego para la sorpresa de ambos simplemente se reclinó en su silla y cerró sus ojos, como si estuviese pensando seriamente sus palabras antes de emitirlas. Por al menos dos minutos Giselle y el cánido le observaron intentar recolectarse a si mismo.

—¡Tienes razón, lo siento! Pensé que podría ayudarte a superarlo por el bien de nuestra amistad, pero veo que...

—Oh por Mew, no seas dramático Oak. ¿Ahora me sacarás la carta de amigo indignado? ¡Para que eso tenga efecto tendríamos que haber sido buenos amigos! Y ambos sabemos que cuando mucho en el pasado sólo fuimos conocidos.

Gary parecía no querer rendirse.

—Haya sido poco tiempo o no, no es mi costumbre ignorar el dolor de aquellos que conozco...

—¿Es aquí donde quieres que derrame mis lágrimas y te cuente en lujo de detalle la horrible experiencia que fue mi estadía en el Tecnológico Pokémon?

—¡Maldita sea Giselle, deja de ser tan...!

—¿Tan qué, Oak? ¿Obstinada? ¿Grosera? ¿Malagradecida? Si quieres que comience a tratarte con respeto, ¡debes ganarlo primero! El que nos hayamos conocido en nuestra niñez no implica que seamos amigos, el que sepas por lo que pasé y quieras ayudarme tampoco lo hace. Hasta ahora no has hecho más que tratarme como los demás, una pobre y desvalida chica que está sumida en el horror de su pasado y no puede haberlo superado sin la ayuda de otros. ¿Cómo quieres que te trate con respeto, Oak, cuando obviamente no me ofreces el mismo trato?

—Mi intención no es...

—¡No, quizás no, pero que no tengas esa intención no implica que sea menos insultante! Como todos, te has hecho una imagen de mi, ya decidiste lo que debo hacer para mejorar, ya has escogido por miel mejor camino para dejar todo atrás, no te has tomado la molestia de siquiera conocerme un poco más para haber llegado a una conclusión de mi. Te acercaste con una idea en tu cabeza e intentaste aplicarla sin tomar en consideración mi opinión en el asunto.

Gary alzó sus manos en derrota, al mismo tiempo que alzaba su cabeza hacia el cielo, como si implorase por paciencia.

—Diablos, ¡Lo siento sí! No sabía que preocuparme por ti sería una ofensa tan grande.

Lucario pudo ver al igual que sentir que cualquiera haya sido la intención de Gary para con Giselle, los resultados que había obtenido no habían sido de su agrado. Giselle por otro lado parecía completamente insatisfecha con la reunión, al igual que incómoda.

—Olvidalo, Oak. Lo hecho, hecho está. Sólo te pido que no me insultes pensando que soy una frágil rosa que necesita que la cuiden constantemente.

Luego de decir eso, la chica retrocedió su silla ligeramente, antes de levantarse con tal de irse, Lucario podía ver que lo que sea que haya ocurrido aquí no fue en lo absoluto lo que Gary esperaba, y eso parecía complacer a Giselle. ¿Acaso eran enemigos?

—En todo caso, Oak, te agradezco la intención, si bien no fue requerida o aceptada, el gesto fue algo que no me esperaba de ti. Espero que la próxima vez nos encontremos bajo mejores circunstancias.

La chica inclinó su cabeza en respeto, antes de partir en dirección a los camarotes, dejando a dos confundidos varones tras suyo. Ambos por distintas razones, cada una única en su tipo.

El cánido observó de reojo al castaño, notando que el chico estaba obviamente decepcionado de como había progresado la conversación. ¿Acaso había algún motivador extra que Lucario estaba omitiendo? ¿Puede que se gusten, o que haya existido entre ellos algo que él no sabía? ¿Por qué todo esto? Nada tenía sentido para el cánido, simplemente todo era confuso y nada parecía ayudarlo. Ni sus instintos, ni la educación que Delia le ofreció parecían ofrecer respuesta alguna, por primera vez en años se sintió desprotegido e inexperto. Justo como aquellas primeras semanas luego de que despertó en Paleta.

—Si fueras hembra, diría que estás a punto de dar a luz a un huevo, Lucario.

Las palabras del castaño sacaron al cánido de su ensimismamiento, logrando que fijara sus ojos en los del chico por algunos segundos, antes de asentir y por supuesto omitir el insulto. Era probable que su rostro estuviera congelado en una expresión de intensa incomodidad. Lamentablemente su respuesta parecía insatisfactoria para Gary.

—Rayos, en serio necesitas relajarte. Pensé que estaba logrando un progreso, pero de nuevo regresaste a ser el sujeto serio e intrínseco de antes. Esta no parece ser mi noche.

El castaño alzó su vaso y bebió gran parte de su contenido, Lucario inclinó su cabeza a un lado, tomando algunas de las croquetas de pescado y llevándoselas a la boca. La comida siempre parecía ser una forma sana de relajarse cuando estaba tenso.

Ambos continuaron con el silencio, los dos comiendo tranquilamente mientras disfrutaban la fresca brisa del mar y las incontables estrellas del firmamento. Ninguno medió palabra alguna en todo ese tiempo, aparentemente ambos sin saber que decir. Gary simplemente estaba contrariado, pensó que podría haber sido de ayuda, pero es obvio que su intento no era requerido o deseado, eso fue bastante claro. ¿Qué hacer entonces?

Lucario por otro lado, simplemente estaba demasiado confundido por la multitud de malos presentimientos que parecían cursar por su cuerpo, al igual que los pensamientos que cruzaban su mente. ¿Cómo ayudar a Gary? ¿Debía hacerlo? ¿Realmente necesitaba su ayuda? Era obvio que el chico quizás necesitaba disminuir su ego, pero su gran habilidad junto con su éxito con el sexo femenino no hacían más que alimentarlo a tal punto de que era difícil enseñarle humildad sin que ambas ocurrencias dañaran o invalidasen la lección.

El cánido alzó su rostro al presentir al igual que oír que alguien más se acercaba a su mesa, por un momento pensó que era el mesero, pero cuando olfateó lo suficiente no pudo evitar gruñir con frustración, aparentemente dos de las chicas que los rodeaban habían decidido que ahora que Gary estaba aparentemente solo, esta era su oportunidad para hacer su movimiento. Su reacción las detuvo de inmediato, algunas dándose cuenta de su presencia por primera vez en toda la noche, el no podía evitar mirarlas con completa desaprobación, en especial por que podía ver en sus Auras sus verdaderas intenciones. Ninguna de ellas parecía preocuparse por Gary de forma fidedigna, sino de lo que podían obtener de él.

—Tranquilo amigo, no es necesario morder a las dulces señoritas.

La voz de Gary sacó de su mirar a Lucario, quien se dio cuenta de inmediato que no había dejado de mirar de forma agresiva a las jóvenes que se habían acercado a ellos. Cerró los ojos, ligeramente consternado por su reacción, no podía creer que en tan sólo un día estuviera perdiendo todos los modales y paciencia que por años había entrenado por dominar.

Jamás se sintió más frustrado consigo mismo que en este momento.

—Oh, señor Gary, ¿Por qué no regresa al monstruo a su Pokébola y viene con nosotras? Las chicas nos estábamos preguntando si deseaba ir a bailar.

El cánido cerró los ojos, en serio había algo en este lugar que lo ponía de mal humor, la conducta al igual que la atmósfera parecían estar diseñados para incomodarle, de hecho desde muy adentro de si mismo podía percibir un odio innato por esta situación, algo que no podía explicar racionalmente.

—La oferta es extraordinariamente tentadora, pero me temo que debo declinar. Ambas sabrán que mañana tengo un día algo pesado al defender mi título de campeón de los retadores. Por lo que necesitaré cada minuto de sueño que me sea posible. ¿Y por Lucario? Descuiden, sólo está tenso por no poder luchar contra mis contrincantes, es duro para una criatura tan poderosa el no poder combatir, ustedes comprenderán.

Ambas jovencitas asintieron, sus rostros expresando gran decepción de haber escuchado su rechazo, pero sus auras reflejando una gran cantidad de frustración y enojo que el cánido no podía ignorar. Ambas parecían percibir su hostilidad, por lo que no mediaron palabra alguna y simplemente se retiraron hacía la mesa con el resto de sus amigas, todas emitiendo grandes cantidades de enojo en su dirección. No que le importara en este momento.

—Bueno, creo que lo mejor sería el irnos a nuestro camarote. Es obvio que ambos hemos tenido suficientes aventuras por hoy.

Lucario asintió, notando que Gary no le había regañado por su grosera conducta, de hecho este parecía estar incluso satisfecho de que haya podido espantar a las chicas sin mediar a la violencia. Los dos se alzaron de sus sillas con gran rapidez, notando de inmediato que el camarero se dirigía a la mesa con tal de limpiarla y posiblemente liberarla para el uso de otros usuarios. El castaño dejó el dinero sobre la mesa, al igual que una generosa propina para el chico, antes de partir en dirección a los camarotes, seguido muy de cerca del cánido.

Si hubiesen esperado un poco más, quizás se habrían enterado de que Giselle ya había pagado por todo, sin embargo en su apuro, ninguno notó la gran sonrisa del camarero al ver que la noche había sido efectivamente productiva para su bolsillo gracias a la extraordinariamente generosa propina que el campeón le había proporcionado. Sin saberlo, Gary Oak seria conocido esa noche como un hombre generoso al igual que derrochador, acrecentando su imagen pública sin ni siquiera haberlo intentado.

XxX

—¡Raticate embestida!

Con un súbito y agresivo movimiento, el inmenso roedor Pokémon golpeó al Nidorino en el costado, enviándolo a rodar por algunos metros antes de que este se detuviera por completo, totalmente noqueado por el golpe. El árbitro contó hasta diez y luego de ello Gary nuevamente había sido coronado como campeón invicto del día.

Tal cual había advertido Giselle, al menos cinco entrenadores se habían acercado a él con tal de "enseñarle una lección". Todos ellos habían sido demolidos por Raticate sin ningún contratiempo. Tres de ellos habían sido chicas, o más específicamente, algunas de las chicas que anoche le habían invitado a salir a bailar.

El castaño regresó a su agotado Pokémon a su Pokébola, estaba consciente de que estaba presionando a la criatura más de la cuenta con tal de conservar su imagen, pero necesitaba mejorar el nivel de la misma y esto sólo era posible por medio de batallas constantes. Sabía que era un mal necesario, pero algo muy dentro de él simplemente no estaba de acuerdo consigo mismo con tal método. Tristemente, esa consciencia parecía haber adquirido la voz de Giselle en el proceso, por lo cual a menudo tendía a ignorarla.

"tratas a tus monstruos como objetos... igual que como lo haces con Lucario..."

Muchas de las cosas que le habían dicho la noche anterior habían logrado remecer su convicción como nunca antes había sucedido. El hecho de que ella observara más potencial en Ash que en él, a pesar de la amplia diferencia en poder y habilidad no dejaba de retozar en su cabeza. El hecho de que Lucario no haya saltado de inmediato a su defensa también era incómodo de admitir. Estaba más que seguro de que si Giselle hubiera sido así de agresiva con Ash, el cánido no hubiera titubeado en defenderlo y detener la conversación antes de que llegara a tal extremo.

¿Quizás por eso es que había estado callado todo el día de hoy? El castaño meneó su cabeza con tal de librarse de tales pensamientos. El cánido había estado tan sorprendido como él por lo que aconteció anoche, es probable que al igual que él se encontrara sumergido en una introspectiva del asunto, analizando cada palabra y acción emitida con tal de comprender por qué tal evento había causado tanta incomodidad en ellos.

Si algo tenían en común, era el hecho de que parecían al menos ponderar la ramificación de sus acciones y lo acontecido. Tampoco podía pedirle peras al olmo, no cuando era obvio que el cánido no tenía la misma experiencia que él en cuanto a relaciones se trata.

—¡Felicidades, señor Oak! Nuevamente ha demostrado su superioridad en el campo de batalla, estoy... impresionada.

El castaño asintió cortésmente en dirección de Lady Susan, quien en esta ocasión portaba a su lado a su marido, que obviamente estaba lejos de estar complacido por como habían resultado las cosas.

—Muchas gracias, madame. Sus palabras significan mucho para mi, Señor Rossi, como siempre un placer poder estar en su presencia. He escuchado muchas cosas buenas de usted, me halaga que preste tanta... atención en mi persona.

El hombre cerró ligeramente sus ojos tras escucharlo, mirando por algunos segundos en dirección de Lucario antes de regresar a mirar al castaño nuevamente. Era obvio que estaba al tanto de que una acción precipitada podría causarle severos problemas y heridas en manos de la seria y malhumorada criatura que custodiaba al muchacho.

—Oh, no es problema alguno, joven Oak. No hay nada que no merezca que no se haya ganado por sus propias acciones. Estoy seguro de que tarde o temprano obtendrá todo... lo que merece.

Gary sólo sonrió al escuchar al hombre.

—Estoy seguro de ello Señor Rossi. Pero por ahora me conformo con ser el mejor hombre en este barco. Por lo que no dudo que me será sencillo solventar cualquier problema, en especial por el bajo nivel que presentan mis rivales.

Gary no necesitó ver el rostro de Lucario para saber que su comentario no era bien recibido, pero de nuevo, allí era donde la diferencia entre los dos no podía ser más clara. Donde Lucario veía arrogancia, él veía una respuesta estratégicamente pensada para dejar por entendido que cualquier ataque a su persona sería retribuido severamente. Es allí donde el castaño notaba con creces la gran influencia que Ash otorgaba al cánido.

Ambos miraban al mundo en blanco y negro, omitiendo a menudo que no todos aquellos que se refugiaban en la "luz" solían ser buenos, y aquellos que estaban en la "oscuridad" no solían necesariamente ser malos por defecto. Aunque, si era justo, quizás el efecto era el contrario, después de todo Lucario era mayor que Ash, por lo que quizás era él quien influenciaba al chico.

Tras haberse despedido de ambos sujetos, Gary simplemente procedió a dirigirse a la inmensa mesa con gran variedad de platillos y tentempiés para el disfrute de los pasajeros. Sonrió ligeramente al escuchar el ligero humde aprobación de Lucario al ver su destino, en cierta forma podía imaginarse tanto a Lucario como a Ash arrojándose en dirección de la mesa y devorando todo a su paso como si nunca hubieran probado un bocado en sus vidas.

Notó de inmediato que varias personas habían procedido a apartarse de su camino, en especial del cánido en particular, quizás su conducta de ayer había alcanzado niveles ridículos de agresividad en la cadena de chismes del propio barco. Por lo que no le sorprendería que los ligeros gruñidos hayan sido convertidos en toda una carnicería.

—¡Lo lamento joven Oak! Pero me temo que tendrá que guardar a su monstruo dentro de su Pokébola, hemos tenido varias quejas de su conducta y tampoco es muy salubre el dejar que coma en la mesa.

Expresó un nervioso camarero que parecía estar sudando balas ante la mirada fija que Lucario había puesto sobre él una vez se había acercado a ellos. Gary asintió, y procedió a retroceder lentamente.

—Entonces lamento que tendré que declinar el degustar los manjares que el barco ofrece, por favor, ofrézcale mis disculpas al chef.

—¡Pero, señor Oak!

El castaño simplemente ignoró al pobre hombre y procedió a moverse en dirección de los campos de batalla, seguro de que más de un ojo estaba fijo en él en ese preciso momento.

No tenías por que haber hecho esto, Gary.

El chico alzó y bajó sus hombros por un momento, antes de comentar:

—No estoy de humor para sus juegos, supongo. A nadie más se les ha exigido el mismo trato. Por lo que encuentro la petición injusta, sobretodo por que está basada en hechos infundados.

El cánido asintió, en toda la mañana más de una persona se había apartado de su camino como si fuera una bestia salvaje que imploraba por sangre. Aunque quizás su expresión seria tenía algo que ver con ello, algo dentro suyo lo estaba volviendo loco, estaba tenso y ligeramente nervioso. Sabía que algo estaba por ocurrir, pero por más que lo pensara no lograba el descifrar qué en específico lo mantenía de tan mal humor.

¿Has notado que hay menos personal e invitados que ayer?

Gary asintió, de hecho tampoco le agradaba demasiado lo que estaba observando.

—Ciertamente hay un gran margen de personas que hacen falta, pero estamos en medio de la nada en aguas internacionales, ¿A donde pudieron haber ido? Hay menos entrenadores luchando, y el servicio parece incluso carente en presencia... O hay un evento alterno ocurriendo en otra parte del barco del que no somos parte, o quizás algo más está ocurriendo de lo que deberíamos estar al tanto.

Lucario intentó comentar algo al respecto, pero la súbita aparición de Giselle detuvo de golpe su comentario.

—Oh vaya, parece que si hay esperanzas para ti después de todo, Oak. Quizás hay algo más en esa cabeza tuya que aire caliente para sostener tu ego.

Gary se detuvo de inmediato y lentamente se dio la vuelta con tal de darle la cara a la joven con una sonrisa en su rostro.

—Si te tomaras el tiempo para conocerme mejor, quizás no me prejuzgarías de tal forma.

El cánido observó a ambos adolescentes por un segundo, antes de alzar sus ojos al cielo e implorar por paciencia.

—¡Touche, Oak! Y con respecto a lo que han dicho, me he tomado la libertad de contar y hay exactamente al menos setenta invitados que no acudieron hoy en al evento principal. Cincuenta y cuatro de ellos son entrenadores que hoy se retiraron por alguna razón, diez meseros y seis miembros del cuerpo de seguridad también se encuentran ausentes. Si yo fuese tú Oak, me mantendría en alerta, algo está por ocurrir... Y por el amor de Mew, deja de explotar a ese Raticate de tal forma. No seas cruel y emplea a un monstruo distinto, a este ritmo la siguiente batalla podría incluso resultar fatal para tu monstruo. En especial si luchas contra uno de los matones de Rossi.

Lucario asintió, sabiendo que Gary había estado empleando demasiado a su Raticate en batalla, era obvio que el chico deseaba que la criatura adquiriera experiencia rápido, pero las condiciones a las que estaba siendo sometido eran quizás demasiadas, y al igual que Giselle sentía que de continuar así, el pobre no sobreviviría.

Por suerte Gary pareció escuchar razón, si su asentir es de juzgar.

—Si te hace sentir mejor entonces no usaré a mi Raticate nuevamente, Giselle.

Ambos escuchas no pudieron evitar gruñir al escucharlo, era obvio que el chico no comprendía la seriedad del asunto.

XxX

Código Alpha, repito, código Alpha, el sujeto no quiso guardar al Lucario, repito... el sujeto no quiso guardar al Lucario. Espero órdenes, cambio.

Activen código azul, repito, código azul. La operación iniciará en menos quince minutos y contando.

¿Qué hay con el código verde?

No es prioridad por ahora, enfoquen su atención en azul, sus Pokémon son el mayor riesgo a la operación, en especial su Lucario, menos catorce minutos y contando. Todos a sus posiciones, el fallo no será aceptado.

¡Afirmativo, cambio y fuera!

El pelirrojo de inmediato desconectó el audio de su transmisor con tal de prepararse para comandar su primera operación de gran importancia. El dinero que se colectará hoy servirá para financiar gran cantidad de operaciones para el equipo Rocket, por lo que Giovanny había sido específico en la importancia de su éxito.

Las criaturas si bien un bono extra eran de menor importancia, a menudo los monstruos de los ricachones y famosos no eran más que simples mascotas, no era de extrañarse que el código azul haya podido barrer el suelo con los demás tripulantes, hasta ahora este parecía ser el único entrenador serio abordo, por lo que representaba un grave retraso en el tiempo que tenían para realizar la operación antes de que el submarino estuviese cerca de la embarcación.

—Maldito mocoso engreído, yo mismo me encargaré de borrar esa sonrisa de su rostro cuando... urk.

Los ojos del pelirrojo se abrieron de par en par cuando un par de manos de inmediato se posaron justo al frente de sus vías respiratorias con un trapo que obviamente había sido sumergido en gran cantidad de cloroformo. Intentó luchar, pero un rápido pinchazo en su espalda le afirmó que alguien tenía un objeto cortante justo en su espina dorsal, esperando sólo el movimiento adecuado para acabar con su vida o propinarle una grave herida.

En cuestión de menos de un minuto toda la lucha en su cuerpo había desaparecido y el sujeto cayó inconsciente sobre su propio escritorio mientras que detrás suyo James sonreía satisfecho de lo que había logrado, Meowth por otra parte guardó su garra.

—¡Meowth! ¿Y por este novato fue que nos reemplazaron? ¡Es una desgracia! Un insulto te digo.

James asintió, al mismo tiempo que de inmediato procedía a escanear sus alrededores con tal de conseguir lo que necesitaba.

—Nunca supieron apreciarnos como debía, y por eso les demostraremos quienes somos...

Diestramente buscó entre los archivos y pertenencias del pobre diablo al que habían asaltado, rápidamente buscando la información que necesitaban hasta conseguirla. Una vez logrado, James sacó una cámara y procedió a fotografiar los documentos uno por uno antes de regresarlos a su lugar.

Meowth por otro lado escuchaba atentamente las frecuencias de radio que estaba empleando el equipo Rocket, al igual que la suya propia con tal de esperar la señal de Jessie antes de actuar.

—¡Meowth! Tenemos doce minutos James, apurate con eso, dudo que este bueno para nada tenga información importante consigo.

El de cabellera azul asintió, pero comentó:

—Lo sé, Meowth, pero lo que sí tiene son los nuevos códigos y frecuencias, al igual que alguno que otro nombre que logro reconocer. Aparentemente luego de robar aquí escaparían en submarino rumbo a una de las islas Sevii. Si jugamos bien nuestras cartas, podremos descubrir una de las bases secretas a las que jamás se nos permitió acceso.

—¿Qué esa base no era un refugio de emergencia en caso de que la policía descubriera nuestra base principal?

—Lo era, pero aparentemente en esta oportunidad cumplirá otro objetivo. Pero lo más importante es que ellos están a cargo del submarino...

El felino miró a su compañero por algunos segundos, antes de suspirar y comentar:

—Sé que es tentador, pero no podemos desviarnos del plan, nuestro objetivo es sabotear esta misión, no tenemos tiempo para agregados, no a estas alturas. Concentrate James.

El de cabellera azul asintió, antes de proceder a caminar rumbo a la abertura de la ventilación, tomar la soga que descendía desde ella y comenzar a escalarla mientras que el felino miraba cada uno de sus movimientos, una vez observó que su compañero había partido. Meowth procedió a activar su radio con tal de localizar a Jessie.

Aquí bigotes, el Growlithe está dormido, repito, el Growlithe está dormido...

Una vez cumplió su objetivo, simplemente abandonó la improvisada estación de radio antes de saltar rumbo a la ventilación, notando para su alivio que James le había esperado como habían planeado y no había intentado alterar los planes como los conocían. Una vez estuvo dentro de la ventilación, ambos procedieron a cerrar la apertura, antes de comenzar a moverse con ruta a su vía de escape.

—¿Crees que las trampas se hayan activado?

El felino continuó caminando por un par de metros antes de contestar.

—De no haber funcionado Jessie nos habría alertado, no teníamos tiempo para sacar del juego a todos los miembros del ataque, pero al menos si las cosas salen de acuerdo al plan más de la mitad estará incapacitada gracias a los gases que liberamos en sus posiciones. Por lo que todo resta en las manos del sujeto que ahora está a cargo de Lucario y los demás entrenadores. ¡Lo que más me preocupa es que Jessie se entere por su lado por la presencia de ellos y decida alterar las cosas... tenemos poco tiempo para tomar ventaja de la confusión que este grupo de novatos causará antes de nosotros poder salir con un botín considerable.

James sonrió, si todo funcionaba a la perfección, Jessie debería estar recolectando gran parte del dinero que el equipo Rocket había logrado acumular hasta ahora.

Lamentablemente los planes nunca salían de acuerdo a los planos.

Atención equipo Rocket, hemos sido descubiertos, el equipo Beta y el equipo Gamma se encuentran bajo ataque, repito el equí...

La transmisión se interrumpió súbitamente, significando que Jessie había finalmente capturado al pobre diablo que había logrado mantenerse despierto después de la humareda.

—Mierda, Jessie, ¿me copias? retirada hasta el punto Z del barco, huyamos con lo que tenemos por ahora, las cosas están por ponerse feas.

Comentó Meowth en la radio, escuchando al igual que sintiendo las primeras señales de que una batalla había empezado. James maldijo en voz alta, en especial por que era probable que Jessie se encontrara atrapada por los momentos bajo el fuego enemigo, lo que implicaba que tendrían que cambiar los planes con tal de sacarla del embrollo en el que estaba.

Aquí Jessie, problema solucionado, todos los cabos sueltos han sido atados, repito, los cabos sueltos han sido atados, proceder al punto Z. Sólo tuve un problema con el estafador de los Magikarp, al parecer había tomado el punto Z como su guarida.

James sonrió, en su cinto había una Pokébola dorada que había adquirido del sujeto, era bueno saber que podría cobrar venganza tras haber tenido que realizar el acto de damisela ignorante ante el sujeto.

—Aquí James, estaré allí en menos cinco minutos, Meowth se dirigirá al punto X con Weezing con tal de ayudar a los tripulantes. Nos reencontraremos en diez minutos en el punto Z.

Copiado, tengan cuidado... y James...

—¡Argh Meowth, no de nuevo! cállense los dos y apéguense al plan demonios...

XxX

Él ataque vino de la nada, pero no de sorpresa, Lucario había estado en alerta y de mal humor desde que había puesto una pata sobre la embarcación, por lo que cuando una serie de puertas se abrieron y de ellas comenzaron a emerger miembros del equipo Rocket, su reacción no se hizo esperar.

Antes de que muchos tan siquiera pudieran comenzar a gritar el ya estaba en movimiento, acumulando una ligera cantidad de energía psíquica en sus patas antes de desatarla sobre las entradas con tal de lograr el que todos los hombres que intentaban entrar colisionaran con aquellos que estaban tras ellos, logrando derribar a gran cantidad de ellos al igual que desorganizarles por valiosos segundos. Tiempo que los empleados y varios entrenadores a bordo habían utilizado para salir de su sorpresa y emprender una defensa.

Una vez aterrizó sobre el suelo, Lucario miró en dirección de Gary, notando de inmediato que el chico había desplegado su más poderosa bestia en batalla, Warturtle se movía con rapidez, eficacia y certeza, enfocando la mayoría de sus ataques en golpes que incapacitaran a sus oponentes lo suficiente para que los demás entrenadores se hicieran cargo de ellos.

El castaño estaba espalda con espalda con Giselle, quien estaba comandando a un Bulbasaur a que empleara sus látigos para azotar a los monstruos del equipo Rocket que intentasen acercarse a ellos. Su atención si embargo se dirigió de nuevo al campo de batalla cuando pudo presentir la mala intención dirigiéndose hacia su ser, no le tomó mucho tiempo el notar que Rossi y varios de sus empleados le habían rodeado, aprovechando el caos y la trifulca para hacer su movimiento sin ser notado. El cánido entrecerró sus ojos, en especial cuando varios de los entrenadores intentaron sacar sus Pokébolas en su contra, por lo que inmediatamente procedió a emplear sus fuertes músculos para ponerse en movimiento, acortando la poca distancia que había entre ellos.

Los hombres gritaron en alarma, y Lucario empleó sus fuertes patas para saltar sobre ellos al mismo tiempo que liberaba una fuerte oleada de energía psíquica, derribando a la gran mayoría. No se detuvo a ver el resultado de sus acciones, notando con rapidez que el equipo Rocket estaba ganando la batalla gracias a que la gran mayoría de los monstruos de los tripulantes se encontraban en pésimas condiciones luego del torneo.

Saltó sobre varios de los encuentros, en alguno que otro golpeando al monstruo del equipo Rocket con tal de darle una ventaja a quien sea estuviese luchando en su contra. Pero jamás deteniéndose a verificar si sus resultados habían cambiado el resultado de la batalla de forma positiva o no. El ataque de Rossi había llegado justo en el momento en que se había mantenido quieto en un sitio por demasiado tiempo, por lo que para evitar una repetición constante decidió mantenerse en movimiento hasta que consiguiera una solución a todo este asunto.

De la nada varias explosiones se escucharon a su alrededor, la mayoría proviniendo desde afuera de las puertas que los delincuentes habían empleado para adentrarse en las instalaciones. Una ligera olfateada sirvió como rápida advertencia del contenido del humo que empezaba a entrar.

¡Gary somnífero, cúbrete la boca y la nariz!

Su advertencia le costó al menos varios segundos de estar detenido, por lo que no le sorprendió de inmediato que sus perseguidores le encontrasen de inmediato. Gruñó en advertencia, pero ninguno parecía escuchar, por lo que rápidamente le ordenaron a sus monstruos el que atacaran, o al menos eso intentaron antes de que cuatro nuevas explosiones justo frente a ellos detuvieran toda la batalla. El cánido de inmediato deteniendo su defensa con tal de retroceder e impedir que aspirara demasiado gas somnífero.

Los hombres y Pokémon aledaños no tenían tanta suerte, y tanto miembros del equipo Rocket como tripulantes caían víctimas de la humareda química.

—¡Muéstrate!

Gritó el cánido en su idioma natal, logrando perder un poco la paciencia ante quien sea que estuviese arrojando el gas. Una ligera carcajada, apenas perceptible entre el estruendo de la batalla se pudo percibir desde arriba del cánido, quien inmediatamente observó a un Weezing que portaba de pasajero a un Meowth quien a su vez portaba una máscara anti-gases en el rostro.

—¡Tú!

Comentó sorprendido Lucario, al reconocer el Aura del felino que estaba ante él.

—¡Meowth, deberías ser más agradecido! Después de todo sin nuestra ayuda esto sería mil veces peor de lo que es ahora. Pero así son los poderosos, muy orgullosos de reconocer que incluso ellos necesitan ayuda.

—Meowth, deja de parlotear y lanza las últimas granadas de somnífero, James y Jessie nos están esperando...

El felino golpeó ligeramente la cabeza del Weezing al escucharlo revelar sus nombres...

—¡Idiota! ¿De qué sirve que me enmascare y hable como un común Pokémon, si igual vas y revelas mi identidad?

Lucario simplemente no podía entender el por qué sus sentimientos estaban tan divididos en cuanto a esta criatura se trataba, mucho menos porqué titubeaba en detenerlos al ver que rápidamente se marchaban entre la tubería. Pero su atención fue rápidamente ganada cuando un ataque de fuego impactó contra su espalda, logrando que perdiera el equilibrio por algunos segundos antes de recuperarse lo más rápido que pudiese sobre sus patas.

Miró a quien le había atacado y pudo ver que era el mismo Rossi con un Growlithe que obviamente aún no era más que un cachorro mimado si la debilidad de su ataque podía ser tomada en cuenta. Lucario no se detuvo a escuchar el discurso que Rossi estaba comenzando a arrojar, por lo que empleó su gran velocidad para cruzar la distancia entre ellos, lo suficientemente rápido para tomar por sorpresa al Growlithe y poder patearlo con apenas una fracción de su fuerza total, enviándolo a volar en dirección de su sorprendido dueño, golpeándolo en el pecho y logrando que ambos cayeran de bruces en el suelo, los dos fuera de combate por el momento.

Lucario miró a sus oponentes por algunos segundos, intentando recomponerse del ataque, cuando recordó nuevamente al Weezing y al Meowth pero una vez miró hacia las tuberías de la ventilación, supo que ya era demasiado tarde para detenerlos y que a esas alturas ya se habían marchado gracias a la distracción de Rossi. Dirigió entonces su atención a sus alrededores, notando que gran cantidad de personas se encontraban heridas o noqueadas gracias al gas y la batalla. Por suerte, las acciones del felino parecían haber afectado más al equipo Rocket que a los tripulantes, por lo que rápidamente la batalla estaba llegando a su fin.

El cánido ignoró el ligero ardor en su espalda con tal de entrar de nuevo en batalla, que el Growlithe no haya sido más que una mascota malcriada no eliminaba el hecho de que su ataque dolía. Por lo que rápidamente vertió su ira en el campo de batalla.

Corrió en dirección de un Arbok que luchaba contra un Nidoran hembra, la pequeña criatura apenas sosteniéndose sobre sus agotadas patas mientras que la serpiente lentamente se acercaba con tal de exprimir los últimos remanentes de energía que le restaban, cargó su aura en sus patas y antes de que el Arbok pudiese reaccionar, una esfera de aura había impactado en ella, propinando un golpe crítico y sacándola de combate.

La acción llamó de inmediato la atención de dos miembros más del equipo Rocket que acababan de terminar con sus rivales, ambos preparándose para liberar dos nuevos monstruos, cuando un látigo cepa se enroscó a su alrededor, evitando que lograran realizar movimiento alguno antes de arrojarlos contra la pared más cercana con tal de sacarlos del juego. El cánido miró en dirección del Victreebel y el entrenador que le habían librado de la batalla y afirmó en agradecimiento antes de arrojarse a correr en otra dirección con tal de ofrecer más ayuda.

En cuestión de minutos lo que fue una batalla rápidamente se redujo en nada cuando finalmente derrotaron al último remanente del equipo Rocket. Lucario respiraba agitadamente, mientras que Gary y Giselle yacían sobre sus traseros en el frío suelo de la embarcación, ambos respirando con fuerza mientras que Warturtle y un recién evolucionado Ivysaur conversaban amenamente al lado de sus entrenadores. El cánido suspiró con alivio, ahora la batalla había finalmente concluido, pero curiosamente el sentimiento de desagrado hacia la embarcación no había terminado.

Atención por favor, atención por favor, estamos en curso de colisión con una tormenta tropical, se le agradece a los pasajeros mantener la calma...

XxX

Descendiendo en ciudad Cinnabar luego de lo que fue un largo y tedioso viaje, Lucario no pudo evitar comentar al fin.

Jamás me volveré a subir a esa cosa...

Ni Gary o Giselle ofrecieron resistencia a la idea, ambos hartos de la embarcación de por vida.

Continuará...

N.A: Lamento la tardanza, pero mi computadora está siendo reparada por ahora, así que no tengo los capítulos y sus bocetos a mano. No sé cuando me la regresen, es probable que la tarjeta madre haya pateado la lata gracias a los numerosos apagones en mi ciudad. Estoy rogando porque sólo sea la fuente de poder.

Estoy escribiendo en la computadora de mi padre, pero es poco lo que me la presta, y con mi problemas en los ojos me monitorea bastante el uso de la misma. Por lo que a menudo para entrar en Facebook y mi correo tengo que estar haciéndolo a escondidas y a veces lo hago por poco tiempo. Tampoco es que su computadora sea muy buena que digamos, debido a que se cuelga incluso con el juego más sencillo de todos, por lo que si me ven en Facebook y no les he contestado, es por que a menudo estoy de diez a quince minutos y luego me desconecto. A veces me olvido de hacerlo y dejo mi cuenta abierta de par en par.

Aún me faltan algunas pruebas antes de la operación, por lo que me han tenido algo vigilado, (no me dejan ni comer lo que me gusta, por no alterar los resultados). Por lo que puede que tarde un poco más, tampoco me acuerdo de que iba la trama de Gary, por lo que tendría que esperar a que mi computadora regrese para poder ver qué estaba supuesto a hacer, es probable que haya alterado este capítulo de forma irreparable, por lo que tendré que modificar algunas cosas para que encaje lo que hice aquí con el resto de la historia.

Lamento que no haya respondido los reviews como suelo hacerlo. Si puedo conectarme en un Cibercafé en estos días, responderé todos sus reviews pasados y los que me dejen en este capítulo. Pero por ahora no esperen que regrese a la rutina de una actualización cada viernes, es probable que por ahora sea una espera de al menos quince días por cada capítulo hasta que todo se normalice. Espero entiendan.