Hola a todos, lamento mucho la demora, las cosas nunca van como espero.
En fin, no los entretengo más, pasen y lean.
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Capítulo 25: Tregua.
Hacer un trato con el demonio solo para estar cerca de una persona por un tiempo es una apuesta arriesgada.
-¿Un trato? – Kakashi y Sasuke alzaron una ceja. Kishasa se adelantó tres pasos más a sus compañeros.
-Sí, un trato que les conviene a ustedes y a nosotros también – sonreía. Era hora.
-¿Qué especie de trato? – preguntó Omoi.
-Simple, los de Konoha y Suna quieren llevar de vuelta a Naruto-kun a la aldea de la Hoja y los de Kumo no quieren que se mate a su jinchuuriki ni que se destruya su aldea, ¿cierto? – Hubo un dubitativo asentimiento por parte de los involucrados – en ese caso hagamos esto: Naruto-kun irá con ustedes a Konoha y nosotros dejaremos en paz a Kumogakure por ese tiempo.
-¿Qué? – Sakura no le creía – ¿dices que volverás con nosotros, Naruto? – el aludido no la miró, estaba de brazos cruzados y lucía molesto.
Odiaba ese plan, en serio lo odiaba. ¿Aún podía salir corriendo? Con suerte se iría lo suficientemente lejos antes de que Itachi o Kishasa…no, imposible escapar.
-Hey, están haciendo el trato conmigo, no con ellos – le pusieron atención de nuevo a la niña, Naruto no pasó por alto el tono de autoridad que manejaba en ese momento, era oficial, ella estaba por completo al mando, – miren, esto es lo que pasará si aceptan: Naruto-kun irá a vivir con ustedes a Konoha por un tiempo.
-¿Un tiempo? ¿No es para siempre? – Kiba intervino.
-¡Que dejen de interrumpirme! – se molestó e hizo un puchero. Naruto ocultó una sonrisa, no era tan sencillo.
-Perdona – se disculpó Kakashi.
-Hmm – ella continuaba mirándoles con molestia.
-Por favor, continua explicándote – pidió Shino. Kishasa compuso su expresión.
-Bien, a cambio de que Naruto-kun vaya con ustedes por un tiempo a Konoha en plan de paz, ustedes dejarán que Kisame-senpai e Itachi-san se marchen vivos de este lugar y…
-¡¿Qué?! ¡Eso nunca! ¡Tengo un asunto pendiente con él y no le dejaré escapar! – el azabache señaló a su hermano.
-Ash, ¿quieres callarte Uchiha Sasuke? En serio, son unos irrespetuosos.
-Hmp – la mirada asesina del azabache no inmutó a algún Akatsuki.
-Miren, sino quieren escucharme ni hacer el trato simplemente digan que no y ya; así solo llamaré a mis demás senpai y estarán aquí en menos de cinco minutos, luego de eso les mataremos a todos ustedes, tomaremos al jinchuuriki del hachibi, destruiremos Kumogakure y nos iremos a continuar con nuestras vidas – la niña se cruzó de brazos – ustedes deciden: la muerte o un pacto conmigo – sonaba segura de si misma.
Kisame y Naruto sonrieron un poco. Por eso nadie podía meterse con ella, podía ser aterradora y cruel con sus palabras.
-Kakashi-san, ¿qué hacemos? Hasta ahora nos las hemos arreglado para combatirlos pero, si vienen más refuerzos de su parte, estaremos en mucha desventaja – Shikamaru parecía preocupado. Su pensamiento fue acertado.
-Lo entiendo. No sabemos cuántos de ellos vendrán sin embargo…
-Será muy difícil, casi imposible, que ganemos si vienen más de ellos – aseguró Neji.
-¿Ustedes no pueden pedir más refuerzos? – le preguntó Karin a los de Kumo.
-No, no podemos, todos los refuerzos que pudimos conseguir son esa bola de inútiles de allá – señaló a los ninja que terminaban de reponerse de la paliza recibida por Naruto.
-Mmm, es una situación complicada, ¿Killer Bee, usted puede ya usar bien el chackra de su biju? – preguntó Maito.
-No, aun no puedo pelear con todo mi poder, es un caso complicado, joder – recitó el moreno.
-¿Qué hacemos? – inquirió Gaara.
-Creo que lo correcto, para evitar más bajas, es aceptar hacer un trato con la niña.
-¿Qué? ¿Nos rendimos, entonces? – Sasuke estaba molesto.
-No es una rendición, solo una tregua – apuntó Juugo.
-¡No pienso acceder a eso! ¡No voy a dejar ir a mi hermano! ¡Me niego!
-Cálmate, Sasuke. Es lo mejor, piensa en Naruto – Kakashi le vio significativamente, recordándole cual era su misión. Su deber.
-Hmp – un suspiro por parte del Uchiha seguido de un asentimiento – de acuerdo.
-Bien, pero primero veamos que especie de trato nos ofrecen.
-En ese caso yo también tengo que participar en esto – el Raikage llegó apoyado en un shinobi.
-¡Raikage-sama! No debería de estar en pie, su herida…
-Silencio, Omoi, estoy bien.
-De acuerdo – Omoi dejó de hablar al ver la mirada que ocultaba una creciente ira.
-Bien – Kakashi miró a los de Akatsuki.
-¿Qué deciden? – preguntó la menor.
-Primero queremos escuchar todo el trato y los términos o condiciones – dijo el Raikage – si no nos conviene a todos no accederemos.
-Está bien – se alzó de hombros ella, esperaba esa actitud, – este es el trato: Naruto-kun pasará un tiempo, tal vez un poco corto, tal vez un poco largo, en Konoha; si logran convencerle de que esa vida es mejor que la que lleva en Akatsuki y él decide quedarse para siempre con ustedes, no nos interpondremos en esa decisión; también dejaremos en paz a Kumogakure y no intentaremos capturar al jinchuuriki del hachibi durante ese periodo de tiempo. Ahora, para que esto sea así hay ciertas condiciones que tendrán que seguir – les miraba con seguridad en sus ojos.
El plan debía llevarse a cabo.
-Bien, las escucharemos – asintieron Kakashi, A y Gaara.
Kishasa alzó su mano e indicó el número uno con un dedo:
-Condición número uno: yo siempre estaré al lado de Naruto-kun, eso significa que iré con ustedes a Konoha, pero prometo no hurgar en los planes de batalla que tengan para con los Akatsuki o alguna otra persona.
-¿Crees que…?
-Shh, escuchemos hasta el final – dijo Kakashi.
-Condición numero dos: Itachi-san y Kisame-senpai se pueden marchar ilesos de este lugar – Sasuke iba a protestar pero Sakura le tapó la boca antes de que hablara, indicándole con la mirada que esa era su oportunidad para recuperar a su amigo, para completar con éxito su meta, – condición número tres: no se me tratará como un enemigo, me deben de tratar bien porque, si me siento incomoda con ustedes o no me agrada como se portan conmigo o con Naruto-nii, nos marcharemos de su lado en seguida – al ver que Gaara asentía ella prosiguió – condición número cuatro: dejaremos que un ninja, como mínimo, siempre nos esté vigilando a Naruto-kun y a mí.
-Eso es sensato – apuntó Rock Lee.
-Condición nuero cinco: quiero que venga con nosotros Killer Bee.
-¡¿Qué?! ¡Eso nunca, mocosa! – exclamó furioso el Raikage. ¿A qué jugaba como para pedirle semejante estupidez? Él no permitiría que su hermano menor, guardián de su aldea, cayera en manos enemigas con esa facilidad. No, ni en un millón de años les daría la oportunidad de asesinarle.
-Tranquilo, no será para capturarlo, simplemente he visto que Bee-sama no ha tenido vacaciones en diez años, eso es un abuso, así que solo quiero darle un descanso de su trabajo como guardián de esta aldea – explicó con simpleza la pequeña.
-¿No me capturarán, ni me torturarán? – Bee la observó.
-Para nada, ahí entra en juego la condición número seis: no intentaremos matar al jinchuuriki del hachibi – Itachi la vio, ella lo tenía todo bien pensado, al parecer. Su mente trabajaba rápido, o tal vez sólo eran las palabras del líder las que repetía.
-Mmm…
-Ah, también se hace útil la condición número siete: dejaré que vengan dos ninja de Kumo con nosotros para hacer de guardaespaldas del jinchuuriki, de preferencia que sean esos dos – señaló a Karui y Omoi – me han agradado – sonrió con simpatía. Naruto bufó, otros que representarían un inconveniente si quería marcharse.
-¿Algo más? – preguntó con tono irónico Kankurou. Eso, más que un trato igualitario, era un contrato con un pequeño demonio convenenciero.
-Sí, condición número ocho: no importa le decisión que Naruto-kun tome, ya sea quedarse en Konoha o ir con Akatsuki, será respetada por todos.
-¿De acuerdo? – asintió Tenten.
-Ah, por último, y no son condiciones, sino reglas: no contestaremos ninguna pregunta referente a los Akatsuki, sus habilidades o los planes que tenga la organización, toda esa información es confidencial; así como yo respetaré el no espiar en los asuntos de sus aldeas ustedes deben respetar el no espiar en los asuntos de Akatsuki; también debo de enviar un mensaje diario a mis senpai para que no se preocupen por mí y sepan que sigo viva, para que vean que no envío información sobre ustedes Hatake Kakashi puede revisar los mensajes antes de ser enviados.
-¿Es todo? – inquirió el Raikage, irritado. Esa mocosa, dándose aires de superioridad, le irritaba.
-Sí, ahora, tienen tres minutos para pensar si aceptar o no. Tomen en cuenta que si no aceptan nuestros refuerzos estarán aquí en menos de cinco minutos – sonrió con un poco de maldad la chica – dialoguen – ella caminó de vuelta con sus compañeros y los aliados se juntaron para hablar.
El plan debía dar resultado. Los tenían.
-¿Aceptaremos el-el trato? – preguntó Hinata con timidez.
-Yo no permitiré que Bee vaya con ellos.
-Y yo no quiero dejar ir a mi hermano – Sasuke apretaba los puños.
-Raikage-dono, con todo respeto, piense en que es un buen trato a final de cuentas, pese a que parece que no; estaría salvando a su aldea de una destrucción segura y ganaría tiempo para rehacer sus defensas.
-No.
-Brother, si Karui y Omoi vienen conmigo, no habrá ningún problema con el enemigo – intentó razonar el jinchuuriki.
-No – el moreno se mantuvo firme, pese a que Kakashi tenía razón.
-Lo que no me gusta es que la niña tenga que venir – dijo Temari.
-Mmm, a mí tampoco me agrada del todo, pero es una gran oportunidad para convencer a Naruto de quedarse con nosotros – sonrió Sakura – además, quizá de esa forma lograremos descubrir como mantener a la niña esa a raya.
-Dos puntos a favor, porque no creo que podamos llevar a Naruto-kun de vuelta de otra manera – dijo Lee.
-¿Tenemos que aceptar? – el Raikage aún no se convencía. Estaba poniendo en peligro la seguridad de su hermano y aldea.
-Es lo mejor, salvaremos su villa, sus vidas y las nuestras; además, por difícil de creer que resulte, esa niña parece tener palabra – aseguró Neji, sin saber de donde sacó esa frase. ¿Así de desesperados se sentían por tener a Naruto de vuelta?
-Brother, estaré bien – sonrió Killer Bee. A le miró, sabía que, si se presentaba un incidente, B podía salir con vida de él usando a los de Konoha como escudo.
-Ah… – el kage se rindió, eran mayoría, él no estaba en condiciones de refutar algo y, pese a todo, aquella parecía la solución más acertada a esa situación tan precaria, – de acuerdo, pero, ustedes…– señaló a los pupilos de su hermano menor –…no les pierdan de vista ni un segundo.
-¡Sí, señor!
-Si ven algo anormal no duden en llamarme y actuar, ¿entendido?
-¡Sí, Raikage-dono!
-Entonces, ¿estamos todos de acuerdo? – se miraron entre si y asintieron decididos y resignados, ¿qué otra tenían? Los tenían acorralados.
-Insisto en que esta es una pésima idea – Naruto continuaba cruzado de brazos viendo de reojo a sus antiguos camaradas. Kishasa borró la sonrisa que intentaba formarse en su rostro.
-Resultará.
-Yo también pienso lo mismo, pero una orden de Pain es una orden de Pain – dijo Kisame – por muy rídicula o aburrida que sea.
-Itachi, ¿en serio apoyas esta locura? – el rubio vio al pelinegro.
-Es una orden.
-¡Maldita sea, Itachi! ¡¿Qué si es una orden?! ¡Te estoy preguntando tu opinión personal, no la respuesta a una orden! – los ojos azules se clavaron en los negros. Naruto estaba dolido por la traición, en una situación así era Itachi quien ideaba otra forma para completar los objetivos. Ahora se dejaba llevar.
Nada de ello acabaría bien, no podía acabar bien.
-Naruto, tengo mis razones para no oponerme – el moreno cerró los ojos con tranquilidad.
-¿A si? ¿Cuáles? – alzó una ceja. El tipo misterioso de nuevo estaba ahí.
-No te las diré, de cualquier forma, no las comprenderías – el Uchiha mayor continuaba con su tono neutral.
-¡Deja de tratarme como alguien estúpido! – Naruto se estaba enfadando, Kish le metió un golpe, frenando su rabieta.
-¡No le grites a Itachi-san!
-Hmp – el rubio le miró y se calló.
-Creo que ya se les terminó el tiempo – comentó Kisame, la menor asintió.
-¡Bien! ¡Se acabó el tiempo! – Les gritó Kishasa a sus oponentes, ambos bandos se miraron con la desición brillando en sus ojos – ¿qué deciden?
-Aceptamos – dijo el Raikage, adelantando a Kakashi, – pero más te vale que mantengas tu palabra, mocosa, o te verás envuelta en serios problemas – usó un tono amenazante.
-¡Oiga, yo siempre mantengo mi palabra! – parecía ofendida, más, con las manos a su espalda, cruzaba los dedos, pues habían algunas partes del trato que no podría cumplir del todo. Naruto contuvo un suspiro y guardó sus comentarios sarcásticos para cuando estuvieran solos o pudieran hablar entre ellos sin el peligro de ser atacados.
Era una misión más, a final de cuentas. Ella podía romper su palabra si era necesario…y él también.
-Hmp, más te vale.
-Bien, como ya han aceptado – ella se giró de nuevo hacia sus queridos mentores – es hora de despedirnos por un tiempo, Kisame-senpai, Itachi-san – sonrió.
-Supongo que sí, pequeñaja –le sonrió el tipo de piel azul – cuídate mucho.
-Claro, gracias por todo, senpai.
-Por nada, pórtate mal si es necesario – se escucharon risillas, luego Kisame vio a Naruto – cuídala o Hidan y Deidara te matarán.
-Hmp, como si no me fueran a matar cuando se enteren de todo lo que ha pasado aquí – rodó sus azules ojos con fastidio.
-Jajajaja, cierto, iré preparándote una tumba y una lápida que diga: "aquí yace Uzumaki Naruto, el idiota que dejo que hirieran a Kishasa y por eso fue asesinado sin piedad por un loco pirotécnico y un maniático religioso" – se burló el espadachín, Naruto frunció el entrecejo – a parte de casi dejar que la vieran en ropa interior.
-Hmp – definitivamente tenía que ir pensando en cómo librarse de la bronca que le echarían esos dos.
-Y, en caso de que logres huir de ellos… – Kisame atrapó su mirada –…recuerda que aún debes huir de mi y el resto – Naruto contuvo un estremecimiento, pese al tono amigable y bromista podía saber que el espadachín hablaba por completo en serio.
Otros más de quienes escapar.
-Bueno, Ai, cuídate y cuídalo – Itachi se había arrodillado a su altura.
-Claro, Itachi-san, tú también cuídate mucho, ah, si vas para ya sabes dónde me saludas a ya sabes quién y le dices lo usual, ¿vale?
-Hm – asintió con una ligera sonrisa, Naruto no les prestó atención, estaba ocupado convenciendo a Kisame de que él se las arreglaría, – mantén vigilado a mi hermano, por cierto… – mantuvieron una conversación mental, el gesto de Kishasa se tornó sombrío, pero asintió, resignada.
-Está bien, prometo hacerlo – una lágrima fugaz escapó de sus ojos, Itachi la limpió con ternura impropia de él, al menos en público.
-Lamento de verdad pedirte esto.
-Mh – meneó su cabecita – está bien, lo cumpliré – sonrió con tristeza y resignación. Una parte desagradable del trato. Un evento inevitable.
-Gracias.
-En ese caso, hasta la próxima, Itachi-san – le abrazó con fuerza y él le devolvió el abrazo.
-Hasta la próxima, mi niña.
-Te amo.
-Y yo a ti – ambos mantuvieron los ojos cerrados durante el abrazo, temiendo que sus miradas denotasen cosas que no debían a Naruto o a Kisame, quienes ya les prestaban atención de nuevo, el joven Uzumaki debía permanecer ajeno a sus planes.
-¿Y a estos que les picó? – preguntó Naruto a su compañero, demasiado extrañado por la ferviente muestra de afecto. Se suponía que esos dos no eran así, al menos no Itachi.
-Ni idea, ya sabes cómo son: de que Itachi-san le sigue el juego a Kishasa no hay quien les pare o soporte – sonrió burlón y el rubio asintió con un suspiro, no muy convencido. Podía contar la veces que había visto al mayor seguirle el juego a la menor en público.
-Es hora de que nos vayamos – Itachi deshizo el abrazo.
-Sí, te extrañaré mucho – el pelinegro sonrió y le dio un dulce beso en la frente. Era la despedida.
-Es para que no me extrañes ni olvides – volvió a sonreír, ella esta vez solo tenía un pequeño tinte rosado en sus mejillas, ese beso esta vez significaba demasiado…demasiado. Naruto les miraba con intriga, comenzando a sospechar que algo no andaba bien. Su mente insistía en repetirle ese hecho.
Demasiado sospechoso.
-Yo jamás haría eso – sonrió a pesar de lo que vendría.
-Me alegra saberlo – el hombre se puso en pie, sosteniendo la femenina mano; en parte si le alegraba, ya que ella había logrado ser una persona muy importante en su vida pero, por lo mismo, no se sentía tan feliz de que ella le recordase con ese afecto; alguien como él no se lo merecía. La mano de Kish apretó la suya, dándole a entender que lo último que pensó no era cierto, él le sonrió antes de mirar al ojiazul – Naruto-kun, cuídense mucho, por favor.
-Siempre, Itachi – sonrió el rubio ignorando por un momento esa sensación de malestar que comenzaba a nacer en su interior.
-Hm – sonrisa por parte del pelinegro – Naruto…
-¿Qué? – el ojiazul alzó la vista solo para recibir un golpe en la frente, cortesía de Itachi. Sasuke se sorprendió, era el mismo gesto que su hermano mayor siempre le hacía de pequeño. ¿Así de cercanos eran?
-Auch, ¿eso por qué? – Naruto se sobó la frente.
-Buena suerte – sonrió de medio lado y le otorgó una mirada cómplice a Kisame, el hombre azul asintió y tomó a Naruto de la camisa.
-¿Buena…suerte? – Uzumaki abrió los ojos ante lo que veía, estaba en un genjutsu. Todo era de colores negro y rojo, él se encontraba de pie e Itachi estaba frente suyo, algunos cuervos volaban a su alrededor – ¡¿Qué…?!
-Naruto te dejaré algo que espero no tengas que usar en un futuro, cuida de los que te importan – ¿a qué venía eso? – Naruto, no intentes ser quien no eres, no cometas errores incorregibles, no hagas lo que yo sólo por encontrarte confundido – le habló Itachi dentro del jutsu, haciendo que Naruto perdiera sus sentidos por unos segundos antes de liberarlo.
-¡¿Qué diablos?! – Naruto jadeó un poco y le vio con cautela, Itachi simplemente asintió. Si el rubio no se había arrodillado, ya que se sentía aturdido y confundido, era porque Kisame le había sostenido de la camisa para guardar las apariencias pero, ¿por qué demonios había hecho todo eso el poseedor del sharingan? Debía preguntar, tenía que preguntar, no era tan estúpido como para no notar lo raro de la situación, más la voz de Kisame no le dejó saber algo:
-Kishasa, ya puedes sacarnos de aquí – Kisame dejó de sostener a Naruto en cuanto él se deshizo de la incómoda sensación, colgándose su espada a la espalda.
-Entendido – sonrió la chica y comenzó con sus sellos, luego se quedó quieta haciendo un sello final – hasta pronto – se despidió mientras veía desvanecerse a su senpai espadachín y a su amado compañero. Ellos le sonrieron también por última vez. Su mirada estaba concentrada en el joven Uchiha y él le veía a ella y a Naruto alternativamente con esos profundos ojos negros.
Ésta era una despedida diferente, muy diferente. Cuando se desvanecieron otra lágrima se le escapó a la pequeña.
Y Naruto lo pensó de nuevo: demasiado sospechoso.
-¿Qué ocurre? – Naruto estaba intrigado por el hecho de que esos dos anduviesen tan raros, en especial por lo del genjutsu.
Sabía de ante mano que Itachi jamás haría algo sin motivos y lo que había hecho parecía no tenerlos…aún. Debía de saber que tramaban esos dos y porque le había dicho eso el moreno.
¿Por qué? Algo estaba mal.
-Nada, solo… – Kish evadió el tema principal –…solo los extrañaré mucho – le sonrió limpiándose el rostro, su amigo se le quedó viendo unos instantes, pero sabía que nada sacaría si preguntaba y ella no deseaba hablar, suspiró.
Después averiguaría que diantres le había hecho el Uchiha mayor y que planeaba exactamente.
-De acuerdo, no me digas – ella le sonrió, agradeciendo ese gesto de su parte pero, conociéndolo, de seguro en unos días volvería a preguntar.
No importaba, tenía que evitar que él supiese de "eso" y "aquello" a toda costa, no debía enterarse hasta que fuese a pasar, él no lo comprendería y se opondría a semejantes ideas, por eso tenía que ocultárselo, al menos por un poco más de tiempo.
Al menos hasta que llegara el momento de…
-Vamos, Naruto-kun, nos esperan – él comprendió que ya no hablarían más sobre el tema, dieron media vuelta y ahí estaban los aliados de la Nube, la Arena y la Hoja…esperándoles.
Una vez más, Naruto se abstuvo de suspirar y dar la media vuelta corriendo tras Kisame e Itachi.
Odiaba ese plan, lo odiaba.
-Hmp, quisiera no tener que hacer esto – un tinte alegre hizo acto de aparición en el rostro de la chiquilla, al menos parecía que Naruto olvidaría por un buen rato lo de Itachi estando ocupado con el asuntito que se les presentaba.
Punto a su favor.
No reprimió una pequeña risa burlona.
-Jeje, lo sé, pero lo tienes que hacer – ella tomó su mano y comenzó a jalarlo.
-Lo entiendo, pero en verdad que no me agrada esta idea.
-Shh, solo será por un tiempo, ya luego verás que hacer.
-Hmp, claro… – el miró de nuevo a sus antiguos camaradas y enemigos – serán unos largos días – Kishasa simplemente le sonrió.
Estaba en lo cierto, serían unos largos días.
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Ahora si, las disculpas habituales: ¡LO SIENTO MUCHO! Quería actualizar pronto, pero apenas terminé con todo lo de la Universidad y mis cursos la semana pasada (en realidad aún espero calificaciones), así que estuve muy ocupada y no podía actualizar. Es por eso que hoy les dejo este capítulo aún si no es fin de semana.
Mis deberes escolares ya han terminado, pero tengo otros asuntos que resolver en casa y muchas invitaciones a fiestas a las cuales me arrastrarán así sea para solo comer, por eso estoy viendo como escapar para poder traerles por lo menos otras dos actualizaciones de este fanfic y al menos una final de "Ángel Guardián" antes de terminar este año. Quizá, si mis familiares me dejan, pueda hacer hasta tres actualizaciones de esta historia, pero hay varios factores. También me gustaría descansar un poco (apenas me repongo de un resfrío con alergia terrible y del cansancio).
Espero puedan entenderlo y continúen leyendo, pese al retraso.
Muchas gracias por su tiempo.
Hasta pronto.
P.D.: a quien me diga donde me salió una rima en la historia (no lo noté en su momento hasta releerlo cuando lo escribí por primera vez), le regalo una galletita...bueno, quizá no.
~o~o~o
jghcpain: muchas gracias por tu paciencia y compresión, espero este capítulo también fuese de tu agrado.
Call me Tris: estuve cerca de morir, pero los medicamentos pueden ayudar, a veces. Lamento que aún no pueda traer un nuevo capítulo de Ángel Guardián, por favor, lee esta historia por el momento.
ichimaruuu: jajaja, parece que no quería que leyeras mi historia. Lo de Kish...luego se sabrá. Por ahora, has acertado en una predicción xD
AcidESP: muchas gracias, espero poder actualizar más seguido. Por favor, disfruta de la lectura.
