¡Oló gente! Después de tanto tiempo, ¡Hemos llegado al final! *.* Tengo sentimientos encontrados por terminar, estoy feliz y triste y emocionada y y y y :3 TODO al mismo tiempo! Al principio planeaba hacer un epílogo para ésto, pero me parece que así ha quedado más que bien. Un final feliz en toda regla. :3

Aprovecho para dejarles la cordial invitación de pasarse por mis demás historias y dejar bellos reviews como los que sólo ustedes saben dejar. Hay de todo y para todo gusto (Dramione,Drastoria,Ronmione,Teddy/Lily,Scorly,Scor/Dominique...One-shots,Two-shots,Short-fics...) y estoy segura que habrás algo de su agrado *.*

Por otro lado, les anuncio que próximamente, además de un par de retos que publicaré,comenzaré a publicar mi primer original, planeado para ser un Long-fic que tiene lugar en el universo de HP: Ortigas de medianoche. Así que los que tengan alerta d autor, ya están más que listos para disfrutarlo :3 Y los que no, ¡Venga! Hay intriga, engaño, amistad, líos de poder, emoción, misterio, venganza, romance y sorpresas, muchas sorpresas... *¬* Hay de todo un poco, así que no se arrepentirán, se los prometo. ;)

Ahora sí, me gustaría darles unas enoormes ENORMES GRACIAS por todos sus hermosísimos reviews, alertas y favoritos. Me quito la corona ante ustedes xD De verdad que me hicieron la autora más feliz del universo Y claro, me han dado las ganas necesarias para llegar al final de ésta serie, sin ustedes ésto no hubiera sido posible... Espero, de verdad, que les haya emocionado y gustado y hecho felices tanto como yo quería. :3

Así que, sin más, los dejo con el final. ¡Nos leemos muy pronto!

Au revoir!

Adler*


Agosto

Ahí, a la mitad de ése hermoso bosque decorado con mesas y sillas y un elegante altar, se dio cuenta de que los planetas se habían alineado para darle ésa oportunidad de oro. No debía desaprovecharla.

Se quitó una pelusilla imaginaria de su saco mientras caminaba entre toda la gente hacia ella.

- Bonito todo, ¿No?

- Definitivamente no puedo negarlo. Hasta mi hermana está muy contenta con el resultado. Espero que nada interrumpa tu felicidad éste día, Scorp.

- Ya lo estás haciendo al amenazarme.

- ¿Yo, amenazarte? Para nada – ella le dedicó una sonrisa glacial – Simplemente digo que deberías de quitar la línea de "El que tenga una razón para oponerse…"

- También yo tengo cartas bajo la manga, Dominique. No te apures.

Los ojos azules de ella le dedicaron una última mirada atenta y curiosa, y enseguida se alejó entre fru-frús de seda. Al mismo tiempo notó cómo su mejor amigo se paraba a su lado.

- Delicado el asunto, ¿No?

- Ni que lo digas, Mael.

- Yo me encargo.

Scorpius volteó a verlo fijamente. Mael le sonrió.

- Hermano, sé que no me he portado muy bien últimamente – añadió el moreno, risueño. Scorpius lo miró con ojos entrecerrados – Pero me reivindicaré hoy. Ya lo verás. Tú relájate y disfruta de tu boda, que seguro tú no te casarás más de una vez en tu vida.

…,,,…,,,…,,,…,,,…

Se dio cuenta de que estaba un poco pálida.

- Mamá, no crees que…

- No, no estás pálida. Estás perfecta – Ginny Potter la tomó por los hombros y clavó sus ojos marrones en los idénticos del reflejo de su hija – Te ves hermosa.

Lily sintió un nudo en la garganta.
La puerta se abrió, y su padre entró, apurado, intentando hacer el nudo de la corbata. Su esposa soltó una risilla mientras se acercaba a ayudarlo.

- El patronus de Hermione me acaba de avisar que ya llegaron todos y ya están listos. Es hora.

Lily afirmó con la cabeza. Su padre, su madre y ella se tomaron de las manos. Lily soltó un último suspiro.
Y desaparecieron.

…,,,…,,,…,,,…,,,…

La música comenzó a sonar por todo el lugar, esparciéndose entre los árboles y los invitados. Todos se pusieron de pie.
¡Había tanta gente! A Scorpius le sorprendió que asistieran todos los invitados. Incluso ahí estaban, en primera fila, una bruja de cabello castaño tomada del brazo de un mago rubio, muy parecido a él. Sus padres.
Cuando notó que lo estaba viendo, su padre le sonrió.
Los Zabini también estaban, sentados en la segunda fila, atrás de sus padres. Blaise, Daphne y Mael. Éste último con una sonrisa traviesa en el rostro.
Pero cuando iba a interrogarlo con la mirada, ella apareció al final del pasillo. Con su vestido blanco con perlas grises del que había escuchado hablar pero no había podido ver. Su velo cayéndole sobre su brillante cabello pelirrojo. Tomada del brazo de su padre, y con una sonrisa enorme. La más grande que le había visto.
Hasta ése momento se dio cuenta de lo que ocurría realmente.
Se iba a casar con Lily.

…,,,…,,,…,,,…,,,…

La atmósfera olía a flores, a madera y a magia. Magia que casi se podía ver, bailando entre los invitados, acelerando su corazón de tal forma que ella sentía que se le podría salir del pecho.

- Sí, acepto.

Lily sintió cómo su garganta se cerraba de loca felicidad al escucharlo. Los ojos grises de Scorp resplandecían como nunca.

- Ahora, el que tenga una razón para oponerse a éste matrimonio, que hable ahora o calle para siempre.

Un silencio tenso, muy tenso, flotó en el ambiente. Lily casi pudo ver a su madre enviándole una mirada de advertencia a James, y tía Hermione haciendo lo suyo con Rose y con Ron, dedicándoles el mismo tipo de mirada desde el lugar de las damas de honor.
La pelirroja volteó a ver a Dominique, al lado de tía Hermione. Ella la miraba fijamente, con los labios tensos. Después de un minuto, la joven Delacour miró rápidamente a un punto detrás de Scorpius, y enseguida desvió la mirada, como herida.

- En éste caso, los declaro marido y mujer. El novio puede besar a la novia.

Los aplausos y grititos se desvanecieron cuando los labios de Scorpius se fundieron con los de ella, y sus brazos se enredaron en su cintura.
Y para ella, ése beso fue la mejor definición de "Hasta que la muerte los separe"

…,,,…,,,…,,,…,,,…

Las luciérnagas le daban un ambiente especial a la fiesta que aún seguía en la profundidad del bosque, y que se veía que aún iba para largo.

- ¡Menuda fiesta has armado, Lils! ¿Quién te ayudó?

- Bueno, Fred II, Albus y… déjame ver… quién más…

Mael la miró, dolido. Ella rió.

- ¡Muchas gracias Mael! Sin ti, no hubiera salido tan bien.

- No hay de qué cuñada, no hay de qué.

- Lily – Astoria apareció de la nada – ¡Ven, ven! Tu prima Victorie tiene la idea de unas fotos…

La novia desapareció con su suegra entre las invitadas bulliciosas que las seguían.
Mael giró, y le dio una palmada en el hombro a Scorpius, que sonreía ampliamente.

- Vaya, la sonrisa más sincera que he visto de ti, Scorp.

- Lo sé. Aún no puedo creerlo.

- Yo tampoco.

- ¿Cómo lo lograste?

- ¿Qué?

- Lo de Dominique. Pensé que me daría un infarto cuando el Mago dijo lo de hable ahora…

- Bueno, digamos que tuve una plática de negocios con la simpática Dominique Weasley. Le dije que, en el balance de finanzas, sus pérdidas serían mayores a las ganancias si ella te causaba problemas. Le hablé de mi influyente familia y todo eso. Lo normal. Me costó trabajo, pero a fin de cuentas fue razonable la mujer. Y qué mujer, por cierto…

Ambos voltearon a verla: desde el grupito donde estaba la novia y varias invitadas más, Dominique le dedicó una mirada glacial a ambos. Mael le levantó su copa, y ella sólo contestó con una mueca de enojo.

- Veo que le fascinas, hermano – Scorpius soltó una carcajada.

- Del odio al amor, Scorp… Recuérdalo. Mientras tanto, ¿Otro trago de whiskey? ¿O te preparo mi cocktail especial?

- Un whisky. Quiero vivir y recordar absolutamente cada detalle de mi noche de bodas.

Sus risas se perdieron entre la música y el bullicio de la noche.

…,,,…,,,…,,,…,,,…

La pista estaba casi vacía, pero la música seguía sonando. Una música suave, sólo para la última pareja que bailaba lentamente, abrazados. A lo lejos, las primeras luces del amanecer despuntaban.

- Creo que estoy algo cansada.

Scorpius rió.

- Entonces es hora de irnos a descansar a nuestra Luna de miel.

- Ajá, claro.

- ¿No crees que te dejaré descansar? ¿Relajarte a mi lado?

- Juras, Scorpius.

Ambos rieron. Las pupilas marrones se clavaron en las grises de su marido.
Su marido.

- Ha salido bien, ¿no? – murmuró ella, mientras le acariciaba suavemente la mejilla.

Él la recorrió con la mirada. Su barbilla fina, sus labios, sus pecas tal como las recordaba desde la primera vez que la vió. Sus hombros suaves, cada perla de su vestido, hasta la peineta decorada con aves que llevaba prendida aún en su cabello de fuego.
Aves.
Recordó la torre de las lechuzas, donde la conoció, tantos años atrás. Scorpius sonrió.

- Ha salido perfecto, diría yo. No sé qué opine la Princesa-de-todo-lo-que-vuela…

Ella rió, nostálgica, al escuchar el apodo que él le había puesto cuando eran niños, y le enredó más sus brazos en su cuello.

- Ella opina que al fin ha encontrado a alguien con quién volar.

Una amplia sonrisa se reflejó en el rostro de Scorpius, que le dio un tierno beso en la frente.
El amanecer surgió con toda su fuerza. Los pájaros empezaron a cantar.