Falsas Acusaciones
.
.
.
Era casi el crepúsculo cuando el Príncipe Garrett ordenó a sus hombres que anunciasen su llegada a Cullen. Había cabalgado sin descanso desde el palacio de su hermano fuera de Londres hasta allí, para advertir que Hall había llegado a Inglaterra en compañía de unos de los representantes del obispo Bonne-Ame, el delegado papal en Inglaterra. Por lo menos Felix no había estado en Londres para darles la bienvenida. Garrett no estaba seguro de que asunto se traían entre manos, pero se intranquilizó al ver que la Iglesia tuviese cualquier tipo de alianza con Jasper de Hall. No era un buen presagio para Edward e Isabella.
Mientras esperaba que se subieran los portones de hierro, sus pensamientos se dirigieron a ella. Ella, la niña de sus sueños juveniles, la vería nuevamente y sería la esposa de su amigo. Un suspiro de pesar se le escapó mientras se preguntaba cómo el destino podía haber permitido que Isabella de Swan pudiera escaparse de sus manos. No, él tenía que admitir la verdad: su propia ambición lo había alejado de la mujer que todavía creía que podría haber amado. Si hubiese estado dispuesto a arriesgar su oportunidad de heredar el trono de Inglaterra, podría haberla tenido. Pero él había tomado su decisión varios años atrás cuando Felix había mencionado que pretendía nombrarlo heredero y que tendría que tener una esposa sajona para unir al país.
Por ahora, visitaría a Edward y a Isabella y les desearía el bien. Una sonrisa se curvó en su boca generosa mientras recordaba su shock, luego su rabia, y finalmente su aceptación de las noticias del matrimonio de Isabella. Era muy difícil culpar a alguien por haber seguido su consejo, y eso era exactamente lo que ellos habían hecho. Él le había dicho a Edward que le buscase un marido fuerte y él había hallado al hombre mas fuerte disponible, a excepción de Jasper de Hall. ¡Jesús!, lo que habría dado por estar presente cuando Jasper recibía las noticias de que su prometida se había casado con el hombre que todos creían ser su medio hermano.
Cruzó el puente flotante. Sus ojos fueron hacia arriba, maravillándose con lo que era Cullen. Bien, si Hall quería guerra, Garrett no podía imaginar una fortaleza mejor para eso...
Estaban parados cerca del portón interno, sonriendo y ansiosos por darle la bienvenida. Su respiración se cerró en su garganta y su corazón se aceleró cuando la vio. No había pensado que eso fuera posible, pero cada vez que la veía, estaba mas hermosa. Le dio las riendas de su caballo a un muchacho del establo y desmontó.
Cuando Edward iba a arrodillarse a sus pies, Garrett lo detuvo y lo abrazó con fuerza. Dándole el beso de la paz en ambas mejillas, dio un paso atrás para mirar mejor a su amigo.
-¡Jesús!, estar casado es bueno para vos, Edward. Te ves bien.
-Si, ven a darle un beso a Bella, mi Lord. Cree que estás enfadado con nosotros por el engaño, pero la culpa fue mía. Ella no sabía nada.
Isabella se adelantó sonriendo, sus brazos extendidos para apretar sus manos. Garrett las tomó y la empujó mas cerca de él para plantar besos castos en sus mejillas antes de soltarla y dar un paso atrás. Había un brillo de felicidad sobre ella que él no había sido privilegiado para ver antes, y le dio otro dolor agudo de pesar.
-Lord Garrett… - se inclinó en una reverencia graciosa delante de él. -En ausencia del Conde Carlisle, te damos la bienvenida a Cullen.
-En realidad, no podía perderme esto, Lady Isabella. Tuve que venir a ver con mis propios ojos si Edward realmente era el heredero de todo esto y si ustedes se habían casado.
-Si, es increíble, ¿verdad? Yo me pellizco para probar que no es un sueño.-
Reticentemente volvió su atención a Edward.
-Bien, amigo, tengo mucho para contarte, pero primero necesito un baño y una jarra de vino. Cabalgué directo desde Londres.
Edward asintió con la cabeza y golpeó sus palmas hacia un paje.
-Lleva a Lord Garrett los aposentos de mi padre -, ordenó. A Lord Jared, le dijo, -Envía arriba la bañera.
Tomados del brazo, Edward e Isabella vieron como Garrett seguía al niño. Entonces Isabella se apartó. -Enviaré uno de los niños arriba con el vino mientras me cambio de ropa.
-¿Cambiarte la ropa?
-Si. No querrás que este vestido se me moje, ¿verdad?
-Bella, no vas a ayudarlo a tomar un baño.
-Tonterías, Edward. No hacerlo sería un insulto.
-No sabes como es con las mujeres.
-Bien, yo soy tu esposa. Seguramente no se atrevería a poner una mano encima a la esposa de su vasallo, ¿verdad? ¡Oh, Edward, no te pongas así! Esto es Cullen y sé lo que hago.
Isabella halló al Príncipe Garrett casi desvestido, lo que le ahorró la necesidad de quitarle la ropa. Sólo con su pantalón y sus polainas, cuando se arrodilló para ocuparse de ellas, la detuvo.
-No, puedo quitármelas mas rápido solo.- se sentía extraño por estar de pie semi desnudo frente a ella. "Para con esto", se reprendió a sí mismo "has tenido cientos de mujeres" "¿cómo es que ésta es tan diferente?" Ella giró para colocar las toallas que había traído y él aprovechó para meterse apresuradamente en el agua hirviente. Sin embargo, no estaba preparado para su contacto.
Se movió hacia su espalda y comenzó a frotarla. La enjabonó y la enjuagó rápidamente antes de inclinarse hacia su pecho. Su trenza oscura cayó, rozándole el hombro y pudo oler el suave olor a rosas. Una sensación de pérdida lo invadió. Casi involuntariamente apretó su muñeca contra su pecho mojado. Ella dejó caer el paño enjabonado en el agua con sorpresa.
-¿Eres feliz?
-Si.
-Estoy feliz por vos.
-Mi Lord… por favor… - intentó apartarse suavemente.
Él no parecía notar su intención mientras meditaba en voz alta,
-Creo que te amo desde ese día en que nos conocimos en Swan, Isabella.
-Mi Lord, no hagas...
-No, déjame expresarme, es solamente una vez que uno puede decir esto.- Él le soltó la muñeca para agarrarle la mano. -Si, pudiera, Isabella de Swan, te hubiera amado de un modo diferente- continuó tan suavemente que apenas lo podía oír, -y no hubiera habido necesidad de otras.
Él parecía mas joven, mas vulnerable, casi juvenil cuando levantó su cabeza hacia arriba para mirarla. Ella resistió el deseo de acariciar su cabello como quien calma a un niño decepcionado. Pero si alguien hubiese entrado en ese momento, lo peor hubiera sido pensado.
-Garrett-, dijo suavemente, -no digas nada que manche tu honor o el mío.
-No.- sacudió la cabeza y la miró con sus ojos marrones claros. -Lo que siento por vos, Isabella, no puede ser deshonroso, es la mas pura cosa que alguna vez he sentido. Quiero verte feliz por encima de todas las cosas, y si yo no puedo tenerte, entonces soy feliz que sea Edward quien lo hace. Él te ama y te tratará bien. Sólo recuerda que si algo le pasa a él, yo estaré listo para defenderte a vos y a los tuyos. Eso es todo.- Él soltó su mano y se inclinó hacia atrás contra el borde de la bañera con un suspiro. -Yo no diría nada que pueda afligirte.
-Mi Lord, hubo un tiempo donde yo podría haberte amado, también.
-¿En los años en Fontainebleau?
-Si, vos y Edward eran todo lo que tenía entonces. Tus cartas y tus visitas me mantuvieron viva.
-No, vos eras de él en espíritu en ese entonces. Creo que mis esperanzas de tenerte murieron con tu madre, pero yo no sabía eso en ese momento.
Ella se inclinó y recobró el paño del agua y comenzó a enjabonarlo nuevamente.
-Yo siempre recordaré lo que me dijiste, mi Lord, y agradezco tu amistad.- buscó la jarra con agua para mojar su cabello vertió un poco encima de su cabeza. -Déjame terminar esto así puedo ir a preparar tu cena.
.
.
.
Si el príncipe hubiese pretendido abordar el tema de Jasper de Hall con calma con Edward copa de vino de por medio, le fue negada esa oportunidad. Apenas los manteles habían sido retirados de las mesas y los juglares comenzaron a cantar, un caballero moreno fue escoltado dentro del salón con una carta para Edward de Cullen. Edward salió del salón para leer mejor el mensaje y luego volvió pálido y serio. Cuando Isabella intentó interrogarlo, la ignoró y giró hacia Garrett.
-Me gustaría hablar unas palabras con vos en privado, mi Lord.
-¿Edward, qué pasa? – exigió Isabella.
-No, no todavía, te contaré después - prometió seriamente.
Garrett asintió con la cabeza y se levantó para seguir a Edward.
-Perdón, Lady Isabella -, murmuró cuando pasó, - pero seguro que no es nada serio.
Ella levantó sus faldas para no ser dejada atrás y los persiguió, subiendo las escaleras que conducían a su solar. A esas alturas, era muy consciente de que lo que el mensajero había traído era algo serio.
-Edward, exijo que me hagas saber qué te puso así.
-Hall.
-¡Jesús! - exhaló y se persignó. -¿viene a pelear?
-Ojalá que fuera eso, puedo vencerlo.
-¿Entonces?
Garrett intervino delicadamente.
-Isabella, ¿no puedes ver que está perturbado? Sírvenos un poco de vino y déjanos ver que haremos.- le dio un empujón suave hacia las escaleras.
Ella terminó de subir las escaleras y encendió el brasero con una antorcha del corredor que llevaba en la mano. Hall. ¿Qué podía hacer ahora? ¿Provocaría una disputa con Edward? colocó la antorcha en un anillo de hierro sobre la pared y fue a un armario para buscar copas. Detrás de ella, podía oír a Edward hablar con Garrett. Sirvió el vino en tres copas y se dio la vuelta para ver al príncipe leyendo el mensaje. Él sacudía su cabeza con descreimiento.
-¿Bien? -exigió. -¿De qué se trata? No me protejan de meras palabras, Edward-. Cuando no respondió, se puso mas cerca y pudo ver el sello oficial en el pergamino. -Por favor ¿qué es?
Garrett lo leyó nuevamente y maldijo en voz baja.
-Hall fue a la Santa Iglesia para reclamar tu retorno, Isabella. Asegura que no puedes haberte casado con Edward porque ya estabas casada con él.
-¡Qué! -Fue casi un chillido. -¿Y la Iglesia lo escuchó? ¡Déjame ver!
-Si.- Edward asintió con la cabeza. - Lo escucharon. Hemos sido llamados a Londres para comparecer ante el Obispo de Canterbury y el Obispo de Durham y un delegado papal para responder a los cargos de Hall.
-¡Pero están equivocados! ¿Cómo puedo pertenecer a Jasper? ¿Cómo puede atreverse a decir una cosa así?
-Piensa, Isabella, hay algo que pudo haber ocurrido, ¿algo que podría haber sido interpretado como una promesa de unión a Hall? - Garrett intentó sentar a la muchacha perpleja a un banco, pero se quedó de pie como pegada al suelo.
Edward pasó un brazo alrededor de ella mientras Isabella comenzaba a temblar incontrolablemente.
-Bella, en alguna situación de miedo, ¿aceptaste casarte con él? - Él la atrajo mas cerca y comenzó a acariciar su cabello a pesar de la presencia de Garrett y se forzó a hablar con una tranquilidad que no sentía. -Tenemos que descubrir de donde saca ese argumento para poder refutarlo.
-¡Pero yo no le prometí nada! ¡No, lo rechacé y él me golpeó!
-¿Dónde? ¿En Fontainebleau? - Garrett exigió. -Cuéntame todo para que pueda entender mejor lo que debemos hacer.
-Déjala ordenar sus pensamientos, mi Lord. Bella, ven siéntate y bebe esto.- Edward la condujo al banco y sostuvo la copa para que bebiese.-Bien…
Ella tomó un trago obedientemente, pero rechazó el resto, y tomó una respiración profunda para calmar el estruendo de su corazón.
-No, nunca le dije algo que pudiera malinterpretara. Edward, él vino a mí en Fontainebleau, vanagloriándose de que había forzado a mi padre a entregarme a él. Exigió ver lo que su espada le había comprado. Me hizo desvestir.- se estremeció cuando recordó la frialdad de Jasper al principio.
-¡Por Dios! ¡Qué hijo de puta! - La mano de Garrett fue instintivamente hacia donde su espada normalmente colgaba de su cinto.
-Termina de contar. Bella… - la voz de Edward era suave y apoyó una rodilla al lado de su esposa. -Bella, ¿qué pasó después? ¿Qué dijo él? ¿O qué dijiste vos?
-El… él me besó… y me tocó el cuerpo, yo creí que iba a violarme. Le… le pedí que no me deshonrase y se rió. Entonces me soltó y me dijo que no podía porque tenía la armadura puesta y no tenía tiempo. Me dio mis ropas e intentó que le hiciese una promesa.- Ella miró el vacío y se acordó de eso claramente. -Él dijo las palabras de compromiso y me pidió que las repita después de él, pero yo no lo hice. Me acordé de lo que vos me habías dicho sobre hacer mis votos como monja y se lo dije. Él me golpeó varias veces, pero yo todavía me rehusaba a decir lo que quería que dijera, te lo juro. Me asustó, pero decidí que no me dejaría golpear como un animal dócil. Entonces comencé a luchar le arañé la cara y comenzó a reírse. Su humor cambió cuando dijo que nos comprometeríamos en Rouen el primero de julio. Agarró su casco y se fue.
-¿No te violó? ¿Dejó de golpearte? - Garrett parecía pasmado de que ella hubiese salido de un encuentro con Jasper sin nada mas que unos moretones.
-Ella vino a mí siendo virgen -, declaró simplemente, -y hay hombres de honor que pueden jurar haber visto la evidencia de eso.
-¿No hubo nada mas? - Garrett persistió. -¿Vos lo viste a solas nuevamente?
-Si, en la fortaleza de Peter Nevers. Me besó e intentó acostarse conmigo, pero no me pidió que le hiciera ningún juramento.- tuvo que sonreír ante ese recuerdo -Edward enfrió su lujuria con el filo de su espada-. Miró a los hombres y declaró enfáticamente, -Nunca le dije nada a Jasper de Hall que pudiera haber interpretado como una promesa o juramento de casarme con él, así puedo jurarlo. Y así lo juraré ante el Papa Víctor.
-Jasper miente.- Los ojos de Edward se encontraron con los de Garrett. -Él miente.
-Si, ¿pero cómo probaremos eso? Él debe haber dicho algo, debe haber contado algo que hizo que el Obispo de Rouen le creyera. Bonne-Ame no es un idiota mi padre lo puso en ese puesto.- Garrett caminaba impacientemente hacia el brasero brillante. -Puede ser que sea su palabra contra la de Isabella, pero dudo que el obispo avanzase con una evidencia tan débil.
-¡Bella no miente!
-No… no es lo que quiero decir. Digo que Jasper tiene que pensar que tiene algo para respaldar sus afirmaciones que sobornó o coaccionó a alguien para confirmar lo que dice.- captó la expresión indignada de Isabella y agregó suavemente, -Se pueden decir muchas cosas del Conde de Hall, mi lady, pero no se puede decir que sea un estúpido. No puedo imaginarme como la Santa Iglesia lo recibió... si hasta el corazón del obispo se detenía ante su imagen.
-¡Pero yo conté la verdad!
-Yo te creo -. Garrett miró el fuego como buscando alguna respuesta. Finalmente se enderezó. -La cosa ahora es decidir la mejor forma de contraatacarlo.
Tomando la mano de Isabella y sujetándola firmemente, Edward decidió
-Vamos a ir a Londres, no tenemos nada que esconder, estamos casados ante la Iglesia Santa.
-Puede ser una trampa para sacarlos de aquí, - Garrett meditó. -Aquí no lo pueden tocar, pero allí estarán al aire libre con casi nadie para apoyarlos.
Los ojos de Isabella se agrandaron ante esa implicación y apretó la mano de Edward.
-¿Qué nos aconsejas entonces? - le preguntó a Garrett.
-No sé. Lo pensaría un poco antes de decidir, si fuese yo al que convocan a una ciudad extraña para responder a las acusaciones de un loco.
-Garrett, no podemos huir nuevamente. Además, si no respondemos a esta convocatoria, parecerá que es culpable-, argumentó, -y será excomulgada. Tenemos que ir.
-¿Por qué? - el príncipe replicó. -¿Por qué no puedes omitir la citación de Jasper e ir directamente a Roma y solicitar una audiencia con su Santidad? Si, yo enviaría un representante mío con vos o podría persuadir a Alec para hacer eso.
-Fue Alec quien dio su aprobación para el matrimonio con Hall-, le recordó.
-Mi hermano es como una hoja en el viento, cambia de idea y de posición con los golpes del viento. Déjame hablar con él y podré persuadirlo, especialmente si Hall está aquí.
-No, en Roma, estaría muy lejos de cualquier ayuda. Mis tierras están en Normandía y mi padre está aquí. Yo digo que vayamos a Londres y probemos que Jasper es un mentiroso -. Edward se puso de pie y levantó a Isabella y la abrazó. -Garrett, yo sé que vos hablas desde el amor que sientes por nosotros, pero yo tendré esto resuelto rápidamente. Las acusaciones de Hall la hacen aparecer como una adúltera. Y yo no aceptaré que a mis futuras hijas las llamen bastardas.
-Ve con el Papa.
Edward levantó sus manos con disgusto. -¡Jesús! Piensa en lo que está aconsejando, mi Lord, en Roma podemos esperar años para que se dispongan a tratar este asunto. ¿Y qué pasará con Bella durante ese tiempo? Te aseguro que algunos dirán que es mi amante en lugar de mi esposa, y no puedo tolerar eso.
-Isabella… - Garrett volvió su atención a ella.- ¿Qué quieres hacer?
Ella se apoyó en Edward y frotó su mejilla contra el terciopelo suave de su túnica.
-No tengo miedo de enfrentar a Hall con mi marido a mi lado, y preferiría verlo en un cuarto rodeado por personas que en un campo de batalla.- podía escuchar el latido de su corazón debajo de la tela tibia. –Si. Dije la verdad aquí y puedo repetirla en Londres.
-Que así sea entonces. Cabalgaré a encontrar a mi hermano Felix e intentaré persuadirlo de volver a Londres antes de la audiencia. Tal vez su presencia refrenará al Conde Jasper un poco.
-¿Pero ayudará a Bella? - preguntó. -Él no es conocido por sus buenas relaciones con la Iglesia.
-Ellos se han reconciliado ahora.
-Pero, ¿por qué haría algo por mí? - Isabella aventuró. -Por lo que oí...
-Oíste que a él sólo le gustan los hombres -, Garrett la cortó abruptamente, - y eso es verdad. Pero puedo asegurarte que una vez que es persuadido a tomar una posición, no es como mi hermano Alec. Si, Felix es una persona determinada. Además, querrá ver a la mujer que una vez mi padre pensó que podía llegar a ser la reina de Inglaterra.
-¡No!
-Si, pero yo discutí con mi padre para que fueras mía. Luego todo cambió cuando tu madre murió-, terminó con un dejo de amargura en su voz.
-Cuándo tenemos que estar en Londres, ¿Edward? - Isabella preguntó cambiando de tema.
-El 5 de noviembre.
-En dos semanas entonces.
-Si.
-Oh, Edward, yo tenía tantos planes, celebraríamos el banquete de Navidad aquí con tu madre y tu padre. Ordené ropa nueva para todos, y las mujeres están haciendo cortinados nuevos para la habitación de tus padres…- su voz traía decepción. -¡Virgen María!, estaba tan feliz aquí...
-Shhhh, Bella… - Edward la sujetó y le habló suavemente. -Bella, tenemos toda una vida llena de Navidades por delante. Además, este asunto seguramente no va a tomarnos tanto tiempo. Es probable que estemos aquí en Navidad.
-Pero no tendré tiempo de preparar todo. Quería demostrar a todos que puedo manejar esto, que puedo planear y puedo concretar los planes…
-¿Es esta la misma niña que hace mucho tiempo en Swan me contó que no tenía la menor habilidad para las tareas domésticas? - Garrett se rió.- ¡Por Dios!, Isabella, no puedes darle tanta importancia a cosas tan pequeñas.-
Ella se alejó de Edward y enfrentó a Garrett indignada.
-¿Es muy malo querer tener las realizaciones que tienen otras mujeres? Te olvidas que pasé mucho tiempo de mi vida encerrada en los muros de un convento. Esta es la primera vez que me siento libre y quiero que mi marido esté orgulloso de mí.
-Bella… Bella… - Edward la intentó calmar. -No puedes imaginar lo orgulloso que estoy de vos.
-Ni siquiera puedes entender que me gustaría ser apreciada por algo mas que mi apariencia-, lloró.
-Escucha- dijo- yo conozco todas tus faltas y carencias, Bella, y todavía te amo -. Acomodó un mechón de su cabello oscuro detrás de su cara. - Te amo por tu apariencia, por tu lealtad al hablar, por tu fuerza, tu coraje, y tu fe en mí. Si, amo todo lo que hay en vos.
-Y yo no quise decir que no eres una ama de casa realizada, Isabella-, Garrett habló detrás de ella. -Pero me causó gracia que te preocupara por pequeñas cosas.
Ella le dio una sonrisa pudorosa.
-La culpa es mía, mi Lord. Aquí están ustedes, intentando ayúdame… en este asunto con Hall y todo lo que hago es llorar y enfadarme porque no tendré una Navidad como la había planeado.
-Todo estaré bien-, Edward la tranquilizó. -Tendremos esto resuelto y estaremos de vuelta con suficiente tiempo. Estarás aquí para darles la bienvenida a mi madre y a mi padre.
No les pareció mono Garrett, joooooo , realmente esta enamorado de Bella. Yo también quiero uno así para navidad… por cierto alguien me dijo que estaría bien que él encontrará una damisela y se enamorara… pero eso, a mi pesar, no es posible, Garrett solo puede amar una vez y entregó su corazón cuando tenía 17 años en Swan… en fin, parece que van a Londres… a partir de ahora vienen unos capítulos durillos…
contestando algunos de sus RW... les diré.::
que Vizsed es muy intuitiva...crees que un embarazo detendría a la fiera de Jasper¿? jejejeje.
que Jolie Cullen tiene toda la razón...jajajaja
que estoy totalmente de acuerdo con Beth 71, la compañia de Garrett siempre es un placer ... ;)
que Audrey a dado en el clavo...jejejejeje
Noritha... bienvenida... lo siento... pero Jasper vuelve a hacer de las suyas... no es tan malo como parece...por lo menos con Bella... ya lo verás...
Andreina Peshiera, jajajaja... no blafemes... jejejeje.
"V", amiga tu siempre fiel...la historia tenía que ponerse así, no cres¿?, los grandes amores estan condenados a desgracias antes de la felicidad...jejejje.
"glen santos" gracias guapa y Bienvenida... actualizo diariamente ;)
NOTA IMPORTANTE
Chicas! nueva historia... titulada "la inalcanzable", es tb de epoca... Edward un libertino, granuja, el hombre más guapo de Inglaterra... Bella no es la tipica delicada flor... es alta, morena con reflejos rojizos y hermosa, pero fuera del canon de la Época... una historia para aquellas que como a mi les encantan los tira y afloja de esta pareja... como no soy mala ;) subo prologo y primer cap. y ya que serán cap. cortitos intentaré subir 2 a diario... si internet me lo premite ;) muakis...
en fin amores...
un besote y nos leemos mañana.
