Hola, hola! Pues ya que tenemos un par de días libres antes del partido contra China, decidí darle un poco de alegría a la pareja, espero les guste, recuerden que este Fic está clasificado K así que fui muy ligera con la relación de Jun y Yayoi.
Capítulo 25
El siguiente partido será el último, Japón ha ganado todos sus partidos, pero China también, así que será el partido más reñido hasta ahora y eso me preocupa. Japón tiene dos días de descanso antes del juego, así que recibo una llamada del médico de la selección diciéndome que el día siguiente será libre para todos los jugadores, pero que Jun podrá tomarse la noche libre también.
- Quiero que descanse –me dice el médico por teléfono – nada de paseos por la ciudad y baile por la noche, si le estoy dando la noche libre a Jun es para que descanse.
- ¿No descansaría más en la concentración? – pregunto intrigada
- Los chicos están eufóricos por sus triunfos, estoy seguro que dedicaran la noche a beber y desvelarse
- Está bien, me encargaré de que Jun descanse.
Después de asegurarme mil veces, que Jun se encuentra bien, colgamos y le doy la noticia a Sanea.
- ¡Tsubasa estará libre mañana! – exclama feliz con la noticia – no te preocupes Yayoi, esta noche dormiré con los chicos del Nankatsu, así Misugi podrá dormir aquí contigo – concluye y no me pasa desapercibida la ironía de su comentario
...
Jun y Tsubasa llegan al hotel muy temprano y tocan a la habitación con la intención de encontrarnos dormidas, resultando ser ellos los sorprendidos pues Sanae y yo ya estamos listas desde muy temprano, pues no pudimos dormir en toda la noche.
- ¡Vaya! – exclama Tsubasa al ver a Sanae arreglada y lista – pensé que te gustaba dormir
- Así es – dice arrojándose a sus brazos – pero me gusta más estar contigo
La pareja se despide mientras invito a Jun a entrar al cuarto
- Te ves hermosa – me dice Jun con un dulce beso en los labios – tengo preparado un gran día para nosotros…
- Yo también tengo preparado un gran día – respondo cerrando la puerta de la habitación después de poner el letrero de "no molestar".
- Yayoi… – exclama Jun percatándose de la situación
Me aproximo a él sin dejar de mirarle, tratando de ser la chica sexy que siempre he querido ser y que nunca he podido. Parece que Jun no se percata de mi inseguridad así que llego frente a él, clavo mis ojos en los suyos y me pierdo en el profundo de su mirada. Mis manos comienzan a subir lentamente, desde su pelvis recorren lentamente su torso deteniéndose en el pecho que tanto sufrimiento y amor me han dado a lo largo de estos años; continúan su camino lento e inseguro hacia el cuello de mi jugador estrella, le rodeo y jalo hacia mí, fundiéndonos en un abrazo lleno de amor y deseo. Jun me abraza y besa con profunda ternura, sus manos recorren mi espalda y siento su pecho contra el mio.
- Yayoi… – exclama entre besos y caricias
- Te amo Jun – respondo volviendo a permitir mis manos recorrer su cuerpo, ahora en medio del abrazo, se pierden en su cuello, espalda y más allá.
Por un momento siento un titubeo en la pasión de Jun y aprovecho para romper nuestro abrazo.
- He pedido el desayuno al cuarto – digo tratando de recuperar la tranquilidad y la respiración
- ¿No prefieres salir? – pregunta acercándose a la ventana y abriendo la puerta que da al balcón
- Preferiría quedarme aquí – respondo tímidamente.
Sé que le molestará enterarse que deseo quedarme en el cuarto para que descanse, pero es muy temprano y tengo todo un día completo para estar con él, dudo poder ocultar mis motivos además de evitar que pase algo más.
Misugi permanece en el balcón mirando la bella ciudad de Yakarta. Aunque esté de espaldas noto su respiración entrecortada y por un momento siento una punzada de preocupación en el estómago. Respiro profundamente y me acerco a él rodeándole con mis brazos, apoyando mi rostro contra su fuerte espalda y permitiendo a mi oído escuchar su corazón.
- Te amo, Misugi – le digo sin moverme un ápice
Sus manos acarician mis brazos y sin verle puedo distinguir una sonrisa en su rostro.
- No tanto como yo a ti, Aoba
- Aoba… – exclamo divertida con el nombre, pues desde hace muchos años no me llama por mi apellido
- Me has llamado Misugi
- ¿Te molesta?
- Mientras vaya unido a un "te amo" me puedes decir como quieras – concluye girando su cuerpo para tenerme frente a él. Toma mi rostro con su mano para que le mire a los ojos y nos perdemos por largos minutos en silencioso amor – sé lo que intentas – dice por fin
- Jun…
- El doctor habló contigo ¿verdad? – me dice haciéndome sentir preocupación con su reacción, pero su bella sonrisa no desaparece – cuando me revisó ayer me dijo que descansara el día de hoy, que tratara de dormir un rato y no me desvelara, aunque me dio la noche libre… – continua diciendo y veo como su mirada se dirige a una de las camas de la habitación – así que no permitirás que salgamos hoy, me pedirás que duerma un rato y velaras mi sueño como tantas veces lo has hecho y… nada más.
- Jun…
- Está bien, Yayoi. Esperaba tener una tarde como la de Paris, pero cualquier lugar a tu lado es maravilloso
- Para mí también, Jun – digo abrazándolo con fuerza
El desayuno no tarda en llegar y lo comemos en la mesa de la terraza, admirando la bella ciudad frente a nosotros. Conversamos sobre los partidos y lo que la prensa de la ciudad y de Japón dicen sobre la selección. Jun me platica cada uno de los partidos y lo mucho que los chicos se han integrado.
- Hyuga es otro – me dice casi atragantándose con la fruta – juega en equipo, tiene una potencia impresionante…
- Lo he visto, su nuevo tiro es imparable
- y Hikaru… – continua contándome – es un extraordinario jugador. Creo que la posición de medio de contención le está gustando mucho, se da cuenta de su importancia y del gran trabajo que realiza para el esquema de juego que hacemos.
- ¿Matsuyama sigue siendo el consentido de Gamou? – pregunto pues Sanae siempre dice que es el consentido, desde que supimos que él sabía la verdadera razón detrás del RJ7
- No es el consentido – me dice divertido – pero nosotros también lo molestamos con eso. Todas las noches antes de dormir, recibimos una llamada a la habitación diciendo que Gamou le desea buenas noches
- ¡¿Cómo?! – exclamo divertida – ¿Quién la hace?
- Shingo y Tamotsu – me responde divertido
- Espero que sea a hora prudente… – exclamo sin pensar
- Tranquila Yayoi, te prometo que Hikaru es un gran amigo y compañero de habitación. Está más al pendiente de mis medicinas que tú
- No lo creo – digo con falsa indignación
- Te lo aseguro – sonríe y me derrite
Terminamos de desayunar felices de poder pasar un tiempo juntos. Nos acomodamos en uno de los sillones de la terraza y nos cubrimos con una manta para evitar el aire frio que se siente a esta altura del hotel.
- La ciudad es imponente – comenta acurrucándome entre sus brazos y admirando la vita de Yakarta
- Lo poco que he visto es muy bonito
- Tú y Sanae son peor que nosotros – comenta besando mi cabeza – vienen hasta acá para vernos y pasan todo el tiempo posible a nuestro lado, ya sea durante los entrenamientos o los partidos
- Venimos por ustedes – concluyo feliz
- Trata de pasear un poco más ¿sí? – me dice y apruebo con la cabeza
Así, en silencio con nuestros cuerpos unidos, permanecemos durante un par de horas, sintiéndonos, mi cuerpo recargado en él, sus brazos rodeando mi torso y su cabeza apoyada en la mía. Mis manos recorren sus piernas y su brazos, con suavidad y tranquilidad, mientras sus brazos me mantienen contra su pecho y sus manos se mueven lentamente por mi estomago, sus labios constantemente besan mi cabello y su respiración se hace cada vez más intensa conforme permite que sus manos recorran más allá de mi cintura. Arriba y abajo. Me pierdo en la sensación mágica de sus manos contra mi cuerpo, sin importar la ropa que llevamos puesta. Volteo para mirarle y encuentro su mirada llena de amor y deseo.
- Jun… – exclamo abalanzándome a su boca, tratando de acabar con el enorme deseo que tengo de besarle
Nos besamos una y otra vez mientras nuestras manos exploran nuestros cuerpos, sintiendo cada caricia como la más maravillosa del mundo, como un descubrimiento de sensaciones y experiencias nuevas.
No sé cuánto tiempo pasa pero mi mente por fin sale de un aletargamiento mágico y delicioso y creo que a Jun le pasa lo mismo, pues dejamos de besarnos y nos miramos por largos minutos. Su rostro sumamente cerca del mío hace a sus ojos parecer uno. Me pierdo ahí, en su dulce mirada y escucho nuestras respiraciones entrecortadas.
- ¿Estás bien? – pregunto por fin al escucharlo sin aliento
- Sí – dice con dulzura y tristeza
- ¿Qué pasa? – digo mientras Jun se levanta del sillón dejándome sola sintiendo un fuerte aire frio, que entre sus brazos no había sentido
- Salgamos – dice arreglándose el cabello y cerrando los botones de su camisa
- Jun… debes descansar
Refunfuña con frustración dándome la espalda para entrar al cuarto de baño y azotar la puerta detrás de él. Me quedo en el sillón acomodándome la ropa y tapándome con la manta, no sé qué pensar, ni que sentir, todas esas sensaciones que sentí en los brazos de Jun, ahora parecen un lejano recuerdo aunque no han pasado ni diez minutos. Escucho la puerta del baño abrirse y respiro tratando de no llorar.
- Lo siento, preciosa – me dice sentándose frente a mí
- ¿Qué es lo que te molestó? – pregunto confundida
- ¡Nada! – exclama tomando mis manos para besarlas con devoción – Absolutamente nada. Siento haberme comportado así
- Jun…
- A veces me siento tan normal – comienza a decir – teniéndote entre mis brazos, besándote, sintiéndote… me olvido que estoy enfermo y en un instante…
- Se me ocurre hacerte una pregunta tan sencilla y difícil a la vez – concluyo segura de que lo que le molesto es mi pregunta de "¿estás bien?"una pregunta que para cualquier persona significa atención, pero que para Jun, es un indicio de preocupación y dolor.
- Lo siento tanto, Yayoi. Se que no debería de molestarme, pero no me gusta que te preocupes por mi
- Me lo has dicho tantas veces, Jun que la que debería disculparse soy yo
- No tienes porque, preciosa. Debería acostumbrarme
- Deberías – le digo con una sonrisa – porque aunque fueras el hombre más sano del planeta, me preocuparía por ti, porque te amo, Jun.
- Gracias, Yayoi. Muchas gracias – me dice besándome en la boca.
Mi cuerpo responde inmediatamente deseando más de su contacto, le abrazo con fuerza y me muevo para que todo mi cuerpo se una al suyo; mis manos se mueven por su espalda y mi boca busca perderse en la suya.
- Yayoi… – exclama tratando de liberarse suavemente. Me besa tiernamente y sus manos buscan tranquilizar a las mías.
- Lo siento – exclamo separándome con vergüenza
- No tienes que disculparte – me dice con una sonrisa divertida – créeme que siento lo mismo que tú, pero…
- Otro pero – exclamo casi enojada
- Sí, pero este "pero" no es por mí, es por ti. Apenas es medio día y piensas tenerme encerrado en esta habitación todo el día y toda la noche, así que en alguien debe entrar la cordura y tranquilizar la situación. No quiero que pase algo que luego te haga sentir mal
- Jun… – digo sumamente apenada – te amo
- Y yo a ti, Yayoi. Pero me gustaría que esto pasara en otro momento, en uno especial, no porque no tengamos otra cosa que hacer.
- Podemos ver una película
- Me encantaría – dice con su bella sonrisa y me ayuda a levantar para entrar en la habitación y ver una película.
Acostados en la cama vemos una película y en poco tiempo tengo a Jun durmiendo en mi pecho, – exhausto – me digo a mi misma al verlo dormir profundamente, le abrazo y continuo viendo la película.
...
Me convence de salir a comer a un restaurante cercano y paseamos por la zona del estadio comprando recuerdos del campeonato, para nuestras familias. Nos divertimos paseando por la ciudad. Nos encontramos con Jito y Soda quienes nos invitan a cenar a un restaurante-bar.
- Estará todo el equipo – nos dice Soda mientras aprieto la mano de Jun con fuerza
- Trataremos de llegar – responde Jun sin querer dar mayor explicación
Hikaru nos encuentra y saluda con alegría, él sabe que Jun no dormirá en el Centro de Entrenamiento y cuando escucha la invitación a la fiesta de esta noche, apoya la respuesta de Jun tratando de cambiar el tema rápidamente. Los chicos siguen insistiendo así que y Matsuyama se los lleva casi a rastras.
- Nos vemos mañana, Jun – se despide con un guiño y una sonrisa traviesa que me hace sonrojar
- Te has puesto roja, Yayoi – ríe Jun – ¿es por los gestos de Hikaru?
- Sabe que no pasaras la noche en el Centro
- Es mi compañero de cuarto, debía saberlo.
- Sabe que pasaras la noche conmigo
- Sí, pero también sabe que lo hago por mi salud, así que mañana le dejaré claro que no pasará nada entre nosotros
Lo que más me sorprende es mi reacción ante sus últimas palabras, pues mi rostro se curva en una mueca de disgusto y frustración.
- Me sorprendes Yayoi – me dice mientras caminamos de regreso al hotel – este lado tuyo no lo conocía
- ¿Te molesta? – pregunto pensando que a lo mejor a Jun le ha molestado mi atrevimiento y deseo por él
- Al contrario, me encanta. Saber que te gusto, que te gustan mis caricias, que quieres estar conmigo…
- Eres el hombre que amo, Jun
- Y tú la mujer que amo, Yayoi, por eso quiero que nuestra primera noche juntos sea muy especial.
Regresamos al hotel y nos volvemos a acurrucar en la cama con una nueva película para ver.
- Yayoi – me llama un par de horas después – me quedé dormido. Lo siento
- Te perdiste de una buena película – comento acercándome a él pues en cuanto termino la película, salí de la cama para pedir la cena y leer un poco en el sillón al lado de la cama.
- Has velado mi sueño – me dice besando mi mano
- Un rato – le digo esperando que no se enoje
- Lamento no haberte podido dar un día tan hermoso como el de Paris – me dice con tristeza en la mirada. Me acuesto a su lado recargando mi cabeza en su pecho.
- Lo más hermoso que tengo es este sonido, Jun: tu corazón latiendo
- Latiendo por ti, Yayoi
...
- Te prepararé un baño – le digo después de un rato más en la cama
- Yayoi…
- Vamos, déjame consentirte. Hace mucho no lo hago
Salto de la cama y le preparo la tina con burbujas. En cuanto está lista le aviso. Me sonríe y se levanta de la cama quitándose la camisa. Me quedo petrificada observándolo como si fuera en cámara lenta. Se acerca a mí, con su torso desnudo y me da un largo y apasionado beso que me hace sonrojar.
- Te amo, Yayoi – me dice finalmente
- Se mete al cuarto de baño y me tiro a la cama buscando tranquilizarme, pero el aroma de Jun en las sabanas no ayuda.
- Yayoi – me llama desde el cuarto de baño – ven por favor
Salto de la cama y por un instante me inquieto. Corro al cuarto de baño y abro la puerta mirándolo en la tina de baño cubierto de suave espuma blanca, con su pelo mojado y sus ojos bellos y brillantes como su sonrisa
- ¿Qué pasa? – pregunto antes de quedarme estática
- Ven, acércate – me dice y automáticamente, como si fuera una orden que no puedo rechazar, camino hacia la tina – ¿puedes creer que te extraño?
- ¿Cómo?
- Siempre que estoy en una tina de baño, estas a mi lado. Sé que ha sido porque me has tenido que ayudar a bañar, pero ahora…
No digo nada tomo el jabón y comienzo a tallarle la espalda con suavidad, disfrutando cada movimiento. Agradezco que sea la cena lo que nos interrumpe. Recibo la cena y firmo la orden mientras el mesero la coloca en la mesa de la habitación. Reviso que esté todo lo ordenado y miro el reloj percatándome del largo tiempo que pasé en el baño con él.
- Es la cena – comento en voz alta para que Jun me escuche
- En un momento salgo – me responde y escucho el agua salpicando por la salida de Jun de la tina.
Saco el pijama de Jun de su maleta y la extiendo en la cama. Aprovecho y yo también me poco el mío, sobre todo para evitar que a Jun se le ocurra salir a dar un paseo nocturno.
- Hasta en pijama te ves hermosa – me dice saliendo del cuarto de baño con una toalla amarrada en la cintura
- Tu también te ves muy bien – respondo arrojándome a sus brazos besándolo con pasión
- La cena se va a enfriar – me dice después de una serie de largos besos y caricias
Le extiendo la camisa del pijama y me acerco a la mesa para empezar a cenar.
...
- ¿Sanae donde dormirá? – me pregunta mientras se lava los dientes
- Con los chicos de la porra del Nankatsu
- Agradécele de mi parte, por favor – concluye apagando la luz del baño. Me mira acostada en un extremo de la cama – puedo dormir en su cama – dice sin mucha convicción
Niego con la cabeza y le invito a acostarse a mi lado; sonríe metiéndose a la cama.
- Gracias por estar a mi lado, Yayoi – me dice tomándome entre sus brazos permitiéndome acurrucarme en su cuerpo. Respiro su aroma y cierro los ojos feliz de tenerlo a mi lado.
- Ha sido un hermoso día, Jun.
