BUENO, POR ENESIMA VEZ CAMBIÉ LA TRAMA JAJAJ, OK NO, SOLO ES LA TERCERA VEZ, LO ÚNICO ES QUE LOS TRANCY QUEDAN FUERA, ELLOS PARTICIPARAN EN OTRO FIC, ESTO VIENE SIENDO DESPUES DEL FINAL DE MONOSHITSUJI, DONDE CIEL ES DEMONIO, NO SOY BUENA CON LOS TIEMPOS, DIGAMOS QUE PASÓ UN AÑO, ESTO SIGUE SIENDO PRINCIPALMENTE UN GRELLIAM, PUES ES LA ÚNICA PAREJA YAOI QUE ME GUSTA A PARTE DEL SEBAS X WILL jAjA, EN FIN, LOS PHANTOMHIVE VIENEN A HACERLE LA VIDA COMPLICADA A WILL Y GRELL, BORRÉ DESDE EL CAPITULO 25 HASTA EL 31 Y LOS REESCRIBÍ, NO FUE UN CAMBIO MUY DRASTICO PERO SERÍA BUENO QUE LOS LEYERAN DE NUEVO PARA QUE ENTIENDAN COMO VAN A QUEDAR LAS COSAS.
KUROSHITSUJI Y LOS PERSONAJES AQUÍ NOMBRADOS: GRELL SUTCLIFF, WILLIAM T. SPEARS, SEBASTIAN MICHAELIS, CIEL PHANTOMHIVE, ETC (SHINIGAMIS Y SIRVIENTES), PERTENECEN A YANA TOBOSO.
GRACIAS Y FELIZ LECTURA.
Lo que se pierde jamás vuelve, lo único que nos queda son los recuerdos; con ese pensamiento tuvieron que vivir los criados Finny, May y Bard; tratar de rehacer sus vidas por separado ahora; pensaron que su amado Bocchan jamás volvería, pero el destino les tenía una sorpresa.
A pesar de haber lidiado con un perro demonio y shinigamis egocéntricos, desconocían la demoniaca identidad de Ciel Phantomhive.
Un año triste ha pasado, los tres sirvientes mantuvieron la mansión en perfecto estado, irónico y absurdo, ahora que su amo no estaba, era cuando mayor empeño ponían en hacer sus deberes, tal vez mantenían la esperanza de que Ciel regresara algún día y al ver su buen trabajo no se marcharía nuevamente; en las pocas ocasiones que Lady Elizabeth llego a ir a la mansión, la trataron de la mejor forma, la joven se negaba a creer que si Ciel había fallecido, fueron meses difíciles para todos, pero la vida continua y sus pares buscaron un nuevo compromiso para la prima del desaparecido conde y la familia se había marchado de Inglaterra.
El infierno puede ser aburrido para un "niño", no hay muchas cosas que hacer, el aburrimiento da pie a la ociosidad y esta nunca encamina a nada bueno, con todos sus recuerdos de vuelta, el conde tenía mucho tiempo para rememorar cada instante y maquinar un "juego".
Al ser un demonio tan joven, era muy pronto y arriesgado formar contratos, aun contando con la compañía de Sebastian, el demonio mayordomo era sol de Ciel y de nadie más, la correa de Michaelis era ahora más corta, el diablo no era solo un sirviente, también era su amante y el ex conde era muy celoso, más conociendo los métodos que el mayor solía usar para obtener lo que desea.
…
-¿Bocchan?- el jardinero pensó que sus ojos lo engañaban, no podía ser, seguro era el cansancio, Ciel Phantomhive estaba en la puerta de la mansión, tras el estaba fielmente Sebastian.
-¡Bocchan!- grito feliz el rubio haciendo gran alboroto y llamando a sus compañeros, todos llegaron donde el conde, estaban listos para bombardearlo con preguntas.
-Dejen de perder el tiempo y pónganse a trabajar- espero molesto el joven con el parche en el ojo y siguió caminando hasta su oficina.
-Usted volvió- dijo asombrada la sirvienta.
-Esta es mi mansión, ¿por qué no habría de volver?- no hubo más explicaciones, Ciel se encerró en su oficina dejando a todos con la palabra en la boca, Sebastian se dispuso a seguir a su amo pero se detuvo después de algunos pasos y habló.
-El regreso de Bocchan debe de tratarse con cautela, cualquier indiscreción será severamente sancionada- el mayordomo concluyó con tono sombrío en su voz y se dirigió donde Ciel.
El mayordomo despierta a su amo como todas las mañanas, de cierto modo ahora, al parecer viven una vida más tranquila, desde que volvieron del averno, pero su "paz" se vería interrumpida.
Después de cumplir con su vieja rutina, Ciel decidió salir a dar un paseo, realmente no le importaba mucho ser reconocido, todo tipo de explicaciones habían sido planeadas ya.
…
En su paseo los demonios se encontraron con quien menos se habían imaginado. En un callejón un destello de luz iluminó las afueras, ahora cómo demonio Ciel podía ver los cinematic record sin dificultad alguna, la curiosidad venció al nuevo demonio y de inmediato corrió hasta el callejón, pretendió correr hasta el cadáver, pero se detuvo en seco, junto al cuerpo estaban dos parcas, solo una fue identificada por el joven demonio "Grell Sutcliff", ojala Grell no hubiese trabajado ese día.
La sierra de cadena atravesó el pecho del difunto como lo hacía siempre, todo era parte de las obligaciones del shinigami carmesí. Viejos recuerdos vinieron a la cabeza de Ciel, era como revivir el caso de Jack el destripador, "Angelina", ese estúpido bicho raro había asesinado a su tía; Grell Sutcliff pagaría junto con los shinigamis que lo encubrieron.
La noticia de unos asesinatos comenzaron a causar temor en los habitantes de Inglaterra, las muertes sucedían en distintos lugares, todo reino unido estaba a merced de aquel carnicero. El entusiasmo y sed de justicia seguía en el cuerpo de Ciel, como en los viejos tiempos el perro guardián pondría orden, aun y sin que la reina lo ordenase.
Un "Yes my Lord" con una reverencia fue la respuesta del mayordomo del infierno que se dispuso a cumplir con las ordenes de su amo, la investigación, le tomo dos días al mayordomo, peinar toda el país fue una labor fatigosa, pero ¿qué clase de mayordomo sería si no fuese capaz de cumplir con una misión tan simple como esa?
Una pista, un color y un aroma, tenían al culpable. Al principio Sebastian no lo quiso creer, no es que le importara mucho, pero esto significaba que debía matar al asesino, y hacer eso implicaba meterse en serios problemas con los shinigamis, en especial con el líder de ellos.
Su cabello ébano cae como una cascada a la orilla de la cama, a juego con las manchas de sangre de entre las sabanas; el recuerdo de un pasajero amor, rojo y negro, tan buena combinación
-Putas- escupe con algo de rabia.
Simplemente no pudo evitarlo; guardo todo bajo llave, pero no se pudo contener.
La nívea piel tersa, esos ojos, los gemidos, el recuerdo de sus cuerpos encaramados juntos, en un férreo control uno del otro, una lucha pasional, ninguno se dejaría dominar, el sexo, sudor y sangre son su perfume favorito.
Entro a la vivienda sucia, cual ladrón mezquino, acecho el cuerpo; la vio dormir plácidamente, sin preocupación alguna por sus sucios pecados, "eran tan iguales".
XxX
Besos castos pero con doble intención son plantados en sus facciones finas, es joven y bella pero es una ramera; el hombre pone en buen uso su lengua, roza con ella la mandíbula y se dirige al oído, susurra palabras sucias que erizan la piel de la chica, muerde la concha de la oreja y baja lamiendo el delgado y "frágil" cuello, los humanos son tan vulnerables, cualquier cosa insignificante termina con sus vidas; muerde la clavícula marcada, sus manos ásperas acarician la pequeña cintura, bajando a su cadera ancha, sus besos se concentran en aquellos montículos de carne, de todas, ella es la de mejor cuerpo, besa sus pechos haciéndola gemir más, las manos inquietas de la mujer se enredan en los cortos cabellos de su amante, que le juro amor por una noche, su lengua prueba cada rincón de aquella mujer, el sabor salado de su piel, muestra residuos del amante anterior, el entierra sus uñas a los costados de la ramera, algo dolorosamente, ella se queja y trata de hacer que la suelte pero no funciona, decide desistir después de todo, nunca son gentiles cuando pagan.
El sigue bajando hasta su vientre, deja un camino de saliva brillante ante la luz de la luna que se cuela por la ventana sin cortinas, están varados en medio de la nada, ella podría ser asesinada y nadie iría a su auxilio. El macho baja al pubis y le besa con pasión, sigue bajando y entierra su rostro, ella se retuerce bajo el, una de sus manos baja hasta la cabeza de su amante y toma con fuerza sus cabellos, , la otra mano busca de donde aferrarse, se sujeta de la orilla del colchón. Gime y grita, pero no hay nombre el es un extraño. "El" alza la cara y sonríe, se acerca de nuevo a la mujer, la besa y acaricia su cuerpo tratando de grabarse sus formas con el tacto, sus dedos escurridizos bajan y se entretienen entre las piernas de la prostituta, esta se contrae y mueve sus caderas en busca de más.
-Por favor, deja de jugar- mendiga como la puta que es, ofreciendo sus carnes a cambio de unas monedas, "el" sonríe, saca sus dedos y se acomoda sobre la mujer, esta abre ansiosa sus piernas indicando que es toda suya, el tipo se acomoda y la penetra de un sola vez, la mujer tiembla ante la intromisión ambos se ven envueltos en un danza vulgar, ambientados por la música de sus gemidos roncos, la cama se mueve de su lugar, por la brutalidad de las embestidas, el placer es mucho, están cerca de su tan deseado clímax, ella se siente llena por completo, de todos los hombres con los que ha fornicado, en definitiva, este es el más grande y el mejor de todos, de manera extraña, el es especial, no es de este mundo, bien podría morir ahora mismo y su deseo sería cumplido, estaba acostándose con la muerte misma, unos movimientos más, parece que han pasado horas, varios orgasmos la atacan, pero el placer se va evaporando y esto deja de ser divertido su cuerpo perdido en placer, comienza a doler, su interior arde como las llamas del infierno.
Su cara llena de lujuria se desdibujo mostrando una mueca de dolor intenso, sentía como era atravesada y sus entrañas desgarradas, no había forma de describir este instante.
La contempló; dudo antes de actuar, algo muy improvisado, después de todo el se lo enseño, actuar si pensar y dejarse llevar.
Hundió sus dedos en el liquido escarlata, el olor ferroso inundo sus sentidos, miro sus ojos suplicantes pidiendo que se detuviera, pero él no lo hizo; ella ahogo un gemido, su garganta se lleno de sangre.
Estaba muerta. Gotas carmín salpican su pálida piel y un poco las paredes, una carnicería tuvo lugar en ese cuarto, viejos recuerdos. Abandono al inerte cuerpo, seco el sudor de su frente y salio del lugar, pronto amanecería y no quería problemas.
Lo hizo pensando en el, ¿un homenaje?, o ¿es que imagino su rostro burlón en aquella mujer?, su sonrisa diciendo adiós, mofándose de su amor.
La noche sería larga y eterna para un ser como él, no sería su último crimen, más se contemplaban en su mente retorcida.
XxX
-Pero Will, no puedes hacerle esto a una dama, ¿cómo pretendes que yo me encargue de todo esto sola?- reprocha el pelirrojo a su patrón, últimamente tienen mucho trabajo extra y William se comporta sumamente estricto con él, más de la cuenta.
Su terrible historial le ha creado mala fama entre sus compañeros, estúpidamente no puede morir ni una mosca o el será el culpable, ese no es el problema, lo malo es que William es distante y no confía en Grell, y eso lastima el corazón del pelirrojo.
Grell ha tratado de mejorar su relación con su jefe, con regalos e invitaciones, pero nada parece funcionar, sus obsequios terminan en la basura y la atención del gerente ahora está en alguien más.
-¿Por qué no mandas a Ronald?- cuestiona Grell, últimamente el rubio no ha tenido trabajo en campo abierto; William suspira molesto.
-Necesito a Knox para otras actividades, no puedo mandarlo a perder el tiempo- explica molesto, pero ese comentario haría explotar la ira del carmín.
-Hoy en día, pasas mucho tiempo con Ronny, ¿no lo crees William?- Grell habla en un tono sombrío y con la cabeza gacha, notoriamente molesto, su mirada se ve oculta por su cabello, azota las palmas de las manos en el escritorio y arruga unas hojas de papel con sus dedos enguantados, William enarca una ceja, algo molesto y confundido.
-No sé a qué te refieres, pero si insinúas algún absurdo romance, será mejor que te retractes en este instante- amenaza el gerente que siente un dolor de cabeza punzante Grell esta insoportable desde hace días y su trabajo se acumula, no está de humor para los celos absurdos de su compañero.
-Will- Grell se relaja.
-¡Will, eres solo mío! ¿cierto?- más que pregunta era una orden;el pelirrojo se comporta sumiso y se aferra del brazo de su jefe, William se tensa ante el comentario y guarda silencio "el no le pertenece a nadie" (pero tampoco está dispuesto a compartir a Grell).
-Sutcliff, vuelve al trabajo, no tengo tiempo para tus tonterías-Grell suspira, suelta a su jefe y se sienta frente al escritorio sin decir más, la calma vuelve a la habitación, Grell lima sus uñas y garabatea algo en una hoja que yacía frente a él, obviamente no se trataba de trabajo, el gerente no dice nada, solo lo observa, le intriga el comportamiento voluble de su subordinado, Grell puede ser tan explosivo y detestable y al mismo tiempo sumiso y "tierno" "¿tierno?" William se reprende mentalmente por pensar así de su empleado, aunque es algo difícil no hacerlo, la parca roja siempre ha sido uno con él, más de 80 años juntos han tenido efectos en el corazón de ambos. Unos minutos más pasaron y Grell comenzó a moverse de nuevo, en realidad nunca fue una criatura estática no conseguía quedarse quieto por mucho rato, ni siquiera amarrado se le puede detener.
-Es tarde, vamos a comer- William dijo tranquilamente, se levanto de su asiento y camino rumbo a la puerta, Grell le siguió de inmediato; caballerosamente el gerente abrió la puerta y permitió salir primero al pelirrojo.
...
En la cafetería, los gerentes se sientan por separado de los subordinados, ya sean oficiales de campo u oficinistas, es una regla, la única que Spears no cumple. Desde sus años de academia, ha almorzado con Sutcliff, no importa que pase ellos comen juntos; no es que anhele la compañía del pelirrojo, simplemente como hombre de costumbres, es inaceptable un cambio de rutina bien arraigada. La comida pasó relativamente tranquila, una vez terminados sus alimentos, todos volvieron a sus actividades normales.
…
Grell tuvo que acceder a salir a trabajar, pero no sin antes causar problemas, Alan Humphries se ofreció a realizar dicha misión, lo que desencadeno una riña con el pelirrojo, Grell no tolera la actitud servicial y adorable de Alan, mucho menos acepta el hecho de que su colega luce mejor que él en un vestido, ese es un trauma que jamás superará; ambos fueron castigados por el gerente y terminaron yendo juntos a cosechar las almas
Es un clima frío, la luna se torna algo roja, comienza a nevar, ¿el alma de esta noche?:
Nombre: Emily Jefferson.
Edad: 50 años.
Fecha y hora de la muerte: 28 de Diciembre de 1895 10:30pm
Causa de la muerte: resbalara por las escaleras mojadas de su vivienda, rompiéndose el cuello.
Las parcas sigilosas yacen dentro de la casa, solo observan; por insistencia de Humphries llegaron 20 minutos antes de la muerte, Grell estaba molesto, tenia cosas mejores que hacer, como... realmente no tenía nada mejor que hacer pero el clima frío no era de su agrado y odiaba esperar a que muriera la gente.
Emily sale de su alcoba, camina por el pasillo sin percatarse de la presencia de los ángeles de la muerte; en sus manos lleva una jarra con agua llena hasta el tope, la mujer baja algo acelerada y algo del liquido cristalino se derrama, ella no le da importancia y sigue bajando; los ojos de Grell se iluminan, por fin ha llegado la hora de trabajar, se relame los labios y enciende su guadaña, Alan solo observa la demencia en los ojos de su senpai.
Emily se golpea la frente, olvido algo en su habitación, sube de nuevo las escaleras corriendo, pero esta no se resbala, de hecho no pasa nada, va y viene, sube y baja las escaleras como si nada, ya son las 10:29 pm y ella sigue con vida, el pelirrojo hace una mueca, esta aburrido y molesto, "¿no piensa morir la tipa?". Emily sale de su recamara y baja de nuevo las escaleras, se detiene y piensa un poco, la paciencia del pelirrojo llego a su fin y se hace visible para la mujer, se para detrás de ella y sonríe mostrando sus filosos dientes, Emily, grita asustada y pierde el equilibrio pero logra sujetarse del barandal de la escalera, tal parece que no pretende morir hoy, Grell invoca su guadaña y la enciende, amenaza con cortar a la mujer en dos, Alan grita para que se detenga, pero es inútil la mujer se suelta y trata de protegerse con los brazos, Grell sonríe y la empuja, haciéndola rodar hacia abajo, sus huesos se rompieron y Emily quedo tirada en el suelo como si de una muñeca de trapo se tratase, su cabeza quedo bajo su espalda y la sangre comenzó a brotar de su boca y cabeza. Alan se tapo la boca para no gritar por la impresión.
Grell baja y admira su obra, patea a la mujer para mover el cuerpo ahora inerte.
-Preferiste mi lado malo cariño- se burla la parca y clava su death scythe en el pecho de la mujer, el registro sale e ilumina el lugar, Alan se acerca a su senpai y juzga el cinematic record ya que Grell decide que es muy aburrido como para verlo y se dispone a limarse las uñas.
El trabajo está terminado por hoy ambos regresan a la sede shinigami, el camino es silencioso, Alan tiene una mueca en su rostro y Grell se percata de ello.
-Y ahora ¿qué te pasa?- pregunta algo indiferente con los brazos tras de su cabeza.
-Senpai, es usted un... - sus palabras se cortan, Grell alza una ceja en espera de que termine la frase.
-... Un desconsiderado, no conoce el valor de la vida- grita exaltado, pero solo consigue las burlas del pelirrojo.
-Ella tenía que morir y murió, no hice nada que no debiera- dijo sonriente. Alan solo suspiro, era imposible entrar en razón con el rojo segador, aunque no debió sorprenderle, era de esperarse de alguien que mato a su amante solo por un capricho.
…
Alan se dirigió de inmediato con Eric para desahogar el mal rato y Grell, bueno Grell se fue a encerrar a la oficina de William como siempre.
-Alan senpai, no debería sorprenderle, Sutcliff senpai es así, lo he visto destazar los cuerpos por diversión- Ronald se encoje de hombros.
-Es preferible salir con el cuándo hay que cosechar niños, el es... un poco más tranquilo- el rubio de dos tonos trata de consolar a su compañero.
- Vamos, el es Jack el destripador, recuerda la vez que llevo a su equipo de trabajo a cosechar aquel accidente de tren dijo Eric abrazando al castaño.
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Esa ocasión, todo fue tranquilo, cosecharon las almas sin ningún problema, pero Grell comenzó a destazar a los cadáveres después de cosechar las almas, los accidentes eran sus favoritos, no hay forma de decir si el cuerpo fue desmembrado por causa del incidente o a manos del shinigami, la masacre termino y mucho empleados decidieron pedir su cambio de sucursal, trabajar con Grell es para valientes, el problema no es que mate o descuartice no, el problema es la sed de sangre que se ve en sus ojos, el placer con el que mata inocentes.
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Un recuerdo perturbante para todos, después de una sacudida mental para olvidar aquellos recuerdos todos comenzaron a trabajar nuevamente.
…
Las alarmas del edificio comienzan a sonar, el supervisor, mando instalarlas después de que el mayordomo del infierno entro a su reino, William no permitiría que esa, ni ninguna alimaña se pasear libremente en el despacho o la biblioteca. Todos los shinigamis, se pusieron a alerta, sus guadañas de la muerte se hicieron presentes.
…
-Will~ -Grell gime y se cuelga del cuello de su jefe, Will está a punto de hablar pero son interrumpidos.
-Buenas noches señor Spears- el mayordomo hace una reverencia y entra sin llamar a la oficina, William puede sentir como un derrame cerebral tiene lugar en su cabeza, "¿cómo rayos entro este demonio a su reino?".
-Lamento interrumpir el encuentro con... su amante- dice burlonamente tratando de contener su risa, de verdad le parecen ridículos este par de shinigamis.
William empuja lejos a Grell y le golpea la cabeza con su guadaña.
-Esa cosa no es mi "amante", y ¿a que debemos su repugnante presencia demonio?-William se ajusta las gafas y dirige su guadaña al cuello de Sebastian.
-Negocios- es todo lo que dice el mayordomo del infierno, Spears enarca una ceja.
-Grell Sutcliff tiene un amplio expediente negro, lleno de sanciones y reglas rotas- El demonio coloca sobre el escritorio del gerente unos cuantos cabellos rojos. Los ojos de Grell se abren como platos y la parca entra en pánico, William mira a su empleado con una frialdad tremenda, casi odio; al pelirrojo no le queda nada más que negar con la cabeza.
Los problemas no terminarían con la visita del mayordomo del infierno, de hecho apenas comenzaban.
…
Las espinas de la muerte, pone a dormir el alma del Shinigami que nunca decae, ningún segador está a salvo de la enfermedad, existen rumores, pero nada está comprobado, después del acto de Eric Slingby, muchos se imaginaron que podían cometer el mismo error sin ser castigados, tal vez solo una reducción salarial o descenso de categoría, pero Spears no está dispuesto a ser blando con nadie, por lo menos no con los que no son cercanos a él.
La celda es un lugar río y húmedo, está obscuro, ya perdió la noción del tiempo, la última persona que vio fue al gerente del despacho, le rogó y suplico por su vida, trato de explicar que todo fue una confusión, un error, un malentendido, pero el frío hombro es más duro que una piedra, el maldito no tiene sentimientos; sus últimos deseos son que William Spears arda en el infierno.
Fue víctima de la mayor de las humillaciones, si pudiera haría un pacto con el diablo y se vengaría de todos estos robóticos shinigamis sin vida propia; se dedico en cuerpo y alma a cumplir con su trabajo pulcramente y ¿así es como se lo pagan?, mandándole ¡ejecutar!, sin misericordia.
Las rejas de su prisión se abren y un guardia lo saca, sus muñecas son esposadas dolorosamente; al salir de las tinieblas de su encierro, la luz blanca de los pasillos lo ciega, aquel hombre es empujado hasta su destino final, en unos minutos será ejecutado, en el camino se encuentra con su exjefe, Spears se encuentra en la puerta, esperándolo, sus facciones son serias como siempre, ni un ápice de simpatía o lastima, "el gerente es un maldito".
-William san por favor- en un último intento por salvar su vida este shinigami se lanza a los pies del estoico hombre, las lagrimas ruedan por sus mejillas; Grell Sutcliff que yace junto a su jefe hace una mueca de desagrado y se esconde tras de William, "que desagradable hombre" piensa para sus adentros la parca roja, el guardia levanta al condenado y todos entran a la sala de ejecuciones, dentro hay muchos otros shinigamis, además se encuentran Alan, Eric y Ronald, también Undertaker y 5 viejos segadores del consejo de shinigamis; en la habitación se escuchan unos murmullos pero rápido todo se hace silencio. William toma asiento junto a sus empleados, de su brazo va aferrado Grell.
-¿Porque será ejecutado?- pregunta Ronald curioso, en sus años como shinigami, nunca había presenciado algo igual.
-Shhh!- Eric le golpea la cabeza y le hace guardar silencio, ya casi es hora.
-Ensucio el nombre de los dioses de la muerte y merece ser castigado- dice Grell que está a su lado, Ronald lo mira sorprendido y el pelirrojo simplemente se encoje de hombros y sonríe, recarga su cabeza en el hombro de William. Alan mira a su colega, le ofrece una mirada molesta, de todos los shinigamis en todo el reino, Sutcliff es el menos indicado para juzgar a un colega.
La sentencia es dictada, se le leen una serie de documentos, con cargos y acusaciones, aquel shinigami está acusado de aliarse con demonios, hacer intercambios de almas y borrar nombres de las listas programadas para beneficiar a terceros, además de que hay sospechas sobre asesinatos a los de su misma especie.
-Raimund Blend, ¿está listo para afrontar las consecuencias de sus actos?- un shinigami algo viejo pregunta, se trata del verdugo, cualquiera se imaginaria una escena con guillotinas y maquinas de tortura, pero los shinigamis eran hombres civilizados, además de que no con cualquier artefacto se puede segar la vida de una parca inmortal.
-Soy inocente, nadie entiende, por favor, señor Spears, señor Sutcliff, alguien debe creerme- Raimund suplico hasta el último instante; de haber tenido una oportunidad de simpatía por parte del pelirrojo, la perdió al llamarle "señor", Grell enarco una ceja molesto y se concentro en admirar sus uñas, por su parte William dirigió su mirada a unos documentos, sobre la ejecución de hoy, ellos tan cortos de personal y este idiota shinigami decidió cometer crímenes para que lo ejecutaran.
-Pero... somos inmortales ¿no es así?- pregunta algo angustiado el rubio más joven.
-Nada es eterno Ronald, la prueba es Alan- dice sonriente el pelirrojo al oído de su kouhai, Ronald traga duro su rojo senpai puede ser muy cruel a veces. William se aclara la garganta para llamar su atención y hacerlos guardar silencio.
-Maldito Spears, tú y tu amante travestí, malditos, los veré en el infierno-grito Raimund, causando la molestia de William, pero se contuvo, finalmente hoy sería ejecutado este mal empleado.
-¿Qué pasa cuando morimos?- nuevamente cuestiona Ronald, el chico no puede evitar tener dudas y sentir algo de miedo.
-No lo sé, ya deja de preguntar- Eric se encoje de hombros, realmente la muerte no es algo que le interese en estos momentos, su atención está en el cuidado de Alan.
-Sería muy injusto ser juzgados nuevamente- dice con un dejo de tristeza el castaño, la idea de morir en cualquier momento, un último ataque y las espinas lleguen a su corazón sigue en su cabeza, el rubio escoses solo lo abraza para hacerle sentir seguro.
Una luz ilumina la habitación, el cinematic record de Raimund comienza a salir, su vida desde que fue convertido en shinigami, se muestra ante todos, solo pocos curiosos le prestan atención, ya ha sido juzgado, su registro y alma son cosechados, la sala se vacía poco a poco.
…
-Eso fue impactante- murmura el más joven de los segadores.
-Como el supervisor de este despacho es mi deber mantener el orden y deshacerme de los malos elementos no permitiré que nadie ensucie el nombre de los dioses de la muerte- William habla tranquilamente, no es la primera vez que manda ejecutar shinigamis.
-Siempre tan frío- Grell se re-pega a su jefe y le idolatra como ya es costumbre, ambos se marchan juntos del lugar dejando solos a Eric, Alan, Ronald y Undertaker.
-Ellos sí que son tal para cual, ¿no lo creen? hahaha- El shinigami legendario habla, vino por el cuerpo del segador.
-Son extraños- un escalofrió recorre la columna de Ronald, sus jefes son muy tétricos y el imaginarlos como pareja empeora su estado de ánimo.
-Tranquilo, es mejor ser amigo del gerente, que enemigo, es obvio que tiene preferencias- dice el peliplata para acto seguido marcharse.
Tiene razón, de no ser así Eric y Alan estarían muertos, por el caso "666 2424" también llamado el caso de "las mil almas y el shinigami caído", o Grell y su acto de "Jack el destripador", y no hay que olvidar a Undertaker y el "Campania" con sus muñecas bizarras, claro que el es un shinigami de los más importantes, pero eso no lo exime de la justicia y Ronald, con el acoso de secretarias, que no es un delito pero le molesta a William, Spears puede parecer un hombre cruel a veces pero cuando la gente es importante para él, la protege, aunque signifique torcer algunas reglas.
William entra a su oficina y se sienta tras su escritorio, Grell entra después y cierra la puerta, se recarga en ella y rompe el silencio sepulcral de la oficina.
-El solo quería salvar a su esposa Will- Grell dice en un tono serio.
-¿De verdad te importa eso?- William cuestiona incrédulo, Grell solo se encogió de hombros y tomo asiento frente a su jefe.
-No voy a permitir que ningún empleado mío ensucie el nombre de los dioses de la muerte, tuve suficiente con la visita de aquella alimaña, más te vale que lo que dijo sea falso o no dudes que esta vez te enviare de inmediato a ejecutar- dice molesto sin apartar la mirada de sus documentos, un escalofrío recorre la columna vertebral de Grell, Will no está bromeando, últimamente su paciencia se agota más rápido, la parca roja solo suspira.
-Nadie debe vivir más de lo establecido, nadie se burla de la muerte, no se puede robar tiempo ni años de vida- dice fríamente el gerente.
-Tan maravilloso- Grell se sonroja ante estoicismo de su jefe.
-Tal como me gustan mis hombres- el afeminado hombre abraza a William por el cuello y con su dedo índice de la mano izquierda hace pequeños círculos sobre el pecho de William.
-Bueno Sutcliff, si no tienes nada mejor que hacer; tengo una misión para ti, iras con Knox- William le entrega al pelirrojo una lista de muertes programadas. Con resignación el pelirrojo la toma y se dispone a trabajar.
William se queda solo en su oficina, recordando las palabras de Michaelis, el segador se quita sus gafas y talla sus ojos, está cansado, no existe un día en que sus empleados no le causen problemas.
...
Grell y Ronald se encuentran en un callejón, cosechando el alma de un hombre que fue asaltado y apuñalado hasta la muerte, su registro no es muy interesante, así que Grell lo deja todo en manos de su Kouhai. Ninguno se imagina que están siendo vigilados.
…
El demonio debe seguir ordenes de su amo y capturar al asesino; tal parece que al supervisor de Londres no le preocupa la seguridad de su empleado siendo este el principal sospechoso, el enviar a Grell acompañado de un subordinado no hará la diferencia, Sebastian se llevara al pelirrojo sea como sea, nunca ha desobedecido una orden y esta no será la primera.
-¡Sebas -chan!- Grell se percata de la presencia de mayordomo demonio y corre en su dirección, sin imaginar que tal vez esta será la última vez que vea a William o a sus compañeros.
-Grell Sutcliff san- responde amistoso el sirviente del infierno.
-¡Volviste!, oh yo sabía que no podías vivir sin mí, te extrañé tanto Sebby. Will es tan malo conmigo, viniste por mí para rescatarme como a una princesa ¿verdad?- Grell habla con ensoñación y se aferra al brazo fuerte del mayordomo.
-Demonio- escupe molesto el joven shinigami, nunca ha entendido la atracción de su senpai por aquellas alimañas.
Sebastian solo sonríe mientras se deja abrazar por la parca roja, si este "niño" intenta algo, le será fácil deshacerse de él, ya tiene experiencia luchando con Ronald en el pasado y el chico nunca lo ha vencido, ni siquiera en compañía de Spears, los shinigamis son muy engreídos y confiados.
-¿Tienes un nuevo contrato?- cuestiona Ronald, según recuerda, el mismo Sebastian les sirvió el té y dejo un recuerdo notificando el fallecimiento del conde.
-No, he vuelto con mi Bocchan el conde Phantomhive- respondió el diablo y ante esa frase Grell se soltó del mayordomo e hizo un puchero infantil mostrando su desprecio por el joven.
-¡¿Ciel?!- lloro el pelirrojo, Sebastian solo asintió con la cabeza y tomo del brazo a Grell nuevamente, su agarre fue doloroso para el delgado brazo de la parca que intento zafarse pero el demonio no lo soltó.
-Spears sensei!- Ronald entra rápido a la oficina de William mientras este hablaba con unos superiores, obviamente el gerente se molestó.
-¿Ahora qué Knox?- William se disculpa con sus jefes y se acerca al rubio.
-Sutcliff senpai... el demonio... los Phantomhive...-Ronald trata de recobrar el aliento, sabe que William lo castigara severamente por perder a Grell. William pierde el color de la cara y siente sus piernas flaquear, ese maldito demonio no bromeaba.
Han pasado tres días desde que los Phantomhive tienen a Grell Sutcliff, William no ha hecho nada aun, bien podría ir a la mansión con un grupo de shinigamis para rescatar a su empleado, pero no, eso sería muy poco profesional, el supervisor debe ser prudente y mantener la calma, además de que estaba molesto con el pelirrojo, seguramente Sutcliff accedió voluntariamente a irse con Michaelis.
La carga de trabajo se acumula y la tención crece en el despacho específicamente en el área de recolección.
…
-¿No vamos a rescatar a Sutcliff senpai?- cuestiona Ronald, el joven shinigami se encuentra a la espera de que William le dé el visto bueno a su documentación y le asigne su próxima misión.
William simplemente ignora la pregunta, Ronald suspira pero no se resignara tan fácilmente; un portarretratos llama la atención de la joven parca, el rubio toma la foto entre sus manos y la observa, se sorprende mucho al ver que es una foto de sus jefes juntos, aunque frunce el ceño un poco en molestia, originalmente la foto contenía 5 personas, era la foto del equipo, misma que Grell obligo a todos a tomarse una vez que consiguió una cámara fotográfica después de una misión, misma que William confisco cuando el rojo segador le mostro una fotografía de Sebastian Michaelis.
-Ammh… sensei… usted y Sutcliff senpai siempre han estado juntos ¿cierto?- La fotografía del equipo había sido recortada y simplemente mostraba a Grell recargado en el hombro de William.
Cuando el shinigami de cabello obscuro se percato de que su subordinado miraba el portarretratos, de inmediato se lo arrebato de las manos y lo guardo en un cajón de su escritorio.
-Tienes trabajo Ronald Knox- William entrega una gran lista de muertes programadas.
-Eric Slingby te acompañará, no perdonare errores ni retrasos- con esta última advertencia William se concentro de nuevo en los trabajos pendientes y Ronald salió de su oficina.
Ambos shinigamis se encontraban recolectando almas, para su fortuna un ajuste de cuentas se llevo a cabo en una cantina de mala muerte, después de que terminaron de cosechar todas las almas, los dos hombres se sentaron en la barra y bebieron un poco.
-¿Aun no saben nada de tu mamá?- pregunto con burla el rubio más viejo. Ronald se desconcertó un poco pero cuando entendió la pregunta hizo evidente su molestia.
-Sutcliff senpai no es mi madre- refunfuñó el joven.
-Tienes razón, Spears es la mamá, siempre tan amargado y molesto, no nos deja divertir, siempre esta tras de nosotros- entre risas Eric siguió bebiendo y burlándose de sus colegas ausentes.
-¿William y Grell siempre han estado juntos?- pregunta la joven parca, Eric simplemente se encoje de hombros.
-¿Grell no te contó su tonta historia de amor en la academia?- responde Slingby, Ron niega con la cabeza silenciosamente, el mayor de los dos sirve dos tragos más, esto será una larga plática.
-Cuando yo llegue aquí ellos estaban peleados, no se hablaban, ya sabes pelea de amantes- dijo sonriente mientras recordaba su pasado con Grell.
-¿Amantes?-cuestiono sorprendido el joven de cabellos alborotados, Eric simplemente asintió con la cabeza.
-Yo siempre los vi más bien como hermanos ya sabes, siempre juntos pero se maltratan mutuamente-
-Ese rojo amanerado, es como una hermana pequeña, una a la que tienes que cuidar cada cinco segundos pero la puedes golpear- sonrió con nostalgia el escoses.
-Eric senpai, tu eras muy cercano a Sutcliff senpai, ¿Qué paso entre ustedes?- la cabeza de Ronald estaba llena de dudas que necesitaban ser resueltas, nadie parecía preocuparse por Grell, de hecho parecían felices de saber que Michaelis se lo llevo.
-Eres muy impertinente y chismoso- dijo Eric alzando una ceja.
-Antes de que tu llegaras las cosas no eran tan malas, todo empeoró cuando el estúpido rojo se largó para jugar al carnicero con las rameras, abandono a William y el no se lo perdono- concluyo Eric, dio el último sorbo a su bebida y se levanto.
-Ellos son así, no importa cuánto discutan ni cuánto se lastimen, siempre vuelven a estar juntos… ahora será mejor darnos prisa o "mamá" se enfadará- Eric comenzó a reír nuevamente, sí Spears lo escuchaba llamarlo así, seguramente le asignaría horas extra no remuneradas.
