Hola chicos! de verdad, siento no haber actualizado el jueves, pero subi el capitulo Y NO ME LO PUBLICABA! pero subio el capitulo el domingo y el de hoy ya va bien, asi que aquí teneis el nuevo capitulo de code frontier. Los chicos estan buscando a Xanalu y me han dejado sola, ni siquiera me han mandado a los sustitutos (enfurruñada). Bueno, a deciros una vez mas que Code Lyoko y Digimon no nos pertenecen, solo Kitsu, Bijugamon, las hermanas de Rena, los hermanos de Kitsu, RowPersiamon, BlackKazemon, BlackTamekimon, BlackLanamon, BlackAllymon, Tamekimon, Allymon, BlackStrabimon, Leire, Arya, Neila, Tailmon (es Gatomon X con otro nombre), los clones y Xanalu. Creo que no me dejo a nadie, pero si acaso me avisais ;P

Capítulo 25: ataques en el exterior

Salieron del edificio, devolviéndole sus guantes a la gata blanca, con Sissi explicando cómo se le había ocurrido de repente aquella idea de nombrarla cuando un raro sonido resonó y llamó la atención de todos.

-Es la hora de comer –sonrieron Odd y Takuya.

-Increíble –negó con la cabeza Gatomon.

-Venga, vamos al comedor todos –dijo Odd tirando de los brazos que tenía más cercanos.

-Eso, eso, y también le daremos comida a Gatomon, la mascota oficial de Kadic –añadió Takuya, caminando alegre en dirección al comedor.

-Es imposible que este par sólo piense con el estómago –dijo Teppei mientras los demás sólo suspiraban y seguían al par de glotones.

-Y después deberíamos ir a hacer deberes –comentó Tommy −. El primer día y, aun así, me han cargado como si llevase toda la vida aquí…

-Hablando de deberes –dijo de pronto Chiaki −. Oye, Koichi…

-Dime.

-¿Te importaría ayudarme con unos ejercicios? –pidió la chica. Por detrás, Teruo observaba sorprendido −. Te lo quería preguntar de camino a la fábrica, pero se me había olvidado.

-Claro que sí –respondió Koichi. Teruo apretó con fuerza los puños.

-¿Después de la comida te viene bien? –preguntó sonriente Chiaki.

-Pues claro que…

-¡AHÍ ESTÁ! ¡ES ÉL! –el sonido de aquellas voces hizo voltearse a todos.

-Ay, por favor, otra vez no –lloró Koichi empezando a correr.

La marabunta de chicas pasó ante ellos en dirección al fugitivo. Todos observaron la escena con gotas corriendo por la nuca.

-Pero bueno… –susurró Chiaki observando también la dirección que había tomado aquel grupo.

-Oye, Chiaki, ¿estás bien? –sonó Allymon en el D-Tector al mismo tiempo que brillaba y dejaba salir a ella y a su clon oscuro.

-Esas chicas… ¿PERO DE QUÉ VAN? –exclamó asustando al grupo.

-Eh, Chiaki, tranquila –dijo rápidamente Allymon cogiendo uno de sus brazos.

-Sí, venga, relájate –pidió Yla atrapando el otro brazo y ayudando a la otra digimon a mantener en el sitio a la humana.

-¿A SANTO DE QUÉ INTERRUMPEN UNA CONVERSACIÓN ASÍ?

-Oh, cielos, Chiaki da verdadero miedo –susurró Teppei.

-Y yo que pensaba que los abusones erais los que más miedo dabais –negó con la cabeza Tommy mirando a Katsuharu.

-Pues ya ves que fuiste un tonto al creer eso… Hasta a mí me está aterrorizando Chiaki –respondió el chico −. ¿De verdad esta es la dulce Chiaki que se preocupaba por los Mamemons?

-Ha quedado guardada en el dispositivo, creo yo –respondió Teruo.

-¡Cálmate, Chiaki! –estiraron las dos digimons del agua.

-¿QUE ME CALME DECÍS? ¿PERO POR QUÉ ME INTERRUMPEN CUANDO LE ESTOY PIDIENDO ALGO A KOICHI?

-Están locas, eso es todo –intentó hacerla reaccionar Yla.

-ESTA ME LA PAGARÁN –dijo furiosa, provocando que todo el mundo diese dos pasos hacia atrás. Teruo bajó la cabeza deprimido.

-Creo que iré a salvar a mi hermano antes que Chiaki explote –indicó Kouji señalando por donde marchó Koichi perseguido por chicas.

-¿Hasta la Conchinchina vas a viajar? –preguntó Takuya sorprendido.

-Idiota…

-Casi mejor espera aquí, Kouji. Ahí viene –señaló Zoe.

Efectivamente, Koichi corría directo a ellos, perseguido por la manada de enloquecidas chicas que no parecían cansarse jamás. Se apartaron justo a tiempo para esquivar al velocista, abriendo más espacio para el pelotón que le seguía, pero un brazo apareció ante la primera de la carrera, haciéndola caer y, con ella, a todas las demás.

-NUNCA JAMÁS EN VUESTRA VIDA VOLVÁIS A INTERRUMPIRME MIENTRAS ESTOY PIDIÉNDOLE ALGO A KOICHI, ¿ENTENDIDO? –rugió Chiaki, haciendo crujir sus nudillos.

-Eh, Koichi, frénate –le cogió Kouji por el cuello de la camisa.

-¡Que me asfixias! –protestó el chico.

-Mira y calla –indicó el gemelo de cabello largo.

-¿HABÉIS ENTENDIDO LO QUE OS HE DICHO? –preguntó con los ojos encendidos en llamas Chiaki.

-Sí… sí… claro –temblaron todas.

-PUES DESAPARECED DE MI VISTA

Casi por arte de magia, el grupito desapareció a gran velocidad, dejando atrás a una furiosa Chiaki y al resto del grupo, totalmente sorprendido y asustado por la actuación de la chica.

-No tenía ni idea de que Chiaki fuese bipolar –comentó Koichi mientras se frotaba el cuello.

-Supongo que es una de esas cosas que no gustan de contar –dijo Takuya encogiéndose de hombros −. Bueno, ¿entramos al comedor?

-Ya estamos otra vez pensando con el estómago –suspiró Gatomon.

Riendo, Takuya abrió la puerta con la mirada hacia atrás para remarcar que las comidas no se podían saltar. Se volvió hacia delante y chocó de frente contra alguien, cayendo ambos al suelo. Por detrás, el resto del grupo contuvo la respiración.

-Maldita sea –protestó Takuya frotándose la frente.

-Deberías mirar hacia delante… Au, qué dolor… –protestó una voz femenina.

-Lo sien… –Takuya alzó la vista y al instante empezó a chillar − ¡TÚ! ¿PARA QUÉ TE QUEDAS PARADA EN MITAD DE LA PUERTA?

-Ah, pero si es el "paso de todo porque soy guay".

-Leire Sunshine, me estás empezando a sacar de mis casillas –señaló Takuya hacia la chica.

-Mira quien habla. Para empezar, eres tú el que ha entrado sin mirar siquiera –dijo Leire.

-¿Y tú para dónde mirabas? Seguro que hacia delante no. Ni tú ni tus amiguitas.

-Para que te enteres, son mi hermana y mi prima –dijo señalando a Neila y Arya.

-Me da lo mismo. Vosotros no habéis mirado tampoco.

-¿Es que tú no puedes ser caballeroso por una vez en tu vida y observar si va a salir alguien para darle paso? A demás, tratándose de tres chicas –replicó Leire.

-Yo sólo veo dos chicas y una bruja –dijo con burla Takuya.

-¿UNA BRUJA? ¿DE QUÉ VAS?

-Ui, estos dos tienen para largo –susurró Odd indicando a los demás pasar por un espacio y dirigiéndose a las mesas.

-Mmmm…

-¿Pasa algo, Gatomon? –susurró Zoe.

-Es que esa actitud… –empezó a decir la gata observando atentamente la discusión de Takuya y Leire.

-¿No es la adecuada en un caballero? –rió Tommy tomando asiento.

-No, no es eso. Es que me resulta familiar…

-¿Quieres decir de alguien de tu familia? –preguntó aguantando la risa Jeremy.

-Exactamente –afirmó Gatomon −. Tiene ese carácter fuerte que tanto mostraba Magnadramon cuando se ponía a criticar a Ancient Greymon.

-¿Y cómo puede ser eso? –preguntó JP.

-Puede… Es posible que Grey le comentase a Magnadramon la decisión que los Guardianes habían tomado sobre dividir sus almas y ella quisiera hacer exactamente lo mismo…

-¿Quieres decir que Leire podría tener compañera digimon? –señaló Kouji.

-Eso mismo.

-¿Y quién podría ser? –preguntó JP.

-Tontomon… está claro que Tailmon –le respondió Gatomon.

-¡Piérdete, señorita refinada! –oyeron gritar a Takuya mientras se acercaba a la mesa −. Maldita Sunshine… Tenía que ser ella con la que me chocase, ¡tenía que serlo! Puñetero destino...

-Va, Takuya, relájate y ve a buscarte comida –indicó Teppei.

-¿Que me relaje? ¡No conozco chica más odiosa en todo el mundo! –Takuya golpeó la mesa.

-¿Y qué me dices de mi hermana Magnadramon? –sonrió Gatomon.

-¿Qué tiene ella que ver? –preguntó Takuya mirando extrañado a la gata blanca.

-Es que esa chica y mi hermana se parecen. Tienen el mismo carácter y actúan de la misma forma.

-¿QUÉ? ¿LA ESTÚPIDA DE SUNSHINE? ¿A MAGNADRAMON? –Takuya daba la impresión de estar volviéndose loco.

-¡Shhhh…! Baja la voz, loco de las narices, o la liarás… –indicó Kouji intentando hacerle sentar.

-Sí, Takuya, a TU Magnadramon –repitió Koichi.

-¡Y UN PIMIENTO SE PARECEN! Magnadramon es mil veces más dulce, más atenta, más cariñosa que esa arpía de Leire.

-¡Que bajes la voz, maldita sea! –apremió Kouji de nuevo.

-Bueno, he estado pensando que quizás le llegaste a contar a mi hermana eso de separar el alma y ella quiso hacerlo también… Como no la volví a ver, nunca le pude preguntar…

-Nanai, Magnadramon no es ella –rugió Takuya totalmente encendido haciendo reír a los demás −. ¡A MÍ NO ME HACE GRACIA QUE COMPARÉIS A ESA DESGRACIADA CON MI AMADA!

-No lo grites tanto o saldrás de portada en el periódico de Kadic –rió Ulrich mirando alrededor y asegurándose que las dos periodistas no anduviesen cerca.

-Me voy a por comida –dijo enderezándose y caminando hacia las bandejas mientras murmuraba −. Que mi Magnadramon es esa idiota creída… Sí, claro, y yo soy Dios reencarnado.

Durante toda la comida, Takuya estuvo refunfuñando y murmurando cosas en voz baja, ignorando los temas de conversación de los demás. Los alumnos se iban acercando para ver de cerca de la gatita que decían se había convertido en la mascota oficial de Kadic, incluidas las dos reporteras, que empezaron toda una serie de preguntas con las que, posteriormente, redactarían la gran noticia del día.

-Deberíamos ir a un lugar tranquilo donde hablar con calma –susurró Katsuharu después de que el décimo grupo de alumnos curiosos abandonase la mesa.

-Es verdad, no podemos arriesgarnos a llamar la atención con Takuya cabreado –señaló JP.

-¿Y por qué tengo que ser yo quien llame la atención? –preguntó molesto.

-Pues porque aún vamos a hablar un rato más de tu amada –le picó Odd.

-¡NI HABLAR! ¡LA DEJÁIS TRANQUILA!

-Mira que llega a ser ruidoso –susurró Gatomon acercándose a él y arañándole un brazo −. Al menos, ahora chillarás con motivos.

-¡Maldición! –protestó observando el fino corte en el brazo.

-¿Marchamos ya? –preguntó Aelita empezando a levantarse.

Tranquilamente, empezaron a salir del comedor, esquivando cualquier alumno curioso que se les pudiese acercar, hasta hallar una zona vacía en la que hablar con calma.

-Bien, hora de hablar de lo que ha ocurrido esta mañana –comenzó Jeremy mientras todos se sentaban en el suelo y dejaban los D-Tectors ante ellos.

-De primeras, hemos tenido la visita de los clones –habló William.

-En un principio, íbamos en busca de BlackKazemon –dijo Yla desde el dispositivo de Chiaki −. No sabíamos que estaba bajo vuestra protección, solamente que estaba en este mundo.

-No te preocupes, Yla, no es culpa tuya –le dijo Chiaki mientras en el D-Tector, Allymon también animaba a su clon oscuro.

-Por lo visto, no estaban solo los clones. También habían traído a la Scyphozoa… Que capturó a Teruo –recordó Katsuharu.

-Pero llegaron los refuerzos, por suerte –sonrió Teruo mirando hacia Takuya.

-Es verdad, ¿qué digimons erais? –preguntó de pronto Emily −. Parecíais Agunimon y Lobomon, pero había cambios en los dos…

-Aldamon y Beowolfmon. A eso se le llama doble digievolución –sonrió Takuya.

-¿Que te transformas dos veces? –preguntó Odd.

-Es una digievolución que utiliza los dos espíritus digitales, el humano y el animal –explicó Kouji.

-Con razón parecían humanos pero tenían cosas que no cuadraban –dijo William golpeando la palma de su mano con el puño −. Lo que resultaba raro en vosotros era la parte creada por el espíritu digital animal.

-¿Aún os quedan más ases en la manga, primo? –preguntó Yumi mirando de reojo.

-A Takuya y a mí sí que nos queda otro as. Pero nada más.

-Entonces –dijo Jeremy abriendo su portátil −, a parte de la digievolución humana y la animal, disponéis de una digievolución con los dos espíritus combinados.

-Bueno, la verdad es que sólo la tienen Kouji y Takuya –dijo Tommy.

-¿Y eso por qué? –se extrañaron los demás.

-Cuando nos enfrentamos a Sephirotmon en el pasado, aunque venciendo lográbamos salir de su interior, tanto Kouji como Takuya continuaron dentro más tiempo –empezó a explicar JP.

-Entonces vimos a Duskmon que iba a entrar y les intentamos alertar a través de los dispositivos, pero no logramos mucho –siguió Tommy.

-Duskmon entró y fue directo a por Kouji. Empezaron a pelear, pero claramente Duskmon era superior –siguió relatando Zoe. A su lado, Koichi mantenía la cabeza agachada mientras Kouji le frotaba la espalda −. De algún modo, cuando Duskmon estaba a punto de acabar con Kouji, el digihuevo de Seraphimon brilló y no sé muy bien qué pasó.

-¿No lo sabes? –preguntó Odd no muy satisfecho.

-Lo que ocurrió es que me salvé del ataque de Duskmon –continuó Kouji −. De alguna forma sentí algo distinto y volví a digievolucionar, pero esta vez combinando ambos espíritus. Como Beowolfmon podía pelear mejor contra él.

-Ajá, ya veo –anotó Jeremy.

-Y con Takuya pasó lo mismo. Pero él se estaba enfrentando a Mercurimon –volvió a relatar Tommy −. Hubiese sido sencillo si no fuese porque parece que se había guardado los datos que capturó de Seraphimon y los utilizó en su beneficio.

-¿Los datos de Seraphimon? –preguntó sorprendida Sissi.

-Ah, es que antes de todo eso, mataron a Seraphimon, pero logramos salvar su digihuevo –dijo con total tranquilidad Zoe.

-Como Mercurimon se combinó con esos datos, se hizo mucho más poderoso y casi me mata –continuó Takuya.

-Pero el digihuevo de Seraphimon volvió a brillar y actuó del mismo modo que con Kouji –tomó el relevo JP −. Es decir, que le permitió a Takuya volver a digievolucionar a otro nivel.

-¿Y por qué vosotros no lo hicisteis también? –señaló Ulrich.

-A mí, para empezar, dudo que me hubiesen "bendecido" con ese poder –sonrió Koichi −. Era el enemigo en aquel momento. Sin contar que tras el empate con mi hermano, ambos salimos despedidos a kilómetros de distancia…

-Y nosotros tres… Es que el digihuevo se abrió, salió Patamon y nos dijo que no tenía más poder para hacernos lo mismo a nosotros –dijo Zoe.

-Vamos, que la culpa la tiene Patamon –resumió Sissi −. Al nacer, no se pudo hacer nada más…

-Bien –Jeremy alzó la vista de su portátil −. Se le puede preguntar a Patamon si ahora podría ayudar y entregaros a todos la doble digievolución. Aunque por ahora, no corre prisa –todos afirmaron con la cabeza −. Bien, ¿qué más sabemos?

-Que nuestras ropas han cambiado un poco –levantó la mano Emily.

-¿Cambiado? –preguntó Jeremy.

-Espera –Emily se aseguró que no había nadie que pudiese verla antes de regresar al grupo −. ¡Código digital Lyoko, digievolución! ¿Lo ves ahora? –preguntó ansiosa por regresar a la forma normal antes de ser descubierta.

-Ah, eso es sencillo de explicar –sonrió Jeremy −. Al digievolucionar, se usan datos mediante los cuales se crea o modifica el aspecto exterior, así como los poderes y todo lo demás. Esas cosas no se dan en el mundo humano, por lo que la "absorción de datos" es diferente –todo el grupo miraba con cara de no entender ni una palabra, salvo Aelita, quien se llevó una mano a la frente y negó con la cabeza −. Así pues, al utilizar la digievolución en el mundo humano…

-Lo que Jeremy intenta decir es que el Digimundo, al igual que Lyoko, son lugares hechos por datos y todo aquello que se crea con datos tiene un aspecto, pero al volver al mundo real, esos objetos se adaptan a lo existente –interrumpió Aelita.

-Ah, mucho mejor esa explicación –señalaron Odd y Takuya −. Einstein, aprende de ella y empieza a resumir.

-Vale, vale, ya veo que si no es triturado no entendéis nada –susurró Jeremy.

-Bien, ¿qué más sabemos? –preguntó Yumi.

-Según la información de Yla, mañana volverán a atacar –respondió Chiaki −. Siguen buscando a Kim y ahora también a ella, para eliminarlas. Aunque de todos modos, también vendrían a por nosotros.

-¿Y sobre la fábrica? –preguntó Ulrich −. Si habéis localizado por donde llegó Kim, que imagino que también es el camino usado por BlackLanamon, se podría acceder y evitar que vengan ellos aquí.

-Lo malo es –interrumpió Jeremy −, que el flujo temporal está en movimiento.

-Aelita… –pidieron todos mirando a la pelirrosa.

-Que el tiempo se mueve del mismo modo en ambos mundos, por lo que si vamos allí, aquí el tiempo seguirá en movimiento. Y no podemos desaparecer todos de repente sin decir nada a nadie. Podrían preocuparse.

-Así que el tiempo no se detendrá esta vez…

-Puede que sea porque los digimons hemos llegado a este mundo –dijo Gatomon. Todos se la quedaron mirando en silencio −. Al llegar aquí, el tiempo volvió a correr para vosotros, pero también para nosotros, los digimons. Es posible que hasta esta mañana, el tiempo en aquel mundo se estuviese moviendo para igualarse al de aquí, permitiendo así que XANA enviase sus clones.

-Sí, es posible que sea así –meditó Teppei.

-Entonces ¿cuándo iremos al Digimundo? –preguntó Katsuharu.

-Recordad que es muy probable que queden más torres activadas allí –señaló Teruo.

-Es cierto… Habría que entrar y desactivarlas para impedir que XANA obtenga el poder suficiente para enviar sus clones aquí –dijo Aelita.

-Aún no he descubierto la forma de abrir ese portal que comunica ambos mundos –dijo Jeremy.

-Lo siento –se oyó decir a Yla −. El vórtice apareció de repente y lo atravesé, pero después, volvió a cerrarse. Quizás, si no hubiese saltado, vosotros habríais podido entrar.

-Nunca se sabe –negó con la cabeza Chiaki −. Quizás hubiésemos podido entrar, pero después ¿cómo saldríamos? Tampoco habíamos avisado a nadie que el camino al mundo digital estaba abierto.

-Chiaki tiene razón. Hasta que no sepa crear vórtices dimensionales que puedan llevaros y traeros, no deberíamos pensar en ir al Digimundo –sentenció Jeremy.

-¿Y de mientras qué hacemos? –preguntó William −. ¿Esperar sentados?

-Parece ser que sí. ¿O tú sabes abrir esos portales? –preguntó Odd.

Tras varios minutos de silencio, unos pasos alertaron a todos. Rápidamente, guardaron los D-Tectors y fingieron haber estado jugando con la gatita blanca en aquel rincón tranquilo.

-Al fin os encuentro, chicos –la figura de Jim apareció ante todos −. El director me ha pedido que os pregunte si ya sabéis dónde dormirá la mascota, porque él no la va a cuidar y yo tampoco voy a vigilarla –señaló.

-Se quedará con las chicas –señaló rápidamente Odd −. Ya sabes, los hombres somos poco delicados.

-Está bien. Más os vale que no la vea merodear en busca de sardinas o tendréis que véroslas conmigo. ¿Entendido, chicas?

-Entendido, Jim –respondieron todas.

-Bien, así me gusta. Y ahora, si no tenéis nada mejor que hacer, id a estudiar –señaló en dirección al edificio.

-Sí, Jim…

-Ah, Koichi, ¿me ayudas con aquellos ejercicios antes de irte? –pidió Chiaki. Teruo, al oír aquello, agachó la cabeza e intentó acelerar el paso.

-Es verdad, al final no me dijiste antes de qué eran por culpa de aquel grupito…

-Ya sabes dónde está la casa, Koichi –dijo Yumi −. Avisaré que te has quedado buscando una información mientras Kouji avanza en casa los otros deberes.

-Ah, yo no me puedo quedar por aquí, por lo que veo –dijo con las manos en los bolsillos Kouji.

-Yo tampoco me quedo, si te sirve de consuelo –se encogió de hombros la chica.

-Qué se le va a hacer… Pero a tu hermano lo vigilas tú –señaló rápidamente.

-Me ha pillado… –susurró con fastidio Yumi. Los demás empezaron a reír.

Casi sin darse cuenta ninguno, llegó la noche y, con ella, la hora de ir a dormir. Jim vigilaba muy de cerca los pasos de aquella gata a la que le habían puesto unos extraños guantes y que, desde ese momento, era una inquilina más de Kadic.

-Justo ahora que parecía que me había librado de aquel condenado chucho que tenía Odd, me llega una gata que ronda en las habitaciones de las chicas… ¿Qué será lo próximo que me toque vigilar? ¿Un ratón? –iba murmurando Jim de camino a su cuarto.

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-Mi señor, ¿me habéis hecho llamar? –preguntó Duskmon.

-Parece ser que esos niños os han derrotado esta vez, aunque habéis hecho un buen trabajo obteniendo datos –señaló el ángel caído.

-Sí, mi señor. Lamentamos el descuido que hemos tenido.

-Tranquilo, Duskmon. Ni yo mismo sabía que podían digievolucionar y actuar como me habéis contado.

-¿Entonces?

-Mañana regresaréis, como estaba previsto. Avisa al grupo que esta vez habrán de buscar y destruir también a BlackLanamon –indicó.

-Sí, mi señor.

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El día amaneció sin una sola nube. Los alumnos empezaban a correr de un lado a otro preparándose para empezar el día, al igual que los profesores. Sin embargo, cuando Takuya llegó a la clase compitiendo contra Odd, la encontró cerrada y con una nota en la puerta.

-"Venid todos a la pista de atletismo". ¿No se supone que nos toca ciencias? –preguntó Odd volteándose hacia el grupo.

-Quizás vamos a hacer un experimento en el cual meteremos a Odd en una rueda y le haremos girar como si fuese un hamster –señaló Takuya.

-¿A mí? ¿Y por qué no a ti? –protestó el rubio.

-Porque tú necesitas ponerte en forma. Estás flacucho –sonrió Takuya.

-Eh, que soy esbelto. Qué manía tenéis todos con llamarme flacucho…

Entre risas, bajaron hasta el lugar indicado y observaron a la profesora Hertz, con un par de mesas a ambos lados y varios objetos en ellas.

-Bienvenidos, alumnos –saludó sonriente −. Hoy hace un día radiante, así que me he encargado de pedir esta zona para poder mostraros cómo funciona la energía solar. Id sentándoos en el suelo, por favor –dijo mientras se dirigía a una de las mesas −. Esto es una placa solar, a través de la cual absorberemos los rayos solares y obtendremos energía…

-Oh, no, el tostón en clase es más soportable… Te duermes sin que te vea –protestó Odd.

-Yo me alegro de estar aquí –sonrió Takuya.

-¿Y eso por qué? –preguntó Zoe.

-Porque no tengo a la pesada al lado molestándome y diciéndome que me calle –susurró satisfecho −. Estoy a mis anchas.

-Kanbara, ¿decía algo? –preguntó de pronto la profesora Hertz.

-No, no… estaba admirando la explicación –dijo rascándose la cabeza mientras el resto de la clase reía.

-Bien, pues si no le importa, guarde su admiración en sus adentros. Como iba diciendo…

-Profesora Hertz –interrumpió una voz a la mujer.

-¿Se puede saber ahora qué pasa? –preguntó la profesora.

-Disculpa –apareció Jim seguido de un grupo de alumnos −. Es que les falta profesor y, como te he visto aquí afuera, he pensado que quizás podrías echarles un ojo.

-Está bien. Chicos, sentaos y en silencio, por favor.

-Hola –saludó Chiaki sentándose junto a Zoe.

-Así que una hora libre, ¿eh? Menuda suerte… Nosotros tenemos que tragarnos este tostón –corearon Odd y Takuya.

-Miradle el lado positivo: al menos estáis al aire libre.

La profesora volvió a pedir silencio antes de seguir con la explicación. Cinco minutos más tarde, todos estaban ansiosos por ver qué iba a pasar a continuación.

-Bien, voy a conectar ahora la placa y pronto podréis ver cómo la energía llega a este circuito –la profesora Hertz activó la placa y se apartó un poco para que todos pudiesen ver bien lo que ocurría.

-Ugh –una vocecita sonó en el bolsillo de Chiaki. Ocultándose detrás de la espalda de Zoe, sacó su D-Tector y observó.

-Yla, ¿estás bien? –preguntó todo lo bajo que pudo.

-Me duele un poco la cabeza… Creo que debería tomar un poco el aire –le respondió el clon.

-Pero no te puedo sacar ahora, te verían –negó con la cabeza.

-Está bien, intentaré aguantar…

La clase seguía maravillada observando aquel experimento, por lo que Chiaki logró regresar su D-Tector al bolsillo sin que nadie la viese. La profesora volvió a ponerse ante las mesas y se dirigió al grupo.

-Bien, quiero que para el próximo día me hagáis una redacción sobre la energía solar. Podéis marchar, aunque me vendría bien una ayuda para recoger todo esto.

Algunos se acercaron para observar mejor la placa solar y todos los objetos que la profesora había dejado en ambas mesas. Aún estaba activada la placa, por lo que la profesora Hertz ordenó no tocar nada hasta que la apagase.

-Bueno, espero que hayáis comprendido cómo funciona… ¡Ah! –una pequeña descarga repentina hizo que la profesora diese un salto hacia atrás, sacudiendo la mano −. Ya veis, hay corriente y podría ser peligroso –sonrió señalando el objeto.

Sin que nadie lo viese venir, un pequeño rayo impactó en la placa, destrozándola y haciendo peligrar la seguridad de los allí presentes.

-¿Pero qué diablos ha pasado? –preguntó la profesora buscando alrededor −. ¡Este material es muy caro!

-¡Zoe! –un grito desde el bolsillo de la chica la hizo voltearse para sacar el D-Tector −. Es XANA, ha lanzado un ataque.

-¿Ahora? ¿Ante tanta gente? –se alarmó la rubia.

-¿Qué ocurre? –preguntó Kouji.

-Que XANA no respeta ni las horas libres –dijo enfadada.

-Cielos, ¿qué bicho es ese? –preguntó alguien señalando hacia una figura.

-¿Bicho? Eso es un monstruo –dijo otro.

-No puede ser… Si es un gusano –identificó Aelita.

-¿Un monstruo de Lyoko? –preguntó Chiaki.

-Exactamente.

-¿Y qué hacemos ahora? Están las dos clases aquí juntas –observó Jeremy.

-Chiaki… Necesito salir –pidió una voz desde el D-Tector de la chica. La nueva ronda de ataques del gusano logró asustar a los alumnos, haciéndolos correr en todas las direcciones.

-Está bien, pero aléjate un poco –accedió Chiaki alzando el dispositivo y dejando salir a BlackAllymon.

-¿Ya estará bien dejarla salir? –preguntó Zoe.

-Creo que no va a fijarse mucho en ella nadie –se les acercó Takuya −. Mirad qué más viene a la carga.

-¡Llama bebé! –un pequeño dinosaurio anaranjado empezó a lanzar llamaradas de fuego, alarmando aún más al grupo de estudiantes y a la profesora Hertz, que no era capaz de coordinar a los alumnos.

-Y no son los únicos –indicó Ulrich señalando a otro lado.

-¡Fuego mágico! –por el aire, un pájaro rosado también lanzaba una especie de fuego verdoso en espiral.

-Por si no teníamos suficiente con los gusanos –protestó Odd observando al grupo de monstruos de XANA acercándose.

-Hay que correr –indicó Jeremy.

-Pero estos digimons…

-No podemos ni hacer digievolucionar nosotros ni nuestros digimons ante ellos –señaló a los otros alumnos el informático.

-Tiene razón. Hay que buscar un lugar donde digievolucionar en calma –dijo Ulrich.

-¡Fuego azul! –otro digimon, amarillento y vestido con una piel a rayas, apareció ante ellos, haciéndoles retroceder.

-Maldición, nos quieren atrapar –susurró Takuya.

-Pues separémonos –dijo Koichi empezando a correr en una dirección mientras el resto también se separaba.

-¡Así jamás lograremos nada! –protestó Sissi esquivando ataques.

Escondida tras un árbol, BlackAllymon se levantó del suelo. Su cabeza ya no daba vueltas y se sentía mejor, por lo que decidió regresar para ayudar al grupo. Corrió de nuevo hacia donde habían empezado a aparecer el resto de monstruos, sin importarle si la estaban viendo o no. Cuando quedaba poco para dejarse ver, se le ocurrió una idea mejor.

-Será mucho más divertido si les supero en nivel. ¡BlackAllymon digievoluciona en… BlackLanamon! Mucho mejor así –sonrió observando su aspecto −. Es hora de eliminar intrusos.

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Yumi observaba la pizarra aburrida. William y JP hablaban entre ellos, ignorando completamente la explicación. Un ruido en la puerta hizo callar al profesor y cualquier otro murmuro que pudiese haber en aquella sala.

-¿Sí? –el profesor abrió la puerta, sin encontrarse a nadie −. Ya están gastando una broma…

-¡Miaaaaau! –sentada ante la puerta, una gatita blanca movía su patita.

-¿Un gato? –preguntó en voz alta.

-Disculpe, profesor –se levantó rápidamente Yumi −. Es nuestra nueva mascota. Quizás se ha quedado sin agua y está buscando a quien se la pueda dar.

-Ah, cierto, la mascota… Llévatela, Ishiyama –señaló el profesor.

-¿Podemos acompañarla? –pidió JP.

-No, Shibayama. Es sólo un gato, seguro que Ishiyama sola podrá con ello.

-Ah, gatita linda, ¿te has quedado ya sin comida? –dijo Yumi mientras alzaba del suelo a la gata y se alejaba −. Venga, que te voy a poner un buen plato para compensarlo. Ya verás qué rico que está el atún.

-Ya estamos lejos de tu clase, Yumi –susurró Gatomon.

-Sí, ya, pero no de las otras clases. ¿Qué ocurre?

-XANA ha lanzado un ataque… Hay monstruos y digimons. Y sospecho que no tardarán mucho en llegar los clones –informó.

-¿Quién hay luchando ya?

-Supongo que nadie.

-¿QUÉ?

-El ataque les ha pillado por sorpresa en mitad de la clase y todo el mundo lo está viendo todo.

-Entonces tocará digievolucionar desde aquí –suspiró Yumi sacando su D-Tector del bolsillo −. ¿Estás lista, Renamon?

-Cuando tú digas –respondió la digimon saliendo del dispositivo.

-¡Código digital Lyoko, digievolución!

-¡Renamon digievoluciona en… Kyubimon!

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La aparición en escena de BlackLanamon llamó la atención de todos. Aquella criatura oscura empezó a apartar a los monstruos, llamando su atención y desviando los ataques del grupo de humanos que se reunían en un rincón apartado para digievolucionar.

-¡Ja! No vais a poder hacerme nada, pequeños digimons –sonrió BlackLanamon.

-¡Hiedra venenosa! –unos pequeños látigos verdosos empezaron a atrapar a la oscura guerrera del agua. Por suerte, un abanico golpeó la hiedra.

-Parece que llegamos a tiempo –sonrió Kyubimon −. ¿No crees que te reconocerán?

-De momento, estoy diferente. Si no dejo de moverme y me mantengo siempre de espaldas a ellos, nadie me reconocerá –dijo Yumi.

-Gracias por vuestro rescate, pero no es momento para eso –señaló BlackLanamon.

Algo más alejados, Aldamon, Beowolfmon y Loewemon empezaban a correr hacia el grupo al tiempo que aparecían los clones.

-Estupendo, todo un festín para celebrar que tenemos la hora libre –protestó Zoe haciendo aparecer una gran cantidad de digicódigo en su mano.

-Pues sí que está furiosa –sonrió forzadamente Chiaki imitando a la chica, pero concentrando menos cantidad.

-Yumi también está allí –señaló Ulrich −. ¿Te apetece competir contra Kyubimon a ver quién elimina más monstruos, Kitsumon?

-De acuerdo –sonrió el zorro rojo.

-¡Espíritu digital, digievolución! ¡Lanamon! –la guerrera del agua también corrió a unirse a los demás.

-¡Código digital Lyoko, digievolución!

-¡Kitsumon digievoluciona en… Bijugamon! Monta, Ulrich –dijo antes de empezar a correr.

-¡BlackTamekimon digievoluciona en… BlackKazemon!

-Se va a enterar ese XANA lo que significa "hora libre". ¡Espíritu digital animal, digievolución! Zeph… Eh, espera.

-¿Qué te ocurre? –se giró BlackKazemon −. Oye, ¿no se supone que tu espíritu digital animal es Zephirmon?

-Yo también estoy sorprendida…

-Es JetSilphymon, la doble digievolución del viento –sonrió Gatomon.

-Así que mi doble digievolución, ¿eh? –susurró satisfecha JetSilphymon.

-Seguro que ha sido culpa de toda aquella cantidad de datos –negó con la cabeza la guerrera oscura del viento −. Pero bueno, ya presumirás después, que nos están dejando abandonadas.

-Cierto.

Ambas corrieron mientras el grupo de clones se mostraba al completo, protegidos por un grupo de gusanos de XANA y seis digimons claramente poseídos.

-¿Y bien? ¿No se mueven? –preguntó JetSilphymon.

-¿Qué te ha pasado? –preguntó divertido Beowolfmon.

-Ver a todos estos me pone enferma –respondió fastidiada.

-Pues enfoca tu rabia en ése de ahí –dijo Loewemon señalando a Duskmon −. Te sentirás mucho más aliviada.

-Aunque habrá que tener cuidado con esos pequeñines –señaló Lanamon.

-¡Mini trueno!

-No son poderosos, pero pueden fastidiar –añadió BlackLanamon apartándose de aquel rayo.

Protegidos dentro del edificio, el resto de alumnos observaba aquella repentina aparición de monstruos, aunque llegaron a ver dos figuras claramente humanas, más bajitas que el resto de seres.

-Oye, ¿cuáles serán los buenos? –preguntó un chico.

-¿Los buenos? ¡Son monstruos! –le chilló una chica.

-Pues yo creo que no. Mira, esos dos parecen humanos, por lo que ese grupo debe de ser el bueno –siguió el chico.

-¡Será posible! ¡La escuela invadida por seres extraños y tú sólo piensas que hay dos bandos!

-Esto es malo –susurró Aelita, cogiendo a Gatomon −. Toda la academia los está viendo…

-Y lo peor de todo es que no se va a poder hacer una vuelta al pasado –respondió Jeremy.

-¡Ah! –la vocecilla de la gata pasó desapercibida por los alumnos que miraban el "espectáculo".

-Gatomon, ¿qué haces? ¿Es que quieres que nos descubran? –susurró asustada Sissi.

-Esos digimons… Los conozco…

-¿En serio? –preguntó Emily.

-Tengo que avisarles para que no les hagan daño –dijo intentando soltarse de Aelita.

-Si vas allí, llamarás la atención de todo Kadic y no podrás pasearte como una mascota normal –la detuvo Odd.

-Maldición, es verdad… ¿Y si probáis a avisarle con los D-Tectors?

-Es verdad, se puede intentar –sonrió Emily preparada para sacar el suyo mientras los demás hacían apuestas sobre el combate en el patio −. Mikemon, alértales.

En la pista exterior, ambos humanos reaccionaron a una vocecita cerca de ellos.

-Yumi, Ulrich, parece ser que Gatomon conoce a estos digimons –decía Mikemon −. No les hagáis mucho daño.

-Entendido. ¡No dañéis a los digimons! –gritó Ulrich por encima del jaleo de los ataques.

-¿Encerrarles sí puedo? –preguntó BlackLanamon. Estaba reteniendo todo un ejército repentino de peces salidos de la nada alzando una columnata de agua.

-¡Son amigos de la dama! –gritó de nuevo.

-Eso aún me enrabia más. ¡Aparta de ahí, geisha! –chilló JetSilphimon parando su gran molinillo ante ella −. ¡Ultra turbulencia!

-Pues sí que está furiosa… Le daré todos los títulos que ella quiera siempre y cuando no me mande a volar de esa forma –señaló BlackKazemon, asustada por la potencia del ataque.

Los pequeños digimons salieron despedidos por los aires, cayendo apartados e inmóviles. Incluso Duskmon, en aprietos luchando contra Beowolfmon, pudo notar el mal genio de la guerrera del viento. Su digievolución suponía un contratiempo en los planes de Xana-Lucemon, dificultando la tarea de eliminar las dos traidoras que, precisamente, combatían en el bando de los elegidos como si hubiesen sido aceptadas. Varios fueron los intentos de atacar a BlackKazemon o a BlackLanamon, pero ambas lograban esquivar los ataques o eran protegidas por los demás.

-Eh, Duskmon, céntrate en el combate –protestó Beowolfmon, alejado y con su espada ya alzada −. ¡Cazador helado!

Desde las ventanas, todos exclamaban sorprendidos, comentaban lo que veían e intentaban comprender por qué aquellos monstruos estaban luchando en Kadic.

-Hemos de ir, sin importar nada, y entrevistarles.

-Pero, Milly, ¿no te dan miedo? –tembló ligeramente la de la cámara.

-Por favor, Tamiya, hay que ir. ¡Es la noticia del siglo! –dijo ilusionada la pelirroja.

-¿Pero qué les vas a preguntar a ese grupo de monstruos?

-A los monstruos no, a los dos humanos que parecen controlarlos. Esos dos no te dan miedo, ¿verdad?

-Está bien. Pero no podemos salir ahora –observó Tamiya la variedad de ataques que caían todavía en aquel lugar.

-Ya lo sé, ya lo sé. En cuanto acaben, iremos.

En otra de las ventanas, hasta el profesor observaba la escena sorprendido. Todos los alumnos habían dejado de atender en clase por aquella escena irreal.

-Parece que la geisha y el samurai van a tener problemas –susurró William.

-Pues parece que ninguno de la clase se ha dado cuenta –observó JP −. ¿Cómo crees que acabará?

-Supongo que tendrán que salir corriendo y esconderse a toda prisa.

-Me alegra no estar allí en estos momentos. Menuda presión con todos mirando…

En tierra, el ataque de XANA empezaba a perder fuerza. Con los pequeños digimons fuera de combate y sin ningún gusano, el mayor problema era el clon de Mercurimon.

-Este tipo también absorbe nuestros ataques –protestó Kyubimon.

-Entonces ataquémosle con algo que no pueda absorber –sentenció Ulrich lanzándose contra el clon, ambas espadas en mano.

El clon de Mercurimon no pudo hacer nada. Aquellos ataques no los podía reflejar en sus escudos cristalinos, por lo que tampoco podía emplearlos en su beneficio. Ante la mirada de todos los estudiantes, acabó cayendo al suelo derrotado, al igual que el resto de clones.

-¿Quién falta ahora? –preguntó Bijugamon.

-El peor de todos. Y parece que aún se mueve –protestó Yumi.

A cierta distancia, Duskmon intentaba levantarse después de haber recibido un segundo ataque de Beowolfmon.

-Este tipo es realmente agotador –pataleó el suelo JetSilphymon.

-Pues únete a la pelea y cárgatelo –señaló BlackKazemon sonriente.

-¿Qué te pensabas que iba a hacer? ¡A un lado todos! Esto es trabajo de los más fuertes –dijo tomando posición junto a Beowolmon.

-Oh, oh –rió Aldamon acercándose también −. A partir de hoy seré mejor chico. Y te aconsejo que no la hagas enfadar demasiado, Beowolfmon.

-No es hora de bromas –señaló el guerrero de la luz al clon que se levantaba −. Pongamos fin a esto, que ya estoy cansado. ¡Cazador helado!

-¡Destrucción solar!

-¡Cuchilla del viento!

Todos tuvieron que proteger sus ojos por el impacto de los tres ataques. Aún tardaron varios segundos en poder ver con claridad, tras la fina nube de polvo, que la batalla había terminado. El grupo de monstruos que quedaban se agrupó y caminó hacia los más pequeños, que se iban levantando lentamente, confusos.

-¿Dónde estamos, chicos? –preguntó el dinosaurio anaranjado.

-Esto no parece la estación del fuego a donde me dirigía –observó el pájaro rosado.

-Ni la isla de Goma…

-¿Estáis bien? –se acercó Yumi.

-¡Ah, pero si es una humana! –exclamó el que se cubría con una piel.

-No os preocupéis, no os haremos nada –añadió Ulrich.

-¡Eh! ¡Vosotros! –una voz acercándose les hizo sentir escalofríos a ambos chicos.

-Oh, oh… Geisha, Samurai, la prensa nos persigue –señaló Loewemon hacia atrás.

-Maldición. Tenemos que huir lo más rápido posible –observó Ulrich.

-Montad en nosotros –se agacharon Kyubimon y Bijugamon −. Y también vosotros, pequeños.

A toda prisa, Yumi y Ulrich montaron a lomos de sus respectivos digimons, ayudando a los otros, aunque los nervios por no ser descubiertos dificultaban aquella simple tarea, haciendo que Aldamon, Beowolfmon y Loewemon ayudasen cogiéndolos a tiempo para salir corriendo a través del bosque.

-¡Eh, por favor, esperad! –chilló Milly −. Corre, Tamiya, que se nos escapan.

-Ya hago… todo lo que puedo, Milly –respondió la otra.

-¡Necesito haceros unas preguntas, chicos! ¿Cómo os llamáis y qué hacéis por aquí? –chilló, pero el grupo se acabó de perder en el bosque −. Maldición… son muy rápidos esos tipos…

-¿Y ahora qué vamos a hacer? –preguntó Tamiya ya de regreso a la academia.

-Está claro, ¿no? Escribiremos la noticia al completo y daremos descripciones –sonrió Milly.

-Pero los nombres…

-No pasa nada, mujer. De los monstros, podemos ponerles el nombre por su parecido con algo. Y esos dos humanos tenían aspecto de una geisha y de un samurai, por lo que les podemos llamar así.

-¡Ah, es una muy buena idea! –sonrió la otra cerrando su cámara y pasando junto a Jeremy, Aelita, Odd, Sissi, Emily y Gatomon.

-No, no es una muy buena idea –susurró Jeremy.

-Sin la vuelta al pasado, esto va a ser muy problemático… Y si ahora van a describir a los personajes que han aparecido… ¡Esos dos están en un serio problema! –dijo Odd con las manos a la cabeza.

-Esperemos que nadie les relacione… Aunque la próxima vez, habrá de salir otra persona para que no piensen que son ellos. Porque si ellos son descubiertos, nosotros caemos al instante con ellos –razonó Sissi.

-Cierto. Bueno, tendríamos que ir a buscarles –señaló Emily.

-¿Qué tal si me dejáis a mí? –preguntó Gatomon −. Al fin y al cabo, técnicamente estoy con Yumi.

-Tienes razón. Pero ve por donde nadie pueda verte –indicó Aelita. Todavía quedaban curiosos asomados a las ventanas que podrían verla salir hacia el bosque y regresar de allí con Yumi.