Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to cynosure23. We just translate with her permission.

Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de cynosure23, solo nos adjudicamos la traducción.


The Game

Autora: cynosure23

Traductora: Yanina Barboza

Beta: Melina Aragón


Capítulo 25

10 de marzo de 2016

Estuve en ascuas durante todo el vuelo y cuando aterrizamos en el aeropuerto de Jupiter, Florida, prácticamente estaba a punto de reventar. Afortunadamente, era un vuelo pequeño y desembarcamos del avión bastante rápido. Me dirigí directamente a reclamo de equipajes, y la primera cosa que vi fue a Edward.

Él estaba sonriendo de oreja a oreja y sosteniendo un cartel con "Sra. Cullen" escrito con su desprolija letra. Salté a sus brazos, sin importarme que él tuviera que soltar el letrero de papel para atraparme y abrazarme con fuerza.

—Te extrañé —le dije, dejando pequeños besos por toda su cara.

Se rio, pero después presionó sus labios con los míos en un beso apasionado.

—También te extrañé —dijo después que se separó y me puso de pie—. No tienes idea de lo bueno que es verte.

—Sin embargo, todavía no soy la señora Cullen —bromeé, recogiendo el cartel del piso—. No te adelantes; podrías asustarme.

Ambos nos reímos, porque sabíamos que la idea era absurda.

—¿Cómo estuvo el vuelo? —preguntó Edward mientras estábamos en la cinta de equipaje, esperando por mi maleta.

—Bien —dije, apoyándome en él—. ¿Qué tal tú? ¿Cómo estuvo tu día?

—Eh. Perdimos el juego hoy en Port St. Lucie —dijo—. Pero ahora, mi día es perfecto.

Nos besamos de nuevo, después nos dirigimos afuera tan pronto como el equipaje llegó y Edward agarró mi maleta.

—Alec está dando vueltas —dijo Edward, enviando un rápido mensaje de texto—. Él estará aquí en un segundo.

—¿Cómo es tener un compañero de cuarto masculino de nuevo? —pregunté.

—No es tan divertido como tener una compañera mujer —dijo Edward sugestivamente. Se inclinó hacia mí de nuevo, pero antes de que pudiera besarme, fuimos interrumpidos por un fuerte bocinazo.

Alec se había estacionado enfrente de nosotros en una Range Rover negra, con la música a todo volumen.

—¡Hola, Bella! —dijo abriendo la ventana—. ¿Lista para la fiesta?

—Solo abre el baúl, hombre —habló Edward, poniendo los ojos en blanco. Alec lo hizo, después se inclinó para abrir la puerta del acompañante—. Ve y siéntate enfrente, nena —dijo Edward mientras él cargaba mi maleta en el baúl.

—Hola, Alec —dije con una sonrisa mientras me deslizaba en el asiento delantero—. Gracias por conducir.

—No hay problema —dijo Alec fácilmente—. Es bueno verte. Además, ahora que estás aquí, quizás Edward dejará de andar pisoteando.

—No pisoteo —dijo Edward indignado, subiéndose al asiento trasero y dando un portazo detrás de él.

Alec solo se rio de él en respuesta y se alejó de la acera. Nuestro viaje fue corto, pero estuvo lleno de charla emocionante y risa. Tanto como anhelaba tiempo a solas con Edward, en realidad era bueno ver a Alec de nuevo. Además, estaba feliz de que Edward tuviera de compañero de cuarto a uno de sus mejores amigos en el equipo durante el entrenamiento de primavera, porque me hacía sentir mejor al no estar ahí en persona.

La casa adosada en la que se estaban quedando era un poco vieja, pero aun así linda. Alec se ofreció a llevar mi maleta adentro y Edward procedió a darme un tour.

—¿Vino completamente amueblada? —pregunté, mirando alrededor de la sala. Estaba llena de muebles y decoraciones personalizadas, muy lejos del escaso piso de soltero que había estado esperando.

—Sí —contestó Edward, mirando alrededor con desagrado—. No es nuestro estilo, obviamente, pero lo que sea. Hay tres habitaciones —dijo, haciéndome una seña para que lo siguiera por el pasillo—. Jasper está con su esposa, así que ellos se están quedando en la habitación principal arriba. Alec está en la habitación junto a ellos, así que yo tengo la habitación de aquí abajo, al lado de la cocina.

Señaló la cocina mientras la pasábamos pero él obviamente estaba apresurado por llevarme a la habitación.

—Sutil —dije secamente mientras él cerraba la puerta de la habitación detrás de nosotros.

—¿Puedes culparme? —dijo Edward, retrocediéndome hacia la cama—. Han pasado cuatro semanas.

—Tres y media —murmuré, mi tono serio fallando cuando sus labios encontraron mi cuello.

—Nunca vamos a dejar que pase tanto tiempo de nuevo —insistió Edward, bajándome la falda y tirándola al piso antes de jalar mis caderas hacia él y enterrar su cabeza entre mis piernas sin preámbulos.

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Solo estaría en Florida por tres días, y aunque Edward tenía juegos todos los días, queríamos tratar de aprovechar al máximo nuestro tiempo juntos.

Pasar casi todo un mes alejados había sido difícil y extremadamente revelador. Esto me mostró que con seguridad no quería estar sin Edward, nunca.

—¿Has hecho algo más de planificación? —preguntó Edward, volviendo a la habitación con dos copas de vino en sus manos.

Me senté y tomé la copa que me ofreció, corriéndome así él también podía subirse a la cama.

—En realidad no —admití, acurrucándome en su costado—. Envié el cheque de depósito para el lugar la semana pasada y tenemos que programar una degustación para el menú de la cena. Y aparte del vestido, no he hecho mucho más. ¿Qué hay de ti? ¿Alguna idea?

—Te enviaré mi horario y puedes programar la degustación —dijo Edward—. Y pensaba que deberíamos tratar de encontrar el fotógrafo y cómo queremos hacer las fotos. Además, creo que necesitamos decidir cuántas personas queremos en la boda, así podemos comenzar a preguntarle a la gente.

—Bueno, si la hermana de Camille está dispuesta, sería genial si ella tomara las fotos. Me encanta como quedaron las fotos de nuestro compromiso. Ella tendría que viajar aquí de nuevo, pero no creo que le importe siempre y cuando paguemos su pasaje y el hotel si no quiere quedarse con Camille y Tyler. Y hablando de eso, me gustaría que esos dos estén en la boda. Los padrinos finalmente dependen de ti, por supuesto, así que él podría ser solo un acomodador si lo prefieres.

—No, me encantaría tener a Tyler como un padrino —coincidió Edward—. ¿Qué te parece cinco de cada parte? Tyler, Alec, mis dos hermanos, y Emmett.

Continuamos hablando sobre los planes de la boda hasta altas horas de la noche, y me maravillé sobre cuán fácilmente las cosas parecían estar cayendo en su lugar. Tendríamos la ceremonia y recepción de nuestra boda en la Peabody Opera House en el centro de St. Louis el 12 de noviembre. Aunque los Cardinals llegaran lejos en la postemporada, terminarían con bastante anticipación. Después pasaríamos tres gloriosas semanas en San Bartolomé para nuestra luna de miel.

Todo parecía casi demasiado bueno para ser cierto, pero así es cómo sabía que estábamos viviendo el sueño.

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8 de octubre de 2016

—Hola, acabamos de aterrizar —dijo Edward por el teléfono, su tono exultante—. ¿Te veré dentro de una hora?

—Suena bien —dije—. Felicitaciones de nuevo, por cierto. Desearía poder haber estado ahí para la victoria.

Después de una temporada difícil, los Cardinals habían logrado llegar al juego Wild Card de la National League contra los Mets de Nueva York. Y contra todos los pronósticos, habían ganado contra los Mets anoche y se dirigían a la próxima ronda de los playoffs.

Me había graduado de mi residencia hacía cuatro meses, y a pesar de la frenética temporada de Edward y el riguroso horario, habíamos logrado un buen equilibrio con nuestras vidas. Estábamos disfrutando del tiempo que pasábamos juntos entre nuestros días ocupados, y esperábamos con ansias nuestra futura boda. Y por algún milagro, la boda se había unificado hermosamente. Gracias a los esfuerzos conjuntos de la organizadora de bodas, el coordinador de eventos del opera house, Esme, y mi madre, Edward y yo no teníamos nada por lo que preocuparnos o estresarnos.

Habría viajado con Edward a Nueva York para el juego Wild Card, pero los planes habían sido de última hora y no había podido librarme de los remanentes de la gastroenteritis con la que había estado lidiando justo antes. Por eso, no podía estar con él mientras celebraban, pero había planeado nuestra propia celebración privada en casa.

La temporada pasada, los playoffs habían terminado abruptamente y no de la forma que queríamos. Sabía que todos estábamos esperando un resultado diferente este año, y tratábamos de ser optimistas. Pero en el fondo, tenía el presentimiento de que este realmente sería su año.

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—¿Todavía te sientes enferma? —preguntó Edward con el ceño fruncido, quitándome el cabello de la cara—. No te sientes caliente —observó, presionando su mano contra mi frente.

—Solo un poco nauseosa —dije, haciendo una mueca—. Pero hubo un montón de cosas dando vueltas. Estoy segura de que pesqué algo en el hospital.

—Bueno, te conseguí boletos para el juego de la NLDS* el 12, así que espero que te sientas mejor para entonces. Mis padres también estarán ahí.

—No puedo esperar —dije honestamente. Había estado esperando otro juego de postemporada desde el que había presenciado la temporada pasada. La energía y la emoción eran increíbles, además, me encantaba ver a mi hombre tan apasionado por el béisbol y la posibilidad de ganarlo todo.

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1 de noviembre de 2016

El rugido de la multitud era tan alto que apenas podía escuchar mis pensamientos, pero en realidad, solo había un pensamiento atravesando mi mente.

De alguna forma encontré a Edward en el campo, y me lancé a sus brazos antes de que cualquiera de los dos siquiera pudiera decir algo. Él estaba sudado y sucio, pero no me importaba. Él acababa de ganar un campeonato de la Serie Mundial.

—Felicitaciones —aclamé, besándolo profundamente—. ¡No lo puedo creer!

—Finalmente lo logramos —dijo, riendo con júbilo—. Oh Dios mío. No creo que alguna vez haya sido más feliz.

Me puso de nuevo de pie pero no me dejó ir, abrazándome con fuerza en medio de la locura. Sus compañeros y sus familias nos rodeaban, así como también otros miembros del equipo y reporteros. El confeti fue lanzado al aire, y los más de cuarenta mil fans llenando el Busch Stadium todavía estaban vitoreando. Era surrealista y sabía que ahora era el momento perfecto.

—Edward, estoy embarazada —dije, prácticamente teniendo que gritarle al oído.

Le tomó un momento procesar lo que le había dicho pero después una gran sonrisa apareció en su cara.

—¿Qué? —preguntó con incredulidad, dando un paso atrás y mirándome fijamente—. ¡Eso es increíble! ¿Estás... estás segura? ¿Hace cuánto lo sabes? Oh Dios mío, Bella… te amo tanto.

—También te amo —dije con una risa—. Me acabo de enterar... no sabía cómo decírtelo, pero esto... esto parecía perfecto. Vas a ser padre.


*NLDS: National League Division Series.


¿No son tiernos? Y ahora van a tener un bebe, awww...

¿Qué les ha parecido el capítulo? Solo nos quedan dos más, ¿están listas para el final? Esperamos que nos cuenten sus opiniones en los comentarios.

Gracias por los comentarios a: bbluelilas, Pili, krisr0405, patymdn, Rosy Canul, freedom2604, debynoe, Noelia, miop, saraipineda44, Pam Malfoy Black, Lady Grigori, Yoliki, Adriu, tulgarita, Jupy, LOQUIBELL, rjnavajas, kaja0507, Cary, alejandra1987, lizdayanna, terewee y Tata XOXO.

¡Hasta el próximo capítulo!