Capitulo 25 Liánhuā

Días antes en el lago.

Theo se caracterizaba por ser un chico pragmático, jamás se dejaba guiar por la teoría, en cuanto tenia oportunidad todo comprobaba con hechos, no había como aprender lecciones en la practica, pero sin duda alguna había cosas que sin duda alguna hasta Theo sabia que era mejor aceptar el conocimiento teórico y no refutar, y una de esas era ¿Qué hacer frente a un vampiro? Sobre todo cuando el espécimen es con quien horas antes pretendías pedirle que pasara el resto de su vida contigo. Miro a la chica y no pudo evitar sonreír de lado, ahí estaba Luna en su aspecto natural, con la ropa un poco raída y sucia y su cabello algo desordenado, sus ojos aun mostraban destellos rojos.

Ella lo miraba fijamente, sin moverse, no sabia en que estaría pensando, podía escuchar como el latido del joven de poco en poco regresaba a su normalidad, aun tenia los hombros tensados y parecía evaluar sus posibilidades, lentamente ella le tendió su mano, lo vio dar un respingo, algo en su interior de ella se comprimió, Theo parecía tenerle miedo, sabia que tarde o temprano tendría que contarle ese pequeño detalle, pero esperaba que fuera mas tarde. Soltó el aire que contenía, causando un resoplido ruidoso, bajo la vista, se miro descalza, la brisa le causaba cosquillas en los pies, se dispuso a marcharse, sabia que era mejor no presionar a su novio, estaba por girar cuando sintió un agarre sobre su mano.

-Espero que ya desayunaras, no creo que te guste mi sabor – Theo sujeto su mano con delicadeza, después de todo si ella lo había aceptado con todos sus errores y defectos ¿Por qué el no podría aceptarla con ese detalle?

-Jajajaja – Luna inundo el lugar con su risa estrepitosa, solo Theo era capaz de bromear con algo como eso, solo el era capaz de verla como realmente era ella, se lanzo a sus brazos y se fundieron en un beso – volvamos al castillo, tengo hambre – confeso ella lanzándole una mordida a forma de juego.

-¿Te afecta el ajo? – soltó de repente Theo mientras la llevaba de la mano.

-No, adoro el pan de ajo – contesto ella.

-¿Tienes alas? ¿Qué tan rápido vuelas? – pregunto muy animado el chico mientras la imaginaba como seria.

-¿Alas? Vamos Theo no me dirás que te crees las versiones Muggles – le contesto ella mientras contenía la risa.

El solo alzo los hombros en respuesta - ¿Puedes morir por una estaca de madera en el corazón? – ataco de nuevo con preguntas.

Luna solo negó con la cabeza.

-¿Qué tipo de sangre te gusta mas, A, B, AB u O? porque yo soy A positivo – le dijo este.

Luna puso los ojos en blanco, no esperaba esas preguntas por parte de Theo – Ok, creo que tendremos una charla muy larga – le contesto algo pensativa.

-O si, todavía tienes que decirme como puedes salir al sol, cual es realmente tu edad, cada cuando duermes, que comes…. – Y así Theo como caminaban siguió con su lista de todo lo que quería saber, estaba ante un nuevo conocimiento que pensaba explotar al máximo, una pequeña vocecita en su cabeza le decía que no se olvidara de ahora en adelante cubrir siempre su cuello, no fuera a ser que a su hermosa novia se le antojara un aperitivo en cualquier momento.

Tiempo actual en las mazmorras.

-Te dije que no salieras – reprendió Severus cuando sintió una presencia a sus espaldas.

-No esperabas que me quedara mas horas encerrada en la habitación – contesto lentamente Hermione mientras observaba desde el marco de la puerta del baño como Severus se lavaba las manos, el lavabo estaba lleno de sangre. Hermione había decidido salir de la alcoba en contra de lo que el le había pedido hacer después de escuchar el grito de Elien.

El resoplo en respuesta, no entendía porque ella no podía seguir órdenes.

-¿Ella es..? – no sabia como preguntarlo.

El solo asintió con la cabeza a la pregunta no concluida, sentía un contra choque de emociones en u interior, le dolía la perdida y la forma en que había muerto Elien, sobre todo al saber que era por el, pero también sentía un calor en su pecho, una sensación jamás antes conocida, no sabia definirlo, pero lo hacia sentir bien. Y ese calor en su pecho se incrementaba con la presencia de Hermione, lo invadía y no podía controlarlo.

-¿Quieres que…? – Se sentía incomoda, apenas hacia unas horas literalmente se le había ido encima, pero ahora no sabia como actuar, con el amanecer llega el nuevo día, pero no sabia cual era su nueva situación, sabia que tenían que aclararlo, pero tampoco era el momento.

-No, esto es algo que debo hacer solo – rechazo su ayuda, sobre todo porque no quería tener que darle explicaciones de cual era el pasado que compartía con la difunta. – Gracias Liánhuā.

Hermione salió del baño muy segura de que esa última frase no iba dirigida a ella.

Días después en Hogsmeade

-¿Entonces no sabes? – pregunto por tercera vez Hermione

-¿Por qué simplemente no le mandas una lechuza? – contesto algo desesperado Harry

-Ya te lo explique, no tengo escusa para hacerlo.

-No necesitas escusa para escribirle a tu esposo – esta vez la que replico fue Ginny.

-Hash, ustedes no me entienden – contesto molesta Hermione mientras bebía su quinta cerveza de mantequilla.

-No, realmente no entiendo porque simplemente no le preguntas a el, ¿Por qué son tan complicadas las chicas? – pregunto desesperado Harry.

-¡Harry! – casi gritaron al unísono las chicas mientras lo golpeaban jugando.

Esa tarde Harry, Ginny y Hermione habían quedado para pasar la tarde en las tres escobas, la noche ya se acercaba y habían bebido bastante los tres.

-¿Es que acaso les costaba mucho decir a donde iba y cuanto se tardaría?, No verdad, ha pero no fuera yo porque ya me lo imagino...—dejo de hablar y se dedico a tomar mas. Desde la mañana en que Elien había muerto, Snape había desaparecido, sin dejar una solo nota donde explicara su ausencia, le había preguntado ella a Minerva y esta solo le había podido decir que el había avisado que estaría ausente unos días del colegio, y de eso ya habían pasado dos semanas, las clases estaban por comenzar nuevamente y de su marido ni sus luces sabia.

Harry y Ginny solo reían, por más que su amiga negara el interés que sentía por su esposo lo demostraba en cada acción y en cada palabra que decía desde las últimas tres horas.

-Bueno señoritas, me retiro, como siempre ha sido un placer estar con ustedes – Harry se puso de pie y se despidió de ambas chicas con un beso en la mejilla – Hermione que esa sea la ultima, ya se te esta subiendo el alcohol. – reprendió a su amiga y pago la cuenta, al mismo tiempo que le pedía a Rosmerta que no le sirviera ni una mas a su amiga.

-Si papá – fue todo lo que contesto la castaña. En su cabeza no dejaba de pensar como le había llamado la ultima vez que viera a Severus "Liánhuā" le había susurrado al oído antes de desaparecer frente a sus narices.

Una horas mas tarde.

-Hermione vámonos, recuerda que yo aun soy estudiante y tengo toque de queda para regresar al castillo. – Se puso de pie la pelirroja mientras tomaba su bolso.

-¿Te importa si me quedo? Me apetece cenar algo aquí en el pueblo – contesto la castaña mientras seguía sentada.

-¿Segura? – pregunto dudosa Ginny.

-Estaré bien – contesto Hermione mientras le sonreía. Le caería bien estar sola, últimamente el pensamiento de que tal vez Severus no había disfrutado esa noche como ella la estaba atormentando, a lo mejor el solo no había querido hacerle el desplante.

-Ok, nos veremos mañana en el comedor – se despidió Ginny y se marcho, había olvidado llevar abrigo y afuera el clima congelaba hasta los huesos.

Apenas había recorrido unos cuantos metros cuando sintió algo cálido cubrirle la espalda, se paro en seco y giro su rostro a la derecha, ahí frente a ella estaba Draco Malfoy mirándola fijamente, miro a sus propios hombros, una abrigo largo y pesado le cubría los hombros y espalda.

-Gracias – dijo el chico que comenzaba congelarse.

-¿Perdón? – Ginny no entendía porque le daba las gracias.

-Normalmente cuando alguien prefiere congelarse antes que uno mismo se dice gracias – señalo su abrigo que colgaba de ella – Esta es la segunda vez que te pasa mini Weasley.

Ginny frunció el seño ante las últimas palabras, ese rubio la desconcertaba, no sabia muy bien si era de fiar.

-Vamos ya es noche y promete nevar con mas fuerza – ordeno el rubio mientras emprendía el camino hacia el castillo.

Ginny tardo varios segundos en reaccionar, tuvo que correr para alcanzarlo, cuando lo hizo solo susurro – Gracias.

-¿Asistirás? – pregunto el rubio para romper el silencio incomodo.

Ginny lo volteo a ver, no sabia de que hablaba.

-A tu audición de Quidd..—pretendía explicar el hasta que se vio silenciado por la mano fría que cubrió repentinamente su boca.

-¿Cómo sabes? ¿Quién te lo dijo? No puedes decir nada – dijo la chica muy rápido por el ataque de nervios que la acababa de invadir, miraba a todos lados esperando que nadie lo hubiera escuchado.

Draco quito la mano que le oprimía la boca pero no la soltó – no sabia que era secreto – contesto levantando una ceja.

-Pues lo es – le informo Ginny un poco molesta mientras no dejaba de mirarlo.

-No lo sabia – se defendió el rubio.

-Pues ahora ya lo sabes – dijo esta mientras intentaba soltarse.

-¿Por qué lo es? – interrogo el mientras reanudaba su paso llevándola de la mano.

-Porque no quiero que nadie se entere – intentaba soltarse pero el chico era mas fuerte - ¿Por qué no me sueltas?

-Porque no quiero que tu mano torture otra vez a mi boca y porque caminas muy lento – le dijo con típico arrastre de palabras - ¿Por qué no quieres que nadie se entere?

-¿Por qué te importa? – pregunto esta mientras insistía en soltarse, no le gustaba ese calor que empezaba a hormiguear en su mano.

-Porque si – contesto el.

Ella no dijo nada, caminaron en silencio por otros quince minutos, ella no dejo de forcejear y su cara comenzaba a ponerse roja, estaba segura que no tenía nada que ver con el frio. Miro de soslayo al rubio, este ya tenía la nariz roja como tomate y un poco de nieve en sus cejas y cabello.

-No quiero hacerme falsas esperanzas, leí que la audición la aran alrededor de 200 chicas – confeso la pelirroja.

-Si yo fuera tu, no me preocuparía – le dijo el mientras con su pulgar hacia una caricia al dorso de la mano de ella – Juegas muy bien, te he visto, y eres una capitana nata. – completo el ante el silencio de ella.

Ginny guardo silencio, tenia una oferta para hacer audiciones el 14 de febrero para pertenecer al equipo suplente de las Arpías de Holyhead, cuando acordó ya estaban en las puertas de entrada del castillo.

-Hasta aquí llego fénix – dijo Draco soltándola por fin. Ella hizo ademan de quitarse el abrigo para regresárselo, el la detuvo – No, aun te falto camino hasta ingresar al castillo y aun así los pasillos no son cálidos.

-Pero… - ella estaba por replicar.

-Así tendré escusa para verte dentro de 15 días en las tres escobas a las cuatro de la tarde, me deberás un buen trago de whisky de fuego por la pulmonía que estoy seguro que pescare esta noche – y sin darle oportunidad a que replicara con un guiño de ojo como adiós se desapareció dejando a una Ginny muy confundida.

Dos de la mañana en las mazmorras.

Hermione iba ingresando a su mazmorra cuando una luz le dio de golpe en la cara.

-¿Dónde rayos estaba? ¿Sabes que hora es? No son horas adecuadas para que una señorita este fuera de su habitación. – Severus se irguió cuan largo era y la fulminaba con la mirada, llevaba esperándola cerca de 6 horas, primero para cenar juntos, pero como pasaban las horas se desesperaba mas.

Hermione l e regreso la mirada llena de furia, ahora resultaba que el señor estaba molesto porque ella llevaba algunas horas fuera del castillo – No es de tu incumbencia – ahí estaba, la molestia contestando por ella.

-¿No es de mi incumbencia? – torció el gesto el mientras se acercaba lentamente a ella, como cuando el león asecha a su presa, bueno en este caso la serpiente. – Se te olvida que soy tu esposo y me debes explicaciones. – casi le grito.

Hermione no se inmuto ni un poco, ya lo conocía muy bien, se daba cuenta que el quería intimidarla, ha pero el no contaba con el alcohol que ahora corría por sus venas, pues después de las tres escobas se había pasado por el pub cabeza de puerco. Y como ya había cogido carrera… - A mira, yo si tengo que decirte donde estuve las últimas horas, ¡pero tú no crees prudente decirme que te largaras por dos semanas quien sabe a donde y quien sabe con quien! – le grito la castaña – ¡y sin mas no fuiste bueno para mandarme un lechuza, a pero yo si tengo que dar explicaciones, yo si debo comportarme con una esposa lo hace, yo si debo cuidar las apariencias por lo que se pueda decir de ti! pero dime ¿acaso a ti te importa lo que se diga de mi?

Snape estaba estático en su lugar, reconocía el olor a whisky de fuego que emanaba de la boca de la chica, relajo su postura, esa era una discusión que en ese estado de ella no pensaba continuar.

La chica corto la distancia que los separa, estaba mas que molesta, furiosa – ¡No verdad, tu solo actúas como se te da la gana, sin importarte si dañas los sentimientos de las personas que te queremos, tu solo eres tu! – Estaba tan molesta, los pensamientos de que tal vez el solo la usaban le invadieron la mente – ¡Solo eres un maldito bastardo insensible que no piensa en nada mas que no sea su sola existencia! – ahí estaba lo había sacado, todo su dolor y coraje reprimido de las ultimas dos semanas.

Snape soltó el aire, no lo había ofendido, le habían dicho cosas peores y sabia que no era ella le que hablaba si no el alcohol y el coraje, saco un pequeño paquetito de entre sus túnicas, era una pequeña caja negra de terciopelo, sin moño ni arreglos, sencilla como el, tomo la mano de Hermione y la coloco sobre ella, se acerco a ella y beso su frente – Liánhuā – fue todo lo que le dijo y se marcho al baño a darse una ducha, había hecho un viaje largo en busca de el contenido de la caja.

Hermione se quedo como estatua mirando el paquete, así paso unos segundos, escucho el ruido de la tina llenándose, de repente se sintió estúpida y como no quería lucir estúpida cuando Severus saliera se marcho al despacho, aun molesta no pudo evitar azotar la puerta al cerrar.

-¿Se puede saber que es lo que la tiene tan molesta? – Pregunto el retrato de Albus mientras se tallaba los ojos.

- O lo siento señor, no fue mi intención – se disculpo rápidamente al ver la forma tan escandalosa en que había despertado al mago, reviso el cuadro de la madre de Snape y agradeció que este estuviera vacío. Se sentó tras el escritorio y se cubrió el rostro, el paquete descansaba sobre el escritorio.

-¿Y bien? – interrogo el mago.

Hermione lo miro unos segundos, no creía que fuera buena idea confesar que le acababa de decir maldito bastardo a su ahijado, pero la mirada animada e interesada del mago la animo, el viejo mago había resultado todo un cotilla. Hermione comenzó a contarle todo o bueno casi todo, omitió lo que hicieron en la cama y uno que otro sentimiento de ella – y después de que lo insulte me dijo Liánhuā y me dio este regalo – concluyo la chica mientras señalaba el paquete.

- Liánhuā – repitió el mago pensativo.

-¿Sabe que significa? – pregunto muy interesada la chica.

El mago la miro complacido, divertido, como si se tratara de un chiste privado – hace ya muchos años, cuando Severus se quedo huérfano le regale un libro, un libro Muggle para ser más preciso, contenía aventuras – pensó un momento el anciano - La Odisea de Homero, así se llama el libro. En la mitología griega, los lotófagos eran un pueblo que vivía en una isla cercana a África del Norte y como su nombre indica, comían plantas y flores de loto. Estas plantas tienen el efecto de un narcótico, causa un sueño pacífico y también amnesia a los que las ingieren. – la miro fijamente, pero al ver que aun no pescaba nada continuo. - En la Odisea de Homero, hay un episodio en el que tres hombres son enviados a la isla con el fin de investigar. Sin embargo, por el consumo de las flores de loto, como los demás habitantes, se olvidan que tienen que volver al barco. Más tarde, Ulises logra rescatar a los hombres, e incluso tuvo que atarlos al barco para que no volviesen a la isla. A través de esta historia, Homero demuestra toda su creatividad y su conocimiento del ser humano, porque la amnesia causada por la flor de loto es algo que mucha gente desea – concluyo muy feliz el anciano.

Hermione vio que al parecer el viejo mago no había perdido la costumbre de decir las cosas a medias – Disculpe señor, pero no entiendo.

-Flor de loto, eso significa Liánhuā, - la miro con nostalgia y respeto, esa chica había logrado lo imposible – la posibilidad de empezar de nuevo, volver a nacer y borrar el pasado. Eso es lo que tu representas para mi hijo Liánhuā, una flor de loto…

Disculpen mi tardanza, estuve indispuesta por cuestiones de salud, pero espero que fuera de su agrado este capitulo. Mil gracias por sus comentarios a todas, disculpen si no los contesto pero aun me cuesta entenderle a esta plataforma.

XOXOX DLM