Spoiler del Episodio G
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Shaka siente la energía del Satán imperial y sabe que viene del Templo del Patriarca. Pero entonces los gigantes atacan el santuario, él deja pasar uno a petición de Death Mask, que lo vence, luego sube a hablar con Saga para ofrecerse a sellar parte del poder maligno de los titanes.s compañeros confiaba en él. Riendo un poco se preguntó si un ejército tan desunido podría vencer, sin importar el riesgo estaba dispuesto a averiguarlo.
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25 – Ilusión – Shaka y Shura
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Shaka sintió la explosión de un cosmos terrible y oscuro, caliente como lava recién arrojada, destructivo y dominante. Frunció el seño y prestó más atención: no era uno sino dos, el otro quedaba terriblemente opacado ante la fuerza del primero, ante su ímpetu y poderío. Luego se alarmó un poco, pues aquellas fuerzas terribles y destructivas anidaban en el templo Mayor.
Sin embargo no tuvo tiempo para profundizar sus meditaciones, los gigantes estaban atacando el santuario. Peleo con toda su fuerza, aunque al final lo dejó pasar. Aceptó aquel pedido irritante porque le daba tiempo para pensar nuevas cosas. La energía en el templo Patriarcal se había normalizado, debía ir allí de inmediato y poner en marcha su plan para sellar a las bestias malignas que comenzaban a arrasar el mundo de los hombres.
Comenzó la ascensión por los templos observando los heridos y los cadáveres enemigos, no se detuvo ni un paso hasta llegar al décimo templo. Había algo extraño allí, un frío y una cierta ausencia. Algo perturba a Shura aunque no se ha enfrentado a nadie en aquella escaramuza.
–Caballero de Capricornio.
Llamó Shaka con alta voz, pero no habría hecho falta, sin contestar con sonido, Shura dio un paso hacia la luz y se presentó ante él. Estaba muy firme, ataviado con su armadura, sus ojos brillaban pero estaban desenfocados, un poco fuera de lugar. La curiosidad de Shaka se encendió, al igual que su preocupación
–¿Te encuentras bien, caballero?
Shura ladeó la cabeza, como si el sonido de aquella voz le hubiera molestado.
–Ningún enemigo llegó hasta aquí.
Hubo dureza en su voz, como si se sintiera defraudado por no haber matado a nadie. Shaka volvió a sentirse contrito y alerta.
–No dejaríamos que ninguna de aquellas bestias atravesara los templos.
Sin embargo en sus propias palabras Shaka encontró un deje de molestia, porque él había dejado avanzar un gigante a petición de Death Mask. Shura debió percibir algo en su tono porque replicó:
–Yo deseaba enfrentar uno, deseaba lavar mi espada con la lustrosa sangre de un enemigo poderoso.
Al hablar movió su brazo derecho, lo levantó con un movimiento ilustrativo que resultó muy agresivo y Shaka se puso en tensión, lo único que recibió fue una ráfaga de aire. Aquello era anómalo, totalmente extraño y fuera de lugar. Shura parecía estar soñando, perdido en alguna ilusión sanguinaria y terrible. Nunca le había escuchado anunciar que quisiera acabar con alguien, simplemente lo hacía, sin dudas y sin errores, pero nunca lo había deseado.
Shaka no tenía tiempo para seguir preocupándose por su compañero, acaba de elegir para sí mismo una misión más importante e interesante que velar por él.
–Debes ser consciente de que nuestro deber es proteger y no solo matar.
Shura ni asintió ni negó, rodó los ojos, pensando, escarbando las respuestas desde dentro de su mente, al final solo encontró una:
–Nuestro deber es traer justicia.
Shaka asintió, con eso sí estaba de acuerdo. Sin más palabras dejó el décimo templo.
