Advertencia: Los personajes de Candy Candy son propiedad de Misuki e Igarashi, usados en este fic sin fines de lucro.
Historia Ficticia. Todos los personajes nuevos son de exclusiva invención de esta autora.
Notas de la autora: Buena noche. Subo hoy el capítulo correspondiente a mañana.
Capítulo XXV
Charlie Sanders
La compañía de teatro se dirigía a San Luis (Misuri), el viaje sería largo, comenzaban una gira y Susana aprovecharía hasta la más mínima oportunidad de acercarse a Terry, y conquistar su corazón
-Candy es una mujer simplona, no se puede comparar conmigo, a los ojos de Terry yo seré atractiva, y le haré ver lo poca cosa que es la pueblerina de Candy- pensaba la actriz sentada a un lado de Terry, ella leía y el dormía
En el mismo tren en que viajaba la compañía de teatro, estaba Charlie Sanders, amigo de nuestro actor favorito desde la niñez, aunque habían escogido caminos muy diferentes. Terry, aún perteneciendo a la aristocracia inglesa, había decidido dedicarse a la actuación, en cambio Charlie, era un delincuente juvenil buscado por la policía, ya que se había escapado del reformatorio en el que fue internado la última vez que lo capturaron.
Charlie, caminaba por los vagones, cuando se encontró con un Terry que dormía profundamente, intentó llamarlo, pero en ese mismo momento la policía que lo perseguía entró al vagón, obligando al delincuente juvenil a escapar, no supo que hacer y saltó del tren en marcha, quedando con heridas de gravedad.
Cuando Charlie cayó del tren, o mejor dicho se tiró, quedó muy mal herido. Por suerte para él, el tren iba pasando por un predio de plantación de manzanas, desde donde algunos de los trabajadores le vieron caer, corrieron en su auxilio y lo trasladaron inmediatamente al Hospital Santa Juana en la ciudad de Chicago, precisamente donde trabajaba Candy.
Candy había ido directamente a clases luego de despedir a Terry en la sala de guardia. El doctor Robson, quien impartía la clase de esa hora, hablaba acerca de las heridas de balas, y Candy pensó, que la guerra estaba más cerca de lo que todos creían- este tema significa que la guerra está cerca, que quizás tengamos que ir como apoyo- pensaba Candy.
Estaban todas muy concentradas en la clase cuando la jefa de enfermeras interrumpió dirigiéndose al doctor Robson
-Doctor, hay una emergencia, alguien saltó del tren que se dirige a San Luis, mientras este estaba en marcha- dijo la jefa de enfermeras, y a Candy se le detuvo el corazón- el tren a San Luis…es el tren en el que viaja Terry - pensó la rubia
-Bien, hasta aquí la clase…vamos señorita- dijo el doctor dirigiéndose a la enfermera mayor
-Podríamos usar a dos estudiantes- sugirió la mujer
-Si, será una muy buena experiencia para ellas…elija a dos- fue la respuesta del doctor
Candy se ofreció en el acto, pero la jefe de enfermeras ignorándola escogió a Flamy y Nataly
-El resto siga estudiando- dijo la mujer y se fueron
Pasado un rato en la sala de estudio, Candy apenas y se concentraba, pensando en quien sería el accidentado, en eso entra una enfermera algo agitada y dice
-El médico dijo que reconoció al accidentado como un actor de la escuela de Strafford- dijo la recién llegada
-Dijiste Strafford…ahí está Terry… ¿cómo se llama el actor?- decía Candy con los nervios destrozados al imaginar que fuese Terry el accidentado
-No lo sé Candy, pero es un actor muy, muy famoso- respondía la chica
-Actor, joven, famoso… ¡nooooo!- dijo Candy en su pensamiento, todavía no se reponía de lo que contó su compañera cuando…
-Dicen que el paciente es Terry Grandchester- dice Judy
-¡Terry!- exclamó Candy
-Sí, ese nombre dieron
-No puede ser… ¿cómo se iba a caer del vagón?- pensaba Candy- tengo que verlo, y saldré de dudas, no, no puede ser Terry, debe haber una confusión- y levantándose de su asiento corrió hasta la sala de operaciones, intentó entrar, pero estaba cerrada ya que estaban operando, en eso el seguro aflojó y aparecieron Flamy y Nataly, la primera sosteniendo a la segunda
-¿Qué sucede Flamy?- quiso saber la pecosa
-Nataly se desmayó… ocúpate de ella Candy
-Te sientes bien Nataly- Candy preocupada por su compañera
-Si- fue la débil respuesta
-Flamy, ese paciente- intentó saber Candy, pero Flamy sin prestarle ninguna atención, entró nuevamente a la sala de operaciones y cerró la puerta
-¡Oh!, no me escuchó… ¿cómo voy a salir de dudas?- pensaba Candy, mientras se dirigía con Nataly a una habitación con cama para que se recuperara.
Una vez Nataly se recupera de su malestar
-Y ahora ¿cómo te sientes Nataly?
-Mucho mejor, pero por favor Candy, no le cuentes a nadie que me desmayé en cirugía, no pude soportarlo- rogaba la enfermera
-¿Tan mal está el paciente?- pregunta Candy con un nudo en la garganta
-No saben si sobrevivirá
-¿Qué?, estás segura Nataly- Candy al borde de las lágrimas
-Si, es un hombre joven, pero el doctor no tiene muchas esperanzas de salvarle la vida, solo hay que esperar que sus ganas de vivir y su juventud, le ayuden a superar la crisis
-Nataly- dice Candy- las enfermeras dicen que el accidentado es Terry
-¡Terry!... ¿tu novio?
-Sí, esas noticias fueron las que llegaron al salón de estudio
-No Candy, no es tu novio, se parecen en la condición física, pero no es él… yo lo hubiera reconocido, lo vi más de una vez en el hospital cuando te buscaba
-Estás segura Nataly- Candy como recuperando su alma
-Sí Candy, más que segura, no te preocupes
Candy siguió atendiendo a Nataly, ya más recuperada de su malestar, cuando entra Flamy al cuarto
-¿Qué haces Candy?, ¿qué pasa contigo?- comenzó a decir Flamy, causando molestia en Candy- no cumples tu guardia, ahora estás perdiendo el tiempo en cuidar a Nataly…
-¡Espera Flamy!- se espantó la pecosa- mi guardia fue cubierta por Nataly y yo haré la de ella esta noche, no falté, y si ahora estoy aquí es porque tú misma me lo pediste, y vienes reclamando cosas que no son verdad… que te pasa Flamy, ¿tienes algo en contra mía?, te recuerdo que eres tan aprendiz de enfermera como cualquiera de nosotras
-No vine a discutir contigo, señorita caprichosa- siguió la morena
-Yo tampoco discuto contigo, solo te aclaro lo que pienso…
-No me importa nada lo que tú pienses… y Nataly- se dirigió a la otra enfermera- trata de sobreponerte, no puedes ser enfermera, si te desmayas al ver sangre
-Lo siento- comenzó a decir Nataly
-No tienes que disculparte Nataly- decía Candy
-Han pensado en algún momento- continuó Flamy- en que dirán de la escuela de enfermeras Maryland, si siguen comportándose así de indisciplinadas y cobardes
-Flamy, las cosas no son como tu las vez- dijo Candy
-Ya que tienes tiempo para discutir- dijo Flamy dirigiéndose a Candy- escribe la plaqueta para el cuarto del paciente recién operado, su nombre Terry Grandchester- se dio media vuelta y se fue.
Candy se quedó un momento pensando en porque creían que el paciente accidentado era Terry. Nataly le había dejado claro que no era su novio el que cayó del tren, pero todos insistían en que era el joven actor. Decidió hacer lo que Flamy le dijo sin discutir a la seria enfermera
-Nunca pensé que tendría que ver tú nombre de este modo Terry, a la entrada de un cuarto de hospital- pensaba la pecosa, y decidió entrar para averiguar el porque de la confusión. Se acercó con calma a la cama del paciente, y viendo que este se movía le habló
-Buenas tardes, mi nombre es Candy, soy su enfermera ¿cómo se siente?- preguntó la rubia con su habitual afabilidad. El paciente, había sufrido una herida en el rostro, tenía totalmente vendada su cabeza, solo se veían sus ojos. Al escuchar a Candy presentarse y preguntar, el hombre no respondió, se limitó a dar vuelta el rostro
-Se que no puede hablar, pero puede mirarme - insistía la rubia, pero no obtenía respuesta del paciente. De un momento a otro se abre la puerta de la habitación y entra Elisa
-Hola
-¿Elisa?
-Y bien, ya te despediste, querida- dijo mientras dejaba flores en un jarrón
-¿Qué quieres decir?- Candy no entendía
-Simplemente quiero decir que los Leagan nos haremos cargo de todo querida
-Los Leagan- Candy realmente no entendía nada
-Pero no permitiremos que nadie del teatro se acerque a Terry, menos esa chica Susana, así es que no te preocupes Terry- dijo Elisa hablando al paciente en la cama, y Candy entendió lo que estaba pasando, Elisa también creía que el accidentado era Terry, y siguiéndole el juego
-Los integrantes de la compañía estarán muy preocupados por el accidente, pero con su próxima función en otra ciudad…
-No te vez muy alegre de que nos hagamos cargo de cuidar de Terry - la interrumpió Elisa
-¿Debería alegrarme de que quieras cuidar de mi novio Elisa?- siguió Candy- debo decirte, que no creo que Terry se alegre tampoco…querida
-Eres una descarada- dijo Elisa, pero Candy no le oyó, ya había salido del cuarto
Candy salió del cuarto, dejando a Elisa creer que el paciente era Terry- Para qué sacarla del error- pensaba Candy divertida. Estaba haciendo sus rondas cuando fue llamada por la jefe de enfermeras
-Me mandó llamar señora Franklin
-Si Candy, adelante… te llamé para decirte que por un tiempo pasarás a medicina interna
-¿Qué sucede? Hay alguna razón en especial para ese cambio… no entiendo señora
-No puedes preguntar Candy- y bajando la mirada- son órdenes superiores y no estoy autorizada a dar detalles
-Ordenes superiores- Elisa… detrás de esto está Elisa- pensaba Candy- muy bien señora Franklin, ¿cuando empiezo?
-Hoy te toca turno nocturno en cirugía, supe que Judy cubrió tu guardia ayer noche, ¿no es así?
-Si. Judy me hizo el favor…
-No importa Candy, si las dos estaban de acuerdo, no hay ningún problema… entonces, deberás cubrir la guardia nocturna y mañana comienzas en medicina interna
-Muy bien, señora. Me retiro.
-Puedes seguir Candy- dijo la enfermera mayor, y al encontrarse sola reflexionó- esta chica es todo lo que Mary Jane describe en su hoja de vida, dulce, sonriente, de fácil adaptación, transmite paz y ganas de salir adelante a los pacientes, hasta los más difíciles… será una muy buena enfermera. Lástima que tenga una enemiga poderosa como lo es la chica Leagan.
Candy, tenía toda la razón, Elisa había movido sus influencias para sacar a Candy del pabellón donde según ella estaba "Terry". Obviamente, esto no molestó a la pecosa, porque el paciente "no era Terry", y lo que es más importante, si ella quisiera, usaría la influencia del apellido que llevaba como la heredera de Williams Andrew, nada de lo que pudiera hacer Elisa, daría resultado alguno, pero Candy pensaba- dejemos que Elisa sea feliz… aunque sea alguna horas… jajaja- reía para sus adentros la pecosa.
Al otro día, había comenzado su entrenamiento en medicina interna- nada emocionante- se decía Candy, pero ahí tenía que trabajar, y lo haría con su mejor cara y disposición. Iba a entregar unas fichas, cuando se acerca a ella un hombre de abundante barba, y muy abrigado, si hasta llevaba un gorro cubriendo su cabeza
-Señorita- se dirige a Candy- ¿me puede ayudar?
-¡Por supuesto!- exclama Candy
-Candy… ¿no me reconoces?
-¿Cómo sabe mi nombre?- pregunta Candy intrigada
-Soy yo Candy- dice hasta ese momento desconocido paciente- soy Stear- dice, sacando parte del disfraz que ocultaba su rostro
-¡Stear!... ¿qué haces aquí?
-Shhhh, Candy, no quiero que me descubran y luego me saquen del hospital
-¿Qué haces disfrazado?
-No quiero que Elisa me reconozca
-Elisa no vendrá por aquí- decía Candy entre risas
-Vine para hablarte de Terry
-Elisa cree que Terry está internado aquí
-¿Cómo es eso?, ¿tú no lo crees?- preguntó Stear sorprendido
-No es Terry, Stear. Una de las enfermeras que estuvo en la operación del accidentado, conoce a Terry, y ella me dijo que no es Terry…
-Tiene razón. Sé de buena fuente que Terry está en otra ciudad
-Lo sé. Igual, gracias por venir a decirme
-Qué divertido será cuando Elisa se de cuenta de que a quien está cuidando con tanto esmero, no es Terry… jajaja- reía Stear
-¿Por qué?
-Imagínate, la cara de Elisa, al descubrir que estuvo cuidando con tanto esmero, que se tomó tantas molestias por un extraño…jajaja- Stear no dejaba de reír y Candy no pudo no compartir su alegría
En el cuarto de "Terry", Elisa hacía y deshacía
-Pongan mucha atención enfermeras, no quiero que "mi Terry" empeore, si le pasa algo me las van a pagar
-Nataly, corta esto- decía Judy y a la vez pensaba ¿de dónde salió esta loca que trata al paciente de mío?, si en verdad fuera el actor, sería el novio de Candy
-Sí Judy
-Les advierto- decía Elisa- tengan mucho cuidado porque puedo hacerlas echar muy fácilmente
-No se preocupe señorita, lo cuidaremos muy bien- decía Nataly
-Y no permitan que Candy se acerque, por nada del mundo
-No lo permitiremos señorita- dijeron las enfermeras y salieron del cuarto
-¿La oíste?- decía Nataly
-Claro que la oí, está loca
-Su padre, es amigo del alcalde y del director del hospital, no puede negarse a un pedido suyo- Judy, meditó en esto y llegó a la conclusión, de que había juzgado muy mal a Candy, por pertenecer a una familia adinerada, ella, pudiendo ser muy parecida a la "chica loca" del cuarto que recién dejaban, nunca ponía como pretexto su situación económica, ni posición social.
Ya en la noche, Candy no resistió más, y fue al cuarto del supuesto Terry
-Buenas noches- dijo Candy al paciente
-Buenas noches Candy
-¿Quién eres?, tu voz se me hace conocida- dijo Candy
-¿No me reconoces Candy?
-No, su voz y sus ojos, me parece haberlo visto antes, pero no recuerdo donde
-Soy Charlie Sanders, te acuerdas de mí ahora- Candy hiso memoria y recordó cuando Charlie y su pandilla le hicieron pasar un muy buen susto
-¡El amigo de Sandra!- exclamó Candy
-Sí, el mismo
-¿Porqué te haces pasar por Terry?
-Me escapé Candy, de un reformatorio, y me busca la policía… - así Charlie relató a Candy como es que estaba en el tren y cómo fue que saltó- vi a Terry en el tren, y no se me ocurrió otro nombre que decir- dijo algo avergonzado
-Te descubrirán Charlie, todo mundo conoce a Terry, es más, estuvo recientemente en la ciudad
-Ya habré escapado
-Charlie, no debes hacer eso
-Este sería un lindo hospital, si esa niña rica no viniese más a verme
-Jajaja… ella está segura de que eres Terry, pero de un momento a otro te puede descubrir, recuerda que tienes ojos café y Terry azules, y la voz…
-Es cierto, tendré mucho cuidado
-Bien, me tengo que ir, apenas pueda vendré a verte- dijo Candy y se fue.
Elisa volvió por la tarde a ver a "Terry", pero Flamy se lo impidió, pretextando que el hospital se haría cargo del paciente, que ya no se necesitaba de la ayuda de los Leagan. A Elisa le cayó como una bomba, el que no la dejaran acercarse al que ella creía era el actor del momento, prometiendo que Flamy tendría noticias de ella
-Eres una impertinente- decía Elisa- dime tu nombre- demandó
-Flamy Hamilton señorita- dijo Flamy con arrogancia
-No lo olvidaré- dijo Elisa amenazante
Otras enfermeras, que oyeron la discusión, se decían entre ellas
-Flamy habló demasiado. Esa chica rica, puede traerle problemas.
Elisa, con lo enojada que estaba por no haber podido pasar a la habitación del accidentado, no encontró nada mejor que hacer, que ir a molestar a Candy al pabellón de medicina interna. Cuando llegó a buscar a la pecosa, se encontró a boca de jarro, con un joven, a sus ojos de muy buen parecer, alto, ojos de un hermoso color miel, cabello rubio oscuro hasta los hombros, usaba vestimenta como de vaquero, con todo y sombrero… Elisa al chocar con el joven, había dejado caer su bolso de mano
-¡Oh!, lo siento señorita- dijo el joven sin fijar la vista en Elisa, sino mas bien agachándose a recoger el bolso de la muchacha
-No se preocupe- dijo Elisa- también yo iba distraída- continuó sin enojarse ni hacer berrinche…?
-Tome aquí está su bolso, señorita- dijo el joven maravillado por la belleza de la muchacha, que se veía era de familia de recursos, por sus ropas y trato
-Elisa Leagan- dijo Elisa como saludo, queriendo seguir una conversación con tan interesante joven
-Tom Stevens- se presentó rústicamente hablando, él, no conocía de etiqueta- un gusto conocerla señorita Leagan
-¡Tom!- se escuchó que lo llamaban
-¡Candy!, te andaba buscando- dijo Tom a su hermana de crianza, mientras se dirigía hacia ella. Elisa se puso pálida de coraje, como era posible que Candy conociera a ese joven tan buen mozo, que había llamado su atención de la misma forma en que un día cuando era pequeña conoció a Anthony…
-¿Para qué me necesitas Tom?, acaso estás enfermo…
-No Candy, solo pasé a saludar, y traerte esto- y le pasa unas cartas del Hogar de Pony, junto con un paquete cerrado. Elisa miraba la escena, sin poder creerlo, Candy recibía regalos de ese extraño
-Gracias- dijo Candy- supongo que fueron ellas las que te dijeron donde encontrarme- refiriéndose a las buenas mujeres que los criaron
-Sí, resulta que tuve que venir a la ciudad a unos trámites que me envió mi padre
-¿Cómo está tú padre Tom?, ha hecho caso de las recomendaciones del médico
-Sí. Se ha estado portando muy bien- en eso recuerda que estaba conversando con una señorita, se gira y la encuentra
-Señorita Leagan- le dice, y esta se sorprende, pero reacciona a tiempo y se acerca a ellos- Candy, te presento a la señorita Elisa Leagan…
-Ya nos conocemos- dijeron las chicas al unísono
-¡Ah! sí- dijo Tom sin poder creer la coincidencia
-Sí- continuó Candy- su familia pertenece al clan Andrew- dijo en forma de aclaración
-Que chico es el mundo ¿verdad?- decía Tom mirando a las chicas
-Y ustedes… de ¿dónde se conocen?- no pudo evitar preguntar Elisa
-Somos hermanos- respondió Tom, dejando a Elisa casi sin aire en los pulmones por la sorpresa en la respuesta
-Nos criamos en el Hogar de Pony, Elisa- aclaró Candy
-Si- continuó Tom- yo las encontré a Candy y a otra bebé, y nos criamos juntos, como hermanos. A mí me adoptó un granjero y a Candy la familia Andrew, pero nunca dejaremos de ser hermanos
-Bien, entonces los dejo…
-No es necesario Elisa, yo tengo que seguir trabajando- dijo Candy y se despidió
-Entonces, le gustaría tomar algo con este servidor señorita- ofreció Tom a Elisa, y esta voló en el tiempo y el espacio imaginándose un futuro junto a tan apuesto joven que recién venía conociendo pero que despertó en ella algo dormido
-Gracias, acepto- dijo Elisa, y se dirigieron a una heladería para seguir conversando y conociéndose.
Candy continuó con su trabajo, pensando en que no había visto nunca a Elisa tan interesada en un muchacho desde Anthony, porque si bien es cierto que perseguía a Terry, esto era solo por el interés en su título nobiliario, nada más. Tampoco había visto jamás esa reacción en Tom, se notó la atracción que sintieron los jóvenes el uno por el otro- solo espero que Elisa sepa apreciar a Tom- pensó la pecosa, y siguió en lo suyo.
Flamy, que también había visto a Candy un par de veces salir con Terry, sabía que el paciente del accidente del tren era un impostor, y sospechaba que Candy lo estaba encubriendo, y si tenía razón, la "enfermera caprichosa", (como llamaba Flamy a Candy), no duraría mucho en ese hospital…
Como la noche anterior, Candy fue a visitar a Charlie para acompañarlo, llevando noticias de Terry que había recibido por la mañana estando en la habitación que compartía con Flamy
-Toma Candy- le dice Flamy- te llegó esto, parece que es de un muchacho- y le extiende la carta
-Gracias Flamy- responde Candy realmente agradecida, y disponiéndose a leer la carta, se sienta frente a su escritorio, encontrándose con la sorpresa, de que venían páginas dirigidas a ella, y otra para Charlie- ¿cómo sabe Terry que Charlie está ingresado aquí?- se preguntaba la pecosa, pero no se detuvo mas en eso sino que puso toda su atención en lo que su novio le escribía
Amada pecosa
Estoy trabajando en San Luis, a orillas del río Mississippi.
Me sorprendí al enterarme de Charlie, su accidente y que está internado en el Hospital Santa Juana. Un periodista se me acercó preguntándome sobre alguien que se hacía pasar por mí en Chicago, como comprenderás le exigí saber que pasaba, me preocupe por ti, no sabía que pensar.
Charlie y yo somos muy amigos, él me ayudó mucho cuando éramos niños, y sea lo que sea que haya hecho, es un gran tipo.
Te pido como favor, que hagas todo lo que puedas por él, pero que no lo note, porque no soporta la caridad. Entrégale la carta que envío para él, se que se alegrará.
No sabes cuánto quisiera estar ahí contigo, pero las funciones no me lo permiten, es una pena no poder utilizar la escusa de visitar a Charlie, para verte a ti Candy. Pero no pierdo las esperanzas de que pronto nos volvamos a ver.
Cuando estemos regresando de esta gira, pasaré por Chicago. Tengo que decirte algo muy importante, que no puede ser plasmado en una carta.
Recuerda Candy, te amo, y eso me hace más fuerte.
Me despido por ahora.
Hasta pronto pecosa mía.
Terry Grandchester.
Entrando a la habitación de Charlie, Candy lo encontró muy despierto, pero preocupado
-¿Qué pasa Charlie?- preguntó la pecosa al verlo
-Shhhh, Candy, había alguien en la habitación antes de que tu entraras
-Yo no vi a nadie Charlie, pudo haber sido una enfermera
-Sí, puede ser, pero la llamé con tu nombre, y eso te puede traer problemas, si te relacionan conmigo
-No creo, no te preocupes- lo quiso tranquilizar la pecosa- mira lo que te traje- le dice extendiéndole la carta que le envió Terry a su amigo. Charlie abrió el sobre y comenzó a leer lo escrito
Recordado amigo
Estoy muy contento de escribir estas líneas para ti. Como le dije a Candy, supe de tu situación a través de un periodista…jajaja… hasta famoso te has vuelto. Me reí mucho al saber que te hacías pasar por mi… no cambia amigo.
Supongo que me viste en el tren, y por eso decidiste utilizar mi nombre. Me hubiese gustado poder verte y recordar viejos tiempos.
Cuídate amigo, espero no estés metido en problemas, pero si es así confía en Candy, y en mí. Te ayudaremos en lo que podamos.
Me despido.
Deja noticias tuyas con Candy, para que no perdamos contacto.
Hasta una próxima vez.
Tu amigo
Terry Grandchester
-¿En serio fueron amigos cuando pequeños?
-Sí, era raro sabes, el aristócrata y yo un pequeño ladrón de poca monta… jajaja
-Y que recuerdas de esos días
-¿De Terry?- la miró divertido
-mmm Sí- curiosa
-Era un pequeño arrogante, valentón, siempre defendiendo lo que para él era la verdad, sus principios, queriendo ganarse el cariño de su aristocrático padre…
-Sigue siendo igual entonces…jajaja - decía la pecosa sonriendo- su padre es un caso aparte, pero confío en que en un futuro todo se solucione a favor de Terry… y tú ¿cómo eras?
-Ladrón y peleador- fue la escueta respuesta, pero esto le dio pie a Candy de preguntar
-¿Por qué te escapaste del reformatorio?
-No quiero estar encerrado, quiero hacer algo en la vida, ya no quiero ser un ladrón… te veo a ti que estudias para enfermera y Terry haciendo carrera como actor, siendo que ninguno necesita de trabajar, él es aristócrata y tú la hija del banquero más importante de todo Chicago
-Intenta algo Charlie, siempre existe la posibilidad de que estudies un oficio, algo que te saque del mundo de la delincuencia- lo animaba la enfermera
-Ya sé lo que quiero ser- dijo el enfermo con seguridad- ingresaré al ejército, hay una guerra declarada en toda Europa… voy a pelear
-Pero ¿por qué?, hay otras muchas cosas que puedes hacer…
-Toda mi vida he sido un ladrón, haciendo daño a las personas, ahora debo pagar protegiendo a toda esa gente, y no permitiré que esta guerra dañe a los que quiero, a Terry mi amigo, ni a ti Candy
-Charlie, entrégate a la policía…
-Si me atrapan no sé cuando podre obtener mi libertad. Quiero estar en el ejército…
Mientras ellos conversaban, se comenzaron a sentir pasos en el pasillo, de un momento a otro la puerta fue abierta de par en par entrando un médico y dos policías
-¡Oh!- exclama Candy
-Charlie Sanders, somos la policía, y ahora vienes con nosotros
-¡Candy!, me engañaste- decía Charlie en medio de la trifulca que se estaba formando, los policías lo llevaban a la fuerza y el joven se defendía como podía, sus heridas todavía no cerraban y no podía deshacerse del agarre de los hombres
-¡No!, no lo hice, yo no te delaté… dígale oficial, que yo no lo delaté
-Es verdad, ella no te delató, fue otra enfermera
-¡Otra enfermera!... pero quien- Candy no salía de su asombro, quien sería el delator y porque, a quién le interesaría lo que sucedía con Charlie
Cuando la policía llevaba a Charlie en una camilla bajando las escaleras, se toparon con el doctor Robson
-¿A dónde llevan a ese paciente?- preguntó con enfado el médico
-Al hospital del reformatorio- recibió como respuesta
-Y quien les autorizó
-Somos de la policía y este ladrón se nos escapó, ahora tenemos que llevarlo…
-De aquí no lo sacan, ese joven debe recuperarse bien de todas sus heridas, en especial la de su rostro
-Pero es un vago- insistían los oficiales
-Y desde cuando los vagos son contagiosos- respondió el doctor- llévenlo de vuelta a su habitación
Y así lo hicieron los policías, no pudiendo sacar a Charlie del hospital, pero si dejaron custodia fuera de su cuarto. A la mañana siguiente, Candy fue llamada por la jefe de enfermeras la señora Alberta Franklin
-Acércate Candy- dijo la mujer una vez que Candy entró en su oficina
-Sí señora
-Firma aquí por favor- dijo la mujer extendiendo a Candy un documento
-Pedido de licencia- leyó la pecosa- ¿esto quiere decir que debo ausentarme de mi trabajo?
-Es absolutamente necesario Candy, la policía quiere interrogarte, y es posible que debas irte del hospital
-Irme, pero ¿Por qué?- nuestra rubia enfermera no entendía lo que pasaba
-Es más que evidente, que protegiste a un prófugo de la justicia
-Elisa no alcanzó a enterarse de que el paciente no era Terry- cavilaba la pecosa- y Charlie me dijo que había alguien dentro de la habitación antes que yo llegara anoche, sumado a que la policía dijo que la denunciante era una enfermera… ¡Flamy!- concluyó Candy
-Firma aquí- ordenó la Sra. Franklin
Continuará
Más notitas: Gracias por leer y dejar mensajitos. Me he reído mucho con sus ocurrencias, debo admitir que me animan a seguir. Saludos especiales a todos aquellos que dejaron que pudiera leer sus pensamientos. Estén atentos, entre el domingo y el miércoles subiré dos capítulos. Buena noche...no olviden decirme de donde me escriben. Nos leemos.
