Capítulo 25: "La batalla de Metarusei - Parte V".
Goku y Vegeta son dos guerreros saiyajin que han superado cualquier obstáculo y derrotado a numerosos enemigos. Ambos se han visto varias veces entre las cuerdas, testando sus límites y obligándoles a entrenar arduamente para poder obtener los extraordinarios niveles de poder que han alcanzado hoy en día.
No hay duda que la tenacidad y la voluntad de superar a cualquier rival han sido los principales promotores con los cuales los saiyajin han conseguido salvar no solo a sus seres queridos, sino también lograron restituir el equilibrio del Universo, derrotando al impagable demonio Saturus y consiguiendo ser de forma honorable, los anfitriones del cálido poder otorgado por Dai Kaio Shin.
Sin embargo, ante esta cadena de sucesos en donde los guerreros Z han salido airosos e imbatibles, resale siempre este punto de interrogación que puede incomodar hasta a los seres más optimistas. ¿Qué ocurriría si el próximo enemigo es insuperable?
Y es que los hechos que están ocurriendo en Metarusei nos hace pensar en que ese hipotético futuro se está llevando a cabo puesto que ambos saiyajin han intentado detener el avance de un Celestial, un ser antiguo y divino, con fuerza y resistencia nunca antes presenciadas.
Tras la derrota de los padres de Goten y Trunks, la muerte de Kort ha sido el punto de inflexión para que el anciano Kaioshin se juegue una última carta, la cual como había mencionado anteriormente, es un arma de doble filo y una potencial amenaza para nuestros guerreros. Claro que el Dios Supremo sabía que con el renacimiento de Emat se podía preparar una alianza para poder eliminar a un enemigo común.
Por ahora, los gestos de esos seres divinos han señalado que existe cierto desentendimiento entre ellos y le han dado la razón a las sospechas del Kaioshin.
"Les propongo que guardemos distancia y nos alejemos un poco de este lugar", sugiere el Dios Supremo, insinuando que se aproxima una feroz batalla.
Goku se apoya en el hombro de la Diosa Fibi mientras que el anciano intenta llevarse a un Vegeta aun inconsciente. Ellos se esconden detrás de unas montañas para poder observar el desenlace del encuentro entre los Celestiales.
"Ellos son absolutamente poderosos", menciona un Goku impotente y visualmente frustrado.
"Cálmese señor Goku, esto no ha terminado", le comenta simpáticamente la Diosa Fibi.
El padre de Gohan observa a un anciano concentrado mientras visualiza la figura de los seres divinos.
"Realmente, nunca tuvimos cualquier chance de derrotarle, ¿cierto?", le cuestiona al Dios.
"No", le responde sin dudas.
"¿Qué es lo que podemos hacer ahora?", el saiyajin le vuelve a interrogar.
"Solo Emat puede acabar con el Titán. Y después de ello, tendremos que convencerla de que no nos elimine también", le comenta sin poder asegurarse de ello.
"¿Y si no conseguimos convencerla?", le pregunta.
Nadie le contesta al marido de Milk. El anciano agacha la cabeza y cierra los ojos. Goku dirige su mirada hacia Fibi, quien gira la cabeza apenadamente haciendo un gesto extraño como si estuviese ignorándole u ocultándole algo.
Mientras todo esto ocurre, Goku aún no se ha percatado de la presencia de otro sujeto escondido en un lugar cercano. Antes de la aparición de Emat, la gema de los Kaioshin había aparecido en el local donde batallaban Gohan y Bardock. Esta situación originó una nueva batalla para poder recuperar a Minerva, quien había sido capturada por el saiyajin oscuro.
Como era de esperar, el padre de Goku no tuvo cualquier contemplación con los jóvenes. Y en el momento que Trunks estaba siendo terriblemente sujetado por el cuello, Goten ya se encontraba derrotado bajo los pies de su abuelo. Esto obligó a que Gohan le atacase a pesar de no haberse recuperado del todo.
Sin embargo, cuando el hijo mayor de Goku se disponía a golpear a su familiar, este se detuvo al sentir otro ki divino proveniente del sitio donde se encontraba el Titán.
"No. No lo puedo creer. Es un ki más poderoso que el del Titán", mencionó un Gohan atónito y paralizado.
"¡Maldición!", se expresó un Bardock visualmente nervioso, el cual abandonó súbitamente la lucha con sus familiares y es el mismo personaje que en este momento se encuentra oculto entre las rocas, siendo un espectador más de esta disputa entre Celestiales.
"No te metas en esto Emat. Tengo mis propios asuntos", le advierte el Titán, quien se muestra desafiante y poco amigable.
"Lo siento Titán. Estoy enojada. Y desafortunadamente para ti, eres el primer traidor que se encuentra en mi camino luego de mi despertar", le amenaza con determinación.
"No te tengo miedo Emat. Si no me dejas hacer mi trabajo, te eliminaré", le advierte.
"Eso es lo que dicen tus palabras. Tus gestos querido Titán, me demuestran lo contrario", le menciona al Titán haciéndole saber que se puede visualizar cierta incertidumbre en el rostro del Celestial.
El Titán se enfurece ante las burlas de la Celestial y le ataca brutalmente con una poderosa columna de energía.
Dicho ataque no es esquivado por Emat y en lugar de ocurrir la habitual explosión cuando la columna toca la superficie, la Celestial repela la extraordinaria técnica levantando únicamente su brazo derecho.
"Tendrás que hacerlo mejor. Yo te enseñe esa técnica. ¿No te recuerdas?", menciona la Celestial, demostrando sus asombrosas habilidades.
Emat contrataca usando la misma técnica, la cual se dirige hacia el Titán creando una feroz explosión. Pese a que el Celestial no consiguió escapar del ataque, el mismo no muestra señales de debilitamiento con lo cual se puede concluir que la resistencia del Titán es inquebrantable.
Rápidamente, el Celestial responde creando diversas columnas de energía pero todas son fácilmente esquivadas por su contrincante, quien se acerca peligrosamente a su rival y comienzan a luchar cuerpo a cuerpo. Emat logra eludir todos sus ataques y contrataca asestando un golpe en el pecho de su enemigo haciéndolo estrellar contra el suelo, dejando un inmenso cráter luego del impacto. El Titán se levanta con pocos problemas, sacudiendo la tierra de su cuerpo y decide arremeter nuevamente contra la Celestial.
Los asistentes de esta lucha entre seres divinos observan el desenlace de la batalla y no pueden evitar comentar sobre lo que está ocurriendo.
"Emat le supera en velocidad", comenta Goku. "Es sensacional".
"Es difícil que el Titán pueda asestarle un golpe. En cambio, el Titán es prácticamente invulnerable", menciona el Dios Supremo, quien expone otra preocupación. "Esta batalla puede demorar bastante tiempo. Me temo que el planeta no pueda resistir tanto daño".
Durante el intercambio de golpes y patadas, ambos Celestiales continúan a discutir recordando los hechos ocurridos millones de años atrás.
"No me importa tu afán de venganza Emat. Los Celestiales reinarán nuevamente en este mundo infectado por mortales", le propone el Titán antes de dirigir su puño izquierdo hacia la cabeza de su rival.
"No me interesan los mortales. Haré que los traidores caigan ante mi voluntad", le contesta la Celestial, quien esquiva el ataque cogiéndole el brazo y se gira lanzando a su contrincante haciéndole estrellar contra una cadena de montañas.
Emat se acerca hacia el Titán volando a baja velocidad y se detiene por unos segundos, pues parece que se encuentra determinada para acabar con esta discusión.
"Este es el final de tu línea Titán. No conseguirás tu objetivo", expresa Emat con osadía.
Una gran explosión se produce en el interior de la montaña, donde se visualiza a un Titán intacto, quien sale caminando lentamente exponiendo un gesto de rabia e impotencia.
"Tu resistencia, crees que es tu mayor fortaleza, yo solo la veo como una gran debilidad", le menciona Emat.
La Celestial apunta su brazo hacia el Titán, colocando su mano de forma vertical.
"Esa cualidad inigualable te fue otorgada por tus superiores. Pero yo también te la puedo retirar", le amenaza con una sonrisa maligna.
"¡No te atrevas!", le exclama el Titán, quien por primera vez se demuestra claramente agitado.
Una gran aura azul rodea al Titán, el cual intenta reaccionar pero es en vano puesto que queda completamente paralizado. El mismo se demuestra impotente al mismo tiempo que Emat invoca un conjuro.
El poderoso Celestial intenta liberarse con grande esfuerzo pero no consigue escapar de esa técnica.
"Sin el don que te fue concedido, no eres más que una sabandija", menciona Emat quien saborea el inicio de su venganza. El gran aura alrededor del Titán desaparece y este último cae arrodillado mostrando señales de agotamiento.
"Él vendrá por ti", menciona moribundamente sus últimas palabras.
"No. Yo lo encontraré antes", le responde Emat, quien crea una enorme columna de la nada que impacta con su enemigo dejándole al borde de la muerte.
El Titán cae derrotado ante la superioridad de la Celestial, lo cual deja evidentemente sorprendidos a todos los espectadores.
"No… lo puedo creer", menciona Goku con bastante asombro.
A pesar de demostrar su poderío, el padre de Gohan se arma de valor disponiéndose a conversar con la Celestial, sin embargo este es detenido por el anciano Kaioshin.
"Déjenme conversar con ella", le menciona con respeto y autoridad.
Mientras que el Dios Supremo decide aproximarse a la Celestial, ésta última se dispone a pulverizar por completo el cuerpo del malherido Titán.
No obstante y de forma inesperada, antes de que Emat pueda hacer su último movimiento, la Celestial es golpeada imprudentemente por Bardock, quien intenta detenerla cumpliendo con la voluntad de su maestro Kaulet.
Emat fue atacada desprevenidamente e impacta de forma contundente contra un grupo de rocas en el suelo.
"Al final es toda una mentira, los Celestiales no son invencibles", menciona el padre de Goku de forma arrogante.
"¿Quién osa atacarme cobardemente por la espalda?", se pregunta Emat, quien se levanta enfurecidamente.
Entretanto en el centro de mandos metarujin, la tensión reina en la sala y el actual movimiento de Bardock hace reaccionar a los presentes.
"Oh no. ¿Bardock que has hecho?", se cuestiona un Dende desalentado.
"Esto es grave. Ellos necesitarán de nuestra ayuda", le indica el metamorano, temiendo por un posible combate contra Emat.
El Dios de la Tierra decide abandonar el centro de mandos y dirigirse al campo de batalla junto al metamorano, sin que haya oposición alguna de parte del Príncipe Fédelem, quien se queda custodiando la base metarujin.
"Antes, tenemos que buscar a los demás", le recuerda Dende a Kratod. Ambos desaparecen súbitamente con intención de asistir a Goku y compañía.
Mientras tanto, el saiyajin oscuro expone su osadía, confiando bastante en sus nuevos poderes otorgados por Kaulet.
"Le demostraré a todos el alcance de mis poderes", menciona orgullosamente mientras aumenta su ki de forma exponencial.
Emat no vacila nuevamente y contrataca iniciando una batalla cuerpo a cuerpo bastante reñida. Cabe destacar que el nivel de Bardock se puede equiparar a la fuerza de Saturus en la batalla del Templo de los Dioses Oscuros.
El abuelo de Gohan consigue contener los ataques de su enemiga, sin embargo, ninguno de sus trucos logran engañarla, haciendo con que sea más difícil derrotar a su contrincante. Al cabo de algunos minutos se puede visualizar la evidente superioridad de la Celestial, aumentando en un parpadeo su velocidad dejando al padre de Goku sin chances de salir victorioso.
Bardock se protege rápidamente con una esfera impenetrable, lo cual hace alejar unos pocos metros a su enemiga. El saiyajin usa una técnica nueva, donde el mismo desaparece pero la esfera que le protegía se mueve autónomamente y ataca a la Celestial, quien esquiva la primera embestida y ya para la segunda vez, destroza la esfera sin esfuerzo.
Esto era una mera distracción con lo cual Bardock aparece a pocos metros de su adversaria. El padre de Goku junta sus puños arriba de su cabeza y luego estira sus brazos abriendo las palmas de sus manos, lanzando un imponente rayo de energía luego de reunir gran parte de su ki.
La extraordinaria técnica golpea de lleno a Emat, lo cual origina una gigantesca explosión obligando a todos los presentes a taparse los ojos. El saiyajin oscuro queda un poco agotado después del ataque, no obstante el mismo piensa que ha logrado debilitar a la Celestial.
Sin embargo, eso no llega a ocurrir. Una Emat ilesa sorprende al pupilo de Kaulet, golpeándole fuertemente en la cabeza y repitiendo el mismo ataque varias veces puesto que el saiyajin no se consigue defender.
Bardock cae al suelo y queda bastante malherido. La Celestial no pierde el tiempo, agarra por el cuello al saiyajin y le reprende debido a sus dudas internas.
"Veo tu debilidad, aún no has asumido la oscuridad de tu ser, esa incertidumbre solo te hace más débil", le explica sin titubeos.
Mientras que el padre de Goku es salvajemente castigado por su temeridad, el Dios Supremo le advierte al marido de Milk que no deben intervenir en la pelea, pues fue Bardock quien provocó a la Celestial.
Goku tiene claras intenciones de interrumpir la batalla e intentar mediar con Emat, sin embargo el saiyajin no está en condiciones para interponerse.
Justo en ese instante llegan Gohan, Goten y Trunks plenamente recuperados y acompañados por Dende y Kratod. El Dios de la Tierra acude a ayudar a Vegeta, quien recupera los sentidos y sus fuerzas, así como a Goku, sanándole las heridas y renovando su energía.
Gracias a la llegada de Dende, todos se encuentran en condiciones mientras que intentan mediar un plan para intervenir, sin embargo es Goku quien no consigue aguardar mientras apalean a su padre y se telestransporta sin previo aviso.
"¡Padre!", exclaman Gohan y Goten, quienes no vacilan y deciden acompañar a su familiar y con ellos Trunks también se une a la causa, por el otro lado Vegeta tarda un poco más en reaccionar impulsivamente como ellos.
"¿Por qué no acude con sus compañeros?", le pregunta la Diosa Fibi, reprimiendo la actitud pasiva del saiyajin.
"Ellos no son mis compañeros", le responde agriamente.
"Además, por lo que me comentaron, fue el inútil de Bardock quien se buscó esa paliza", le menciona con cinismo y con su típico gesto cruzando los brazos.
"Entonces, ¿Prefieres quedarte quieto y verles morir?", le pregunta Kratod, intentando accionar cualquier remordimiento en el saiyajin.
Vegeta los observa con un gesto poco amigable y se enfurece pues reconoce que no tiene otro remedio.
"Maldición", se lamenta el saiyajin mientras aumenta su ki y se lanza a acompañar a los demás.
Goku aparece al frente de Emat y seguidamente los otros cuatro saiyajin se colocan también alrededor de la Celestial, quien no se inmuta ante la presencia de los guerreros Z.
El marido de Milk es el primero en intentar mediar con ella. "Tienes que detenerte Emat. No es necesario hacer más víctimas. Esta no es tu lucha", le advierte Goku.
La Celestial suelta a Bardock, el cual es rápidamente acudido por el metamorano, quien se lo lleva al local donde se encuentran Dende, Fibi y el anciano Kaioshin.
"¿Por qué lo traes aquí?", le pregunta el namekiano.
Kratod lo apoya en el suelo al mismo tiempo que le explica la razón de su intervención. "Aún tenemos que encontrar a la gema".
"¿Por qué lo dices?, ¿No la llevaba con él?", le cuestiona la Diosa Fibi.
"No. La debe haber escondido", le responde el Dios Supremo.
"Cuando despierte, voy a obligarlo a decirnos su localización", les asegura Kratod.
"Entonces, no tiene sentido que le cure las heridas en este momento, ¿cierto?", les cuestiona Dende.
"No lo sé", le responde el anciano Kaioshin, quien confiesa su indecisión.
"¿No cree que tengamos ahora cualquier posibilidad de mediar con Emat?", le cuestiona Fibi, quien sospecha en las preocupaciones del Dios.
"No. Ya es tarde para ello", les responde un anciano con pesimismo.
A pesar del comentario desesperanzador del Dios Supremo, los saiyajin no se rinden al intentar persuadir a la Celestial.
"No tengo simpatía por los mortales y mucho menos recibo órdenes por seres indignos como ustedes", les expone Emat de forma discriminatoria.
"¿Indignos?", se cuestiona Gohan en voz alta, bastante sorprendido por los comentarios del ser divino.
"Ustedes se atreven a atacarme cobardemente y son tan arrogantes como para creer que pueden derrotar a un Celestial", les reprime debido al ataque traicionero de Bardock.
Vegeta intenta mantener la calma y al mismo tiempo Gohan coge la iniciativa tratando de mantener un dialogo pacifico.
"El Titán ha sido derrotado. No hay más por lo que luchar Emat. Esto se acabó. Has conseguido lo que querías", le menciona el joven.
Emat sonríe mientras baja la cabeza. "Mortales ingenuos. Creen de verdad que esto ha acabado. Esto solo es el inicio. Si los eliminó ahora solo les estaría haciendo un gran favor".
Los guerreros perciben este comentario como una amenaza directa y se colocan en posición de defensa.
La Celestial decide no perder más tiempo con ellos y se aleja rápidamente, escapándose de los saiyajin y colocándose en la punta de una montaña lejana. Seguidamente, Emat apunta su brazo hacia el cielo al mismo tiempo que los gestos de su cara denuncian su voluntad de exterminar Metarusei junto a todos sus habitantes en un único ataque.
"¡No te atrevas Emat!", le advierte Goku, quien se transforma en ssj fase dos y se teletransporta para atacar inevitablemente a su enemigo. La Celestial no esquiva la ofensiva del saiyajin y recibe el golpe de lleno, haciéndole retroceder algunos metros.
Los otros guerreros se acercan también, con lo cual intentan luchar todos juntos, con Goten y Trunks en la fase definitiva del ssj, un Vegeta utilizando el máximo poder del ssj fase dos y un Gohan aprovechando el aumento de su poder en estado místico.
A pesar de la ventaja numérica de los saiyajins, estos no logran asestar algún golpe contundente puesto que su contrincante los supera en velocidad bárbaramente y además, no consiguen atacar sincronizadamente una vez que no están acostumbrados a luchar en equipo, perdiendo así la ventaja antes mencionada.
Entretanto observan la lucha desde una distancia segura, Dende y el anciano Kaioshin se percatan de ciertos aspectos relevantes que denotan en el aura de Goku y Vegeta.
"¿Está usted viendo lo mismo que yo?", le pregunta Dende al anciano Kaioshin.
"Lo había notado cuando lucharon contra el Titán", le aclara el namekiano.
"Si, ya que lo dices, hay algo diferente en el aura de ambos guerreros", le confirma el Dios Supremo al mismo tiempo que coloca su mano en la barbilla.
"Quizás… no esté todo perdido", concluye el anciano luego de una breve pausa.
Las palabras del Kaioshin traen alguna esperanza sin embargo no parece que se esté refiriendo a la presente batalla, no cuando los 5 guerreros saiyajin se encuentran en graves dificultades, dando la impresión que ninguno puede hacerle frente a Emat.
Y como si fuesen fichas de dominó, cada uno de ellos es abatido fruto de la contundencia y habrá que decirlo, una espectacular elegancia con la cual la Celestial consigue equilibrar su velocidad con sus poderosas habilidades.
El primero a caer es el hijo de Vegeta quien recibe un patada en el cuello haciéndole chocar apresuradamente contra el suelo. Ante tal amenaza, Goku y sus hijos intentan contraatacar realizando un Kamehameha en conjunto. Tal ataque impacta en Emat quien no se inmuta ante la ofensiva de la familia de Milk, aunque como era de esperar, la Celestial no muestra cualquier herida.
Vegeta intenta sorprender lanzando un puño por sus espaldas, pero su contrincante presiente su asedio y esquiva dicha embestida para luego sujetarle la pierna y lanzarlo directamente contra la figura de Goku, quien no tuvo tiempo para evadirlo.
Goten y Gohan no pierden el ímpetu e intervienen luchando en pareja logrando con que el hijo mayor de Goku aseste un golpe en la cara de Emat, haciéndole retroceder y dándoles ciertas esperanzas de poder vulnerar a su rival.
No obstante, en un descuido del hijo menor de Milk, fallando categóricamente el golpe y descuidando la defensa de su hermano, la Celestial aprovecha la oportunidad de alejar a Gohan impactándole con una bola de energía y seguidamente, arremete contra un Goten indefenso y preocupado por su hermano.
"Los está eliminando uno a uno. Tengo que admitirlo, es una excelente estratega", menciona prudentemente el metamorano mientras observan la derrota del hijo menor de Milk.
"Puede que ella no sea genio en artes marciales como lo son Goku y Vegeta", les comenta el anciano Kaioshin.
"Pero…", prosigue el Dios. "La diferencia de poderes es indiscutible", les advierte.
En respuesta a la caída de Goten, su padre usa la teletransportación y sujeta a Emat tal cual lo hizo en un pasado con su hermano Raditz, mientras que Vegeta en un ataque veloz intenta golpear a la Celestial aprovechando esta circunstancia.
Sin embargo, el hecho de no conocer a su enemigo ni sus habilidades no les juega a favor y sorprendentemente descubren una nueva habilidad. Emat se hace incorpórea logrando con que Vegeta fallé su tentativa, no obstante, el golpe lo recibe el pobre Goku quien se queda sin aire por unos segundos.
"Eso no es justo", menciona el Príncipe Saiyajin quien inesperadamente recibe un rodillazo en la barriga, gracias a un descuido producto de su frustración.
Consecuentemente, la Celestial se libera de la presión de Goku, con lo cual se gira para golpear la cabeza del padre de Gohan una vez que no se ha recuperado del ataque de Vegeta, haciéndole impactar contra una de las pocas montañas que aún siguen de pie.
Gohan aprovecha la oportunidad para iniciar nuevamente una lucha cuerpo a cuerpo pero solo consigue debilitarse por el gasto de energía. Por el otro lado, la Celestial no muestra hasta ahora cualquier debilidad.
Emat esquiva todos los ataques y le bastaron apenas dos contactos definitivos para neutralizar a su rival.
"Tu debilidad es el miedo", le comenta la Celestial, aprovechando el momento para meterse en la cabeza del novio de Videl.
"El temor al no poder ser lo suficientemente fuerte como para proteger a tus seres queridos. El recelo de decepcionar a tu novia y a tu familia. Si alguna vez fuiste un gran guerrero, no queda rastros de ese luchador prometedor", le sentencia la Celestial antes de asestarle un último estacazo que le hace caer al suelo sin posibilidad de retomar la lucha.
Entretanto Vegeta vuelve a la pelea y ataca a Emat con todas sus fuerzas.
"Hablas demasiado, si golpearte en la cara ayuda a dejarte callada, entonces…", le menciona el guerrero saiyajin, el cual no toma las debidas precauciones y es el propio quien recibe el puñetazo en la cara.
"Eres demasiado orgulloso como para no esperar a tu compañero, prefiriendo luchar por tu propia cuenta aun reconociendo no tener cualquier posibilidad de derrotarme. Dime algo, ¿cuántas vidas has puesto en peligro debido a tu exceso de orgullo?", le restriega la Celestial.
Emat aleja al saiyajin con una onda expansiva luego de extender uno de sus brazos y convoca una columna de energía tendiendo como objetivo al marido de Bulma.
La poderosa técnica aparece del cielo, pero antes de hacer impacto con el saiyajin este es rescatado a tiempo por su viejo rival. Desafortunadamente, Emat estaba a espera de ese movimiento y sorprende a Goku cogiéndole por el cuello y empujándolo hasta impactarlo contra la pared de una montaña.
Goku no se logra liberar de la presión de su enemiga, quien aún tiene tiempo de reprochar a su contrincante.
"Te preocupas demasiado por los demás hasta el punto que te olvidas de tu propio beneficio", le menciona mientras le aprieta más el cuello, haciendo con que el saiyajin tenga dificultad en respirar y perdiendo su transformación en ssj.
"Esa distracción te puede hacer pagar caro en un campo de batalla", le critica con repudio.
"No entiendo cómo pudieron resistir tanto tiempo contra el Titán. Son unos meros mortales, bastantes indignos e inferiores como para tomarlos en cuenta", comenta Emat mientras coloca la palma de su mano en el pecho de Goku con intención de ultimar al padre de Goten.
Emat estaba a punto de asestar un golpe mortal pero esta vez es Vegeta quien interviene salvando al marido de Milk.
"Hablando de distracciones, aún no me has vencido", le menciona el saiyajin luego de alejarla con una patada en un costado y mostrándole con un simple gesto que no es alguien que debe ser ignorado en batalla.
En este breve descanso, Goku gana tiempo para poder recuperar el aliento, sin embargo ambos saiyajins se encuentran bastante debilitados y con pocas fuerzas para maximizar nuevamente sus poderes.
"Ella es claramente superior al Titán. No hay forma de que Goku y Vegeta le puedan derrotar, aún no están prontos para esta lucha", les comenta un Kaioshin agitado.
Entretanto una callada Fibi observa el desenlace negativo de esta batalla y decide dejar de ser un elemento pasivo, proponiéndose para intervenir en la lucha contra Emat.
"Según Minerva ella es uno de los Celestiales más poderosos", menciona la mano derecha del Príncipe metarujin mientras llama la atención de lo demás.
"Sin embargo, existe una forma de derrotarla sin despender tanta energía", confiesa la Diosa.
"¿A qué se refiere Diosa Fibi?", le pregunta Dende.
"No sabemos si esto puede funcionar. Minerva puede ser de gran utilidad, pero es un ser consciente, puede cometer errores", le advierte el Kaioshin, mostrándose un poco reservado ante tal idea.
"Eso no importa. Si no intervenimos ahora, matará al señor Goku y al señor Vegeta", le reclama la Diosa.
"Si Minerva me asegura que puedo ser la clave para acabar con esta lucha. Entonces prefiero intentarlo aunque tenga que arriesgar mi vida", les afirma sin cualquier intención de cambiar de opinión.
"Nos estamos quedando sin opciones, Maestro Kaioshin", comenta el Dios de la Tierra, mostrando su apoyo a la iniciativa de Fibi.
Luego de una breve y pensativa pausa, el anciano decide respaldar la decisión del namekiano.
"Si Minerva está en lo cierto, sobre tus poderes y tus orígenes, entonces no hay motivos para no dejarte intervenir", menciona el anciano refiriéndose a los antepasados de la Diosa Fibi.
"¿Crees estar lista para asumir dicha responsabilidad?", le cuestiona el metamorano, dispuesto a asumir cualquier compromiso para juntarse a esta causa.
La Diosa Fibi hace una pausa silenciosa y piensa en la difunta pareja Real de Metarusei quienes la refugiaron y la criaron como su propia hija. Se recuerda de la confianza del Príncipe Fédelem, de la lealtad de Káradon y de la amistad con Ánika, además de todos los habitantes de Metarusei que le han reconocido como una metarujin más. Por eso ella siente que les debe algo, que tiene un deber para proteger a quienes le han dado una oportunidad para crecer como persona y le han ofrecido un hogar donde se ha sentido valorada.
"Lo estoy. Si realmente tengo este poder dentro de mí. Es hora de demostrarlo", menciona una Diosa determinada.
Mientras tanto, Goku y Vegeta se quedan sin opciones de contratacar pues están siendo vapuleados por su rival. Ambos saiyajin quedan prácticamente desgastados, siendo el padre de Gohan quien presenta un mayor deterioro.
Para sorpresa de ellos y en ese justo instante, Kratod aparece interponiéndose en la batalla con la Diosa a su lado. Ambos guerreros quedan rotundamente asombrados, hasta el punto que Vegeta les reclama sobre su imprudencia, ignorando que existe un plan detrás de todo esto.
"Es mi turno de rendir cuentas con la Celestial", le contesta Fibi al saiyajin con seriedad mientras se acerca poco a poco hacia el enemigo.
Emat detiene su avance y la observa con mirada confusa pues no consigue analizar las debilidades de su contrincante.
"Esta es tu oportunidad de rendirte Emat. No dejaré que destruyas este hermoso planeta", le advierte la Diosa, encarándola sin miedo y con valentía.
"Eres una especialista en detectar las debilidades de tus enemigos, ¿cierto?", le interroga Fibi desafiantemente mientras que el metamorano acude por Goku y Vegeta, aunque este último rechaza su ayuda.
"Pues yo consigo ver claramente tu debilidad", le indica la Diosa.
"Vaya, has ganado mi atención", le responde Emat, quien no se alarma ante lo mencionado por Fibi.
"Eres un mortal como cualquiera de ellos. Pero tienes cierta peculiaridad", le comenta con curiosidad.
"Te concederé que me expliques entonces, ¿Cuál es mi debilidad?", le cuestiona con una sonrisa arrogante y sin mostrar cualquier preocupación.
"No…" le responde. "Te lo mostraré", le indica mientras cierra los ojos y libera un aura innatural, parecido a lo que han visualizado Dende y el Kaioshin en Goku y Vegeta.
Ella abre nuevamente sus ojos y los gestos de su rostro cambian de forma radical, demostrando una mirada amenazadora al mismo tiempo que sus ojos quedan completamente blancos.
Con esta extraña técnica Emat es paralizada mágicamente por su enemiga mientras que la Diosa invoca un conjuro que habrá aprendido con la ayuda de Minerva.
"¿Qué es esto?, ¿con esto piensas detenerme?", le reprocha Emat, poco convencida por la demostración de la Diosa.
"Tu cuerpo inmortal fue destruido en el momento en que fuiste desterrada por los otros Celestiales", le recuerda Fibi luego de pronunciar las palabras de su conjuro.
"Entonces ese es tu plan, ¿piensas hacer lo mismo?", le cuestiona con desilusión.
"Decepcionante", comenta Emat con desprecio y por lo cual intenta liberarse de la técnica convocada por Fibi. Sin embargo la Celestial falla en su tentativa de escape.
"¿Qué ocurre?", se interroga mientras observa hacia los saiyajin.
"Oh, tú también tienes esas capacidades", menciona en voz alta refiriéndose a Kratod, quien del mismo modo usa sus habilidades para ayudar a Fibi a retener a la Celestial.
Con tal apoyo, la Diosa gana tiempo y consecuentemente, una intensa luz brilla alrededor del cuerpo de la Celestial quien demuestra gestos de debilitamiento.
"El cuerpo de esa niña, tu única heredera creada con tu misma sangre, es la única conexión física permanente que tienes con este mundo", explica Fibi mientras se acerca pausadamente hacia su enemiga.
La Celestial se debilita exponencialmente y no es capaz de liberarse de la técnica de la Diosa Fibi junto con el apoyo del metamorano.
Fibi se inclina al frente de la Celestial quien se encuentra inmóvil aunque extrañamente despreocupada.
"No nos has dejado otro remedio. Quiero que abandones este cuerpo", menciona la Diosa.
"Ese truco no durará por mucho tiempo", Emat le advierte.
"Mientras mi presencia permanezca en este mundo, volveré a renacer", le comenta mientras la observa directamente.
"Lo sé. Y estaremos pronto para derrotarte definitivamente", le responde.
La Celestial observa los ojos de su contrincante y consigue evidenciar que no se enfrenta ante un rival común. La Diosa pronuncia las últimas palabras de su conjuro logrando con que su enemigo pierda súbitamente el conocimiento y su cuerpo divino cae lentamente impactando con el suelo rocoso.
Siendo la primera vez que la Diosa pone en prueba sus poderes emergentes, ella queda completamente agotada mientras todos observan el cambio radical en el cuerpo de la Celestial, el cual se transforma y vuelve a la dimensión de aquella figura infantil que se encontraba en el ataúd.
Fibi se acerca moribundamente hacia los saiyajin e inesperadamente les menciona que el trabajo aún no ha terminado.
"El conjuro… es limitado. Es solo cuestión de tiempo para que ella vuelva a su anfitrión. Tienen que… destruirlo", les menciona antes de desmayarse en los brazos de Goku.
El marido de Bulma escuchó con atención lo mencionado por la Diosa y dirige su mirada hacia el cuerpo del anfitrión que yace en el suelo.
"¿A dónde vas Vegeta?", le pregunta el padre de Goten.
"Ya la escuchaste Kakarotto, tenemos que acabar el trabajo que ella empezó", le responde sin titubeos.
Vegeta se acerca velozmente hacia el cuerpo de la niña y cuando coloca sus pies en la superficie crea una bola de energía con la cual piensa terminar con esta lucha.
"Es increíble que algo tan pequeño e indefenso nos pueda complicar tanto la vida", menciona el saiyajin en voz alta.
Repentinamente la misión encomendada por la Diosa se complica al descubrir que el anfitrión recupera el conocimiento.
«¿Qué? ¿Se está moviendo?», se pregunta el padre de Trunks.
El pequeño anfitrión abre los ojos y observa a su alrededor con inocencia, pareciendo una dulce niña que se levanta con cara de cachorro perdido.
Vegeta ha tenido la oportunidad de darle el golpe definitivo, sin embargo hay algo que le impide avanzar y eso es el comportamiento inusual de la niña.
«¿Ella está viva?», se cuestiona un Vegeta impresionado.
La pequeña mira temerosamente hacia el saiyajin demostrando vulnerabilidad e inocencia.
«No, esto es un truco. Pero su ki, es diferente, es débil, es… normal», estás preocupaciones merodean en la mente del saiyajin, el cual se muestra indeciso.
"No, no caeré en esta trampa. ¡No me vas a engañar!", le advierte el saiyajin, quien apunta la bola de energía hacia su inocente objetivo.
Este gesto asusta aún más a la pequeña, quien naturalmente se espanta y comienza a llorar mientras se cae al suelo.
"¡Espera, Vegeta!, le grita Goku desde las lejanías mientras le entrega el cuerpo de una Fibi inconsciente al metamorano.
"No puedes hacer esto. Ella no es Emat. Es solo una niña", le advierte su rival pues no concuerda con el asesinato a sangre fría.
Mientras tanto, Dende y el anciano Kaioshin están mirando la situación con desmesurada preocupación.
"El señor Goku tiene razón. No se percibe el ki divino, esto es diferente", comenta el namekiano.
"Al final el anfitrión es un ser vivo y consciente", menciona el Kaioshin.
"Pero… si no hay otra opción", le insinúa al namekiano.
"¡No, no podemos!", se niega el Dios de la Tierra. "Maestro Kaioshin, ¡no somos asesinos de niños!", le recuerda dando a entender cuáles son sus principios.
"¡Tiene que existir alguna alternativa!", reclama el Dios de la Tierra.
"Lamentablemente no la hay", le responde apenadamente el anciano.
Vegeta detiene su ataque de energía sin embargo no cede ante la idea de salvar al Universo. El saiyajin se acerca y agarra a su víctima alzándola hasta el nivel de su cara al mismo tiempo que la niña aterrorizada no deja de llorar e intenta soltarse de su verdugo.
En el centro de mandos metarujin, una Bulma bastante angustiada visualiza el desenlace de esta batalla interminable. Ella se coloca las manos tapando su cara mientras intenta recordar que su marido no es aquel saiyajin despiadado que exterminaba planetas por placer y orgullo.
"No puedes hacerlo Vegeta. No podemos ganar de esta forma", comenta en voz baja la mujer del saiyajin quien comienza a brotar lágrimas intentando contenerse.
Ante las repetidas advertencias de un Goku debilitado y la pasividad cómplice del metamorano, el padre de Trunks comienza a apretar con fuerzas el cuello de la niña, intentado quitarle la vida sin ningún remordimiento. La inocente victima deja de resistir y empieza a perder fuerzas, rindiéndose ante la eminente fortaleza del saiyajin.
Pero, justamente en el momento en el que ella pierde el conocimiento, su verdugo decide detenerse mientras agacha la mirada.
"Maldición. No puedo hacerlo", susurra el padre de Trunks.
Esta acción definitiva del saiyajin viene acompañada con el alivio de Dende, Goku y Bulma, quienes reconocen la conversión de Vegeta en un ser de corazón puro.
Sin embargo, todo este alivio se esfuma cuando una nueva amenaza decide atacar a un Vegeta desprotegido. El saiyajin es fuertemente golpeado e impacta contra el suelo quedando inconsciente y fuera de la batalla.
El autor del ataque es el mismo Bardock, quien ha recuperado la consciencia y se ha escapado de las manos de Dende y el Dios Supremo, los cuales no se habían percatado del desaparecimiento del saiyajin, fruto de la distracción causada desde la intervención de la Diosa Fibi.
El padre de Goku, pupilo de Kaulet y heredero de su poder oscuro, no posee cualquier remordimiento como ocurre con Vegeta. Y con un movimiento brutal y despiadado, lanza a la niña al aire y en cuestión de segundos, sin que nadie pueda hacer nada para detenerlo, realiza una técnica haciendo con que la pequeña criatura inocente explote en el aire violentamente.
"Espero que con esto te haya quedado claro cuáles son mis incertezas", menciona sarcásticamente el saiyajin refiriéndose al comentario de Emat sobre la ocupación de su oscuridad.
Todos los presentes quedan paralizados y estupefactos, asimilando aún lo ocurrido. De todos ellos, el primero en reaccionar es su propio hijo Goku, quien se deja llevar por un ataque de ira reprochando la actitud violenta de su padre.
"¡Bardock!, ¡Qué has hecho!", le recrimina con furia.
El padre de Gohan pierde la razón y usa sus últimas energías para atacar a su familiar quien no se resiste, además de que no está en condiciones de defenderse. El marido de Milk golpea contundentemente a su padre, el cual cae al suelo e intenta explicarle sus razones.
"Alguien tiene que hacer el trabajo sucio hijo mío. Te agrade o no era nuestra única opción", le recuerda sin escrúpulos.
La cólera de Goku le impide detenerse arremetiendo constantemente contra su padre. Este último escupe la sangre de su boca y conociendo la inocencia de su hijo, le provoca para conseguir su atención.
"¿Eres capaz de asesinar a tu propio padre?", cuestiona con una sonrisa irónica.
Estas palabras pronunciadas por el saiyajin oscuro funcionan y consiguen calmar la furia del padre de Goten, quien se detiene y cae al suelo desplomado al agotar todos sus recursos.
Bardock se encuentra acostado boca arriba y se ríe adoloridamente pues reconoce obtener una victoria pírrica contra la Celestial.
"Nos encontraremos otra vez, Goku", le menciona antes de desaparecer instantáneamente sin dejar rastro.
Posteriormente un gran silencio predomina en el campo de batalla dando a entender que lo peor ya ha pasado.
"¿Esto ha acabado?", pregunta un Dende agobiado, confundido por todo lo que ha ocurrido en los últimos minutos.
"No, solo hemos ganado esta batalla", confirma el anciano Kaioshin, dando a entender que esto ha sido solo el inicio.
"¿Contra Emat y el Titán? ¿A eso se refiere?"; le cuestiona el namekiano.
"No, pero por ahora, solo celebremos esta victoria", le contesta sin dar muchos detalles.
Minutos después, el namekiano, el metamorano y el Kaioshin reunieron a todos los heridos para curarlos, no obstante, uno de ellos ya se había retirado del local.
Vegeta, quien fue la persona que se comprometió a acabar con el Titán, salió en búsqueda del cuerpo malherido del Celestial para poder cumplir con lo propuesto. Pero al llegar al local donde había sido derrotado por Emat, el saiyajin descubrió que el cuerpo del antiguo ser ya no se encontraba y por los rastros del suelo pudo constatar que el mismo fue removido por alguien hace unos poco minutos y aparentemente esa persona desapareció instantáneamente.
