Nota: El capítulo más largo hasta ahora. Supongo que compensa el no haber subido tres este finde. Pero hay buenas noticias ^^
A partir de este miércoles estoy de puente y posiblemente actualice mucho hasta el lunes que viene. Dejadme vuestras opiniones y un saludo :33
Yasuo se concentra al máximo en su tarea de arrancar un afilado clavo de la madera del carromato en el que se encuentran.
"¿Para eso te despellejas los dedos?" Se burla Riven.
"Tengo un plan, y tú no eres parte de él".
"Tu mente no da para planes, borracho".
"Me obligan a estar sobrio. Ellos mismos se lo han buscado".
Las aldeas Rakkor que se hallan en monte Targon arden en llamas, invadidas por las fuerzas noxianas. Darius se asegura de que no quedarán enemigos inesperados a su retaguardia, así que todo habitante de las montañas que es capturado recibe el juicio de su hacha. Sin prisioneros. Los demacianos tratan de llegar a lo alto de la montaña para proteger a los civiles antes de que lo consigan sus enemigos. Entre el invasor y la ciudadela de los solari, Pantheon y lo que queda de sus mejores guerreros. Todo lo que puede hacer es ganar tiempo.
"¡Guerreros, el enemigo llama a la puerta!" Exclama para arengar a las desmoralizadas tropas. "Una lástima para ellos que tan solo nos superen en seis a uno, ni siquiera lo harán divertido. Por las faldas del monte sagrado se aproximan también los demacianos, aficionados con poco que hacer, así que no dejemos que ellos se lleven la gloria. ¡A la carga!" Ordena.
Los soldados contestan con un rugido atronador.
Pantheon corre hacia la entrada de la ciudadela, donde ya se congregan las hordas enemigas. Nota como el sol de mediodía lo anima a ofrecer la sangre de sus enemigos como ofrenda a cambio de la salvación de los suyos. Hace acopio de todas sus fuerzas y salta hacia la batalla.
La batalla es encarnizada, obligando a Darius a sacrificar decenas de soldados por cada paso hacia su objetivo. Un destello en el cielo lo distrae de la batalla.
"¡Al suelo!" Grita.
Una sombra cae entre las filas noxianas, seguida de una onda de choque de destroza a todos los que no se apartan a tiempo. De entre el humo y el polvo surge el guerrero Rakkor por excelencia, acabando con la vida de todo enemigo que encuentra a su paso. Es Sion el único que no cede ante su ira, cargando sin temor a las heridas que pueda infligirle Pantheon.
Ignora que la lanza de su rival atraviesa su vientre y golpea a su rival, mellando su escudo cuando éste bloquea el golpe. Otra lanzada se clava donde el no muerto debería tener el corazón, pero nada sucede. El siguiente ataque consigue hacer saltar esquirlas de metal del escudo. Las estocadas no consiguen hacer caer Sion, que cada vez está más enfurecido. Un tercer hachazo inflige un corte en el brazo del guerrero, cuyos ataques no logran nada.
Golpea la cara de su oponente con el canto de su escudo tratando de aturdirlo por un tiempo. Unas cuantas lanzadas después derriba al no muerto destrozando sus rodillas mientras no es capaz de defenderse. Una vez en el suelo logra hacerse con el hacha de su enemigo y, con un solo y limpio golpe, cercena su cabeza. Sin embargo, el resto del cuerpo aún se retuerce, por lo que se ve obligado a mutilar también los brazos para asegurarse de que no recibirá represalias.
"¡Mancilláis el arte de la guerra!" Grita arrojando la cabeza de su rival derrotado hacia las líneas enemigas.
El general noxiano contempla desde la distancia como sus tropas se ven rechazadas por un puñado de guerreros y entra en cólera.
"¡Que Xerath ataque la entrada de la ciudad!" Ordena.
"Nuestros hombres aún están ahí, señor" Informa Vladimir, como segundo al mando.
"No nos van a rechazar unos monos con lanzas que viven en las montañas. Quiero que los exterminen. Ahora".
Pentheon lidera la carga contra el enemigo que se bate en retirada cuando del cielo comienzan a llover descargas de energía que estallan al tocar la tierra. Las explosiones deshacen la formación rápidamente, carbonizando a los guerreros que reciben sus impactos.
"No vaciléis, compañeros, pues el enemigo es demasiado cobarde como para venir a por su muerte con honor" Dice para animar a sus soldados.
Los demacianos ya casi alcanzan la retaguardia enemiga, dispuestos a cargar de inmediato para salvar a los Rakkor que luchan más arriba. Si el ataque tiene éxito deberían poder encerrar al enemigo entre ambas fuerzas y aniquilarlo mientras les sea posible.
"¡Demacia!" Ruge el príncipe.
La vanguardia avanza a la carrera hacia las filas noxianas. Leona se halla en la primera línea, tratando de salvar su hogar de la destrucción. Shyvana adopta su forma de dragón emprende el vuelo y lanza su aliento abrasador sobre los guerreros que se le oponen mientras la infantería recorre los últimos pasos que la separan del enemigo.
El choque es violento y caótico. Campeones y soldados de ambos bandos se lanzan de cabeza al epicentro del caos que está teniendo lugar cerca de la cima de la montaña. Xin Zao se abre paso con su lanza con Jarvan a su lado. Fiora se une a la refriega entablando combate con Talon, y Shyvana sobrevuela la zona lanzando llamaradas.
Lanzando descarga tras descarga contra el enemigo se encuentra Ezreal, cerca de la primera línea junto con Jinx, que ríe sádicamente mientras dispara su lanzacohetes.
Pero en la ciudadela las fuerzas solari y Rakkor se ven desbordadas por los ataques del mago. Las casas se derrumban y los guerreros yacen inertes en el suelo cuando Noxus logra penetrar en las defensas y adentrarse en la ciudad. Pantheon es el último de los defensores Rakkor que queda con vida tras el ataque. Ahora se arrastra hasta el interior de una casa en ruinas mientras trata taponar una herida en su estómago con sus manos.
"Que Xerath suba al tejado del templo y se centre en los demacianos" Oye decir a Darius desde su escondite.
Repentinamente animado por la posibilidad de llevarse consigo al general al otro mundo. Salta de su refugio lanza en mano y asesta un certero golpe al primer enemigo que ve, pero la estocada no parece suponer un problema mayor al doctor Mundo, tras el cual se encuentra la mano de Noxus.
El demente de Zaun atrapa al guerrero y lo sostiene por el cuello.
"¿Qué hacer mundo con él?" Pregunta, ansioso por dar rienda suelta a su ansia de sangre.
"Que se reúna con los suyos" Ordena su superior.
"¡Deshonráis este suelo con vuestra presencia, estandartes de la debilidad...!" Exclama Pantheon, pero Mundo lo interrumpe.
"Mundo no gustar tu tono, Mundo aplastar tu" Decide cerrando su enorme mano alrededor del casco del cautivo.
Aprieta su agarre lentamente, reduciendo el yelmo a una horrenda mezcla de la sangre y sesos del Rakkor y jirones de metal arrugado.
Las filas Demacianas se disuelven víctimas de ataques químicos de Singed y arcanos de Xerath. El empuje inicial se deshace a medida que más y más soldados enemigos se unen a la lucha tras conquistar la ciudadela solari. Incluso Diana se ha unido a la batalla, pero tanto a Yasuo como a Riven se les sigue manteniendo cautivos en sus jaulas, no muy lejos de la masacre.
"Oye, tú, el guardia" Llama el samurai al vigía que se encuentra cerca suyo. "Si prometo luchar para vosotros...¿me dejarías salir?" Inquiere.
"Bajo ningún concepto, órdenes son órdenes" Niega.
Resopla y vuelve su vista hacia la ciudadela, de donde surgen destellos azulados cada poco.
"Lo siento" Se disculpa él.
"¿Por qué?".
"Porque su honor se resiente más cada vez que un demaciano muere mientras tú vigilas a dos inocentes" Se mofa él.
El guardia apunta su lanza hacia el preso.
"Cuida tus palabras" Advierte.
Yasuo aprovecha el instante en el que la punta del arma pasa entre los barrotes. Aferra el asta de la lanza y tira con todas sus fuerzas hacia él. El hombre no la suelta y queda pegado a los barrotes, momento en el que el preso hunde el clavo en su cuello.
"Lo siento, de nuevo" Se disculpa él, cogiendo las llaves del cuello del guardia.
Desde el dirigible pueden verse las descargas que el mago lanza contra el mermado ejército de Jarvan. Noxus lleva la iniciativa y avanza sin piedad.
"¿Solo tengo que destrozar a ese inepto?" Pregunta Syndra con una risa divertida mientras señala a Xerath.
"Solo tienes que retenerlo y..." Comienza Yi, pero la soberana salta por la borda del vehículo sin dejarle terminar.
Kayle salta tras ella para ayudarla en la lucha contra el mago. Entra en un picado para dar alcance a la hechicera, que disfruta de la caída libre con su cabello blanco hondeando al viento. Aterriza con gran estruendo cerca de su rival y de inmediato lo lanza por los aires con una descarga de fuerza. De las escaleras del templo surge Brand dispuesto a detener a la soberana.
Ésta, sin preocuparse demasiado, apunta su mano al mago de fuego y cierra el puño, desatando una oleada de poder que literalmente lo aplastan desde todas direcciones y lo reducen a pedazos. Una descarga del mago ascendente está a punto de impactar en ella y una esfera oscura lanzada en su dirección la contesta. Los dos magos intercambian rayos, esferas e impulsos mágicos durante largo rato, con Kayle tratando de dañar a Xerath. Ninguno logra imponerse definitivamente sobre el otro. Ambos poseedores de una fuerza prácticamente ilimitada, la batalla pronto destruye lo que queda de la antes esplendorosa ciudadela.
Cuando un ataque golpea, apenas logra debilitar a su objetivo. Syndra invoca esfera tras esfera y las arroja contra el enemigo al tiempo que a su alrededor llueven rayos y descargas de energía arcana. Su rival es demasiado poderoso como para reducirlo como hizo con Brand, pero ello no hace más que aumentar su furia y determinación. Se impondrá como la hechicera más poderosa, por encima del más temido mago de Runaterra.
Su cuerpo, sin embargo, se desgasta lentamente a causa del combate. Sus músculos se entumecen y su vista comienza a fallarle.
Kayle centra todos sus esfuerzos en sanar a la soberana para mantenerla en combate todo lo que pueda. Xerath, al no estar lastrado por un cuerpo físico, es ajeno al cansancio o el dolor. Sus envites no cesan hasta que un rayo golpea el vientre de su oponente, lanzándola contra el suelo. Su casco y adornos se desprenden, dejándola extrañamente descubierta ante el peligro. Su melena, ahora suelta, se agita cuando hace acopio de fuerzas y lanza una desesperada oleada de poder, que falla su objetivo.
"Tu débil cuerpo mortal te limita, ilusa" Sentencia el mago.
Ella ignora el insulto y repite su ataque, pero éste no hace mella en su rival. El ángel se interpone entonces entre ambos y envuelve su espada en llamas.
Ni siquiera la inmortal es capaz de resistir un ataque de Xerath, que la derriba con un par de descargas mientras se acerca a Syndra para acabar el trabajo.
La soberana oscura está arrodillada en el suelo, cubierta de cortes y magulladuras. Ha decidido que no atacará más. Cierra los ojos y concentra hasta la última gota de fuerza que queda en su interior. El poder llena su cuerpo, y casi lo nota fluir por sus venas. Un aura oscura la rodea cuando su enemigo casi ha llegado hasta ella.
"Muere a manos de la verdadera magia" Dice él.
La otra alza la cabeza, con sus ojos brillando con una luz violeta y toda su energía concentrada para un último ataque.
"Lo mismo digo" Murmura.
A su alrededor aparecen centenares de esferas oscuras en unos instantes. Antes de que Xerath tenga tiempo de contestar las lanza al unísono, provocando una enorme nube de escombros y polvo. Sabe que no es posible que el mago haya podido evitar el ataque desde tan cerca. En el fondo de un cráter haya a su enemigo, parcialmente destruido por la descarga. Grietas se extienden sobre la superficie del sarcófago, cuyas cadenas están muy dañadas.
"Mi turno" Sonríe ella apuntando su mano hacia Xerath.
"No..." Niega él. "He malgastado casi todo mi poder solo para sobrevivir a tu ataque, pero aún me queda algo que mostrar" Murmura.
Lo que queda de su energía se concentra en su pecho y quiebra las cadenas que la contienen, liberando energía sin control. Los ojos de Syndra se abren de par en par justo antes de que una luz cegadora engulla la cima de la montaña. El destello da lugar a un estallido atronador cuya onda expansiva barre el campo de batalla devorando a cuantos encuentra a su paso.
Cuando la energía se disipa solo quedan escombros, cadáveres carbonizados y humo.
Un silencio aterrador se apodera del monte Targon.
Nota: Cuenta la leyenda que si dejas reviews tu personaje favorito sobrevivirá xD
