N/A: Bueno, este cap lo iba a subir a ayer, pero FanFiction no me dejaba acceder a mi cuenta... La parte positiva es que ya tengo escrito casi la mitad del siguiente cap :D Ahora a responder los reviews:
Tere: Me alegra que te gustaran. Yo tampoco vi el último episodio de Sam y Cat, pero ya me entraron ganas de verlo jaja. Soy muy fan de La Que Se Avecina, por eso a veces pongo alguna frase. Gracias por el review.
Usuario865: Sí, la verdad es que puse a Sam un poco loca en el cap, pero me alegra que te gustara. Gracias por el review.
1-KLM-1: Me alegra que te guste el Fic. Actualicé rápido porque, como ya dije, ya terminé con los exámenes y me pasé casi toda la mañana escribiendo. Gracias por el review.
maca: No solo tus reviews, los de otros lectores también me suelen llegar tarde, no sé porque… Me alegra que te gustaran los caps, gracias por los reviews.
Guest: Me alegra que te gustara el cap, gracias por el review.
ICarly no me pertenece:
Narra Freddie
Sam me despertó a las dos de la madrugada.
- ¿Qué ocurre? ¿Te sientes mal? ¿Nathan está bien?- le pregunté, preocupado y adormilado.
- Tu hijo no se está quietecito. Parece que tiene una fiesta montada aquí dentro- respondió, cansada, señalando su crecido vientre.
Sonreí y apoyé la mejilla sobre su panza. Noté como unos pequeños, pero bastante fuertes, golpecitos impactaban contra mi moflete. Pobrecita, no ha debido de dormir en toda la noche.
- ¿Estás bien?- le pregunté, al ver su cara de cansancio y sus ojeras.
Ella asintió y a continuación bostezó.
- Sí, solo estoy un poco cansada. Nathan no me ha dejado dormir en toda la noche.
La rubia apoyó su cabeza sobre mi hombro, mientras yo acariciaba su barriga.
- Creo que nuestro hijo tiene un grave problema de hiperactividad. Nunca me deja dormir- protestó, acariciando su panza.
- He leído en internet que el feto suele patear más cuando la madre está acostada y quieta o cuando acaba de comer.
- Oh, sí, a Nathan le encanta dar patadas cuando termino de comer. Es horrible, hace que me sienta mareada. Y también patea mucho cuando Carly, Spencer, Brad, Gibby o Melanie le hablan.
Yo sonreí y besé su cabeza.
- Sería mejor que durmieses un poco, el de hoy será un largo día, tienes la cita con la matrona y después hay que echarle una mano a mi madre con el cuarto de Nathan.
- Ya sabes que no quiero ir- protestó, tumbándose en la cama.
- Pero tienes que ir- le recordé, mientras me acostaba junto a ella.
- No quiero ir- dijo, entre dientes, con un tono de voz que me dio miedo.
- Ya…ya…hablaremos ma…mañana... Ahora descansa.
La rubia dio un largo suspiro. Yo acaricié su enorme barriga, aprovechando que todavía tenía la camisa del pijama subida. Ella me sonrió y se acurrucó a mi lado. Besé su frente y a los pocos minutos se quedó dormida.
Narra Sam
- Saaaam, ya te dije que hoy tenías la cita con la matrona- y ese era mi lindo novio recordándome que hoy tenía que ir al estúpido médico.
- Freddieeeee, ya te dije que no quería ir- repliqué con burla.
- ¡Tú nunca quieres ir!
- ¡Porque odio los hospitales!
- Sam, como venga mi madre se va a….
El castaño no alcanzó a terminar la frase, ya que la loca entró por la puerta dando voces, como siempre:
- ¡A mí me va a dar algo! ¿Por qué demonios no estáis en casa? ¡Dije que a las cuatro en punto teníais que estar en casa para ir al hospital!
- Ya le dije que nunca la escucho cuando habla.
La cara de Marissa se puso roja.
Freddie me miró cansado.
- ¡Sam! ¿Qué te he dicho sobre hablarle así a mamá?
- Que no debo hacerlo.
- ¿Y por qué lo haces?
- Porque me gusta fastidiarla.
El castaño suspiró pensadamente. La verdad es que no entiendo cómo puede tener tanta paciencia: no se parece en nada a su madre.
- ¡A mí no me…!
La señora Benson fue interrumpida por su propio hijo:
- Ya, mamá, no le entres al juego, ¿sí? Venga, vámonos ya al hospital, que llegaremos tarde.
- Ah, no, no, no; Benson ya te dije que…- me paré a mitad de la frase ya que Freddie me cogió en brazos y me sacó del piso.- ¿Qué demonios haces? ¿Y de donde sacaste tanta fuerza?
Él solo se rió y me llevó al garaje, sin esperar a Carly, Melanie, Marissa o Spencer.
Me metió en el coche de su madre y me abrochó el cinturón, como si fuese una niña de dos años. Luego besó mi mejilla y se sentó a mi lado.
Narra Freddie
Sam me miraba enfurruñada mientras yo me fregaba los brazos.
- ¿Qué? ¿Es que tu hijo me ha puesto gorda?
- ¿Otra vez con lo mismo? No, Sam, no estás gorda.
- ¿Y entonces por qué te frotas los brazos, eh?
- Por…por…na…nada…- ok, debo admitir que Sam es lista y me ha pillado.
- Estoy gorda- dijo, y luego empezó a llorar.
- Mi amor, ¿pero por qué piensas eso? Cariño, no estás gorda- la consolé.
Y era cierto, estaba estupenda, solo había cogido unos kilos, pero la ginecóloga dijo que era normal. Sin embargo, ella se empeña en que está gorda.
- No me mientas para hacerme sentir bien, estoy gorda, ¡me paso todo el maldito día comiendo!
Iba a responder, pero la puerta del vehículo se abrió. Mi madre se apoderó del asiento delantero, Spencer se colocó en el sitio de al lado y Melanie y Carly se sentaron junto nosotros.
- ¿Estás nerviosa?- le preguntó el mayor de los Shay a Sam.
- ¿Debería estarlo?- cuestionó la rubia.
- Ah, es que he leído en Internet que se pueden presentar muchas complicaciones en el embarazo cuando la madre es adolescente, por ejemplo, podrías tener un parto prematuro, el bebé podría mo…
La cara de la embarazada empalideció.
- ¡Spencer, cállate!- le ordenó la castaña.
Sam empezó a llorar de nuevo.
- No, Sammy, no llores. Si Spencer no sabe lo que dice- le dijo Melanie.
- Cierto. Spencer no sabe lo que dice- repitió Carly entre dientas, observando furiosa a su hermano.
Spencer miró aterrado a la castaña.
- Lo siento…- murmuró.
Narra Sam
- Bien… Ahora hay que subir hasta el segundo piso. ¡Andando!- dijo Spencer, guiándonos hasta las escaleras.
- Spence… Vamos en ascensor- le corregí.
- ¿Por qué? Si vamos por las escaleras harás ejercicio, y eso nunca viene mal- replicó el mayor de los Shay.
- ¿Insinúas que estoy gorda?- le pregunté, en un tono amenazante.
El castaño me miró con miedo.
- Ni…ni…siquiera…sé...sé lo que es…insinuar…- balbuceó.
Freddie decidió poner fin a la conversación:
- Mejor vayamos en el ascensor, a Sam le duelen los pies y los tiene hinchados, y no le conviene demasiado ir por las escaleras…
Todos asintieron y dimos la vuelta para coger el elevador.
Narra Freddie
- Samantha Puckett.
Llegó el turno de Sam. Me levanté y le di la mano para ayudarla a ella.
- Puedo sola- dijo.
- ¿Seguro?
- Sí.
Me aparté un poco de la rubia, y ella trató de levantarse.
- Vale, no puedo, ayúdame…- dijo, dándose por vencida después de intentarlo varias veces, sin éxito.
- ¿Samantha Puckett?- la llamaron de nuevo.
- ¡Que ya voy!- respondió malhumorada la embarazada.
La tomé de las manos y la levanté. Ella gruñó.
- ¡Como odio no poder levantarme sola!- protestó.
Yo le di un beso en la mejilla y entramos a la consulta.
- Bienvenidos, chicos, ¿cómo estáis?- preguntó Smith, con su habitual sonrisa.
- Bien, gracias.
- Bien.
- He estado mejor…
La matrona dejó escapar una risa al escuchar la respuesta de mi novia.
- Bueno, ahora Sam, necesitó que te quites la camiseta y los panta…
No pudo terminar la frase, ya que Sam la interrumpió.
- ¡¿Qué?!- exclamó, con el rostro desencajado.- ¡No voy a desnudarme delante de Spencer y la señora Benson!
- Chicos, ¿podríais…?- pregunté, señalando la puerta.
Mamá y Spencer no se lo pensaron dos veces antes de abandonar corriendo la habitación, el segundo estaba totalmente colorado; no quiero ni pensar lo que se había imaginado…
Sam se sacó rápidamente las dos prendas y luego caminó hacia la báscula.
- Bien, Sam, ganaste siete kilos- le informó la doctora sonriendo.
- Como si eso fuera bueno…- musitó molesta.
Luego, Smith le midió la tensión y cuando terminó, la embarazada se vistió y Carly llamó a Spencer y mamá para que viesen la ecografía.
- Bueno Sam, puedes ir ya cambiándote para hacer la ecografía- le dijo la doctora, entregándole una bata blanca.
La rubia asintió y cogió la prenda.
Un par de minutos después, Sam regresó. Llevaba puesta la bata blanca, que dejaba al descubierto su enorme vientre de siete meses. Me dio su ropa y se acostó en la camilla.
Smith extendió el gel transparente sobre el estómago de mi novia, y a continuación, pasó el pequeño aparato sobre su gran panza. Al instante, nuestro hijo apareció en la pantalla.
- Wow, parece que ya creció desde la última vez- dijo Spencer, sorprendido.
- El bebé pesa ya mil doscientos gramos, y mide cerca de treinta y siete centímetros, completamente normal en relación a la edad gestacional- informó la doctora.
Nathan estaba enorme, no me extrañaba que Sam se sintiese pesada. Era increíble lo mucho que había crecido desde la última ecografía.
Carly y Melanie miraban maravilladas al pequeño bebé.
- Awww, ¡pero qué lindo es!- exclamó la castaña sonriendo.
- Que ganas tengo de conocerte, sobri- dijo la rubia, sonriendo también.
Sam también sonreía ampliamente, mirando a nuestro hijito.
- Dios, como as crecido, Nathan…- murmuró mi novia.
Sonreí y besé su mejilla.
- Es precioso, no puedo esperar al parto- susurré, acariciando su cabello.
Ella sonrió y nos dimos un pequeño beso en los labios.
- ¿Qué os he dicho de esas muestras de amor delante de mí?- protestó mi madre, malhumorada.
- Suegra, haga el favor de no arruinarme el momento- se quejó la rubia. Luego me miró, sonrió y volvió a besarme.
Narra Freddie
Al terminar la ecografía, limipé el gel del abdomen de Sam, luego ella cogió su ropa y fue a cambiarse.
Al regresar, me sentó de nuevo en la silla, en frente de la mesa de la doctora.
- Bueno, Sam, como ya sabrás, acabas de empezar el tercer trimestre. Ya estás en la recta final del embarazo- dijo Smith, con una gran sonrisa.- En estos tres últimos meses aparecerán nuevos síntomas: como, por ejemplo, el insomnio. Además, tu útero ya tiene un gran tamaño, por lo que ejerce presión sobre la vejiga y es normal que sientas frecuentemente la necesidad de orinar. Otros síntomas, como el edema, que es la hinchazón de pies y tobillos, suelen aparecer en este trimestre. También puede que sufras alguna que otra indigestión, ya que el tamaño del útero ejerce presión sobre algunos órganos del aparato digestivo, dificultando la digestión. Puede que aparezcan las contracciones de Braxton Hicks, también llamado Falso Trabajo de Parto, que son contracciones leves e irregulares del útero, ya que tu cuerpo se prepara para el momento de dar a luz. Para aliviar la molestia, lo más recomendable es cambiar de posición. Y, por último, en el tercer trimestre te sentirás cansada, estás cargando mucho más peso a medida que la gestación avanza, y es normal que te sientas fatigada. Debes descansar mucho durante este trimestre, piensa que el parto está cerca y que lo mejor será que llegues con toda la energía posible, ¿de acuerdo?
- Claro, no hay problema; a mí me encanta descansar.
La matrona rió y luego siguió contando otros síntomas como el dolor de costillas o sentir dificultad para respirar.
Lo único que podía pensar mientras la doctora hablaba era en lo duro que sería este trimestre. Sam estará muy cansada e incómoda por los síntomas y el tamaño de la tripa. Tendré que cuidarla mucho.
Finalmente, Smith terminó con la charla y pudimos regresar a casa.
- ¿Te sientes bien, Sam? ¿Tienes algún antojo? ¿Te duelen los pies? ¿Quieres ir a mi cama a descansar?- parece que Carly también se ha dado cuenta de lo mucho que habrá que cuidar bien de la embarazada durante estos meses.
- Hey, tranquila, Carls, estoy bien…- respondió su amiga, un poco abrumada por todas las preguntas que la castaña le había hecho.
Narra Sam
Después de contestar a Carly, me acosté en el sofá. La verdad es que me sentía muy cansada.
Cerré los ojos tratando de descansar mejor, pero Spencer arruinó mis planes.
-¿Te apetece algo de comer?
- No, Spence, estoy bien- respondí. Luego volví a cerrar los ojos, pero el mayor de los Shay habló de nuevo:
- ¿Y cómo te sientes? Ya sabes, el gran momento se acerca, pronto serás mamá.
- Mmm… Estoy impaciente por tener a Nathan en brazos- respondí, sonriendo cansada.
- ¿Y puedo ha…?
Spencer iba a preguntar de nuevo, pero Freddie le interrumpió:
- Spencer, ¿por qué no dejas que Sam descanse un poco? Hoy ha sido un día agotador, y seguro que esta exhausta- wow, parece que Freddie me leyó la mente.
- ¡Pero es que yo quería hablar un poco con Nathan y sentir sus pataditas! ¿No puedes estar despierta un poquito más y luego ya duermes? Porfa, porfa.
Sonreí cansadamente; Spence parecía un niño pequeño.
- ¡Spencer! ¡No seas pesado! Seguro que la pobre está agotada y tú no le dejas dormir. Ya tendrás tiempo de hablar con Nathan cuando Sam despierte.
- Ok… ¿Durante cuánto tiempo vas a dormir?- preguntó el castaño.
Abrí la boca para responder pero Carly se me adelantó:
- ¡Spencer! ¡Cállate!
- Mandona- protestó el castaño, haciendo un puchero.- Me voy a duchar.
Me acomodé en los brazos de Freddie y él besó mi cabeza.
- Buenas noches, Princesa Puckett.
N/A: Fin del capítulo, queridos lectores. Cada vez falta menos para que Nathan venga al mundo ^^ Ya estoy pensando en cómo será el cap en el que Sam dé a luz, jaja.
Espero que os haya gustado, dejadme un lindo review.
Próximo cap: aún no lo he pensado, pero me pondré a escribirlo nada más subir este.
Reviews, please *^*
