Los personajes de Candy Candy son propiedad de Kyoko Mizuki, Yumiko Igarashi y TOEI Animation Co., 1976. Usados en este fic sin fines de lucro.

*Capitulo 25: La insospechada declaración

Por la tarde del sábado, mientras un auto se aproximaba a la Mansión Ardley, se podía distinguir en uno de los salones del lugar, a una muy nerviosa jovencita que trataba de leer un libro mientras se encontraba en la compañía de la Sra. Elroy.

Aunque Candy disimulaba lo ansiosa que estaba al intentar concentrarse su lectura, la Tia Abuela claramente supo que la joven estaba inquieta. Con un carraspeo le indicó indirectamente que se controlara, ya que la chica la tenía más que exasperada con el golpeteo que daba nerviosamente con el pie en el suelo. La anciana no podía controlarse en su bordado y le disgustaba esta manera de comportarse, se decía que no eran las maneras de una señorita distinguida.

Candy no se había percatado de su acción y de inmediato se controló. Pero era muy difícil el permanecer quieta ante las emociones que sentía...no sólo vería a Stear después de casi una semana, sino que también se enfrentaría ente la presencia de Archie.

Ella quería saber la reacción que tendría al ver a su galante primo, necesitaba comprobar si había alguna inclinación de su parte hacia él...y al mismo tiempo quería comprobar si compendió y entendió bien lo que había sucedido en la terraza durante el baile.

Se escucharon unos pasos y voces acercándose al lugar, Candy sintió que el corazón le golpeteaba muy duro y podía escuchar claramente los retumbos que daba. Dejó a un lado el libro y miró expectante hacia la puerta.

Los jóvenes Cornwell habían llegado y de inmediato fueron a saludar a la Tia Elroy para después dirigirse a Candy. Archie se había adelantado a su hermano por lo que hábilmente se sentó junto a la joven y Stear quedó en el sofá junto a la matriarca de frente a ella.

La Tia Abuela sonreía gustosa al tenerlos en su compañía y empezó a preguntarles los pormenores de las actividades escolares durante la semana. Stear tomó la palabra y le contaba a la sonriente Tia lo que había hecho en el colegio durante esos días.

Mientras tanto, Archie miraba embelesado a Candy y ella nerviosamente lo notó, pero decidió no mirarlo...por lo menos, no por el momento. Su mirada quedó fija en el otro joven al lado de la anciana. Stear se percató de esto y sólo sonreía al mirar a su dulce prima.

Pero Archie no le daría tregua, quería llamar su atención y con voz suave casi le susurró a Candy
-Te extrañé mucho Gatita-
-...- la chica se volvió rápidamente a mirarlo y sintió que los colores se le subían al rostro
-Me gustaría que después diéramos un paseo...-
-...- ella seguía muda ante sus palabras y sus ojos se abrieron como platos
-Hay mucho que quiero decirte...-

Pero la conversación fue interrumpida por la Tia
-Archibald...ahora dime, ¿Cómo te fue a tí en el colegio?- la matriarca se había dado cuenta de la charla íntima que esos dos estaban teniendo y no permitiría que continuara
-Todo va bien el colegio Tia, no hay mucho que contar...exámenes y evaluaciones, cosas rutinarias- y se volvió a ver a Candy para guiñarle el ojo
-Pues me gustaría escuchar más, quiero estar al tanto de todo...- se escuchó casi como una orden en lugar de ser solo un comentario.

Archie empezó a narrarle los pormenores de sus clases en el colegio. Emilia Elroy escuchaba con satisfacción que su sobrino se estaba destacando en ciertas materias y de que sus planes eran de tomar algunas otras en la rama de la abogacía...parecía que el menor de los Cornwell se inclinaba ya por la profesión de abogado.

Mientras tanto, Stear miraba con detenimiento a Candy, la encontraba realmente hermosa! En especial con el vestido color durazno que llevaba y a la vez, la joven lucía un peinado diferente...en esta ocasión, en lugar de lucir las traviesas coletas que la caracterizaban, el cabello lo llevaba suelto y era sólo sujetado por una delicada cinta.

También le daba gusto que Candy ya no reflejara esa tristeza con la que la vio la ultima vez, se alegraba y respiraba aliviado. Esa había sido una larga semana para él sin tener noticias de ella y a diferencia de las semanas anteriores, no recibió carta alguna por parte de la chica...Si que la había extrañado!

Sin embargo, después de las palabras susurradas por Archie y con la presencia tan estricta de la Tia Abuela, Candy en este momento trataba de evitar el mirar de frente a Stear...sentía que si lo hacía, el joven notaría lo nerviosa que estaba ante su presencia y del rubor que el mirarlo le causaba; así que sin más, ahora desviaba su mirada hacia la anciana.

El mayordomo entró al lugar interrumpiendo la amena charla para indicarles que todo estaba listo y los invitaba a pasar al comedor. Los tres primos se encaminaron detrás de la Tia Abuela para dirigirse al otro salón y disfrutar de la comida.

No se habló mucho durante el almuerzo. Candy ante las miradas de todos, se sentía nerviosa y en más de una ocasión sus nervios la traicionaron cometiendo pequeños errores de etiqueta. Pero muy al contrario de lo que que se esperaría, los primos sonreían ante sus descuidos; sabían que para ella no era fácil estar bajo el permanente lente escudriñador de la Tia Abuela.

Al terminar el postre, se les sirvió el té y la Tia Elroy reanudó la charla. A todos les tomó por sorpresa cuando la anciana anunció que el próximo fin de semana llevaría a los hermanos a las empresas Ardley para que empezaran a aprender y eventualmente, intervenir poco a poco en los negocios familiares.

Los chicos se miraron sorprendidos y luego se volvieron a la Tia. Ella seguía detallando los pormenores de los roles que ellos en un futuro muy cercano tendrían el la empresas de la familia. Candy la escuchaba anonadada, ahora también los sábados no podría verlos...¡Diantres!...ellos pasarían gran parte de esos días lejos en la ciudad.

Al terminar la comida, la Tia Elroy se levantó indicando que requería la presencia de los dos jóvenes en la biblioteca, ya quería detallar los pormenores de su visita a las oficinas Ardley la próxima semana. Y sin más, se encaminó hacia el lugar seguido por los hermanos.

Al escuchar esto, Candy se disculpó y cortésmente se alejó, dirigiéndose hacia la entrada... se sentía muy decepcionada de no poder hablar con sus primos, eso tendría que esperar. Por lo que decidió que sería bueno dar un paseo por los jardines.

Ambos hermanos también se sintieron frustrados, lo último que esperaban era pasar la tarde charlando con la querida Tia sobre los pormenores en lo relacionado a los asuntos familiares. Cada uno quería darse el tiempo para hablar a solas con Candy, pero por ahora, eso tendría que posponerse...una muy emocionada Emilia los aburriría hasta el cansancio dándoles documentos y poniéndolos al tantos de los negocios. Sería una larga tarde!... fue el pensamiento de los Cornwell.

Una vez dentro de la espaciosa y solemne biblioteca, la Sra. Elroy se acomodó en la sala y les indicó a los chicos que la acompañaran. Habían varios documentos en la mesa de centro frente a ellos y les dio a cada uno aquellos que detallaban los negociosos que las empresas de la familia llevarían a cabo durante los siguientes meses.

El primogénito suspiró entrecortado tratando de ahogar el descontento que sentía...esto no le interesaba en absoluto. Pero para Archie, muy al contrario de su hermano, todo lo encontraba fascinante; sabía que eventualmente ellos dos tomarían las riendas del emporio de la familia una vez que el Abuelo Williams no pudiera seguir a cargo. La perspectiva ante esta idea, le agradaba de sobremanera...se veía como un gran empresario respetado y admirado por todos. Esto sí que le interesaba y mucho al menor de los Cornwell.

Mientras ambos ojeaban los papeles frente así, Stear se distrajo un momento para mirar por el gran ventanal de la biblioteca, el cual tenía una amplia vista que daba a los jardines y desde ahí, se podía ver gran parte del paisaje y de la rosaleda.

Una sonrisa se dibujó en su rostro al distinguir a Candy quien caminaba despreocupadamente por el jardín. Admiraba su andar acompañado por su sonrisa que era única y que le hacía verse tan hermosa...se le notaba contenta, algo que ya había notado desde que llegó.

Cuánto la había extrañado...y vaya que así fue! La semana le pareció eterna y ahora que estaba muy cerca de ella, las ocurrentes ideas de su querida Tia la distanciaban de él.

Sólo un carraspeo femenino lo volvió del ensueño donde estaba mientras que su hermano le pasaba un par de documentos que la Tia quería que leyera. Archie se puso serio ante la reacción de Stear...sabía perfectamente que a su hermano no le interesaban los negocios en absoluto y sintió pena por el inventor. Cuando la presidenta de la familia decidía algo, nadie osaba en contradecirla y simplemente ambos tendrían que obedecerle, les gustase o no.

Así transcurrió parte de la tarde para aquellos que estaban sumidos en el mundo de los negocios y las finanzas en la biblioteca.

Sin embargo afuera había un hermoso día, era soleado y con una brisa fresca que anunciaba que la primavera pronto daría paso al maravilloso verano. Candy caminaba admirada por la belleza de las flores que empezaban a florecer con el paso de los días y que prontamente estarían en todo su esplendor.

Sin querer, un pensamiento le vino a la mente...tal vez todo coincidía y era una señal para ella también...de que muy pronto, también florecería en la mejor etapa de su vida para también resplandecer y lucir magnífica. Se acercaba rápidamente el momento en que dejaría ser una niña por completo y se acercaba el de convertirse en una bella señorita.

Se sentó en una de las bancas mientras admiraba extasiada todo a su alrededor...se respiraba tanta paz! Los pájaros cantaban, se escuchaba el agua corriendo por las fuentes y a través de los árboles veía al sol jugueteando con sus rayos a través de las hojas...cómo amaba la naturaleza!

Todo esto la hacía sentirse libre y la suave brisa llevaba todas sus penas al viento...al igual que como ocurría en la colina de Pony, todas sus preocupaciones y tristezas se fueron desvaneciendo poco a poco. Permaneció admirando y disfrutando del lugar por largo rato. Para ella, las horas pasaban sin darse cuenta de cuánto se deleitaba con el mundo natural; todo esto la ayudaba a ordenar sus pensamientos y ver las cosas de manera más objetiva y en definitiva, todo lo entendía más claramente.

Cerró los ojos un momento para disfrutar más del lugar y guardar este recuerdo con sus ya atesorados momentos del ayer; varias memorias vinieron a su mente y muchas de las remembranzas fueron los recuerdos tan queridos que tenía del Hogar junto a su inolvidable Colina.

Pero el sonido de unos pasos que se acercaban, la sacaron de su mundo interior y una voz conocida la trajo nuevamente a la realidad
-¿Disfrutando de este hermoso día?- fueron las palabras del joven
-...- Candy se volvió para toparse con aquellos ojos color miel...era Archie quien la miraba detenidamente
-Este día es magnífico, ¿Puedo acompañarte?- le insistió
-...eh...claro que sí Archie- salió de su asombro para invitarlo a sentarse a su lado

Candy no pensaba el encontrarse con él, pensaba que estaría con la Tia Abuela casi toda la tarde y no se esperaba este encuentro...fue tomada totalmente por sorpresa.

Sin embargo, el que ahora estuvieran solos en el lugar, la inquietó un poco. Por unos minutos ambos permanecieron en silencio, ella por los nervios y él tratando de armarse de valor para hablar con ella.

Sólo se escuchaba la brisa entre las rosas que los rodeaban. Era curioso, pareciera que al estar ahí junto a la rosaleda, también estuvieran ante la presencia de alguien más...de esa persona que ya no estaba con ellos y que se había ido muy lejos.

El silencio continuaba y se empezaba a percibir una sensación incómoda...Archie cruzado de piernas, con sus manos entrelazadas sobre una de ellas y mirando al cielo, buscaba las palabras que fueran las más apropiadas y oportunas para empezar la charla; mientas tanto, Candy oraba para que su primo no comenzara nuevamente con sus galanterías...tenía un nudo en el estómago, se sentía intranquila y muy impaciente.

Por fin, las primeras palabras vinieron del joven
-Candy...hay algo muy importante que quiero decirte- se volvió para quedar de frente a ella -...y se trata de lo mismo de lo que intenté hablarte esa noche en la terraza...yo...-
-...- la chica lo miraba nerviosa y con desasosiego, sabía que esta vez sí tendría que escuchar lo que el joven tendría que decirle, no había razón para posponerlo más...era necesario saberlo.

Archie se acercó un poco más a ella, cerrando la distancia entre ellos y tomándola suavemente de la mano, depositó un gentil beso mientras la miraba...por unos segundos la vio con una mirada dulce que gritaban lo que quería decirle
-... desde aquel día que nos conocimos en el portal de agua, no he podido pensar en otra cosa, fue desde ese momento que empecé a sentir algo muy especial por ti y ha ido en aumento cada día más...-

Para este momento, el joven tomó delicadamente ambas manos de ella y con sus masculinas manos rodeaba sutilmente las de ella
-...se muy bien lo que sentías por Anthony...de cuánto se querían...nada hubiera querido más en el mundo que ambos hubieran sido felices juntos, pero él ya no está con nosotros y tenemos que seguir adelante...Candy, no hay nada ni nadie más importante para mi en este mundo como lo eres tú...deseo pedirte el que me des la oportunidad de demostrarte cuánto me importas y de puedas comprobar todo el amor y admiración que siento por ti!-

Decir que Candy se quedó de una pieza, era decir poco...simplemente de la impresión de escuchar a Archie hablándole así, la paralizó como si fuera de piedra, por suerte estaba sentada sino hubiera sentido desfallecer.

Su mente no coordinaba dos palabras juntas para poder responderle, simplemente se negaban a salir...
-...entiendo si no sabes qué responder- le dijo suavemente mientras observaba cada detalle del rostro de la joven tratando de descifrar lo que en ese momento atravesaba por su mente

Finalmente, Candy logró armarse de cuanta fuerza le quedaba y bajando la mirada sólo veía las gentiles manos de Archie sosteniendo las suyas...
-...yo...no se que decirte...esto, no me lo esperaba...- casi lo dijo en un susurro mientras veía como sus manos temblaban sin control
-...sólo dime que lo pensarás Candy, por favor, te pido solamente que me concedas una oportunidad!- el chico se agachaba ligeramente para poder encontrarse con esas esmeraldas en espera de una señal de afirmación.

Candy lo miró por un momento y se volvió a mirar hacia el jardín...no es que fuera tímida, pero no todos los días alguien le abría el corazón para decirle algo así. Buscaba en su interior algún indicio que le dijera que era factible darle una oportunidad a su primo...pero sólo encontró más confusión y se sintió muy desorientada.

Buscaba dentro de si una chispa, un pequeño indicio que le dijera que corresponderle a Archie, o por lo menos darle una oportunidad, era lo que ella también quería...pero su mente estaba en blanco y peor aún, su corazón continuaba enmudecido.

El menor de los Cornwell no era alguien que se daba por vencido fácilmente, sabía perfectamente que si quería conquistar el corazón de la chica que amaba no sería una tarea fácil... más bien se le presentaría como todo un reto!

Por lo que tuvo que controlar todo su furor interno y decidió que lo mejor era darle tiempo a Candy para pensar y el joven simplemente tendría que esperar
-Entiendo que esto te haya tomado por sorpresa Candy...- agregó unos minutos después -pero quiero que sepas que esto le he guardado desde hace tiempo, te lo que he querido decir incontables veces pero no había hallado la oportunidad y el momento...por eso quiero que sepas que estoy dispuesto a esperar...aguardaré pacientemente hasta que tomes una decisión...-

Entonces Candy se volvió a mirarlo y ambos se vieron por un momento, muy directamente a los ojos. Mientras el interior de Archie le gritaba que la tomara entre sus brazos, el de Candy le decía que saliera huyendo terminando así este incómodo encuentro...cuán diferente puede ser la reacción de dos personas ante el cortejo, sobretodo cuando no están en sintonía y no comparten los mismos sentimientos...qué sátira puede ser el sentimiento que todos llamamos amor!

-Sólo dime que lo pensarás Candy...por favor prométeme que consideraras mi propuesta...es todo lo que te pido- volvió a insistir Archie en tono suplicante
-...bueno...no sé...necesito aclarar mis pensamientos y mis sentimientos...todo me es muy confuso ahora, necesito tiempo...- finalizó nuevamente bajando la mirada

El corazón de Archie latió más que emocionado...por fin se visualizaba para él un rayo de esperanza, no era algo que había supuesto o que lo había intuido, sino eran las palabras de misma chiquilla que lo tenía hipnotizado y tan enamorado.

De la emoción, nuevamente besó sus manos...hubiera querido abrazarla y darle un beso en el rostro, pero tuvo que contenerse, no quería asustarla más de lo que parecía estar...para entonces la jovencita temblaba y se estremecía cual hoja al viento.

Para su beneplácito, descubrió que Candy era tan sensible como cualquier otra chica en cuanto a los sentimientos de pareja se trataba. La expectativa de cortejarla lo emocionó hasta lo más profundo de su ser...él la llevaría por caminos y sensaciones que su desafortunado primo Anthony no tuvo tiempo para hacerlo.

Archie se imaginaba que junto a Candy, los dos se irían conociendo y descubriendo poco a poco. Eventualmente, ambos comenzarían un romance que vislumbraba ser único ya que el joven creía amarla profundamente y estaba más que convencido que ella era la mujer de su vida...su primer y gran amor!

Pero en una pareja, como dice la palabra misma, se necesita igualdad, ser par a la misma altura y estar nivelados... pero para su infortunio, hasta ese entonces Candy no sabía o encontraba la manera de corresponderle... habría que esperar un poco para poder sacar una conclusión definitiva. Por el momento, su mente estaba muy confusa y en lo único que acertó fue en no tomar una decisión en ese instante...esto fue muy acertado por parte de la chica.

Así que ante esta perspectiva, Candy sólo agregó
-...necesito tiempo para pensarlo, por favor ya no insistas más...te prometo dar una respuesta, pero no sé cuándo...- sus ojos eran suplicantes, le pedían a gritos al joven que detuviera un poco sus avances y le diera tiempo, pero sobretodo espacio para considerar.

Archie se puso de pie lentamente y aún sosteniendo sus manos la jaló hacia si...el espacio era muy reducido entre ellos y ambos podían aspirar suavemente el aroma del otro...el aroma a maderas se fundía en ese entonces con el de rosas...pero aún a pesar de la cercanía, sus corazones estaban a millas de distancia.

Finalmente no pudiendo contenerse más, se acercó peligrosamente a ella y la besó en la frente, Archie pudo disfrutar de este momento de cercanía que le pareció efímero pero a la vez eterno... finalmente había tenido cierto contacto íntimo con ella.

Luego se apartó de la chica cual chiquillo travieso al hacer de las suyas...caminó hacia atrás sin dejar de mirarla y después de lanzar al viento un beso con su mano concluyó diciendo
-Esperaré ansioso tu respuesta...me has hecho el hombre más feliz del mundo!- y se alejó lentamente de lugar con un sentimiento de victoria en su acometida por conquistar a la joven.

Sin embargo, mientras se alejaba Archie del lugar, Candy sentía que el piso se hundía a sus pies...se sintió como atrapada en una situación que se le estaba saliendo de control...nunca en sus más remotos sueños, se imaginó algo como lo que le sucedía entonces.

Con la confesión de Archie, se le abrieron los ojos...ahora se daba cuenta el porqué de tanta galantería de su parte. Él había gustado de ella desde que se conocieron y si el cariño tan especial que surgió entre ella y Anthony no hubiera florecido, Archibald hubiera tratado de conquistarla desde un principio.

Cerró los ojos tratando de hallar cierta paz y así encontrar algún indicio que le dijera si sentía algo especial por Archie...pero sólo temblaba. Su frente, donde el casto beso fue depositado, le ardía como si una brasa de fuego hubiera sido puesta ahí.

Todo lo dicho por Archie fue como un golpe...jamás hubo algo que la preparara para lo que estaba enfrentando en este momento, nunca se imagino despertar ese cariño tan especial que su primo le confesaba...realmente, ni en sus más íntimos sueños, se imaginó que alguien más aparte de Anthony, la llegara a querer tanto. Esto la conmocionó y dejo sin palabras...bueno, más bien sin reaccionar, estaba completamente inerte como si se tratara de una estatua más del jardín.

Sintió como todo su ser se estremecía, pero no de emoción, sino de temor...tenía miedo a lo desconocido y a lo que pudiera pasar. En su angustia, se abrazó a si misma y lágrimas sin control, empezaron a rodar por su rostro.

Fue tanta la emoción contenida que esta vez hizo caso a sus impulsos...se armó de todas sus fuerzas y salió corriendo en dirección totalmente opuesta a la que había tomado Archie. Su correr fue desesperante y lo hacía como tratando de escapar, dejando atrás todo y queriendo borrar de su memoria todo lo sucedido.

Entonces un recuerdo muy singular le vino a la mente, era el de alguien que había sido demasiado especial para ella...se trataba de Anthony!

Mientras corría sin parar, recordaba todos los encuentros que tuvieron desde que lo conoció... cuando lo vio por primera vez en el Rosedal, ese día de la fiesta y cuando bailó con él...cada uno de ellos empezó a invadir su mente. Todos eran recuerdos muy vívidos y llenos de emociones.

Era singular y extraño a la vez, Anthony y ella no necesitaron confesiones o palabras para darse a entender que se gustaban, fue todo tan natural y casi instantáneo que las palabras salieron sobrando. Ambos sabían que querían estar el uno con el otro...

Aquella tarde cuando le confesó a Anthony que le gustaba mucho, el sentimiento fue muy distinto al que sentía ahora ...en aquella ocasión, también ella había salido corriendo, pero su interior le gritaba con certeza...es él, es él!

Sin embargo, en esta ocasión, su corazón permanecía en silencio, como si solamente quisiera decirle... no estoy seguro de que sea él, no estoy completamente convencido de que sea Archie...por el momento no hay una clara señal que me demuestre que sea él...

Aunque debería ser claro, ¿no?...y sobretodo sin duda alguna! Entonces... ¿Porqué no lo era? Y al mismo tiempo se preguntaba algo muy elemental...¿Porqué estaba llorando tan angustiada?

Sin saber cómo, llegó frente al lago...su corazón latía extenuado, no sólo por la carrera que dio sino por lo que atravesaba emocionalmente. Aún con la tranquilidad que se respiraba sobre las cristalinas aguas, no pudo contener su agitado ser. Cansada, se dejó caer de rodillas y cubriendo se el rostro con ambas manos, comenzó a llorar sin control. Finalmente al dejar salir todo lo que contuvo, se pudo tranquilizar un poco ante toda el desconcierto que experimentaba.

De rodillas ante el lugar, comenzó a orar...pedía a los cielos que le dieran una señal, algún indicio de qué es lo que debía hacer ya que se sentía perdida y muy confundida; no quería por nada del mundo perder el cariño de Archie...ella hubiera querido que todo siguiera igual y que nunca cambiara, pero sobre los sentimientos no se manda.

Candy no lo sabía, pero muy pronto sabría la contestación y ésta le llegaría de la forma más inusual e inesperada...sin saberlo, sus oraciones esa tarde sí que fueron escuchadas y ya se habían puesto en marcha los sucesos y acontecimientos que finalmente le darían la tan solicitada respuesta.


Notas:

Mil gracias nuevamente por seguir leyendo y comentando...recibo con emoción cada una de sus palabras!

Pronto tendré que poner una pausa a mi historia, pero les aseguro que la continuaré. Este ha sido un hermoso proyecto con el que me he encariñado mucho y que quiero concluir en un futuro no muy lejano.

Por favor sean pacientes durante mi ausencia.

Les mando un abrazo enorme!

Adriana